pág. 4679
INTERDISCIPLINARIEDAD EN LAS CIUDADES
UTÓPICAS

INTERDISCIPLINARITY IN UTOPIAN CITIES

Francisco Partida Hoy

Autor independiente
pág. 4680
DOI:
https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i1.22579
Interdisciplinariedad en las ciudades utópicas

Francisco Partida Hoy
1
francisco.partida@academicos.udg.mx

https://orcid.org/0000-0003-2319-3282

Autor independiente

México

RESUMEN

Este artículo analiza algunas de las utopías literarias clásicas que han influido en la historia del
pensamiento urbano, enfocándose en la manera en que dichas propuestas integran oficios, saberes y
jerarquías funcionales. Se examinan obras de Tomás Moro, Tommaso Campanella, Johann Valentin
Andreä y Francis Bacon, destacando la articulación sistémica de la ciudad como un organismo social
complejo. Se explora la integración entre educación, trabajo, ciencia y espiritualidad, así como la
distribución dinámica del poder como base para la armonía y sostenibilidad urbana. Finalmente, se
reflexiona sobre el potencial de estas propuestas para el urbanismo contemporáneo, en contextos que
requieren respuestas interdisciplinarias ante retos socioambientales.

Palabras clave: Utopía urbana, Interdisciplinariedad, Urbanismo clásico, Jerarquías funcionales,
sostenibilidad.

1
Autor principal
Correspondencia:
francisco.partida@academicos.udg.mx
pág. 4681
Interdisciplinarity in utopian cities

ABSTRACT

This article analyzes some of the classic literary utopias that have influenced the history of urban

thought, focusing on how these proposals integrate trades, knowledge, and functional hierarchies.

Works by Thomas More, Tommaso Campanella, Johann Valentin
Andreä, and Francis Bacon are
examined, emphasizing the systemic articulation of the city as a complex social organism. The

integration between education, labor, science, and spirituality is explored, as well as the dynamic

distribution of power as a foun
dation for urban harmony and sustainability. Finally, the article reflects
on the potential of these proposals for contemporary urbanism, especially in contexts that demand
interdisciplinary responses to socio-environmental challenges.

Keywords: Urban utopia, Interdisciplinarity, Classical urbanism, Functional hierarchies,
sustainability.

Artículo recibido 02 enero 2026

Aceptado para publicación: 30 enero 2026
pág. 4682
INTRODUCCIÓN

Las utopías urbanas que emergieron en la literatura del Renacimiento han nutrido por siglos los
imaginarios sobre el espacio y la organización social. Aunque distantes en el tiempo, aún resuenan en
el pensamiento urbano contemporáneo, pues ofrecen modelos que articulan valores, funciones sociales
y aspiraciones colectivas. No se trata solo de diseños arquitectónicos o ensayos de gobierno ideal, sino
de auténticos ejercicios de imaginación interdisciplinaria: en ellos, la educación, el trabajo, la ciencia,
la justicia y la espiritualidad se entrelazan para sostener una visión sistémica de la ciudad.

Este artículo propone una lectura atenta de cuatro obras clave: Utopía de Tomás Moro (1516), La
ciudad del sol de Tommaso Campanella (1602), Christianopolis de Johann Andreä (1619) y La Nueva
Atlántida de Francis Bacon (1626). El análisis se articula en torno a tres ejes que emergen con fuerza
en estas propuestas: la integración de saberes y oficios, la jerarquización funcional, y la visión de la
ciudad como un organismo complejo.

Con ello, se busca responder a tres preguntas orientadoras:

¿Cómo se articulan los saberes y funciones sociales en estas ciudades ideales?
¿Qué tipo de jerarquías funcionales y distribución del poder se proponen?
¿Qué enseñanzas pueden ofrecer estos modelos al urbanismo actual, ante los desafíos
complejos de nuestras ciudades?

