pág. 3302
PRODUCTIVIDAD DE AGUAYMANTO (PHYSALIS
PERUVIANA L.) EN UN CICLO DE COSECHAS CON
DOS MARCOS DE PLANTACIÓN EN
INVERNADERO.
PRODUCTIVITY OF PHYSALIS PERUVIANA L. UNDER
GREENHOUSE CONDITIONS USING TWO PLANTING
DENSITIES
Luis Antonio Nacarino Monzón ,
Universidad Nacional Agraria La Molina, Perú
Ana María Arellano Valz
Universidad Nacional Agraria La Molina, Perú
pág. 3303
DOI: https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i1.22468
Productividad de aguaymanto (Physalis peruviana L.) en un Ciclo de
Cosechas con dos Marcos de Plantación en Invernadero
Luis Antonio Nacarino Monzón1
luisnacarino@lamolina.edu.pe
https://orcid.org/0009-0001-1851-4339
Universidad Nacional Agraria La Molina, Perú
Ana María Arellano Valz
aarellano@lamolina.edu.pe
https://orcid.org/0000-0002-3534-8125
Universidad Nacional Agraria La Molina, Perú
RESUMEN
El cultivo en manejo orgánico del Physalis peruviana, solanácea conocida en Perú como aguaymanto,
estuvo afectado por el ataque de un insecto barrenador, que puso en peligro la continuidad del proyecto
agroexportador de Andean Roots, empresa andina de reconocida trayectoria del cultivo en campo
abierto. Imposibilitados de aplicar medios químicos, se investigó la posibilidad de desarrollar el cultivo
en alta densidad en invernadero con una población mayor de plantas por unidad de área buscando
alcanzar una productividad similar a la obtenida en campo abierto con hasta 5 mil plantas por ha. Se
ensayaron dos opciones de plantación en invernadero, manteniendo constantes los factores de manejo
nutricional y fertilización conforme se estuvo trabajando en campo abierto. La siembra en tresbolillo
logró una media de 92.5 gramos de fruta cosechada por planta, mientras que, en línea continua, alcanzó
103.2 g, similar a los 104 g referidos por la empresa en campo abierto, con una población proyectada
que superaría las 25 mil plantas por ha, manteniendo un manejo racional de la biomasa resultante. Se
demostró así la opción de mantener el cultivo en manejo orgánico, en alta densidad, con alta
productividad y mejor aprovechamiento del área de cultivo.
Palabras clave: productividad, Physalis, marco de plantación, agricultura protegida, invernadero
1
Autor principal
Correspondencia: aarellano@lamolina.edu.pe
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Productivity of Physalis peruviana L. under greenhouse conditions using two
planting densities
ABSTRACT
The organically managed cultivation of Physalis peruviana L., a solanaceous species known in Peru as
aguaymanto, was affected by the attack of a stem-boring insect, which jeopardized the continuity of the
agro-export project of Andean Roots, an Andean company with a well-established background in open-
field production. Given the impossibility of applying chemical control measures, the feasibility of
developing the crop under greenhouse conditions at high planting density was investigated, increasing
the number of plants per unit area in order to achieve productivity levels comparable to those obtained
in open-field cultivation with up to 5,000 plants per hectare. Two greenhouse planting arrangements
were evaluated, while keeping nutritional management and fertilization practices constant, following
the protocols previously used under open-field conditions. The staggered (triangular) planting system
achieved an average yield of 92.5 g of harvested fruit per plant, whereas the continuous row planting
reached 103.2 g per plant, a value comparable to the 104 g reported by the company under open-field
conditions. Under greenhouse conditions, the projected plant population exceeded 25 000 plants per
hectare, while maintaining rational management of the resulting biomass. These results demonstrate the
feasibility of maintaining Physalis peruviana cultivation under organic management at high planting
density in greenhouse systems, achieving high productivity and improved land-use efficiency.
Keywords: productivity, Physalis, planting density, protected agriculture, greenhouse
Artículo recibido 10 diciembre 2025
Aceptado para publicación: 10 enero 2026
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INTRODUCCN
El Physalis peruviana”, es una solanácea que sitúa su origen en las zonas alto andinas de Perú donde
se le conoce como “aguaymanto” o “capulí”, en Colombia como “uchuva”, en Ecuador es “uvilla”,
tepareey makowi en la India, chuchuva en Venezuela, groselha do Perú en Portugal, Kapstachelbeere
en Alemania, Fisalis en Italia, Lampion en Holanda y Cape gooseberry (por Ciudad del Cabo) o Golden
berry en los países de lengua inglesa (Fischer et al., 2011), entre otras denominaciones. Se cultiva en
Perú desde tiempos ancestrales y fue uno de los cultivos más venerados en el incanato por sus
propiedades nutricionales y su forma de perla con intenso color amarillo que denota su alta
concentración de caroteno. En idioma quechua se le conoce como “topotopo” (MIDAGRI, 2021).
