RELACIÓN ENTRE EL RIESGO DE
SÍNDROME DE APNEA OBSTRUCTIVA DEL
SUEÑO Y EL SÍNDROME METABÓLICO EN
PACIENTES QUE ACUDEN AL CENTRO DE
ATENCIÓN A LA DIABETES (CADIMSS) DE LA
UNIDAD MÉDICO FAMILIAR NO. 2 DE
PUEBLA
RELATIONSHIP BETWEEN THE RISK OF OBSTRUCTIVE SLEEP
APNEA SYNDROME AND METABOLIC SYNDROME IN PATIENTS
ATTENDING THE DIABETES CARE CENTER OF FAMILY MEDICAL
UNIT NO. 2 IN PUEBLA
Mariana Moreno Batista
Instituto Mexicano de Seguro Social, México
Francisco José Álvarez Quiroz
Instituto Mexicano de Seguro Social, México
Laura Sánchez Almaraz
Instituto Mexicano de Seguro Social, México
Daniela Pérez Andrade
Instituto Mexicano de Seguro Social, México
pág. 3095
DOI: https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i1.22445
Relación entre el riesgo de ndrome de apnea obstructiva del sueño y el
síndrome metabólico en pacientes que acuden al centro de atención a la
diabetes (CADIMSS) de la unidad médico familiar No. 2 de Puebla
Mariana Moreno Batista1
anairambatista@gmail.com
https://orcid.org/0009-0004-6559-314X
Instituto Mexicano del Seguro Social
México
Francisco José Álvarez Quiroz
fco.jaq68@gmail.com
https://orcid.org/0009-0008-4777-3410
Instituto Mexicano del Seguro Social
México
Laura Sánchez Almaraz
doclausan@hotmail.com
https://orcid.org/0000-0002-0790-2061
Instituto Mexicano del Seguro Social, México
Daniela Pérez Andrade
danii.perez.andrade@gmail.com
https://orcid.org/0009-0000-3151-4504
Instituto Mexicano del Seguro Social, México
RESUMEN
Introducción: El síndrome metabólico (SM) y el síndrome de apnea obstructiva del sueño (SAOS) son
entidades clínicas prevalentes en adultos y comparten factores de riesgo, como la obesidad, la
hipertensión y la dislipidemia. En el primer nivel de atención, la asociación entre ambos suele no ser
identificada, lo que dificulta una intervención integral y oportuna. Objetivo: Describir la relación entre
el riesgo de SAOS y el SM en pacientes que acudieron a CADIMSS de la Unidad Médico-Familiar No.
2 de Puebla. Método: Se realizó un estudio observacional, transversal y analítico en una muestra de 163
pacientes de ambos sexos que acudieron a CADIMSS entre enero y mayo de 2025 y cumplían criterios
de SM. Se aplicaron la escala de somnolencia diurna de Epworth y la puntuación clínica de SACS para
estimar el riesgo de SAOS. El diagnóstico de SM se estableció mediante somatometría y criterios
clínico-bioquímicos definidos por la OMS, la AHA y la ADA. Las variables numéricas se categorizaron
para su análisis y se aplicaron pruebas de normalidad (Kolmogorov-Smirnov) y de chi-cuadrado para
evaluar asociaciones. Resultados: De los 163 pacientes, predominó el sexo femenino (60,7%) y una edad
promedio de 57 años; la mayoría presentaba sobrepeso u obesidad (72,1%) y circunferencia de cintura
de riesgo metabólico (97,5%). El 57.7% de los pacientes presentó SM, mientras que el 38.6% presentó
riesgo moderado o alto de SAOS. Se observó una asociación estadísticamente significativa entre el SM
y el riesgo de SAOS (p <.001), así como entre la somnolencia diurna y otros indicadores clínicos y
metabólicos (p <.001). Conclusión: Existe una relación significativa entre el riesgo de SAOS y el
síndrome metabólico.
Palabras clave: síndrome metabólico, apnea del sueño, diabetes
1
Autor principal
Correspondencia: anairambatista@gmail.com
pág. 3096
Relationship between the risk of obstructive sleep apnea syndrome and
metabolic syndrome in patients attending the Diabetes Care Center of
Family Medical Unit No. 2 in Puebla
ABSTRACT
Introduction: Metabolic syndrome (MS) and obstructive sleep apnea syndrome (OSAS) are prevalent
clinical conditions in adults, sharing risk factors such as obesity, hypertension, and dyslipidemia. In
primary healthcare, this association is often underestimated, limiting comprehensive and timely
interventions. Objective: To clarify and describe the relationship between the risk of obstructive sleep
apnea syndrome and metabolic syndrome in patients attending CADIMSS at Family Medicine Unit No.
2 in Puebla, Mexico, by identifying the key clinical variables and the existence of associations between
these disorders. Method: This observational, cross-sectional, and analytical study included 163
CADIMSS patients (both sexes) from January to May 2025 who met MS criteria. The Epworth
Sleepiness Scale and SACS clinical score estimated OSA risk. MS diagnosis used somatometry and
clinical-biochemical criteria established by international organizations (WHO, AHA, ADA). Numerical
variables were categorized, and associations were analyzed using the Kolmogorov-Smirnov test for
normality and the chi-square test. Results: Of the 163 patients, there was a female predominance
(60.7%), with an average age of 57 years; the majority were overweight or obese (72.1%) and had a
waist circumference indicating metabolic risk (97.5%). A total of 57.7% of patients presented metabolic
syndrome, while 38.6% showed moderate or high risk of OSA. A statistically significant association was
observed between MS and OSA risk (p < .001), as well as between MS and daytime sleepiness (p <
.001), among other clinical and metabolic indicators. Conclusion: There is a significant relationship
between OSAS risk and metabolic syndrome.
