CONSTRUYENDO EDUCADORES
EMOCIONALMENTE INTELIGENTES:
UN ENFOQUE INTEGRAL EN LA
FORMACIÓN DOCENTE
BUILDING EMOTIONALLY INTELLIGENT
EDUCATORS: A HOLISTIC APPROACH TO
TEACHER TRAINING
Gustavo Adolfo Olaya Gomez
Universidad Pedagógica Experimental Libertador, Venezuela
Omar Trochez Medina
Universidad Pedagógica Experimental
Yadry Yurley Rojas Barajas
Universidad Pedagógica Experimental
Weimar Orlando Portillo Legarda
Universidad Pedagógica Experimental

pág. 579
DOI: https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v9i6.20877
Construyendo Educadores Emocionalmente Inteligentes:
Un Enfoque Integral en la Formación Docente
Gustavo Adolfo Olaya Gomez1
upeldoctoradoeducacion2023@gmail.com
https://orcid.org/0009-0002-8146-4589
Universidad Pedagógica Experimental
Libertador – UPEL
Venezuela
Omar Trochez Medina
omartmedina02@gmail.com
https://orcid.org/0009-0002-3353-0318
Universidad Pedagógica Experimental
Libertador – UPEL
Venezuela
Yadry Yurley Rojas Barajas
yadryrojas@outlook.com
https://orcid.org/0009-0005-2237-2141
Universidad Pedagógica Experimental
Libertador – UPEL
Venezuela
Weimar Orlando Portillo Legarda
weimar.portillo.inforac@est.upel.edu.ve
https://orcid.org/0009-0004-4072-4799
Universidad Pedagógica Experimental
Libertador – UPEL
Venezuela
RESUMEN
El presente proyecto investigativo se centra en la importancia de desarrollar la inteligencia emocional
en los docentes como un componente esencial para mejorar la calidad de la educación integral. Este
enfoque reconoce que no basta con que los docentes posean conocimientos técnicos y pedagógicos, sino
que también deben ser capaces de comprender y gestionar sus propias emociones y las de sus
estudiantes. En la presente propuesta se establecen herramientas y estrategias para llegar a los docentes
para que apliquen la inteligencia emocional y puedan reconocer, comprender y regular las emociones
propias y ajenas, así como utilizar estas habilidades para mejorar las relaciones interpersonales y la
toma de decisiones, haciendo que el contexto de la formación docente, implique en los actuales y futuros
educadores el adquirir competencias entusiastas que les permitan crear un entorno de aprendizaje más
positivo y efectivo, logrando aspectos como; autoconocimiento emocional, autorregulación emocional,
empatía, habilidades sociales, motivación. En resumen, la presente propuesta "Construyendo
Educadores Emocionalmente Inteligentes: Un Enfoque Integral en la Formación Docente, busca
asegurar que los educadores estén mejor preparados para crear un entorno educativo que no solo
promueva el desarrollo académico, sino también el bienestar emocional y social de los estudiantes. Esto
es fundamental para una educación integral que aborde las necesidades emocionales y cognitivas de los
alumnos, contribuyendo a su desarrollo holístico.
Palabras clave: inteligencia emocional, formación de docentes, educación integral
1 Autor principal
Correspondencia: upeldoctoradoeducacion2023@gmail.com

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Building Emotionally Intelligent Educators: A Holistic Approach to
Teacher Training
ABSTRACT
This investigative project focuses on the importance of developing emotional intelligence in teachers
as an essential component to improve the quality of integral education. This approach recognizes that
it is not enough for teachers to possess technical and pedagogical knowledge, but they must also be able
to understand and manage their own emotions and those of their students. In our proposal, we will
establish tools and strategies to reach our teachers so that they apply emotional intelligence and can
recognize, understand, and regulate their own and others’ emotions, as well as use these skills to
improve interpersonal relationships and decision-making, making the context of teacher training
involve current and future educators acquiring enthusiastic competencies that allow them to create a
more positive and effective learning environment, achieving aspects such as; emotional self-awareness,
emotional self-regulation, empathy, social skills, motivation. In summary, this proposal, Emotional
Intelligence In Teacher Training For The Contribution Of Integral Education, seeks to ensure that
educators are better prepared to create an educational environment that not only promotes academic
development but also the emotional and social well-being of students. This is fundamental for integral
education that addresses the emotional and cognitive needs of students, contributing to their holistic
development.
Keywords: emotional intelligence, teacher training, integral education
Artículo recibido 20 octubre 2025
Aceptado para publicación: 15 noviembre 2025

