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exposición acumulada al VPH y una menor eficiencia inmunológica para combatir la infección pueden
aumentar el riesgo de progresión de las lesiones [5]. Sin embargo, contrastan con estudios como el de
Seefoó-Jarquín et al. [6] que no encontraron asociación en mujeres menores de 40 años, o con datos
suecos [7] que observaron un predominio de CIS en grupos de edad más jóvenes. Esta divergencia podría
explicarse por las características específicas de la población estudiada, donde el CaCU se diagnostica
predominantemente en grupos de mayor edad, como se refleja en la mediana de edad de 46 años y la
mayor prevalencia de casos en el grupo de 50-69 años. Es posible que en nuestra población, la detección
o progresión se manifieste en etapas más tardías de la vida.
La edad de inicio de la vida sexual (IVS) se identificó como un factor protector, con una reducción del
14% en el riesgo de NIC 3/CIS por cada año que se retrasa su inicio. Este hallazgo está en línea con la
hipótesis de que un IVS precoz es un factor de riesgo para la infección por VPH y la progresión de las
lesiones. Un inicio más tardío podría implicar una menor exposición temprana y prolongada al virus. Es
relevante que, en nuestra muestra, la edad promedio de IVS en los controles fue mayor que en los casos,
sugiriendo que las mujeres con un IVS más tardío tienen menos probabilidad de desarrollar lesiones de
alto grado. Aunque estudios como el de Salas-Urrutia et al. [8] y Jones et al. [9] han asociado el IVS
precoz con un mayor riesgo, la especificidad de nuestro control (NIC 1/2) versus caso (NIC 3/CIS) y el
diseño del MRLB permiten una interpretación más matizada de este factor.
El nivel escolar secundaria como factor de riesgo, incrementando el riesgo casi 4 veces en comparación
con la primaria, es un hallazgo que merece una atención especial. La relación entre nivel educativo y
riesgo de CaCU ha sido tema de debate. Si bien Kashyap et al. [10] descartaron la educación escolar
como factor, otros estudios, como el de Geetha et al. [5] y Corral et al. [11], han encontrado asociaciones,
a menudo ligando un bajo nivel educativo con mayor riesgo. Nuestro resultado, donde la secundaria
específicamente aumenta el riesgo en comparación con la primaria, es peculiar. Esto podría reflejar
complejidades socioeconómicas y culturales en Tabasco. Posiblemente, la educación secundaria, aunque
representa un avance respecto a la primaria, no siempre se traduce en un mejor acceso a la información
sobre salud sexual, a prácticas preventivas adecuadas o a servicios de tamizaje. Podría haber un grupo
de mujeres con escolaridad secundaria que, por otras condiciones socioeconómicas o de acceso a la
salud, no se beneficien de una mejor información, o que se enfrenten a factores de riesgo adicionales no