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EVOLUCIÓN CLÍNICA DE
LA LESIÓN RENAL AGUDA EN
NIÑOS HOSPITALIZADOS
CLINICAL EVOLUTION OF ACUTE KIDNEY
INJURY IN HOSPITALIZED CHILDREN
Dr. Jorge Gerardo García López
Instituto Mexicano del Seguro Social
Dr. Jorge Ayón Aguilar
Instituto Mexicano del Seguro Social
Dra. Edith Jiménez Cortez
Instituto Mexicano del Seguro Social

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DOI: https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v9i6.20882
Evolución Clínica de la Lesión Renal Aguda en Niños Hospitalizados
Dr. Jorge Gerardo García López1
gerardogl37@hotmail.com
https://orcid.org/0000-0002-6891-2802
Hospital General Zona No. 20
La Margarita Pediatría
Instituto Mexicano del Seguro Social
México
Dr. Jorge Ayón Aguilar
jorge.ayona@imss.gob.mx
https://orcid.org/0000-0001-9704-8032
Investigación en Salud IMSS OOAD
Puebla, México
Dra. Edith Jiménez Cortez
edith.jico79@hotmail.com
https://orcid.org/0009-0008-7175-7912
Hospital General Zona No. 20
La Margarita Pediatría
Instituto Mexicano del Seguro Social
México
RESUMEN
Objetivo: Determinar la evolución de la función renal en pacientes pediátricos que desarrollan lesión
renal aguda en área de hospitalización. Antecedentes: La Lesión Renal Aguda (LRA) es un síndrome
clínico de origen multifactorial. Su presentación es en horas o en días, la elevación de la concentración
sérica de creatinina y urea orienta su diagnóstico. Actualmente se consolidan nuevos marcadores de
daño renal. Los límites para definir el fracaso renal agudo son muy variables entre autores. Resulta
importante conocer la evolución de la función renal en pacientes que han desarrollado LRA. Material y
Métodos: Estudio de tipo observacional y retrospectivo que incluyó 90 expedientes de pacientes
pediátricos con lesión renal aguda desarrollada en hospitalización de marzo de 2020 a junio del 2023
empleando medidas de tendencia central, dispersión y porcentajes. Se empleó Software SPSS versión
25. Resultados: La etapa en la que más se presentó la LRA correspondió en un 26.7% a la etapa escolar.
La recuperación de la función renal fue del 61.7%, con una mediana de recuperación de 5 días (RI 11),
con un promedio de depuración inicial por Schwartz de 37 ml/min (DS +15) y final de 112 ml/min (DS
+24). Ningún paciente incluido en el estudio requirió de terapia sustitutiva renal. Conclusión: La
evolución de la función renal en pacientes pediátricos que desarrollan lesión renal aguda en área de
hospitalización es igual a lo reportado en la literatura con una media estimada de recuperación de 5
días.
Palabras clave: lesión renal aguda, función renal, creatinina sérica
1 Autor principal
Correspondencia: gerardogl37@hotmail.com

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Clinical Evolution of Acute Kidney Injury in Hospitalized Children
ABSTRACT
Objective: To determine the evolution of renal function in pediatric patients who develop acute kidney
injury during hospitalization. Background: Acute Kidney Injury (AKI) is a clinical syndrome with a
multifactorial origin. Its onset occurs within hours or days, and the elevation of serum creatinine and
urea concentration guides its diagnosis. Currently, new markers of kidney damage are being established.
The thresholds for defining acute renal failure vary greatly among authors. It is important to understand
the evolution of renal function in patients who have developed AKI. Materials and Methods:
Observational and retrospective study that included 90 medical records of pediatric patients with acute
kidney injury developed during hospitalization from March 2020 to June 2023, using measures of
central tendency, dispersion and percentages; SPSS software version 25 was used. Results: The stage
in which acute kidney injury was most frequently observed corresponded to 26.7% in the school-age
stage. Renal function recovery was 61.7%, with a median recovery time of 5 days (IQR 11), with an
average initial clearance by Schwartz of 37 ml/min (SD ±15) and a final clearance of 112 ml/min (SD
±24). No patient included in the study required renal replacement therapy. Conclusion: The evolution
of renal function in pediatric patients who develop acute kidney injury during hospitalization is
consistent with that reported in the literature, with an estimated mean recovery time of 5 days.
Keywords: acute kidney injury, renal function, serum creatinine
Artículo recibido 20 octubre 2025
Aceptado para publicación: 15 noviembre 2025