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INTRODUCCIÓN
La presente investigación nos lleva a ver que la problemática de la inteligencia emocional en la
formación de docentes para la contribución a la educación integral, es un tema de creciente relevancia
en el ámbito educativo, donde se busca formar individuos no solo académicamente competentes, sino
también emocionalmente inteligentes y socialmente responsables. Es preciso indicar que la inteligencia
emocional se refiere a la capacidad de comprender, expresar y gestionar adecuadamente las emociones
propias y las de los demás.
Resaltamos que la formación de docentes en IE es fundamental para cultivar competencia en los
estudiantes, por lo que si queremos tener docentes y estudiantes exitosos debemos superar las siguientes
complicaciones en nuestros contextos:
1. Falta de enfoque en la inteligencia emocional en la formación docente: En muchos programas de
formación de docentes, la inteligencia emocional recibe una atención limitada o nula. Los futuros
educadores a menudo no reciben las herramientas necesarias para comprender y abordar las
emociones de sus alumnos, lo que puede limitar su capacidad para brindar una educación integral.
2. Impacto en el ambiente de aprendizaje: La inteligencia emocional de los docentes influye en el
ambiente de aprendizaje. Docentes con una baja inteligencia emocional pueden tener dificultades
para manejar conflictos en el aula, lidiar con el estrés y establecer relaciones positivas con los
estudiantes, lo que puede afectar negativamente el proceso de enseñanza-aprendizaje.
3. Necesidad de habilidades socioemocionales en los estudiantes: La formación docente debe incluir
estrategias para promover la inteligencia emocional en los estudiantes. Esta competencia es esencial
para su bienestar emocional y su éxito en la vida, además de su capacidad para relacionarse
efectivamente con los demás.
4. Adaptación a la diversidad: Los docentes deben ser capaces de comprender y gestionar las
emociones de estudiantes con diferentes trasfondos, necesidades y experiencias. La falta de
preparación en inteligencia emocional puede dificultar la adaptación a la diversidad en el aula.
5. Evaluación de la inteligencia emocional: La evaluación de la inteligencia emocional en la formación
de docentes plantea desafíos. Es importante determinar si los programas de formación están
teniendo un impacto positivo en el desarrollo de esta competencia en los educadores.

pág. 582
La presente investigación tiene como objetivo investigar sobre como el uso de la inteligencia emocional
en la formación docente genera un impacto positivo en la calidad de la educación y en el bienestar de
los estudiantes, promoviendo relaciones más saludables, ambientes de aprendizaje positivos y una
comunicación más efectiva; porque si bien es cierto investigar sobre la inteligencia emocional en los
docentes permitirá ayudar a mejorar la calidad de la educación y promover relaciones más saludables,
ambientes de aprendizaje positivos y la capacidad instaurar herramientas y técnicas a los docentes para
manejar el estrés y los desafíos en el aula; ya que el objetivo principal es plantear estrategias de
capacitación a los docentes para que sean emocionalmente inteligentes, lo que a su vez contribuye a un
entorno educativo más positivo y efectivo, mejorando la calidad de la educación y el bienestar de los
estudiantes;
El uso de la inteligencia emocional en la formación docente se enfoca en desarrollar las habilidades
emocionales de los educadores para mejorar la calidad de la educación y el bienestar de los estudiantes.
Esta iniciativa busca que los docentes comprendan y gestionen sus propias emociones, así como las de
sus estudiantes, fomentando un ambiente de aprendizaje más positivo y empático. La inteligencia
emocional no solo beneficia a los docentes en su vida personal y profesional, sino que también tiene un
impacto positivo en el desarrollo integral de los estudiantes.
Es preciso resaltar que el éxito de la presente investigación será realizar una investigación a fondo de
la problemática de los docentes y de los NNA en la I. E y capacitar a los docentes en: 1. Autoconciencia
emocional - 2. Autocontrol emocional - 3. Empatía - 4. Habilidades sociales 5. Enseñanza de la
inteligencia emocional - 6. Comunicación abierta - 7. Resolución de conflictos 8. Evaluación formativa
- 9.Modelar comportamiento emocionalmente inteligente - 10.Colaboración con otros profesionales -
11.Formación continua - 12.Promoción del bienestar personal.
El presente recurso investigativo tiene una finalidad en docentes y estudiantes y es poder contar con
mejoramiento en relaciones interpersonales, manejo de gestión de conflictos, mayor empatía en general
(aulas de clase y entornos particulares), que nazca de sí mismo la motivación y el compromiso, tener el
control del estrés, mejorar el clima escolar, optimizar el rendimiento académico, reducción de
absentismo escolar, preparación para la vida.

