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En México, este enfoque se consolida a partir de la reforma educativa de 2019, la cual establece que la
educación debe ser inclusiva, equitativa y de excelencia. Desde la perspectiva de los derechos humanos,
la inclusión educativa implica eliminar las barreras físicas, comunicativas, actitudinales y curriculares
que impiden el aprendizaje de los estudiantes sordos. En este sentido, la LSM es un instrumento
indispensable para ejercer el derecho a la educación, la información y la cultura.
El enfoque de derechos plantea que todas las personas, sin distinción, tienen derecho a acceder a una
educación que respete su lengua, identidad y cultura. La Convención sobre los Derechos de las Personas
con Discapacidad (ONU, 2006) refuerza este principio al reconocer la importancia de las lenguas de
señas y la identidad lingüística de las personas sordas. Por tanto, la ausencia de la LSM en los entornos
escolares constituye una forma de exclusión lingüística que vulnera los derechos fundamentales.
Autores como Booth y Ainscow (2011) sostienen que la inclusión no debe centrarse solo en el
estudiante, sino en transformar las prácticas escolares y las actitudes docentes. En este contexto, la
formación del profesorado en LSM se convierte en una condición necesaria para construir una escuela
verdaderamente inclusiva. La capacitación docente debe ir más allá del conocimiento básico de señas;
requiere comprender la cultura sorda y reconocer su valor como parte de la diversidad humana
La función docente en la accesibilidad lingüística
El docente es un agente clave en la promoción de la accesibilidad y la inclusión lingüística dentro del
aula. Su papel no se limita a transmitir conocimientos, sino que también implica crear condiciones para
que todos los estudiantes puedan comunicarse, participar y aprender. De acuerdo con Freire (1997),
enseñar es un acto de liberación y diálogo, donde la comunicación se convierte en el medio fundamental
para construir conocimiento. En este sentido, la LSM se vuelve una herramienta de mediación
pedagógica esencial. La función del maestro frente a la diversidad lingüística requiere sensibilidad,
creatividad y compromiso ético. Incorporar la LSM en la práctica docente significa reconocer las
diferencias no como obstáculos, sino como oportunidades para enriquecer el aprendizaje colectivo.
Además, el conocimiento básico de señas por parte de todo el grupo fomenta la solidaridad y la empatía
entre los estudiantes oyentes y sordos. El Modelo de Educación Inclusiva de la SEP (2022) enfatiza la
importancia de la accesibilidad comunicativa como condición básica para el aprendizaje. Esto incluye
la provisión de intérpretes, materiales visuales, tecnologías accesibles y la capacitación del personal