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LA INFLUENCIA DE LA FAMILIA EN EL
PROCESO EDUCATIVO EN LOS ESTUDIANTES
DE EDUCACIÓN INICIAL PARA MEJORAR EL
ÉXITO ACADÉMICO
THE INFLUENCE OF FAMILY ON THE EDUCATIONAL PROCESS
IN EARLY CHILDHOOD EDUCATION STUDENTS TO IMPROVE
ACADEMIC SUCCESS
Lic. Letty Monserrate Mantuano Arteaga. Mg
Centro de Educación Inicial Calixto Quijije
Lic. Cinthya Karina Lucas Mantuano. Mg
Unidad Educativa Fiscal José María Santana Salazar
Lic. Saida Haidee Solórzano Delgado. Mg
Centro de Educación Inicial Calixto Quijije
Lic. Elizabeth Katherine Lucas Mantuano. Mg
Unidad Educativa Fiscal José María Santana Salazar
Lic. Miriam Stefanía Delgado Mero.
Centro de Educación Inicial Calixto Quijije

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DOI: https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i1.22597
La influencia de la familia en el proceso educativo en los estudiantes de
educación inicial para mejorar el éxito académico
Lic. Letty Monserrate Mantuano Arteaga. Mg1
letty.mantuano@docentes.educacion.edu.ec
https://orcid.org/0009-0000-9757-0074
Centro de Educación Inicial Calixto Quijije
Ecuador
Lic. Cinthya Karina Lucas Mantuano. Mg
cinthyak.lucas@docentes.educacion.edu.ec
https://orcid.org/0009-0001-5694-5623
Unidad Educativa Fiscal José María Santana
Salazar
Ecuador
Lic. Saida Haidee Solórzano Delgado. Mg
saida.solorzano@docentes.educacion.edu.ec
https://orcid.org/0009-0001-9227-5401
Centro de Educación Inicial Calixto Quijije
Ecuador
Lic. Elizabeth Katherine Lucas Mantuano.
Mg
katherine.lucas@docentes.educacion.edu.ec
https://orcid.org/0009-0001-9602-1118
Unidad Educativa Fiscal "Dra. Guadalupe
Larriva"
Ecuador
Lic. Miriam Stefanía Delgado Mero.
stefania.delgado@docentes.educacion.edu.ec
https://orcid.org/0009-0007-8957-2337
Centro de Educación Inicial Calixto Quijije
Ecuador
RESUMEN
La presente investigación actual, analiza el papel crucial que desempeña la familia en la educación de
los niños preescolares. Donde se dan a conocer distintas teorías vinculadas al desarrollo de los infantes,
considerando los factores y colaboración que la familia ofrece en el ámbito educativo. Esto ayuda a
comprender lo importante que es la familia en la educación inicial, con el fin de reconocer su función
como el primer agente educativo que tiene un impacto significativo en el desarrollo cognitivo, emocional
y social de los niños durante esta fase .Se ha realizado una recopilación de datos a través de un análisis
de literatura bibliográfica, mediante los estudio de contenido correspondiente sobre diferentes
elementos, como la influencia familiar, el proceso de enseñanza, el desarrollo cognitivo, el desempeño
académico y el éxito escolar .Los resultados demuestran las ventajas que se obtienen al contar con una
participación activa de los padres en las instituciones educativas, lo cual se traduce en enfoques
pedagógicos que promueven el aprendizaje, la autoconfianza y la habilidad para enfrentar retos
educativos así como resolver problemas en el entorno escolar .Además, se subraya la relevancia de que
las escuelas apliquen estrategias que refuercen el vínculo familiar y fomenten un compromiso conjunto
entre docentes y padres .En conclusión, el entorno familiar es esencial para la calidad educativa que los
pequeños experimentarán durante su etapa preescolar, ya que no solo establece las raíces para las
experiencias iniciales, sino que también afecta su formación ética y social dentro de la comunidad.
Palabras claves: Influencia de la familia, docente, proceso de enseñanza, desarrollo cognitivo, éxito
escolar
1 Autor principal
Correspondencia: letty.mantuano@docentes.educacion.edu.ec

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The Influence of Family on the Educational Process in Early Childhood
Education Students to Improve Academic Success
ABSTRACT
This current research analyzes the crucial role of the family in the education of preschool children. It
presents various theories related to infant development, considering the factors and support that the
family provides in the educational sphere. This helps to understand the importance of the family in early
childhood education, recognizing its role as the primary educational agent with a significant impact on
children's cognitive, emotional, and social development during this phase. Data was collected through a
literature review, using corresponding content studies on various elements such as family influence, the
teaching process, cognitive development, academic performance, and school success. The results
demonstrate the advantages of active parental involvement in educational institutions, which translates
into pedagogical approaches that promote learning, self-confidence, and the ability to face educational
challenges and solve problems in the school environment. Furthermore, the study underscores the
importance of schools implementing strategies that strengthen family bonds and foster a shared
commitment between teachers and parents. In conclusion, the family environment is essential for the
quality of education that young children experience during their preschool years, as it not only
establishes the foundation for initial experiences but also influences their ethical and social development
within the community.
Keywords: Family influence, teacher, teaching process, cognitive development, academic success
Artículo recibido 10 diciembre 2025
Aceptado para publicación: 17 enero 2026

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INTRODUCCIÓN
En la actualidad, la influencia de la familia es parte esencial en la vida de los niños, siendo una de las
primeras etapas en su educación inicial, mejorando la parte emocional, social y académica. Sin embargo,
contar con la presencia de la familia, se ha convertido en un factor clave para el progreso integral y el
éxito de los niños. En la etapa de educación preescolar, esta cooperación toma una importancia notable,
dado que es el primer entorno donde se establecen las capacidades cognitivas, emocionales y sociales
que formarán la base para los futuros aprendizajes. El hogar actúa como el principal pilar de apoyo y
estímulo, mientras que la institución educativa se presenta como el entorno formal donde se organiza el
saber; por esta razón, la convivencia armoniosa entre ambos ambientes es esencial para asegurar una
educación eficiente.
Hoy en día, diversas investigaciones indican que los niños que cuentan con el apoyo constante de sus
familias tienden a exhibir un rendimiento académico superior, mayor interés por el aprendizaje y una
integración socio-emocional más fuerte. La colaboración entre la familia y la escuela debe considerarse
como una asociación estratégica basada en la comunicación, el involucramiento y el compromiso
compartido (Chichanda Yagual, Reyes Yagual , Suarez Soria, & Pallasco Tomalá, 2025).
Además, la educación inicial no se restringe solo a lo que ocurre en el aula. Por el contrario, esta etapa
se caracteriza por un proceso educativo continuo que abarca el hogar, la comunidad y el contexto social.
Bronfenbrenner en (1979) sostiene que el desarrollo infantil ocurre dentro de estructuras
interconectadas, donde la familia representa el núcleo. Para Epstein (2010) subraya que la familia
desempeña un papel fundamental en la educación de los niños durante la infancia. Los padres tienen la
capacidad de crear un ambiente enriquecido para el aprendizaje, ofreciendo actividades educativas y
oportunidades de aprendizaje en casa. También pueden apoyar a los niños en el desarrollo de habilidades
socio-emocionales y en la formación de relaciones positivas con sus compañeros y educadores
(Barahona Cruz, Sánchez Méndez, Ramírez Andrade , & Verdesoto Suárez , 2023).
De esta manera, el rol de la familia en la educación preescolar también ha sido examinado a través de la
teoría del aprendizaje social. Los padres pueden actuar como ejemplos positivos para sus hijos,
enseñándoles con su conducta. Adicionalmente, pueden brindar retroalimentación y refuerzos positivos