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DESARROLLO
Desarrollo teórico del estudio
La inteligencia emocional en docentes se basa en una serie de conceptos teóricos y marcos conceptuales
que han evolucionado a lo largo del tiempo, por lo que para el presente articulo hemos tenido como
referencia fundamental la teoría Goleman: Daniel Goleman popularizó la inteligencia emocional con su
libro "Inteligencia Emocional" en 1995. Su modelo se centra en cinco componentes clave de la
inteligencia emocional: autoconciencia, autorregulación, motivación, empatía y habilidades sociales.
Este modelo se ha aplicado a la formación de docentes para ayudarles a comprender y gestionar sus
propias emociones y las de sus alumnos.
La inteligencia emocional en docentes se basa en una serie de conceptos teóricos y marcos conceptuales
que han evolucionado a lo largo del tiempo, por lo que para el presente artículo hemos tenido como
referencia fundamental la teoría Goleman (Psicólogo estadounidense internacionalmente conocido por
su obra sobre la Inteligencia Emocional. Nació el 7 de marzo de 1946 en Stockton, California, y es hijo
de profesores universitarios. En términos de investigación en inteligencia emocional, Daniel Goleman
es el psicólogo más reconocido hoy en día. Goleman, escritor y consultor de Nueva York, comenzó a
escribir artículos para Psicología Popular a principios de los 90 y luego escribió para el New York
Times).
Es de resaltar que el autor antes mencionado define la inteligencia emocional como la capacidad de
reconocer, comprender y gestionar nuestras propias emociones, así como la habilidad para reconocer,
comprender e influir en las emociones de los demás. En su libro "Inteligencia Emocional", Goleman
destaca la importancia de las habilidades emocionales en el éxito personal y profesional, argumentando
que son tan cruciales, e incluso más importantes en algunos casos, que las habilidades intelectuales
tradicionales.
Ante la búsqueda de las obras más representativas de Goleman, podemos evidenciar que popularizó la
inteligencia emocional con su libro "Inteligencia Emocional" en 1995. Su modelo se centra en cinco
componentes clave de la inteligencia emocional: autoconciencia, autorregulación, motivación, empatía
y habilidades sociales. Este modelo se ha aplicado a la formación de docentes para ayudarles a
comprender y gestionar sus propias emociones y las de sus alumnos. (Dulce; Alonso. 2019).

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Si relacionamos la presente teoría con la formación docente podemos indicar que el modelo de
inteligencia emocional de Goleman ha sido ampliamente utilizado en la formación docente como una
herramienta para mejorar las habilidades emocionales de los educadores y su capacidad para interactuar
de manera efectiva con los estudiantes; por lo que podemos deducir que, si aplicamos la teoría de
Goleman en la formación docente, obtendremos docentes exitosos con los siguientes componentes:
▪ Autoconciencia: En el contexto de la formación docente, la autoconciencia implica que los maestros
sean capaces de reconocer y comprender sus propias emociones. Esto es crucial para que los
educadores comprendan cómo sus estados emocionales pueden afectar su enseñanza, toma de
decisiones y relaciones con los estudiantes. (Goleman, 2012. pp. 29-40).
▪ Autorregulación: Los docentes necesitan desarrollar habilidades de autorregulación para manejar
sus emociones de manera efectiva, especialmente en situaciones estresantes o desafiantes. Esto
contribuye a un ambiente de aprendizaje positivo y ayuda a los profesores a tomar decisiones
informadas y calmadas en el aula. (Goleman, 2012. pp. 29-40).
▪ Motivación: La motivación según Goleman se relaciona con dirigir las emociones hacia metas
constructivas. En el contexto de la formación docente, esto implica que los maestros deben estar
motivados para proporcionar una educación de calidad, inspirar a sus estudiantes y superar los
desafíos que puedan surgir en el camino. (Goleman, 2012. Pp. 29-40).
▪ Empatía: La empatía es fundamental en la educación. Los maestros deben poder comprender las
emociones y perspectivas de sus estudiantes para adaptar su enseñanza de manera efectiva. La
empatía también contribuye a la creación de un ambiente de aula positivo y de apoyo. (Goleman,
2012. pp. 29-40).
▪ Habilidades sociales: Las habilidades sociales son esenciales en la formación docente, ya que los
maestros interactúan diariamente con estudiantes, padres y colegas. Desarrollar habilidades sociales
efectivas facilita la colaboración, la comunicación y la resolución de conflictos, contribuyendo así
a un ambiente escolar más armonioso. (Goleman, 2012. pp. 29-40).
Modelo por competencias emocionales de Goleman.
Goleman (1995) define la inteligencia emocional como "la capacidad para supervisar los sentimientos
y las emociones de uno mismo y de los demás, de discriminar entre ellos y de usar esta información