El mercado mundial de frutas tropicales frescas es cada vez más importante (Moreno-Miranda et al.,
2020), sobre todo aquellas como el aguaymanto debido a sus excelentes propiedades nutricionales y su
alto contenido de vitaminas A, B, C y de minerales como calcio, hierro y fósforo (Fischer, et al., 2014).
Los frutos son consumidos frescos, deshidratados o procesados (mermeladas, conservas, etc.).
(MIDAGRI, 2021).
En Perú, se produce en las regiones principalmente andinas de los departamentos de Ancash, Amazonas,
Apurímac, Arequipa, Ayacucho, Cajamarca, Cusco, Huánuco, Huancavelica, Junín, Lambayeque,
Lima, Moquegua, Pasco. Destaca Huánuco entre los principales productores a nivel nacional. Muchos
agricultores de la zona dedicados a la agricultura de subsistencia, realizan cultivos alternativos
identificando al aguaymanto como un recurso compatible con el ecosistema local y que tiene buena
comercialización. Su crecimiento a partir del 2018 se debe al incremento de zonas de producción
(MIDAGRI, 2021). Sin embargo, la producción de aguaymanto en Perú es aún insuficiente, los
incrementos productivos en los últimos años no han cubierto la demanda local e internacional del
producto, tanto a nivel de cobertura en general como en sus múltiples presentaciones (Cusihuamán, et
al., 2022).
El fruto de aguaymanto es botánicamente una baya de color amarillo anaranjado cuando está maduro,
tiene un diámetro entre 1,25 y 2,50 cm y un peso entre 4 y 10 g, contiene hasta 350 semillas (Fischer, et
al., 2007; Fischer & Melgarejo, 2020). Asimismo, Caparachin (2020) reporta dimensiones de frutos de
aguaymanto que oscilan entre 1,25 y 2,30 cm, con un peso de fruto variable entre 1,70 8,10 g y
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promedio de 300 frutos por planta, mientras que Estrada & Martínez (1999) registran bajo condiciones
de invernadero valores de peso promedio del fruto de 4,2; 6,6 y 8,9 g en Colombia, Sudáfrica y Kenia
respectivamente.
El cultivo del aguaymanto se encuentra distribuido actualmente en muchos países del mundo, donde se
han desarrollado variedades con rendimientos significativos sobre todo en América Latina y el Caribe
(Ligarreto et al., 2005; Rodríguez & Bueno, 2006). En los cultivos comerciales y bajo las condiciones
agroecológicas ideales, los frutos de aguaymanto necesitan entre 60 y 80 días para madurar (Ramírez,
et al., 2013) y una vez que el cáliz del fruto se torna amarillo, se cosecha. Esta recolección es constante
y se puede continuar durante 12 a 18 meses, dependiendo del ambiente agroecológico (Fischer, et al.,
2014). Según Angulo (2005) en la evaluación de la producción de plantas de aguaymanto en invernadero
y a campo abierto se encontró que, a lo largo de 40 semanas, la mayor producción se presentó en el
invernadero, en 1,3 kg/planta, y la cosecha alcanzó su máximo a las 17 semanas; en tanto que, a campo
abierto la producción comenzó ocho semanas después y llegó a su máximo en la semana 23, con 1,0
kg/planta.
El cultivo de aguaymanto puede ser afectado eventualmente por ataque de hongos, entre ellos la rancha
o botrytis y por enfermedades como la mancha gris, muerte descendente, esclerotiniosis, mal del
semillero, secamiento descendente del ápice del cáliz y nemátodos. Igualmente, la problemática
fitopatológica que se presenta durante el ciclo vegetativo del cultivo de aguaymanto puede llegar a
generar una alta incidencia en los costos de producción (SENASA, 2017). Estos problemas fitosanitarios
son una posible consecuencia del cambio climático. En los últimos 47 años se registró el incremento de
las temperaturas mínimas y máximas; al 2030 se proyecta que las temperaturas máximas y mínimas en
la Región Huánuco de este estudio mostrarían incrementos en el rango de 1,4 a 1,6 °C Gobierno
Regional de Huánuco, 2018).
En el área de estudio, se observó que el incremento de la temperatura local propició el desplazamiento
de plagas hacia pisos altitudinales superiores, manifestando afecciones sanitarias inéditas en la zona. En
2016, este fenómeno derivó en una infestación severa de Physalis peruviana (aguaymanto) en la
plataforma Cachuna (2,513 m s. n. m.). El brote, causado por el insecto barrenador Melanagromyza sp.,
comprometió la viabilidad del cultivo orgánico a campo abierto y el abastecimiento de los mercados
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internacionales, principalmente europeos. Esta problemática no solo representó un riesgo financiero
debido a las recientes inversiones en infraestructura de postcosecha (plantas de deshidratado), sino que
también generó un impacto social negativo en las comunidades locales dependientes de esta actividad
agrícola.