Keywords: metabolic syndrome, sleep apnea, diabetes
Artículo recibido 12 diciembre 2025
Aceptado para publicación: 16 enero 2026
pág. 3097
INTRODUCCIÓN
En relación con la definición, de acuerdo con el documento internacional de consenso sobre apnea
obstructiva del sueño, elaborado por 17 sociedades científicas y 56 especialistas, con la participación de
4 sociedades internacionales, en febrero de 2021, se considera Síndrome de Apnea Obstructiva del
Sueño (SAOS) cuando se cumple alguno de los siguientes criterios: 1. La presencia de un índice de
apneas-hipopneas (IAH) 15/h, predominantemente obstructivas, 2. La presencia de un IAH 5/h
acompañada de uno o más de los siguientes factores: excesiva somnolencia durante el día, sueño no
reparador, cansancio excesivo y/o deterioro de la calidad de vida relacionada con el sueño, no
justificables por otras causas (Mediano et al., 2022a). Es crucial entender 2 conceptos básicos: "apnea",
interrupción del flujo de aire ≥10 segundos, y "hipopnea", disminución del flujo de aire ≥30% con
desaturación de oxígeno >3% y/o microdespertares. El índice de apneas-hipopneas (IAH) se calcula
sumando los eventos por hora. Se considera leve si es 5-14.9 eventos por hora, moderado si es 15-29.9
y grave si es >30 eventos por hora (Borel, 2019).
Síndrome de Apnea Obstructiva del Sueño
El SAOS es uno de los trastornos del sueño más prevalentes y, por lo tanto, se considera un problema
de salud pública debido a sus numerosos impactos en la salud. Es un factor de riesgo independiente para
enfermedades cardiovasculares, el síndrome metabólico, los accidentes y una mala calidad de vida.
Aproximadamente, afecta al 3-7% de los hombres y al 2-5% de las mujeres en la población general.
Datos recientes sugieren que la prevalencia de SAOS en adultos de 30 a 69 años es de alrededor del
17% y aumenta hasta el 41-58% en individuos con obesidad (CENETEC, n.d.). En el caso de la
población mexicana, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de Medio Camino en
México (ENSANUT MC 2016), se estima que el 27.3% tiene alto riesgo de padecer SAOS, sin
diferencias por sexo ni región; el predominio se observó en áreas urbanas, pacientes hipertensos,
mayores de 40 años y con sobrepeso y obesidad (Guerrero-Zúñiga et al., 2018).
La obstrucción de la vía aérea superior ocurre cuando hay un desequilibrio entre las fuerzas musculares
que la mantienen abierta y las que tienden a cerrarla, principalmente debido a factores anatómicos. Este
desequilibrio provoca un aumento del colapso de la vía aérea superior, lo que se traduce en apnea o
hipopnea (Pérez-Urría et al., 2022).
pág. 3098
La hipoxia y los despertares intermitentes que se presentan en el SAOS pueden provocar una reducción
de la sensibilidad a la insulina, de la estimulación simpática y de la inflamación sistémica, que, en última
instancia, conducen al desarrollo de diabetes. Al mismo tiempo, los niveles de glucosa fuera de rango
pueden afectar la sensibilidad del cuerpo carotídeo y del músculo dilatador faríngeo, lo que contribuye
a la alteración de la respiración durante el sueño observada en el SAOS; también se ha observado que
la obesidad y la neuropatía diabética pueden agravar la gravedad del propio SAOS (Song et al., 2021).
Estos episodios pueden dar lugar a enfermedades secundarias en forma de síntomas, según la adaptación
individual, o constituir factores de riesgo para el desarrollo de diversas entidades de predominio
cardiovascular.
El SAOS se caracteriza por fatiga, somnolencia diurna, ronquidos severos, sensación de ahogo durante
el sueño, dolores de cabeza matutinos y nicturia. La somnolencia diurna se manifiesta como fatiga,
cansancio, poca energía o falta de concentración. El interrogatorio al paciente y a sus seres queridos
revela somnolencia ante situaciones aburridas. La escala de somnolencia de Epworth (ESS) se utiliza
para cuantificar la percepción del paciente. Una puntuación ESS > 9 indica somnolencia anormal. Los
ronquidos y los eventos asociados son características comunes del SAOS. Entre el 10 % y el 30 % de
los pacientes con SAOS no tratado presentan cefaleas matutinas. La nicturia, definida como frecuencia
urinaria 2/noche, es otro síntoma común. Estos episodios también afectan el sistema renina-
angiotensina, aumentando la excreción de sodio y agua y provocando vasoconstricción pulmonar. Otras
manifestaciones de SAOS incluyen insomnio, déficits cognitivos y disfunción sexual (Calixto Leonor
et al., 2024).
Generalmente, consta de interrogantes detallados que investiguen las causas de la somnolencia diurna.
Los ronquidos y los trastornos neuropsiquiátricos pueden ayudar a distinguir la SAOS de otras
afecciones; sin embargo, se necesitan pruebas de apnea del sueño para realizar un diagnóstico definitivo.
Según las directrices de la Academia Estadounidense de Medicina del Sueño (AASM), se recomienda
una evaluación exhaustiva y pruebas objetivas para el diagnóstico. Los síntomas de la SAOS varían
mucho. Se utilizan criterios clínicos y datos de evaluación para seleccionar a quienes deben realizarse
la prueba. Se deben realizar pruebas en pacientes con somnolencia diurna excesiva y al menos dos
características clínicas de SAOS. Estas características tienen un valor predictivo de SAOS de moderada
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a grave. Muchos expertos también realizan pruebas diagnósticas en pacientes con los factores de riesgo
antes descritos, así como con afecciones o complicaciones asociadas a la SAOS, como arritmias
cardíacas, insuficiencia cardíaca congestiva, accidentes cerebrovasculares y ataques isquémicos.
Las herramientas de evaluación son útiles para el médico de primer nivel para establecer el riesgo de
padecer SAOS; las más comunes son la escala de somnolencia de Epworth (ESS), el cuestionario STOP-
Bang y el puntaje SACS (Dashzeveg et al., 2021).
El cuestionario de somnolencia de Epworth (ESS) fue creado en 1991 con el fin de evaluar de manera
confiable y válida la presencia de somnolencia diurna. La escala incluye 8 situaciones comunes en las
que la persona debe indicar la probabilidad de quedarse dormido, calificándola de 0 a 3. El puntaje total
puede ir de 0 a 24, sumando los puntajes de cada ítem. Según estudios en poblaciones normales y en
poblaciones con trastornos del sueño, el límite superior normal es de 10 (Malhotra et al., 2021).