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para conductas deseadas, lo cual puede aumentar la probabilidad de que los niños repitan esas acciones
en el futuro.
En consecuencia, la relevancia de la familia en el aprendizaje preescolar se ha visto vinculado a diversos
resultados positivos a largo plazo en la educación de los niños. Donde los infantes, cuyos progenitores
se involucran más en su formación tienden a lograr un mayor éxito académico y mejores desempeños
escolares. Asimismo, esos pequeños suelen exhibir una actitud más favorable hacia el aprendizaje y
poseen la capacidad de desarrollar habilidades emocionales y sociales esenciales.
La familia, significa la primera escuela que los infantes inician su proceso de aprendizaje y adaptación,
es decir donde inicia el entendimiento de la existencia. Donde la interacción entre los miembros
familiares establece los principios. Desde su nacimiento, los niños captan emociones y actitudes; por
eso, el núcleo familiar desempeña un papel provechoso preparándolos para afrontar los retos que se les
presenten.
Los recientes entornos educativos que exigen calidad y ecuanimidad se encuentran en la interconexión
entre el hogar y la escuela, dado que, si esta se establece de manera adecuada, resultará beneficiosa y
promoverá el aprendizaje de los alumnos. Es esencial entender que, para reconocer la importancia de la
familia en los procesos de aprendizaje, es vital examinar la relación entre la familia y la escuela. Sin
duda, este vínculo ha evolucionado a medida que la sociedad ha cambiado en su totalidad, debido a que:
"Las escuelas iniciales mantenían una conexión sólida con la comunidad, y a comienzos del siglo XX,
las funciones pedagógicas fueron cada vez más especializadas y complejas, donde los educadores
impartían materias y empleaban métodos que se distanciaban de la experiencia de los padres, quienes
tenían poco que aportar sobre lo que sucedía en las aulas" (Muñoz, 2009).
Por consiguiente, el rendimiento académico tiene relación con la calidad educativa familiar que el
estudiante le han inculcado desde el hogar, es por esto que varias investigaciones, evidencian que un
entorno familiar estable y contar con el apoyo familiar, contribuye significativamente el éxito de los
infantes en el rendimiento académico y personal. Sin embargo, en la actualidad existen hogares
disfuncionales o la falta de involucramiento parental que hace que se vea reflejado el bajo rendimiento
escolar en los niños y en ocasiones se puede generar problemas de comportamientos dentro del aula de
clases con sus compañeros o docente. Cada uno de estos puntos antemencionado es indispensable para

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desarrollar estrategias que faciliten la participación familiar efectiva en los procesos de aprendizaje
educativos.
Desde el punto de vista de (Roldan Quijije, 2025), la carencia de ayuda en el hogar puede presentarse
de varias maneras, como la falta de atención en las tareas escolares, poca comunicación entre padres e
hijos sobre temas educativos y escasa involucración en actividades escolares. Estas circunstancias
pueden reducir el interés del estudiante y su dedicación al aprendizaje, lo que conduce a un bajo
rendimiento académico. Asimismo, las relaciones familiares marcadas por peleas, tensión o
inestabilidad pueden crear un entorno que no favorece el estudio, impactando negativamente la atención
y el desempeño del estudiante.
El desempeño académico constituye un tópico de interés mundial porque representa un indicador
fundamental del desarrollo total de los estudiantes y un elemento determinante para su éxito en un
entorno cada vez más competitivo. Este aspecto revela no solo las capacidades de cada estudiante, sino
también la efectividad de los sistemas de enseñanza y la influencia que tienen las personas externas,
como familiares y amigos, en el proceso. Numerosos estudios a nivel global han evidenciado cómo
influyen la familia y la escuela en el rendimiento de los estudiantes en las instituciones educativas. La
participación activa de los padres en la educación de sus hijos genera múltiples beneficios no solo en su
desempeño escolar, sino también en su desarrollo social y emocional ( Soriano Ferrer & Castrillón
Mosquera, 2017).
En América Latina, donde los retos de calidad y equidad educativa son evidentes, fortalecer la conexión
entre las familias y las entidades educativas se ha convertido en una estrategia importante para
proporcionar un aprendizaje seguro desde los primeros años de educación. También, cabe destacar que
existen regiones donde a diario se enfrentan a un contexto complicado, caracterizado por desigualdades
sociales y económicas que impactan los sistemas educativos. En este marco, la participación activa de
los padres es un recurso esencial para superar barreras estructurales y asegurar que los niños tengan
acceso a una educación de calidad (Durán Domínguez & Santana Colin, 2023).
Hay que tener presente que hoy en día en Ecuador, el apoyo escolar por parte de los padres de familia
tiene una importancia significativa, ya que ayuda a disminuir las desigualdades educativas y a establecer
un entorno propicio para el crecimiento temprano de los niños. Durante los años iniciales de educación,

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resulta vital cimentar bases que apoyen el progreso académico y personal de los estudiantes. Sin
embargo, estudios locales han indicado la necesidad de profundizar la manera de optimizar esta
participación para elevar los niveles de rendimiento académico en las instituciones educativas del país.
Este reto se intensifica en comunidades con limitaciones económicas, donde el respaldo familiar puede
compensar las deficiencias del entorno escolar (Jaramillo Valencia, 2022).
Por otra parte, a nivel del país, el Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEVAL,2018) sugiere
que el vínculo entre los infantes y sus progenitores es uno de los más significativos y perdurables en la
existencia de los niños. La familia, independientemente de su tamaño, representa la primera instancia
social en la que los niños adquieren conocimientos y crecen. La educación de los hijos puede variar en
distintas culturas, pero siempre requiere ofrecer a los niños respaldo, atención, amor, dirección y
protección (Peralta González, Criollo Balladares, & Cuichan Gualavisi, 2023).
Siendo así, La educación en la etapa preescolar es crucial para el crecimiento tanto cognitivo como
socioemocional de los pequeños. La familia tiene un rol esencial en este ámbito, ya que representa el
primer y más significativo contexto educativo para los niños. De hecho, numerosos estudios han
evidenciado cómo el entorno familiar afecta el aprendizaje en la etapa preescolar. Por otra parte, la
implicación de los padres en la formación académica de sus hijos se ha vuelto una prioridad en muchos
sistemas educativos globalmente. Esto se debe a la asociación positiva entre la participación activa de
los padres y diversos resultados en el aprendizaje, abarcando no solo el ámbito académico, sino también
el social y emocional (Gutman & Feinstein, 2010).
Asimismo, se ha evidenciado que los padres que se involucran de forma activa en la educación de sus
hijos son considerados más a menudo "ejemplos a seguir" por los pequeños, lo que puede tener un efecto
directo en su deseo por aprender y mejorar su rendimiento escolar.
También, es necesario tomar en cuenta que en ocasiones resulta complicado para los progenitores,
porque suelen estar ocupados con sus trabajos, no se comunican eficazmente con las instituciones
educativas y no están listos para involucrarse en el proceso de aprendizaje de sus hijos. Además, es
importante entender que diferentes hogares pueden no contar con las mismas oportunidades o recursos
para participar en dichas actividades. Los factores sociales, económicos y organizativos pueden

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dificultar la colaboración con las escuelas, lo que puede generar desigualdades en el rendimiento
académico y la salud de los prescolares.
Este estudio nace de la necesidad de investigar y entender de manera más detallada el efecto de la
implicación familiar en los resultados académicos y el crecimiento socioemocional de los niños en la
etapa de educación temprana. Aunque existe un interés creciente en potenciar la cooperación entre las
familias y las instituciones educativas, todavía persisten diferencias importantes en la forma en que se
administran estas relaciones (Delgado Espinoza & Pico Bazurto , 2025).
Esta indagación propone como análisis de las prácticas contemporáneas de participación familiar en
instituciones de educación temprana, explorando las percepciones de los profesores y padres, además
de los retos y posibilidades a los que se enfrenta esta cooperación. La mezcla de métodos cualitativos y
cuantitativos no solo facilita la identificación de patrones estadísticos, sino también entender las
vivencias subjetivas de las familias y su vínculo con las instituciones educativas. Esta perspectiva intenta
dar respuesta a interrogantes fundamentales: ¿Cómo afecta la colaboración familiar el crecimiento
cognitivo y emocional de los niños? ¿Cuáles son los elementos que fomentan o restringen esta
cooperación? ¿Qué tácticas se pueden aplicar para robustecer la relación entre la familia y la escuela?
La función de la familia en la educación temprana cobra importancia en un escenario donde la sociedad
se topa con retos como la división de los vínculos comunitarios, el aumento de la carga de trabajo y las
modificaciones en las dinámicas familiares. En esta situación, las instituciones educativas no pueden
cargar de manera autónoma con el desarrollo de los niños; la cooperación con las familias es esencial
para crear ambientes de aprendizaje eficaces y emocionalmente seguros. Además, los progresos en la
investigación educativa indican que el proceso de aprendizaje resulta más eficaz cuando hay una
continuidad entre los valores, expectativas y prácticas tanto del hogar como de la escuela (Vygotsky,
1978).
Este análisis también es importante ya que ofrece una visión contextualizada sobre las maneras en las
que las familias participan en un entorno educativo particular. Las variaciones en los grados de
participación y los obstáculos señalados pueden ser el fundamento para crear estrategias colaborativas
que promuevan una mejor inclusión de las familias en el periodo de adquisición de conocimientos
(Barragán Álvarez, Gaibor Villegas, Camacho Abril, & Sáenz de Viteri Cerezo, 2024).

