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INTRODUCCIÓN
Los mercados de Abasto se conceptualizan como sitios públicos destinados permanentemente, o en días
señalados, para vender, comprar o permutar bienes o servicios y abastos como: provisión de
abastecimientos, y especialmente de víveres (Real Academia de la Lengua, 2021), los cuales suelen
tener algún tipo de infraestructura fija; además, según Hernández (2017), en el Perú estos mercados son
los principales centros de congestión comercial en cada ciudad (Municipalidad Metropolitana de Lima,
2013), donde las personas, sobre todo emergentes y trabajadores de clase media, realizan a diario la
adquisición de los productos de primera necesidad (Linza y Mendoza, 2019) como alimentos,
vestimenta y otros; al respecto el INEI (2016) informó que el 76.3% del gasto de los hogares se realiza
en los mercados de abastos (mayoristas y minoristas), ambulantes y bodegas; y solo el 23.7% en tiendas
especializadas, supermercados y otros; y recientemente en una encuesta realizada en el año 2023 por
IPSOS Perú, se tiene que los canales tradicionales como mercados y bodegas son accedidos por el 94%
de personas para compra de alimentos y bebidas, y 74% para compra de productos de aseo y limpieza
personal (Gestión y IPSOS Perú, 2023).
Sin embargo, a pesar que los mercados de abasto son los ejes comerciales predominantes en el Perú, su
infraestructura presenta serias falencias. Al respecto, Bonilla (2018) sostiene que la infraestructura de
los mercados no solo son un tangible comercial, si no, que además durante muchos años han sido
núcleos integradores y de desarrollo del espacio público y privado adyacente; no obstante, la realidad
actual muestra, que en los últimos años, el desarrollo de los mercados se ha paralizado (Linza y
Mendoza, 2019). La mayoría de la infraestructura de los mercados de abasto ahora son espacios
defectuosos dentro de un conglomerado urbano (Argenti y Marocchino, 2007; Castro y Bendezu, 2019),
los mercado se presentan con construcciones antiguas, con poco mantenimiento, un desorden en su
distribución interna y carencia de espacios internos básicos (Choque y Hinojosa, 2019), problema el
cual conlleva a la disminución de la competitividad empresarial de este sector (Arboleda, 2017).
La importancia de invertir en infraestructura, además del problema con la descohesión con la urbanidad
(Castro y Bendezu, 2019); radica en el peligro de la expansión de la competencia comercial que tienen
los mercados (López, 2016); en referencia a ello, el estudio de Chullo (2017) afirma que la aparición
de Plaza Vea causo una disminución de ventas en 30% y deserción de la clientela del mercado de abastos