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INTRODUCCIÓN
A La OMS define la LRA como una disfunción renal abrupta, caracterizada por una rápida disminución
de la función renal, alteración de la función glomerular con o sin el descenso súbito del gasto urinario
e incremento de la creatinina sérica mayor o igual al 50% de su valor basal, que puede variar desde
cambios discretos en los marcadores bioquímicos hasta un estadio de lesión renal aguda que requiera
terapias sustitutivas de función renal (1).
La etiología de la LRA es multifactorial, clasificándose anteriormente de acuerdo con la AKIN en 2007
en tres categorías distintas: prerrenal, renal intrínseca y postrenal. Actualmente según el sistema
KDIGO actual se clasifica en extrarrenal y renal. La lesión renal aguda extrarrenal es el tipo de lesión
más común en la edad pediátrica y ésta ocurre por diferentes causas: entre las más importantes se
encuentran: la cirugía cardiovascular, el estado de choque, compromiso del gasto o contractilidad
cardíaca y sepsis (1,2).
La LRA renal ocurre cuando las estructuras renales internas son dañadas, pueden ser por cambios a
nivel glomerular, compromiso vascular o arteriolar y obstrucción o daño tubular (3). El síntoma más
característico de la LRA en la población pediátrica es la disminución de la uresis. (3).
Para su diagnóstico y estadificación se implementó la clasificación RIFLE, ésta se modificó en 2007
por el Acute Kidney Injury Network (AKIN). Todas las clasificaciones se unificaron en el año 2012, en
la guía KDIGO. Así de acuerdo con las últimas pautas propuestas por la guía KDIGO y el estudio
AWARE la clasificación para evaluar la lesión renal aguda en neonatos es AKIN, para lactantes pRIFLE
y en mayores de 1 año KDIGO (4).
La clasificación fue modificada para la población pediátrica pRIFLE que estratifica LRA desde
moderada (RIFLE-R “riesgo) a severa (RIFLE- F “falla”) basado en los cambios séricos de creatinina,
el aclaramiento de creatinina estimado y el volumen urinario (4,5). La frecuencia de las evaluaciones
debe adaptarse al paciente y la enfermedad individual y repetirse a medida que las condiciones cambian
y el riesgo permanezca o aumente. Chertow y otros investigadores demostraron que un aumento en la
creatinina de 0.3 mg/dL en un rango de 24 a 72 horas fue asociado con un incremento en la mortalidad
de pediátricos con datos de insuficiencia cardiaca aguda descompensada asociada o no con cirugía
cardiaca (5,6).

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La concentración plasmática de la creatinina es diferente según la edad, dada la diferencia de masa
muscular y filtrado glomerular en prematuros, neonatos, lactantes, preescolares, escolares y
adolescentes. A medida que el filtrado glomerular (FG) cae, en el contexto de la falla renal su
componente de secreción tubular es mayor. Debido a esto surge el razonamiento de usar el aclaramiento
estimado de creatinina en lugar de medir los cambios séricos de ésta. (5,6).
Aunque la creatinina es el marcador de diagnóstico más usado para las clasificaciones de LRA, la
creatinina es un marcador de la función renal, no de una lesión renal. Se han identificado múltiples
biomarcadores de lesión estructural, estos incluyen la lipocalina asociada a la gelatinasa de neutrófilos,
el inhibidor tisular de metaloproteinasas-2, la proteína de unión al factor de crecimiento similar a la
insulina 7 y el ligando de quimiocina 14. Así mismo es importante reconocer los niveles basales de
creatinina por edad y sexo aun cuando no se cuente con un valor previo por laboratorio (7). En el caso
de pacientes neonatos se han logrado avances específicos en la identificación de posibles estrategias
preventivas para la LRA, como el uso de cafeína en recién nacidos prematuros, teofilina en recién
nacidos con encefalopatía hipóxico-isquémica y programas de seguimiento de medicamentos
nefrotóxicos (7,8).
Recientemente se considera que la cistatina C sérica, es una alternativa al diagnóstico, además de tener
costo-beneficio, parece estimar mejor que la creatinina la LRA en ciertas patologías (valor >0,6 mg/dL),
en recién nacidos, pero no hay acuerdo definitivo sobre si las cifras a los tres primeros días después del
nacimiento puedan corresponder a las cifras maternas, al igual que la creatinina, existiendo nomogramas
para la cistatina en relación con la edad gestacional y la edad postnatal (9).
Dada la escasez de estudios enfocados en la evolución de la LRA en la población pediátrica, el cambio
de directrices de acuerdo con edad de presentación y comorbilidades, se espera que nuevos estudios
contribuyan a la comprensión global de los factores asociados con la morbimortalidad a largo plazo y
el seguimiento en atención médica. (9). La LRA y su instauración en el curso de una patología grave
puede determinar un peor pronóstico en la evolución de ésta, derivado de la necesidad de múltiples
terapias de soporte hemodinámico, ventilatorio, renal, cerebral y mayor tiempo de estancia en unidades
de cuidado intensivo y hospitalización, resultando ser un determinante mayor para desarrollar ERC
(10).