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En resumen, la implicación de la familia en el aprendizaje de los niños en la educación inicial no es
simplemente un añadido, sino un elemento fundamental que pueda influir en los logros educativos y la
planificación pedagógica que permitan la efectividad del proceso de enseñanza aprendizaje basado en
el Sistema Educativo Nacional. Los estudios subrayan la necesidad de establecer colaboraciones entre
los distintos actores educativos y de enfrentar las dificultades que restringen la cooperación efectiva
entre la familia y la institución educativa. Esta fase formativa debería considerarse como una ocasión
para reforzar los vínculos entre ambos contextos, garantizando que cada niño obtenga la ayuda necesaria
para su desarrollo intelectual, emocional y social.
El objetivo de este estudio es promover y aumentar la implicación activa y el compromiso familiar en
el proceso de aprendizaje de los niños en la educación inicial. Se busca establecer un ambiente que
brinde apoyo emocional, afectivo y de valores, lo cual impulse el desarrollo integral, la confianza y la
motivación, ayudando así a mejorar el rendimiento escolar y la adaptación en el entorno educativo. Con
esta perspectiva, se pretende que la familia sea vista no solo como un cuidador, sino como un elemento
crucial en la creación del éxito académico y el bienestar emocional desde las primeras etapas de la
educación.
La influencia del acompañamiento escolar de los padres en el rendimiento académico de los infantes, se
fundamentan en la teoría del capital social, donde destacan los efectos positivos de la participación
activa de los padres de familia en la creación de un entorno favorable para el aprendizaje, destacando la
importancia que la confianza y colaboración entre el núcleo familiar y las instituciones educativas,
pasando a ser elementos claves para poder alcanzar el desarrollo exitoso del aprendizaje en los niños de
educación inicial y poder alcanzar el éxito educativa. Al hablar de capital social, hace énfasis a las
interacciones para fortalecer el sentido de comunidad y la pertenencia, promoviendo mayor compromiso
y responsabilidad por parte de todos los involucrados en los procesos educativos.
A través de este enfoque, la importancia de esta investigación se centra en su habilidad para reconocer
métodos eficaces de apoyo escolar y brindar sugerencias que refuercen la cooperación entre los hogares
y la escuela. Al analizar estas interacciones, se pretende ayudar en el desarrollo de programas y políticas
educativas que favorezcan un entorno integral de apoyo para los alumnos desde sus primeros años de
educación. Por lo tanto, este estudio se justifica en la necesidad de entender de qué manera las dinámicas

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familiares y el respaldo en el hogar afectan el desempeño académico, con el objetivo de identificar
intervenciones eficaces que fomenten una mayor implicación de las familias en la enseñanza de sus
hijos. La viabilidad de esta investigación se fundamenta en la abundante literatura disponible sobre el
tema, lo que posibilita llevar a cabo un análisis detallado de estudios anteriores para obtener
conclusiones.
Es por eso, que la relevancia de esta exploración radica en recordar que la familia, es el ente primordial
en la educación temprana, donde se encuentra en su papel como el primer agente de socialización y
fundamento del desarrollo integral, impactando de manera directa en el éxito educativo a través del
respaldo emocional, la estimulación temprana y la generación de un entorno seguro que aumenta la
confianza, la autoestima y el deseo del niño de aprender. Sin embargo, es importante recordar que el
respaldo emocional es el elemento familiar más determinante en el rendimiento académico. Así, la
implicación activa de los padres es esencial, más allá de lo económico, centrándose en el cariño y el
aliento diario.
Por lo tanto, es esencial que educadores y escuelas de educación inicial colaboren estrechamente con
las familias para promover la implicación activa de los padres en el aprendizaje de sus hijos. Esto podría
incluir ofrecer información sobre las estrategias educativas y las metas del centro educativo, así como
integrar a los padres en actividades de aprendizaje que se realicen en casa.
En definitiva, la participación familiar en la educación en la etapa preescolar es vital para el desarrollo
cognitivo, social y académico de los niños. Los educadores y los centros de educación inicial deben
trabajar de la mano con las familias para incentivar la implicación activa de los padres en la educación
de sus hijos. A través de esta colaboración, los padres pueden desempeñar un papel esencial en la
formación de sus hijos preescolares, generando un impacto significativo a largo plazo.
METODOLOGÍA
Para el desarrollo de este artículo, se utilizó una metodología de tipo exploratorio que se fundamentó en
una revisión de la literatura bibliográfica, con la meta de examinar de forma profunda el papel que
desempeña la familia en el proceso educativo y en el rendimiento académico de los niños en la educación
inicial. Esta estrategia metodológica facilita la recolección, análisis y síntesis de datos relevantes de
estudios anteriores, brindando una perspectiva integral sobre el tema y creando una base teórica sólida

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para su entendimiento. Se dio prioridad a la incorporación de información de revistas especializadas en
campos como la pedagogía, la psicología infantil y la educación preescolar, asegurando así que la
información reunida sea pertinente y de alta calidad.
Al momento de seleccionar las fuentes, se llevó a cabo de manera meticulosa, priorizando artículos de
revistas científicas que están indexadas en bases de datos destacadas como Scopus, Web of Science,
Scielo, Google Académico y Dialnet. Donde se empleó un conjunto de palabras clave vinculadas al
tema, tales como "la influencia familiar", "apoyo familiar", "rendimiento académico" y "participación
de los padres en la educación", en español, para garantizar una búsqueda completa y representativa de
las investigaciones más relevantes.
Cabe destacar, que los estudios seleccionados fueron analizados de manera crítica, identificando las
tendencias predominantes, descubrimientos y limitaciones relacionadas con la influencia del entorno
familiar y su impacto en el rendimiento académico. Con el objetivo de lograr una comprensión clara del
tema, se adoptó una perspectiva comparativa entre diversas teorías y enfoques pedagógicos referente al
rendimiento escolar. También se revisaron investigaciones recientes que analizan la inclusión de la
familia dentro de los currículos de educación inicial, enfatizando tanto los beneficios como los desafíos
en su implementación en diferentes escenarios educativos.
El proceso de revisión se inició con una fase de búsqueda y recopilación de estudios, seguida por un
análisis crítico donde se identificaron aquellos trabajos que exploraban directamente la relación entre el
comportamiento familiar y el desempeño académico. Luego, se organizó la información en categorías
temáticas que facilitaron la identificación de patrones, tendencias y los vacíos en la literatura existente.
Para asegurar la validez de los resultados, se establecieron criterios de inclusión específicos, como la
relevancia temática, la importancia del contenido y la calidad metodológica de los estudios elegidos. Se
descartaron artículos que no satisfacían estos criterios, así como aquellos que presentaban sesgos
evidentes o conclusiones insuficientemente respaldadas.
Finalmente, los datos recogidos fueron sintetizados y analizados cualitativamente, con el objetivo de
ofrecer una discusión coherente y fundamentada sobre los principales factores que afectan el
rendimiento académico desde el enfoque familiar. Esta estrategia permitió generar contribuciones
significativas al ámbito educativo y establecer directrices para investigaciones futuras en este campo.

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RESULTADOS
Para alcanzar cada uno de los resultados, se realizó con base en directrices y hallazgos importantes de
diversos autores que explican en profundidad cómo los padres influyen en los procesos de aprendizaje
y el efecto final que se refleja en el rendimiento académico de los niños en la educación primaria. De
alguna manera, se fomentan los procesos de enseñanza-aprendizaje gracias a las habilidades
emocionales, sociales y cognitivas que posee cada estudiante, lo que permitió elaborar una visión
integral sobre el tema investigado.
Teorías basadas en el desarrollo infantil para incorporar las familias en los procesos educativos y
mejorar el rendimiento académico en educación inicial.
El crecimiento infante ha captado la atención en diferentes momentos de la historia, provocando el
surgimiento de múltiples teorías que intentan analizar de qué manera los niños se desarrollan y progresan
en sus capacidades cognitivas, emocionales, sociales y físicas.
Según (Luriana, 2009), Vygotski, Lev S (1979), encapsula el modelo del constructivismo social,
afirmando que la obtención de nuevos saberes se basa en dos tipos de interacción social: la conversación
y la cooperación. La Zona de Desarrollo Próximo se refiere al área de aprendizaje y potencial de
desarrollo de un niño en un instante concreto, afectada por su ambiente y las interacciones sociales. De
acuerdo a Vygotski, el ambiente debe fomentar situaciones de aprendizaje que sean desafiantes y
relevantes para el niño, evitando que sean demasiado sencillas o complejas, lo que le permite entrar en
su Zona de Desarrollo Próximo (Guerra, 2020). Esto resalta la importancia del papel de adultos y
compañeros, quienes pueden asistir a los niños para enfrentar retos y progresar hacia niveles más
avanzados de desarrollo.
La propuesta de Vygotski destaca la relevancia de una evaluación formativa y dinámica. No se debe
observar solo lo que un niño puede hacer por sí solo, también es fundamental evaluar lo que puede
conseguir con el apoyo adecuado. Este enfoque habilita a los educadores para identificar las áreas donde
es necesario brindar más ayuda a los niños y adaptar las estrategias educativas para optimizar su
potencial. Así, la Zona de Desarrollo Próximo se configura no solo como un instrumento educativo, sino
también como un recurso práctico para la enseñanza efectiva.

