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Teniendo en cuenta a los autores Vasquez-Cerna et al. (2023) se describió que la correcta aplicación de
métodos para detectar ataques, el uso de tecnologías avanzadas para la protección y la adopción de
regulaciones éticas rigurosas habían sido considerados esenciales para asegurar una autenticación
segura y proteger la privacidad de los usuarios (p. 11). Para, Mejía (2020) la libertad de expresión
enfrentó retos impuestos por la dinámica social, siendo uno de los más significativos el entorno digital,
donde los parámetros tradicionales para protegerla resultaron a menudo obsoletos (p. 95).
El art. 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos estableció que “todas las personas
tenían el derecho fundamental a la libertad de opinión y de expresión” (Valentine-Martínez, 2022, p.
176). Por consiguiente, Calcaneo-Monts (2021) sostuvo que la libertad de expresión es un derecho
protegido desde mediados del siglo XX, había servido como defensa contra actos arbitrarios del Estado.
Sin embargo, en el siglo XXI, la transición digital y las redes sociales, que se autorregulaban e imponían
sus propias normas, habían redefinido este derecho, sometiendo a los individuos tanto a las regulaciones
tradicionales como a las establecidas por las empresas de redes sociales (p. 43).
La libertad de expresión en redes y plataformas digitales tendía a invadir la intimidad y el buen nombre
como derechos de las personas (Guillermo-Jiménez y Meneses Quintana, p. 300). En ese sentido, Mejía-
Navarrete (2021) describió que la modernidad digital promovió por parte de las corporaciones
tecnológicas la apropiación del derecho a la libertad de expresión, creando un "ciudadano-cliente"
sumiso a la lógica del mercado. Esto condujo al surgimiento de una “cibercracia”, un régimen digital
autoritario dirigido por unas pocas corporaciones como Facebook, Apple, Microsoft, Amazon y Google,
las cuales habían dominado la libertad de expresión en las plataformas sociales (pp. 120-121).
La libertad de expresión permitía a las personas expresar sus pensamientos y opiniones de cualquier
manera. Existencial tanto a nivel individual como social, la libertad de expresión se manifestaba con
mayor frecuencia en el ciberespacio y las redes sociales. En las sociedades democráticas, los ciudadanos
tenían el derecho a expresarse sin miedo a ser acosados, censurados, o castigados (Díaz-Giunta, 2023,
p. 111).
En los tiempos de la vigilancia masiva, el derecho a la libertad de expresión había sido un derecho
fundamental ya que los ciudadanos debían ser capaces de expresar libremente sus pensamientos y
opiniones; este derecho protegía la privacidad autónoma en todas las áreas de su vida. Por otro lado, la