pág. 12322
AUTOCUIDADO Y SU RELACIÓN

CON FACTORES SOCIOLABORALES

EN PSICÓLOGOS DE LA CIUDAD DE

PILAR AÑO 2024

SELF-CARE AND ITS RELATIONSHIP WITH SOCIO-LABOR
FACTORS IN PSYCHOLOGISTS IN THE CITY OF

PILAR YEAR 2024

Raul Ortellado

Universidad Nacional de Pilar, Paraguay
pág. 12323
DOI:
https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v9i5.20040
Autocuidado y su Relación con Factores Sociolaborales en Psicólogos de la
Ciudad de Pilar Año 2024

Raul Ortellado
1
Ortelladoraul59@gmail.com

Universidad Nacional de Pilar

Paraguay

RESUMEN

Autocuidado y su relación con factores sociolaborales en Psicólogos de la ciudad de Pilar año 2024.
Este estudio tuvo como objetivo describir y analizar las prácticas de autocuidado personal y profesional
en psicólogos clínicos de la ciudad de Pilar, Paraguay. La investigación adoptó un enfoque cuantitativo,
descriptivo y transversal, mediante la aplicación de una encuesta estructurada a una muestra intencional
de 15 profesionales, provenientes de instituciones públicas y privadas. La encuesta incluyó variables
sociodemográficas, laborales, conductas de autocuidado y percepciones sobre el ambiente laboral. Los
resultados revelaron que la mayoría de los participantes presentó niveles de autocuidado moderados a
frecuentes, con mayor presencia de prácticas como el descanso adecuado, la alimentación equilibrada
y el uso del humor como estrategia de afrontamiento. No obstante, se identificaron barreras
significativas como la falta de tiempo, la sobrecarga emocional y la escasa supervisión clínica.
Asimismo, se encontró que los psicólogos con menor carga horaria y experiencia profesional reciente
tienden a presentar mayores niveles de autocuidado, mientras que quienes trabajan en contextos
públicos manifestaron más dificultades. Un dato relevante es que más del 80% expresó interés en recibir
capacitación sobre estrategias de autocuidado profesional. Se concluye que el autocuidado en
psicólogos de Pilar está condicionado tanto por factores individuales como estructurales, lo que exige
el desarrollo de políticas institucionales orientadas al bienestar ocupacional. Promover el autocuidado
no solo beneficia al profesional, sino que también garantiza una atención clínica ética y sostenida en el
tiempo.

Palabras clave: autocuidado, psicólogos, factores sociolaborales, bienestar profesional

1
Autor principal
Correspondencia:
Ortelladoraul59@gmail.com
pág. 12324
Self-care and its Relationship With Socio-Labor Factors in Psychologists in
the City of Pilar Year 2024

ABSTRACT

This study aimed to describe and analyze the personal and professional self-care practices of clinical
psychologists in the city of Pilar, Paraguay. The research adopted a quantitative, descriptive, and cross-
sectional approach through the application of a structured survey to a purposive sample of 15
professionals from both public and private institutions. The survey included sociodemographic and
occupational variables, self-care behaviors, and perceptions of the work environment. The results
revealed that most participants demonstrated moderate to frequent levels of self-care, with a higher
prevalence of practices such as adequate rest, balanced nutrition, and the use of humor as a coping
strategy. However, significant barriers were identified, including lack of time, emotional overload, and
limited clinical supervision. Furthermore, it was found that psychologists with lower workloads and
more recent professional experience tended to exhibit higher levels of self- care, while those working
in public institutions faced greater challenges. A relevant finding is that over 80% expressed interest in
receiving training on professional self-care strategies. It is concluded that self-care among psychologists
in Pilar is influenced by both individual and structural factors, requiring the development of institutional
policies aimed at occupational well-being. Promoting self-care not only benefits the professional but
also ensures ethical and sustainable clinical care.

