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movimiento, recursos visuales, música y juego. Además, la gestión del estrés y la promoción de
emociones positivas favorecen la consolidación de la memoria y el rendimiento académico. Estos
fundamentos resultan especialmente relevantes en educación básica, donde el desarrollo integral exige
atender tanto la dimensión cognitiva como la emocional.
Estrategias para Potenciar Motivación y Autorregulación
El coaching educativo se define como un proceso de acompañamiento reflexivo y orientado al logro
de metas, en el que el docente, actuando como guía o facilitador, ayuda al estudiante a identificar sus
fortalezas, establecer objetivos significativos y desarrollar estrategias para alcanzarlos (Yarza Zárraga,
2021). Sus orígenes se encuentran en el ámbito empresarial y deportivo durante la década de los años
setenta, con autores como Timothy Gallwey y John Whitmore, quienes plantearon que la mejora del
rendimiento no depende únicamente de la instrucción técnica, sino también del desarrollo del potencial
humano. Con el tiempo, estas prácticas se trasladaron al campo educativo, en donde se reconoció su
valor para estimular la autonomía del estudiante, el pensamiento crítico y la capacidad de autorregular
el propio aprendizaje (ESNECA, 2025).
En el contexto escolar, los beneficios del coaching educativo se traducen en una mayor claridad en la
formulación de metas personales, la consolidación de la autoeficacia y la reducción de la dependencia
de motivadores externos. Este enfoque fomenta la motivación intrínseca, pues otorga a los estudiantes
la posibilidad de decidir sobre sus metas, de experimentar la sensación de competencia al alcanzarlas y
de fortalecer sus relaciones a través del acompañamiento docente.
Cuando estas prácticas se articulan con la neuroeducación, que aporta conocimientos sobre los
procesos cerebrales que sostienen la atención, la memoria, la emoción y la plasticidad neuronal, se
potencian de manera significativa los procesos de autorregulación y aprendizaje autónomo (Mori,
2025)
En este sentido, la literatura reciente enfatiza que la combinación de coaching educativo y
neuroeducación permite generar entornos de aprendizaje más motivadores, personalizados y
sostenibles, donde los estudiantes desarrollan tanto habilidades cognitivas como socioemocionales.
Esta integración no solo contribuye al rendimiento académico, sino que también fortalece
competencias para la vida, como la resiliencia, la toma de decisiones y la gestión emocional,