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TECNORITUALES EN LA ESCENA
ELECTRÓNICA: LA INTERACCIÓN
SENSIBLE DE LA MÁQUINA Y LA CARNE
TECHNORITUALS IN THE ELECTRONIC SCENE:
THE SENSITIVE INTERACTION OF MACHINE AND
FLESH
Citlaly Aguilar Campos
Universidad Nacional Autónoma de México
pág. 921
DOI: https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i1.22187
Tecnorituales en la Escena Electrónica: La Interacción Sensible de la
Máquina y la Carne
Citlaly Aguilar Campos
1
citlaly.aguilar@politicas.unam.mx
https://orcid.org/0009-0001-4736-072X
Universidad Nacional Autónoma de México
RESUMEN
La escena de la música electrónica constituye un espacio donde lo humano y lo tecnológico se
entrelazan en prácticas que trascienden lo utilitario de las máquinas. Este artículo propone el concepto
de tecnorituales para describir las dinámicas performativas que emergen en festivales y eventos de
música electrónica, donde cuerpos humanos y tecnológicos configuran interacciones sensibles capaces
de generar afectos compartidos. Se busca comprender mo la tecnología, más allá de ser
infraestructura, deviene agente que expande la experiencia estética y la percepción colectiva. El objetivo
central es sustentar a los festivales de música electrónica como una performance entre cuerpos humanos
y tecnológicos con el fin de observar inéditas formas de interacción socio-comunicativas que modifican
la experiencia estética-perceptual. Para cumplir dicho objetivo, se analizaron cuatro eventos de música
electrónica (EDC México, Defqon1, Afterlife Zamna y Holo de Eric Prydz) como escenarios de
interacción híbrida entre la carne y la máquina. Se aplicó una metodología cualitativa apoyada en
observación y matrices analíticas basadas en la semiótica agentiva (Niño, 2015), la cibersemiótica
(Vidales, 2023), y la corpósfera (Finol, 2015), así como en nociones de cuerpo y afecto en Spinoza
(1983) y Le Breton (2022). Los hallazgos muestran que los recursos tecnológicos: escenarios, visuales,
iluminación, sonido actúan como cuerpos tecnosensibles, capaces de afectar y ser afectados,
produciendo atmósferas rituales y vínculos de fuerte carga emocional. Estos tecnorituales configuran
corporalidades híbridas y sensibilidades posthumanas, donde la distinción entre sujeto y objeto se
difumina. En suma, la escena electrónica revela cómo la interacción sensible de máquina y carne
instituye una ritualidad contemporánea en la que la tecnología no solo acompaña, sino que participa
activamente en la creación de experiencias complejas y altamente estimulantes.
Palabras clave: música electrónica, tecnoritual, cuerpo, tecnología, performance
1
Autor principal.
Correspondencia: citlaly.aguilar@politicas.unam.mx
pág. 922
Technorituals in the Electronic Scene: The Sensitive Interaction of Machine
and Flesh
ABSTRACT
The electronic music scene constitutes a space in which the human and the technological intertwine
through practices that transcend the merely utilitarian function of machines. This article proposes the
concept of technorituals to describe the performative dynamics that emerge in electronic music festivals
and events, where human and technological bodies configure sensitive interactions capable of
generating shared affects. The aim is to understand how technology, beyond functioning as
infrastructure, becomes an agent that expands aesthetic experience and collective perception. The
central objective is to conceptualize electronic music festivals as a performance between human and
technological bodies, in order to observe unprecedented forms of socio-communicative interaction that
transform aesthetic and perceptual experience. To achieve this objective, four electronic music events,
EDC Mexico, Defqon1, Afterlife Zamna, and Eric Prydz’s Holo, were analyzed as scenarios of hybrid
interaction between flesh and machine. A qualitative methodology was employed, based on observation
and analytical matrices grounded in agentive semiotics (Niño, 2015), cybersemiotics (Vidales, 2023),
and the concept of the corposphere (Finol, 2015), as well as notions of body and affect developed by
Spinoza (1983) and Le Breton (2022). The findings show that technological resources such as stages,
visuals, lighting, and sound act as technosensitive bodies capable of affecting and being affected, thus
producing ritual atmospheres and emotionally charged bonds. These technorituals configure hybrid
corporalities and posthuman sensibilities in which the distinction between subject and object becomes
blurred. In sum, the electronic scene reveals how the sensitive interaction between machine and flesh
establishes a contemporary rituality in which technology not only accompanies but actively participates
in the creation of complex and highly stimulating experiences
Keywords: electronic music, technoritual, body, technology, performance
Artículo recibido: 15 de diciembre 2025
Aceptado para publicación: 22 de enero 2025
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INTRODUCCIÓN
La escena de la música electrónica contemporánea se ha consolidado como un espacio privilegiado para
observar las transformaciones en la relación entre cuerpo, tecnología y experiencia estética. Festivales
y eventos se vuelven inmersivos al desplegar complejas arquitecturas donde sonido, visuales,
escenarios, iluminación y dispositivos digitales configuran entornos sensoriales de alta intensidad. En
estos contextos, la tecnología no opera únicamente como soporte técnico o infraestructura, sino que
participa activamente en la producción de atmósferas, afectos y formas de presencia compartida. Así,
estos espectáculos se presentan como un territorio donde los límites entre lo humano y lo tecnológico
se tornan porosos, dando lugar a interacciones que invitan a repensar las nociones tradicionales de
cuerpo, agencia y ritualidad.