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En un análisis del estudio Assessment of Worldwide Acute Kidney Epidemiology in Neneonates
(AWAKEN) en 2014 Charlton et al., realizaron un cohorte observacional multinacional de 24 centros
de neonatos ingresados entre el 1 de marzo de 2014 al 31 de marzo de 2014, que tenían <14 días de
edad y recibieron al menos 48 horas de líquidos intravenosos encontraron que el 21% de los recién
nacidos desarrollaron LRA durante la primera semana postnatal a una edad promedio de 2.8 días, lo
que sugiere que existen factores maternos, neonatales y perinatales que contribuyen al desarrollo de
ésta, estos pueden aparecer en 3 periodos: periodo pregestacional, gestacional y periparto. (11).
Los dos mayores factores de riesgo neonatales de LRA son la prematurez y el bajo peso al nacimiento,
ambos factores convergen en una vía común: nefrogénesis 12 deteriorada y cantidad de nefronas
reducida, lo que causa función tubular renal alterada asociada con desregulación de balance
hidroelectrolítico y deshidratación; así como una tasa de filtración glomerular baja lo que limita la
reserva renal que ayuda a mantener la tasa de filtración glomerular durante eventos de estrés como la
incapacidad de una adecuada alimentación y susceptibilidad a enfermedades infecciosas (11).
Rezende Ferreira M y Quintino Lima E. en 2020 desarrollaron un estudio de análisis retrospectivo para
identificar los factores de riesgo para el desarrollo de lesión renal aguda y la mortalidad a largo plazo
de pacientes con lesión renal aguda después del ingreso al Servicio de las Unidades de Cuidados
Intensivos neonatales y pediátricos. El estudio evaluó a 434 pacientes pediátricos ingresados a la Unidad
de Cuidados Intensivos y encontró que la incidencia de lesión renal aguda fue del 64%, y la mayoría de
los episodios ocurrieron dentro de las primeras 24 horas posteriores al ingreso. Los factores de riesgo
para el desarrollo de lesión renal aguda fueron identificados como bajo volumen de diuresis, edad más
joven, ventilación mecánica, fármacos vasoactivos, diuréticos y anfotericina. Los pacientes con LRA
tuvieron tasas de mortalidad hospitalaria más altas, y el peso, el balance positivo de líquidos, el uso de
aminas y la ventilación mecánica se identificaron como factores de riesgo independientes de mortalidad
hospitalaria (12).
Rodríguez Durán y cols., en 2021 desarrollaron un estudio descriptivo de revisión integrativa con el
nombre “Lesión renal aguda en el paciente pediátrico: revisión integrativa” que involucró 35 artículos,
19 de diseño observacional retrospectivo, 12 observacionales prospectivos, 3 revisiones bibliográficas
y 1 estudio cualitativo donde se expone que no existen variables sociodemográficas destacables que

