ARTRITIS REUMATOIDEA Y EMBARAZO,
COMPRENSIÓN DE LOS MECANISMOS
INMUNOPATOLOGICOS PARA UN MANEJO MAS
ADECUADO, REVISIÓN DE LA LITERATURA
RHEUMATOID ARTHRITIS AND PREGNANCY: UNDERSTANDING
THE IMMUNOPATHOLOGICAL MECHANISMS FOR MORE
APPROPRIATE MANAGEMENT, LITERATURE REVIEW
Luigi Santucci Chacón
Universidad Autónoma de Chihuahua
Brahiam Enrique Ramirez Remolina
Universidad Autónoma de Chihuahua
Maria Fernanda Lopez Camacho
Universidad Autónoma de Chihuahua
Gabriela Velázquez Saucedo
Frankyalex plata rangel
Edgar Leonardo Maldonado Mantilla
Universidad Autónoma de Chihuahua
Yurley Daniela Duarte Nariño
Universidad Autónoma de Chihuahua
Daniela Valero Ordóñez
Universidad Autónoma de Chihuahua
Diana Stefanía Arias Pinto
Universidad Autónoma de Chihuahua
Jennifer Johana Torrado mendoza
Universidad Autónoma de Chihuahua

pág. 11018
DOI: https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v9i6.22355
Artritis reumatoidea y embarazo, comprensión de los mecanismos
inmunopatologicos para un manejo mas adecuado, revisión de la literatura
Luigi Santucci Chacón1
luigisantucci9@gmail.com
https://orcid.org/0009-0000-8765-8689
Medico general de Universidad de Santander
Brahiam Enrique Ramirez Remolina
brahiam_150598@hotmail.com
https://orcid.org/0009-0007-3053-3608
Medico general de Universidad de santander
Maria Fernanda Lopez Camacho
mafelopezc717@gmail.com
https://orcid.org/0009-0003-5827-2447
Medico general de Universidad Autonoma de
Bucaramanga
Frankyalex plata rangel
fplata05@gmail.com
https://orcid.org/0009-0004-0719-8096
Medico general de Universidad autonoma de
Bucaramanga
Edgar Leonardo Maldonado Mantilla
leomaldo1994@hotmail.com
https://orcid.org/0009-0003-4178-8332
Medico general de Universidad de Santander
Yurley Daniela Duarte Nariño
daniduart_25@hotmail.com
https://orcid.org/0006-0757-4359
Medico general de Universidad de Pamplona
Daniela Valero Ordóñez
dvalero845@unab.edu.co
https://orcid.org/0009-0006-9005-8469
Medico general de Universidad Autónoma de
Bucaramanga
Diana Stefanía Arias Pinto
Dianaarias031@gmail.com
https://orcid.org/0009-0000-4220-9732
Medica general de la Universidad de Pamplona
Jennifer Johana Torrado mendoza
jennitmendoza@gmail.com
https://orcid.org/0009-0000-2309-0406
Medico general de Santander
1 Autor principal
Correspondencia: luigisantucci9@gmail.com

pág. 11019
RESUMEN
La artritis reumatoide (AR) es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta con mayor frecuencia a
mujeres en edad reproductiva y puede influir negativamente en la fertilidad, el curso del embarazo y los
resultados perinatales. Esta revisión de la literatura analiza los mecanismos inmunopatológicos
implicados en la AR durante el embarazo, destacando que la actividad de la enfermedad suele mejorar
en la gestación, aunque un porcentaje significativo de pacientes mantiene enfermedad activa y presenta
brotes posparto. La evidencia muestra que la actividad elevada de la AR se asocia con subfertilidad,
mayor riesgo de preeclampsia, restricción del crecimiento intrauterino, parto prematuro y cesárea.
Asimismo, se revisa la seguridad de los fármacos antirreumáticos, señalando que algunos cDMARD y
varios inhibidores del TNF pueden utilizarse de forma segura durante el embarazo y la lactancia,
mientras que otros, como el metotrexato y la leflunomida, están contraindicados. Se concluye que el
control estricto de la enfermedad mediante un enfoque multidisciplinario es clave para optimizar los
resultados maternos y fetales.
Palabras clave: Artritis reumatoide, embarazo, fertilidad, actividad de la enfermedad, tratamiento
farmacológico