Este artículo propone abordar dichas experiencias desde la categoría de tecnorituales, entendida como
una forma de ritualidad contemporánea en la que la tecnología se integra de manera sensible a la
experiencia corporal. Lejos de concebir las máquinas como objetos inertes o meros intermediarios, los
tecnorituales permiten comprender cómo los dispositivos tecnológicos devienen cuerpos en escena,
capaces de afectar y ser afectados. La interacción entre máquina y carne se despliega así como un
proceso relacional en el que se producen vínculos emocionales, estados de trance colectivo y memorias
encarnadas. Desde esta perspectiva, la música electrónica no solo convoca al movimiento y la escucha,
sino que articula una experiencia performática que reconfigura la percepción del espacio, del tiempo y
del propio cuerpo.
El problema que orienta esta investigación se sitúa en la necesidad de comprender cómo se configuran
estas interacciones sensibles entre cuerpos humanos y tecnológicos en la escena electrónica, y qué
implicaciones tienen para el análisis de las prácticas culturales contemporáneas. En particular, se busca
cuestionar los enfoques que reducen la tecnología a un papel instrumental o determinista, para
explorarla como un agente activo dentro de una ecología de relaciones simbólicas y afectivas. El
objetivo del estudio es sustentar a los festivales de música electrónica como una performance entre
cuerpos humanos y tecnológicos con el fin de observar inéditas formas de interacción socio-
comunicativas que modifican la experiencia estética-perceptual
Para ello, se realiza un análisis cualitativo de cuatro eventos representativos de la escena electrónica
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actual: EDC México, Defqon1, Afterlife Zamna y Holo de Eric Prydz. Estos casos permiten observar
distintas formas de articulación entre sonido, imagen, escenografía y cuerpo, así como los modos en
que los asistentes establecen relaciones afectivas con los dispositivos tecnológicos. La metodología se
apoya en la observación y en el uso de matrices analíticas que articulan categorías provenientes de la
semiótica agentiva (Niño, 2015), la cibersemiótica (Vidales, 2023) y la noción de corpósfera (Finol,
2015). Estas perspectivas se complementan con los aportes de Spinoza (1983) y Le Breton (2022), que
permiten pensar el cuerpo como un campo de afectos y potencias en constante transformación.
Uno de los principales aportes de este trabajo es la postulación de lo tecnosensible como categoría
analítica, entendida como la capacidad de los dispositivos tecnológicos para inscribirse en la experiencia
corporal de manera afectiva y significativa. Lo tecnosensible no remite únicamente a la estimulación
de los sentidos, sino a la posibilidad de establecer relaciones sensibles entre cuerpos humanos y no
humanos, donde la tecnología actúa como mediadora y generadora de experiencia. Esta categoría
permite desplazar la mirada desde la funcionalidad técnica hacia la dimensión estética, simbólica y
afectiva de las máquinas, reconociendo su papel en la configuración de ritualidades contemporáneas.
Desde este enfoque, la escena electrónica puede comprenderse como un laboratorio cultural donde se
ensayan nuevas formas de sensibilidad, agencia y convivencia. Los tecnorituales que allí emergen
revelan cómo la interacción sensible entre máquina y carne produce experiencias que exceden las
dicotomías clásicas entre sujeto y objeto, naturaleza y artificio. En este sentido, el artículo busca
contribuir a los estudios del cuerpo, la comunicación y la cultura digital, proponiendo una lectura de la
música electrónica como un espacio donde se manifiestan, de manera intensificada, las
transformaciones simbólicas y afectivas propias de la contemporaneidad tecnificada.
Cuerpo tecnosensibles
El cuerpo -para cualquier organismo- es el medio para captar información del ambiente. Permite
experimentar la realidad y apropiarse de lo que está a nuestro alrededor. Para John Deely (1996) cada
especie erige su propio entorno a partir de sus condiciones bio-fisiológicas Toda forma de vida implica
un modo de conocimiento y, por ende, una forma de relacionarse con otros entes.
Siguiendo la última idea sobre que los organismos suponen cognición e interacción, es pertinente hablar
de la definición de cuerpo de Spinoza (1983) que afirma “los cuerpos son cosas singulares que se
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distingue entre sí en razón del movimiento y reposo” (p.77), esta noción de cuerpo se vincula
directamente con la categoría de afecto que para este filósofo neerlandés es el aumento o disminución
de la potencia de un cuerpo sobre sí mismo y otros. En este sentido, la tecnología puede ser un cuerpo
que afecta y es afectado. Afecto es una posibilidad que atraviesa cualquier emoción o reacción.
El cuerpo conduce un modo de existencia que es singular pero compartida, pues como ya se platicó,
somos cuerpos en constante afecto, esto se debe a que contenemos como cuerpo una potencia, que se
define como “esfuerzo de una cosa cualquiera, con que ya sola, ya con otras actúa o se esfuerza en
actuar sobre algo” (Spinoza, 1983, p. 143) Dicho en otras palabras, la potencia es la capacidad de un
cuerpo de actuar e incidir en lo que le rodea y en mismo, podríamos verlo como una forma de agencia.
Los artefactos tecnológicos hay que entenderlos como cuerpos, en el sentido que están siendo afectados
y afectan a otros, pero que además contienen un obrar, una potencia que puede aumentar o disminuir
acorde a las circunstancias. Por ejemplo, en los festivales de música, los escenarios son cuerpos
tecnológicos que se ven afectados por el equipo de producción, por la audiencia, por los artistas y que,
a su vez, afectan a estos participantes del evento.
Es así como me aventuro a decir que los cuerpos humanos son cuerpos tecnosensibles, pues en el
trayecto histórico como especie hemos sostenido una relación muy estrecha con la tecnología, dando
como resultado que nuestra corporalidad se vea afectada en su potencia a partir del uso y creación de
estos artificios. Carl Sagan (1979) observa -parecido a lo que dice Marshall McLuhan- a la tecnología
como una extensión no solo de nuestras capacidades físicas, sino también mentales, pues ha sido clave
para la evolución como especie, ya que ha potencializado las conexiones neuronales y el desarrollo del
encéfalo, dando lugar a lo que conocemos como cultura.
