EDUCACIÓN FINANCIERA DEL CRÉDITO
FORMAL E INFORMAL EN ESTUDIANTES
UNIVERSITARIOS

FINANCIAL EDUCATION ON FORMAL AND INFORMAL
CREDIT AMONG UNIVERSITY STUDENTS

Celina Almendra Aceves Almeida

Universidad Autónoma de Chihuahua, México

Wilberth Velducea Velducea

Universidad Autónoma de Chihuahua, México

Teresa de Jesús Barreras Villavelázquez

Universidad Autónoma de Chihuahua, México

Luis Alberto López Rodríguez

Universidad Autónoma de Chihuahua, México

Ma. Concepción Soto Valenzuela

Universidad Autónoma de Chihuahua, México
pág. 8041
DOI
: https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i1.22883
Educación Financiera del Crédito Formal e Informal en Estudiantes
Universitarios

Celina Almendra Aceves Almeida
1
cacevez@uach.mx

https://orcid.org/0000-0002-5495-2061

Facultad Ciencias de la Cultura Física,
Universidad Autónoma de Chihuahua

México

Wilberth Velducea Velducea

wvelducea@uach.mx

https://orcid.org/0000-0001-8059-0706

Facultad Ciencias de la Cultura Física,
Universidad Autónoma de Chihuahua

México

Teresa de Jesús Barreras Villavelázquez

tbarreras@uach.mx

https://orcid.org/0000-0002-4241-3810

Facultad Ciencias de la Cultura Física

Universidad Autónoma de Chihuahua

México

Luis Alberto López Rodríguez

lalopez@uach.mx

https://orcid.org/0000-0001-8189-2343

Facultad Ciencias de la Cultura Física

Universidad Autónoma de Chihuahua

México

Ma. Concepción Soto Valenzuela

masoto@uach.mx

https://orcid.org/0000-0002-1043-7631

Facultad Ciencias de la Cultura Física
Universidad Autónoma de Chihuahua

México

RESUMEN

El estudio tiene como objetivo analizar la relación entre la educación financiera y el uso de crédito
(formal e informal) en estudiantes universitarios, identificando las diferencias significativas según
variables sociodemográficas y de perfil de ingresos. Se desarrolló bajo un enfoque cuantitativo de tipo
descriptivo correlacional, se aplicó en modalidad digital la Encuesta Educación Financiera a una
muestra representativa de 931 estudiantes. Los resultados evidencian que los estudiantes con más de 25
años tienen tarjeta de crédito bancaria [F(1,929)= 35.253 p<.000]; no tienen tarjeta de crédito
departamental [F(1,929)= 43.073 p<.000]; no tienen crédito de nómina [F(1,929)= 16.213 p<.000]; no
les han rechazado una solicitud de crédito [F(1,929)= 14.615 p<.000]; no tienen crédito de vivienda
[F(1,929)= 15.697, p<.000]; ni utilizan información del CAT [F(1,929)= 31.815, p<.000]; y que utilizan
la tarjeta de crédito de 1 a 5 veces al mes [F(1,929)= 34.815, p<.000]; más que los estudiantes menores
de 25 años. Éstos han pedido prestado [F(1,929)= 4.528, p<.034]; y les han rechazado un crédito por
no tener historial crediticio [F(1,929)= 27.966, p<.000] más que a los mayores de 25. En conclusión, el
comportamiento financiero y el acceso al crédito de los estudiantes están intrínsecamente ligados a la
edad y nivel de estudios.

Palabras clave: alfabetización financiera, crédito, estudiantes universitarios, variables
sociodemográficas.

1
Autor principal
Correspondencia:
masoto@uach.mx
pág. 8042
Financial
Education on Formal and Informal Credit Among
University Students

ABSTRACT

The study aims to analyze the relationship between financial education and the use of credit (formal

and informal) among university students, identifying significant differences according to

sociodemographic and income profile variables. It was developed u
sing a quantitative descriptive
correlational approach, and the Financial Education Survey was administered digitally to a

representative sample of 931 students. The results show that students over 25 years of age have a bank

credit card [F(1,929)= 35.253
p<.000]; do not have a department store credit card [F(1,929)= 43.073
p<.000]; do not have payroll credit [F(1,929)= 16.213 p<.000]; have not had a credit application rejected

[F(1,929)= 14.615 p<.000]; do not have home equity credit [F(1,929)= 15.697, p<.
000]; do not use CAT
information [F(1,929)= 31.815, p<.000]; and use their credit card 1 to 5 times a month [F(1,929)=

34.815, p<.000]; more than students under 25 years of age. They have borrowed [F(1,929)= 4.528,

p<.034]; and have been denied credit for
not having a credit history [F(1,929)= 27.966, p<.000] more
than those over 25. In conclusion, students' financial behavior and access to credit are intrinsically

linked to age and level of education.