pág. 11020
Rheumatoid arthritis and pregnancy: understanding the
immunopathological mechanisms for more appropriate management,
literature review
ABSTRACT
Rheumatoid arthritis (RA) is a chronic inflammatory disease that predominantly affects women of
reproductive age and can adversely impact fertility, pregnancy course, and perinatal outcomes. This
literature review examines the immunopathological mechanisms involved in RA during pregnancy,
highlighting that disease activity often improves during gestation, although a substantial proportion of
patients remain active and experience postpartum flares. Evidence indicates that high disease activity is
associated with subfertility, increased risk of preeclampsia, intrauterine growth restriction, preterm birth,
and cesarean delivery. The review also addresses the safety of antirheumatic medications, noting that
several conventional DMARDs and tumor necrosis factor inhibitors can be safely used during pregnancy
and lactation, whereas others, such as methotrexate and leflunomide, are contraindicated. Strict disease
control through a multidisciplinary approach is essential to improve maternal and fetal outcomes.
Keywords: heumatoid arthritis, pregnancy, fertility, disease activity, pharmacological treatment.
Artículo recibido 15 noviembre 2025
Aceptado para publicación: 15 diciembre 2025

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INTRODUCCIÓN
La Artritis Reumatoide (AR) es una de las enfermedades crónicas más comunes en las mujeres en edad
reproductiva. Para las mujeres con AR es más difícil lograr la concepcion. Esto está relacionado con la
propia enfermedad y el uso de algunos medicamentos (1-3).
El tratamiento de la AR antes y durante el embarazo puede ser un desafío, ya que algunos medicamentos
se consideran teratogénicos y la enfermedad activa se asocia con resultados adversos en la fertilidad y
el embarazo. La actividad de la enfermedad mejora durante el embarazo, pero menos de lo previsto (4)
. Un número significativo de pacientes tiene enfermedad activa y todavía se requiere el uso de
medicamentos antirreumáticos. Se está acumulando información sobre la seguridad de los
medicamentos durante el embarazo, especialmente información sobre los inhibidores del factor de
necrosis tumoral (TNF). Por lo tanto, hay más opciones de tratamiento disponibles antes y durante el
embarazo de las que se consideraban anteriormente.
Fertilidad
Para las mujeres con AR es más difícil concebir una gestacion. Múltiples estudios muestran que el
tamaño de la familia se reduce en mujeres con AR y esto puede estar presente antes de su diagnóstico
de AR (2) . En la población general, la mediana del porcentaje de subfertilidad es del 9%, para los
pacientes con AR este porcentaje es del 25-42% (1 , 2).
Se cree que varios factores contribuyen al deterioro de la fertilidad en pacientes con AR. Algunos
medicamentos antirreumáticos se han asociado con resultados deficientes de fertilidad. Los fármacos
antiinflamatorios no esteroideos (AINE) y las dosis altas de prednisona (>7,5 mg al día) prolongan o
empeora la infertilidad (1). Para los AINE, la inhibición de la producción de prostaglandinas que
desempeñan un papel en la ovulación y la implantación es probablemente la responsable. El efecto
negativo de la prednisona sobre la fertilidad podría estar relacionado con un efecto directo sobre el
endometrio y el ovario y/o la supresión del eje hipotalámico-pituitario-ovárico (2,3). Se sabe menos
sobre los efectos beneficiosos de los fármacos antirreumáticos sobre la fertilidad. Un pequeño estudio
retrospectivo mostró que en pacientes con AR que desean concebir, el tratamiento con fármacos
antirreumáticos modificadores de la enfermedad biológicos (bDMARD) en el momento de la
concepción podrían afectar la fertilidad (5).