Ante este escenario, se planteó como solución técnica evaluar la viabilidad del cultivo intensivo bajo
condiciones de ambiente protegido (invernadero). Esta estrategia busca aislar el cultivo de los vectores
sanitarios presentes en campo abierto y optimizar el manejo fitosanitario. El presente estudio incluyó
aspectos de diseño del ambiente y de manejo orgánico del cultivo que, en invernadero presenta una
fenología diferente a la ya conocida por la empresa en campo abierto. Asimismo, se investigó la
influencia del marco de plantación en la productividad. El objetivo principal fue determiner si el cultivo
intensivo en invernadero permite obtener una productividad por planta equiparable a la del sistema
extensivo a campo abierto, maximizando el uso del área mediante una mayor densidad poblacional.
METODOLOGÍA
Ubicación y características del área de estudio.
El estudio se llevó a cabo en las instalaciones de la empresa agroindustrial Andean Roots, de origen y
capital peruano, ubicada en la provincia de Ambo, departamento de Huánuco, región andina central del
Perú, en las coordenadas 10,179 °S; 76,167 °W a 2 513 msnm. La empresa, con más de 30 años de
experiencia en el cultivo de aguaymanto (Physalis peruviana) y de otros productos de la biodiversidad
regional como el yacón (Smallanthus sonchifolius), procesa y exporta sus productos en una moderna
instalación fabril construida en 2016 en un piso altiplánico denominado Cachuna donde a su vez se
desarrolló el cultivo del aguaymanto en forma suficiente para abastecer en más del 50 por ciento los
requerimientos de fruta de la planta de procesamiento (ver figura 1). Esta condición de proximidad a los
campos de cultivo es considerada “óptima” en términos logísticos.
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Figura 1: Altiplano Cachuna y planta de procesamiento - Valle de Ambo
Fuente: Elaboración propia
La localidad de Cachuna, de 29,5 ha, presenta una gradiente en promedio inferior a 1,5 por ciento, suelos
profundos, estables, uniformes, de buena consistencia, textura media franco arcillo-arenosa, porosos,
granulares, de buen drenaje, neutros con índices de pH entre 5,8 a 6,5; predominando estos últimos, con
2 a 4 % de materia orgánica, agua de manantial, permanente y de buena calidad. La temperatura media
es de 16 a 18 °C, condiciones eólicas favorables con vientos moderados de orientación recurrente. Sin
embargo, estas condiciones consideradas por Schreiber (2013) como ideales para el cultivo del
aguaymanto, fueron insuficientes para mantener operativo el cultivo frente a la afectación sanitaria
producida por una plaga cuyo vector es un insecto barrenador, la mosca Melanogramyze.
Densidad de siembra y marcos de plantación en invernaderos de ensayo
En 1753 el científico sueco Carlos Linneo determinó a Physalis como fruto oriundo del Perú: ¨El
aguaymanto (Physalis peruviana) es una planta herbácea que pertenece a la familia de las Solanáceas,
es familia del tabaco, tomate y de la papa, se caracteriza por poseer un fruto redondo de sabor agridulce
y es originario del Perú¨ (PDRS-GIZ, 2011).
Sus ramas productivas son decumbentes y necesitan un sistema de tutorado (Rufato et al., 2008), para
soportarla durante el crecimiento, facilitando las labores culturales y aumentando la productividad
(Lima et al., 2009). El tutorado que se debe usar está en función de la densidad de siembra, topografía
del terreno, fertilidad, ecotipo, manejo agronómico, condiciones agroecológicas, disponibilidad de
materiales y sus costos (Fischer & Miranda, 2012). Sin tutor, la planta puede crecer entre 1,0 a 1,5 m y
con soporte puede exceder los 2,0 m de altura (Muniz et al., 2014).
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En campo abierto estimar la “densidad ideal de siembra” en el cultivo del aguaymanto es un tema
relacionado con aireación (dirección y velocidad de vientos predominantes), captación de luz
(orientación y fotosíntesis), condiciones de gradiente (drenaje) y facilidad para realizar las diferentes
labores culturales (repiques, deshierbe, fertilizaciones, fumigaciones, podas, actividades de cosecha y
post cosecha) (Nacarino, 2021).
Las densidades de plantación y el tutorado en cada país varían según el sitio agroecológico (topografía),
del ecotipo (variedad), de la fitosanidad y del manejo del cultivo (Fischer et al. 2014). En Brasil, las
distancias de siembra del cultivo varían, entre plantas, de 0,5 a 1,5 m, de acuerdo al tutor. Se recomienda
las distancias de 1,0 x 3,0 m entre surcos o 0,5 x 3,0 m entre plantas, respectivamente (Muniz et al.,
2014). En la sabana de Bogotá (Colombia) se siembra a 1,0 x 2,0 m, mientras que en la localidad de
Subia, Departamento de Cundinamarca también en Colombia a 2,0 x 2,5 m (Ramírez et al., 2013). En
Bulgaria, la distancia que se usa es de 0,5 x 0,7 m, en variedad Plovdiv y Obrazec 1 Ecotipo Colombia
(Panayotov & Popova, 2013). En la India, Ali & Singh (2014) manejaron distancias de 0,90 x 0,75 m,
de 0,75 x 0,75 m y 0,75 x 0,60 m. El número de plantas por hectárea determina la densidad de siembra
y el monto de los costos del cultivo (Lima et al., 2009). En las zonas altas se recomienda sembrar con
una mayor densidad, lo que hace necesario un raleo de cada segunda planta cuando se haya terminado
el primer pico de producción (Angulo, 2005; Fischer & Miranda, 2012).