Keywords: self-care, psychologists, sociolabor factors, professional well-being

Artículo recibido 04 Agosto 2025

Aceptado para publicación: 29 Agosto 2025
pág. 12325
INTRODUCCIÓN

La psicología, entendida tanto como ciencia como profesión, ha experimentado una notable evolución
en las últimas décadas, consolidándose como una disciplina esencial para abordar los múltiples desafíos
que plantea el bienestar humano en contextos personales, familiares, educativos, sociales y clínicos.
Este proceso de consolidación ha implicado una profundización teórica, metodológica y ética, al tiempo
que ha exigido de los profesionales del área un compromiso creciente con los principios del
conocimiento científico, la responsabilidad social y la atención humanizada. Como lo señalan , el
ejercicio de la psicología demanda competencias altamente especializadas, sumadas a una disposición
constante para afrontar situaciones complejas que requieren intervenciones eficaces, empáticas y
éticamente responsables.

El quehacer del psicólogo se encuentra íntimamente vinculado a los procesos de salud mental, los cuales
abarcan una amplia gama de fenómenos que afectan la vida emocional, cognitiva y relacional de las
personas. Desde esa perspectiva, la práctica profesional se convierte en un ejercicio de alta implicancia
subjetiva, en la medida en que el psicólogo se enfrenta cotidianamente a realidades marcadas por el
dolor, la incertidumbre, la desesperanza o el sufrimiento humano. advierten que dicha exposición
sostenida a situaciones críticas puede afectar significativamente el estado emocional y físico de los
profesionales, generando un desgaste que, si no se atiende adecuadamente, compromete tanto su
bienestar personal como la calidad del servicio que brindan.

En este marco, la calidad del servicio psicológico no solo debe evaluarse en términos de resultados
terapéuticos o eficiencia técnica, sino también desde una perspectiva integral que contemple el bienestar
del propio profesional. Como sostienen , dicha calidad implica dimensiones interrelacionadas que van
desde el acceso equitativo a los servicios hasta la actualización constante, la supervisión profesional, la
investigación aplicada y, de manera fundamental, la salud emocional de quienes ejercen la psicología.
En este sentido, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha manifestado reiteradamente su
preocupación por las condiciones laborales en las que se desempeñan los profesionales de la salud
mental, quienes a menudo trabajan bajo presiones sostenidas, alta demanda emocional y escaso
reconocimiento institucional
pág. 12326
Los datos a nivel global refuerzan esta preocupación: se estima que cerca del 40% de las discapacidades
están relacionadas con trastornos como la depresión, la ansiedad o el estrés crónico , y quienes
intervienen para atender estos padecimientos no están exentos de sufrir sus efectos. Por el contrario, la
constante exposición a relatos de trauma, sufrimiento y pérdida puede acentuar en los psicólogos el
riesgo de desarrollar alteraciones emocionales y físicas. subraya que aquellos profesionales que
mantienen contacto frecuente con personas afectadas por eventos traumáticos tienden a experimentar
síntomas como fatiga emocional, irritabilidad, ansiedad persistente, insomnio o incluso somatizaciones,
lo cual compromete seriamente su desempeño profesional y su calidad de vida.

En esa línea, identifica como uno de los principales factores de estrés el sentimiento de insuficiencia
emocional: el profesional puede percibir que sus recursos no son suficientes para acompañar
adecuadamente a los consultantes, lo que genera una tensión interna difícil de resolver. Este tipo de
vivencias no solo refleja la carga emocional del trabajo terapéutico, sino que también visibiliza la
necesidad de incorporar el manejo emocional como parte estructural de la formación académica y el
ejercicio ético de la profesión. La literatura coincide en señalar que la ausencia de mecanismos
adecuados de afrontamiento ante estas exigencias puede derivar en el agotamiento profesional o
síndrome de burnout, un fenómeno caracterizado por el desgaste emocional, la despersonalización y la
reducción del sentido de eficacia personal. Frente a este riesgo, se vuelve indispensable que las acciones
dirigidas al fortalecimiento de la salud mental no se limiten únicamente a los usuarios del servicio, sino
que también incluyan a los psicólogos como sujetos que requieren apoyo, orientación y contención
profesional. insisten en la necesidad de políticas institucionales que promuevan espacios de
autocuidado, supervisión y reflexión ética como parte del ejercicio laboral.