pág. 11022
La enfermedad activa se asocia con subfertilidad. En una gran cohorte prospectiva sobre AR y embarazo,
se encontró una afectacion hasta en el 67 % de las mujeres con enfermedad alta (DAS28-PCR > 5,1).
Mientras que para las mujeres en remisión (DAS28-CRP ≤ 2,6) se encontró una afctacion de solo el 30
% de los casos de estudio (1).
Se ha observado una menopausia más temprana en pacientes con AR. Por lo tanto, se ha planteado la
hipótesis de que las pacientes con AR tienen una menor reserva ovárica . El marcador más fiable de la
reserva ovárica es la hormona antimülleriana (HAM). En pacientes con AR temprana no se encontraron
diferencias en la HAM sérica en comparación con controles sanos (6). En pacientes con AR establecida
se encuentran niveles reducidos de HAM en suero, sin embargo, esto no se asoció con infertilidad (7) .
Estos resultados implican un papel de la enfermedad o el uso de medicamentos en la disminución de los
niveles séricos de HAM. Los problemas sexuales son comunes en la AR y, por lo tanto, una menor
frecuencia de relaciones sexuales podría explicar parcialmente la subfertilidad (2,3). Cabe señalar que
los estudios sobre este tema no se realizan en pacientes en edad reproductiva (3). Además, el menor
tamaño de la familia en los pacientes con AR podría reflejar elecciones personales relacionadas con la
enfermedad crónica (2).
En el estudio de fertilidad en el 41% de los pacientes con AR subfértiles no se puede identificar la causa
de la subfertilidad, en comparación con el 8-28% en la población general. Lo que indica que los factores
relacionados con la enfermedad contribuyen a su aparicion en pacientes con AR (8).
Como resultado de las tasas de fertilidad deterioradas, es más probable que los pacientes con AR reciban
un tratamiento de fertilidad. La tecnología de reproducción asistida (TRA) se encontró segura y eficaz
en un estudio (8). Sin embargo, los datos de los registros de salud daneses a nivel nacional mostraron
una probabilidad reducida de un nacido vivo en mujeres con AR que reciben TRA en comparación con
un grupo de referencia saludable. Los autores sugirieron que esto estaba relacionado con una menor
probabilidad de implantación del embrión . En su estudio, el uso de prednisona antes de la concepción
aumentó la razón de probabilidad de nacidos vivos (9). La razón de esto es desconocida.
El embarazo y el curso de la enfermedad
La actividad de la enfermedad mejora durante el embarazo, una reciente revisión sistemática y
metanálisis de Jethwa et al. encontró una tasa de mejora combinada de la AR durante el embarazo del