En Costa Rica, el Instituto Nacional de Innovación y Transferencia en Tecnología Agropecuaria INTA,
en su “Manual de producción del cultivo de Physalis peruviana” (INTA Costa Rica, 2016) propone un
incremento significativo en la densidad de siembra al establecer que la densidad de plantación es
decisiva para obtener altos rendimientos, se recomienda una distancia de 40 - 80 cm entre plantas y de
50 - 90 cm entre hileras. Esta información, consecuente para un cultivo en condición de invernadero
llevó a practicar un marco de plantación intermedio, de 50 cm entre plantas y 70 cm entre hileras, con
lo cual se tendría una población de 28 570 plantas x ha efectiva de cultivo. Adicionalmente, demostró
que el trasplante de las plantas en macetas más grandes antes de la plantación tiene una influencia
determinante en el desarrollo morfológico, la que continúa después de la plantación en el campo y en la
producción. El trasplante lleva a un aumento de la producción en casi 25%. La influencia del
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distanciamiento entre plantas en la composición fotoquímica es reducida con mejores valores en plantas
trasplantadas.
En la misma publicación menciona que en Bulgaria, los más altos rendimientos se han obtenido con
distanciamientos de 50 x 70 cm y hace mención que en Nueva Zelanda se ha mostrado que el más alto
rendimiento por planta se alcanza con distanciamientos < 0,6 m. Menores distancias llevan a plantas
más altas y mayor producción total, sin embargo las labores de manejo se hacen más difíciles, en Nueva
Zelanda se pudo demostrar que el cultivo bajo suelo con acolchado plástico (PE-Mulch) lleva a un mayor
crecimiento, a rendimientos más altos y a una mejor relación entre biomasa vegetativa y producción de
frutos. Incluso, utilizar un acolchado vegetativo no sólo oprime las malezas, sino que además incrementa
la temperatura del suelo, mantiene la humedad y protege del contacto de los frutos con el suelo y con
ello su posible contaminación (INTA Costa Rica, 2016).
En 2011 GIZ (Cooperación Alemana al Desarrollo) con el Programa de Desarrollo Rural Sostenible
(PDRS-Cajamarca) elaboran el documento Diagnóstico de la Cadena de Valor del Aguaymanto en la
Región Cajamarca (PDRS-GIZ, 2011) en el que aporta información relevante sobre aspectos del cultivo
local del aguaymanto, estableciendo que la distancia adecuada, usualmente utilizada para colocar los
plantones de aguaymanto en campo abierto definitivo es de 2,0 x 2,0 m o de 1,5 x 2,0 m para evitar
espacios muy grandes, claros, que facilitan la proliferación de malezas, termina el análisis sugiriendo
utilizar distanciamientos de 2,0 a 3,5 m entre líneas y de 1,5 a 2,0 m entre plantas. No se hicieron estudios
sobre el Physalis en condiciones de invernadero.
La empresa Andean Roots consideró técnicas de cultivo intensivo en campo abierto donde, a diferencia
de las referencias antes mencionadas, adoptó un marco de plantación de 1,50 m entre líneas y de 1,35 m
entre plantas lo que arroja aproximadamente 4 940 plantas por ha (Nacarino, 2021).
En condiciones de confinamiento “la planta de aguaymanto se desarrolla como un arbusto semiperenne
y su hábito de crecimiento es indeterminado, es decir, las fases vegetativas y reproductivas se traslapan”
(Ramírez, et al., 2013), aspectos de especial importancia al momento de dimensionar el área de cultivo
y configurar la volumetría del invernadero a fin de gestionar un manejo adecuado del mismo bajo
condiciones protegidas.
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Para la investigación se erigieron dos invernaderos del tipo capilla de 140 m2 cada uno, de estructura
metálica, agrofilm de 8 mils, esto es, 8 milésimas de pulgada o su equivalente en sistema métrico 200
µm o lo que es lo mismo 0,20 mm, sin control climático, con sistema de riego por goteo y sala de
exclusión, tal como se observa en la figura 2, en los que se estudió selectivamente la influencia del
marco de plantación sin considerar otros factores determinantes de la productividad.
Se practicó un sistema de tutorado diferente al empleado en campo abierto, utilizado una malla vertical
de polietileno, estructurada en cuadros de 17x15 cm, con un peso de 14 g por metro cuadrado, color
blanco, con aditivo anti U.V. La que se acomodó en parantes de madera eucalipto, rollizos de 3 m de
altura distanciados 3m.