Las máquinas como cuerpos carecen en palabras de Ricard Solé (2023) “de intención, comprensión y
conciencia” (p.63). Pero aun con estas limitantes, los cuerpos artificiales pueden ser parte de
intercambios comunicativos con otros seres y se generan situaciones como la afinidad, cooperación y
empatía, tomando en cuenta que son las personas quienes detonan esas reacciones en su encuentro con
la tecnología, no es per se la máquina quien fomenta dichas competencias.
Reforzando la idea del párrafo anterior, sigamos con Solé (2023) y la siguiente afirmación “nuestro
cerebro ha extendido esta propiedad [biofilia] a ciertos objetos inanimados con los que podemos
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establecer un fuerte vínculo emocional” (p.66). Esto es, como especie podemos crear vínculos con
cuerpos no humanos como lo son los artilugios, y a pesar de que no exista una intención ni comprensión
como tal por parte de cuerpos tecnológicos ante dicha interacción, se va creando una dinámica muy
interesante que involucra significados, emociones y prácticas. Esto nos conduce al concepto de cultura
material que habla sobre el conjunto de significados y relaciones que se ha establecido entre humanos
y artefactos, que da como resultado un sustento de identidad, memoria y valores. La idea de Jules D.
Prown (citado en Ogaz, 2024) es que los objetos nos permiten una específica experiencia sensorial del
mundo, además que fungen como agentes de transformación y adaptación.
Los recursos materiales no se agotan en una capacidad utilitaria, a partir de nuestra vinculación con
ellos, crean una expansión de funciones simbólicas muy importantes, pensemos en los monumentos
históricos que fluyen en diferentes niveles de apropiación y apreciación individual y colectiva: “Los
objetos, más que simples reflejos de valores estáticos, son entidades complejas […] actúan como
agentes simbólicos activos que surgen en contextos específicos […]median en las relaciones sociales y
culturales y se convierten en importantes portadores de memoria y significado” (Cook Samuel citado
en Ogaz, 2024, p. 6). Existen objetos a los que se les ha atribuido una gran carga significativa y
emocional y que su ausencia o pérdida se asocia con duelo, lo que permite aseverar que los cuerpos
tecnológicos no son entidades huecas afectivamente, sino que pueden provocar una somatización, a
partir de que conllevan una potencia que afecta a las personas a nivel corporal, emocional y mental.
Jean Baudrillard (2010) refuerza este argumento cuando propone que “el hombre está ligado a los
objetos-ambiente con la misma intimidad visceral (sin dejar de advertir las diferencias) que a los
órganos de su propio cuerpo” (p. 28)
David Le Breton (2022), considera que nuestro cuerpo es un filtro semántico del entorno, es el punto
de partida para nuestra experiencia con la realidad: “para el hombre, el mundo se trama siempre en su
cuerpo” (p. 23). Cualquier organismo es, a partir del cuerpo que le conforma pues le dota de una
estructura sensorial y adaptativa particular. Habitamos en un mundo de carne (materia) y
significaciones, el mundo es la emanación de un cuerpo que lo traduce en términos de percepción y
sentido, Le Breton (2022) se aventura a decir “siento, luego existo” (p. 37) pues nuestro cuerpo es la
condición primigenia que permitirá posibilidades de interacción con otros seres. Es valioso observar
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que “el cuerpo es ya una inteligencia del mundo, que filtra según la simbología que encarna, es una
teoría viva aplicada a cada instante a su medio ambiente” (ídem). Y como ya vimos, esta convivencia
no se aplica solo a cuerpos biológicos, sino también artificiales, que, en su misma peculiaridad, nos
dirigen a ciertas prácticas y atribución de sentido. Un ejemplo es que en la actualidad los dispositivos
móviles nos hacen tener un proceso diferente en nuestra cognición y apreciación estética, en los
festivales de música electrónica el grabar el evento es una acción habitual que acompaña a la
experiencia, creando fronteras sutiles entre el cuerpo humano y el cuerpo tecnológico, como si nuestra
memoria y sentidos se expandieran a través del smartphone (ver Figura 1)
Figura 1: Presentación de Anyma en Tomorrowland 2023 que muestra a gran parte de la audiencia
grabando con sus dispositivos
Fuente: Instagram.com/anyma/
Para ir cerrando, como especie humana somos cuerpos tecnosensibles por el simple hecho que nuestra
constitución fisiológica es un complejo biotecnológico que va creando estrategias para sobrevivir y
adaptarse a las condiciones que se le presentan. Nuestro cuerpo es tecnología que a través de cada
órgano y célula decodifica e interpreta el mundo a partir de otorgar significados concretos. La realidad
en la que nos ubicamos contiene más organismos (estructuras tecnológicas ya sea biológicas o
artificiales) con las que vamos relacionándonos en diferentes modos y afectos. Ismael Sarmiento (2007)
resume muy bien lo antes dicho al hablar de nuestros nexos con los objetos, al decir que “el hombre
mismo […] en su cuerpo físico, es un objeto material” (p.224).
Tecnorituales desde el performance
Un performance para Richard Schechner (2023) es representación, es un continuum o proceso donde se
combina acción y drama que permite la comprensión de múltiples aspectos de la realidad. El
performance para este autor se inserta en diferentes planos “intelectual, social, cultural, histórico y
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artístico” (p. 14).