Más que un ejercicio histórico, esta revisión pretende revalorizar las utopías clásicas como fuente viva
de reflexión para los enfoques interdisciplinarios del presente. En tiempos donde lo urbano se enfrenta
a crisis profundas desde la desigualdad y la fragmentación hasta el colapso ecológico vale la pena
preguntarse si, al mirar atrás, no podamos también proyectar hacia adelante.

1. LA UTOPÍA COMO CONSTRUCCIÓN INTERDISCIPLINARIA

Desde sus orígenes, la utopía ha sido mucho más que un experimento literario: es una herramienta
poderosa para imaginar futuros posibles, combinando filosofía, política, arquitectura, ética y ciencia.
Las propuestas de Moro, Campanella, Andreä y Bacon no se limitan a dibujar ciudades hermosas o
justas; construyen verdaderos ensamblajes de saberes y prácticas que proyectan formas nuevas de vida
colectiva.
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Durante el Renacimiento, el pensamiento humanista colocó a la razón, la educación y el conocimiento
como pilares del cambio social. En ese contexto, las utopías no solo aspiraban a una mejor
organización del espacio, sino también a una transformación del sujeto: proponían comunidades en
las que aprender, convivir y trabajar formaban parte del mismo tejido.

Uno de los aportes más sugerentes es el de Francis Bacon, cuya Casa de Salomón encarna una
anticipación notable de la ciencia moderna. En ella, el saber se produce de manera colectiva y
sistemática, integrando observación, experimentación y síntesis interdisciplinaria (Moro, Campanella
& Bacon, 2014, p. 67). No se trata de ciencia por la ciencia, sino de un conocimiento útil, puesto al
servicio del bienestar común.

Este entrelazamiento entre disciplinas, saberes y funciones urbanas otorga a estas utopías un valor
notable para quienes piensan hoy el espacio público. Las ciudades actuales desiguales,
fragmentadas, ambientalmente vulnerables exigen precisamente miradas que crucen fronteras entre
campos del saber. Desde esa perspectiva, volver la vista hacia estas utopías no es nostalgia, sino
oportunidad.

Lo que nos enseñan estos textos es que construir una ciudad justa y sostenible implica más que diseñar
edificios o implementar políticas públicas. Supone imaginar cómo se entrelazan la educación, el
trabajo, la justicia y la espiritualidad en una red viva, donde el conocimiento no sea un privilegio, sino
un derecho compartido, y donde la vida colectiva se sostenga en la colaboración, el aprendizaje mutuo
y la diversidad funcional.

2. METODOLOGÍA DE APROXIMACIÓN A TEXTOS UTÓPICOS CLÁSICOS DESDE
UNA CLAVE INTERDISCIPLINARIA

Este trabajo parte de una lectura crítica y situada de algunos textos clave del pensamiento utópico
renacentista, con el propósito de rescatar enseñanzas que sigan teniendo resonancia en la reflexión y
la práctica urbanística de hoy. No se trata aquí de un estudio filológico ni de una reconstrucción
histórica en sentido estricto, sino de una aproximación que combina herramientas de análisis textual
con una mirada interdisciplinaria y una disposición para traducir conceptos entre contextos distantes,
pero inquietantemente conectados. La estrategia metodológica se articuló en tres momentos
principales:
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Selección de fuentes y delimitación temática

Se eligieron cuatro obras fundamentales del Renacimiento temprano: Utopía de Tomás Moro, La
ciudad del sol de Tommaso Campanella, Christianopolis de Johann Valentin Andreä y La Nueva
Atlántida de Francis Bacon. Estas obras se consideran no solo influyentes en la tradición del
pensamiento urbano occidental, sino también particularmente ricas en la forma en que integran
dimensiones sociales, pedagógicas, científicas, éticas y espirituales dentro del diseño utópico. Para
facilitar una lectura situada, se trabajó con ediciones actuales comentadas (Moro, Campanella &
Bacon, 2014; Andreä, 2017), que permiten entrever el diálogo de estas ideas con los desafíos de
nuestra época.