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impliquen mayor probabilidad de presentar lesión renal aguda; se observa una falta de homogeneidad
en los criterios de definición, incidencia, etiología, factores de riesgo y de tratamiento con los pacientes
pediátricos con lesión renal aguda, lo que se asocia a su vez con mayor tiempo de estancia
intrahospitalaria, uso de ventilación mecánica y mortalidad (13).
Joseph Ting y cols. en 2022, desarrollaron un estudio retrospectivo que incluyó 70 pacientes recién
nacidos menores de 34 semanas de gestación; 32 recibieron antiinflamatorios no esteroideos (AINE)
profilácticos y 38 recibieron indometacina o ibuprofeno para tratar la persistencia de conducto arterioso
sintomático. La incidencia de LRA para la cohorte fue del 23 % (16/70). El grupo de profilaxis tuvo
una tasa de LRA significativamente más baja que el grupo de tratamiento (9 % frente a 34 %; pZ0,014)
(14).
Robinson y cols., en 2023, desarrollaron un estudio de cohorte retrospectivo contemplando recién
nacidos y niños (0 a 18 años) hospitalizados que sobrevivieron a un episodio de LRA (que no recibieron
diálisis) entre 1996 y 2020 en Ontario, Canadá, se excluyeron los niños con antecedentes de terapia de
reemplazo renal previa (diálisis crónica o trasplante de riñón), ERC o LRA. Cada paciente con LRA se
comparó con hasta cuatro controles pediátricos internados sin LRA. Entre los sobrevivientes de LRA,
el 34,4 % ingresó en la UCI, el 19 % recibió ventilación mecánica y el 2,3 % se sometió a cirugía
cardíaca durante su hospitalización índice. Durante una mediana de seguimiento de 9,8 años (IQR 4,6-
16,8), el 18,1 % de los sobrevivientes de LRA desarrollaron eventos adversos renales mayores (MAKE)
en comparación con el 5,2 % de los controles hospitalizados. El cociente de riesgos instantáneos (HR)
para MAKE fue de 3,93 (intervalo de confianza [IC] del 95 %: 3,57-4,34, p<0.0001) (15).
Hessey E, et. al, realizaron un estudio de cohorte de enero de 2003 a marzo 2005 para seguimiento de
pacientes con LRA que se asoció con un 30% más de riesgo de hospitalización dentro de los primeros
30 días, 1 año y 5 años respectivamente de los cuales tomaron características como edad, gravedad de
la enfermedad, el uso de fármacos nefrotóxicos y ventilación mecánica. La LRA permaneció
significativamente asociada con rehospitalizaciones y visitas al servicio de urgencias en ese intervalo
de tiempo. Actualmente no existen pautas de seguimiento para niños con LRA, una población con una
morbilidad significativa. Las investigaciones futuras deberían evaluar qué factores, incluida la LRA, se
asocian con malos resultados a largo plazo.

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Las pautas de KIDGO sugieren que los pacientes que cursaron con LRA sean revalorados 3 meses
después del inicio de la LRA para evaluar la resolución o el desarrollo de ERC (16).
En el caso de pacientes prematuros. Chia Chen, et al. (2021) Realizaron un estudio de cohorte de enero
2005 a diciembre 2018 donde incluyeron 701 recién nacidos menores de 32 semanas de gestación y
menos de 1500 gramos admitidos en unidad de cuidados intensivos con al menos 2 mediciones distintas
de creatinina sérica y los dividieron en dos grupos :< de 29 semanas y de 29 a 32 semanas, los datos
recolectados incluyeron también condiciones maternas y prenatales. La 16 medición de creatinina fue
al ingreso, a los 120 días de nacimiento o al fallecimiento de los pacientes. El estudio demostró que los
niveles de creatinina aumentaban en pacientes con compromiso hemodinámico, antecedente de
puntuación APGAR menor de 5, uso prologado de drogas y sepsis. Y que los RN con prematurez
extrema tienen más riesgo de desarrollar LRA en relación con los prematuros de más de 29 SDG (30%
vs 10%) con una media de recuperación de función renal de 12 +/- 9 días (17). Jitendra Meena, et al.
Realizaron un metaanálisis donde se incluyeron 94 estudios (202 694 participantes) de 26 países en
relación al estado socioeconómico y encontraron una incidencia de LRA del 26%, moderada y severa
se encontraron el en d14%, la incidencia fue similar en medio socioeconómico alto (27%), medio (25%)
y bajo (24%), y la mortalidad fue mayor en medio socioeconómico medio (18%) y bajo (22%),
comprobaron que la mortalidad asociada a LRA se debe a la falta de concientización, el retraso en el
reconocimiento y el diagnóstico de la LRA, la presentación tardía al hospital y los recursos limitados
de terapia sustitutiva renal (18). Otra de las causas más importantes es el desarrollo de LRA posterior a
cirugía cardiaca. Zappitelli, et al. Realizaron un estudio de cohorte prospectivo en 124 niños de 1 mes
a 18 años en centros de atención terciaria, los participantes fueron admitidos antes de la cirugía cardiaca
y se les dio seguimiento durante la hospitalización y a los 3, 12, 24, 36 y 48 meses posterior al egreso,
57 participantes desarrollaron LRA, desde el seguimiento de 3 a 48 meses, la prevalencia de ERC e
hipertensión fueron elevadas a los 12 meses. Los niños menores de 2 años tuvieron 17 mayor
prevalencia de hipertensión en el seguimiento que los niños mayores demostrando que el desarrollo de
ERC e hipertensión 4 años posteriores a la cirugía cardiaca es elevado, esto asociado con la hipótesis
de la maduración renal después de los 2 años; así como al manejo preoperatorio, tasa de filtrado efectiva,
tipo de cardiopatía y fármacos nefrotóxicos en el pre y postoperatorio (19).