El cuestionario STOP-Bang es fácil de usar y puede completarse en 1 o 2 minutos con respuestas de
o no. Está formado por cuatro criterios (STOP: ronquidos, cansancio, apnea observada y presión arterial
alta) y cuatro elementos demográficos (Bang: IMC, edad, circunferencia del cuello, sexo). Si una
persona responde afirmativamente a al menos 3 preguntas, existe una probabilidad significativa de tener
SAOS; si responde afirmativamente a 5 o más preguntas, se considera un alto riesgo de padecerlo (Butt
et al., 2021).
Otra herramienta comúnmente empleada en entornos clínicos es el Sleep Apnea Clinical Score (SACS),
con una sensibilidad del 90% y una especificidad del 63% para la detección del SAOS. Este se basa en
la medición del perímetro del cuello, la hipertensión arterial sistémica, el ronquido habitual y el informe
del compañero de habitación sobre apneas presenciadas (Delesie et al., 2021). El puntaje SACS se basa
en la medición del perímetro de cuello en centímetros y a esta medida se suman 4 puntos si el paciente
padece hipertensión arterial sistémica, 3 en presencia de ronquido habitual y 3 en caso de que se reporten
apneas presenciadas por el compañero de habitación. Se estima el riesgo de padecer la enfermedad de
acuerdo con el puntaje obtenido, considerando el riesgo como bajo en casos con puntajes menores a 43,
moderado entre 43 y 48, y alto en casos con puntajes superiores a 48 (Butt et al., 2021; Delesie et al.,
2021). Es importante destacar que ninguna de estas herramientas de diagnóstico debe usarse para
reemplazar una prueba de apnea del sueño.
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La polisomnografía (PSG) es la prueba de oro para diagnosticar el SAOS y consiste en un estudio
monitorizado del sueño de 8 horas, con criterios establecidos para la detección de eventos de apnea e
hipoapnea. Se usa para determinar la necesidad de oxígeno suplementario y la titulación de la presión
positiva en las vías respiratorias, registrando al menos 7 variables fisiológicas, incluyendo las fases del
sueño (Izquierdo Coronel et al., 2021). Debido a su costo y a la capacitación necesaria del personal,
resulta poco viable, incluso en países desarrollados. Por lo anterior, la poligrafía con monitores portátiles
simplificados se ha convertido en una herramienta diagnóstica cada vez más utilizada. Los polígrafos
respiratorios son dispositivos que registran las apneas e hipopneas basándose en tres señales básicas:
flujo respiratorio evaluado a través de una cánula de presión nasal y/o un sensor térmico oronasal,
esfuerzo inspiratorio (medido con bandas en tórax y/o abdomen) y pulsooximetría (Marmolejo-Torres
et al., 2020), por lo que se pueden evidenciar los criterios de eventos respiratorios pertinentes para
calcular el IAH y así realizar el diagnóstico de SAOS y establecer incluso su gravedad
Como consecuencia de la fisiopatología, los individuos con SAOS presentan un riesgo
significativamente mayor de experimentar múltiples eventos clínicos desfavorables, como accidentes
automovilísticos, con una frecuencia de dos a tres veces mayor que la de quienes no presentan SAOS.
Además, manifiestan disfunciones neuropsiquiátricas que se evidencian en el deterioro de la función
ejecutiva, lo que incrementa la probabilidad de cometer errores y sufrir accidentes, junto con cambios
de humor, irritabilidad, depresión, psicosis y disfunciones sexuales (Mediano et al., 2022b). Las
complicaciones con mayor impacto en los pacientes con SAOS, especialmente cuando es moderada o
grave y no se trata, son las cardiovasculares y cerebrovasculares. Se ha observado un mayor riesgo de
hipertensión arterial, enfermedad coronaria, arritmias cardíacas, insuficiencia cardíaca y eventos
vasculares cerebrales; también se asocia clásicamente con la hipertensión pulmonar, especialmente
cuando el SAOS coexiste con el síndrome de hipoventilación por obesidad o con alguna causa de
hipoxemia diurna, siendo la enfermedad pulmonar crónica la más frecuente (Abelleira et al., 2024). Del
mismo modo, el SAOS está asociado con una mayor prevalencia de resistencia a la insulina, por lo que
es común encontrarlo en pacientes con diabetes tipo 2 de difícil control y, en consecuencia, con las
complicaciones propias de la enfermedad.
pág. 3101
En pacientes con síndrome metabólico, el SAOS se ha asociado de forma independiente con niveles
elevados de glucosa y triglicéridos, así como con marcadores de inflamación, rigidez arterial y
aterosclerosis, lo que sugiere que puede exacerbar el riesgo cardiometabólico asociado a la obesidad y
al síndrome metabólico (Ortega Donaire, 2021).
Los objetivos del tratamiento de SAOS son mejorar la calidad del sueño, normalizar el IAH y los niveles
de saturación de oxihemoglobina para evitar las consecuencias fisiopatológicas. Las modificaciones
conductuales, como la dieta, la actividad física y la pérdida de peso, son importantes en el tratamiento.
Mejorar la postura para dormir puede ayudar a evitar la posición supina (Izquierdo Coronel et al., 2021;
Mediano et al., 2022b).
La terapia con presión positiva continua en las vías respiratorias (CPAP) es esencial para tratar el SAOS
en adultos. Consiste en mantener una presión positiva en la faringe para mantener abiertas las vías
respiratorias superiores y evitar su colapso. Se recomienda su uso durante todo el sueño, aunque algunas
personas pueden beneficiarse de una menor dosis. La evidencia actual sugiere una relación continua
entre las horas de uso y la respuesta terapéutica, por lo que es importante usarla durante al menos 4 horas
al día. (Liu et al., 2024). Se sugiere el uso de CPAP como tratamiento del SAOS en adultos sin
alteraciones maxilofaciales o de la vía a área superior.
