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norma la Constitución de la República del 2008, y ello evidentemente es un avance significativo en el
proceso de reconocimiento a los derechos territoriales de los pueblos indígenas, sin embargo, es un
proceso que sigue enfrentando desafíos u obstáculos, a pesar de que en la norma antes mencionada se
estipulan los derechos y la plurinacionalidad del Estado, en la práctica la implementación efectiva de
los derechos de los pueblos indígenas enfrenta dificultades para su reconocimiento y materialización
poniendo en grave riesgo los principios del Buen Vivir; entre los desafíos podemos señalar uno de los
más relevantes y es la falta de claridad en la delimitación de los territorios indígenas, llevando a
conflictos con el Estado y con empresas privadas, particularmente en sectores como la minería y el
petróleo.
Con el propósito de ejemplificar la influencia destacada del Convenio Núm. 169, se puede resaltar la
existencia de consultas previas obligatorias, libres e informadas a los pueblos indígenas antes de la
aprobación de cualquier proyecto que pueda afectar de alguna manera sus territorios. Sin embargo, en
la práctica, estas consultas a menudo no se desarrollan de manera adecuada, generando tensiones y
conflictos sociales. Así también, la expansión de proyectos extractivos en territorios indígenas, a
menudo se realizan sin el consentimiento de las comunidades afectadas, ello evidencia las limitaciones
del Estado para dar cumplimiento a sus obligaciones contempladas el Convenio Núm. 169
(Organización Internacional del Trabajo et al., 2009).
Lo señalado en el párrafo anterior es lo que origina resistencia de las comunidades indígenas, una lucha
incesante a proyectos que afectan la naturaleza y van en contra de la normativa existente, las
movilizaciones y protestas generan tensiones entre el modelo de desarrollo extractivista promovido por
el Estado y los principios del Buen Vivir, un conflicto que no solo pone en riesgo la viabilidad de los
proyectos económicos, sino que también amenaza la cohesión social y la estabilidad política en el país.
Otro instrumento importante en el ámbito de la lucha de derechos de los pueblos indígenas es la
Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas adoptada en Ecuador
en el año 2007, con él se refuerza el marco normativo de carácter internacional encaminado a la
protección de derechos, se encuentra inmerso el derecho a la autodeterminación, a mantener y fortalecer
sus instituciones políticas, jurídicas, económicas, sociales y culturales, y a conservar y proteger sus
territorios y recursos, en el Ecuador este cuerpo normativo se ha tomado como referencia para