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NAPROXENO EN LA FIEBRE DE ORIGEN
NEOPLÁSICO: MECANISMOS, EFICACIA Y
CONSIDERACIONES CLÍNICAS
NAPROXEN IN FEVER OF NEOPLASTIC ORIGIN:
MECHANISMS, EFFICACY AND CLINICAL
CONSIDERATIONS
Lucila Angelani
Residente IV año Medicina Interna Universidad de Buenos Aires – Argentina
Sofía del Rosario Maldonado
Residente IV año Medicina Interna Universidad de Buenos Aires – Argentina
Juan de Dios Blanco Díaz
Médico General Universidad del Sinu - Seccional Cartagena
Valentina Pardo Moyano
Médico General Universidad del Sinu - Seccional Cartagena
Olga Lucía Causil García
Médico General Universidad del Norte – Barranquilla

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DOI: https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v9i2.17389
Naproxeno en la fiebre de origen neoplásico: mecanismos, eficacia y
consideraciones clínicas
Lucila Angelani
Luliangelani@gmail.com
https://orcid.org/0009-0004-1820-5247
Residente IV año Medicina Interna
Universidad de Buenos Aires - Argentina
Sofía del Rosario Maldonado
sofiamaldonadoom10@gmail.com
https://orcid.org/0009-0002-8896-5642
Residente IV año Medicina Interna
Universidad de Buenos Aires - Argentina
Juan de Dios Blanco Díaz
Juan.de032010@hotmail.com
https://orcid.org/0009-0000-0436-4723
Médico General
Universidad del Sinu - Seccional Cartagena
Valentina Pardo Moyano
valepardo2009@gmail.com
https://orcid.org/0009-0009-6480-8723
Médico General
Universidad del Sinu - Seccional Montería
Olga Lucía Causil García
olga_causil@hotmail.com
https://orcid.org/0009-0003-3378-9001
Médico General
Universidad del Norte - Barranquilla
RESUMEN
El naproxeno, un antiinflamatorio no esteroideo AINE no selectivo ha demostrado ser una herramienta
diagnóstica efectiva en el abordaje de la fiebre de origen desconocido FOD y es especialmente útil
cuando se sospecha un proceso neoplásico. El naproxeno disminuye la producción de prostaglandinas
por la inhibición de las enzimas ciclooxigenasa COX – 1 y COX – 2 que sintetizan los mediadores del
incremento del punto de ajuste hipotalámico en los estados febriles. Expresada en estudios clínicos, la
diferencia es una alta tasa de respuesta antipirética en pacientes con fiebre tumoral en comparación con
un efecto nulo o escaso en los febriles infecciosos. Reducido a la práctica, puede mencionarse el llamado
“test del naproxeno”, por medio del cual, en pocas horas, puede orientarse la etiología del cuadro febril
sin costo alguno ni molestias para el paciente. La revisión de varios estudios, que incluye metaanálisis
y reportes de casos, muestra que la eficacia en la resolución de fiebre neoplásica tras la administración
de naproxeno supera el 90%. Además, se presentan casos clínicos donde este test ha sido clave para
facilitar el diagnóstico y permitir un enfoque terapéutico más preciso, lo que ha ayudado a reducir el uso
innecesario de antibióticos y estudios exhaustivos. Este test resulta especialmente valioso en el
tratamiento de sarcomas, mieloma múltiple y ciertos carcinomas resistentes, como los de próstata o
tiroides recurrentes.
Palabras clave: naproxeno, antiinflamatorio no esteroideo, fiebre sin foco, neoplasias, cox-1

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Naproxen in fever of neoplastic origin: mechanisms, efficacy and clinical
considerations
ABSTRACT
Naproxen, a non-selective non-steroidal anti-inflammatory NSAID has proven to be an effective
diagnostic tool in the management of fever of unknown origin FOD and is especially useful when a
neoplastic process is suspected. Naproxen decreases prostaglandin production by inhibiting the
cyclooxygenase enzymes COX-1 and COX-2 that synthesize mediators of the increased hypothalamic
set point in febrile states. Expressed in clinical studies, the difference is a high rate of antipyretic
response in patients with tumor fever compared to no or little effect in infectious febrile. Reduced to
practice, the so-called “naproxen test” can be mentioned, by means of which, in a few hours, the etiology
of the febrile condition can be determined at no cost or inconvenience to the patient. The review of
several studies, including meta-analysis and case reports, shows that the efficacy in the resolution of
neoplastic fever after the administration of naproxen exceeds 90%. In addition, clinical cases are
presented where this test has been instrumental in facilitating diagnosis and allowing a more precise
therapeutic approach, which has helped to reduce the unnecessary use of antibiotics and exhaustive
studies. This test is particularly valuable in the treatment of sarcomas, multiple myeloma and certain
resistant carcinomas, such as recurrent prostate or thyroid carcinomas.
Keywords: naproxen, nonsteroidal anti-inflammatory drug, fever without focus, neoplasms, cox-1
Artículo recibido 03 marzo 2025
Aceptado para publicación: 12 abril 2025