La Guía de práctica clínica de la Academia Estadounidense de Medicina del Sueño para el tratamiento
de la apnea obstructiva del sueño en adultos con presión positiva en las vías respiratorias proporciona
recomendaciones sobre el uso de la terapia con presión positiva e intervenciones para promover la
adherencia a esta en adultos con SAOS. Son cuatro las recomendaciones sugeridas en esta guía: 1. Usar
terapia de presión positiva para tratar la somnolencia excesiva, 2. Iniciar la terapia con CPAP temprana
en el hogar, 3. Continuar la terapia con CPAP para SAOS con adecuada adherencia, 4. Realizar
intervenciones educativas para iniciar la terapia con CPAP en adultos con SAOS (Patil et al., 2022).
Síndrome Metabólico
El síndrome metabólico (SM) es una entidad clínica crónica que se caracteriza por un conjunto de signos
que constituyen un problema de salud pública a nivel mundial; es un trastorno metabólico directamente
relacionado con enfermedades crónicas no transmisibles que causan gran morbimortalidad (Ramírez-
López et al., 2022). Se caracteriza por la presencia simultánea o secuencial de obesidad central,
pág. 3102
dislipidemia, trastornos del metabolismo de la glucosa e hipertensión arterial. Está estrechamente
asociado con la resistencia a la insulina, considerada la base del desarrollo de todas las anomalías que
lo componen. Por tanto, se plantea que la obesidad abdominal es responsable de la resistencia a la
insulina, lo que sugiere que las adipoquinas producidas por el tejido adiposo concentrado en el abdomen
actúan, directa o indirectamente, en el desarrollo de los componentes del síndrome. Aunque su causa
exacta no está clara, se sabe que existe un complejo proceso de interacción entre factores genéticos,
metabólicos y ambientales (De Medicina et al., 2021).
Actualmente, la Federación Internacional de Diabetes establece las pautas para el diagnóstico de
Síndrome Metabólico, el cual se realiza ante la presencia de tres o más de los siguientes criterios: 1.
Presión arterial alta (PAS mayor a 130 mmHg, PAD mayor a 85 mmHg) o tratamiento para hipertensión
previamente diagnosticada, 2. Triglicéridos elevados (mayor a 150 mg/dL), 3. Nivel bajo de colesterol
de lipoproteínas de alta densidad (HDL-C menor a 40 mg/dL para hombres y < 50 mg/dL para mujeres),
4. Nivel elevado de glucosa plasmática en ayuno (mayor a 100 mg/dL) o DM tipo 2 previamente
diagnosticada, 5. Obesidad abdominal (perímetro de cintura mayor a 94 cm en hombres y a 90 cm en
mujeres) (Saklayen, 2023).
Según criterios de la OMS, la prevalencia del síndrome metabólico en el mundo varía del 1,6 al 15%
según la población y otros factores como el sexo, la edad, la etnia y el estilo de vida; sin embargo, en
general se estima que oscila entre el 20 y el 25% de la población adulta. Algunas condiciones no
clasificadas como componentes del síndrome metabólico pueden exacerbar la enfermedad
cardiovascular y, por lo tanto, elevar el riesgo de complicaciones severas en pacientes con síndrome de
apnea obstructiva del sueño.
Gargallo y Córdova Peralta, en España, analizaron 144 casos de hombres y mujeres con diabetes tipo 2,
con un promedio de os de evolución de 9,47; solo el 5,6 % de ellos contaba con diagnóstico de SAOS.
Los criterios de inclusión fueron: pacientes mayores de 35 años con DT2 atendidos en atención primaria.
Se analizaron variables sociodemográficas, factores de riesgo cardiovascular, complicaciones de DT2,
tratamientos prescritos, presencia de SAOS. Se propuso el cuestionario de Berlín para identificar a
pacientes con alto riesgo de presentar SAOS. Los resultados presentados fueron: el 52,1% de los
pacientes son mujeres; diagnóstico de SAOS: 5,6%; 25% de mujeres vs. 75% de hombres (p = 0,153).
pág. 3103
Años de evolución de DT2: 9,47 (DE 8,6). Tabaquismo: 19,4%. IMC: 33,8 kg/m². El 54,86 % de los
pacientes sin SAOS presenta, en el cuestionario de Berlín, una puntuación con alta probabilidad de
padecerlo. Se asocian con una alta probabilidad de SAOS: diagnóstico de HTA (p = 0,02) y consumo de
alcohol de alto riesgo (p = 0,003). Buen control metabólico: A1c < 7%: 50,7%; PA < 140/90mmHg:
67,4%; c- LDL < 100 mg/dL: 55,6%. Tan solo el buen control glucémico fue significativo en los
pacientes con alta probabilidad de SAOS (p = 0,001). No hubo diferencias en la prevalencia de
complicaciones entre pacientes con riesgo de SAOS, salvo la nefropatía diabética, más frecuente en
pacientes con baja probabilidad de SAOS. Se concluye que existe un infradiagnóstico del SAOS en las
consultas de atención primaria. Más de la mitad de los pacientes estudiados presentan una alta
probabilidad de padecer SAOS según el cuestionario de Berlín. Estos pacientes son mayoritariamente
hombres, hipertensos y con una ingesta de alcohol de alto riesgo (Gargallo et al., 2016).
Melina Saban y colaboradores en Argentina publicaron en 2021 que se llevó a cabo un estudio
retrospectivo que incluyó a una muestra representativa de pacientes mayores de 18 años que habían
recibido un diagnóstico de hipertensión arterial y que fueron referidos para una evaluación sistemática
de factores de riesgo cardiovascular durante el periodo comprendido entre 2015 y 2017. En el estudio,
el síndrome metabólico (SM) se definió conforme a los estándares de la Federación Internacional de
Diabetes. Por otro lado, el síndrome de apnea-hipopnea obstructiva del sueño (SAHOS) se confirmó
mediante una poligrafía del sueño. En total, se evaluaron 235 pacientes, quienes fueron clasificados
según el número de componentes del síndrome metabólico que presentaban. Se observó que la
prevalencia de SAHOS fue notablemente mayor en los pacientes con diagnóstico de SM, alcanzando un
alarmante 74.6% en comparación con el 52% observado en los pacientes sin SM (p=0.01), lo que sugiere
una correlación significativa. Se observó un aumento significativo en el riesgo de IAH superior a 15
eventos por hora, especialmente al identificarse la presencia de 5 componentes del SM, donde el odds
ratio se estableció en 2.86, con un intervalo de confianza del 95% que abarcó de 1.11 a 7.37 (p<0.0295).
