pág. 2345
CONTAMINANTES QUÍMICOS COMUNES EN

EL AGUA POTABLE Y SUS EFECTOS:

REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA

COMMON CHEMICAL CONTAMINANTS IN DRINKING
WATER AND THEIR EFFECTS: LITERATURE REVIEW

Heraldo Manuel Betancourt Romero

Investigador independiente

Víctor Hugo González Carrasco

Universidad Técnica de Machala
pág. 2346
DOI:
https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i1.22387
Contaminantes químicos comunes en el agua potable y sus efectos: Revisión
Bibliográfica

Heraldo Manuel Betancourt Romero
1
heraldbetan@gmail.com

https://orcid.org/0000-0001-8407-0222

Investigador independiente

Machala-Ecuador

Víctor Hugo González Carrasco

vgonzalez@utmachala.edu.ec

https://orcid.org/0000-0002-9127-0342

Universidad Técnica de Machala

Machala
-Ecuador
RESUMEN

La contaminación química del agua potable representa un desafío prioritario para la salud
pública, el bienestar humano y el desarrollo sostenible a nivel global. A pesar de los avances
en los sistemas de captación, tratamiento y distribución, una proporción significativa de la
población continúa expuesta a agua de consumo contaminada químicamente, especialmente en
regiones con limitaciones en infraestructura, monitoreo y regulación. En este contexto, la actual
investigación se refiere a una revisión de la literatura, cuyo propósito es resumir y examinar
información científica reciente acerca de los principales contaminantes químicos que se
encuentran en el agua potable, sus orígenes, riesgos para la salud y las dificultades relacionadas
con su manejo. Los contaminantes químicos en el agua destinada al consumo humano pueden
provenir de fuentes naturales, como la disolución de minerales en formaciones geológicas, o
de fuentes humanas, relacionadas con actividades agrícolas, industriales y mineras, así como
con la incorrecta gestión de residuos. Los nitritos y nitratos, los metales pesados como el
mercurio, el plomo, el cadmio y el arsénico, los contaminantes emergentes, los agroquímicos,
los compuestos orgánicos persistentes y fluoruro son algunos de los contaminantes más
importantes. Se ha asociado la exposición a estos contaminantes, incluso en niveles reducidos,
con consecuencias negativas importantes para la salud, que incluyen trastornos endocrinos,
metabólicos, reproductivos y neurológicos, así como un aumento del riesgo de padecer cáncer
y enfermedades crónicas. Finalmente, la revisión resalta la importancia de los valores guía
establecidos por la OMS, así como la necesidad de fortalecer el monitoreo continuo, la
regulación y la aplicación de tecnologías de tratamiento adaptadas a cada contaminante, con el
fin de proteger la salud pública y garantizar el acceso a agua potable segura.

Palabras claves: agua potable, contaminantes emergentes, metales pesados, enfermedades crónicas

1
Autor principal
Correspondencia:
heraldbetan@gmail.com
pág. 2347
Common chemical contaminants in drinking water and their effects:

Literature review

ABSTRACT

Chemical contamination of drinking water represents a major challenge to public health, human well
-
being, and sustainable development globally. Despite advances in water collection, treatment, and

distribution systems, a significant proportion of the popul
ation continues to be exposed to chemically
contaminated drinking water, especially in regions with limited infrastructure, monitoring, and

regulation. In this context, this research presents a literature review that aims to summarize and examine

recent sc
ientific information on the main chemical contaminants found in drinking water, their origins,
health risks, and the challenges associated with their management. Chemical contaminants in drinking

water can originate from natural sources, such as the dissol
ution of minerals in geological formations,
or from human sources related to agricultural, industrial, and mining activities, as well as improper

waste management. Nitrites and nitrates, heavy metals such as mercury, lead, cadmium, and arsenic,

emerging co
ntaminants, agrochemicals, persistent organic pollutants, and fluoride are some of the most
important contaminants. Exposure to these contaminants, even at low levels, has been associated with

significant negative health consequences, including endocrine,
metabolic, reproductive, and
neurological disorders, as well as an increased risk of cancer and chronic diseases. Finally, the review

highlights the importance of the WHO guideline values
and the need to strengthen continuous
monitoring, regulation, and
the application of treatment technologies tailored to each contaminant in
order to protect public health and ensure access to safe drinking water.