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60%. Los autores encontraron una tasa combinada de brotes posparto del 46,7 % (10]). Además, se ha
descrito el aumento de la actividad de la enfermedad después de un aborto espontáneo (2, 3).
Las tasas de mejora de perfil de actividad de la AR en estudios anteriores son mucho más altas; 75–95
% (2). En contraste con los estudios prospectivos recientes, los estudios más antiguos utilizaron medidas
autoinformadas para la actividad de la enfermedad, la actividad de la enfermedad a menudo se calificó
retrospectivamente y estos estudios tenían un tamaño de muestra más pequeño. Además, en estos
estudios más antiguos se usaron varias definiciones de actividad de la enfermedad y no se vio a las
pacientes antes de la concepción. El manejo de la AR ha mejorado en los últimos 25 años con la
introducción de un enfoque de tratamiento específico y opciones de tratamiento nuevas y efectivas. Esto
dio como resultado que las mujeres comenzaran el embarazo con una menor actividad de la enfermedad
y, por lo tanto, se redujo sistematicamente la actividad de la enfermedad (2,3).
Los niveles séricos de factor reumatoideo (FR) y anticuerpo antiproteína citrulinada (ACPA) no se ven
afectados por el embarazo. Sin embargo, los niveles de FR y/o ACPA tiene un efecto sobre la mejoría
espontánea durante el embarazo (11) . Los pacientes sin estos anticuerpos tienen más probabilidades de
mejorar que los pacientes con anticuerpos. Otro estudio mostró que la actividad de la enfermedad en sí
es una característica clínica asociada con el curso de la enfermedad de la AR durante el embarazo: es
probable que las pacientes con AR con baja actividad de la enfermedad en el primer trimestre tengan
baja actividad de la enfermedad o remisión en el último trimestre (12).
Resultados del embarazo
Los datos sobre los resultados del embarazo en pacientes con AR están bien documentados e informados
en la literatura previa (2,3). En comparación con la población general, los resultados del embarazo en
pacientes con AR son ligeramente menos favorables y están relacionados con la enfermedad activa. En
pacientes con enfermedad bien regulada, los resultados del embarazo son comparables a los de la
población general (4,13).
Los trastornos hipertensivos y la preeclampsia son más comunes en mujeres con AR en comparación
con la población general. Los datos del registro de nacimientos de Noruega mostraron que el riesgo de
preeclampsia en pacientes con AR es del 5,0 % en comparación con el 3,4 % en mujeres no afectadas
por AR (2). Las mujeres con AR tienen un mayor riesgo de tener bebés pequeños para la edad gestacional

pág. 11024
y restricción del crecimiento intrauterino (RCIU). El riesgo de tener bebés pequeños es del 10 %, en
comparación con el 3 % en la población general. El aumento de la actividad de la enfermedad es un
factor de riesgo independiente para el bajo peso al nacer entre los recién nacidos en pacientes con AR.
El riesgo de RCIU casi se duplica para los pacientes con AR en comparación con la población general
(odds ratio (OR) 1,93, intervalo de confianza (IC) del 95 % 1,81–2,05) (2,3,13).
Las pacientes embarazadas con AR tienen un mayor riesgo de parto prematuro (definido como
nacimiento antes de las 37 semanas de edad gestacional). Este aumento del riesgo es del 9 al 15% en
comparación con el 6 al 8% en la población sana. Los factores de riesgo para dicha condicion son el uso
de prednisona durante el embarazo y la gravedad de la enfermedad. El riesgo de rotura prematura de
membranas (RPM) (OR 1,548, IC 95 % 1,474-1,626) y hemorragia anteparto se encontró ligeramente
elevado en pacientes con AR (OR 1,229, IC 1,152-1,312) (2,3,13).
Los pacientes con AR tienen un mayor riesgo de parto por cesárea . Este mayor riesgo está asociado con
la actividad de la enfermedad. En la cohorte PARA, la tasa de cesáreas fue del 22 % para el grupo de
enfermedad activa (DAS28-PCR > 3,2) y del 10 % en el grupo con DAS28-PCR ≤ 3,2 (4).
El riesgo de abortos espontáneos podría aumentar en mujeres con AR. Un estudio no mostró un mayor
riesgo de abortos espontáneos; sin embargo, los datos del registro de nacimientos de Noruega mostraron
que las pacientes con AR tienen un mayor riesgo de aborto espontáneo (OR 1,32, IC 1,19–1,47) (2).
Cabe señalar que este estudio incluyó embarazos planificados y no planificados. Por lo tanto, muchos
de los embarazos no planificados se concebirán mientras se toma metotrexato (MTX). El MTX induce
abortos espontáneos y, por lo tanto, el riesgo de abortos espontáneos podría estar sobreestimado. La
información sobre la medicación no estaba disponible en este estudio.
Hijos de pacientes con AR
Los nacidos de pacientes con AR no tienen mayor riesgo de malformaciones congénitas mayores. El
seguimiento a largo plazo de la descendencia de pacientes con AR no reveló diferencias en las medidas
antropométricas en comparación con los niños nacidos de madres sanas (2,3).
Medicación durante el embarazo y período de lactancia.
Los algoritmos de tratamiento con medicamentos modificadores de la enfermedad convencionales y
biológicos, que aplican un enfoque de tratar al objetivo de generar remision en la enfermedad, han