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para la orientación de la acción y el pensamiento propio” (p. 189). El autor reconoce en la inteligencia
emocional un conjunto de componentes personales, emocionales y sociales que brindan la posibilidad
de construir la personalidad e interactuar con la sociedad para crear relaciones asertivas.
Por otro lado, se establece que hay dos tipos de inteligencias necesarias para el funcionamiento del
sujeto, como lo son la inteligencia racional y la inteligencia emocional, las cuales permiten que se
aprendan y construyan las habilidades emocionales para la vida. Así pues, Goleman (1995) define la
competencia emocional como una metahabilidad que determina la manera de alcanzar el dominio de
las facultades mentales, cognitivas y emocionales. Además, cita a Gardner para describir un resumen
de las inteligencias personales (intrapersonal e interpersonal):
La inteligencia interpersonal es la capacidad de comprender a los demás: qué los motiva, cómo operan,
cómo trabajan cooperativamente con ellos. Vendedores, políticos, maestros, médicos clínicos y líderes
religiosos de éxito tienen probabilidad de ser individuos con elevado grado de inteligencia interpersonal.
La inteligencia intrapersonal […] es una capacidad correlativa, vuelta hacia el interior. Es la capacidad
de formar un modelo preciso y realista de uno mismo y ser capaz de usar ese modelo para operar
eficazmente en la vida. (p. 29). En esta medida, para el desarrollo de la inteligencia emocional Goleman
(1995) toma en cuenta la teoría de Salovey y Mayer (1990), y Gardner (1983), con lo cual define cinco
competencias necesarias para la inteligencia emocional, las cuales son susceptibles de aprendizaje:
▪ Conocimiento de las propias emociones: se define como la capacidad de reconocer los sentimientos
en diversas situaciones.
▪ Capacidad de controlar las emociones: corresponde a controlar los sentimientos a partir de aspectos
de la vida cotidiana y relaciones interpersonales.
▪ Capacidad de motivarse a uno mismo: manera de superar las dificultades y obstáculos que se
presentan a lo largo de la vida.
▪ Reconocimiento de emociones ajenas: reconocer las emociones y los sentimientos de los demás,
desde la empatía; corresponde a la identificación acerca de cómo se siente el otro en las situaciones
diversas de la vida según las acciones y reacciones propias.
▪ Control de las relaciones: corresponde a tener relaciones interpersonales adecuadas.