Un performance conlleva una serie de actos y conductas que semejan a un ritual, los participantes deben
asumir las condiciones que se generan, exige un desempeño, una ritualización de acciones, es social,
provoca conexión y significación. Un performance tiene una activación lúdica y con sustento de la
imaginación: “las performances están hechas para despertar la credibilidad, se activan por diversión
[…] una performance es la ilusión de una ilusión y, como tal, puede ser considerada más verdadera que
la experiencia ordinaria (op.cit, p. 22). Este rasgo de provisionalidad, donde hay una pausa a la
cotidianidad, hace que un performance cobre gran valor simbólico, pues permite adentrarse
temporalmente en otra dinámica, experimentar algo diferente y regresar con otra perspectiva a la rutina
del día a día. Un performance, desde este ritualización abre un pasaje, un escenario liminal que abstrae
al participante y genera nuevos modos de sensibilidad, percepción e integración.
Schechner (2023) considera que las performances (como son el deporte, juego, teatro, danza, música)
comparten 5 cualidades:
1. Tiempo: no es necesariamente el cronológico, sino que hay adaptaciones creativas. Usualmente
podemos tomar en cuenta a) tiempo del evento, b) tiempo fijo, c) tiempo simbólico.
2. Objetos: se mueven en una realidad simbólica y de utilidad práctica.
3. Improductividad: Permite apartarse de la vida ordinaria, implica compromiso o estar absorto en la
dinámica.
4. Reglas: Permiten sostener el acto a través de un modo de ejecución.
5. Espacios: Las condiciones espaciales diseñan una experiencia y expresión de valores.
Llama mi atención el punto 2 de estas cualidades: el de los objetos, pues son estos recursos materiales
los que permiten la noción de tecnorituales, los cuales podemos definir como los actos donde la
tecnología es un elemento necesario para la puesta en escena y la ejecución simbólica. Un tecnoritual
conlleva afectos y significados que emergen de una hibridación entre encarnaciones humanas y
tecnológicas.
El tecnoritual conduce al cuerpo híbrido, Natalia Matewecki (2012) discute sobre este concepto al
referir “la época actual marcada por la combinación de lo global con lo local, lo culto con lo popular,
lo físico con lo virtual y lo natural con lo artificial” (p. 83) lo que da como resultado un cruce entre los
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cuerpos biológicos y artificiales que extienden sus posibilidades de acción, de potencia. La hibridación
“no solo alude a la fusión y conciliación, sino también a la intersección de mundos distintos que generan
zonas de contacto(op.cit, p. 94). En un festival de música, hay afectos no solo con otras personas,
también con recursos materiales como son los escenarios o los visuales proyectados en las pantallas.
METODOLOGÍA
Se estableció un enfoque cualitativo para el abordaje del objeto de estudio, que se conforma de 4
eventos de música electrónica
Electric Daisy Carnival (EDC). Edición México 2024
Defqon1. Países Bajos. 2024
Zamna Tulum. Afterlife, set Anyma. Enero 2024.
Holo. Ciudad de México. Diciembre 2023.
Los primeros tres eventos son festivales de música electrónica que se celebran de manera anual. Cabe
señalar que en el caso de Zamna el interés se orientó al sello de Afterlife y el set de Anyma que tiene
gran infraestructura tecnológica dentro del festival. EDC y Defqon1 se caracterizan por sus llamativos
escenarios, juego de luces y pirotecnia e instalaciones.
Holo se considera un espectáculo unitario a manos de Eric Prydz que recorre diversos lugares a nivel
mundial y se sustenta en una experiencia inmersiva gracias al uso de sofisticados recursos como
hologramas 3D y sonido de alta definición.
Se crearon matrices de análisis que podrán visualizarse en el apartado de resultados, estas matrices se
conforman de categorías que provienen de la semiótica agentiva y de las 5 cualidades del performance
enunciadas por Schechner (2023).
Para interpretar y fortalecer los hallazgos se tomaron 3 propuestas teóricas como parte del aparato
crítico:
En primer lugar, la cibersemiótica que propone Carlos Vidales (2023) es un marco teórico “inter y
transdisciplinar de la cognición, información, significación y comunicación(p. 269), dicho de otra
manera, la cibersemiótica observa los entes de la realidad como sistemas interrelacionados que a través
de diversos metalenguajes van creando relaciones de segundo orden; esto es, cada ente al mismo tiempo,
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es un sistema observador y un sistema observado, lo que conduce a una semiosis, es decir, a un proceso
mediado de codificación y adaptación con el entorno, que es dinámico y emergente. La cibersemiótica
incluye a todos los organismos y artefactos que componen la vida, es una visión integradora, no
reduccionista “debemos entender la información, la cognición, la significación y la comunicación entre
animales y humanos, entre los humanos y sus máquinas, las organizaciones y la sociedad en su
conjunto” (p. 267). Gracias a la cibersemiótica se tienen los fundamentos para dar mayor solidez a la
propuesta de tecnorituales donde hay convivencia simbólica y agentiva entre cuerpos humanos y
artificiales.
Para complementar, se recurre a la semiótica agentiva desde la visión de Douglas Niño (2015) quien la
define como un enfoque donde “la significación no es algo que puede encontrarse en los signos o
enunciados […] sino que es una característica de los agentes” (p.25), es decir, en la semiótica agentiva
la producción de significado se asocia con la relación entre un agente (entidad que acciona o hace) y
una agenda (objetivo del agente mediante su acción). Si observamos, esta tesis se relaciona con lo que
se habló anteriormente sobre Spinoza acerca de que todo cuerpo ejecuta potencias de acuerdo con sus
capacidades, creado diversos afectos. Para el presente texto, la semiótica agentiva brinda variables
analíticas muy valiosas como es la agentividad o agencia que es la “capacidad del agente para actuar”
(op.cit., p. 39), a mayor agentividad, mayor afección y potencia entre cuerpos; asimismo se recurre a la
agencia operativa, entendida como “la puesta en marcha de una agencia en acciones y actos concretos”
(op.cit., p. 40), lo que da como resultado la enacción, que es “la respuesta que realiza un organismo con
o sobre su entorno” (op.cit., p. 47).