Figura 2 Invernaderos de ensayo
Fuente: Elaboración propia
Los dos marcos de plantación en alta densidad adoptados tuvieron como criterio de sustento lo propuesto
por INTA de Costa Rica (2016) en el sentido que, menores distancias llevan a plantas más altas y mayor
producción total, aun cuando, como se comprobó más tarde, las labores de manejo se hacen más difíciles,
por la altura alcanzada y densidad de biomasa resultante. En el proceso de implementación de los
invernaderos de ensayo se utilizaron semillas, plantines e insumos de la empresa, optándose finalmente
por evaluar los siguientes marcos de siembra:
Opción 1) Tresbolillo a 35 cm entre plantas, con 1,3 m entre ejes de neas. Se instalaron en esa
configuración 444 plantas en el invernadero de ensayo 1 (IE1).
En el transplante (selección y acomodo) se perdieron 3 especímenes, por lo que se alcanzó a acomodar
441 especímenes en 6 líneas conforme se muestra en la Figura 3. La siembra se realizó el 29 de agosto
de 2018.
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Figura 3: Diagrama de siembra en IE1; en tresbolillo 35 cm entre plantas y 1,3 m entre ejes de línea en
tresbolillo
Fuente: Elaboración propia
Opción 2) Línea simple, 18 cm entre plantas, con 1,0 m entre líneas de plantas.
En esta configuración se acomodaron 504 plantas en 7 líneas simples en el invernadero de ensayo 2
(IE2), tal como se observa en la figura 4.
Figura 4: Diagrama de siembra en IE2, en línea simple 18 cm entre plantas y 1 m entre líneas.
Elaboración: Elaboración propia
En esta opción, en el trasplante se detectó un día después la pérdida de 18 especímenes. Quedando 486
plantas. La siembra se realizó el 30 de agosto de 2018.
Se aplicó el mismo programa nutricional, de fertilización y sanidad adoptado en campo abierto que había
demostrado validez en el manejo debidamente auditado para su acreditación como cultivo orgánico;
variedad idéntica, mismo método y programación de riego ajustado por densidad.
Condiciones ambientales altitud, temperatura y vientos
Es una planta rústica de clima frio, según Fisher (2000), el Physalis se adapta fácilmente a una amplia
gama de condiciones agroecológicas. La experiencia en la región de estudio demuestra que el
0
0,5
1
1,5
2
0 0,2 0,4 0,6 0,8 1 1,2 1,4
Distancia (m)
Distancia (m)
Distribución de plantas en tresbolillo
0
0,5
1
1,5
0 0,2 0,4 0,6 0,8 1 1,2 1,4
Distancia (m)
Distancia (m)
Distribución de plantas en linea simple
pág. 3313
aguaymanto prefiere pisos entre 1 500 y 2 800 msnm, sin embargo, empiezan a sentirse los efectos del
cambio climático donde ligeros aumentos en promedio de la temperatura estacional han llevado a
permitir su desarrollo hasta los 3 500 msnm en valles y quebradas interandinos, conforme se ha
constatado en este estudio (Nacarino, 2021).
Con el aumento de la altitud se incrementa la radiación ultravioleta y la temperatura baja, ocasionando
plantas de porte más bajo (en campo abierto), hojas más pequeñas y gruesas (para filtrar mejor la
radiación UV), lo que se contrarresta en los invernaderos con la protección que ofrecen los plásticos de
aplicación agrícola diseñados y confeccionados con aditivos químicos que actúan absorbiendo la energía
de la luz ultravioleta, convirtiendo la radiación UV en calor de bajo nivel, evitando al mismo tiempo
que los plásticos instalados como cobertura cenital y perimetral se degraden, agrieten, decoloren o
pierdan resistencia mecánica (Nacarino, 2021).
En general la planta es sensible a temperaturas extremas; las temperaturas muy altas pueden perjudicar
la floración y fructificación, experimentamos que las temperaturas nocturnas inferiores a 8 o 10 °C de
manera constante impiden que prospere. La temperatura y la luz juegan un papel muy importante en el
tamaño, color, contenido nutricional, sabor y tiempo de maduración del fruto (MINAGRI, 2021). Las
condiciones del clima y temperatura en el sitio de cultivo afectan el desarrollo de la planta, la duración
de los estados fenológicos, los periodos y el volumen de la cosecha (Fischer, et al., 2018, 2016).
Obtener un fruto de buena calidad requiere una intensidad lumínica equivalente entre 1 500 y 2 000
horas luz/año Los resultados de acumulación de biomasa en los frutos, indican que el peso que puede
adquirir un fruto de uchuva se encuentra en función del clima donde la planta esté sembrada (Fisher &
Almanza, 1993).
El registro de temperaturas juega un papel muy importante teniendo “como objetivo lograr valores de
humedad y temperatura lo más cercanos posibles a los óptimas de producción” (IDAE, 2008). Es de
suponer que un invernadero proyectado, diseñado y construido para desarrollar el cultivo intensivo de
una especie debe ofrecer condiciones ambientales óptimas para su adecuada gestión en las diferentes
etapas fenológicas del mismo.
