CARACTERIZACIÓN DE LA POBLACIÓN CON
CARCINOMA ESCAMOCELULAR EN UN
CENTRO ESPECIALIZADO DE PEREIRA,
COLOMBIA, 2017-2018
CHARACTERIZATION OF THE POPULATION WITH SQUAMOUS
CELL CARCINOMA IN A SPECIALIZED CENTER IN PEREIRA,
COLOMBIA, 2017–2018
Diego Alexander Vargas
Institución Universitaria Visión de las Américas sede Pereira. Facultad de medicina.
Juan Felipe Villamil Carmona
Institución Universitaria Visión de las Américas sede Pereira. Facultad de medicina.
Lina Marcela Arias Sarmientopérez
Institución Universitaria Visión de las Américas sede Pereira. Facultad de medicina.
Maria Camila Vallejo Mayor
Institución Universitaria Visión de las Américas sede Pereira. Facultad de medicina.

pág. 11122
DOI: https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i1.22795
Caracterización de la población con carcinoma escamocelular en un centro
especializado de Pereira, Colombia, 2017-2018
Diego Alexander Vargas1
dvargas@uceva.edu.co
https://orcid.org/0000-0002-5470-835X
Institución Universitaria Visión de las Américas
sede Pereira. Facultad de medicina.
Colombia.
Juan Felipe Villamil Carmona
pipe.carmona22@gmail.com
https://orcid.org/0009-0006-4856-7817
Institución Universitaria Visión de las Américas
sede Pereira. Facultad de medicina.
Colombia.
Lina Marcela Arias Sarmientopérez
lina.arias@uam.edu.co
https://orcid.org/0009-0009-0458-1926
Institución Universitaria Visión de las Américas
sede Pereira. Facultad de medicina.
Colombia.
Maria Camila Vallejo Mayor
camilavallejomayor@gmail.com
https://orcid.org/0009-0003-4029-3733
Institución Universitaria Visión de las Américas
sede Pereira. Facultad de medicina.
Colombia.
RESUMEN
Este estudio caracteriza la población diagnosticada con carcinoma escamocelular (CEC) en la Liga
contra el Cáncer Seccional Risaralda durante 2017–2018, aportando evidencia epidemiológica regional.
La muestra incluyó 108 historias clínicas, predominando en pacientes mayores de 65 años (76,8%) y en
hombres (52,8%). La localización más frecuente del tumor fue en cabeza y cuello, zonas con alta
exposición solar, reflejando la importancia del fotodaño como factor de riesgo. La diferenciación
histológica mayormente fue bien diferenciada, y la tasa de metástasis observada fue baja (1,86%),
similar a informes nacionales. La presencia de queratosis actínica mostró una asociación
estadísticamente significativa con la ocurrencia del CEC. Aunque se documentaron varias
comorbilidades, como hipertensión y diabetes, la falta de registros completos limitó el análisis y
conclusiones precisas. La caracterización sociodemográfica y clínica de esta población permite orientar
políticas preventivas, como campañas de fotoprotección dirigidas a grupos vulnerables y de difícil
acceso. Este trabajo destaca la necesidad de mejorar los sistemas de registro clínico para potenciar
futuras investigaciones y acciones en vigilancia epidemiológica a partir de los resultados que ofrecen
una visión inicial que contribuye con la planificación de intervenciones específicas en la región,
contribuyendo a la salud pública local y regional.
Palabras clave: carcinoma escamocelular; queratosis actínica; cáncer de piel no melanoma.
1 Autor principal
Correspondencia: dvargas@uceva.edu.co

pág. 11123
Characterization of the population with squamous Cell Carcinoma in a
specialized center in Pereira, Colombia, 2017–2018
ABSTRACT
This research characterizes the population diagnosed with squamous cell carcinoma (SCC) in the Liga
contra el Cáncer Seccional Risaralda during 2017–2018, providing regional epidemiological evidence.
The sample included 108 medical records, predominantly in patients over 65 years of age (76.8%) and
in men (52.8%). The most frequent location of the tumor was in the head and neck, areas with high sun
exposure, reflecting the importance of photodamage as a risk factor. Histological differentiation was
mostly well differentiated, and the observed metastasis rate was low (1.86%), similar to national reports.
The presence of actinic keratosis showed a statistically significant association with the occurrence of
SCC. Although several comorbidities, such as hypertension and diabetes, were documented, the lack of
complete records limited the analysis and accurate conclusions. The sociodemographic and clinical
characterization of this population allows for the development of preventive policies, such as
photoprotection campaigns targeting vulnerable and hard-to-reach groups. This study highlights the
need to improve clinical registration systems to enhance future research and epidemiological
surveillance actions based on the results, which offer an initial overview that contributes to the planning
of specific interventions in the region, thereby contributing to local and regional public health.
Keywords: squamous cell carcinoma; actinic keratosis; non-melanoma skin cancer.
Artículo recibido 10 diciembre 2025
Aceptado para publicación: 10 enero 2026