Extracción de fragmentos significativos y codificación temática

La lectura de los textos se guio por una pregunta transversal: ¿cómo se entretejen los saberes, los
oficios y las jerarquías funcionales en la arquitectura social de estas ciudades imaginadas? Con esta
inquietud como brújula, se fueron identificando fragmentos particularmente reveladores, que más
adelante se organizaron en torno a cinco núcleos temáticos:

(1) Epistemología del conocimiento urbano,

(2) Educación y trabajo,

(3) Estructuras de gobierno,

(4) Visión sistémica de la ciudad, y

(5) Aportes interdisciplinarios al presente.

Para ilustrar el modo en que se realizó esta codificación, puede ser útil detenernos en un ejemplo
concreto. En La ciudad del sol, Campanella afirma:

“Ningún ciudadano se dedica exclusivamente a un solo oficio, pues todos aprenden diversas
artes a lo largo de su vida, alternando periodos de trabajo manual con actividades científicas
y contemplativas.”

Este fragmento fue asignado a dos de las categorías mencionadas: educación y trabajo, por evidenciar
una concepción formativa integral, basada en la versatilidad y la rotación de oficios; y epistemología
del conocimiento urbano, ya que plantea una idea de conocimiento no parcelado, sino vivido como
experiencia amplia, entre lo práctico y lo teórico. A través de ejemplos como este fue posible ir
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perfilando ciertas constantes y también rupturas entre los distintos textos. Así, el proceso de
codificación no se limitó a clasificar pasajes, sino que permitió abrir nuevas preguntas y reconocer
afinidades profundas entre formas de imaginar la ciudad y modos de concebir el conocimiento.

Traducción interdisciplinaria y contextualización actual

El último paso consistió en trasladar esos hallazgos hacia un marco de análisis más contemporáneo,
sin perder de vista el horizonte histórico en el que fueron concebidas estas obras. Esta “traducción”
implicó poner a dialogar las estructuras utópicas con los debates actuales sobre ciudad, complejidad y
saberes compartidos. Aquí, el trabajo se apoyó en referencias como Edgar Morin (1999), Julie Klein
(1990) y Repko et al. (2020), cuyas propuestas invitan a pensar los problemas complejos desde la
integración crítica de múltiples disciplinas. Lejos de buscar analogías forzadas, se procuró mantener
un equilibrio entre fidelidad al texto original y pertinencia para el presente.

Tabla 1. Ejemplo de codificación temática interdisciplinaria a partir de textos utópicos clásicos

Obra

Fragmento seleccionado
(ejemplo)

Categorías
asignadas

Comentario
interpretativo

La ciudad del
sol

“Ningún ciudadano se dedica
exclusivamente a un solo
oficio, pues todos aprenden
diversas artes a lo largo de su
vida, alternando trabajo
manual y actividad científica.”

Educación y trabajo

Expresa una pedagogía
basada en la versatilidad de
saberes, que rompe la
división entre teoría y
práctica.

Epistemología del
conocimiento
urbano

Utopía

“Cada familia produce lo que
necesita, y los excedentes se
distribuyen según las
necesidades del común.”

Estructuras de
gobierno

Refleja una economía
planificada con fines
colectivos, enmarcada en
una lógica redistributiva y
comunal.
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Visión sistémica de
la ciudad

Christianopolis

“Los ciudadanos aprenden
desde niños tanto geometría
como carpintería, para unir
ciencia y utilidad en su
formación.”

Educación y trabajo

Destaca la formación
integral desde edades
tempranas, con una
perspectiva de aprendizaje
aplicado.

Aportes
interdisciplinarios al
presente

La Nueva
Atlántida

“Nuestra Casa de Salomón es
una institución dedicada a la
búsqueda de la verdad, donde
se cultivan los secretos de la
naturaleza para el bien de toda
la comunidad.”