Keywords:
drinking water, emerging contaminants, heavy metals, chronic diseases
Artículo recibido 02 enero 2026

Aceptado para publicación: 30 enero 2026
pág. 2348
INTRODUCCIÓN

La disponibilidad de agua potable segura es un elemento esencial para la salud pública, el bienestar de
las personas y el progreso sostenible. La disponibilidad de agua potable no solo disminuye la aparición
de enfermedades, sino que también afecta de manera directa el desarrollo social, económico y ambiental
de las comunidades. En este sentido, asegurar que el agua destinada al consumo humano sea segura
desde el punto de vista químico constituye un desafío fundamental para los sistemas de gestión del agua
a nivel global. (OMS, 2023).

Pese a los avances en la tecnología para obtener, purificar y distribuir agua potable, millones de personas
aún tienen acceso a fuentes de agua que están contaminadas químicamente, especialmente en áreas con
dificultades relacionadas con la infraestructura, el monitoreo y las regulaciones. Este asunto es esencial,
ya que muchos contaminantes químicos podrían no ser detectados debido a que no producen cambios
en las propiedades visibles, lo cual eleva el peligro de una exposición extendida. (Deziel & Villanueva,
2024).

Los contaminantes químicos en el agua potable pueden provenir de fuentes naturales, como la
disolución de minerales de formaciones geológicas, o de fuentes humanas, relacionadas con actividades
como la agricultura intensiva, la industria, la minería y la incorrecta gestión de residuos. Entre estos
compuestos se encuentran metales pesados, nitratos, pesticidas, compuestos orgánicos que persisten en
el medio ambiente y subproductos de desinfección, cuya existencia en el agua potable ha sido
ampliamente registrada (Jurczynski et al., 2024).

La exposición crónica a contaminantes químicos, incluso a concentraciones relativamente bajas, se ha
vinculado con efectos adversos significativos en la salud, que abarcan desde alteraciones metabólicas y
endocrinas hasta enfermedades crónicas y carcinogénicas. En este sentido, la evaluación del riesgo
químico y la protección de la salud humana requieren enfoques integrales sustentados en evidencia
científica actualizada (Babuji et al., 2023).

De ahí que la administración integral del agua necesite un conocimiento detallado y actualizado acerca
de los contaminantes químicos más comunes, sus fuentes, la manera en que se produce la exposición y
sus efectos sobre la salud. Esta evaluación busca reunir datos científicos importantes sobre los
contaminantes químicos más relevantes que están en el agua potable, a fin de ofrecer una base técnica
pág. 2349
que apoye la creación de estrategias para monitorear, controlar y decidir acciones que fomenten la
protección de la salud pública.
(Jurczynski et al., 2024).
La calidad del agua potable es un aspecto prioritario para la salud pública y el desarrollo sostenible. A
pesar de los avances tecnológicos, millones de personas están expuestas a agua contaminada
químicamente (Arango et al., 2008). Los contaminantes químicos pueden tener origen natural o
antropogénico. La exposición prolongada a estos contaminantes puede ocasionar efectos negativos
importantes en la salud. La administración completa del recurso de agua requiere conocimientos
científicos actualizados (Shah et al., 2023).

Materiales y Métodos

El presente estudio se caracteriza por un diseño descriptivo, realizado a través de una revisión de
literatura científica, con el propósito de reunir, examinar y resumir información significativa. sobre los
compuestos químicos presentes en el agua potable, sus fuentes, efectos en la salud humana y las
tecnologías empleadas para su control y tratamiento. La búsqueda de información se realizó utilizando
términos clave relacionados con el tema de estudio, tanto en español como en inglés. Entre los
principales descriptores empleados se incluyeron: contaminantes químicos en agua potable, metales
pesados, nitratos, pesticidas, subproductos de desinfección, fluoruros, contaminantes emergentes,
calidad del agua potable, riesgos para la salud y tecnologías de tratamiento del agua. Los términos se
combinaron mediante operadores booleanos (AND, OR) para optimizar la recuperación de información
relevante.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

Fuentes y rutas de entrada de los contaminantes químicos

Los compuestos químicos ingresan al agua potable por diversas vías. Los contaminantes químicos que
se encuentran en el agua potable pueden llegar a las fuentes de suministro por diversas vías, y su
naturaleza y cantidad dependen de factores naturales y de actividades humanas. Estas vías de acceso
definen la clase, la concentración y la duración de los contaminantes en el agua potable, afectando de
manera directa los riesgos relacionados con la salud humana. (Holt, 2000).

