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INTRODUCCIÓN
El Trastorno del Espectro Autista y el desafío de la participación
El Trastorno del Espectro Autista (TEA), según el DSM-5, es un trastorno del neurodesarrollo
caracterizado por déficits persistentes en la interacción y comunicación social, junto con patrones
restringidos y repetitivos de conducta, intereses o actividades (American Psychiatric Association, 2013).
Su inicio es temprano, usualmente en la primera infancia, y se presenta con una amplia variabilidad en
el nivel de apoyo requerido, desde la necesidad de ayuda muy sustancial hasta un funcionamiento
relativamente autónomo en la vida diaria.
Para los profesionales de la rehabilitación, y en particular para la Terapia Ocupacional, el foco se centra
en cómo estos déficits repercuten en la participación del niño en sus ocupaciones cotidianas (American
Occupational Therapy Association, 2020). Dentro de estas, las Actividades Básicas de la Vida Diaria
(ABVD) o autocuidado, alimentación, higiene, vestido y manejo de esfínteres constituyen un pilar para
la autonomía funcional. Cuando el desarrollo de estas habilidades es insuficiente, no solo se limita la
independencia, sino que también se dificultan la inclusión escolar, la participación social y el ejercicio
de otros roles significativos (American Psychiatric Association, 2013).
Relevancia sociosanitaria en América Latina
En el contexto latinoamericano, la problemática del autocuidado en el TEA adquiere una dimensión
socio sanitaria crítica. Estudios regionales señalan que la falta de autonomía funcional se asocia a niveles
elevados de sobrecarga en cuidadores primarios, quienes enfrentan demandas permanentes de apoyo y
supervisión (Jaramillo et al., 2020; Quispe, 2022). En sistemas de salud con recursos limitados y escasas
redes de soporte, esta sobrecarga puede traducirse en deterioro de la salud mental, estrés crónico y
disminución de la calidad de vida familiar (Quispe, 2022).
En Perú, el Ministerio de Salud (MINSA) ha reconocido la necesidad de fortalecer la oferta de terapias
con enfoque de integración sensorial y de lenguaje para niños con TEA, destacando el rol de la Terapia
Ocupacional como servicio especializado (Ministerio de Salud del Perú, 2024). Desde la perspectiva de
la TO, la evaluación contempla el análisis de las habilidades y destrezas y de la interacción dinámica
entre el niño, la tarea y el ambiente, con el propósito de maximizar la participación ocupacional en las
áreas del desempeño AVD, escuela, juego (American Occupational Therapy Association, 2020).