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INTRODUCCIÓN
El naproxeno es un analgésico antiinflamatorio no esteroideo (AINE) no selectivo de las ciclooxigenasas
(COX), el cual presenta efectos antipiréticos, antiinflamatorios y analgésicos.
El principal mecanismo de acción de este tipo de fármacos es el bloqueo de la síntesis de prostanoides
mediante la inhibición de la prostaglandina G/H sintasa o cox. Esta posee 2 isoformas, que son la COX-
1 y COX-2, las cuales cumplen diversas funciones en el organismo. La COX-1 se encarga de mantener
una tasa de biosíntesis de prostanoides, incluyendo la síntesis constitutiva de prostaglandina (PG)-E2
por el tracto gastrointestinal para mediar la gastroprotección del ácido estomacal y mantener la
homeostasis gastrointestinal, y la generación de tromboxano A2 (TXA2) por plaquetas activadas en
respuesta a una lesión, mientras que la COX-2 se encuentra implicada en la producción de prostanoides
en respuesta a mediadores inflamatorios y vasoproteccion. (1)
Mecanismo de acción de los AINES
Tomado de: Regueras, E. Velazquez, I. Torres, L. Actualización en farmacología de los
antiinflamatorios no esteroideos: actualización. Revista de la sociedad Española multidisciplinar del
dolor. 2024;4:36-58.
Los AINES se clasifican en selectivos y no selectivos según la inhibición de la COX. Los no selectivos,
o también llamados AINES tradicionales, inhiben tanto la cox-1 como la cox-2, y entre ellos se

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encuentran el diclofenaco, el ibuprofeno y el naproxeno. Y los selectivos, tales como el celecoxib,
eterecoxib y lumiracoxib, los cuales inhiben la cox-2 con bajos grados de inhibición de la cox-1, y dado
que la cox-1 promueve la agregación plaquetaria, los AINES selectivos no tienen efectos
antiplaquetarios. (2)
El naproxeno se une de forma reversible con la cox-1 y cox-2 para ejercer su efecto, sin embargo,
presenta mayor inhibición de la COX-1. Este alcanza concentraciones plasmáticas máximas entre 2 y 4
horas, con una vida media de 12 a 17 horas, y al tener una larga vida media proporciona niveles
sanguíneos y de eficacia constantes. (3)
Por su parte, la fiebre es una de los principales motivos de consulta en la atención primaria. El término
fiebre sin foco hace referencia a una enfermedad febril aguda en la cual no es posible esclarecer la
etiología una vez realizado el examen físico y la anamnesis,mientras que la fiebre de origen desconocido
hace referencia a la fiebre que se presenta al menos durante 3 semanas y cuya etiología permanece
incierto a pesar de realizar una anamnesis y examen físico detallados, por lo que “fiebre sin foco” abarca
procesos febriles con una duración menor de 3 semanas en los que no hay evidencia de un posible
diagnóstico etiológico. (4)
Históricamente, la fiebre de origen desconocido fue descrita por primera vez en el año 1961 por
Petersdorf y Beeson como una entidad caracterizada por una temperatura corporal mayor de 38,3° en
por lo menos 3 ocasiones en un lapso de 3 semanas. No obstante, debido a que con frecuencia se
identifican enfermedades subyacentes en los casos de fiebre prolongada clásica, estas no pueden
considerarse como verdaderamente "de origen desconocido" (5). Posteriormente, en el año 1991 Durack
y Street introdujeron dos modificaciones significativas a la definición original. En primer lugar,
sugirieron clasificar la FOD en cuatro categorías: FOD clásica según los criterios de Petersdorf y
Beeson, FOD nosocomial, FOD neutropénica y FOD asociada al VIH. Esta última distinción resulta
razonable, ya que el manejo de la fiebre en pacientes con VIH requiere una atención más urgente. En
segundo lugar, propusieron que se realizara una evaluación diagnóstica mínima consistente en tres
consultas ambulatorias o tres días de estudios hospitalarios antes de considerar un caso como FOD. Esta
medida buscaba asegurar el tiempo necesario para que los hemocultivos y las pruebas cutáneas de
tuberculosis pudieran volverse positivos. Posteriormente, con la aparición de nuevas herramientas