pág. 11124
INTRODUCCIÓN
El cáncer de piel no melanoma (NMSC, por sus siglas en inglés de Non-melanoma skin cancer) es el
término utilizado para un grupo de cánceres cutáneos que incluye el carcinoma basocelular (CBC) y el
carcinoma escamocelular (CEC) (Garrido & Borges-Costa, 2020), que representan aproximadamente el
99% de los casos diagnosticados (Apalla et al., 2017; Instituto Nacional del Cáncer, 2025). Esta
condición constituye la neoplasia cutánea más frecuente en personas no afrodescendientes y su
prevalencia va en aumento anualmente (Griffin et al., 2016; Sathe & Zito, 2025). La clasificación entre
melanoma y NMSC se basa en diferencias histopatológicas, manifestaciones clínicas y pronóstico
(Paolino et al., 2017). Entre los principales factores de riesgo asociados al NMSC se encuentran el
fototipo de piel claro, la exposición prolongada a radiación ultravioleta (UV), la presencia de lunares,
antecedentes familiares, inmunosupresión y edad avanzada (American Cancer Society, 2019).
Entre 1990 y 2021, la carga global del cáncer de piel mostró un incremento significativo, al pasar el
número de casos de 1.785.964 a 6.639.951, con un aumento en la tasa de incidencia ajustada por edad
(ASIR) de 48,0 a 77,7 por cada 100.000 habitantes. Este crecimiento fue más pronunciado en los NMSC,
con tasas de incidencia ajustadas de 51,7 para CBC y 22,4 para CEC en 2021. En contraste, el melanoma
mostró un incremento más moderado (ASIR: 3,56; EAPC: 0,65 %). Las tasas fueron consistentemente
más altas en hombres (ASIR: 99,92) que en mujeres (ASIR: 60,49), y se correlacionaron con el nivel de
desarrollo socioeconómico. Las regiones con índice sociodemográfico (SDI) alto presentaron las tasas
más elevadas (ASIR: 256,8), mientras que las regiones de bajo SDI mantuvieron tasas estables o
ligeramente crecientes (Zhou et al., 2025).
Se estima que anualmente se diagnostican entre 2 y 3 millones de nuevos casos en el mundo (Hu et al.,
2022; Roky et al., 2024), siendo más prevalente en regiones con alta exposición solar como Australia y
países del Pacífico (Roky et al., 2024). Aunque el melanoma suele considerarse más letal, el NMSC
presenta un mayor número de muertes debido a su elevada incidencia global. Según datos de
GLOBOCAN 2022, se reportaron 69.416 muertes por NMSC, con tasas de mortalidad ajustadas por
edad (ASMR) más altas en países con bajo Índice de Desarrollo Humano (IDH), especialmente en África
y Asia (M. Wang et al., 2025).

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En 2021, se estimaron 6,6 millones de casos nuevos de cáncer de piel en el mundo, con una tasa de
incidencia ajustada por edad (ASIR) de 77,66 por cada 100.000 habitantes y una carga global de 2,89
millones de años de vida ajustados por discapacidad (DALYs), equivalente a una tasa ajustada de 33,96
por cada 100.000 habitantes. Las mayores tasas de incidencia se registraron en América del Norte de
altos ingresos (ASIR: 730,16), particularmente en Estados Unidos (ASIR: 813,53), mientras que la
mayor carga de enfermedad se observó en Australasia (ASDR: 141,67), con Nueva Zelanda como país
más afectado (ASDR: 159,45) (Zhou et al., 2025). Según los datos de GLOBOCAN 2022, el melanoma
ocupa la posición 17ª entre los cánceres más comunes a nivel global, con aproximadamente 331.722
diagnósticos y unas 58.667 muertes. Por otro lado, el cáncer de piel no melanoma se sitúa en la 5ª
posición entre los más comunes, registrándose unos 1.234.533 diagnósticos y unas 69.416 muertes a
nivel mundial (Global Cancer Observatory, 2022; M. Wang et al., 2025). En Europa, el NMSC es un
problema de salud pública importante, pero las cifras suelen ser incompletas o desactualizadas. En gran
parte del continente, esta patología es la neoplasia cutánea maligna más frecuente, con mortalidad
relativamente baja y gran variabilidad entre países debido a diferencias en registro y definición de casos
(BCC vs SCC) (Elmadani et al., 2025). En Alemania, el NMSC es la neoplasia maligna cutánea más
común con tasas de incidencia que mostraron un aumento significativo, pasando de 43,1 casos por
100.000 en 1998 a 105,2 por 100.000 en 2010, con tasas de incidencia y aumentos con grandes
variaciones regionales (Rudolph et al., 2015).
A nivel latinoamericano, se ha documentado un incremento sostenido en la incidencia de NMSC, aunque
el subregistro sigue siendo una situación estructural, ya que muchos sistemas de vigilancia oncológica
no incluyen de forma sistemática al NMSC, lo que dificulta la estimación precisa de su carga real.
Factores como la altitud, el fototipo cutáneo, las ocupaciones al aire libre y la escasa cobertura de
programas de prevención contribuyen a una vulnerabilidad creciente en la región. En la región Andina
se tuvo una disminución en la tasa de incidencia ajustada por edad (ASIR: 13,16 en 2021; EAPC: –
0,97), lo que podría reflejar subregistro, diferencias en exposición ambiental o limitaciones en el acceso
al diagnóstico oportuno (Zhou et al., 2025). En Ecuador entre los años 2006 y 2015, se diagnosticaron
25.717 casos de cáncer de piel, donde la mayor frecuencia de neoplasias cutáneas se observó en mujeres