Keywords:
financial literacy, credit, college students, sociodemographic variables
Artículo recibido 02 febrero 2026

Aceptado para publicación: 27 febrero 2026
pág. 8043
INTRODUCCIÓN

En un entorno económico global que se caracteriza por ser cada vez más complejo, la educación
financiera se ha establecido como una competencia fundamental para asegurar tanto el bienestar
personal como la estabilidad económica de la sociedad (Ramos, 2025). Las instituciones educativas
deben generar un interés suficiente en la educación financiera, entendiéndola como una competencia
esencial para la juventud. Esto se debe a los nuevos desafíos que enfrentan los jóvenes a nivel mundial,
especialmente en la economía digital, donde la oferta de servicios financieros es cada vez más
especializada; dicha especialización exige mayores conocimientos técnicos para su correcta
comprensión (Valenzuela et al., 2022).

En México, un gran porcentaje de la población carece de acceso a servicios financieros formales o no
los utiliza de manera eficiente; por ello, formar a los estudiantes en este ámbito promueve una mayor
inclusión financiera y les enseña cómo reducir la carga de deudas estudiantiles; debido a que muchos
estudiantes enfrentan dificultades económicas durante su etapa universitaria, recurriendo a préstamos o
créditos para cubrir gastos. La educación financiera les ayuda a tomar decisiones informadas sobre estas
herramientas, minimizando riesgos y evitando el sobreendeudamiento.

Los estudiantes representan los consumidores del futuro, siendo las personas que impulsarán la
economía de su comunidad, país y del mundo. Por ello, su instrucción en materia financiera resulta
fundamental (Valenzuela et al., 2022). Diversos autores, desde finales de los años noventa, han
recalcado la importancia de impartir educación financiera en las escuelas para que este conocimiento
sea accesible a todos los grupos poblacionales de manera general (Espinosa et al., 2023).

Los estudiantes universitarios constituyen un colectivo crucial, ya que sus decisiones financieras tienen
grandes repercusiones en el ámbito económico (Ramos, 2025). Sin embargo, la investigación sugiere
que este grupo enfrenta retos significativos. Mendoza (2022), encontró que el nivel de capacidades
financieras analizadas a través de indicadores de conocimientos, comportamientos y actitudes en
estudiantes de universidades privadas en Perú es de nivel medio-bajo. Aunque los resultados muestran
que las actitudes de los participantes son buenas, a menudo carecen de conocimientos y de
comportamientos adecuados al administrar y utilizar su dinero.
pág. 8044
La ausencia de conocimientos adecuados o la falta de control emocional exponen a los universitarios a
tomar decisiones financieras problemáticas, impactando negativamente su comportamiento financiero
y fomentando prácticas y actitudes inadecuadas en la gestión de sus finanzas personales (Hernández-
Rivera y Flores-Lara, 2022).

Además, existe una brecha de inclusión financiera urgente de atender, ya que la mitad de la población
universitaria se encuentra fuera del sistema financiero. Es imperativo instruir a los estudiantes sobre los
diferentes instrumentos que ofrece la banca para facilitar su acceso a productos y servicios, dado que la
inclusión impacta positivamente en la economía a corto, mediano y largo plazo (Mendoza, 2022).

La educación financiera se relaciona con el cumplimiento de los créditos; la irregularidad en el
comportamiento de pago de los estudiantes, manifestada en el incumplimiento de las fechas pactadas
con las instituciones financieras, es producto de la ausencia de procesos de educación financiera
(Morocho et al., 2023).

Gathergood (2012), observó que la carencia de educación financiera, cuando se combina con las
acciones y comportamientos individuales, contribuye al incremento en la frecuencia de dificultades para
cumplir con los pagos, este hallazgo subraya cómo la falta de conocimientos financieros, junto con las
decisiones y conductas de la persona, se traduce en una mayor incidencia de problemas relacionados
con el incumplimiento de obligaciones económicas.

Estudio del Instituto Nacional de la Juventud (INJUV, 2014) demostró que el 37% de los jóvenes entre
18 y 24 años declaró tener deudas, préstamos o créditos a su nombre. Esta proporción aumentó a 47%
en los jóvenes entre 25 y 29 años. El estudio también señaló que los principales ítems de endeudamiento
fueron: crédito universitario (43%); tarjetas de crédito (39%); y créditos de consumo (30%).