La enacción nos permite observar parte de la semiosis y los afectos entre los cuerpos humanos y
tecnológicos, pues ilustra los actos de un agente en el proceso de llevar a cabo una agenda. Para Douglas
Niño (2015), la enacción y la agenda operativa transitan en 5 dimensiones (p. 50): 1) kineto-percepción,
2) afectividad, 3) temporalidad, 4) espacialidad y 5) intersubjetividad. Estas unidades son parte de las
matrices de resultados; convergen en la consideración de tiempo y espacio de Schechner, pero hay
diferencias de abordaje que podrán apreciarse a mayor detalle en la siguiente sección de esta
investigación
Por último, en el aparato crítico se considera el modelo semiótico de corpósfera de José Enrique Finol
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(2015) que facilita la observación de cómo los cuerpos comunican y están insertos en multiplicidad de
relaciones. Al usar como metodología la corpósfera, el cuerpo se pone como el principal receptor de la
experiencia de lo real, este autor nos propone 4 ejes de estudio: 1) cuerpo-lenguaje: sistema de signos,
2) cuerpo-objeto: discursos que rodean al cuerpo, 3) cuerpo-espacio: escenario de otros signos y 4)
cuerpo referencia: objetos modelados por el cuerpo (op.cit, p. 44). En la corpósfera, el cuerpo es el
vehículo generador de semiosis, es la presencia que nos otorga sentido.
En los cuerpos hay continuos procesos de significación, son cartografías que desafían sus fronteras
ante otras corporalidades. Para este autor, el cuerpo es una condición semiótica ambivalente, por un
lado, tenemos la dimensión natural, pero por otro, habitamos a través del cuerpo una dimensión cultural,
que es donde lo tecnológico nos atraviesa, pues vamos creando corporeidades, es decir, constructos
funcionales que generan procesos de percepción, asociaciones y significaciones.
La corporeidad es un simulacro del cuerpo, es una construcción semiótica que establece procesos de
interacción, o como se acaba de ver con el enfoque agentivo, de enacción. En la actualidad, la
corporeidad en relación con la tecnología ha ido creando imaginarios dinámicos gracias a la convivencia
reiterada, lo que trae como resultado aproximaciones de como observar dichos artefactos como cuerpos
enunciantes, los cuales portan nociones semióticas que nos afectan, pero también es de ida y vuelta,
nosotros también los afectamos. Recapitulando, para Finol (2015) la corporeidad “se define a partir de
la experiencia, entendida como un constructo operativo […] la experiencia se construye en el mundo y
desde el cuerpo” (p.23). Como podremos vislumbrar en los festivales seleccionados, la experiencia que
tienen los asistentes con los cuerpos tecnológicos como son los escenarios, los recursos de audio,
iluminación e instalaciones artísticas, fomentan prácticas entre cuerpos humanos y artificiales que van
siendo transgresoras y transformativas. l estudio.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
A partir de la asistencia e investigación cualitativa realizada a los 4 espectáculos propuestos como objeto
de estudio, se realizaron los siguientes hallazgos:
La tabla 1 se sustenta en la idea de Richard Schechner (2023) sobre las 5 cualidades de las actividades
performáticas. Es valioso señalar que al entender al performance como representación (puesta en acción
de la realidad) se pueden considerar eventos como los festivales dentro de esta categoría, debido que al
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combinar música, danza, arte e intersubjetividad dentro de una atmósfera ritualística, comparten estos
atributos de Schechner, los cuales les brindan rasgos festivos y ceremoniales, y promueven la unión,
identidad y apropiación simbólica.
Tabla 1: Cualidades performáticas en los 4 eventos del corpus
Evento
Cualidades performáticas
EDC México
Tiempo
Evento: 12 horas. 3 días
Simbólico: Retorno
Espacio
Lugar amplio al aire libre, Autódromo
Objetos
Material: Infraestructura (escenario, sonido, visuales, instalaciones artísticas,
pirotecnia, iluminación, atracciones)
Simbólico: ropa, prompts, música, escenarios, merch, búho.
Improductividad
Juego, pausa, ritual, escape, disfrute, expresión, conexión
Reglas
Oficiales
Experiencia: Todos son bienvenidos, PLUR, desconexión de lo cotidiano, good
vibes, deleite, autoexpresión
Defqon 1
Tiempo
Evento: 12 horas. 3 días
Simbólico: Retorno
Espacio
Lugar amplio al aire libre en contacto con naturaleza, camping.
Objetos
Material: Infraestructura (escenario, sonido, amenidades, pirotecnia, iluminación)
Simbólico: escudo, colores prompts, música, merch, banderas.
Improductividad
Ritual, disfrute, escape, tradición, familia, conexión, ceremonial
Reglas
Oficiales
Experiencia: Hardstyle, tribu, Warrior Path, Free yourself.
Zamna
Tulum
Tiempo
Evento: 12 horas. 3 días
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Afterlife
Simbólico: Celebración
Espacio
Área abierta en contacto con naturaleza, cercana a la playa
Objetos
Material: Mainstage (pantalla, visuales, iluminación)
Simbólico: imágenes con una narrativa, música, dispositivos móviles
Improductividad
Expresión, disfrute, pausa, contemplación, conexión, hype, inmersión
Reglas
Oficiales
Experiencia: Cautivación por la IA, viaje a la conciencia, libertad
Holo
Ciudad de
México
Tiempo
Evento: 3 horas. 1 día
Simbólico: Pausa
Espacio
Lugar cerrado con adecuadas instalaciones para la visualización de la pantalla y la
apreciación visual/sonora.