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Por su parte, Piaget (1964) presenta una teoría que resalta la necesidad de la interacción directa con la
realidad; los niños obtienen conocimientos y mejoran sus habilidades a través de la exploración de su
entorno y la experimentación, lo que les permite crear esquemas de conocimiento en desarrollo, en esta
fase, los niños muestran un interés notable en entender su mundo, formulando preguntas y buscando
respuestas de manera activa. Desde los cuatro o cinco años, los patrones de movimiento y manipulación
de los niños empiezan a organizarse en secuencias de acciones que logran autonomía, y estas secuencias
se asimilan gradualmente, estableciendo una base para que el niño siga edificando su aprendizaje de
manera constante.
Piaget (1964) enfatiza que, en la etapa preescolar, los niños son pensadores creativos e intuitivos. Su
énfasis en la exploración activa les facilita desarrollar destrezas como la clasificación, la secuenciación
y el uso de símbolos, que se reflejan en actividades como el juego de roles y la resolución de problemas
básicos.
Un enfoque adicional relevante es el de Bandura en 1975, que expone su teoría sobre el aprendizaje
social, subrayando la relevancia de la observación, la imitación y el modelado en el crecimiento de los
niños. Bandura sostiene que los infantes adquieren conocimientos no solo a través de experiencias
directas, sino también al observar lo que hacen otros y las consecuencias de sus actos. Este aspecto es
especialmente significativo durante la etapa preescolar, cuando los pequeños comienzan a reconocer
patrones de conducta en adultos y pares, según indican (Rodríguez Bustamante, Vicuña Romero, &
Zapata Posada, 2021), establecen que la capacidad de aprender al observar permite a los niños cultivar
habilidades sociales y conductas adecuadas sin tener que pasar por cada experiencia de forma directa.
Un elemento crucial que Erikson (1963) enfatiza es que un balance correcto entre la iniciativa y la guía
de los adultos promueve un sentido de objetivo en los infantes .Cuando los progenitores y educadores
aprecian las ideas y esfuerzos de los niños, incluso si no tienen éxito siempre, estos se sienten animados
a continuar indagando y aprendiendo (Hikal, 2023) .Además, Erikson (1963) indica que esta fase
también representa el comienzo de la formación de una identidad y un sentido de pertenencia .Los niños
que superan con éxito el reto de la iniciativa frente a la culpa tienden a cultivar una actitud más optimista
hacia la resolución de problemas y el trabajo colaborativo, . esto sucede porque las actividades de

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exploración y el juego simbólico en este periodo les permiten practicar roles sociales, entender reglas y
forjar vínculos emocionales con sus pares y adultos .
En el ámbito preescolar, esta perspectiva es muy importante, ya que los niños se encuentran en un
periodo decisivo de su desarrollo donde empiezan a entender las normas sociales, a mediar conflictos y
a establecer relaciones entre sí. Por ejemplo, un pequeño puede adquirir habilidades de colaboración y
empatía al observar a otros niños compartir sus juguetes o consolar a un compañero que está pasando
por un mal momento. De igual modo, el hecho de observar comportamientos positivos en los adultos,
como maestros que muestran paciencia y respeto, refuerza acciones prosociales que los niños luego
replican en su entorno.
Asimismo, Bandura resalta que tanto el refuerzo positivo como el negativo son cruciales en el
establecimiento del aprendizaje observado. En la etapa preescolar, esto indica que los niños no solo se
fijan en las acciones de los demás, sino también en las reacciones que esas acciones provocan. La teoría
del aprendizaje social también destaca la relevancia de la autoeficacia, un concepto fundamental en el
desarrollo infantil; cuando los niños ven y replican conductas exitosas, comienzan a forjar confianza en
su capacidad para afrontar dificultades y alcanzar metas. Este sentido de autoeficacia resulta esencial
en la educación preescolar, donde las experiencias de aprendizaje positivas a través de la observación
pueden incentivar a los niños a explorar nuevas habilidades y a abordar situaciones desconocidas con
seguridad.
Función de la Familia en la Educación Infantil.
La familia, sin lugar a dudas, es fundamental en el desarrollo de los infantes, dado que es el entorno
social más determinante en sus vidas y cumple una función clave en sus comienzos educativos. Este
fondo familiar determina cómo se relaciona con otros y cómo enfrenta los retos académicos. Por lo tanto,
es relevante destacar la necesidad de una interacción activa entre la familia y la institución educativa,
buscando que el niño cultive una mentalidad crítica y adquiera hábitos de trabajo seguros, impulsados
por la independencia y su originalidad (Rodríguez Bustamante, Vicuña Romero, & Zapata Posada,
Familia y escuela: educación afectivo-sexual en las escuelas de familia., 2021).
Los investigadores también apuntan que la conexión entre el hogar y la escuela actúa como un soporte
para el desarrollo educativo, permitiendo un intercambio mutuo de valores y actitudes. Esta colaboración

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se torna particularmente significativa durante la etapa preescolar, donde las funciones de los educadores
y de la familia se complementan directamente, trabajando juntos para atender el crecimiento físico,
emocional, social e intelectual de los pequeños ( Pedraza, Salazar Moreno, Robayo, & Moreno, 2017).
En el período preescolar, el desarrollo emocional tiene un papel primordial, y es aquí donde el niño
comienza a construir hábitos, actitudes y valores que serán la base de su futura educación. El papel de
la familia, entonces, es crear un entorno emocional seguro y de apoyo, donde el niño pueda explorar y
aprender sin miedo, estableciendo así una base firme para su desarrollo global. La colaboración entre la
familia y la escuela no solo fortalece el aprendizaje, sino que también contribuye al bienestar emocional
del niño, facilitando una transición fluida hacia sus futuras experiencias académicas y sociales. La
implicación activa de la familia en la educación temprana es esencial para alcanzar el éxito académico,
ya que refuerza la estabilidad emocional, promueve el deseo de aprender y mejora la atención del niño.
Colaboración entre la Familia y la Escuela.
El trabajo conjunto entre la familia y la escuela debe basarse en un intercambio de ideas, saberes e
información que facilite el logro de metas comunes establecidas por ambas entidades (Sánchez &
Dávila, 2022). Este intercambio debe abarcar métodos educativos que surjan de una comprensión
recíproca de los roles socioculturales de cada entidad, lo que propicia un diálogo constructivo y un
balance esencial para ofrecer a los niños un entorno culturalmente enriquecido que favorezca su
desarrollo. Así, el papel de los padres no es ser meros observadores o participantes externos; para
colaborar de manera efectiva, necesitan familiarizarse con el idioma escolar, que es distinto al lenguaje
familiar o social habitual.
Asimismo, la colaboración tiene que estar dirigida hacia el bienestar total de los niños, reconociendo
que la educación no recae únicamente en la escuela. Las familias juegan un papel crucial como los
primeros educadores de los niños, proporcionando un entorno emocional y social que la escuela no
puede reemplazar completamente. Al trabajar en conjunto, la escuela y la familia pueden complementar
sus esfuerzos para asegurar que los niños no solo adquieran conocimientos, sino también valores,
habilidades y actitudes esenciales para la vida. Este esfuerzo conjunto debe priorizar la formación de
ciudadanos éticos, críticos y responsables, capaces de hacer contribuciones positivas a la sociedad
(Blanco Varela, 2024).