La escorrentía de la agricultura es uno de los factores más importantes que contribuyen a la
contaminación. Esta incluye fertilizantes nitrogenados, nitratos, fosfatos y pesticidas que son
pág. 2350
transportados a lagos, ríos y aguas subterráneas debido a las prácticas agrícolas intensivas. Estos
químicos tienen la capacidad de filtrarse en el agua subterránea o ser transportados por las lluvias, lo
que provoca una elevada concentración de contaminantes en las fuentes acuíferas que se emplean para
el consumo humano. (Madjar et al., 2024).

Las descargas provenientes de fábricas constituyen una fuente importante de contaminación química en
el agua potable. Diferentes procesos en la industria vierten metales pesados como arsénico, cadmio,
mercurio y cromo, además de compuestos orgánicos que persisten en el entorno. Estos contaminantes
pueden entrar en las aguas, tanto superficiales como subterráneas, si no se lleva a cabo un manejo
adecuado de los residuos. Estos contaminantes se caracterizan por su alta toxicidad y su habilidad para
resistir la descomposición en el entorno. (Oladimeji et al., 2024).

La infiltración de aguas residuales domésticas, particularmente en áreas con sistemas de saneamiento
inadecuados o ausentes, constituye una vía adicional para la incorporación de contaminantes químicos.
Las aguas residuales pueden tener detergentes, medicamentos, sustancias orgánicas y otros nuevos
contaminantes que, al filtrarse en el suelo, perjudican la calidad de las fuentes de agua empleadas para
el consumo humano.
(Nishmitha et al., 2025).
De manera similar, la corrosión en las redes de distribución y en las tuberías puede afectar de manera
importante la polución química del agua potable. Sustancias como el plomo y el cobre, que se
encuentran en conductos viejos o en mal estado, pueden contaminar el agua a causa de la corrosión,
particularmente cuando el pH es reducido o hay falta de alcalinidad.. (Ng et al., 2020). En conclusión,
estas fuentes y caminos muestran la complejidad de la contaminación química en el agua que
consumimos y resaltan la necesidad de llevar a cabo estrategias completas de monitoreo, prevención y
control, orientadas a salvaguardar la calidad del agua y la salud de la población. (Jurczynski et al.,
2024).

Nitratos y nitritos

Los nitratos (NO₃⁻) y nitritos (NO₂⁻) son contaminantes químicos inorgánicos que comúnmente se
encuentran en el agua destinada al consumo humano, especialmente en regiones afectadas por prácticas
agrícolas intensivas. Su procedencia está fundamentalmente vinculada al uso excesivo de fertilizantes
pág. 2351
ricos en nitrógeno, estiércol y la penetración de aguas residuales, lo que favorece la lixiviación de estos
elementos hacia las aguas superficiales y subterráneas.

Aunque los nitratos son relativamente estables en el medioambiente, tienen la capacidad de
transformarse en nitritos mediante procesos microbiológicos, lo que eleva su riesgo potencial para la
salud. La metahemoglobinemia, especialmente en infantes, así como riesgos de cáncer vinculados a la
producción de compuestos N-nitrosos y potenciales alteraciones metabólicas, se han asociado con la
exposición continua a niveles altos de nitritos y nitratos. A causa de su elevada solubilidad y
permanencia en el agua, estos contaminantes suponen un reto considerable para el manejo de la calidad
del agua potable, lo que subraya la importancia del monitoreo constante y de enfoques preventivos
orientados a salvaguardar la salud pública (Cabrera Molina et al., 2003).

Metales pesados

Los metales pesados constituyen uno de los grupos de contaminantes químicos de mayor preocupación
en el agua de consumo humano, debido a su toxicidad, persistencia ambiental y capacidad de
bioacumulación. Dentro de los metales que se hallan frecuentemente en el agua potable se encuentran
el arsénico, el plomo, el cadmio, el mercurio y el cromo. Estos metales pueden estar presentes en
cantidades mínimas, sin embargo, su exposición a largo plazo puede generar efectos negativos
significativos.

Los contaminantes pueden proceder de fuentes naturales, asociadas a la disolución de minerales en
formaciones geológicas y en acuíferos, o de fuentes antropogénicas, que están conectadas con
actividades como la minería, la industria metalúrgica, la combustión de combustibles fósiles, el uso de
pesticidas y la gestión inapropiada de residuos industriales.