El autocuidado, en este contexto, emerge como una categoría fundamental tanto desde el punto de vista
ético como operativo. afirman que el autocuidado debe entenderse como un imperativo profesional, ya
que constituye la base para sostener un ejercicio responsable, empático y técnicamente competente.
añade que dicho autocuidado no se reduce a prácticas puntuales, sino que implica un compromiso
integral con el bienestar físico, mental y social del psicólogo, incorporando hábitos saludables,
delimitación clara de los vínculos profesionales, estrategias de regulación emocional y búsqueda activa
de apoyo cuando sea necesario.
pág. 12327
La situación en Paraguay merece una atención particular. evidencian que buena parte del ejercicio
profesional de la psicología se concentra en entornos hospitalarios públicos, caracterizados por alta
demanda, recursos limitados y escaso acompañamiento institucional. Este escenario incrementa los
niveles de exigencia y vuelve aún más urgente el desarrollo de estrategias sistemáticas de cuidado hacia
quienes prestan estos servicios. La salud del profesional se convierte así en un componente crítico del
sistema de atención, y su descuido puede tener consecuencias tanto personales como sociales.

Numerosos estudios han respaldado la importancia del autocuidado como base para un desempeño
profesional sostenible. lo entienden como un conjunto de acciones orientadas a preservar la salud
integral del psicólogo, incluyendo aspectos físicos, emocionales, sociales y éticos. En esta misma
dirección, , retomando el enfoque de Durruty Bostelmann (2005), destacan que el autocuidado es una
competencia que debe desarrollarse de manera intencionada desde la formación universitaria, pues
permite prevenir el desgaste profesional, asegurar la continuidad del servicio y mantener una vida
laboral saludable.

enfatizan que sin un adecuado nivel de autocuidado es imposible sostener un acompañamiento
empático y eficaz a largo plazo. agrega que el autocuidado influye positivamente en la satisfacción
laboral, el sentido de pertenencia al rol profesional y la decisión de continuar ejerciendo la psicología.
Dentro de las estrategias de cuidado más valoradas se encuentran el establecimiento de límites
emocionales, la práctica de mindfulness, las actividades recreativas, la alimentación consciente, el
ejercicio físico, el humor como recurso terapéutico y la creación de redes de apoyo entre

A nivel regional, distintas investigaciones han demostrado la efectividad de intervenciones centradas en
el autocuidado. En Colombia, por ejemplo, Rivera et al. (2020) documentan resultados positivos de
programas que incluyen automasajes, ejercicios respiratorios y dinámicas grupales para reducir el estrés
laboral percibido. destacan la meditación como herramienta de autorregulación emocional con impacto
directo en la calidad del servicio.

Partiendo de estas consideraciones, el presente estudio se propone analizar el estado actual de los hábitos
de autocuidado en psicólogos que ejercen en la ciudad de Pilar, departamento de Ñeembucú, Paraguay.
Se busca identificar las prácticas más frecuentes, los factores que las favorecen o dificultan, y las
relaciones que estas puedan tener con variables sociolaborales como el estado civil, los años de
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experiencia y la carga horaria semanal. Esta investigación no solo pretende generar conocimiento
empírico sobre una realidad poco explorada en el contexto nacional, sino también ofrecer
recomendaciones concretas que contribuyan a mejorar la salud ocupacional de los psicólogos.

Dado que la psicología contemporánea se desarrolla en un contexto de permanente transformación,
influido por demandas sociales, crisis sanitarias, cambios culturales y avances tecnológicos, es urgente
reconfigurar el lugar del autocuidado dentro de la ética profesional y la política institucional ). Como
proponen Farías y Labbé (2021), solo mediante una mirada integral que articule lo personal, lo
organizacional y lo comunitario será posible garantizar un ejercicio profesional sostenible, ético y
transformador. Esta investigación, por tanto, constituye una contribución necesaria para visibilizar el
bienestar de los psicólogos como un componente esencial de la salud mental colectiva.

METODOLOGÍA

El presente estudio se enmarca en un enfoque cuantitativo, de tipo descriptivo- correlacional, dado que
busca, en primera instancia, describir los hábitos de autocuidado adoptados por los psicólogos que
ejercen en el contexto local, y en segundo lugar, explorar las posibles relaciones entre dichas prácticas
y ciertos factores sociolaborales, tales como el estado civil, la cantidad de años de ejercicio profesional
y la carga horaria semanal. Este tipo de diseño permite identificar patrones de comportamiento
vinculados al bienestar ocupacional y analizar cómo las condiciones laborales inciden en el cuidado
personal de los profesionales de la psicología.