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Teniendo en cuenta lo anterior, desde los postulados de Goleman, la inteligencia emocional se asume
por competencias las cuales potencian el desarrollo integral y armónico del sujeto en los diferentes
contextos. Es así, como las emociones influyen en los procesos de aprendizaje y pensamiento; entre
ellas se encuentra la motivación la cual se fortalece desde el entusiasmo, la perseverancia y la confianza
de sí mismo, con el fin de formar para la vida.
Otros conceptos relacionados con la Inteligencia Emocional.
En los documentos analizados se encuentra como común denominador la asociación de términos tales
como: habilidades para la vida, habilidades sociales, competencias ciudadanas y socio afectividad con
la inteligencia emocional por su cercanía conceptual y su pertinencia con la educación de esta en la
escuela. Se aprecia que muchos de estos términos entran en relación con componentes personales,
emocionales y sociales de la inteligencia emocional a que hace alusión Goleman; por ejemplo, el
término habilidades sociales establece una relación directa con la inteligencia interpersonal.
Teorías base o de apoyo
La teoría base relacionada en la presente investigación se apoya en las teorías de Peter Salovey, John
Mayer dos psicólogos que realizaron importantes contribuciones al concepto de inteligencia emocional.
Su modelo teórico de la inteligencia emocional se centra en la capacidad de percibir, comprender,
utilizar y regular las emociones de manera efectiva. Aunque su trabajo influyó en el desarrollo de la
inteligencia emocional de Daniel Goleman, es importante mencionar que Salovey y Mayer se centraron
más en la descripción de las habilidades específicas que componen la inteligencia emocional.
Por lo que para el apoyo y complemento esencial se toma como referente la teoría de Daniel Goleman
la cual se centra en la inteligencia emocional y ha tenido un gran impacto en el campo de la psicología
y el liderazgo. Goleman es un psicólogo y periodista que popularizó el concepto de inteligencia
emocional a través de su libro "Inteligencia Emocional" publicado en 1995. Su teoría se basa en la idea
de que las habilidades emocionales son tan importantes como las habilidades intelectuales tradicionales
y que desempeñan un papel fundamental en el éxito personal y profesional.
La inteligencia emocional se divide en cinco componentes clave:
▪ Conciencia emocional: Los docentes deben ser conscientes de sus propias emociones y comprender
cómo estas afectan su enseñanza, relaciones con los estudiantes y el ambiente en el aula. La

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conciencia emocional les permite autorregular sus emociones y reacciones, lo que resulta en un
ambiente de aprendizaje más positivo.
▪ Autogestión emocional: La inteligencia emocional implica la capacidad de manejar las emociones
de manera efectiva. Los docentes deben aprender a lidiar con el estrés, la frustración y otros desafíos
emocionales que enfrentan en su trabajo diario. Esto les permite mantener la calma y la
profesionalidad en situaciones difíciles.
▪ Empatía: La empatía es fundamental en la relación entre docentes y estudiantes. Los docentes deben
comprender las emociones y necesidades de sus estudiantes para adaptar su enfoque educativo de
manera más efectiva. Esto implica escuchar activamente, mostrar comprensión y mostrar empatía
hacia las experiencias de los estudiantes.
▪ Habilidades sociales: Los docentes deben desarrollar habilidades sociales sólidas para construir
relaciones sólidas con sus estudiantes, colegas y padres. La comunicación efectiva, la resolución de
conflictos y la colaboración son esenciales para fomentar un ambiente de aprendizaje inclusivo y
de apoyo.
▪ Educación socioemocional: Los docentes también pueden incorporar la educación socioemocional
en sus prácticas pedagógicas. Esto implica enseñar a los estudiantes a comprender y manejar sus
propias emociones, así como a desarrollar habilidades interpersonales y de resolución de conflictos.
La educación socioemocional contribuye al bienestar emocional y al éxito académico de los
estudiantes. (ChatGPT, 2023).
En la formación docente, se puede incorporar el Modelo de Inteligencia Emocional de Salovey y Mayer
a través de actividades y programas diseñados para desarrollar estas habilidades emocionales. Por
ejemplo, podrían incluirse sesiones de entrenamiento que fomenten la autorreflexión, la empatía y
estrategias para manejar situaciones emocionalmente cargadas en el entorno educativo.
En última instancia, la inteligencia emocional es una herramienta valiosa para los docentes, ya que no
solo contribuye a su bienestar personal sino que también impacta positivamente en el ambiente
educativo y en la relación con los estudiantes.