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y en personas entre los 60 y 70 años de edad, con diferencias significativas en la distribución del cáncer
de piel según edad, sexo, zona de residencia y estado vital (Zurita et al., 2023).
En Colombia, el melanoma representa menos del 2% de los cánceres de piel, pero se caracteriza por su
agresividad y rápida progresión metastásica (Oliveros et al., 2025). La tasa ajustada por incidencia
(ASIR) del melanoma cutáneo se aproxima a 3 por cada 100.000 habitantes, con una tasa ajustada por
mortalidad (ASMR) entre 0,7 y 0,8. Se observa una alta proporción de melanomas acrales y diagnósticos
en estadios avanzados, especialmente en poblaciones de menor nivel socioeconómico. En cuanto al
cáncer de piel no melanoma (CPNM), la ASIR se estima entre 35 y 40, con una ASMR cercana a 0,8,
lo que sugiere tasas de mortalidad superiores a las reportadas en poblaciones de piel clara (Oliveros
et al., 2025). Estos hallazgos reflejan barreras persistentes en el acceso al diagnóstico temprano y al
tratamiento oportuno, y evidencian la apremiante necesidad de fortalecer las estrategias de prevención
primaria y secundaria, con enfoque diferencial, para reducir la carga de enfermedad y mejorar el
pronóstico en la población colombiana (Meijs et al., 2022). En términos de supervivencia, se estima que
el promedio general a cinco años para los pacientes con cáncer de piel no melanoma alcanza el 79%.
Sin embargo, en el caso específico del melanoma lentiginoso acral, esta tasa se reduce significativamente
a tan solo un 54%, lo que evidencia su comportamiento clínico más agresivo. A pesar de estas cifras,
los datos nacionales disponibles son limitados y poco precisos, lo que dificulta una comprensión integral
del perfil epidemiológico de esta variante, lo cual hace necesario caracterizar a los pacientes con dicho
diagnóstico en el contexto colombiano, con el fin de aportar evidencia útil para futuras investigaciones,
mejorar la vigilancia clínica y orientar estrategias de intervención más efectivas (Uribe Ortiz et al.,
2021).
A pesar de que el CEC representa una de las formas más frecuentes del NMSC, en Colombia persiste
una notoria escasez de información actualizada sobre su comportamiento epidemiológico, lo que es una
limitación que se agrava si se considera la presencia de factores ambientales que favorecen su aparición,
como la alta exposición a radiación ultravioleta (UV) derivada de la ubicación ecuatorial y la altitud del
territorio nacional en su región andina y costas marítimas (Oliveros et al., 2025). En particular, la ciudad
de Pereira carece de estudios recientes que permitan comprender las características clínicas,
sociodemográficas e histológicas de esta enfermedad, lo cual dificulta la toma de decisiones informadas

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por parte de las autoridades sanitarias y entidades de salud especializadas. En este contexto, el presente
estudio tiene como objetivo caracterizar la población diagnosticada con CEC en la Liga Contra el Cáncer
Seccional Risaralda durante el periodo 2017–2018, con el fin de aportar evidencia local que contribuya
a la vigilancia epidemiológica, la planificación de estrategias preventivas y la orientación de futuras
investigaciones en el ámbito regional.
METODOLOGÍA
Se llevó a cabo un estudio descriptivo con enfoque cuantitativo y diseño transversal en la Liga Contra
el Cáncer, seccional Risaralda. La investigación se clasificó como sin riesgo para los participantes, dado
que se basó exclusivamente en la revisión documental de historias clínicas, conforme con lo estipulado
en la Resolución 8430 de 1993 del Ministerio de Salud de Colombia. La investigación contó con el aval
del Comité de Ética en Investigación de la Institución Universitaria Visión de las Américas. Se
incluyeron pacientes mayores de 18 años con diagnóstico confirmado de carcinoma escamocelular
mediante biopsia. Se revisaron todas las historias clínicas registradas en la base de datos institucional
entre los años 2017 y 2018, lo que permitió obtener información de 108 pacientes.
Para la recolección de la información se diseñó un instrumento digital mediante Google Forms,
estructurado en tres categorías principales: sociodemográfica, clínica e histológica. En la sección
sociodemográfica se registraron variables como edad, sexo, ocupación y nivel educativo. En el
componente clínico se incluyeron datos sobre localización anatómica del tumor, presencia de tumor
único o múltiple (dos o más carcinomas escamocelulares), número total de lesiones, presencia y
localización de queratosis actínica, antecedentes familiares de cáncer (incluyendo tipo), comorbilidades,
hábito tabáquico, uso de bloqueador solar, exposición previa a radiación o quimioterapia, y fototipo
cutáneo. En el apartado histológico se recopilaron datos sobre grado de diferenciación tumoral,
infiltración tisular y presencia de metástasis.
El análisis de la información se realizó utilizando los programas Excel 365, JASP y R Studio. Se
aplicaron técnicas de estadística descriptiva e inferencial, incluyendo análisis bivariado y multivariado
con enfoque epidemiológico. Para evaluar la distribución de las variables cuantitativas se empleó la
prueba de normalidad de Shapiro-Wilk. Cabe señalar que algunas variables no contaban con
información registrada en las historias clínicas, lo que limitó su inclusión en el análisis estadístico.