Epistemología del
conocimiento
urbano

Describe una institución
que concentra saberes
científicos en función del
bien común, anticipando
ideas modernas.

Aportes
interdisciplinarios al
presente

Más que un método cerrado, esta aproximación quiere mostrar cómo es posible leer documentos del
pasado desde una sensibilidad que no se conforme con describirlos, sino que los reconozca como
interlocutores vivos. Porque si algo nos enseñan estos textos es que imaginar la ciudad también es un
ejercicio de pensamiento crítico, de apertura hacia lo posible, y de construcción colectiva de sentido.
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3. FUNDAMENTOS EPISTEMOLÓGICOS DE LAS UTOPÍAS CLÁSICAS

Las utopías urbanas del Renacimiento no solo imaginaron ciudades ideales: también propusieron
formas distintas de entender el conocimiento, su circulación y su papel en la vida colectiva. En textos
como Utopía, La ciudad del sol, Christianopolis y La Nueva Atlántida, el saber no aparece como
privilegio de unos cuantos, sino como un bien común, profundamente ligado a la experiencia, la
práctica y la convivencia.

En Utopía, Tomás Moro (2014), por ejemplo, plantea un modelo en el que el conocimiento se valora
por su utilidad social. No hay espacio para la especulación abstracta ni para el elitismo: lo que importa
es cómo el saber transforma la vida cotidiana, cómo se transmite entre generaciones, cómo se traduce
en justicia y bienestar colectivo. La educación, entonces, no es un lujo, sino una práctica compartida,
constante y situada (Moro, Campanella & Bacon, 2014, p. 22).

Tommaso Campanella, por su parte, propone en La ciudad del sol (2014) una visión epistemológica
que une razón y espiritualidad. Para él, aprender no es solo acumular información: es iluminar la mente
y el alma, integrar lo científico con lo ético y lo moral. La razón, en su propuesta, no se presenta como
una herramienta fría ni neutral, sino como una fuerza al servicio de la armonía social (Moro,
Campanella & Bacon, 2014, p. 35).

Johann Andreä, en Christianopolis (2017), introduce otra dimensión crucial: la relación entre saber y
oficio. En su modelo, los ciudadanos rotan entre distintas tareas, aprendiendo a valorar la diversidad
de funciones que sostienen la ciudad. Esta epistemología basada en la experiencia práctica rompe con
la especialización rígida, promoviendo en cambio la polivalencia como forma de cohesión social
(Andreä, 2017, p. 58).

Finalmente, Francis Bacon lleva esta idea a un terreno más sistemático con su Casa de Salomón, un
centro de producción colaborativa de conocimiento que anticipa muchos de los principios de la ciencia
moderna. Ahí, equipos interdisciplinarios observan, experimentan, clasifican y sintetizan saberes con
el objetivo de transformar positivamente la vida en comunidad (Moro, Campanella & Bacon, 2014, p.
71).

En conjunto, estas propuestas configuran un marco epistemológico robusto, en el que el conocimiento
no se fragmenta ni se encierra, sino que se vive, se comparte y se articula con la acción. La educación
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universal, la interdisciplinariedad y la participación activa se perfilan como condiciones esenciales
para pensar una ciudad justa y viva. Y aunque hayan sido escritas hace siglos, estas ideas siguen
dialogando con los desafíos del presente.

4. SABERES Y OFICIOS ENTRELAZADOS

Precisamente, una de las apuestas más poderosas de las utopías renacentistas es su forma de entrelazar
el conocimiento con el trabajo, la educación con la vida cotidiana, y los oficios con la organización
social. No se trata de una ciudad que funcione como una máquina, sino como una red viva, donde cada
parte cumple una función, se reconoce en las demás y se articula en beneficio del conjunto.

