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Dubois (1995) toma el aporte de Louise Rosenblatt (1978) y su postura sobre la lectura como
transacción, a propósito de entender cómo funciona un organismo vivo, el lector y el texto se
transforman por sí mismos en un evento total; metáfora contraria a la postura tradicional científica o
positivista que consideraba una máquina cuyas partes actúan unas sobre otras, no así el ser humano. En
cada lectura hay un lector particular que crea una transacción, es decir, un evento con marcas propias.
El acto lector es un evento que produce un encuentro entre un ser humano que se hace sujeto lector y le
da significación al texto en un tiempo y contexto particular, esto es la lectura como transacción. El
significado del texto que da el sujeto lector en la transacción o lectura es el producto de la selección o
mezcla de otras marcas como sentimientos, relaciones simbólicas y/o semióticas, entre otras.
Ahora bien, el concepto de aprendizaje humano (también existe el aprendizaje animal) fue concebido
como una instrucción desde tiempos antiguos. Es claro que este concepto ha sufrido varios cambios a
lo largo de la historia, pero siempre con un común denominador: el lenguaje, es decir, el aprendizaje,
generalmente, involucra un sistema simbólico.
Sin embargo, Dale H. Schunk (2012) afirma que “aprender implica construir y modificar nuestro
conocimiento, así como nuestras habilidades, estrategias, creencias, actitudes y conductas”, es decir,
que el aprendizaje no solo concierne aspectos intelectivos como el conocimiento que se construye, sino
que involucra el desarrollo de habilidades y estrategias, que también son dinámicas, para modificar y
adoptar las creencias que transforman las conductas y actitudes, dejando de lado las dimensiones
afectiva e interactiva en la experiencia de aprendizaje de los seres humanos. Desde este punto de vista,
todo aprendizaje es constructivo e implica cierta actividad cognoscitiva y procesual porque se
involucran procesos de distintos órdenes como percepción, atención, interés memoria, experiencia.
Teniendo en cuenta la propuesta teórica de Schunk (2012) sobre el aprendizaje, en el campo de la
educación, volvemos la mirada sobre el aprendizaje de la lectura. En el caso de los lineamientos
curriculares, se insiste en que el marco de referencia sobre las concepciones de lenguaje, comunicación
y significación busca complementar el enfoque semántico-comunicativo por lo que “La razón de ser de
esta reorientación es de índole teórico, en el sentido de recoger recientes conceptualizaciones e
investigaciones en el campo de la semiótica, la lingüística del texto, la pragmática y los trabajos sobre
cognición (…) la concepción de lenguaje que aquí se plantea tiene una orientación hacia la construcción