La ingesta de agua contaminada, que contiene metales pesados, ha sido asociada con una variedad de
efectos adversos en la salud humana. Estos problemas pueden incluir alteraciones en el sistema
nervioso, daño renal y hepático, complicaciones cardiovasculares, desequilibrios hormonales y un
incremento en la probabilidad de desarrollar cáncer. Metales específicos, como el arsénico y el cadmio,
son identificados como sustancias carcinogénicas. Por otra parte, el plomo no tiene un nivel seguro de
exposición, lo que enfatiza la necesidad de implementar regulaciones estrictas.
pág. 2352
Los metales pesados representan un gran desafío para el control de la calidad del agua potable debido
a que son persistentes y difíciles de eliminar por métodos convencionales. Es esencial, en este contexto,
implementar programas de monitoreo continuo, optimizar las normativas sobre la calidad del agua y
utilizar tecnologías de tratamiento apropiadas que reduzcan su concentración y protejan la salud pública.
(Rehman et al., 2018).

Fluoruros

El fluoruro se puede hallar de forma natural en las aguas o se puede incorporar de manera regulada al
agua que se consume, como parte de una estrategia de salud pública. En proporciones adecuadas, ayuda
considerablemente a prevenir las caries; sin embargo, concentraciones excesivas pueden ocasionar
problemas negativos, como la fluorosis dental, que se manifiesta en cambios en el esmalte dental. La
fluorosis ósea es un problema más grave, relacionado con la exposición continua a altos niveles de
fluoruro, y puede influir en la composición y la fortaleza del tejido óseo. Por lo tanto, es crucial
supervisar la cantidad de fluoruro en el agua potable, y las regulaciones internacionales establecen
límites máximos para reducir los riesgos asociados. (Aoun et al., 2018).

Subproductos de desinfección

Los productos químicos resultantes de la desinfección del agua potable, conocidos como subproductos
de desinfección (SPD), se generan de manera accidental durante los procesos de desinfección. Esto
ocurre principalmente cuando desinfectantes como el cloro, cloraminas, dióxido de cloro u ozono
interactúan con la materia orgánica natural y otros elementos presentes en el agua cruda. Si bien la
desinfección es un proceso fundamental para eliminar microorganismos peligrosos y evitar
enfermedades relacionadas con el agua, la presencia de SPD constituye un reto importante para la
calidad del agua y la salud pública.

Los derivados más frecuentes que surgen del proceso de desinfección son los trihalometanos (THM)
incluyendo cloroformo, bromodiclorometano y dibromoclorometano así como los ácidos haloacéticos
(AHA), los cuales han sido ampliamente detectados en los sistemas de abastecimiento de agua potable
alrededor del mundo. La concentración y la combinación de estos químicos cambian de acuerdo a
diversos factores, como la calidad del agua de origen, el tipo y la cantidad del desinfectante empleado,
el tiempo de contacto, la temperatura y el nivel de materia orgánica presente.
(Richardson et al., 2007).
pág. 2353
La exposición continua a subproductos de desinfección, incluso en concentraciones bajas, se ha
vinculado a efectos negativos para la salud, incluyendo problemas hepáticos y renales, efectos en la
reproducción y un aumento en el riesgo de ciertos tipos de cáncer, en particular el de vejiga. A causa
de su posible toxicidad y duración en el medio ambiente, múltiples sustancias químicas peligrosas han
sido catalogadas como potencialmente cancerígenas. Esto ha llevado a establecer límites máximos en
las regulaciones nacionales e internacionales relacionadas con la calidad del agua para el consumo
humano. Desde la perspectiva de la administración del agua, el manejo de los subproductos producidos
en el proceso de desinfección implica hallar un balance entre la eficacia para eliminar microorganismos
y reducir al mínimo los riesgos químicos. Se han sugerido acciones como disminuir el número de
precursores orgánicos, perfeccionar las técnicas de filtración y coagulación, emplear desinfectantes
alternativos y establecer programas de vigilancia continua para lograr esta meta. Estas acciones facilitan
la disminución de la creación de SPD sin poner en riesgo la seguridad microbiológica del agua, lo que
ayuda a la protección total de la salud pública. (Villanueva et al., 2004).