Tomás Moro (2014) imagina una sociedad en la que la educación está profundamente conectada con
el trabajo y con las leyes que rigen la convivencia. No hay ciudadanos ociosos, ni jerarquías rígidas
entre quienes piensan y quienes hacen: todos trabajan según sus capacidades y aprenden, de manera
continua, sobre el entorno en que viven (Moro, Campanella & Bacon, 2014, p. 45). Esta integración
de saberes y quehaceres no solo forma personas competentes, sino también ciudadanos conscientes de
su papel en la comunidad.

Pero la educación, para Moro, no es solo técnica: también es ética. Su objetivo es cultivar virtudes
cívicas que prevengan la corrupción y el desorden, males que, como bien sabemos, no han
desaparecido en nuestras ciudades contemporáneas. Su utopía, entonces, es un llamado a repensar
cómo educamos y para qué. La construcción de ciudadanía es una política real, llevada a la práctica a
través de acciones concretas en las que los ciudadanos se vuelven competentes en varias tareas y
oficios, tanto manuales como intelectuales, uniendo el ser con el saber y el hacer.
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Figura 1. El bienestar de la ciudad depende de los ciudadanos polifacéticos

Campanella, en La ciudad del sol (2014), profundiza esta propuesta con una metáfora luminosa: el
conocimiento debe brillar para todos como el sol ilumina la tierra. Sin secretos, sin exclusiones. Lo
radical de su planteamiento es que rompe con la idea del saber como propiedad de una élite,
proponiendo una educación pública que abarque tanto la razón como el espíritu (Moro, Campanella
& Bacon, 2014, p. 32). En un mundo donde millones de personas se endeudan para estudiar, esta
visión aún tiene filo.

Además, Campanella insiste en que no puede separarse la vida intelectual del trabajo manual. Sembrar
la tierra, construir, pensar, rezar, experimentar: todo forma parte de una misma lógica integral. La
ciencia, la filosofía y la espiritualidad no se oponen, se complementan. El resultado: una comunidad
donde el saber tiene cuerpo, manos y sentido.

En Christianopolis, Johann Andreä plantea algo similar, pero con un giro muy interesante: la rotación
de oficios como práctica ética y pedagógica. Al desempeñar distintas tareas, los ciudadanos aprenden
a valorar el trabajo del otro, evitan la arrogancia del especialista y se reconocen como parte de un
entramado común (Andreä, 2017, p. 58). Es, en cierto modo, una educación en empatía. “Ponerse en
los zapatos del otro” deja de ser una frase hecha: se convierte en práctica ciudadana.
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Francis Bacon, como es habitual, sistematiza esta visión. En su Casa de Salomón, la producción de
conocimiento se organiza en un gran ensamblaje colaborativo: observadores, experimentadores,
traductores, clasificadores… cada uno cumple una función específica, pero todos apuntan a un fin
común. Anticipa así los equipos de investigación contemporáneos, y lo hace desde una lógica
profundamente interdisciplinaria.

Leídas en conjunto, estas propuestas nos ofrecen una lección contundente: no hay ciudad justa sin
integración de saberes y funciones. Ni hay comunidad viva sin dignificación del trabajo manual, sin
diálogo entre ciencia y espiritualidad, sin educación como práctica situada. En tiempos donde la
fragmentación parece la norma, estas utopías nos recuerdan que la diversidad puede ser fuente de
armonía, y que la ciudad también se construye desde lo que hacemos y cómo lo hacemos cada
día.

5. JERARQUÍAS, PODER Y GOBIERNO EN LAS CIUDADES UTÓPICAS

Detrás de cada utopía urbana hay siempre una pregunta clave: ¿cómo se ejerce el poder? Las ciudades
ideales de Moro, Campanella, Andreä y Bacon no solo proponen modelos espaciales o pedagógicos,
sino también nuevas formas de gobernanza, basadas en principios éticos, meritocráticos y
comunitarios que buscan evitar tanto el caos como los abusos del poder.