pág. 11025
mejores resultados para los pacientes con AR. Sin embargo puede ser un desafío; Debido a la falta de
datos de seguridad, no todas las opciones de tratamiento son compatibles con el embarazo. En la Tabla
1. se proporciona una descripción general de la seguridad de los medicamentos antirreumáticos durante
el embarazo y la lactancia .
Tabla 1. Fármacos antirreumáticos y su compatibilidad durante el embarazo y la lactancia (14).
Medicamento El embarazo Lactancia
Hidroxicloroquina No aumenta el riesgo de
malformaciones congénitas.
Puede usarse durante el
embarazo
Seguro durante el período de
lactancia
Sulfasalazina No aumenta el riesgo de
malformaciones congénitas, se
puede usar durante el embarazo
hasta 2000 mg diarios con
suplementos de folato
Seguro durante el período de
lactancia en bebés sanos
Glucocorticoides No aumenta el riesgo de
malformaciones congénitas,
puede usarse durante el
embarazo a la dosis más baja
posible. El uso de prednisona se
asocia con parto prematuro (15)
y el uso de dosis altas de
prednisona (>7,5 g de dosis
diaria) se asocia con un tiempo
prolongado hasta el embarazo
(1).
Seguro durante el período de
lactancia
Metotrexato Teratogénico comprobado. No
se recomienda su uso durante el
embarazo. Debe suspenderse 1
a 3 meses antes del embarazo
planificado
Debe evitarse durante el período
de lactancia.

pág. 11026
Leflunomida Puede ser teratogénico, datos
insuficientes disponibles. No se
recomienda su uso durante el
embarazo. Se recomienda un
período de lavado con
colestiramina antes del
embarazo.
Datos insuficientes disponibles,
debe evitarse durante el período
de lactancia
AINE No aumenta el riesgo de
malformaciones congénitas.
Debe suspenderse en el tercer
trimestre del embarazo.
Seguro durante el período de
lactancia
Certolizumab No aumenta el riesgo de
malformaciones congénitas,
puede usarse durante el
embarazo
Seguro durante el período de
lactancia
Infliximab No aumenta el riesgo de
malformaciones congénitas. Se
recomienda suspenderlo antes
de la semana 20 de embarazo
Seguro durante el período de
lactancia
Adalimumab No aumenta el riesgo de
malformaciones congénitas. Se
recomienda suspenderlo antes
de la semana 20 de embarazo
Seguro durante el período de
lactancia
etanercept No aumenta el riesgo de
malformaciones congénitas. Se
recomienda suspenderlo antes
de la semana 32 de embarazo
Seguro durante el período de
lactancia
Golimumab No se
recomienda su uso durante el
embarazo.
Sin aumento del riesgo de
malformaciones congénitas,
datos insuficientes disponibles.
Los datos de seguridad son
escasos, el consenso de expertos