pág. 11128
RESULTADOS
El estudio sobre carcinoma escamocelular (CEC) incluyó una muestra de 108 historias clínicas que
cumplían con los criterios de inclusión establecidos. Del total de pacientes, el 52,8% correspondía al
sexo masculino (n=57). La edad promedio fue de 73,4 años (DE ± 12 años), y el 76,8% de los casos
(n=83) correspondían a personas mayores de 65 años. En el 16% de las historias clínicas se registró
información sobre ocupación (n=17), identificándose actividades como pintor, conductor y campesino.
En cuanto a la variable escolaridad, solo se encontró registro en un paciente, de quien se reportó nivel
universitario (tabla 1).
Tabla 1. Caracterización sociodemográfica
Variable n (%) Media edad (± DE)
Sexo
Masculino 57 (52,8) 73,2 (11,5)
Femenino 51 (47,2) 73,6 (12,7)
Grupo etáreo
Menor de 65 años 25 (23,1) 56,4 (7,6)
Mayor de 65 años 83 (76,9) 78,5 (7,5)
Etnia
Sin registro 106 (98,1) 73,5 (12,1)
Indígena 1 (0,9) 74 (-)
Mestizo blanco 1 (0,9) 65 (-)
Actividad de ocupación
Sin registro 91 (84,26) 74,3 (12)
Agrícolas 4 (3,7) 80 (2,8)
Independiente 3 (2,78) 61,3 (6,7)
Hogar 4 (3,7) 74,5 (4,4)
Empleado 4 (3,7) 64 (10,6)
Oficios varios 2 (1,85) 52 (5,7)

pág. 11129
En el análisis de las variables clínicas, la localización anatómica más frecuente del tumor fue en cabeza
y cuello, con una prevalencia del 69,4% (n=75), seguida por los miembros superiores con 24,1% (n=26).
En la localización anatómica de cabeza y cuello, se observó una razón de 1,42 entre hombres y mujeres
teniendo que, por cada mujer con tumor en esta área, se presentaron aproximadamente 1,42 hombres
con la misma localización y en miembros inferiores se observó una razón de 4 entre mujeres y hombres,
lo que indica que, por cada hombre con tumor en esta área, se presentaron aproximadamente 4 mujeres
con este tipo de caso en esta área. La edad de los pacientes varió según la localización de las lesiones.
Las personas con lesiones en cabeza y cuello presentaron una mediana de edad de 76 años (rango: 38–
97 años, RIQ: 16,5 años), en miembros superiores la mediana fue de 75,5 años (rango: 53–91 años, RIQ:
10,25 años), las lesiones en tronco y espalda se asociaron a una mediana de 68,5 años (rango: 52–84
años, RIQ: 16 años), mientras que en miembros inferiores se observó una mediana de 71 años (rango:
38–82 años, RIQ: 13 años) (Gráfico 1).
Gráfico 1. Diagramas de cajas de edad por región anatómica
En cuanto al tipo de presentación, el 77,8% de los casos correspondió a tumores únicos (n=84), mientras
que el 22,2% fueron múltiples (n=24), observándose una media de edad en estos últimos de 77,6 años.
La razón entre casos múltiples en hombres y mujeres fue de 2,43 lo que indica que, por cada mujer con
tumores múltiples, se presentan aproximadamente 2,43 hombres con la misma condición. Respecto a la
cantidad de tumores, la mayoría presentó una única lesión (77,8%, n=84), aunque se documentaron
casos con dos (20,4%, n=22) y hasta cuatro tumores (1,9%, n=2), con una tendencia creciente en la edad
promedio conforme aumentaba el número de lesiones. El momento del diagnóstico se concentró
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principalmente entre 1 y 2 años previos (85,2%, n=92), con edades promedio similares entre los distintos
intervalos temporales.
Tabla 2. Caracterización de variables clínicas y pigmentarias del CEC
Variable n (%) Media edad (± DE)
Área anatómica del tumor
Cabeza y cuello 75 (69,4) 74,4 (12)
Miembros superiores 26 (24,1) 74 (9,9)
Tronco y espalda 10 (9,3) 69,9 (10,4)
Miembros inferiores 5 (4,6) 67,6 (17,7)
Genitales 1 (0,9) 39 (-)
Tipo
Único 84 (77,8) 72,2 (11,8)
Múltiple 24 (22,2) 77,6 (12-)
Cantidad de tumores
Uno 84 (77,8) 72,2 (11,8)
Dos 22 (20,4) 77,2 (12,5)
Cuatro 2 (1,9) 82,5 (0,7)
Momento del diagnóstico
Menor a 1 año 8 (7,4) 73,1 (20,6)
1 a 2 años 92 (85,2) 73,4 (11,4)
3 a 5 años 8 (7,4) 74 (9,7)
Fototipo
Tipo 1 1 (0,9) 83 (-)
Tipo 2 17 (15,7) 76,6 (9,9)
Tipo 3 13 (12) 68,5 (14,1)
Tipo 4 1 (0,9) 74 (-)
Sin registro 76 (70,4) 73,4 (12)