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En una población heterogénea de niños en estado crítico, la definición y estratificación de la LRA por
los sistemas de pRIFLE y KDIGO resultó ser muy similar epidemiológicame. Ambos sistemas
concuerdan en que la estancia prolongada y la ventilación mecánica incrementan la mortalidad de
acuerdo con la patología de base y la edad. En el promedio de los sobrevivientes, estos fueron egresados
con una tasa de filtrado menor de 75 ml/min/1.73 m2 y algunos de ellos persistieron con función renal
alterada por 6 meses, por lo que el seguimiento es determinante para la calidad de vida (20).
METODOLOGÍA
Se realizó un estudio de tipo comparativo, observacional, longitudinal, retrospectivo, homodémico,
donde se incluyeron expedientes de pacientes pediátricos recién nacidos a 17 años con lesión renal
aguda desarrollada en hospitalización en área de pediatría, de marzo de 2020 a junio del 2023, del
Hospital General de Zona C/UMAA N° 20. Se valoró la evolución de la función renal, mediante
creatinina sérica y depuración de creatinina por índice de Schwartz. Se eliminaron a los pacientes que
no contaban con datos completos en el expediente clínico. Se incluyó un total de 180 pacientes, tras
aplicar criterios de eliminación se conformó una muestra total de 90 pacientes.
El tipo de muestreo realizado fue a conveniencia del investigador.
La información recolectada en las hojas del instrumento de recolección de datos fue analizada mediante
medidas de tendencia central y dispersión según la distribución de los datos. Los datos fueron
introducidos y procesados en el programa estadístico SPSS v.25. Se analizaron frecuencias, medianas
y rango intercuartil, se aplicó prueba de normalidad de Kolmogorov-Smirnov, donde se observó que
los datos no tuvieron una distribución normal. Se utilizaron pruebas no paramétricas.
Se realizó el análisis estadístico mediante la prueba de T pareada obteniendo un nivel de significancia
de P <0.05.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
De acuerdo con las características demográficas de nuestra muestra, encontramos que la mayoría de los
pacientes pertenecían al género masculino con un 54.4% de la muestra (ver cuadro 1). Todos los
pacientes analizados en nuestro estudio fueron catalogados con diagnóstico de lesión renal aguda (LRA)
y estadificados acorde a los criterios diagnósticos de acuerdo con las guías KDIGO, considerando
hallazgos clínicos y de laboratorio.