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Por ello, es indispensable que los hogares adopten un papel activo en la formación de sus hijos,
involucrándose de manera directa y consciente en su trayectoria educativa. Esto abarca supervisar las
asignaciones escolares, participar en actividades complementarias y brindar el soporte emocional que
los niños requieren para afrontar los desafíos que surgen en el ámbito escolar. La familia no debería
considerarse un ente separado que confía únicamente en la institución educativa para la enseñanza, sino
como un aliado estratégico que colabora junto a los educadores. Esta cooperación puede llevarse a cabo
a través de encuentros regulares, talleres en conjunto y programas que alienten la participación parental
en las actividades escolares ( Mendoza Lira, Muñoz Jorquera, Ballesta Acevedo, & Covarrubias
Apablaza, 2025).
Es relevante mencionar que, para que esta conexión sea fructífera, ambas partes deben adoptar una
postura receptiva hacia el aprendizaje permanente. La institución educativa tiene que proporcionar
oportunidades de capacitación para que los hogares conozcan mejor los enfoques y metas pedagógicas,
al mismo tiempo que las familias deben ofrecer comentarios sobre las necesidades y particularidades de
los niños. Este diálogo refuerza la relación entre la escuela y el hogar, contribuyendo a un sistema
educativo más inclusivo, versátil y centrado en las necesidades de los estudiantes (Chávez Juma,
ArguelloLópez, Mejía Chamba, & Núñez Naranjo, 2025).
Estrategias para Incluir a la Familia en el Aprendizaje.
La participación de la familia en el proceso educativo es un elemento crucial para mejorar el aprendizaje
y el desarrollo integral de los alumnos. Las dinámicas grupales participativas son esenciales para
incentivar este involucramiento, ya que permiten a los padres intercambiar experiencias, reflexionar
sobre su papel en la educación de sus hijos y poder integrarse a un frupo proactivo (Padilla & Madueño,
2022).
Una manera útil y eficaz de involucrar a los padres es mediante la realización de reuniones regulares,
donde se ofrece un entorno seguro para que puedan plantear sus preocupaciones o sugerencias. En estas
asambleas, se pueden incluir charlas informativas sobre temas importantes, tales como métodos de
aprendizaje en casa, cómo manejar las emociones en los pequeños y maneras de incentivar buenos
costumbres de estudio.

pág. 4909
Desde los hogares, las escuelas pueden promover una participación activa empleando métodos sencillos
pero significativos. La instauración de carteles de reconocimiento mensual, es una técnica que anima
tanto a los alumnos como a sus familias, resaltando sus logros y progresos. Además, actividades como
la elaboración de materiales educativos, la personalización de útiles escolares o la participación en la
decoración de las escuelas, fortalecen los lazos emocionales entre padres e hijos.
Adicionalmente, se pueden planear eventos escolares, tales como ferias educativas, talleres de
manualidades y días deportivos, donde los padres se involucran activamente como representantes o
voluntarios. Estas actividades no solo fortalecen el sentido de pertenencia de las familias hacia la
institución escolar, sino que también promueven la interacción entre ellas y refuerzan el tejido social
dentro de la comunidad escolar. Para alentar la participación, es crucial ofrecer horarios flexibles y
diversas formas de colaboración, reconociendo que las obligaciones laborales pueden representar un
reto.
Un elemento clave en estas tácticas es la definición de compromisos claros al comienzo del año escolar,
sumados a incentivos como certificados de reconocimiento o acreditaciones honoríficas por la ayuda de
los padres, estas acciones generan una percepción positiva en las familias respecto a su papel en la
educación y fomentan su participación activa. Por tal motivo, es fundamental que los padres desarrollen
habilidades como la escucha activa, la empatía y una constante disposición para ayudar, creando así un
ambiente enriquecedor en el hogar. Esto implica no solo asistir a los hijos con sus tareas, sino también
proporcionarles un espacio seguro para que compartan sus emociones y preocupaciones. Al adoptar una
postura de colaboración y compromiso, las familias no solo apoyan el crecimiento académico de sus
hijos, sino que también ayudan a fortalecer su autoestima, resiliencia y habilidades sociales.
En definitiva, la educación es un esfuerzo conjunto que exige la colaboración de todos los involucrados.
Crear estrategias inclusivas y flexibles que incentiven la participación familiar no solo mejora el proceso
de enseñanza-aprendizaje, sino que también refuerza los vínculos entre la escuela, el hogar y la
comunidad.
Beneficios de la colaboración entre la familia y el docente en la educación de los infantes.
La implicación de la familia en la educación preescolar es fundamental para el crecimiento integral de
los pequeños, ya que crea una conexión entre el hogar y la escuela. Este enlace no solo mejora la

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comunicación entre padres y maestros, sino que también facilita la identificación y atención de las
necesidades particulares de cada niño (Cortez y Moreno, 2023). Al intercambiar observaciones sobre el
progreso de los pequeños, las familias y los educadores pueden elaborar estrategias educativas adaptadas
que potencien su aprendizaje y bienestar emocional.
Asimismo, este enfoque colaborativo refuerza la confianza del niño al notar una armonía entre lo que se
espera en casa y en la escuela, esta coherencia no solo proporciona al niño una sensación de estabilidad
y seguridad emocional, sino que también le facilita la adaptación a diversos entornos educativos y
sociales, lo que a su vez eleva su autoestima. Además, cuando el pequeño observa que sus padres y
educadores están en concordancia y se apoyan entre sí, sintiéndose que están en un entorno de respaldo
(León Quispe, Santos Sebrián, & Alonzo Yaranga, 2023).
Es importante destacar que la participación en instituciones educativas durante la fase preescolar brinda
ventajas significativas, sobre todo cuando los familiares están involucrados en el proceso educativo.
Aunque la enseñanza en casa crea una sólida base en valores y competencias sociales, el contexto escolar
amplía las oportunidades de aprendizaje a través de actividades organizadas que promueven el
crecimiento cognitivo, emocional y social. En el salón de clases, los niños pueden relacionarse con sus
compañeros en un ambiente seguro y motivador, lo que facilita la adquisición de destrezas como la
resolución de problemas, la colaboración y la empatía (Loor Ramos, Aveiga Macay, & Zambrano
Romero, 2022).
Los padres que participan en actividades escolares, como talleres, asambleas o proyectos en grupo,
transmiten un mensaje claro sobre la importancia de la educación. Este respaldo emocional y práctico
inspira a los niños a involucrarse en su aprendizaje y a sentir que forman parte de su entorno escolar.
Incluso acciones simples, como leer en grupo o ayudar a los niños con sus tareas, pueden tener un efecto
positivo duradero en su autoestima y su disposición hacia el aprendizaje.
Igualmente, la implicación familiar permite abordar dificultades concretas que los niños puedan estar
enfrentando, como problemas de comunicación, socialización o gestión emocional. La cooperación
entre padres y educadores facilita la detección temprana de estos desafíos y la puesta en práctica de
estrategias adecuadas. Por ejemplo, si un niño presenta retrasos en el desarrollo del lenguaje, los
educadores pueden asesorar a los padres sobre métodos eficaces para fomentar el habla en el hogar. Este

pág. 4911
trabajo colaborativo no solo ayuda al niño, sino que también refuerza los lazos entre la familia y la
institución educativa.
Otro aspecto importante de la participación familiar en la educación infantil es la creación de hábitos y
rutinas saludables. Durante esta etapa, los niños están cultivando habilidades fundamentales para la vida,
como la independencia, la organización y la responsabilidad. Cuando las familias se comprometen en
estas áreas, asegurando que los niños sigan horarios regulares para dormir, comer y realizar actividades
educativas, se fomenta un desarrollo equilibrado. Los educadores pueden orientar a los padres en la
implementación de estas rutinas, garantizando que estén alineadas con las expectativas de la institución.
La participación activa de la familia ayuda a cerrar las brechas educativas, en particular en situaciones
donde los recursos son escasos. Las familias que se involucran en la educación de sus hijos suelen estar
más al tanto de las oportunidades y recursos disponibles, permitiéndoles tomar decisiones más
informadas que ayuden a perfeccionar el desarrollo que poseen cada uno de los alumnos. En
comunidades vulnerables, esta colaboración puede generar un impacto significativo, asegurando que los
niños reciban la atención y el apoyo que requieren para superar desafíos económicos o sociales (Ávila
Vargas & Giannotti Vázquez , 2020).
Por último, es fundamental destacar que la participación familiar en la educación infantil no solo
favorece el desarrollo integral de los niños, sino que también refuerza la conexión entre la escuela y el
hogar. Al unirse, las familias y los educadores pueden establecer un ambiente educativo cohesivo y
enriquecedor que impulse el aprendizaje, la confianza y el bienestar de los niños. Este esfuerzo
colaborativo es crucial para asegurar que los niños no solo alcancen su máximo potencial durante la
educación preescolar, sino que también se sientan preparados para afrontar los retos de las etapas
educativas que siguen.
Influencia del entorno familiar en el desempeño escolar.
Las interacciones familiares tienen un impacto directo y significativo en el rendimiento de los
estudiantes. Esta influencia se puede notar en cómo las relaciones en el hogar, el respaldo emocional y
las condiciones estructurales de la casa favorecen o entorpecen el aprendizaje. A continuación, se
presenta una discusión detallada sobre los principales factores que relacionan las influencias familiares
con el rendimiento educativo:

pág. 4912
La comunicación efectiva en familia potencia el desempeño académico.
Una comunicación abierta y efectiva en el hogar constituye un aspecto fundamental para el progreso
académico de los estudiantes. Cuando los padres se mantienen en diálogo con sus hijos sobre asuntos
académicos, se genera un entorno que estimula la motivación y la confianza. Este tipo de comunicación
no solo ayuda a los padres a conocer el progreso educativo de sus hijos, sino que también inculca valores
positivos hacia el aprendizaje, como la dedicación y la responsabilidad.
Investigaciones recientes han evidenciado que los estudiantes que mantienen conversaciones regulares
con sus padres sobre sus estudios suelen mostrar un rendimiento académico superior. Por ejemplo,
(Alama Duarte , 2024), encontraron que la calidad de la comunicación familiar tiene una influencia
significativa en cómo los estudiantes perciben sus propias capacidades académicas, lo que resulta en un
mayor compromiso y logro escolar. Esta relación se fortalece cuando los padres brindan
retroalimentación constructiva, mostrando un interés auténtico en las experiencias educativas de sus
hijos. Por el contrario, la ausencia de una comunicación efectiva en el hogar puede resultar en una falta
de orientación y apoyo que los estudiantes requieren. Esto podría conducir a sentimientos de soledad y
una percepción de indiferencia por parte de los padres, lo que frecuentemente se traduce en un
rendimiento académico deficiente.
Problemas en la familia desconciertan el rendimiento.
Un entorno familiar con peleas continuas y tensiones emocionales representa un obstáculo considerable
para el aprendizaje .Los alumnos que provienen de hogares problemáticos a menudo enfrentan elevados
niveles de ansiedad, lo cual dificulta su habilidad para concentrarse y perjudica su rendimiento escolar
.La existencia de conflictos familiares también puede ocasionar efectos a largo plazo, como la aparición
de dificultades emocionales y conductuales que limitan el éxito académico de los estudiantes .
La ansiedad provocada por disputas familiares sin resolver afecta las capacidades cognitivas de los
alumnos, incluyendo la retentiva y la concentración, que son cruciales para aprender. Además, los
conflictos duraderos pueden crear un ambiente poco estable que desanima al estudiante y fomenta
actitudes negativas hacia la educación, por lo tanto, el efecto de los problemas familiares va más allá de
lo emocional (Solano Yallico & Espinoza Guerra, 2017) .
Participación de los padres contribuye a obtener mejores resultados académicos.

pág. 4913
La participación de los padres en la formación educativa de sus hijos se considera uno de los elementos
más constantemente vinculados al triunfo académico. Esta participación puede aparecer de varias
formas, como asistir a encuentros escolares, revisar las tareas, estimular el amor por la lectura y
participar en actividades complementarias (Sánchez Escobedo & Valdés Cuervo, 2025).
Los padres que monitorean de manera constante el desempeño académico de sus hijos y establecen
expectativas definidas ayudan significativamente al desarrollo de hábitos de estudio y a la organización.
Además, este tipo de apoyo fortalece la conexión entre el hogar y la escuela, creando una red de apoyo
que beneficia al alumno en varios aspectos. Por otro lado, la falta de participación familiar puede
provocar una separación entre el alumno y su entorno educativo. Los estudiantes que carecen de este
soporte tienden a estar menos motivados para cumplir con sus responsabilidades escolares y, como
resultado, suelen obtener calificaciones bajas.
Una estructura deficiente en el hogar restringe las rutinas de estudio.
Un hogar sistemático y organizado es esencial para que los alumnos puedan cultivar hábitos de estudio
efectivos. Esto implica contar con un espacio adecuado para el aprendizaje, establecer horarios regulares
para estudiar y descansar, y promover un ambiente exento de distracciones. La carencia de estas
condiciones puede impactar negativamente en la disciplina y la capacidad del estudiante para cumplir
con sus tareas académicas.
(Rodríguez , 2023) indica que la falta de orden en el hogar crea un entorno desorganizado que dificulta
la atención y el desarrollo de habilidades organizativas en los alumnos. Por ejemplo, la inexistencia de
un espacio tranquilo para estudiar puede llevar a constantes interrupciones, mientras que la falta de
horarios fijos complica la planificación y priorización de actividades. Estos elementos combinados
limitan el potencial académico del estudiante y aumentan el riesgo de fracaso escolar.
En contraste, un hogar bien estructurado no solo proporciona las condiciones materiales necesarias para
el aprendizaje, sino que también promueve valores como la autodisciplina y la responsabilidad. Cuando
los padres muestran comportamientos organizados y establecen rutinas claras, es más probable que los
estudiantes internalicen esos hábitos y los apliquen en su trayectoria académica. Las dinámicas
familiares juegan un papel crucial en el rendimiento académico de los alumnos. La comunicación
efectiva, la capacidad para resolver conflictos, la participación activa de los padres, y una estructura

pág. 4914
familiar robusta son aspectos fundamentales que influyen en el éxito educativo. Trabajar en estas áreas
y fomentar prácticas familiares positivas puede tener un impacto notable en la calidad del aprendizaje y
el desarrollo holístico de los estudiantes.
Función del apoyo familiar en la motivación estudiantil.
El núcleo familiar constituye un elemento fundamental en la generación de motivación y dedicación en
los estudiantes. Dos aspectos concretos, como el respaldo emocional que ofrecen los miembros del hogar
y la provisión de materiales para el aprendizaje, forman la base de un rendimiento académico efectivo.
A continuación, se indagan más a fondo en estos dos componentes y su influencia en el progreso
educativo de los estudiantes:
El respaldo emocional promueve tanto la motivación como el compromiso.
El apoyo emocional de la familia es un elemento intrínseco que afecta la manera en que los estudiantes
ven su capacidad para enfrentar retos académicos. Este soporte se manifiesta a través de la demostración
de interés por las actividades educativas, el reconocimiento de los logros, el apoyo en momentos difíciles
y el momento constante de la superación personal. Cuando los padres y tutores establecen un entorno
de apoyo emocional fuerte, los estudiantes tienden a cultivar una mayor motivación interna, lo que les
permite dedicarse a sus metas educativas de forma más sostenida.
El apoyo emocional en el hogar tiene una correlación positiva con el desempeño académico, ya que
impulsa la autoconfianza y la capacidad de recuperación de los estudiantes ante situaciones desafiantes.
De forma similar, (González Pienda, y otros, 2010). destacan que aquellos estudiantes que sienten un
interés verdadero por parte de sus padres en su proceso académico suelen mostrar una actitud más
favorable hacia el aprendizaje, lo que resulta en un rendimiento superior en sus materias ( Suárez Reyes,
Rialpe Valiente, Muñoz García, Neira Yagual, & Solano Clemente, 2024). Cuando las familias refuerzan
la noción de que el proceso educativo es tan relevante como los logros obtenidos, los estudiantes
desarrollan una mentalidad de crecimiento, lo que les capacita para afrontar los retos académicos con
mayor seguridad. Sin esta clase de apoyo, los estudiantes tienden a sentir inseguridad y falta de
motivación, lo que puede repercutir negativamente en su rendimiento escolar.