Pesticidas y compuestos orgánicos

Los pesticidas y herbicidas son sustancias químicas que se emplean ampliamente en la agricultura actual
para manejar plagas, malezas y enfermedades que afectan a los cultivos, con la finalidad de aumentar
la producción agrícola. No obstante, su utilización amplia y, en ocasiones, inapropiada, ha facilitado su
diseminación en el entorno, posibilitando que estos compuestos lleguen a fuentes de agua superficiales
y subterráneas destinadas al consumo humano mediante procesos como la escorrentía agrícola, la
lixiviación y la infiltración en el terreno (Carvalho, 2017).

Varios estudios han evidenciado que numerosos pesticidas y herbicidas pueden funcionar como
disruptores endocrinos, alterando el sistema hormonal incluso en concentraciones bajas. Esta
particularidad genera gran inquietud, pues estar expuesto durante lapsos extensos puede influir en las
funciones metabólicas, reproductivas y de crecimiento. Esto eleva la susceptibilidad de poblaciones
delicadas, como infantes, mujeres gestantes y personas mayores. (Mnif et al., 2011).

Se ha asociado la exposición a pesticidas en el agua potable durante períodos largos con efectos en el
sistema nervioso, como trastornos del sistema nervioso central y periférico, problemas de memoria y
una mayor posibilidad de padecer enfermedades neurodegenerativas. Estos efectos son, en gran parte,
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resultado de la capacidad de ciertos pesticidas para atravesar barreras biológicas y acumularse en los
tejidos, lo que genera toxicidad a largo plazo Estos efectos son, en gran parte, resultado de la capacidad
de ciertos pesticidas para atravesar barreras biológicas y acumularse en los tejidos, lo que genera
toxicidad a largo plazo

Debido a su larga duración en el medio ambiente y los posibles peligros para la salud de las personas,
la vigilancia constante de pesticidas y herbicidas en el agua potable es una parte fundamental de los
programas de aseguramiento de la calidad del agua. Además, se han creado diferentes tecnologías de
tratamiento enfocadas en su eliminación efectiva, tales como procesos de adsorción con carbón
activado, oxidación avanzada, membranas y tratamientos biológicos, con el objetivo de disminuir su
concentración y asegurar la seguridad del agua destinada al consumo humano (Syafrudin et al., 2021).

Contaminantes Emergentes

Un grupo variado de sustancias químicas y biológicas que se encuentran cada vez más en el agua y
otros compartimentos medioambientales se conoce como contaminantes emergentes (CEs). Sin
embargo, estas no están completamente eliminadas ni reguladas por las tecnologías de tratamiento
tradicionales. Este conjunto engloba productos de higiene personal, pesticidas, microplásticos,
subproductos industriales y fármacos que van al medio ambiente por medio de escorrentías agrícolas,
descargas residuales y urbanas. Su presencia constante y ubicua causa alarma a causa de sus posibles
efectos sobre la salud humana y los ecosistemas acuáticos, incluso en concentraciones muy reducidas.
Investigaciones recientes indican que los CEs tienen el potencial de bioacumularse en cadenas tróficas
y modificar funciones fisiológicas en seres acuáticos, lo cual resalta la importancia de contar con una
supervisión ambiental más sólida. (Muhammad et al., 2024).

Los contaminantes emergentes, además de estar muy presentes, suponen un reto para los sistemas
actuales de tratamiento del agua, los cuales no están construidos con la capacidad suficiente para
eliminar compuestos tan diversos. Las tecnologías de vanguardia, entre las que se incluyen la
biorremediación, los procesos de oxidación avanzada y los nanomateriales, han mostrado resultados
alentadores; sin embargo, su aplicación aún se ve restringida por la complejidad técnica, el costo y la
ausencia de regulaciones específicas. La literatura contemporánea destaca la necesidad de implementar
métodos analíticos estandarizados y sensibles para identificar, medir y eliminar estos compuestos,
pág. 2355
además de políticas medioambientales que se ocupen de manera proactiva de estas sustancias
emergentes (Adondua et al., 2025).