Las condiciones ambientales del entorno determinan un salto térmico, diferencia de temperatura entre
el interior y el exterior del invernadero, el cual es consecuente con el análisis termodinámico de las
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variables medioambientales y edáficas al interior del mismo. El clima al interior del invernadero debe
“acomodarse” para alcanzar esas condiciones en términos de temperatura biológica óptima, humedad
relativa, radiación y luminosidad, preferentemente por medios pasivos a fin de mantener bajo control
los costos de instalación de la estructura del invernadero y en consecuencia de la rentabilidad a futuro
de todo el proyecto.
Cabe señalar que la Agricultura Protegida está dirigida principalmente al desarrollo hortícola, frutícola
y de especies ornamentales. En general, las especies hortícolas no son tan sensibles a las fluctuaciones
térmicas como los cultivos ornamentales o florales y, durante casi todo el año pueden cultivarse en
invernaderos con ventilación natural como único sistema de climatización (IDAE, 2008), siempre que
el salto térmico se encuentre dentro de los límites entre la temperatura mínima letal y la máxima
biológica. El aguaymanto (Physalis peruviana) de aspecto similar al tomate cherry (Solanum
lycopersicum variedad cerasiforme) integran taxonómicamente la familia de las solanáceas,
resultando ser bayas con exigencias similares, tal como se observa en la Tabla 1.
Tabla 1. Valores de temperatura adecuados para varios cultivos hortícolas en invernadero
Especie
Temperatura
(°C) mínima
biológica
Temperatura
noche
Óptima (°C)
día
Temperatura
(°C) máxima
biológica
Tomate
8-10
13-16
22-26
26-30
Pepino
10-13
18-20
24-28
28-32
Melón
12-14
18-21
24-30
30-34
Judía
10-14
16-18
21-28
28-35
Pimiento
10-12
16-18
22-28
28-32
Berenjena
9-10
15-18
22-26
30-32
Fuente: (IDAE, 2008)
Las temperaturas diarias en Cachuna oscilan entre 12 a 16 °C en los meses más fríos (mayo-setiembre),
habiéndose registrado mínimos de 6 a 8 °C en el análisis multianual de 20 años proporcionado por la
empresa Agro Espacios SA consultada para este propósito y las más altas son de 21 a 26 °C,
eventualmente superadas hasta un máximo de 28 °C. Ver tabla 2.
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Tabla 2: Valores medios de temperatura a lo largo de los años 2016-2019
2016
2017
2018
2019
Mes
día
Med.
a día
tard
e
día
Med.
a día
tard
e
día
Med.
a día
tard
e
día
Med.
a día
tarde
Ene
19.
2
28.2
24.6
15.7
25.6
23.3
15.5
23.2
20.1
14.8
24.8
18.5
Feb
16.
4
22.7
23.1
16.0
25.6
23.0
15.7
25.2
21.8
15.1
24.0
22.3
Mar
16.
6
24.5
23.1
14.5
24.1
22.1
14.7
22.8
20.5
15.3
23.7
21.6
Abr
16.
2
26.7
23.2
16.8
25.8
23.7
14.3
23.1
20.3
15.5
26.1
22.6
May
15.
3
27.6
19.7
17.2
27.9
25.3
14.2
27.6
20.9
13.2
28.5
21.0
Jun
16.
2
27.0
22.0
11.9
26.8
20.3
11.4
26.3
21.5
12.7
27.9
21.8
Jul
12.
1
27.0
22.1
12.9
26.7
17.0
11.4
25.6
21.4
11.8
26.4
20.8
Ago
13.
6
27.5
23.6
14.3
27.4
23.8
12.6
26.1
20.6
10.9
27.2
22.0
Set
15.
7
26.7
22.5
15.2
26.4
21.5
14.4
26.1
21.4
15.0
26.0
21.6
Oct
16.
9
27.5
19.8
16.8
26.6
21.3
16.1
27.0
21.6
15.3
26.8
22.3
Nov
17.
8
28.1
22.6
16.3
25.6
21.9
16.1
27.0
21.6
18.0
27.0
18.0
Dic
16.
2
26.0
22.5
15.4
25.6
21.4
16.3
26.9
21.5
18.0
27.0
18.0
Pro
m
16.
0
26.6
22.4
15.2
26.2
22.1
14.4
25.6
21.1
14.3
26.2
21.1
Fuente: Elaboración propia a partir de registros de la empresa Andean Roots.
Por lo expuesto, los valores de temperatura encontrados condicionan un salto térmico de baja intensidad,
no justificando la inclusión de ventilación activa en los invernaderos de ensayo.
pág. 3316
El aguaymanto es susceptible a vientos fuertes, en la región de estudio se presentan principalmente en
los meses de junio a agosto, alcanzando eventualmente velocidades moderadas de 11,8 km/h (3,3 m/s)
tal como lo informó la empresa Andean Roots.