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La edad categórica en la que más se presentó la lesión renal aguda correspondió en un 26.7% en la etapa
escolar. (ver cuadro 2).
En lo que respecta al grado de severidad de LRA presentado en pacientes pediátricos la mayoría fueron
catalogados con afectación en estadio 1 en un 64.4%; predominando dicha afección en recién nacidos
y en la edad escolar en un 22.4% y 30% del total del tipo de lesión (n=58); solo el 13.3% del total de la
muestra presento una LRA estadio 3 (n= 12 pacientes) donde los más afectados fueron en la etapa
adolescente (33%) (ver figura 1).
En lo que respecta al género, se encontró que la mayoría del tipo de lesión renal predominaban en el
género masculino con un 54.5% en todos los grupos etarios, predominando en la LRA 1 con afectación
en un 53% (n= 58) y 58 % en LRA tipo III (n=12).
Se realizó una estimación de recuperación de la función renal en 81 pacientes, tomando en cuanta
determinación de depuración de creatinina por fórmula de Schwartz y niveles de creatinina sérica en
dos muestras seriadas reportadas en expediente médico, excluyéndose 9 pacientes de esta estimación,
ya que no se encontró una 2ª estimación de la función renal. (n=9).
La recuperación de la función renal fue en 50 pacientes de los 81 pacientes analizados con este dato,
correspondiendo al 61.7%, con una mediana de recuperación de 5 días (RI 11), con un promedio de
depuración por Schwartz de 37 ml/m2 inicial (DS +15) y una depuración final de 112 (DS +24). Ningún
paciente incluido en el estudio requirió de terapia sustitutiva renal durante el período de estudio (ver
cuadro 3).
Al evaluar valores de creatinina sérica inicial y final, así como recuperación de la función renal
determinada por fórmula de Schwartz en nuestra población, se encontró una diferencia significativa de
ambos valores con una significancia de p<0.05. (ver cuadro 4).
Se documentó que el 76.7% (n=69) de los pacientes no contaban con comorbilidades previas, entre las
mencionadas se documentan: patología pulmonar, patología neurológica, entre otras. De las cuales sólo
el 3.3% contaban con más de 2 comorbilidades al diagnóstico.
De los factores agravantes más importantes para el estudio el 35.6% (n=32) corresponde al uso de
antibioticoterapia cuyo efecto adverso implica la lesión renal aguda.

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Entre los factores agravantes se encontró que el uso de antibióticos en el estadio I representó un 25.6%;
así como en el estadio II se encontró que los factores neonatales y el uso de antibiótico con un 5.6%
correspondiente a cada uno. En el estadio III nuevamente se presentó como factor agravante la
antibioticoterapia, esto podría asociarse a la farmacocinética y farmacodinamia de estos, además del
tiempo de uso. (ver cuadro 5).
La lesión renal aguda sigue siendo una enfermedad que actualmente se puede detectar de manera precoz
y que es causante de enfermedad renal crónica si ésta no se trata de manera oportuna. Es por ello, por
lo que actualmente se siguen publicando y actualizando información de dicha patología, sin embargo,
el seguimiento de los pacientes que desarrollan lesión renal aguda; así como su pronóstico a largo plazo
sigue siendo motivo de investigación. Se decidió evaluar los factores de riesgo, edad de presentación
más frecuente, uso de terapia sustitutiva renal y estadio de lesión renal presentado durante su
hospitalización en el Hospital General de Zona C/UMAA N° 20, siendo un hospital de 2do nivel, de
gran concentración a nivel estatal; donde se recibe a pacientes pediátricos de todos los municipios del
estado de Puebla.
La evolución de la función renal en pacientes que desarrollan lesión renal aguda en área de
hospitalización en nuestra unidad hospitalaria tomando el periodo de marzo 2020 a junio del 2023 que
cursan con recuperación de la función renal es de 61.7 %. Es importante recalcar que en México los
estudios relacionados con la evaluación de la función renal y el seguimiento de los pacientes que
desarrollan LRA durante un proceso hospitalario es limitado, dada la escasez de estudios enfocados en
la evolución de la LRA en la población pediátrica, el cambio de directrices de acuerdo a edad de
presentación y comorbilidades, por lo que nuestro estudio contribuye a la comprensión global de los
factores asociados con la morbimortalidad a largo plazo y el seguimiento en atención médica.
Robinson, C. y cols., en 2023, en Ontario Canadá al igual que nuestra investigación desarrollaron un
estudio de cohorte retrospectivo contemplando recién nacidos y niños (0 a 18 años) hospitalizados que
sobrevivieron a un episodio de LRA (que no recibieron terapia sustitutiva renal) entre 1996 y 2020; así
mismo en nuestra población no se demostró el uso de terapia sustitutiva renal ya que las condiciones
críticas en pacientes pediátricos existe una respuesta favorable a tratamiento médico (15).