En cuanto al diseño metodológico, se optó por un esquema no experimental de tipo transversal y
prospectivo, ya que los datos fueron recolectados en un único momento del tiempo, sin intervención ni
manipulación de variables por parte del investigador. Este tipo de diseño resulta pertinente cuando se
pretende observar fenómenos tal como ocurren en la realidad, permitiendo establecer asociaciones sin
alterar el entorno de estudio.

La población objeto de estudio estuvo compuesta por psicólogos que ejercen su profesión en la ciudad
de Pilar, ubicada en el departamento de Ñeembucú, en el sur de Paraguay. A partir de esta población,
se seleccionó una muestra no probabilística e intencional conformada por 20 psicólogos en ejercicio
activo, quienes cumplían con el criterio de inclusión de desarrollar su labor profesional en la ciudad de
Pilar.
pág. 12329
Para la recolección de datos se utilizó como instrumento la Escala de Conductas de Autocuidado para
Psicólogos Clínicos (EAP), desarrollada por . Esta herramienta, de carácter autoaplicado, evalúa la
frecuencia con la que los psicólogos practican diversas conductas orientadas al autocuidado, así como
el grado en que sus entornos laborales facilitan tales prácticas. El cuestionario incluye una serie de ítems
que deben ser calificados en una escala tipo Likert con opciones que van desde 0 (nunca) hasta 4 (muy
frecuentemente). El resultado global se obtiene mediante la suma de los puntajes otorgados a cada ítem,
permitiendo clasificar el nivel de autocuidado del participante.

Los valores obtenidos se interpretan según la siguiente escala: Entre 0 y 7 puntos: "nunca" realiza
autocuidado.

Entre 8 y 15 puntos: "casi nunca".

Entre 16 y 23 puntos: "ocasionalmente".

Entre 24 y 31 puntos: "frecuentemente". Entre 32 y 40 puntos: "muy frecuentemente".

El instrumento fue aplicado mediante un formulario digital elaborado en Google Forms, el cual fue
distribuido a los participantes a través de la aplicación de mensajería WhatsApp, previa autorización y
consentimiento. Esta modalidad permitió una mayor accesibilidad, confidencialidad y comodidad para
los encuestados.

Los datos recolectados fueron procesados y analizados mediante técnicas de estadística descriptiva y
correlacional, utilizando el software SPSS (Statistical Package for the Social Sciences). Los resultados
fueron organizados en tablas de frecuencias y porcentajes, con el propósito de facilitar su interpretación
y visualización.

En cuanto a las consideraciones éticas, se respetaron todos los principios establecidos para la
investigación con seres humanos. Se garantizó en todo momento el anonimato, la confidencialidad de
la información proporcionada y la voluntariedad en la participación.

Además, se obtuvo el consentimiento informado de cada uno de los profesionales incluidos en la
muestra, asegurando que fueran plenamente conscientes del objetivo del estudio y del uso de los datos
recopilados exclusivamente con fines académicos y científicos.
pág. 12330
RESULTADOS

Gráfico 1 Edad

Este gráfico muestra la distribución etaria de los psicólogos encuestados. Se observa una mayor
concentración en el grupo de 25 a 34 años, lo cual sugiere que la mayoría de los participantes se
encuentra en una etapa inicial o media de su desarrollo profesional. La presencia de personas mayores
de 45 años es minoritaria, lo que podría indicar una estructura demográfica joven dentro del gremio
local.

Gráfico 2. Sexo

La mayoría de los encuestados son mujeres, lo que refleja una tendencia ya identificada en diversas
investigaciones regionales: la feminización de la profesión psicológica. Esta característica puede influir
en la manera en que se conceptualiza y practica el autocuidado, ya que se ha documentado que las
mujeres tienden a manifestar mayor conciencia sobre su bienestar emocional, aunque también enfrentan
mayores niveles de sobrecarga por tareas múltiples.
pág. 12331
Gráfico 3. Estado civil

Se destaca una alta proporción de psicólogos solteros/as con compromiso estable y casados/as o en
convivencia, lo cual permite suponer que la mayoría cuenta con redes afectivas de apoyo. Sin embargo,
el grupo de separados/as o divorciados/as representa un subconjunto interesante a observar, ya que
según los hallazgos del estudio, presentan menor dedicación al autocuidado.