Se identificó una alta prevalencia de SAHOS en pacientes que cumplen con el diagnóstico de SM,
incrementando de manera lineal conforme aumenta el número de componentes del SM (Saban et al.,
2021).
pág. 3104
Georgina Eugenia Bazán Riverón y colaboradores, en el año 2021 en México realizaron un estudio
captaron 409 adultos con edades entre 20 y 88 años los cuales participaron en diferentes Jornadas de
Salud organizadas en el Estado de México, que transitaron de manera organizada por circuitos de
acciones preventivas, como toma de signos vitales, toma de glucosa, medición de tensión arterial,
medición de la calidad del sueño, talleres psicoeducativos sobre estilo de vida, entre otros. Se observó,
entre otros resultados, que de los pacientes que dijeron vivir sin diabetes, sólo el 27% presentó valores
normales de glucosa; el resto se encontraba fuera de los rangos ideales. También fue notorio el elevado
porcentaje de obesidad (≥30 IMC), con un promedio de 39,1 % en hombres y 27,7 % en mujeres.
Respecto a la calidad del sueño, se utilizó la escala de Pittsburgh, lo que indica que sólo el 16% de la
muestra tiene una buena calidad del sueño. Asimismo, llama la atención que el 100% de los pacientes
indicó no tener eficiencia en el sueño y, además, todos informaron tener algún trastorno del sueño
(ronquidos, insomnio o apnea), lo cual está estrechamente relacionado con el SAOS (Bazán Riverón et
al., 2021).
Solo aproximadamente el 10% de las personas con SAOS son diagnosticadas y tratadas. Este déficit
tiene consecuencias directas en la salud pública debido a los altos costos financieros de la SAOS no
tratada (25). La alta prevalencia de esta enfermedad, su carácter crónico y sus consecuencias hacen
inviable el manejo exclusivo de la patología mediante unidades especializadas. El SAOS requiere una
atención y un manejo integrales que involucren otros entornos clínicos. Un nuevo modelo propone
abordar la apnea del sueño en la atención primaria. Estudios previos muestran que el diagnóstico en
unidades de atención primaria es factible y acelera el inicio del tratamiento (Peñacoba Toribio et al.,
2022).
A nivel local, y con el objetivo de otorgar atención integral a los pacientes con diagnóstico de DT2 y
mejorar su control metabólico, haciendo énfasis en la identificación temprana de complicaciones
crónicas, el Instituto Mexicano del Seguro Social, a través de la Dirección de Prestaciones Médicas,
implementa actualmente “Centros de Atención a la Diabetes en el IMSS” (CADIMSS). A través de ellos,
se pretende reforzar las estrategias para que los pacientes con DT2 puedan disminuir, retrasar o evitar la
aparición de complicaciones agudas y crónicas propias de la enfermedad. Actualmente existen 134
CADIMSS en el país, que atienden a 32 pacientes diarios, es decir, 640 cada mes. En Puebla existen 5
pág. 3105
UMF con este tipo de módulos (Procedimiento Para Otorgar Atención Integral a La Salud En Las
Unidades de Medicina Familiar 2250-003-002, 2023). Los pacientes enviados a CADIMSS deben
cumplir con los siguientes criterios: HbA1c: mayor o igual a 7; glucosa en ayuno: mayor o igual a 130
mg/dl; y no presentar complicaciones o que estas se encuentren incipientes. Se programan actividades
grupales, sobre todo de educación en salud, dirigidas a todo lo relacionado con la diabetes, y también se
brinda consulta médica individual. El seguimiento de los pacientes es mensual durante 6 meses, en los
que se espera alcanzar las metas de control, por lo que es importante incidir en este grupo de pacientes
para identificar otras condiciones que puedan afectar su bioquímica. En el CADIMSS, que opera en la
Unidad Médico-Familiar No. 2 de Puebla, se atiende un promedio de 350 pacientes por semestre.
La diabetes tipo 2 y el síndrome metabólico fueron identificados como condiciones clínicas crónicas de
elevada prevalencia, caracterizadas por una serie de alteraciones bioquímicas, somatométricas y
cardiovasculares que contribuyeron directamente al desarrollo de enfermedades no transmisibles.
Debido a sus implicaciones en la salud pública y en la calidad de vida de quienes las padecen, resultó
fundamental analizar los factores asociados a su aparición y evolución, así como establecer estrategias
de detección oportuna y de tratamiento integral.
En este contexto, se reconoció que el SAOS compartía varios factores de riesgo con la DT2 y el SM,
entre ellos la obesidad, la resistencia a la insulina, la hipertensión arterial y la dislipidemia. Sin embargo,
a pesar de esta interrelación, en el primer nivel de atención médica el SAOS continuaba siendo
subdiagnosticado o incluso ignorado en pacientes que ya contaban con diagnóstico previo de DT2 o SM.
Esta omisión clínica podría conllevar consecuencias graves, como el empeoramiento del control
metabólico, el incremento del riesgo cardiovascular y la aparición de eventos agudos prevenibles. Por
lo anterior, se planteó la necesidad de evaluar esta posible asociación en la práctica clínica cotidiana,
especialmente en unidades con alta carga de pacientes con enfermedades crónicas, como el Centro de
Atención a la Diabetes del Instituto Mexicano del Seguro Social (CADIMSS). Además, al no haberse
encontrado investigaciones similares en el contexto local, la presente tesis ofreció una oportunidad
relevante para generar evidencia útil en la toma de decisiones clínicas y preventivas, por lo que se
planteó la siguiente pregunta de investigación:
pág. 3106
¿Existe relación entre el riesgo de apnea obstructiva del sueño y el síndrome metabólico en pacientes
que acuden a CADIMSS de la Unidad Médico-Familiar No. 2 de Puebla?