Objetos
Material: Mainstage (visuales en 3D, equipo de sonido envolvente, iluminación
robótica coreográfica)
Simbólico: imágenes holográficas, música, despliegue de sofisticada tecnología
Improductividad
Contemplación, disfrute, euforia, inmersión, momento hipnótico
Reglas
Oficiales
Experiencia: Impacto sobre la IA, temática futurística, era cyborg,
Fuente: Elaboración propia
La tabla 2 refiere a las 5 dimensiones donde la enacción como ejecución y relación conlleva una agencia
operativa (Niño, 2015). Dicha agencia operativa permite que como cuerpos activemos, modifiquemos
y movamos lo que nos rodea, incluyendo otros cuerpos. A través de estas posibilidades podemos
entender nuestra actividad transformadora, y en los festivales se aprecia fácilmente nuestra capacidad
de ser agentes encarnados, animados y enactivos en una experiencia.
A continuación, se comparte una síntesis sobre la función de las 5 dimensiones de la enacción (Niño,
2015), para que la tabla 2 tenga una mejor comprensión: La kineto-percepción son acciones motoras y
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procesos sensoriales e interpretativos que actúan en conjunto, la afectividad es el papel que juegan las
emociones y sentimientos. La temporalidad juega con la relatividad del tiempo, transitando con el antes,
durante, después y el habitar en flujo; la espacialidad es la manera en que el cuerpo brinda sentido a la
experiencia a través de la relación con el espacio habitado, es un mapeo dinámico y encarnado del
entorno. La intersubjetividad permite la posibilidad de tener experiencia de otro, reconocimiento de
agencia y como agente.
En la dimensión de afectividad, Niño (2015) establece categorías de medición dinámicas: 1) el arousal
que es “el grado de vivacidad que un agente presenta en un momento dado” (p. 55), se puede reflejar
en lo que Spinoza (1983) considera como reposo y movimiento, el grado de potencia con el que nos
involucramos ante algo. Por ejemplo, frenesí o indiferencia. 2) la valencia que “implica el grado de
valoración de la experiencia afectiva” (ídem), y al ser valorativo este nivel, depende de la inter e intra
subjetividad, aprendizaje y experiencias previas. El arousal puede considerarse un eje vertical con
polaridades altas y bajas , mientras que la valencia es un eje horizontal con extremos negativos y
positivos →, pero dentro de esa matriz coexisten infinitas tonalidades afectivas.
Para el nivel de temporalidad incluye 3 observables: 1) impresión primaria que “establece que la
experiencia como flujo es simultánea” (op.cit., p. 58), un ejemplo es escuchar una melodía. Sería estar
en el tiempo presente; 2) retención que como su nombre lo indica, permite conservar bloques de la
experiencia en flujo, esto lo hacemos cuando en una conversación, nos detenemos a recordar o enfatizar
fragmentos del diálogo, es una temporalidad dentro del pasado. 3) protención “anticipa en la experiencia
como flujo lo que va a suceder en una fase subsiguiente” (op.cit, p. 59), al ver a una persona, ya estamos
proyectando otros encuentros, es una línea temporal a futuro.
En espacialidad se insertan 2 conceptos: 1) Stimmung que “refiere a la atmósfera afectiva del espacio
en el que se desenvuelve el cuerpo” (op.cit., p. 62), pensemos en cómo reaccionamos afectiva y
corporalmente a un espacio confortable a uno que presente amenazas como un callejón oscuro. 2)
Gefühl que es el “valor afectivo que provoca un objeto” (ídem), en este caso se puede jugar con la
nostalgia, rechazo o deseo que un objeto nos produce, por ejemplo, encontrarse un billete.
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Tabla 2: . Cualidades performáticas en los 4 eventos del corpus
Evento
Cualidades performáticas
EDC México
Kineto Percepción
Cuerpo y percepción se ajustan en cada escenario, el dancefloor es un punto
sensorial e interpretativo importante.
Afectividad
Arousal alto
Valencia: felicidad, placer
Temporalidad
Impresión Primaria: disfrutar el aquí y ahora de los 3 días del festival
Retención: trailer que resume cada edición, contenido en redes, memes
Protención: early bird, expectativas anuales
Espacialidad
Stimmung: Atmósfera hedonista, los escenarios, atracciones e instalaciones
artísticas son altamente estimulantes.
Gefühl: Usualmente agradable y positiva
Intersubjetividad
Desenvolvimiento e identidad individual y colectiva.
Defqon 1
Kineto Percepción
Cuerpo y percepción exacerbado por la performance simbólica (Power Hour,
Endshow, Closing Ritual, Warrior Workout)
Afectividad
Arousal alto
Valencia: comunión, éxtasis
Temporalidad
Impresión Primaria: formar parte de una tribu durante varios días
Retención: aftermovie, contenido en redes, merch, lanzamientos musicales
Protención: preventas, membresías
Espacialidad
Stimmung: Atmósfera de camaradería y encontrarse en terreno sagrado
Gefühl: Frenesí, felicidad, nostalgia
Intersubjetividad
Reconocimiento y confianza
Zamna
Tulum
Afterlife
Kineto Percepción
Cuerpo y percepción grupal intensificada
Afectividad
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Arousal alto
Valencia: sorpresa, placer
Temporalidad
Impresión Primaria: estar en presencia absoluta para no perder detalle
Retención: contenido viral en redes
Protención: expectativa de la próxima edición
Espacialidad
Stimmung: Atmósfera festiva y envolvente
Gefühl: Dicha, furor
Intersubjetividad
Agencia operativa conjunta de los participantes, fraternidad, hedonismo
Holo
Ciudad de
México
Kineto Percepción
Cuerpo y percepción estimulados fuertemente por los cuerpos tecnológicos del
evento.