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Socio afectividad
La socio afectividad es entendida desde el programa Desarrollo Socio afectivo de la SED (2013) como
“el conocimiento, las actitudes y las habilidades necesarias para reconocer y controlar [las] propias
emociones, así como para demostrar afecto y preocupación por los demás, con el fin de establecer
relaciones positivas, tomar decisiones responsables y manejar situaciones difíciles” (p. 9).
Se hace necesaria la potencialización del desarrollo socio afectivo, con el fin de promover la
construcción de relaciones sociales asertivas desde interacciones entre pares para llegar a la sana
convivencia.
Teniendo en cuenta lo anterior, las competencias afectivas son de carácter “intrapersonal
(autoconocimiento, autovaloración, autoadministración), interpersonal (conocer a otros, valorar a otros,
interactuar con otros), y transpersonal (conocer grupos, valorar grupos, interactuar con grupos)”
(A.P.E., 2010 p.3), Estas se desarrollan y promueven en la escuela con el fin de resignificar el afecto
para construir sentido de existencia, recuperar el valor de la vida y aprender a ser sensibles a lo humano.
Los sentimientos, se involucran con la socio afectividad debido a que se hace necesario que el sujeto
reconozca sus sentimientos y emociones para que de esta manera pueda regularse asertivamente en el
momento que se manifiesten y así poder llevar a cabo una buena relación con su entorno. Estos son
entendidos desde la Alcaldía Mayor de Bogotá (2014) citando a (Fernández, 2008) como un “Sistema
de alarma que nos informa sobre cómo nos encontramos, con la finalidad de realizar cambios en
nuestras vidas” (p. 9).
La educación y la inteligencia emocional.
En primera instancia, es importante establecer que la educación centra un interés alrededor de la
inteligencia emocional dado que esta contribuye a afrontar dificultades e interactuar en los diversos
escenarios cotidianos. Por ende, la capacidad emocional se convierte en un reto dentro de los procesos
educativos, ya que se debe articular con los componentes cognitivos y los sociales. Así, la identificación,
el manejo y la regulación de las emociones permiten fortalecer las relaciones interpersonales y disminuir
o prevenir las problemáticas sociales.
En esta medida, la educación es un ejercicio socializador, como lo concluyen De Zubiría, De Zubiría
Samper, Ramírez, Sarmiento & Sánchez (2013) cuando dicen: Las personas debemos vivir en sociedad

pág. 589
y por tanto, es papel esencial de la educación formar para la convivencia, por encima de una educación
para el conocimiento, el desarrollo o manejo tecnológico, o para conseguir empleo y desempeñar un
oficio o profesión. Ello implica el reconocimiento de la dignidad humana, la autonomía, la justicia, el
diálogo, la solidaridad, la tolerancia. (p. 21).
En consecuencia, Bisquerra (2010), Considera que la educación emocional es un “proceso educativo,
continuo y permanente que pretende potenciar el desarrollo de competencias emocionales como
elemento esencial del desarrollo humano, con objeto de [capacitar] para la vida y con la finalidad de
aumentar el bienestar personal y social” (p.31).
Ésta comprende aspectos de la inteligencia emocional que permite la resolución de conflictos desde el
reconocimiento y manejo de las emociones, la toma de decisiones asertivas, relaciones estables y una
comunicación efectiva, necesarias para el desarrollo social del sujeto. La educación emocional llega a
ser un mecanismo de prevención primaria e intervención ante riesgos tales como depresión, consumo
de SPA, ansiedad, violencia, embarazo en adolescentes entre otros.
De tal manera, es a partir de la inteligencia emocional que se plantean propuestas y programas para dar
respuesta a algunas de las necesidades presentes en la sociedad actual; por ello se hace necesario
reconocer y formar en las competencias emocionales. En segunda instancia, se encuentran las
competencias emocionales según Márquez, Cleves y Velásquez (2012) quienes citan a Bisquerra y
Pérez (2007) definiéndose como un “conjunto de conocimientos, capacidades, habilidades y actitudes
necesarias para tomar conciencia, comprender, expresar y regular de forma apropiada los fenómenos
emocionales” (p. 100). Éstas, permiten al sujeto integrarse a la sociedad de manera creativa y positiva
para afrontar las dificultades o los retos de la vida. Por lo tanto, se hace necesario desarrollar en el
ámbito educativo competencias emocionales con el propósito de mejorar los procesos de aprendizaje,
las relaciones intra e interpersonales y mejorar la calidad de vida de los niños y jóvenes.
Teniendo en cuenta lo anterior, cabe señalar que se han propuesto varios modelos de competencias
emocionales desde autores como: Gallego (1999), Bisquerra (2003), Martin y Boeck (2000) entre otros
autores de los cuales se logra hallar similitudes en la definición y conceptualización de cinco
determinantes del desarrollo de la inteligencia emocional. Estos son:

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▪ Conciencia emocional. Consiste en reconocer, entender y regular los propios impulsos, fortalezas,
estados de ánimo entre otros; es decir distinguir entre pensamientos, acciones y emociones.
▪ Regulación emocional. Es la habilidad para controlar las emociones de tal manera que se dé una
recuperación rápida en el momento de afrontar sentimientos negativos.
▪ Motivación. Es la habilidad de persistencia y búsqueda de las metas o propósitos, así como la
capacidad de afrontar cualquier dificultad que se presente en el momento de lograr lo propuesto. -
Empatía. Es la habilidad para entender y comprender las necesidades y sentimiento de los otros;
para ello es necesario escuchar al otro.
▪ Establecer relaciones. Es la habilidad para entablar y manejar las relaciones con otros. De acuerdo
con lo anterior, no es posible desligar las emociones del proceso de aprendizaje, ya que estas son
un eje fundamental en la formación del sujeto.
En esta medida, el aprendizaje se logra a partir de la relación entre las competencias cognitivas y las
emocionales, debido a que entran en juego todas las capacidades y habilidades para integrar nuevos
conocimientos a los esquemas mentales, por lo tanto, Chabot & Chabot (2009) afirman que: Es
fundamental desarrollar la inteligencia emocional, con el fin de maximizar todas las emociones que
derivan la felicidad, generar comportamientos orientados hacia el acercamiento y la motivación y
propiciar un cúmulo de beneficios en los colegios y aulas de clase. A lo largo del proceso de aprendizaje,
estas emociones están omnipresentes e interfieren en él.
Del mismo modo, ellas alteran el aprendizaje. (p.42) Por lo tanto, el educar la inteligencia emocional
resulta ser una acción necesaria en el ámbito educativo, dado que la escuela al ser un espacio de
interacción e intercambio de saberes permite el fortalecimiento de las habilidades emocionales
necesarias para cada aspecto de la vida del sujeto. Bisquerra et al (2012) mencionan que éstas
competencias se promueven a partir de un programa de educación en inteligencia emocional transversal
con los principios éticos y morales los cuales potencian la formación integral enfatizando en la
dimensión humana.
La escuela y la inteligencia emocional La escuela hasta finales del siglo XX le dio un lugar relevante a
los aspectos intelectuales y académicos de los estudiantes relegando la formación emocional a la
familia.

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Ya en el siglo XXI al reconocer las diferentes problemáticas sociales que afectan a la infancia y la
adolescencia, y su influencia en los procesos de aprendizaje y la formación integral de los educandos,
se empieza a ver la necesidad de educar la inteligencia emocional.
Por lo tanto, según el Ministerio de Educación Nacional (2013), la escuela se convierte en un escenario
posible para resignificar el afecto, pues en una sociedad con vacíos es urgente formar en la afectividad,
empezar a construir juntos sentidos de existencia, recuperar el valor de la vida y aprender a ser sensibles
a lo humano. Fernández (2008) plantea tres áreas, en las cuales se evidencia la relación directa entre la
inteligencia emocional y la escuela, son estas: las relaciones interpersonales, el rendimiento académico
y la aparición de conductas disruptivas.
Las relaciones interpersonales cumplen dentro de la escuela una función relevante que establece
vínculos entre los diversos agentes escolares tales como: maestros, estudiantes, directivos, padres de
familia y egresados. El resultado de éstas relaciones puede ser positivas o negativas, dependen del nivel
de inteligencia emocional que posea cada sujeto. De tal manera, la escuela asume como principal
herramienta el diálogo, con el cual se promueve la identificación, comprensión y regulación de las
emociones del otro; para lograr el proceso anterior es necesario que el sujeto haya pasado por un proceso
de reconocimiento y manejo de sus propias emociones.
Lo anterior, se logra a través de la convivencia escolar la cual permite que se fortalezcan las relaciones
interpersonales entre docentes y estudiantes con el propósito de transformar la cultura escolar. Por ende,
“una escuela que le apueste a la convivencia puede requerir cambios en su modo de organización interna
que propicien la participación en la 46 gestión, en la elaboración y ejecución de proyectos escolares y
en la regulación de la convivencia” (MEN, 2005, p.5.).
El rendimiento académico es el factor en donde las escuelas centran todo su interés, pues buscan que el
estudiante cumpla con todos los contenidos y saberes que se estipulan en el currículo. Sin embargo, el
factor emocional se encuentra estrechamente ligado con la formación académica del sujeto debido a
que ésta influye en la manera en cómo aprende de acuerdo al estado de ánimo y la motivación. Es por
ello que se promueve la educación de la inteligencia emocional, con el fin de brindar al estudiante
herramientas para el manejo de emociones negativas, resolución de conflictos y toma decisiones. Así,
se incluye la inteligencia emocional como un aspecto que transversaliza las dinámicas escolares con el