Gráfico 4. Antigüedad

La mayor parte de los participantes posee entre 1 a 10 años de experiencia profesional, lo que coincide
con la predominancia de adultos jóvenes. Este dato se correlaciona con niveles moderados a frecuentes
de autocuidado, tal como se sugiere en estudios previos. Los profesionales con más de 15 años de
experiencia mostraron, en algunos casos, niveles más bajos de autocuidado, probablemente por desgaste
profesional acumulado.
pág. 12332
Gráfico 5. Lugar de trabajo

El entorno laboral predominante es el hospital público, seguido del consultorio privado y USF. Este dato
es clave, ya que los entornos públicos tienden a implicar mayor carga emocional, alta demanda y menor
control sobre el tiempo, factores que afectan negativamente las posibilidades de autocuidado.

Gráfico 6. Horas de trabajo

Los resultados muestran que una parte significativa de los psicólogos trabaja más de 30 horas
semanales. Este dato cobra relevancia cuando se analiza en conjunto con el nivel de autocuidado, ya que
una mayor carga horaria suele correlacionarse con menor tiempo disponible para actividades de
bienestar personal, lo que puede aumentar el riesgo de desgaste.
pág. 12333
Gráfico 7. Puntaje total autocuidado

La distribución del puntaje global permite observar que la mayoría de los participantes se sitúa en un
rango intermedio a alto (entre 20 y 35 puntos). Esto indica que, si bien el autocuidado no es nulo, existen
ámbitos de mejora, particularmente en conductas relacionadas con supervisión, introspección y apoyo
emocional entre colegas.

Gráfico 8. Nivel de autocuidado

Este gráfico clasifica a los encuestados según su nivel de autocuidado: Moderado y frecuente fueron las
categorías más reportadas.

Un pequeño grupo presentó niveles muy bajos o bajos, lo que justifica la necesidad de intervenciones
orientadas al fortalecimiento del bienestar ocupacional en subgrupos vulnerables.
pág. 12334
Gráfico 9. Ambiente laboral favorable

Aunque una parte relevante de los psicólogos percibe que su entorno favorece el

autocuidado “en parte” o “mucho”, también se observa una porción que lo considera “no mucho” o “en
absoluto”. Esta percepción refleja una posible debilidad institucional en la promoción activa del
bienestar profesional.

Gráfico 10. Barreras

Entre las barreras más frecuentes reportadas se destacan:

Falta de tiempo Sobrecarga emocional

Falta de apoyo institucional

Estas barreras son consistentes con la literatura revisada (Guerra et al., 2011; Restrepo, 2021), y
representan obstáculos estructurales y personales para el ejercicio sostenido del autocuidado.
pág. 12335
Gráfico 11. Desea capacitación

La gran mayoría de los encuestados manifestó interés en recibir capacitación sobre autocuidado
profesional. Esto indica una alta receptividad hacia estrategias de formación continua que aborden el
bienestar psicológico desde una perspectiva integral y preventiva.

DISCUSIÓN

Los resultados del presente estudio revelan que los psicólogos de la ciudad de Pilar practican conductas
de autocuidado en niveles moderados a frecuentes, aunque persisten desafíos importantes relacionados
con las condiciones laborales, el tiempo disponible y el apoyo institucional.

En cuanto a los datos sociodemográficos, se observa una participación mayoritaria de profesionales
jóvenes (25-34 años) y de sexo femenino, lo cual concuerda con investigaciones como la de González
et al. (2014), quienes destacan la feminización de la profesión psicológica y la necesidad de incluir el
autocuidado como eje formativo desde la etapa universitaria. Asimismo, los profesionales con menor
antigüedad presentan una mayor tendencia a aplicar prácticas de autocuidado, resultado que coincide
con lo reportado por Cerda (2012), quien identificó que los psicólogos novatos muestran mayor
motivación por cuidar su salud mental, posiblemente por influencia reciente de contenidos académicos.