pág. 11027
es que es seguro durante el
período de lactancia
Otros biológicos (Rituximab,
Anakinra, Ustekinumab,
Tocilizumab)
Sin aumento del riesgo de
malformaciones congénitas
(Rituximab, Anakinra,
Ustekinumab), datos
insuficientes disponibles.
No se recomienda su uso
durante el embarazo.
Datos escasos e insuficientes.
Fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad convencionales (cDMARD), AINE y
glucocorticoides
En 2016, un grupo de trabajo de la Liga Europea contra el Reumatismo (EULAR) publicó puntos a
considerar para el uso de medicamentos antirreumáticos en el período previo a la concepción, el
embarazo y el posparto (14).
La sulfasalazina (SSZ) (en una dosis diaria de hasta 2000 mg) y la hidroxicloroquina (HCQ) (en una
dosis diaria de 200 mg a 400 mg) se consideran seguras durante el embarazo. También se ha demostrado
que la azatioprina yciclosporina son seguras para su uso durante el embarazo. El MTX y leflunomida
deben evitarse antes y durante el embarazo(14).
El uso de AINE está asociado con resultados de fertilidad deteriorados. Los AINE se pueden prescribir
durante el 1.er y 2.º trimestre , sin embargo, se han descrito deterioro de la función renal del niño y
oligohidramnios. Se recomienda suspender los AINE durante el tercer trimestre porque pueden dificultar
el trabajo de parto y causar una constricción prematura del conducto arterioso (2).
La prednisona es metabolizada en gran parte por la placenta . Sin embargo, se debe limitar el uso y el
período de prednisona antes y durante el embarazo. El uso de prednisona se asocia con parto prematuro
(15) y el uso de dosis altas de prednisona (>7,5 g de dosis diaria) se asocia con infertilidad (1). El uso
de prednisona también se asocia con RCIU y RPM (2, 3).
Fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad biológicos (bDMARD)
Los inhibidores de TNF son los agentes biológicos mejor estudiados durante el embarazo y los datos de

pág. 11028
seguridad sobre los inhibidores de TNF durante el embarazo son tranquilizadores.
Los inhibidores de TNF difieren en estructura; Adalimumab , Infliximab y Golimumab son anticuerpos
IgG1 monoclonales completos, Etanercept solo contiene una parte de la región Fc de IgG1 y
Certolizumab es un fragmento pegilado de unión a antígeno (Fab) y no contiene región Fc (14). El
transporte activo de inhibidores de TNF a través de la placenta hacia la circulación fetal está mediado
por la unión al receptor Fc fetal y ocurre ya en la semana 18 de gestación. Adalimumab e Infliximab
tienen una alta afinidad por el receptor Fc fetal, Etanercept se une débilmente a este receptor y
Certolizumab no se une a este receptor en absoluto ya que no contiene una región Fc. Por lo tanto, el
nivel de inhibidor de TNF que se puede detectar en la sangre del cordón umbilical está asociado con el
tipo de inhibidor de TNF (14). Además, la transferencia placentaria aumenta con el tiempo y, por lo
tanto, el momento de la administración durante el embarazo está asociado con el nivel de inhibidor de
TNF que se puede detectar en la sangre del cordón umbilical. Los niveles más bajos de anti-TNF en la
sangre del cordón umbilical se observan para Certolizumab y Etanercept. La exposición a Infliximab y
Adalimumab, especialmente más adelante en el embarazo, da como resultado niveles más altos del
fármaco detectables en la sangre de cordón umbilical en comparación con etanercept y certolizumab.
Tanto Infliximab como Adalimumab pueden detectarse en la circulación fetal hasta un año para
Infliximab y hasta 9 meses para Adalimumab (16).
Aún no se ha descubierto el mejor momento para detener el tratamiento anti-TNF, de modo que no se
puedan detectar niveles de inhibidores de TNF en el cordón umbilical. El grupo de trabajo de EULAR
recomienda suspender el tratamiento con Infliximab y Adalimumab a las 20 semanas de gestación y con
Etanercept a las 30-32 semanas de embarazo. El grupo de trabajo EULAR informa que el uso de
Certolizumab durante todo el embarazo es seguro (14). Debido a la falta de datos de seguridad, no se
recomienda el uso de Golimumab durante el embarazo (14).
Al tomar todos los datos juntos, no se encontró un mayor riesgo de malformaciones congénitas en los
bebés expuestos a los inhibidores del TNF y, lo que es más importante, no se pudo observar un patrón
específico de malformaciones (17).
Vinet et al. mostró en una muestra de gran tamaño, utilizando los datos de reclamos de los EE. UU.
apreciandose ningún riesgo excesivo de infecciones graves después de la exposición en el útero al