Castro-González et al. (2014), llevaron a cabo una investigación que examinó cómo los estudiantes
universitarios manejan el uso de tarjetas de crédito y débito y los resultados revelaron que los jóvenes
demuestran responsabilidad en el manejo de estas tarjetas, además, se destacó que alrededor del 70%
de los estudiantes tiende a efectuar al menos un depósito mensual en sus cuentas de débito, por lo tanto,
existe una tendencia positiva en las prácticas financieras de los estudiantes universitarios en relación
con el uso y mantenimiento de tarjetas bancarias.
pág. 8045
Tinoco (2018), considera que una buena práctica de los conocimientos en educación financiera llega a
ser una herramienta fundamental para que el crédito en Perú no sea una necesidad permanente y que el
endeudamiento no represente un estilo de vida; así como, enseñar que ahorrar e invertir, elaborar y
administrar un presupuesto personal, genera riquezas para todo ciudadano en este país.

Por ello, el problema, es que en la actualidad, existe una creciente preocupación acerca del nivel de
educación financiera entre los estudiantes de educación superior, a medida que la sociedad enfrenta
desafíos financieros cada vez más complejos, es esencial que los jóvenes adquieran las habilidades y
conocimientos necesarios para tomar decisiones financieras informadas y responsables. Sin embargo,
estudios sugieren que los estudiantes universitarios carecen de una comprensión sólida de conceptos
financieros básicos, como la gestión del dinero, las inversiones, el ahorro, el crédito y la elaboración de
presupuestos (Gómez, 2015).

De León (2022), menciona que sin una comprensión adecuada de cómo funcionan las finanzas, los
estudiantes pueden caer en la trampa de acumular deudas a través de préstamos estudiantiles, tarjetas
de crédito, decisiones impulsivas de gasto y falta de control sobre finanzas personales, incluso pueden
ser más susceptibles a caer en estafas financieras o fraudulentas si no están informados sobre cómo
proteger sus finanzas y tomas decisiones solidas; esto puede llevar a una carga financiera abrumadora
así como dificultades para pagar las deudas, no planificar el futuro financiero y estar preparados para
emergencias o eventos importantes de la vida. Por lo anterior, se planteó la tarea de analizar el
conocimiento sobre el crédito informal y formal y su correlación con la educación financiera en
estudiantes universitarios.

Educación financiera

En el año 1920, el Grupo The Royal Bank of Scotland implementó sistemas de ahorro dirigidos a niños
en Escocia, promoviendo y fomentando el hábito del ahorro entre los jóvenes y en el año 1970, la
organización Credit Union Volunteers en los Estados Unidos reconoció la importancia de brindar
educación financiera a los jóvenes y optó por utilizar las cooperativas de crédito como una vía para
lograr este propósito (Kay, 2017).

En México, la Educación Financiera, surgió como un complemento de la Política Nacional de Inclusión
Financiera, en línea con las tres acciones delineadas en el Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018 del
pág. 8046
Gobierno de México y estas acciones incluyen fortalecer la integración de la educación financiera en
los niveles básico y medio, promover el acceso y uso responsable de los productos y servicios
financieros, y proporcionar educación financiera específica para mujeres, asegurando su inclusión
financiera adecuada.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OECD, 2004), describe la educación
financiera como el procedimiento a través del cual consumidores e inversionistas financieros obtienen
un entendimiento más completo de los distintos productos financieros, sus riesgos y ventajas, este
proceso, facilitado por información e instrucción, capacita a las personas para tomar decisiones
financieras más informadas, lo que en última instancia conduce a un mayor bienestar económico.

La educación financiera consiste en el desarrollo de la capacidad para administrar tu dinero, dar
seguimiento a tus finanzas, planear para el futuro, elegir productos financieros y mantenerte informado
sobre asuntos financieros (Baquero et al., 2019).

La educación financiera se refiere a la adquisición de conocimientos y habilidades para gestionar de
manera integral los recursos económicos, esto incluye la comprensión de cómo administrar ingresos,
controlar gastos, invertir de manera efectiva y tomar decisiones financieras informadas de esta forma
buscar optimizar la salud financiera personal y construir una base sólida para el futuro económico
(Morales et al., 2023).

La educación financiera implica desarrollar la conciencia sobre la importancia de una planificación
financiera cuidadosa lo cual abarca desde la creación de presupuestos y la gestión del crédito hasta la
planificación para metas a corto y largo plazo; una comprensión profunda de las finanzas personales es
esencial para alcanzar objetivos financieros y enfrentar con éxito los desafíos económicos (Arboleda,
2017).