Afectividad
Arousal alto
Valencia: asombro, deslumbramiento felicidad
Temporalidad
Impresión Primaria: entrar a un pasmo, que absorbe en pura presencia, el tiempo
fluye rápidamente.
Retención: contenido viral en redes.
Protención: anhelo de asistir a una nueva edición.
Espacialidad
Stimmung: Atmósfera seductora y potente que parece irreal, inmersiva y
fascinante
Gefühl: Perplejidad, sobrecogimiento
Intersubjetividad
Experiencia compartida de estupor y encantamiento
Fuente: Elaboración propia
La tabla 3 se adentra en las perspectivas de la corpósfera de Finol (2015) que permite establecer
cartografías de las corporalidades y, de esta forma comprender mejor la semiosis de estos cuerpos
humanos y tecnológicos.
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Tabla 3: Cartografías del cuerpo presentes en los festivales
Evento
EDC México
Defqon 1
Zamna
Tulum
Afterlife
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Holo
Ciudad de
México
Fuente: Elaboración propia
Los resultados mostrados en las tablas, nos orientan a reforzar la idea de Finol (2015) que el cuerpo es
“un objeto semiótico inserto en un mundo que lo caracteriza, lo significa […] y gracias a su riqueza
comunicativa, también caracteriza y semiotiza” (p. 23). Cada cuerpo artificial es afectado y afecta a los
cuerpos humanos dentro de estos tecnorituales, hay una enorme agencia operativa, que va permeando
de percepciones y significaciones a los asistentes. La tabla 3 reitera mucho la manera en que los entes
tecnológicos se transforman en cuerpos objeto, lenguaje y referencia, para entonces crear un cuerpo
espacio que abrigue a los cuerpos humanos, en eventos como Afterlife y Holo hay una notable
sensibilización con la corporeidad cyborg o transhumana, se presentan propuestas de cuerpos que
combinan lo artificial con lo humano, al asistir a estos shows se hacen proyecciones y asociaciones
sobre dichos temas.
En los 4 eventos analizados podemos observar que el cuerpo es el punto de partida para la semiosis y,
por ende, una comunicacción, que puede definirse como un proceso con agencia que realizamos para
compartir significados, y que engloba la potencia y afectos que como cuerpos generamos y recibimos.
Los festivales son espacios activos para que esta comunicacción se manifieste con intensidad gracias a
la interacción performática entre cuerpos humanos y tecnológicos.
Se reitera que en los festivales de música electrónica hay flujos performáticos entre tecnología-
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humanos; ambos son agentes operativos que afectan y son afectados, habitamos un mundo con
relaciones de pensamiento de segundo orden, donde todo lo existente tiene un impacto entre sí, pero no
finaliza ahí, sino que el desarrollo tecnológico Carlos Vidales (2023) postula ha creado “una
neocibernética, que designa algo más que el paso de los sistemas observados […] y que conduce a la
propuesta posthumanista” (p.159). Esta idea podemos comprenderla con mayor precisión al observar la
forma en que actualmente los cuerpos humanos y artificiales son agentes de cambio, que participan de
lo emergente; dentro de los eventos analizados, la dinámica entre tecnología y humanos crea
condiciones diversas y sorpresivas. Los escenarios no solo es un sistema observado, también nos
observa y transforma.
Aquí es pertinente hablar de los cuerpos híbridos que se sostienen en el concepto de metaformatividad
(del Val, 2012) se rompen líneas divisorias en la interacción, abriendo posibilidades perceptuales y de
producción de sentido. Para Jaime del Val (2012) la división sensorial anatómica [vigente] es obsoleta:
la idea de que tenemos cinco sentidos que actúan de forma independiente” (p. 66), se ha descentralizado
la estructura perceptiva, ahora hay una dinámica constante con la tecnología que desafía lo establecido
como ilusorio y real. La tabla 1 nos despliega esta metaformatividad que juega con la experiencia
sensorial e interpretativa, pues el tiempo no es lineal sino simbólico, hay un alto nivel de
improductividad que se asocia al juego y disfrute, además que las reglas son resignificadas en cada
festival, los objetos físicos encarnan una importante dimensión simbólica, entonces ese escenario o
fuego artificial también es un agente que participa en el ritual, se quiebran las fronteras entre asistente
e infraestructura, es un espacio dinámico e integral. Para del Val (2022) la metaformance es “un proceso
de intervención crítica y productiva en las tecnologías relacionales o metahumanas” (p. 70).
La tabla 2 nos muestra que la dimensión afectiva en la enacción dentro de los festivales es favorecedora,
al tener un arousal alto con una valencia positiva, se consigue mantener el interés y atención en el evento
gracias a este performance con la tecnología, algo que se reafirma con la parte de temporalidad, donde
la impresión primaria es muy valiosa, se entra a un estado de flow, a mera presencia a lo largo de varias
horas, y se juega con la retención y protención para que los festivales puedan tener más ediciones
exitosas. La espacialidad a través de la Stimmung, que es la atmósfera afectiva configura apego al
festival y su infraestructura, mientras que Gefühl nos brinda toda una valoración afectiva-emocional de
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lo experimentado en el performance.
La inteligencia artificial y otros recursos tecnológicos crean procesos de enacción que alimentan el
performance en estos eventos, como es el caso de Holo y Afterlife, cabe destacar que Anyma
recientemente tuvo una residencia en la Esfera de las Vegas, y brindó un enérgico despliegue sobre las
posibilidades de los cuerpos artificiales en conjunto con los cuerpos humanos. Su narrativa musical y
visual tiene un enorme sustento en la IA, que se adapta a recintos como la Esfera que tiene la pantalla
LED más grande a nivel mundial (54,000 m2 al exterior y 15,000 m2 de pantalla interior), asientos con
un sistema de vibración háptica de infrasonido y 167,000 altavoces inmersivos. Esta clase de espacios
serán más recurrentes a futuro, pues los cuerpos humanos cada día esperan mayor interacción con los
cuerpos tecnológicos, aprovechas sus posibilidades de estimulación de nuestro aparato perceptual.