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diagnósticas como la reacción en cadena de la polimerasa (PCR) y la tomografía computarizada (TC),
Knockaert y Vanderschueren volvieron a revisar la definición de FOD. En lugar del criterio cuantitativo
de tres días de investigación sin diagnóstico, propusieron un enfoque cualitativo, basado en una
“evaluación estándar inteligente y adecuada” para pacientes hospitalizados o ambulatorios (6).
En cuanto a la etiología, la fiebre de origen desconocido es signo de aproximadamente 200 causas que
se han descrito, sin embargo, la literatura existente clasifica los tipos en 4 grandes grupos, los cuales son
la etiología infecciosa, neoplasias, enfermedades inflamatorias no infecciosas tales como enfermedades
reumatológicas y afecciones diversas, y ciertos autores incluyen una quinta clasificación denominada
fiebre de origen desconocido auténtica. (7)
En los pacientes que presentan fiebre de origen desconocido, es de vital importancia realizar una historia
clínica y examen físico completos, que permitan el oportuno diagnóstico y por ende tratamiento del
síndrome neoplásico que esté presentando. En este tipo de pacientes, al realizar la anamnesis, es
importante indagar hiporexia, anorexia, pérdida de peso y otros síntomas o signos sugestivos de un
proceso neoplásico. Durante el examen físico se debe tener en cuenta que existen procesos que sugieren
el curso de este tipo de entidades. Los cánceres del sistema nervioso central y los linfomas pueden causar
bradicardia, la preleucemia hemorragias en la retina y la presencia de tumores en hígado, en los riñones
o en metástasis de otros tipos de cáncer producen hepatomegalia, sin embargo, estos son signos
inespecíficos, los cuales se presentan en otras patologías, por lo que es de vital importancia una
anamnesis y examen físico exhaustivos. (8)
En cuanto al tratamiento, no se recomienda el tratamiento empírico, puesto que existe el riesgo de ocultar
o enmascarar la etiología de la fiebre, sin embargo, existen ciertos casos en los que sí se debe iniciar
terapia, tales como endocarditis con cultivo negativo sospechado, pacientes con sospecha de tuberculosis
activa y cuando existe sospecha de arteritis temporal con riesgo de pérdida de la visión. En aquellos
pacientes en los que se sospecha autoinmunidad, se puede iniciar la terapia con el antagonista de la
interleucina 1 anakinra, con el cual se estima la reducción de los síntomas en los primeros 2 días,
mientras que si es infructuoso luego de 14 días, se recomienda suspender su administración debido al
resultado no conveniente. (9)

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A su vez, existen una serie de pruebas que permiten la identificación de la etiología de la fiebre de origen
desconocido. Con la incorporación del estudio 18 FDG-PET en la práctica clínica habitual, se ha
avanzado mucho en el diagnóstico de la fiebre de origen desconocido (FOD). Este método permite
obtener imágenes tanto de procesos inflamatorios agudos como crónicos, ya que detecta la acumulación
de FDG en distintos tipos de glóbulos blancos activados (granulocitos, monocitos y linfocitos). Cuando
se combina con la tomografía computarizada (TC), la FDG-PET/TC ofrece una buena resolución
espacial y puede ser muy útil para encontrar la causa de la FOD.
Aunque los resultados que ofrece son prometedores y parece conveniente su uso rutinario en estos casos,
aún se deben considerar su alto costo y la exposición a radiación antes de incorporarla de forma
definitiva en los protocolos diagnósticos.
Si no se dispone de una FDG-PET/TC, se puede utilizar como alternativa la gammagrafía con leucocitos
marcados o con galio, aunque estas técnicas son menos precisas. Por otro lado, si se sospecha vasculitis,
es mejor usar resonancia magnética o angiotomografía. (10)
En cuanto a la prueba del naproxeno, esta se fundamenta en la respuesta de la fiebre a la administración
del mismo. Si no existe respuesta a la administración, se sospecha de una etiología infecciosa mientras
que al existir respuesta, se debe sospechar de una etiología de origen neoplásico. (11)
El mecanismo por el cual las patologías malignas producen fiebre no se conocen por completo, sin
embargo, se estima que la liberación de citocinas pirógenas, ya sea directamente de las células tumorales
o de los macrofagos que responden ante el tumor desempeñan un papel importante, principalmente la
interleucina 1, 6 y el factor de necrosis tumoral alfa. Estas citocinas inducen la prostaglandina E2, la
cual actúa sobre el hipotálamo, provocando un cambio en el termostato hipotalámico. Clásicamente, la
fiebre de origen neoplásico no tiene un patrón patognomónico, sin embargo, se asocia poco a taquicardia,
escalofríos y episodios de hipotensión. (12) Los AINE reducirían este efecto, al inhibir activamente la
COX, por lo que se ha propuesto una superioridad para indometacina y naproxeno para el diagnóstico
de este tipo de fiebres (13) , por lo tanto, el objetivo del siguiente artículo de revisión es conocer el uso
del naproxeno como prueba diagnóstica en la fiebre de origen neoplásico.

