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El trabajo seminal de Ahlqvist y colaboradores en 2018 propuso una clasificación más granular basada
en análisis de clusters (11). Utilizando seis variables clínicas —edad al diagnóstico, índice de masa
corporal, HbA1c, anticuerpos anti-GAD, y los índices HOMA2 de función beta y resistencia
insulínica— identificaron cinco subgrupos en una cohorte sueca de aproximadamente 9.000 pacientes:
SAID (autoinmune severa), SIDD (deficiencia severa de insulina), SIRD (resistencia severa a insulina),
MOD (obesidad leve) y MARD (edad avanzada leve). Cada cluster mostró diferentes trayectorias de
complicaciones y, potencialmente, diferentes respuestas terapéuticas.
La replicación en otras poblaciones ha sido parcialmente exitosa, con matices importantes. Zou y
colaboradores confirmaron los clusters en cohortes de China y Estados Unidos, aunque con
distribuciones diferentes (12). El grupo de Anjana, trabajando con más de 19.000 pacientes indios,
encontró asociaciones consistentes con complicaciones microvasculares (13). Particularmente relevante
para nosotros, Bancks y colaboradores analizaron las cohortes MASALA y MESA y encontraron que
los hispanos mostraban mayor proporción en el cluster SIDD comparado con blancos no hispanos (14).
Un estudio mexicano reportó hallazgos similares, con distribuciones que difieren de las europeas (15).
¿Qué significa esto para Colombia? Francamente, no lo sabemos con certeza porque no contamos con
estudios de caracterización de clusters en nuestra población. Esta es una deuda de investigación que
debería priorizarse, no solo por su valor académico sino por sus potenciales implicaciones terapéuticas.
Mientras tanto, debemos ser cautos al extrapolar hallazgos de otras poblaciones.
Farmacogenómica: la promesa y la realidad en poblaciones latinoamericanas
La farmacogenómica —el estudio de cómo las variantes genéticas influyen en la respuesta a
medicamentos— ofrece quizás la aplicación más tangible de la medicina de precisión en diabetes. La
idea es atractiva: identificar qué pacientes responderán mejor a metformina, cuáles a sulfonilureas,
quiénes tienen mayor riesgo de efectos adversos. El problema es que la mayor parte de la evidencia
proviene de poblaciones europeas y asiáticas, con escasa representación latinoamericana (8,16).
El caso de la metformina ilustra bien esta situación. Este fármaco, consumido por más de 150 millones
de personas anualmente, sigue siendo la piedra angular del tratamiento en nuestros países por su eficacia,
seguridad y bajo costo (17). Sin embargo, la variabilidad en la respuesta es notoria: algunos pacientes
logran reducciones de HbA1c de 1,5% o más, mientras otros apenas responden. Variantes en genes que