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En otro estudio realizado en Estados Unidos y Canadá por Michael Zappitelli, et.al en un estudio de
cohorte prospectivo en 2020 incluyeron niños de 1 mes a 18 años, se encontró que el desarrollo de LRA
después de una cirugía cardíaca pediátrica está asociada con la aparición de enfermedad renal crónica
y desarrollo de hipertensión (19). En nuestro estudio no se demostró que la cirugía cardiaca pediátrica
fuera un factor ya que en nuestra unidad no se realiza, sin embargo, es importante evaluarlo en tercer
nivel.
En relación con nuestro estudio se abordó la patología desde el periodo neonatal por lo que la inmadurez
renal puede o no contribuir con el desarrollo de LRA. Chia Chen, et al., en 2021, realizaron un estudio
de cohorte de enero 2005 a diciembre 2018 donde incluyeron recién nacidos menores de 32 semanas de
gestación. Se comprobó que la presentación de LRA en la etapa neonatal es elevada en menores de 32
semanas comparadas con recién nacidos de termino, así mismo nuestro estudio evaluó como principales
factores de riesgo el antecedente de prematuridad, bajo peso al nacimiento, uso de antibioticoterapia de
amplio espectro, sepsis neonatal y uso ventilación mecánica donde el promedio de presentación de la
LRA fue en las primeras 24 a 48 horas con un incremento de 0.3 mg/dL de creatinina o un aumento de
1.5 veces su valor dentro de los primeros 7 días y la recuperación de la función renal fue de 4.7 días
(+/- 1.5) (17). En contraste con nuestro estudio el tiempo de recuperación de la función renal fue de 5
días. Entre los factores agravantes más importantes se encontraron la prematurez, la sepsis y el peso
bajo al nacimiento.
Volpon LC, et al, en Sao Paulo, Brasil realizaron un estudio observacional de cohorte donde comentan
la definición y estadificación de la LRA por los sistemas de pRIFLE y KDIGO resultó ser muy similar
epidemiológicame de acuerdo con la edad catalogada de los pacientes estudiados (menores de 1 año y
escolares). Ambos sistemas concuerdan en que la estancia prolongada y la ventilación mecánica
incrementan la mortalidad de acuerdo con la patología de base (19). En contraste con nuestro estudio
influyó como factor agravante el uso de ventilación mecánica por compromiso de la vasculatura renal.
Se determinó que la población más susceptible de presentar lesión renal aguda por factores agravantes
y comorbilidades fueron los menores de 1 año, se encontró que los factores neonatales agravantes (bajo
peso para el nacimiento, sepsis, prematurez) tuvieron significancia con una p <0.005.

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Las investigaciones realizadas por Jennifer G Jetton y colaboradores con un estudio retrospectivo de
cohorte en EUA, Australia, India y Canadá en 2016, el cual determinó que los dos mayores factores de
riesgo neonatales de LRA son la prematurez y el bajo peso al nacimiento, ambos factores convergen en
una vía común: nefrogénesis deteriorada y cantidad de nefronas funcionales reducida, lo que causa
función tubular renal alterada asociada con desregulación de balance hidroelectrolítico y
deshidratación; así como una tasa de filtración glomerular baja lo que limita la reserva renal que ayuda
a mantener la tasa de filtración glomerular durante eventos de estrés como la incapacidad de una
adecuada alimentación y susceptibilidad a enfermedades infecciosas por lo que gran parte de la muestra
recabada pertenece a la etapa de recién nacido. (11). No se encontró en la literatura un análisis previo y
es importante debido a la implementación de medidas de nefroprotección temprana, a fin de evitar
progresión a enfermedad renal crónica. Así mismo se señalan los factores neonatales (peso bajo y
prematurez) como premisa de una función renal alterada en el periodo neonatal y por tanto el desarrollo
consiguiente de lesión renal aguda en esta edad. Al evaluar valores de creatinina sérica inicial y final
determinada por fórmula de Schwartz en nuestra población, se encontró una diferencia significativa de
ambos valores con prueba de Wilcoxon con una significancia de p<0.05. La recuperación de la función
renal fue en 50 pacientes correspondiendo al 61.7%, con una mediana de recuperación de 5 días (RI
11), con un promedio de depuración por Schwartz de 37 ml/m2 inicial (DS + 15) y una depuración final
de 112 (DS +24). Se realizó un análisis con prueba de Kruskall-Wallis para evaluar si el grado de LRA
influía en el tiempo de recuperación de la función renal, pero no encontramos ninguna diferencia
significativa entre grupos con una p<0.05. Ningún paciente incluido en el estudio requirió de terapia
sustitutiva renal.
ILUSTRACIONES, TABLAS, FIGURAS.
Cuadro 1. Número de pacientes y distribución por sexo.
Característica 90 Pacientes
Sexo Masculino n (%) 49 (54.4)
Femenino n (%) 41 (45.5)
Fuente: recopilación de datos. Evolución de la función renal en pacientes que desarrollan lesión renal aguda en área de
hospitalización
n= número de pacientes, %= porcentaje