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El antecedente de neoplasia familiar estuvo presente en diez pacientes (9,3%), de los que solo uno tuvo
específicamente cáncer de piel en un familiar (hermano y tío). La queratosis actínica se identificó en el
45,4% de los casos (n=49). La localización más frecuente fue cabeza y cuello con un 26,9% (n=29),
seguida de miembros superiores con 18,5% (n=20) y tronco y espalda con 9,3% (n=10). En cuanto a la
distribución de carcinomas escamocelulares (CEC), el 69,4% se presentó en cabeza y cuello (n=75), el
24,1% en miembros superiores (n=26) y el 9,3% en tronco y espalda (n=10). Respecto al número de
lesiones, el 80,6% de los casos correspondió a tumoraciones únicas (n=87), mientras que el 19,4%
presentó lesiones múltiples (n=21). De estos últimos, el 95% tuvo dos tumores (n=20). Cabe destacar
que los miembros superiores concentraron el 38% de los casos con múltiples lesiones. Las
comorbilidades evaluadas incluyeron hipertensión arterial (HTA), diabetes mellitus (DM), dislipidemia,
carcinoma basocelular (CBC) y otros tipos de cáncer. El 62% de los pacientes presentó entre una y dos
comorbilidades, con una distribución similar entre sexos: 63% en hombres y 60% en mujeres. La
comorbilidad más prevalente fue la hipertensión arterial, presente en el 50,9% de los casos (n=55), con
una proporción de 58,8% en mujeres. Le siguió el carcinoma basocelular con 20,4% (n=22),
predominante en hombres (29,8%). El tabaquismo se presentó en 6% de los pacientes (n=7), pero no se
registró el dato en 64% de las historias clínicas (n=69). Asimismo, el no uso de bloqueador solar fue del
43% (n=46) y su uso se presentó en el 21% (n=23). La exposición previa a radioterapia o quimioterapia
se dio en un 6% (n=6) y no se presentó en 83% de los pacientes (n=90).
Tabla 3. Caracterización de queratosis actínica y cofactores
Variable n (%) Media edad (± DE)
Queratosis actínica
Sí 49 (45,4) 76,2 (8,9)
No 56 (51,9) 70,4 (13,5)
Sin registro 3 (2,8) 82,7 (14,5)
Localización de queratosis actínica
Cabeza y cuello 29 (26,9) 75,1 (7,7)
Miembros superiores 20 (18,5) 76,3 (7,4)
Tronco y espalda 10 (9,3) 78,3 (8,4)

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Variable n (%) Media edad (± DE)
Patologías
Carcinoma basocelular 22 (20,4) 72,9 (8,9)
Hipertensión arterial 55 (50,9) 78,5 (10,3)
Diabetes mellitus 18 (20,4) 77,1 (8)
Dislipidemia 13 (12) 75,2 (9,3)
Otro tipo de cáncer 6 (5,6) 70,2 (7,5)
Comorbilidades
Una 39 (36,1) 75,1 (13,1)
Dos 28 (25,9) 77,2 (8,3)
Tres 5 (4,6) 76,4 (4)
Cuatro 1 (0,9) 78 (-)
Uso de bloqueador solar
Sí 23 (21,3) 70,1 (12,1)
No 46 (42,6) 74,6 (12,1)
Sin registro 39 (36,1) 73,8 (11,8)
Exposición previa a radioterapia o quimioterapia
Sí 6 (5,6) 73,2 (9,1)
No 90 (83,3) 73,7 (12,5)
Sin registro 12 (11,1) 71,4 (9,2)
En las variables histológicas se reportó la diferenciación que se clasificó en bien diferenciado,
moderadamente diferenciado y mal diferenciado, en el cual un paciente podía presentar varias de ellos
por tener múltiples tumores. Aunque existió ausencia de esta información en el 45,4% de las historias
(n=49), predominó el bien diferenciado con 38,9% (n=42), en hombres la proporción fue de 47,4%,
seguido de moderadamente diferenciado con el 20,4% (n=22), con una proporción para mujeres de
23,5%. El mal diferenciado se presentó en el 1,9% de los casos (n=2). La proporción de infiltración en
la muestra fue de 57% (n=62), no hubo infiltración en el 36% (n=39). No se reportó la información en
pág. 11133
6% el de pacientes (n=7). Respecto a la metástasis, fue clasificada como negativa y positiva. La primera
correspondió al 91% (n=98) de los casos y la segunda al 2% (n=2), teniendo un caso en un hombre y
una mujer. Por otro lado, se encontró una relación entre los casos de queratosis actínica y tumor en
cabeza y cuello de 66% (gráfico 2 y tabla 4).
Gráfica 2. Prevalencia de la diferenciación histológica de carcinoma escamocelular en hombres y
mujeres según el promedio de edad
Tabla 4. Caracterización de variables histológicas
Variable n (%) Media edad (± DE)
Diferenciación histológica
Bien diferenciado 42 (38,9) 74,7 (11,6)
Un tumor 37 (34,3) 74,3 (12,1)
Dos tumores 5 (4,6) 77,4 (7,6)
Moderadamente diferenciado 22 (20,4) 77,5 (11,2)
Un tumor 19 (17,6) 75,8 (10,8)
Dos tumores 3 (2,8) 88,7 (7,6)
Mal diferenciado 2 (1,9) 71,5 (21,9)