En Utopía, Tomás Moro (2014) imagina un sistema político basado en la representación indirecta y la
rotación de cargos. Los ciudadanos se organizan en familias que eligen a sus representantes, quienes
a su vez conforman consejos superiores. Nadie permanece en el poder de forma indefinida, y todo
cargo público se concibe como un servicio temporal al bien común (Moro, 2014, p. 58). Esta propuesta
cuestiona abiertamente la lógica del absolutismo monárquico de su tiempo, y ofrece una alternativa
donde la vigilancia mutua y la rotación evitan la concentración del poder.

Tommaso Campanella, en La ciudad del sol (2014), radicaliza esta propuesta al imaginar un gobierno
teocrático-científico. La ciudad es regida por una figura central el Metafísico o Sol asistida por
tres ministros: Poder, Sabiduría y Amor. Aunque a primera vista este diseño parece jerárquico,
Campanella insiste en que el poder debe estar en manos de los más sabios, no de los más ricos ni de
los más poderosos (Campanella, 2014, p. 44). Su propuesta se sostiene, al menos en el plano ideal, en
el conocimiento y no en el linaje o la propiedad.
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Andreä, en Christianopolis (2017), apuesta por un modelo de gobierno guiado por la virtud. La ciudad
es dirigida por un consejo de ancianos sabios, elegidos por sus méritos éticos y espirituales. No hay
castigos ejemplares ni leyes autoritarias, sino una ética compartida que actúa como brújula colectiva.
“El gobierno de la ciudad no se impone por la fuerza, sino por la convicción ética y la voluntad común
de vivir justamente”, afirma (Andreä, 2017, p. 73). Esta confianza en la formación moral del ciudadano
como base del orden social resulta llamativa incluso hoy, cuando la legalidad muchas veces se percibe
como desconectada de la legitimidad.

Francis Bacon introduce en La Nueva Atlántida una propuesta que nos interpela de manera especial
en el presente. Allí, la élite gobernante está compuesta por científicos y técnicos organizados en torno
a la Casa de Salomón. Si bien no se detalla un modelo político completo, se sugiere con claridad que
quienes gestionan el conocimiento tienen un papel clave en el rumbo social (Moro, Campanella &
Bacon, 2014, p. 72). La tecnocracia, tan debatida hoy en contextos de crisis y pandemia, tiene aquí
uno de sus antecedentes más tempranos.

Pese a sus diferencias, estas cuatro utopías comparten un interés común: imaginar estructuras de poder
que eviten la corrupción y el abuso, pero sin caer en el desorden. La ética, la educación, la rotación y
la legitimidad del saber aparecen como pilares alternativos al autoritarismo y a la ley impuesta. Lejos
de ser ingenuas, estas propuestas siguen siendo provocadoras: ¿cómo se construye hoy la autoridad
legítima en las ciudades? ¿Qué papel juegan la experticia, la participación ciudadana y la moral pública
en nuestras estructuras de decisión?

Las utopías no dan recetas, pero sí nos ofrecen lenguajes para pensar. Y hoy, frente a sistemas políticos
fragmentados, desiguales o cooptados, volver a ellas puede ser un gesto de lucidez crítica.

6. LA CIUDAD COMO SISTEMA INTEGRAL Y ORGANISMO VIVO

Uno de los aportes más potentes de las utopías clásicas es la manera en que entienden la ciudad: no
como una suma de partes, sino como un organismo vivo, dinámico, en equilibrio. Una red de
relaciones interdependientes entre saberes, funciones, personas y entornos. Esta visión anticipa, con
siglos de ventaja, las nociones contemporáneas de urbanismo sistémico, ecología urbana y
pensamiento complejo.
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En Utopía, Tomás Moro ([1516] 2014) propone una ciudad equilibrada, planificada en función del
bienestar colectivo. Las actividades productivas, educativas y judiciales están articuladas para
garantizar no solo eficiencia, sino también justicia y sentido de comunidad (Moro, 2014, pp. 4345).
La ciudad no es solo un espacio, sino una expresión de relaciones humanas bien tejidas.