pág. 592
fin de generar un cambio significativo en el sujeto a partir del aprendizaje, lo cual implica repensar las
prácticas educativas, tal y como lo afirma la Alcaldía Mayor de Bogotá (2012): El Ambiente de
Aprendizaje debe promover la transformación de prácticas pedagógicas que evidencien el desarrollo
humano en los aspectos cognitivo, socioafectivo y físico-creativo en el cual el docente es mediador de
las prácticas de enseñanza-aprendizaje y [es] el que armoniza la evaluación de manera integral,
dialógica y formativa. (p.13) Finalmente, frente a la aparición de conductas disruptivas, los estudiantes
con un nivel bajo en inteligencia emocional suelen presentar actitudes antisociales, depresivas,
impulsividad o acciones autodestructivas. Es por ello, que fortalecer las habilidades de la inteligencia
emocional en los niños y jóvenes es importante. Según De Zubiria (2013) el estudiante cuando presenta
un adecuado desarrollo de la inteligencia emocional puede tener mayor capacidad para manejar sus
emociones de tal manera que pueden afrontar las adversidades cotidianas y así negar cualquier
posibilidad de utilizar reguladores externos como las sustancias psicoactivas, el alcohol o el tabaco.
Por otro lado, según Cohen (2003), la escuela debe potenciar la educación emocional y social lo cual
permite una mayor capacidad para reconocer las emociones propias y de los demás. Así mismo, plantea
que los programas más comunes en las escuelas se enfocan en la resolución de conflictos, en torno a la
enseñanza sobre cómo reconocerlo, enfrentarlo y manejarlo.
De tal manera, la escuela debe trabajar en conjunto con los docentes, padres y estudiantes para
determinar y comprender las necesidades de esta, fomentando relaciones sanas a partir del bienestar
emocional que es lo que permite un aprendizaje eficaz e integral. Con lo anterior, otro autor que sustenta
la necesidad de la educación de la inteligencia emocional en la escuela es Shapiro (1997), quien la
aborda, como parte de la personalidad y el carácter del sujeto.
De acuerdo a ello, contempla la importancia de formar y desarrollar cualidades emocionales y
capacidades sociales, las cuales favorecen la construcción integral del sujeto, en razón de lo cual señalan
la importancia de implementarlas en la escuela ya que en la interacción con los demás se fortalecen
dichas capacidades. Es por ello, que el maestro debe estar dispuesto antes de su ejercicio educativo a
entender las posibilidades, gustos y necesidades de sus estudiantes para ayudarles a aprender siguiendo
los caminos de la pedagogía emocional.

pág. 593
Debería interesarse en el cómo aprende el estudiante y no solo en el que aprende, tal como lo menciona
Chabot & Chabot (2009): La pedagogía emocional es tan importante que prioritariamente todos los
educadores y formadores deben favorecer las emociones positivas, tanto en lo referente al vínculo
directo con la asignatura y los temas que se enseñan como en lo pertinente al simple hecho de aprender.
(p.75)
Teniendo en cuenta lo anterior, se resalta la significatividad de la escuela en tanto escenario en donde
se promueve y desarrolla la educación de la inteligencia emocional con miras a la formación integral
del sujeto. Por ende, se pretende educar con el fin de potenciar en los sujetos habilidades emocionales
y cognitivas, las cuales permiten manejar las problemáticas sociales que afectan a la infancia y a
la adolescencia.
CONCLUSIONES
La inteligencia emocional es un tema importante en la formación de docentes para la contribución de
la educación integral. Lo que se puede concluir al realizar un estudio detallado es que la inteligencia
emocional es una habilidad importante que deben trabajar los maestros para ser altamente competentes.
Los docentes con alta inteligencia emocional muestran un mayor reconocimiento de la importancia de
las dimensiones que componen el dominio muestra de la inteligencia emocional para ser un maestro
altamente competente que sus colegas con niveles bajos de inteligencia emocional. Además, la
inteligencia emocional también favorece el correcto desempeño laboral, aumentando la auto-realización
y satisfacción con el trabajo desempeñado, consiguiendo disminuir los niveles problemáticos en
la salud mental.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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Cliffs, NJ: Prentice-Hall.
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25.
Bisquerra, R. (2010). Educación emocional y bienestar. Barcelona: Praxis.
Bisquerra, R., & Pérez, N. (2007). Las competencias emocionales. Educación XXI, 10(1), 61–82.

pág. 594
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