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del profesorado y la carencia en la educación científica frente a las exigencias socioculturales
actuales (García, Criado y Cañal, 2014), evidenciado en la ausencia de actividades para aprender
ciencias en estas edades, la poca atención que se presta a algunos contenidos y la poca presencia
intencionada de las ciencias en el aula, lo que podría indicar que la enseñanza de las ciencias en
la educación primaria es casi ausente.
Obregoso, Vallejo y Valbuena (2010) y Mosquera, Puig y Blanco (2017) señalan que las
concepciones que tienen los profesores, la escasa formación investigativa, la ausencia de
didácticas específicas, la poca confianza en su enseñanza, el currículo y los planes de estudio de
los programas de formación de básica primaria, son parte de las falencias en la formación del
profesorado con respecto a la enseñanza de las ciencias, ya que no prima la formación disciplinar.
Brindar a los profesores mayores oportunidades para su desarrollo profesional, donde se creen
centros de investigación, sitios web de educación, intercambio de experiencias, talleres y
conferencias, generadas desde grupos colaborativos de profesores, en los cuales puedan
interactuar con otros para discutir cómo enseñar un tema en particular, colaborar en la
planificación y preparación de material, permitiría compartir lo que han aprendido sobre sus
experiencias y concepciones frente a la enseñanza, aprender más y trabajar juntos en la
construcción de conocimientos promoviendo nuevas ideas (Torres y Barrios, 2009; Del Carmen,
2000; Wu, Cheng, Tuan y Guo, 2011).
Adúriz, Perafán y Badillo (2002), aluden que la educación en ciencias es fundamental en la
formación de ciudadanos capaces de enfrentarse a una sociedad cambiante, donde se establezca
relaciones entre el mundo del aula y el mundo de la vida. Siendo esta área fundamental en la
formación en la educación científica desde edades tempranas, debido a la necesidad de alfabetizar
científicamente a los ciudadanos, lo que implica atender y mejorar las didácticas, metodologías y
las ciencias que enseñan los profesores (Couso et al, 2011; Möller et al., 2012; García, Criado y
Cañal, 2014b).
En definitiva, los educadores de niños de educación primaria han de asumir la enseñanza de las
ciencias como prioridad curricular, centrando su atención en el qué y cómo los niños van
adquiriendo los conocimientos de las ciencias (Daza y Quintanilla, 2011), favoreciendo el