Una medida de control que establece Schreiber (2013) para contrarrestar los vientos fuertes es
desarrollar ambientes de exclusión, barrera física (cultivo en invernaderos), tal como se hizo en el
presente estudio.
Productividad en invernadero y a campo abierto
Rafael Angulo (2005) en sus investigaciones sobre crecimiento, desarrollo y producción de la uchuva
en condiciones de invernadero y a campo abierto obtuvo que, a lo largo de 40 semanas la mayor
producción se presentó en invernadero con 1,3 kg/planta y la cosecha alcanzó su máximo a las 17
semanas; en tanto que en campo abierto la producción comenzó ocho semanas después y llegó a su
máximo en la semana 23, con 1,0 kg/planta. En la tabla 3 se muestra la productividad por plantas
obtenida por Angulo.
Tabla 3: Producción de Physalis (uchuva en Colombia) en un ciclo de cosechas
Investigador
Angulo
Plantas
Semanas
Producción
Kg
Productividad
Por planta
semanal (gr)
Producción
total
Por planta
Kg
Cosecha
pico
Semanal
Invernadero
230
40
300
32.6
1.3
17
Campo
abierto
230
40
220
23.9
1.0
23
Fuente: Elaboración propia a partir de los resultados de Angulo (2005)
pág. 3317
La cosecha a campo abierto de Andean Roots logró rendimientos mínimos y máximos según se muestra
en la tabla 4 en 2016.
Tabla 4: Producción de Physalis en un ciclo de cosechas sobre 2,800 msnm
Rendimientos de campo (límites de rango)
Premisas: (a) 5 mil plantas/hectárea; (b) 4 semanas
Cosechado/planta: g - semana
104
125
Cosechado/planta: Kg - mes
0.416
0.500
Kg/hectárea (5 mil plantas) - mes
2,080
2,500
Toneladas/hectárea 12 meses
25
30
Fuente: Registro proporcionado por la empresa Andean Roots
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
Desarrollo del cultivo en invernaderos
En las figuras 5 y 6 se aprecian los invernaderos IE1 e IE2 en la etapa temprana posterior de efectuado
el trasplante.
Figura 5: IE1 (siembra en tresbolillo) Figura 6: IE2 (Siembra en línea simple)
Fuente: Elaboración propia Fuente: Elaboración propia
En las Figuras 7 y 8 se muestran ambos invernaderos donde se puede apreciar el desarrollo del cultivo
en pared vertical, que a los 110 días del trasplante alcanzó 3.2 metros de altura, superior a lo observado
por Muniz et al. (2014).
Se anota que el manejo de podas fue el mismo en ambos invernaderos, conforme lo mostrado en figuras
7 y 8, debido a que en ambos invernaderos se tuvo como variante el marco de plantación.
pág. 3318
Figura 7: IE1 (siembra en tresbolillo) Figura 8: IE2 (Siembra en línea simple)
Fuente: Elaboración propia Fuente: Elaboración propia
Evolución fenológica del cultivo en invernadero
En la tabla 5 se muestran las diferentes etapas del ciclo de producción del Physalis en condición de
manejo orgánico en ambiente protegido. Desde la etapa 3 del trasplante, etapas 4 y 5 de crecimiento,
floración y fructificación hasta la etapa 6: cosecha. Las etapas 1 y 2 de germinación y emergencia, y
desarrollo de raíces se llevaron a cabo en el vivero de la empresa, en el mismo periodo que corresponde
para un trasplante a campo abierto, es decir 90 días.
Tabla 5: Fenología del ciclo de producción del Physalis en invernadero
Etapa
Descripción
Días de ciclo
1
Crecimiento, trasplante y floración
0-60
2
Crecimiento, floración y fructificación
60-90
3
Crecimiento, floración, fructificación y maduración
90-135
4
Crecimiento, floración, fructificación, maduración y
cosecha
135-360
Fuente: Elaboración propia a partir de los registros de campo de la empresa Andean Roots.
Producción Registro de cosechas (28 semanas)
La primera cosecha en ambas instalaciones se llevó a cabo en simultáneo, a los 135 días de efectuado el
trasplante; esta primera cosecha, es en promedio 6 semanas adelantada a lo acostumbrado en operaciones
a campo abierto, en los que se inicia en promedio a los 180 días del transplante a campo definitivo, lo
que evidencia un cambio en la fenología del cultivo adaptado al desarrollo en invernadero, próxima a
pág. 3319
las 8 semanas encontrada por Angulo (2005). Esta ampliación de la ventana de cosecha consigue
alcanzar un volumen de cosecha mayor, que el alcanzado en exteriores para el mismo período.