Por último, estudios recientes indican que el problema de los contaminantes emergentes sigue
avanzando, ya que se están identificando y evaluando nuevos conjuntos de sustancias en diversos
contextos. Esto ha provocado un aumento en la literatura científica que se centra no solo en su presencia
y sus efectos, sino también en las tácticas de gestión, el análisis de riesgos y la concordancia con metas
globales de sostenibilidad. El saber que se ha producido en los años recientes funciona como cimiento
para guiar futuras investigaciones y medidas de mitigación destinadas a salvaguardar la salud pública y
los recursos hídricos frente a esta amenaza medioambiental en expansion
(Varatharajan et al., 2025).
Tabla 1. Límites permisibles de contaminantes (OMS)

Contaminante
Límite Unidad Referencia
Nitratos
50 mg/L OMS
Plomo
10 μg/L OMS
Arsénico
10 μg/L OMS
Fluoruros
1.5 mg/L OMS
Antimonio
0.02 mg/L OMS
Benzoapiereno
0.7 ug/L OMS
Cobre
2000 ug/L OMS
Niquel
70 ug/L OMS
Cloruro de Vinilo
0.3 ug/L OMS
(OMS, 2022)

3.8 Tecnologías de tratamiento del agua potable

El proceso de tratamiento del agua potable se fundamenta en un enfoque de múltiples barreras, en el
que cada fase ayuda a disminuir diversos tipos de contaminantes. Ninguna tecnología de manera aislada
es capaz de asegurar la potabilidad en relación con contaminantes de tipo físico, químico y
microbiológico (Marron et al., 2019).
pág. 2356
Clasificación general de las tecnologías

a)
Tecnologías convencionales
Diseñadas principalmente para remover turbidez y microorganismos.

b)
Tecnologías avanzadas
Orientadas a la eliminación de contaminantes químicos persistentes y emergentes.

-
Tecnologías convencionales
1. Captación y pretratamiento

Rejillas y desarenadores eliminan sólidos gruesos.
Protegen equipos y reducen desgaste.
2. Coagulación floculación

Neutraliza cargas eléctricas de partículas coloidales.

Coagulantes más usados:
Sulfato de aluminio
Policloruro de aluminio (PAC)
Sales férricas
Afecta directamente la eficiencia de las etapas posteriores.
3. Sedimentación / Decantación

Reduce hasta 90 % de sólidos suspendidos.
Puede realizarse en decantadores convencionales o lamelares.
4. Filtración granular
. Medios filtrantes:
Arena
Antracita
Grava
Elimina partículas remanentes y protozoos (Giardia, Cryptosporidium).

5. Desinfección

-Garantiza la seguridad microbiológica.

-
Tecnologías:
pág. 2357
Cloro (residual en red)
Ozono (potente, sin residual)
UV (efectivo contra virus y protozoos)
Alta afinidad por:

Compuestos orgánicos
Pesticidas
*Limitación: saturación y regeneración del material (Paul et al., 2025).

CONCLUSIÓN

La revisión bibliográfica actual demuestra que la contaminación química del agua potable es un
problema complicado y con múltiples causas, que tiene efectos directos en la salud pública y el
desarrollo sostenible. La revisión de la literatura científica actual muestra que los contaminantes
químicos en el agua potable tienen su origen en fuentes humanas y naturales, siendo las acciones de la
industria, minería y agricultura, así como una gestión inadecuada de residuos y el deterioro de los
sistemas de distribución, elementos claves.

Algunos de los contaminantes más relevantes detectados incluyen metales pesados, nitratos y nitritos,
pesticidas, fluoruro, subproductos de desinfección y contaminantes emergentes. La investigación
científica revisada indica que la exposición sostenida, incluso a niveles bajos, puede tener un impacto
negativo importante en la salud de las personas, como cambios en los sistemas hormonal, metabólico y
nervioso,, dificultades reproductivas, y un aumento en la probabilidad de desarrollar enfermedades
crónicas y cáncer.

Se determina, además, que el tratamiento del agua potable debe adoptar un enfoque de múltiples
barreras, que combine tecnologías avanzadas y tradicionales, ya que no se puede confiar solamente en
una única tecnología para asegurar la eliminación total de cada uno de los contaminantes
microbiológicos, físicos y químicos. Es crucial que, en este marco, la elección y combinación de las
tecnologías de tratamiento se adapten a las características particulares de los contaminantes presentes.

En última instancia, este estudio destaca la importancia de los valores orientadores determinados por la
Organización Mundial de la Salud como un marco para proteger la salud. Además, enfatiza la
pág. 2358
importancia de optimizar los sistemas de monitoreo constante, la regulación, la administración total de
los recursos hídricos y el estudio acerca de nuevos contaminantes.

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