METODOLOGÍA
Se llevó a cabo un estudio observacional, analítico y transversal con enfoque cuantitativo, cuyo objetivo
fue describir la relación entre el riesgo de Síndrome de Apnea Obstructiva del Sueño y la presencia del
Síndrome Metabólico en pacientes con diagnóstico de Diabetes tipo 2, que acudieron al CADIMSS de
la Unidad Médico Familiar No. 2 del IMSS, en la ciudad de Puebla, durante el periodo comprendido
entre enero y mayo de 2025.
La muestra estuvo conformada por 163 pacientes seleccionados mediante un muestreo no probabilístico
por conveniencia de los autores. Se incluyeron pacientes mayores de 20 años, de ambos sexos, con
diagnóstico previo de diabetes tipo 2 y que aceptaron participar mediante consentimiento verbal. Se
excluyeron pacientes con diagnóstico confirmado previo de SAOS, hospitalizados, o aquellos con
expedientes clínicos incompletos o alteraciones cognitivas que impidieran su adecuada evaluación.
Para la recolección de información se utilizaron dos instrumentos clínicos validados: la Escala de
Somnolencia de Epworth y la Puntuación Clínica de Apnea del Sueño (SACS). Además, se revisaron
los expedientes médicos y se registraron variables sociodemográficas, somatométricas (índice de masa
corporal, presión arterial, circunferencia de cintura), y bioquímicas (glucosa en ayuno, triglicéridos,
colesterol total, colesterol HDL y LDL, y hemoglobina glucosilada).
Todas las variables cuantitativas se transformaron en variables categóricas de acuerdo con los criterios
establecidos por organismos internacionales, como la Organización Mundial de la Salud (OMS), la
American Diabetes Association (ADA) y el National Cholesterol Education Program (NCEP ATP III).
El diagnóstico de síndrome metabólico se estableció ante la presencia de al menos tres de los siguientes
componentes: glucosa en ayuno 100 mg/dl o diagnóstico previo de diabetes, triglicéridos 150 mg/dl,
colesterol HDL bajo, presión arterial 130/85mmHg y circunferencia de cintura aumentada según el
sexo. Todas las variables cuantitativas fueron transformadas en variables categóricas.
El procesamiento de datos se realizó mediante el programa SPSS versión 26. Se utilizó estadística
descriptiva para caracterizar la muestra, y se aplicaron pruebas de Chi-cuadrado de Pearson para
pág. 3107
establecer asociaciones entre variables categóricas. Se consideró un nivel de significancia estadística de
p < 0.05 para todas las pruebas realizadas.
Criterios de selección
Criterios de inclusión: a. Pacientes que acudieron al programa CADIMSS de la Unidad Médico Familiar
No. 2. b. Hombres y mujeres que aceptaron participar en el estudio y que firmaron carta de
consentimiento informado. c. Pacientes que cumplieron con criterios para síndrome Metabólico.
Criterios de exclusión: a. Pacientes con otras patologías del sueño. b. Pacientes diagnosticados con
patologías de laringe o tráquea.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
De 163 pacientes derechohabientes del CADIMSS de la Unidad Médico Familiar No. 2 de Puebla, que
cumplieron con los criterios de inclusión, se obtuvieron los siguientes resultados:
En cuanto a las características sociodemográficas, el grupo estuvo conformado por 99 mujeres (60,7 %)
y 64 hombres (39,3 %). (Tabla 1).
pág. 3108
Tabla 1. Características sociodemográficas de los participantes
VARIABLE
CATEGORÍA
N
SEXO
Femenino
99
Masculino
64
EDAD (CATEGORÍAS OMS)
Mediana edad (4559)
69
Adulto mayor joven (6074)
57
Adulto joven (1844)
22
Anciano (≥75)
15
ESCOLARIDAD
Secundaria
58
Bachillerato
41
Primaria
37
Profesional
24
Ninguna
3
ESTADO CIVIL
Casado
79
Unión libre
37
Soltero
23
Viudo
16
Divorciado
7
OCUPACIÓN
Empleado
66
Hogar
37
Jubilado/Pensionado
31
Comerciante
14
Independiente
9
Obrero
6
FUENTE: “Relación entre el riesgo de Síndrome de Apnea Obstructiva del Sueño y el Síndrome Metabólico en pacientes que
acuden al Centro de Atención a la Diabetes (CADIMSS) de la Unidad Médico Familiar No. 2 de Puebla”
En relación con la frecuencia del síndrome metabólico, 94 pacientes (57,7 %) cumplían con los criterios
establecidos por las guías internacionales. Se identificaron alteraciones frecuentes en varios de sus
componentes (TABLA 2).
Tabla 2. Porcentaje de sindrome metabólico
Presencia de síndrome
metabólico
n
%
94
57.67
No
69
42.33
FUENTE: “Relación entre el riesgo de Síndrome de Apnea Obstructiva del Sueño y el Síndrome Metabólico en pacientes que
acuden al Centro de Atención a la Diabetes (CADIMSS) de la Unidad Médico Familiar No. 2 de Puebla”
En lo que respecta a las variables clínicas, se obtuvieron los siguientes resultados (TABLA 3):
pág. 3109
Tabla 3. Variables clínicas
VARIABLE
CATEGORÍA
n
%
NIVEL DE COLESTEROL TOTAL
Deseable
104
63.8
Límite alto
39
23.93
Alto
20
12.27
NIVEL DE TRIGLICERDOS
Alto
60
36.81
Normal
43
26.38
Límite alto
40
24.54
Muy alto
20
12.27
NIVEL DE GLUCOSA
Fuera de metas
131
80.37
Dentro de metas
32
19.63
INDICE DE MASA CORPORAL
Sobrepeso
65
39.75
Normal
53
32.30
Obesidad
43
26.71
Bajo Peso
2
1.24
PRESION ATERIAL SISTOLICA
HTA Estadío 2
45
27.6
Elevada
41
25.2
HTA Estadío 1
39
23.9
Normal
38
23.3
PRESION ATERIAL DIASTOLICA
HTA Estadío 1
98
60.1
Normal
56
34.4
HTA Estadío 2
9
5.5
Elevada
0
0
CIRCUNFERENCIA DE CINTURA
Con riesgo
159
97.5
Sin riesgo
4
2.5
COLESTEROL HDL
Alto riesgo
126
77.3
Bajo riesgo
37
22.7
FUENTE: “Relación entre el riesgo de Síndrome de Apnea Obstructiva del Sueño y el Síndrome Metabólico en pacientes que
acuden al Centro de Atención a la Diabetes (CADIMSS) de la Unidad Médico Familiar No. 2 de Puebla”
En lo referente a la somnolencia diurna, medida mediante la escala de Epworth, se identificó que el
73.6% (n=120) de los pacientes presentaban somnolencia dentro de los rangos normales, el 19.6%
(n=32) somnolencia moderada y el 6.7% (n=11) somnolencia excesiva.