pág. 11134
Variable n (%) Media edad (± DE)
Un tumor 2 (1,9) 71,5 (21,9)
No reportado en historia clínica 49 (45,4) 71,3 (11,7)
Cantidad de tumores
Uno 84 (77,8) 72,2 (11,8)
Dos 22 (20,4) 77,2 (12,5)
Cuatro 2 (1,9) 82,5 (0,7)
Metástasis
Sí 2 (7,4) 84,5 (3,5)
No 98 (85,2) 73,5 (12)
No reportado en historia clínica 8 (7,4) 69,4 (12,7)
El análisis de la queratosis actínica como factor de riesgo de carcinoma escamocelular presentó un OR
= 3,68 (IC95% [1,3 - 10,42]) con una significancia estadística de 0,011. La HTA como factor de riesgo
de queratosis actínica presentó un OR = 6,13 (IC95% [2,27 - 16,52]) con una significancia estadística
de 0,0001. La dislipidemia en este mismo contexto presentó un OR = 2,93 (IC95% [0,84 - 10,19]) con
una significancia estadística de 0,08. Igualmente, la diabetes mostró un OR = 2,21 (IC95% [0,72 – 6,77])
con una significancia estadística de 0,15. A su vez, el grupo etario mayor a 65 años como factor de
riesgo para la presencia de queratosis actínica presentó un OR = 2,84 (IC95% [1,07 – 7,55]) con una
significancia estadística de 0,04 hallazgo consistente con los resultados obtenidos mediante la prueba
exacta de Fisher, que arrojó un OR = 2,81 (IC95% [0,98 – 8,03]) con igual nivel de significancia, en el
que la prueba de Chi2 mostró una diferencia significativa entre los grupos etarios, con un valor de χ² =
4,59, gl = 1 y p = 0,032.
El análisis de la presencia de queratosis actínica según sexo evidenció un mayor riesgo en el grupo
masculino, con un OR = 3,18 (IC95% [1,43 – 7,11]) y una significancia estadística de 0,006. Este
resultado fue consistente tanto en el cálculo del odds ratio como en la prueba exacta de Fisher, que arrojó
un OR = 3,18 (IC95% [1,43 – 7,71]) con el mismo nivel de significancia (p = 0,006). Adicionalmente,

pág. 11135
la prueba de Chi2 mostró una diferencia significativa entre sexos en la distribución de queratosis actínica,
con un valor de χ² = 8,25, gl = 1 y p = 0,004.
DISCUSIÓN
Es reconocido por distintos autores que se está presentando un aumento gradual del número de casos de
cáncer de piel tanto los de tipo melanocítico como los de tipo NMSC a nivel mundial (Sanmartín
Jimenez, 2017; R. Wang et al., 2025) y latinoamericano (Meijs et al., 2022; Orellana Bustillos et al.,
2025). Según lo expuesto por Meijs et al., (2022), en Colombia esta tendencia se mantiene, aunque con
un aumento intermedio de incidencia en relación con el mundo. A pesar de lo anterior, hay carencias en
la disponibilidad de información, sobre todo porque el NMSC es excluido de los grandes registros de
cáncer o bien sus cifras son escasas dado el poco estudio del mismo (Gil et al., 2019; Pardo-Ramos &
Cendales-Duarte, 2024).
La gran mayoría de los pacientes del estudio pertenecía al grupo de mayores de 65 años, lo cual es
concordante con la literatura, puesto que se refiere al CEC como una patología de diagnóstico más tardío,
debido al cúmulo de radiación ultravioleta adquirido a lo largo de la vida como principal factor de riesgo
(Apalla et al., 2017; Comune et al., 2024; Nova et al., 2011). La proporción de la tasa de incidencia por
sexo fue ligeramente mayor para los hombres, manteniéndose la tendencia donde los casos se presentan
principalmente en hombres como lo encontrado en la investigación de Guo et al., (2023), aunque el
estudio realizado por Nova et al. (2011) evidenció más casos en mujeres (69%) que vivían en la
cordillera del altiplano cundiboyacense sobre los 2000 m.s.n.m.
La ocupación y la escolaridad son variables que tendrían importancia dentro del CEC, puesto que ambas
pueden influir sobre el autocuidado y las medidas de protección frente a la patología (Navsaria, 2024).
Colombia es un país con una población importante de personas trabajando en el campo, de hecho, la
unidad de planificación rural agropecuaria mediante un comunicado en septiembre de 2025 indicó un
récord histórico en el aumento de empleos de agricultura en relación con los últimos 8 años, siendo el
motor del empleo rural (UPRA., 2025), dando esto un aviso sobre la importancia que tendrían los
programas de prevención en las zonas que puedan ser más susceptibles al CEC.
El CEC se presentó principalmente sobre zonas con mayor foto exposición, evidenciando que hace falta
una mayor conciencia sobre el uso de bloqueador solar y medidas protectoras como sombreros y mangas