Respecto al entorno laboral, se evidenció que una proporción importante de los encuestados se
desempeña en hospitales públicos y USF, espacios frecuentemente asociados a sobrecarga emocional,
múltiples funciones y recursos limitados. Esto es coherente con lo planteado por Holguín Lezcano et
al. (2020), quienes sostienen que el lugar de trabajo influye significativamente en la percepción de
pág. 12336
bienestar y en las posibilidades reales de autocuidado. Además, más de un tercio de los encuestados
considera que su ambiente laboral no favorece suficientemente estas prácticas, lo cual representa un
indicador crítico para repensar las políticas institucionales.

En relación con la carga horaria, se identificó que quienes trabajan más de 40 horas semanales tienden
a presentar niveles más bajos de autocuidado. Este hallazgo coincide con lo propuesto por Valdés García
et al. (2022), quienes señalan que la modalidad intensiva de trabajo clínico, especialmente durante o
después de la pandemia, tiende a disminuir el tiempo y la disposición emocional para cuidarse.

Las conductas de autocuidado más frecuentemente reportadas fueron: el uso del humor como
herramienta, la alimentación equilibrada, el descanso entre sesiones y el sueño reparador. No obstante,
conductas como la supervisión de casos, el acompañamiento entre colegas y la introspección espiritual
mostraron menores frecuencias, lo cual es preocupante dado que estos elementos son fundamentales
para sostener el ejercicio profesional en el largo plazo (Guerra et al., 2008; Xavier & Daltro, 2016).

Entre las barreras más reportadas destacan la falta de tiempo y la sobrecarga emocional, seguidas por
la falta de apoyo institucional. Estos resultados están en consonancia con los hallazgos de Betta et al.
(2007) y Hernández Montaño & González Tovar (2022), quienes destacan que el estrés traumático
secundario, la presión asistencial y la ausencia de contención institucional son factores que erosionan
gradualmente el bienestar de los profesionales de la salud mental.

Finalmente, un hallazgo alentador es que más del 80% de los encuestados manifestó interés en recibir
capacitaciones sobre autocuidado profesional. Esto representa una oportunidad estratégica para que las
instituciones, tal como lo sugieren Melo y Raupp (2020).

CONCLUSIÓN

El presente estudio permitió describir y analizar las prácticas de autocuidado personal y profesional en
una muestra de psicólogos clínicos de la ciudad de Pilar, Paraguay, considerando tanto sus condiciones
sociolaborales como sus percepciones individuales. A partir de los datos recogidos mediante una
encuesta estructurada, se evidenció que la mayoría de los participantes presenta un nivel de autocuidado
moderado a frecuente, lo cual resulta alentador; sin embargo, se identificaron también importantes
limitaciones contextuales que condicionan la sostenibilidad de estas prácticas.
pág. 12337
Entre los principales hallazgos destaca que los psicólogos jóvenes, con menor carga horaria y con redes
de apoyo personal activas, tienden a implementar con mayor frecuencia estrategias de autocuidado. Por
el contrario, quienes trabajan en entornos institucionales públicos y bajo condiciones de alta demanda,
como hospitales y unidades de salud familiar (USF), presentan mayores barreras, especialmente
relacionadas con la falta de tiempo, la sobrecarga emocional y la ausencia de apoyo institucional.

Asimismo, las conductas de autocuidado mejor posicionadas fueron aquellas vinculadas al descanso, la
alimentación y el uso del humor, mientras que aquellas que requieren mayor estructura o
acompañamiento profesional, como la supervisión clínica o la introspección, mostraron frecuencias más
bajas. Esta brecha evidencia la necesidad de fortalecer los espacios de reflexión profesional y cuidado
mutuo dentro de la comunidad psicológica local.

Un aspecto especialmente relevante es que más del 80% de los encuestados manifestó interés en recibir
formación específica sobre autocuidado, lo cual representa una oportunidad estratégica para los
organismos estatales, asociaciones profesionales y universidades. La implementación de programas de
capacitación, acompañamiento emocional y desarrollo de habilidades de regulación emocional podría
contribuir a prevenir el desgaste profesional (burnout) y garantizar una atención psicológica ética,
empática y sostenible.

En suma, el autocuidado no debe ser entendido únicamente como una responsabilidad individual, sino
como una condición estructural y ética del ejercicio profesional, cuya promoción requiere acciones
interinstitucionales, formación continua y políticas públicas que resguarden la salud mental de quienes
cuidan la salud mental de los demás.

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