El riesgo de SAOS, evaluado mediante la escala SACS, fue leve en el 61.3% (n=100) de los pacientes,
moderado en el 27.6% (n=45) y alto en el 11.0% (n=18). (TABLA 4).
pág. 3110
Tabla 4. Porcentaje de riesgo saos
FUENTE: “Relación entre el riesgo de Síndrome de Apnea Obstructiva del Sueño y el Síndrome Metabólico en pacientes que
acuden al Centro de Atención a la Diabetes (CADIMSS) de la Unidad Médico Familiar No. 2 de Puebla”
Para todas las variables numéricas, se aplicó la prueba de normalidad de Kolmogorov-Smirnov,
recomendada para muestras mayores a 50 sujetos, detectándose distribución no normal en la mayoría de
ellas. Esta situación justificó el uso de pruebas estadísticas no paramétricas para el análisis inferencial.
Se encontró una asociación estadísticamente significativa entre el SM y el riesgo de SAOS, utilizando
la prueba de chi-cuadrado de Pearson (χ² = 69.858, gl = 2, p < 0.001). Se observó que el 100% de los
pacientes con riesgo alto y el 97.8% de quienes presentaban riesgo moderado tenían síndrome
metabólico, en contraste con el 32.0% de los que presentaban riesgo leve (TABLA 5).
Tabla 5. Síndrome metabólico y riesgo de saos
FUENTE: “Relación entre el riesgo de Síndrome de Apnea Obstructiva del Sueño y el Síndrome Metabólico en pacientes que
acuden al Centro de Atención a la Diabetes (CADIMSS) de la Unidad Médico Familiar No. 2 de Puebla”
También se identificó asociación significativa entre el grado de somnolencia diurna y el síndrome
metabólico (χ² = 17.193, p < 0.001), donde el 92.3% de los pacientes con somnolencia moderada y el
100% de los que presentaban somnolencia excesiva cumplían con criterios de síndrome metabólico
(TABLA 6).
NIVEL DE RIESGO SAOS
n
%
LEVE
100
61.35
MODERADO
45
27.61
ALTO
18
11.04
SÍNDROME
METABÓLICO
RIESGO DE SAOS
LEVE
MODERADO
ALTO
TOTAL
SI
32 (31%)
44 (46.8%)
18 (19.15%)
94
NO
68 (98.6%)
1 (1.4%)
0 (0%)
69
TOTAL
100 (61.3%)
45 (27.6%)
18 (11.04%)
163
χ² = 69.858 = p < 0.001
pág. 3111
Tabla 6. Síndrome metabólico y nivel de somnolencia
FUENTE: “Relación entre el riesgo de Síndrome de Apnea Obstructiva del Sueño y el Síndrome Metabólico en pacientes que
acuden al Centro de Atención a la Diabetes (CADIMSS) de la Unidad Médico Familiar No. 2 de Puebla”
Asimismo, se encontró relación entre el IMC y el grado de somnolencia diurna, lo que sugiere una
tendencia creciente de somnolencia conforme incrementa el peso corporal (TABLA 7).
Tabla 7. Grado de somnolencia e imc
GRADO DE
SOMNOLENCIA
IMC
OBESIDAD
SOBREPESO
NORMAL
BAJO
PESO
TOTAL
NORMAL
28 (23.3%)
50 (41.6%)
40 (33.3%)
2 (1.6%)
120
MODERADA
16 (50%)
13 (40.6%)
3 (9.3%)
0 (0%)
32
EXCESIVA
8 (72.7%)
3 (27.3%)
0 (0%)
0 (0%)
11
TOTAL
52 (31.9%)
66 (40.4%)
43 (26.4%)
2 (1.2%)
163
χ² = 21.6 = p = 0.001
FUENTE: “Relación entre el riesgo de Síndrome de Apnea Obstructiva del Sueño y el Síndrome Metabólico en pacientes que
acuden al Centro de Atención a la Diabetes (CADIMSS) de la Unidad Médico Familiar No. 2 de Puebla”
Finalmente, al relacionar el riesgo de SAOS con el IMC, también se encontró una asociación
estadísticamente significativa, lo que refuerza la interrelación entre la obesidad y los trastornos
respiratorios del sueño en esta población (TABLA 8).
SÍNDROME
METABÓLICO
SOMNOLENCIA DIURNA
NORMAL
MODERADA
EXCESIVA
TOTAL
SI
68 (72.3%)
24 (25.5%)
2 (2.1%)
94
NO
67 (97.1%)
2 (2.9%)
0 (0%)
69
TOTAL
135 (82.8%)
26 (16%)
2 (1.2%)
163
χ² = 17.193 = p < 0.001
pág. 3112
Tabla 8. Riesgo de saos e imc
FUENTE: “Relación entre el riesgo de Síndrome de Apnea Obstructiva del Sueño y el Síndrome Metabólico en pacientes que
acuden al Centro de Atención a la Diabetes (CADIMSS) de la Unidad Médico Familiar No. 2 de Puebla”
DISCUSION
En este estudio, se encontró que el 38.6% de los 163 pacientes presentaban riesgo moderado o alto de
SAOS, evaluado mediante la escala SACS, un porcentaje menor al reportado en España por Gargallo y
colaboradores en el estudio “Prevalencia de SAOS en los pacientes con Diabetes Tipo 2 en atención
primaria” en el año 2016 (Gargallo et al., 2016). Sin embargo, al igual que en su investigación, se
observó una asociación estadísticamente significativa entre el riesgo de SAOS y factores como la
hipertensión arterial, componente clave del SM, presente en el más de la mitad de la muestra evaluada.