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Figura 2. Mecanismo de control voluntario y reflejo de la temperatura
Tomado de: Picon, Y. Orozco, J. Molina, J. Franky, M. Control central de la temperatura corporal y sus
alteraciones: fiebre, hipertermia e hipotermia. MedUNAB. 2020
MÉTODOS Y MATERIALES
Se realizó una búsqueda bibliográfica exhaustiva en varias bases de datos científicas de alta calidad,
para obtener información actualizada sobre el uso del naproxeno en el diagnóstico de la fiebre de origen
neoplásico en pacientes con fiebre sin foco. Las bases de datos consultadas incluyeron PubMed, Scielo,
Medline y bibliotecas nacionales e internaciones especializadas en salud cardiovascular. La búsqueda
se limitó a estudios publicados entre 1961 y la fecha actual, con el objetivo de incluir la información
más reciente y actualizada posible, que permitiera realizar una revisión exhaustiva sobre el uso del
naproxeno en el diagnóstico de fiebre de origen neoplásico en pacientes con fiebre sin foco, que facilite
el diagnóstico y posterior abordaje y manejo temprano en este tipo de pacientes.
Se emplearon descriptores específicos como Naproxeno, antiinflamatorio no esteroideo, fiebre sin foco,
neoplasias, cox-1, cox-2, con el fin de optimizar los resultados de búsqueda. Los términos utilizados
generaron resultados entre 7 y 30 artículos relevantes por término de búsqueda, dependiendo del área de
interés. La búsqueda se realizó en inglés y español para garantizar un panorama más amplio de la
literatura disponible.
Los artículos seleccionados incluyeron estudios originales, reportes de casos, metaanálisis, revisiones,
guías actualizadas y otros trabajos relevantes. Se priorizaron los estudios más recientes, con énfasis en

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aquellos que ofrecieron evidencia más reciente y actualizada en el área de medicina interna, medicina
general e investigación científica. La selección de artículos se basó en su calidad metodológica y
pertinencia con respecto al objetivo de esta revisión. Finalmente, los artículos seleccionados fueron
analizados y sintetizados para proporcionar una revisión detallada de los avances más recientes en esta
temática.
RESULTADOS
En 1984, Chang y Gross publicaron una serie de pequeños estudios en los que observaron que el
naproxeno podía reducir la fiebre asociada al cáncer. En 14 de 15 pacientes con fiebre de origen
neoplásico, la fiebre desapareció, mientras que no hubo mejoría en los 5 pacientes con fiebre causada
por infección. Además, dos personas con enfermedades del tejido conectivo mostraron una disminución
parcial de la fiebre. En los casos de fiebre neoplásica, la fiebre se resolvía en 24 horas y no regresaba
mientras se continuara el tratamiento con naproxeno. A partir de estos resultados, se propuso la llamada
"prueba de naproxeno" y se sugirieron criterios diagnósticos para este tipo de fiebre.
Estudios posteriores con más pacientes oncológicos confirmaron que esta prueba tiene una alta
sensibilidad y especificidad, así como un buen valor predictivo positivo. Esto significa que,
especialmente cuando hay una fuerte sospecha clínica, la prueba puede ser útil para diferenciar si la
fiebre en un paciente con cáncer es causada por el tumor o por una infección, siempre que el uso de
naproxeno no esté contraindicado.
Aunque la fiebre puede ser una señal importante que indique la presencia de un cáncer oculto, en
pacientes con cáncer debe investigarse como diagnóstico de exclusión. Una vez que se confirma que se
trata de fiebre neoplásica, lo más importante es tratar el cáncer. Si esto no es posible, el naproxeno puede
ayudar a aliviar los síntomas. También se ha demostrado que otros antiinflamatorios como la
indometacina y el diclofenaco pueden ser efectivos. (14)
Se realizó una revisión sistemática con metaanálisis para analizar el efecto del naproxeno en el
tratamiento de la fiebre relacionada con el cáncer. Se incluyeron estudios en los que participaron
pacientes oncológicos con fiebre, que recibieron naproxeno como tratamiento, y en los que este
medicamento se comparó con otros antiinflamatorios no esteroides (AINE). La principal medida de
evaluación fue la tasa de éxito, definida como la desaparición de la fiebre, considerando un valor de 1