Douglas Niño (2015) afirma que en términos agentivos “siempre estamos haciendo algo […] nuestra
agencia operativa está operando siempre […] somos seres animados” (p. 45) y esta noción de entidades
animadas ahora puede incluir a cuerpos tecnológicos, que como se discutió páginas atrás, el cuerpo
cyborg une lo orgánico con lo artificial, pero con la cualidad que son cuerpos activos y que encarnan
una manera de interacción.
Víctor Fuenmayor y Alexander Hernández (2011) afirman que “cada cultura modela el cuerpo que
debe ajustarse, aunque fuese en una forma inconsciente, a los patrones culturales. Esa manera de
modelar el cuerpo, según la imagen y semejanza de alguna otra figu3ra o materia, conciernen a las
formas metafóricas” (p. 3). En el corpus analizado, los asistentes a los eventos de música electrónica
van ajustando sus cuerpos naturales al compás de los cuerpos artificiales que brinda cada espectáculo.
Por ejemplo, en EDC México, es común que las personas se disfracen acorde a la temática del festival
o de su escenario preferido, mientras que en Defqon1 es común que las personas porten tapones
auditivos debido a la intensidad de decibeles que se maneja en el sistema de sonido, además que como
se vio en las tablas de resultados, los objetos simbólicos y la intersubjetividad es muy importante
respecto al montaje de cada escenario y el sistema de pensamiento que caracteriza al festival, que es
entender a los participantes como una tribu, lo que refuerza más la idea de que son tecnorituales.
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CONCLUSIONES
Carlos Vidales (2023) considera que os organismos no sobreviven en un sentido físico, sino en un
sentido semiótico, van transmitiendo versiones codificadas. Y en esta semiosis permanente, las
interacciones entre cuerpos humanos y tecnológicos es importante, pues se van heredando patrones de
conducta y acercamiento a los artefactos. Un ejemplo son las generaciones Z y Alfa, las cuales tienen
más normalizado el vínculo con los dispositivos, los integran desde una temprana edad a su
cotidianidad.
Se puede concluir que en los festivales hay una dinámica entre los cuerpos tecnológicos y cuerpos
humanos, ambos fungen como agentes y/o actantes de enunciación y comunicación que van creando
discursos y prácticas que se traducen tecnorituales, donde los cuerpos tecnológicos se vinculan con los
cuerpos humanos a modo de potencias semióticas en continua transformación. Podemos afirmar que en
determinados eventos de música electrónica, la tecnología participa en la construcción de
corporalidades bridas y sensibilidades emergentes que pueden leerse como expresiones de una
experiencia posthumana.
Es valioso observar que en los festivales de música electrónica hay producción de embodiment: a partir
de las condiciones corporales hay una encarnación de sentido que favorece dinámicas y hábitos de
significación. El cuerpo es un subsistema en relación con otros subsistemas y en conjunto, construyen
todo un metasistema que incluye representaciones y agencia.
Hay un performance en cada festival que va generando enacción y realización agentiva gracias a que
habitamos entre cuerpos híbridos que permiten una metaformance humano-artefacto, o dicho de manera
más precisa, tecnorituales.
Los objetos (tecnológicos) predican corporalidad y se transforman en cuerpos con agencia, con los
cuales, no solo en estos eventos, sino en diferentes circunstancias, establecemos nexos y afectos. Las
fronteras entre cuerpos humanos y tecnológicos se diluyen y mutan a nuevas posibilidades. Se han roto
las distinciones sujeto (humano) y objeto (artificial), para entrar en una espiral de redefinición constante
de la intersubjetividad y corporalidad. Estamos integrando a la tecnología con un carácter relacional
inmanente y enactivo, donde nuestros esquemas cognitivos, sensoriales y emocionales se reajustan
acorde a la conexión establecida con estos cuerpos tecnológicos. Es en el contacto con otros cuerpos
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donde aprendemos y nos apropiamos de lo real, “el cuerpo humano pareciera destinado al contacto
corporal, tanto en el sentido literal como en el sentido metafórico” (Fuenmayor & Hernández, 2011, p.
7), nuestra corporalidad en contacto con otras materialidades se desarrolla y adapta, siendo hoy en día,
corporalidades diversas, que van más allá de los organismos vivos. Los afectos y significaciones dentro
de experiencias como los festivales surgen de la hibridación entre encarnaciones humanas y
tecnológicas
Habitamos inexorablemente una cultura híbrida (Matewecki, 2012), no se puede negar que existimos
entre cuerpos naturales y artificiales. Espacios como los festivales de música electrónica lo hacen más
patente al ser tecnorituales. Los cuerpos hoy en día son un territorio en devenir, esto en parte causado
por el desarrollo tecnológico que ha potenciado esta relación híbrida donde los cuerpos artificiales son
agentes activos en la interacción socio-comunicativa.
Esta dinámica máquina-humano tiene múltiples posibilidades en las diferentes esferas de la vida social.
Carl Sagan (1979) ya lo vaticinaba al aseverar “es probable que el próximo hito estructural del intelecto
humano sea la cooperación entre el hombre, ser discursivo, y las máquinas, artefactos pensantes” (p.
278).
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https://shorturl.at/YJSpc
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Vidales, C, (2023) Hacia una cibersemiótica de la comunicación. Fundamentos conceptuales.
Comunicación Social Ediciones y Publicaciones.