Campanella retoma esta idea y la lleva más lejos. En La ciudad del sol, la ciudad es literalmente un
cuerpo, y cada ciudadano es un órgano que debe operar en armonía con los demás para que el conjunto
esté sano. Esta metáfora no es sólo estética: expresa una pedagogía política donde la educación, el
trabajo cooperativo y la conexión mente-cuerpo-espíritu son indispensables para sostener la
comunidad (Campanella, 2014, pp. 5255).

También Andreä, en Christianopolis, insiste en la interdependencia funcional. La rotación de oficios,
la formación continua y la versatilidad de los ciudadanos permiten que el sistema se mantenga flexible
y resiliente. No hay especializaciones cerradas ni estancos rígidos. La ciudad se adapta a lo que
necesita, y las personas aprenden a habitar distintos roles para sostener la armonía social (Andreä,
2017, pp. 7073).

Francis Bacon, con su Casa de Salomón, articula de forma ejemplar esta lógica integradora. Allí, todas
las ramas del conocimiento desde la astronomía hasta la música, pasando por la fisiología o la
navegación coexisten y se alimentan mutuamente. Lo útil, lo bello y lo espiritual no están separados,
sino que forman parte de una misma empresa común (Bacon, 2014, pp. 6974)

Un componente clave de esta visión orgánica es su apertura al cambio. Tanto Campanella como
Andreä entienden que las ciudades no son estructuras estáticas, sino sistemas vivos que deben
adaptarse a contextos cambiantes. La redistribución funcional, la movilidad de roles y la educación
permanente son mecanismos para evitar la rigidez y garantizar la resiliencia.

En estos tiempos, donde las ciudades enfrentan retos como el cambio climático, la migración, la
exclusión social, el agotamiento de recursos o la digitalización desmedida, las ideas de estos autores
siguen resonando. Sus propuestas invitan a imaginar urbes donde el conocimiento, el trabajo, la
justicia y la espiritualidad estén integrados; donde lo técnico no se imponga sobre lo humano; y donde
pensar la ciudad implique, también, imaginar una forma de vida más justa y conectada.
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Porque al final, lo que Moro, Campanella, Andreä y Bacon proponen no es solo una arquitectura
distinta, sino una manera de habitar juntos de manera más consciente, más ética y más plural el
espacio que compartimos.

7. APORTES PARA EL URBANISMO CONTEMPORÁNEO: LECCIONES DESDE LAS
UTOPÍAS RENACENTISTAS

A pesar de haber sido concebidas hace más de cuatro siglos, las ciudades imaginadas por Moro,
Campanella, Andreä y Bacon siguen ofreciendo enseñanzas potentes para los desafíos urbanos de hoy.
Sus propuestas no son recetas, pero sí semillas: invitan a repensar la ciudad como un proyecto
colectivo donde el conocimiento, la justicia y el bienestar se entrelazan con una lógica sistémica y
ética.

En un contexto marcado por la desigualdad espacial, la fragmentación funcional, el deterioro
ambiental y la pérdida de sentido comunitario, resulta valioso recuperar algunos principios de estas
utopías y traducirlos en recomendaciones para el diseño, la gestión y la transformación de nuestras
ciudades actuales. A continuación, se sintetizan algunas de estas enseñanzas en una tabla comparativa.

Tabla 2. Lecciones utópicas y su aplicación urbana actual

Enseñanza utópica clave
Autor/es Relevancia contemporánea Aplicación sugerida
Educación continua,
universal y ligada al
entorno

Moro,
Campanella,
Andreä

Reforzar el vínculo entre
aprendizaje y ciudadanía

Espacios públicos
como entornos
pedagógicos (parques-
ciencia, huertos
escolares, laboratorios
urbanos)

Rotación y dignificación
de oficios

Andreä

Combatir la precarización y
fomentar el reconocimiento
interfuncional

Políticas de formación
múltiple, sistemas
cooperativos y bancos
de tiempo
comunitarios
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Gobernanza ética y
participativa