pág. 11029
tratamiento biológico anti-TNF (18).
Los datos de seguridad de otros agentes biológicos como Tocilizumab , Anakinra , Abatacept ,
Tofacitinib y Rituximab no son suficientes y no se recomienda el uso de estos agentes durante el
embarazo (14).
Actividad de la enfermedad tras suspender anti-TNF durante el embarazo
Solo hay datos limitados disponibles sobre el efecto de suspender el tratamiento anti-TNF en el curso
de la enfermedad en pacientes embarazadas. La mayor parte de la literatura sugiere que suspender los
inhibidores del TNF justo antes o durante el embarazo da como resultado un brote durante el embarazo
o en el período peri y posparto. Por el contrario, Förger et al. mostró que en pacientes con enfermedad
inactiva, la interrupción de los inhibidores del TNF antes de la semana 20 de gestación no resultó en
enfermedad activa más tarde en el embarazo (19). Sin embargo, se debe señalar que en este estudio se
utilizaron medidas de resultado informadas por el paciente para evaluar la actividad de la enfermedad y
que el valor de estas medidas durante el embarazo aún es un punto de discusión.
Vacunación tras exposición a anti-TNF in utero
Los lactantes expuestos en el segundo o tercer trimestre del embarazo al tratamiento anti-TNF no deben
recibir vacunas vivas atenuadas en los primeros 6 meses de vida (14). Los bebés que están expuestos al
tratamiento anti-TNF antes de la semana 22 de gestación pueden vacunarse, incluidas las vacunas vivas,
conforme a los protocolos de vacunación estándar (14). La vacunación parece ser eficaz en lactantes
expuestos a inhibidores del TNF en el útero.
Cheent et al. presentó un caso en el que la vacunación a los 3 meses resultó en una infección grave y
letal por el bacilo Calmette Guerin (BCG) después de la exposición intrauterina a infliximab (20). Otros
estudios solo encontraron reacciones leves a la administración de vacunas vivas en los primeros meses
de vida después de la exposición a anti-TNF en el útero.
Lactancia y anti-TNF
La lactancia materna durante el uso de los inhibidores del TNF Infliximab, Adalimumab, Etanercept y
Certolizumab es adecuada; se produce una transferencia mínima del inhibidor del TNF a la leche
materna (14).

pág. 11030
CONCLUSIÓN
La fertilidad se ve afectada en mujeres con AR, esto está relacionado tanto con la enfermedad en sí como
con el uso de medicamentos. Los resultados del embarazo están ligeramente alterados en mujeres con
AR y esto está asociado con la actividad de la enfermedad. Se recomienda un control estricto de la
enfermedad durante el embarazo y en el período posparto para pacientes con enfermedad activa para
limitar las complicaciones.
La actividad de la enfermedad de la AR mejora durante el embarazo; sin embargo, un porcentaje
sustancial de mujeres con AR tiene la enfermedad activa durante el embarazo y se requieren
intervenciones terapéuticas. Afortunadamente, la evidencia acumulada muestra la seguridad de muchos
medicamentos, incluidos los inhibidores de TNF, antes y durante el embarazo.
Los desafíos persisten: aunque se recomienda un enfoque de disminuir la actividad de la enfermedad
durante el embarazo, nunca se ha estudiado la viabilidad de dicho enfoque. Además, se desconoce si los
resultados de fertilidad y embarazo son comparables con los controles sanos cuando los pacientes están
en remisión clínica. Se necesita más información sobre la seguridad de la vacunación con vacunas vivas
atenuadas en lactantes expuestos a anti-TNF en el útero y las consecuencias de suspender el anti-TNF
durante el embarazo. Se esperan respuestas a estas preguntas de grandes cohortes prospectivas. Por ello
se concluye que pese a los grandes adelantos en terapeutica la comprension de los mecanismos
fisiopatologicos durante la gestacion no son del todo comprendidos. Se requiere una mayor
investigacion en esta area Reumatologica y Ginecologica con el manejo de estos pacientes por grupos
multidisciplinarios con gran experticia en el area.
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