La tabla 6 muestra los registros de cosecha en ambos invernaderos en la etapa 4 de 28 semanas
consecutivas. En ambos invernaderos se encontró que, el rendimiento promedio producido en IE1
(tresbolillo) fue de 92.5 g por planta, mientras que en IE2 (siembra en línea) rendimiento promedio
alcanzó 103.2 g por planta, similar a los 104 g informados por la empresa como umbral mínimo obtenido
en campo abierto. En IE1 el resultado es 11 por ciento inferior.
Tabla 6: Registro de cosechas en invernaderos 1 y 2 consolidado (28 semanas)
Semana
Invernadero
1 (kg)
g/planta
Invernadero
2 (kg)
g/planta
1
36.19
82.1
45.17
92.95
2
36.56
82.9
45.94
94.53
3
36.56
82.9
46.08
94.82
4
37.69
85.5
46.32
95.31
5
37.90
85.9
45.62
93.87
6
37.68
85.9
46.98
96.66
7
38.02
86.2
47.38
97.49
8
38.74
87.9
48.01
98.79
9
38.54
87.4
48.21
99.19
10
38.19
86.6
49.28
101.39
11
38.68
87.7
48.82
100.45
12
39.12
88.7
48.93
100.68
13
40.02
90.7
49.11
101.04
14
38.81
88.0
49.77
102.41
15
40.35
91.5
49.57
101.99
16
41.27
93.6
49.39
101.63
17
41.01
93.0
50.35
103.59
pág. 3320
18
42.20
95.7
51.23
105.42
19
42.37
96.1
52.69
108.42
20
41.73
94.6
52.2
107.4
21
42.64
96.7
51.74
106.46
22
43.36
98.3
52.51
108.04
23
44.81
101.6
53.38
109.84
24
45.28
102.7
53.21
109.49
25
47.21
107.1
54.11
111.33
26
44.98
102.0
54.91
112.99
27
46.33
105.1
55.92
115.07
28
46.08
104.5
57.18
117.65
Promedio
40.8
92.5
50.1
103.2
Fuente: Elaboración propia a partir de los registros de campo.
Si bien es cierto que la mayor concentración de plantas por unidad de área en tresbolillo establece
espaciamientos reducidos y disminuyen el área foliar individual, la suma del follaje por metro cuadrado
fue superior, lo que se traduce en un mayor índice de área foliar, lo que implica mayor capacidad
fotosintética total por superficie cultivada, de esta forma mejoró la captación de luz dentro del dosel,
este patrón de competencia por luz y distribución de asimilados coincide con lo descrito por Ali y Singh
(2017). Además, esta condición incrementó la demanda de agua por superficie, pero el manejo del riego,
producto de la experiencia de Andean Roots permitió mantener la disponibilidad hídrica consecuente
con la exigencia del cultivo acorde con lo manifestado por de Freitas et al. (2023).
Finalmente, en ambos invernaderos se produce una gran cantidad de biomasa que exige un manejo
intensivo de podas, del tutorado y no menos importante, de control fitosanitario; prácticas intensivas
propias de sistemas protegidos. Este manejo, dedicado y exhaustivo permitió sostener la productividad
pese a la natural competencia entre plantas. Resultados similares fueron evidenciados por Abreu et al.
(2016), quienes destacan la importancia del manejo cultural para equilibrar densidad y rendimiento en
cultivos de Physalis peruviana bajo invernadero.
pág. 3321
CONCLUSIONES
Los resultados individualizados de los dos ensayos de siembra en alta densidad, determinaron viable
llevar a la práctica el cultivo del Physalis en medio ambiente invernadero a fin de protegerlo de la
afectación sanitaria que puso en peligro la continuidad del proyecto en curso llevado a cabo por la
empresa Andean Roots.
De los dos marcos ensayados, se prefiere la siembra en nea simple, porque, además, de ofrecer una alta
productividad, deja un espacio entre líneas mínimo suficiente para la circulación, manejo de operaciones
culturales como poda y cosecha, además de permitir el paso de equipos compactos adecuados para las
aplicaciones sanitarias y nutricionales. Además, se facilita en mucho el manejo de residuos resultante
de la alta concentración de biomasa que, puede ser utilizada para la preparación de compost, así como
de alimento para cuyes y otros animales menores, alentando una economía circular.
Asimismo, la siembra en línea simple ofrece una productividad por planta similar a la obtenida en campo
abierto, con la salvedad que, el marco de plantación en alta densidad propuesto en invernadero
proyectaría alcanzar teóricamente una población superior a 25 000 plantas por ha, muy superior a la
lograda en la misma unidad de área dedicada al cultivo en campo abierto, lo que incentiva la necesaria
inversión a efectuar para instalar la infraestructura más adecuada de ambiente protegido de mediana a
alta tecnología, donde además se lleguen a controlar otros factores inherentes al cultivo como la
temperatura máxima biológica más adecuada, la humedad relativa, la radiación, el déficit de presión de
vapor, los niveles de dióxido de carbono y otros elementos propios de fertiriego, así como factores de
control edáfico, a lo que se puede sumar al final un manejo automatizado de todas estas variables en un
marco altamente tecnificado de agricultura sostenible.
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