pág. 4915
La falta de recursos restringe el acceso a la educación.
La disponibilidad de recursos educativos en el hogar se presenta como un factor importante para el éxito
académico. Los recursos materiales, como libros, tecnologías informáticas y un espacio adecuado para
estudiar, son elementos clave que facilitan el aprendizaje al ofrecer las herramientas necesarias para el
desarrollo de competencias académicas. La ausencia de estos recursos no solo limita las oportunidades
educativas, sino que también puede contribuir a mantener desigualdades estructurales en el contexto
escolar.
Desde el punto de vista de diferentes autores mencionados con anterioridad, la cantidad de materiales
de lectura disponibles en el hogar influye de manera directa en la adquisición de habilidades de lectura
en las primeras etapas de la vida, creando las bases para un aprendizaje más avanzado. Este análisis
indica que los menores que tienen acceso a un entorno lleno de recursos educativos muestran niveles
superiores de comprensión lectora y habilidades críticas en comparación con aquellos de familias donde
tales recursos son limitados. Esta disparidad inicial puede expandirse con el tiempo, impactando en el
camino educativo del alumno.
En la actualidad educativa, el acceso a herramientas de información y comunicación (TIC) ha adquirido
una importancia cada vez mayor. Se observó que no contar con acceso a TIC en el hogar representa una
serie de obstáculos para los escolares, especialmente en situaciones de educación híbrida o a distancia.
La falta de equipos tecnológicos como computadoras e internet, complica la realización de tareas
escolares, la interacción en actividades en línea y el acceso a recursos educativos. Estas limitaciones no
solo repercuten en el rendimiento académico a corto plazo, sino que también restringen las
oportunidades de desarrollo futuro, acentuando las desigualdades sociales.
Asimismo, la insuficiencia de un lugar propicio para el estudio se presenta como un problema frecuente
en hogares con recursos económicos limitados. Un entorno ruidoso o desorganizado puede obstaculizar
la concentración del alumno y disminuir su capacidad para mantener rutinas de estudio efectivas, la falta
de un espacio dedicado exclusivamente al aprendizaje perjudica la autodisciplina de los estudiantes,
resultando en un menor aprovechamiento en sus estudios.

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Vínculo entre el soporte emocional y los recursos materiales.
Aunque el soporte emocional y los recursos materiales se consideran aspectos distintos, ambos
interactúan de forma significativa para afectar el desempeño académico de los alumnos. Un entorno
emocional positivo puede, en cierta medida, aliviar las deficiencias materiales al ofrecer al estudiante
motivación y refuerzo positivo frente a las limitaciones que enfrenta. A su vez, la existencia de recursos
educativos puede amplificar los efectos del soporte emocional, permitiendo que los estudiantes
aprovechen al máximo las oportunidades de aprendizaje que se les brindan.
Por instante, una familia que carece de acceso a internet puede estimular el aprendizaje al inspirar al
estudiante a buscar soluciones alternativas, como visitar bibliotecas o participar en actividades
comunitarias enfocadas en la educación. Sin embargo, si faltan ambos elementos, los estudiantes se
enfrentan a obstáculos considerables para alcanzar su verdadero potencial académico.
El apoyo en el hogar, tanto a nivel emocional como material, son un factor clave en la motivación de los
estudiantes y en su éxito académico. La participación activa de las familias en la educación de los
estudiantes, combinada con la disponibilidad de recursos adecuados, puede ser decisiva entre un
desempeño académico mediocre y un rendimiento destacado. Para asegurar un acceso equitativo a las
oportunidades educativas, es vital crear políticas y programas que asistan tanto a las familias como a las
instituciones educativas, fomentando entornos integrales y sostenibles para el aprendizaje.
El papel del educador en la infancia temprana preescolar.
El educador en la etapa inicial de la educación enfrenta una gran carga social. Tiene la tarea de guiar a
los niños y niñas en una fase crucial de sus vidas, donde su cerebro aún está en desarrollo y se muestra
altamente moldeable. Durante estos años formativos, los pequeños desarrollan su identidad, su manera
de aprender y sus valores, y la influencia del educador será clave en este proceso (Suárez, y otros, 2019).
Por ello, es fundamental que los educadores de este nivel cuenten con una sólida preparación pedagógica
y un amplio entendimiento sobre el crecimiento infantil. No solo deben proponer actividades educativas
y acompañar a los niños en su proceso de aprendizaje creando un ambiente seguro y afectuoso, sino que
también necesitan manejar estrategias de asesoramiento para otros adultos y ejercer un liderazgo
efectivo que les permita impactar positivamente en los entornos del hogar y la comunidad. De esta

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manera, podrán promover cambios graduales que mejoren la atención comunitaria hacia la infancia
(Ministerio de Educación, 2019).
Requisitos que debe cumplir el educador para ofrecer a los padres y a los niños un ambiente
educativo seguro.
Figura #2
Fuente: Elaboración propia
Crear actividades dinámicas
Evaluar constantemente los procesos.
indagar soluciones
El educador debe ser:
Activo
Para poder:
Cumplir con los plazos establecidos.
Suministrar materiales y propuestas.
Tener todo organizado.
Ofrecer soluciones efectivas.
Eficiente para poder:
Enfrentar las dificultades con sensibilidad.
Sugerir cambios con tacto.
Ser un ejemplo de calidez para los niños.
Empático para poder:
Planificar actividades con los niños y las
familias.
Proporcionar indicaciones de manera clara y
coherente.
Organizado Para poder:
Abordar las preocupaciones de las familias.
Proteger los derechos de lo infantes y de sus
familias
Mantenerse firme ante los retos.
Seguro para poder:
Reconocer los avances y logros.
Transmitir entusiasmo.
Disfrutar de la interacción con las familias.
Positivo para poder:

pág. 4918
Núcleo
familiar Educad
or
Infantes
Destrezas esenciales para brindar apoyo a las familias.
Figura #2
Fuente: Elaboración propia
Relevancia de la interacción entre el educador, los padres y los niños para su avance escolar y
alcanzar el éxito académico.
Figura #3
Fuente: Elaboración propia
Las imágenes anteriores, ilustran la conexión entre los tres elementos discutidos: la comunicación entre
el hogar y la escuela, el apoyo familiar y el desarrollo emocional y cognitivo de los niños. Esta
triangulación muestra que una comunicación continua entre educadores y familias, a través de reuniones,
mensajes o actividades conjuntas, fomenta la autonomía, la autorregulación y el rendimiento académico
Conocer la
situación de cada
familia.
Tener en cuenta
los conocimientos
previos de la
familia.
Manejar la
información para
proporcionar
confianza.
Respetar su
cultura, valores y
las particularidades
de su comunidad.
Estar disponibles
para atender
cualquier
necesidad o
inconveniente.
Involucrarles en la
toma de decisiones
adecuadas.

pág. 4919
de los niños. A su vez, indica que las variaciones en la participación de la familia dependen de aspectos
como el tiempo, los recursos económicos y la comprensión de las estrategias educativas. A continuación,
se presentará una tabla que categoriza los tres pilares educativos (la familia, la escuela y los niños).
Tabla #1
Nivel Subnivel Detalle Evidencias
1. Interacción entre
familia y escuela.
Diversas técnicas de
comunicación.
Se refiere a las
maneras y métodos de
interacción entre
maestros y padres
(reuniones, mensajes,
reportes).
El docente realiza
encuentros semanales
y emplea grupos de
mensajería para
coordinar el apoyo
familiar.
2. Soporte familiar
en el proceso
educativo.
Tareas del Hogar Comportamientos de
los padres que
refuerzan el
aprendizaje de sus
hijos desde el hogar.
Padres que leen con
sus hijos, enseñan a
contar y promueven
hábitos de higiene
fomentan la
independencia.
3. Crecimiento
emocional y
social de los
niños.
Gestión emocional. Métodos que facilitan
la regulación
emocional en los
infantes y su control
personal.
Los infantes aprenden
a relajarse mediante
ejercicios de
respiración guiados
por el maestro.
4. Desarrollo
cognitivo.
Involucramiento y
desempeño.
Representa el avance
académico y la
participación en
actividades escolares.
La mayoría de los
niños mejoran la
comunicación,
participación y
autorregulación.
5. Factores
determinantes.
Dificultades
familiares.
Elementos que
dificultan la
implicación activa de
los hogares.
Carencia de tiempo,
recursos financieros y
entendimiento
pedagógico.
6. Resultados
formativos.
Tácticas de
potenciación.
Propuestas para
mejorar la
comunicación entre la
familia y la escuela.
Fomentar talleres,
espacios flexibles y
asistencia adaptada a
cada contexto
familiar.
Fuente: Elaboración propia
Finalmente, la investigación enfatiza la relevancia de reforzar el vínculo entre la escuela y la familia
como un aspecto fundamental para un desarrollo integral en la educación inicial. Una comunicación
efectiva, actividades conjuntas en el hogar y un apoyo emocional continuo de ambos entornos son