Moro, Andreä

Revalorar la legitimidad
frente a la tecnocracia
autoritaria

Consejos vecinales
deliberativos,
presupuestos
participativos,
observatorios
ciudadanos

Ciencia aplicada al bien
común

Bacon

Reorientar la innovación
hacia necesidades sociales y
ecológicas

Laboratorios cívicos
interdisciplinarios,
ciencia ciudadana,
urbanismo basado en
datos abiertos

Visión sistémica e integral
de la ciudad

Todos

Superar enfoques
fragmentados y sectoriales

Planificación
territorial
transdisciplinaria,
infraestructura verde-
azul, redes
colaborativas entre
actores diversos

Interdependencia entre
cuerpo, mente y entorno

Campanella

Enfrentar la desconexión
psicoespacial de lo urbano

Urbanismo afectivo,
diseño con perspectiva
de bienestar integral,
espiritualidades laicas
del espacio

Estas recomendaciones no buscan idealizar el pasado, sino apropiarse críticamente de lo que aún puede
fecundar nuestro presente. La utopía, en este sentido, no es un destino final, sino un horizonte que da
dirección: una provocación para imaginar otras formas de habitar, convivir y construir ciudad.
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CONCLUSIÓN

Las utopías urbanas del Renacimiento de la mano de Moro, Campanella, Andreä y Bacon nos
muestran que imaginar una ciudad es también imaginar una forma de conocimiento, de convivencia y
de poder. Lejos de ser solo ejercicios literarios, estas propuestas articulan saberes y prácticas de
manera interdisciplinaria, anticipando muchas de las tensiones que aún atraviesan nuestras ciudades.

Sus modelos, aunque idealizados y contextualizados históricamente, ofrecen pistas valiosas para el
presente: desde la centralidad de la educación como práctica colectiva, hasta la necesidad de integrar
funciones y oficios en sistemas urbanos flexibles y resilientes. Su crítica a las jerarquías fijas, su
apuesta por la polivalencia ciudadana y su énfasis en el bien común siguen dialogando con los
problemas que enfrentamos hoy: desigualdad estructural, fragmentación funcional, tecnocratización
del gobierno, deterioro ambiental y pérdida de sentido comunitario.

Pensar la ciudad como un organismo vivo, como un ensamblaje complejo donde el saber no se aísla,
sino que se comparte, nos invita a superar los enfoques parciales que a menudo dominan el urbanismo
actual. La interdisciplinariedad no es una moda ni un ornamento académico: es una necesidad vital
para construir comunidades más humanas, sostenibles y justas.

Estas utopías nos recuerdan que no basta con rediseñar calles o edificios: hay que repensar los vínculos
que los sostienen, los conocimientos que los activan y los valores que les dan sentido. En tiempos de
crisis múltiple climática, social, identitaria volver a imaginar lo urbano desde claves éticas,
pedagógicas y epistémicas no es un gesto nostálgico, sino profundamente transformador.

Así, releer estas utopías no es un ejercicio arqueológico, sino una forma de abrir futuros. Futuros en
los que la ciudad no sea solo una infraestructura que habitamos, sino una experiencia que compartimos
y que, juntos, podemos seguir construyendo.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Andreä, J. (2017). Christianopolis. Fondo De Cultura Económica.

Morin, E. (1999). La cabeza bien puesta: Repensar la reforma, renovar la educación. Gedisa.

Moro, T., Campanella, T., & Bacon, F. (2014). Utopías del Renacimiento (Estudio preliminar de E.
Ímaz). Fondo de Cultura Económica.

Klein, J. T. (1990). Interdisciplinarity: History, Theory, and Practice.
Wayne State University Press.
pág. 4696
Repko, A. F., Szostak, R., & Buchberger, M. P. (2020).
Introduction to Interdisciplinary Studies (3rd
ed.). SAGE Publications.