pág. 11136
largas a la hora de estar al aire libre, ya que los pacientes entienden el daño de la exposición a la luz
solar pero no suelen tomar medidas preventivas con la frecuencia que se desearía, siendo mencionada
esta situación por autores como Hung et al. (2022) y Moeckel et al. (2025) como una estrategia de
primordial importancia en la prevención. En el caso de los hombres, las lesiones se presentaron
principalmente en miembros superiores y cabeza y cuello y en mujeres en miembros inferiores, situación
atribuible a las posibles ocupaciones de las personas y la vestimenta que expone estas áreas a la radiación
UV, como lo establecen el Instituto Nacional de Cáncer (2023) y la Organización Mundial de la Salud
(2023).
Por otro lado, la queratosis actínica que es la lesión con potencial para desarrollar el CEC (Balcere et al.,
2022; Li et al., 2025), tuvo una mayor prevalencia en este estudio en comparación con el estudio
realizado por Flohil et al. (2013) que encontró una prevalencia de 37,5%. Tanto la queratosis actínica
como el CEC se presentaron mayormente en cabeza y cuello y miembros superiores, que son las zonas
más expuestas a la luz ultravioleta y en mayor riesgo de desarrollar las lesiones (George et al., 2024;
Thamm et al., 2024). Lo anterior continúa realzando la importancia que tienen las medidas de
fotoprotección, pues aquellos con mayor fotodaño y queratosis actínicas son los que más tendrán CEC
(Li et al., 2025). Cabe mencionar que el uso de bloqueador solar en el estudio fue poco, lo cual también
puede observarse en la investigación nacional de Nova et al. (2011) que refleja que su uso para proteger
la piel es una práctica poco frecuente en el país y en general en países del área andina (Lopera-Giraldo
et al., 2024, 2024).
Respecto al tabaquismo la evidencia es mixta, estudios como el de Asgari et al. (2010) concluye que el
hábito tabáquico no es per se un factor riesgo que aumente de forma significativa la incidencia de CEC
y, de manera similar, en el estudio de Uotila et al. (2024) se evidencia que el tabaquismo estaba asociado
con un aumento en la probabilidad de CEC, pero no estaba asociado con carcinoma basocelular ni
melanoma. Por el contrario, el estudio de Gracia-Cazaña et al. (2020) muestra que el tabaquismo es un
factor de riesgo reconocido para el desarrollo de CEC cutáneo a nivel dérmico. Por tanto, la
recomendación es evitar el hábito tabáquico para reducir el riesgo de CEC, además de otros tipos de
cáncer y enfermedades asociadas al tabaquismo. Sin embargo, la publicación de Pirie et al. (2018)
encontró que el CEC es más frecuente en personas que fumaban activamente en contraste a las que no

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lo hacían. De igual manera Navarro-Bielsa et al., (2023) encontraron una relación entre el tabaquismo y
el CEC. En la presente investigación 32 pacientes presentaron hábito tabáquico, aunque 69 historias
clínicas no tenían esta información, por lo tanto, no fue posible realizar un análisis con evidencia
concluyente.
En cuanto a la diabetes mellitus (DM), se considera que hay poca evidencia de peso que la relacione con
el CEC, aunque la asociación establecida se hace por algunos factores ambientales y étnicos que se
deben revisar de manera adecuada dado la disparidad de variables, como lo mencionan Dobrică et al.
(2022). Los autores Pradhan et al. (2023) mencionan reducciones en riesgo de melanoma, pero no de
NMSC con antidiabéticos orales del tipo inhibidores DPP-4 cuando se compararon con sulfonilureas.
En el presente estudio la diabetes no mostró tener significancia estadística como factor de riesgo para
desarrollar queratosis actínica pues el OR no tuvo significancia estadística.
Respecto a la dislipidemia, en la investigación de Yang et al. (2017) se evaluó en dos fases mediante un
metaanálisis el riesgo de desarrollar NMSC en pacientes usuarios de estatinas con resultados mixtos, y
se encontró relación estadísticamente significativa entre CEC y uso de estatinas. Sin embargo, en el otro
metaanálisis no se demostró que las estatinas fueran un factor de riesgo para CEC. Por su parte, Liu
et al. (2024) concluyeron que los hipolipemiantes podrían ser protectores en la reducción del riesgo
NMSC, aunque el diagnóstico de dislipidemia no constituyó un riesgo estadísticamente significativo en
el análisis de los pacientes.
Los autores Gandini et al. (2018) en su metaanálisis de la literatura encontraron que hay un riesgo
significativo en pacientes en tratamiento con bloqueadores de canales de calcio y betabloqueadores. Lo
anterior guarda relación con el análisis realizado al diagnóstico de hipertensión en el presente estudio,
pues fue significativo como factor de riesgo para el desarrollo de queratosis actínica. Sin embargo,
Heisel et al. (2023) en su estudio señalan que hay deficiencias y sesgos significativos en los estudios
que intentan probar esta asociación y no encontraron relación entre NMSC y medicación
antihipertensiva.
En relación con la diferenciación histológica, en el presente estudio predominó el bien diferenciado,
aunque casi la mitad de las historias clínicas no tenían consignado el dato de diferenciación histológica
según el reporte de patología. Lo anterior es un hecho relevante, pues actúa como factor pronóstico