pág. 4920
elementos cruciales para criar niños más seguros, independientes y capaces de aprender de forma
significativa. Estos resultados no ocurren de forma aislada, sino dentro de una red de interacciones que
abarca la escuela, la familia y el contexto social como entornos complementarios al desarrollo infantil.
DISCUSIÓN
Una vez haber obtenido los resultados antemencionados, se pudo evidenciar la respectiva discusión
acerca de cómo la influencia familiar se ve involucrada en los procesos de aprendizaje para poder
obtener el éxito académico en el rendimiento escolar, donde la comunicación en la familia es parte
esencial para el éxito escolar .Un vínculo familiar fundamentado en un diálogo efectivo no solo impulsa
la motivación interna del alumno, sino que también crea un entorno de apoyo emocional y práctico
esencial para su desarrollo integral .Una comunicación fluida y de calidad entre padres e hijos promueve
una percepción favorable del aprendizaje y del contexto escolar, lo que se traduce en un aumento del
interés hacia las actividades académicas .Este hallazgo coincide con estudios que indican que la falta de
diálogo en el hogar puede provocar una desconexión entre el alumno y su ambiente educativo,
impactando negativamente en su rendimiento .Por lo tanto, se considera necesario que el padre de
familia, debería implementar estrategias que fomenten la comunicación familiar, para verse reflejado en
el salón de clases y se vuelve una oportunidad significativa para mejorar el comportamiento dentro de
la institución educativa y el rendimiento académico .
Por otro lado, los conflictos dentro del núcleo familiar constituyen un reto considerable para los
alumnos, ya que afectan su capacidad para concentrarse y generan un estrés que interfiere con las
funciones cognitivas cruciales para el aprendizaje. Las dinámicas familiares disfuncionales no solo
perjudican el bienestar emocional de los alumnos, sino que también obstaculizan su progreso académico,
agravando las dificultades en el manejo del estrés y en la resolución de problemas. Esta situación resalta
la necesidad de considerar intervenciones que ayuden a las familias a resolver conflictos de manera
efectiva, minimizando su influencia sobre los estudiantes.
El aporte emocional dentro del hogar es otro aspecto clave en la motivación de los infantes, ya que
aquellos que reciben apoyo emocional constante exhiben un mayor nivel de compromiso y adaptabilidad
frente a los desafíos académicos .Este respaldo, que abarca el reconocimiento de logros, la empatía ante
inconvenientes y la motivación para el crecimiento personal, se relaciona de forma directa con un

pág. 4921
rendimiento académico más robusto .No obstante, en ausencia de este componente emocional, los
estudiantes suelen experimentar inseguridad y desmotivación, lo que afecta sus resultados escolares .
El análisis sobre los recursos materiales disponibles en el hogar también destaca las desigualdades
estructurales que influyen en el rendimiento académico .Los estudiantes que cuentan con un entorno
familiar que ofrece acceso a libros, tecnología y espacios apropiados para el estudio tienen mayores
posibilidades de alcanzar el éxito escolar, en cambio, para ciertas familias, la escasez de estos recursos
limita de manera significativa las oportunidades de aprendizaje, perpetuando las desigualdades
educativas .La falta de acceso a las tecnologías de la información y la comunicación se ha convertido
en un elemento crucial en un entorno educativo que cada vez se basa más en herramientas digitales .
Las investigaciones mencionadas con anterioridad, muestran que este tema está vinculado al contexto
social en la formación del conocimiento. Por ello, la participación de la familia crea un espacio de
desarrollo continuo, donde los niños progresan con el apoyo de sus padres y maestros. Sin embargo, es
importante tener en cuenta que también se han detectado ciertos obstáculos estructurales y situacionales
que afectan la participación infantil, restringiendo la implicación de las familias. Finalmente, se observó
la necesidad de fortalecer una relación positiva entre maestros y padres, fomentando vínculos basados
en la confianza y la responsabilidad compartida en la educación.
Por consecuente, las teorías mencionadas ofrecen una comprensión holística del crecimiento infantil,
poniendo de relieve la relevancia del entorno social y de las relaciones, así como el papel activo que
desempeña el niño en su proceso de aprendizaje. Mientras que Vygotsky y Bandura enfatizan la
influencia del contexto y las interacciones sociales, Piaget y Erikson ponen de manifiesto la importancia
de la exploración individual y de la resolución de conflictos internos, estableciendo así una base sólida
para el desarrollo cognitivo y emocional.
En conclusión, la influencia que tiene la familia en el rendimiento académico es innegable, y su estudio
requiere un enfoque integral que considere tanto aspectos emocionales como estructurales. De esta
manera, los resultados obtenidos en lo que respecta a la familia y la escuela se traducen en un desarrollo
académico y social más favorable. Se constató la relevancia de la implicación de los padres en la vida
de los niños, asegurando que estén listos para asistir a las escuelas y así explorar y aprender, gracias a
los docentes, lo cual se refleja de inmediato en su conducta y proceso de aprendizaje.

pág. 4922
CONCLUSIONES
En la investigación científica se pudo evidenciar que el rol de la familia es un aspecto clave en el
rendimiento académico de los niños en etapas iniciales de educación, tanto en su desarrollo cognitivo
como en su bienestar emocional y social. La participación activa de los padres ayuda a mejorar la
motivación, la independencia y el sentido de pertenencia de los menores en su entorno escolar.
Este análisis permitió reconocer que el involucramiento familiar en el ámbito educativo se refleja
principalmente en la asistencia a reuniones, el apoyo emocional y la colaboración con tareas escolares.
Sin embargo, este compromiso se ve obstaculizado por varias limitaciones, tanto externas, como las
largas jornadas laborales y la falta de tiempo, así como internas, como la falta de conocimiento sobre
estrategias educativas adecuadas para apoyar el aprendizaje de los hijos. A pesar de estos obstáculos, los
docentes coinciden en la significancia de colaborar con las familias, aunque también mencionan la
necesidad de un mayor respaldo institucional que fortalezca esa relación.
El impacto que tienen las familias es esencial en el rendimiento escolar de los niños, afectando tanto su
motivación como su capacidad para enfrentar los retos educativos y alcanzar el éxito escolar .La buena
comunicación en el hogar refuerza la relación entre padres e hijos, promueve valores positivos hacia el
aprendizaje y crea un ambiente de confianza que incentiva el compromiso académico .Este aspecto es
vital para establecer un vínculo sólido entre el entorno familiar y los objetivos escolares .
Por otro lado, los problemas familiares, si no son gestionados adecuadamente, dan lugar a barreras
emocionales y psicológicas que afectarán la concentración y la habilidad para aprender. El estrés que
surge de estas situaciones impacta negativamente el rendimiento académico, subrayando la necesidad
de fomentar soluciones efectivas a los conflictos en el entorno familiar.
El respaldo emocional que ofrecen los padres es fundamental para la motivación de los estudiantes. La
validación de sus esfuerzos, el reconocimiento de sus logros y la empatía hacia sus problemas
incrementan la resiliencia y el compromiso, habilitando a los estudiantes a enfrentar sus retos educativos
con mayor confianza. Sin este apoyo, se presenta una disminución en la autoestima y un mayor riesgo
de desinterés por los estudios.
De igual forma, la accesibilidad a recursos materiales en el hogar es crítica para el proceso de
aprendizaje. La ausencia de herramientas educativas, como libros, tecnología de la información y

pág. 4923
espacios adecuados, limita las posibilidades de desarrollo académico y mantiene desigualdades
estructurales. Este aspecto, junto con el apoyo emocional, tiene un efecto multiplicador que mejora los
resultados escolares de los estudiantes.
Por lo tanto, los resultados subrayan la relevancia de un enfoque holístico que incluya tanto los
elementos emocionales como las condiciones estructurales dentro del hogar para optimizar el
rendimiento académico .Promover una comunicación clara, resolver conflictos de manera eficaz,
proporcionar apoyo emocional continuo y ofrecer recursos materiales apropiados es fundamental para
asegurar un aprendizaje equitativo y exitoso .Asimismo, es fundamental impulsar iniciativas que
refuercen las habilidades de las familias, entendiendo su papel crucial en el logro educativo de las
generaciones venideras .
En este contexto, se sugiere que las instituciones educativas pongan en marcha programas de
asesoramiento familiar y talleres interactivos que fomenten la comunicación, el apoyo mutuo y la
corresponsabilidad entre padres y docentes .La información recopilada lleva a concluir que la creación
de una comunidad educativa activa y colaboradora es un componente clave para asegurar una educación
integral y de calidad desde los primeros años de vida .Solo a través del esfuerzo conjunto de todos los
involucrados se podrá establecer entornos de aprendizaje más inclusivos, sólidos y enfocados en el
desarrollo completo de los estudiantes .
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