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Cuadro 2. Edad categórica
Edad categorica N %
Recién nacido 21 23.3
Lactante 14 15.6
Preescolar 15 16.7
Escolar 24 26.7
Adolescente 16 17.8
Total 90 100%
Fuente: recopilación de datos.
Evolución de la función renal en pacientes que desarrollan lesión renal aguda en área de hospitalización.
n= número de pacientes, %= porcentaje
Figura 1. Distribución de estadio de lesión renal aguda por edad categórica
Fuente: recopilación de datos.
Evolución de la función renal en pacientes que desarrollan lesión renal aguda en área de hospitalización.
Cuadro 3. Porcentaje de recuperación de función renal en pacientes con lesión renal aguda.
Se desconoce No Si
Estadio 1 n 7 22 29 58
% 7.8 24.4 32.2 64.4
2 n 2 6 12 20
% 2.2 6.7 13.3 22.2
3 n 0 3 9 12
% 0.0 3.3 10.0 13.3
Total n 9 31 50 90
% 10 34.4 55.6 100.0%
Fuente: recopilación de datos.
Evolución de la función renal en pacientes que desarrollan lesión renal aguda en área de hospitalización.
n= número de pacientes, %= porcentaje
Severidade De Lesion Renal Aguda por
Grupo Etario

pág. 666
Cuadro 4. Diferencias entre creatinina sérica y estimación de función renal al ingreso y mediciones
posteriores
Variable Medianas (RI) Valor p
Creatinina (mg/dl) Inicial
Final
Diferencia
1 (3)
0.4 (0.3)
0.5 (0.8)
<0.001*
Depuración Creatinina
(ml/Talla)
Schwartz
Inicial
Final
Diferencia
36 (19.70)
112.7 (RI 35.4)
- 60.8(RI 75)
<.001*
* Prueba de Wilcoxon. Mg= miligramos, ml= mililitros, RI= Rango intercuartílico
Fuente: recopilación de datos.
Evolución de la función renal en pacientes que desarrollan lesión renal aguda en área de hospitalización.
Cuadro 5. Factores agravantes encontrados en pacientes con lesión renal aguda.
Factores agravantes Frecuencia Porcentaje
No 19 21.1
Antibiótico 32 35.6
Antibiótico + Otro 11 12.2
Estudio Radiológico 3 3.3
Factores Neonatales 13 14.4
Otros 3 3.3
>3 Factores 9 10.0
Total 90 100.0
Fuente: recopilación de datos.
Evolución de la función renal en pacientes que desarrollan lesión renal aguda en área de hospitalización.
CONCLUSIONES
La evolución de la función renal en pacientes pediátricos que desarrollan lesión renal aguda en área de
hospitalización es igual a lo reportado en la literatura con un tiempo estimado de recuperación de la
función renal en 5 días, en más de la mitad de los pacientes que la desarrollaron. Ningún paciente
requirió manejo sustitutivo de la función renal. Los pacientes en etapa escolar del sexo masculino son
el grupo más afectado. La principal comorbilidad fue el uso de antibioticoterapia y factores neonatales
como bajo peso al nacimiento y prematurez. No hubo relación significativa entre el grado de lesión
renal y el tiempo de recuperación de esta.

pág. 667
Limitaciones: En cuanto a nuestro estudio por ser de tipo retrospectivo un porcentaje representativo de
pacientes no contaba con creatinina sérica de control por lo que se desconoce si hubo recuperación y el
de tiempo de recuperación de la función renal. Por otro lado, de los pacientes que aparentemente no
recuperaron función renal durante el tiempo del estudio, en realidad desconocemos su evolución pues
no contamos con controles posteriores.
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