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independiente como riesgo de metástasis y supervivencia general, encontrándose peor pronóstico con
menor grado de diferenciación como lo plantea Brinkman et al. (2015). Empero, el estudio Endo et al.
(2011) no encontró evidencia estadísticamente significativa en relación con este aspecto. Para el presente
estudio la metástasis sólo se presentó en 2 (1,86%) de las historias analizadas, dato inferior al 5%, valor
estimado por Caudill et al. (2023) como tasa general de metástasis del CEC.
Entre las principales limitaciones se identificó la ausencia de un espacio físico fijo dentro de las
instalaciones institucionales para realizar la revisión de las historias clínicas y la búsqueda sistemática
de información en la base de datos y su registro en el instrumento diseñado. Esta situación, sumada a
dificultades técnicas relacionadas con el acceso y autenticación en el sistema institucional, generó
retrasos en el inicio del proceso y en la recolección de datos. Adicionalmente, se evidenció que las
historias clínicas no contaban con registros completos en todos los pacientes respecto a las variables
analizadas, lo que implicó una pérdida de información relevante, lo cual afectó la posibilidad de realizar
un análisis más robusto que permitiera obtener resultados con mayor poder explicativo y significancia
estadística.
Finalmente, el estudio realizado mostró datos relevantes sobre el comportamiento del CEC en la
población atendida en la LCCP, lo que permitirá realizar acciones de mejoramiento en la atención de
pacientes con NMSC. No se encontraron datos respecto a la ciudad donde se realizó este estudio, por lo
tanto, la información del presente artículo permitirá empezar a conocer el comportamiento local de esta
patología. También se hace necesario tener en cuenta las características sociodemográficas para el
diseño e implementación de programas de promoción de fotoprotección y generar mayor conciencia de
estas medidas en la población. También, se analizaron comorbilidades en relación con la queratosis
actínica con resultados mixtos en el presente estudio y la literatura, lo cual podría suponer una fuente
futura de investigación.
CONCLUSIONES
Este estudio permitió caracterizar la población diagnosticada con carcinoma escamocelular (CEC) en la
Liga contra el Cáncer Seccional Risaralda durante el periodo 2017–2018. Los hallazgos revelan que la
mayoría de los pacientes son mayores de 65 años, con una edad media de 73,3 años, y que predominan
en el sexo masculino. La localización anatómica más frecuente del tumor se encuentra en cabeza y

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cuello, específicamente en áreas altamente expuestas a radiación ultravioleta, lo que refuerza el rol del
fotodaño como principal factor de riesgo.
Asimismo, la identificación de que una proporción importante de casos presenta queratosis actínica
asociada, junto con el análisis de las características histológicas, indica que la diferenciación bien
diferenciada predomina entre los tumores, lo cual tiene implicaciones pronósticas y en la decisión
terapéutica. La presencia de metástasis en un reducido porcentaje de casos se asemeja a las tasas
reportadas en la literatura regional y nacional, aunque se evidencian limitaciones en la completitud de
los registros históricos, que sugieren la necesidad de mejorar los sistemas de vigilancia clínica.
Este perfil epidemiológico, condicionado por factores sociodemográficos y laborales, resalta la
vulnerabilidad de poblaciones mayores y expuestas al sol, que podrían beneficiarse de programas
enfocados en la promoción del fotoprotección, especialmente en zonas rurales donde la actividad
agrícola es prevalente. La escasa información sobre escolaridad y ocupación en los registros indica la
importancia de fortalecer los registros sociales y laborales para orientar intervenciones preventivas.
Estos hallazgos son una base para el desarrollo e implementación de acciones preventivas específicas
en la región, con estrategias de impacto como campañas educativas para el autocuidado dermatológico
y el uso de medidas protectoras, además de contribuir a la vigilancia epidemiológica del CEC en la
región de Pereira y Risaralda. Sin embargo, la progresiva integración de sistemas de registro clínico más
completos y de mayor calidad será fundamental para mejorar nuevos estudios futuros, de forma que se
pueda contribuir con la vigilancia y planificación de recursos en salud pública en la población del
departamento.
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