Aunque no se analizó el consumo de alcohol en nuestro estudio, la alta prevalencia de factores de riesgo
cardiovascular como la obesidad y el sobrepeso refuerza la idea de un infradiagnóstico de SAOS en
atención primaria, coincidiendo con las conclusiones de los autores españoles sobre la necesidad de
herramientas de tamizaje sistematizadas. Una diferencia notable es que nuestro estudio se centró en la
relación específica con el SM, mientras que Gargallo abordó un espectro más amplio de factores de
riesgo en DT2.
También se encontró una asociación significativa entre el SM y el riesgo de SAOS con la totalidad de
los pacientes con riesgo alto y en la gran mayoría, con riesgo moderado de SAOS presentando SM.
Aunque la prevalencia de SAOS en pacientes con SM fue menor en la muestra de este estudio comparada
con el reportado en el año 2021 por la argentina Saban y colaboradores en el artículo nombrado
“Relación entre los componentes del síndrome metabólico y la gravedad de la apnea obstructiva del
sueño” (Saban et al., 2021), esto puede atribuirse a diferencias metodológicas, ya que ellos confirmaron
SAOS mediante poligrafía del sueño, mientras que en este caso se utilizaron herramientas clínicas de
RIESGO DE
SAOS
IMC
OBESIDAD
SOBREPESO
NORMAL
BAJO
PESO
TOTAL
LEVE
17 (17%)
46 (46%)
35 (35%)
2 (2%)
100
MODERADO
23 (51.1%)
16 (35.5%)
6 (13.3%)
0 (0%)
45
ALTO
12 (66.7%)
4 (22.2%)
2 (11.1%)
0 (0%)
18
TOTAL
52 (31.9%)
66 (40.4%)
43 (26.4%)
2 (1.2%)
163
χ² = 30.1 = p <.001
pág. 3113
estimación de riesgo (SACS). La tendencia de mayor riesgo de SAOS asociada a la presencia de
componentes del SM es consistente con los hallazgos, especialmente en relación con la obesidad y la
hipertensión, que fueron prevalentes en la población estudiada.
Durante esta investigación, la prevalencia de obesidad y sobrepeso fue similar a la reportada por Bazán
Riverón y colaboradores en la investigación “Calidad de sueño: ¿Un factor de riesgo subestimado en la
atención de pacientes con Diabetes? en nuestro país en el año 2021 (28), lo que refleja un perfil de riesgo
metabólico comparable en poblaciones mexicanas. Sin embargo, en cuanto a trastornos del sueño,
aproximadamente una cuarta parte de la muestra presentó somnolencia diurna moderada o excesiva
según la escala de Epworth, y el 38.6% mostró riesgo moderado o alto de SAOS mediante SACS,
contrastando con el 100% de trastornos del sueño reportados por Bazán Riverón. Esta diferencia podría
explicarse por las herramientas utilizadas (Pittsburgh vs. Epworth y SACS) y el enfoque específico en
SAOS en este estudio, frente a una evaluación más general de calidad del sueño en el suyo. No obstante,
ambos estudios coinciden en la alta prevalencia de factores de riesgo como la obesidad y su relación con
alteraciones del sueño.
Estos resultados refuerzan la correlación significativa entre SM y SAOS observada en Argentina,
además de destacar la viabilidad de herramientas clínicas como SACS y Epworth para tamizaje en
entornos de atención primaria, donde la poligrafía no siempre es accesible, especialmente en contextos
como el mexicano.
CONCLUSIONES
Se encontró que existe una relación significativa entre el riesgo de ndrome de apnea obstructiva del
sueño y el síndrome metabólico en pacientes atendidos en el CADIMSS de la Unidad Médico Familiar
No. 2 de Puebla.
Esta asociación refuerza la evidencia existente sobre la interconexión fisiopatológica entre ambas
entidades, la cual podría explicarse por mecanismos compartidos como la resistencia a la insulina, la
inflamación crónica y la disfunción endotelial.
Asimismo, se observó que los pacientes con mayor grado de somnolencia diurna presentaban una
frecuencia significativamente mayor de síndrome metabólico, lo que sugiere que los síntomas
relacionados con alteraciones del sueño pueden constituir un marcador clínico relevante para la
pág. 3114
detección temprana de disfunción metabólica. La escala de Epworth y el puntaje SACS demostraron ser
herramientas útiles y viables para su aplicación en el primer nivel de atención como parte de estrategias
de tamizaje integral.
La elevada proporción de pacientes con sobrepeso, obesidad, hipertensión y dislipidemias en esta
población pone de manifiesto la necesidad de un abordaje interdisciplinario que contemple tanto la
evaluación metabólica como el estado del sueño en el seguimiento clínico de estos pacientes. La
categorización de las variables de laboratorio y somatometría con base en criterios establecidos por
organismos internacionales permitió estandarizar los criterios diagnósticos y facilitar la interpretación
de los hallazgos.
Estos resultados sugieren la importancia de integrar la evaluación del SAOS en el protocolo de atención
de pacientes con SM o DT2, especialmente en instituciones de primer nivel. La detección oportuna del
riesgo de apnea del sueño no solo puede mejorar la calidad de vida de los pacientes, sino también
optimizar el control de los componentes del síndrome metabólico y reducir el riesgo de complicaciones
cardiovasculares asociadas.
Entre las principales limitaciones del estudio se encuentra su diseño observacional transversal, que
impide establecer relaciones de causalidad entre las variables. Asimismo, la aplicación de escalas
clínicas para estimar el riesgo de SAOS, aunque validadas y prácticas, no sustituye el diagnóstico por
polisomnografía. Finalmente, el hecho de haber realizado el estudio en una sola unidad médica limita la
generalización de los hallazgos a otras poblaciones con características distintas.
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