La educación financiera no solo trata de conocimientos teóricos, sino también de desarrollar hábitos
financieros saludables, pero implica cultivar la disciplina en el ahorro, adoptar prácticas de consumo
consciente, y establecer metas financieras realistas así el fomentar hábitos financieros sólidos
contribuye a la estabilidad económica a largo plazo y fortalece la capacidad de enfrentar imprevistos
financieros (Ching, 2018).
pág. 8047
Crédito

Lecuona (2009), destaca que el crédito implica la entrega de dinero por parte de un individuo o entidad
a otro, con la condición de que el receptor reembolse el monto prestado en el futuro, ya sea en pagos
periódicos o en una suma total, acompañado de un interés que compensa al prestamista por el uso del
dinero durante el período de préstamo y los términos y condiciones de los créditos pueden variar según
el prestamista y el tipo de préstamo, e incluyen aspectos como la tasa de interés, el plazo de reembolso,
los requisitos de elegibilidad y las garantías requeridas.

Los créditos pueden ser utilizados para una variedad de propósitos, como financiar la compra de una
vivienda (hipotecas), un automóvil (préstamos de automóvil), financiar estudios (préstamos
estudiantiles), cubrir gastos imprevistos (líneas de crédito), entre otros (Clavellina, 2013).

Gama (2006), refiere que el crédito formal es una forma de financiamiento ofrecida por instituciones
financieras como bancos o cooperativas de crédito donde se establecen términos y condiciones claros
en un contrato formal entre el prestamista y el prestatario, es una herramienta comúnmente utilizada
para financiar grandes compras, inversiones o proyectos, y suele requerir una evaluación de crédito y
garantías por parte del prestatario para asegurar el cumplimiento de los términos del contrato.

Guizar et al. (2019), afirman que el crédito informal se caracteriza por ser un tipo de financiamiento
que se realiza fuera del sistema financiero tradicional, como bancos o instituciones financieras formales,
en este caso, las transacciones de préstamo se llevan a cabo entre individuos, familiares, amigos o
pequeños prestamistas que no están regulados por entidades financieras oficiales, por lo general, se basa
en acuerdos verbales o escritos simples, y los términos y condiciones pueden variar según las partes
involucradas también no implica un proceso de evaluación crediticia riguroso ni requiere garantías, pero
puede estar sujeto a tasas de interés más altas y condiciones menos favorables para el prestatario.

Vega et al. (2023), mencionan que las tarjetas de crédito y las tarjetas departamentales son instrumentos
financieros que permiten a los usuarios realizar compras y pagar por bienes y servicios sin la necesidad
de dinero en efectivo en el momento de la transacción, las primeras están vinculadas a una línea de
crédito otorgada por una entidad financiera, lo que permite a los usuarios pagar más allá de sus fondos
disponibles, con la obligación de devolver esos fondos con intereses, por otro lado, las tarjetas
pág. 8048
departamentales son emitidas por tiendas minoristas específicas y están diseñadas para su uso exclusivo
en esas tiendas, ofreciendo a los clientes ventajas como descuentos especiales y planes de pago diferido.

Cotler y Carrillo (2018), señala que el Costo Anual Total (CAT), es un indicador financiero que muestra
el costo total de un crédito o préstamo en términos porcentuales anuales, incluye no solo la tasa de
interés nominal, sino también otros cargos y comisiones asociados al préstamo, como seguros,
comisiones por apertura, y cualquier otro cargo adicional y proporciona a los consumidores una visión
más completa del costo real de un crédito, lo que les permite comparar diferentes opciones de
financiamiento de manera más informada y tomar decisiones financieras más acertadas.

Por tanto, es relevante realizar estudios para analizar la economía conductual y financiera de la
sociedad; puesto que, la economía conductual examina fenómenos como el sesgo cognitivo, la aversión
a la pérdida, la falta de autocontrol y otros aspectos del comportamiento humano que pueden desviar a
las personas de tomar decisiones financieras óptimas (Palacios y Bustos, 2019). Este sesgo de
disponibilidad puede hacer que las personas sobreestimen la disponibilidad de fondos al pagar con
tarjeta de crédito, lo que puede llevar a gastos excesivos, además, la aversión a la pérdida puede llevar
a las personas a buscar gratificación inmediata a través de compras compulsivas, incluso si esto resulta
en deudas futuras (Núñez-Ramírez et al., 2021).

Andaluz (2014), refiere que manejar las deudas de manera prudente es crucial en las finanzas
personales, lo que implica entender las tasas de interés, pagar las deudas a tiempo y evitar acumular
pasivos innecesarios, el crédito responsable y utilizar tarjetas de crédito de manera sensata, manteniendo
un buen historial crediticio evitando deudas que puedan afectar la salud financiera a largo plazo.

Por lo cual, es importante combatir la cultura de consumo y desinformación financiera; ya que el acceso
al crédito fácil, el bombardeo publicitario y la falta de información sobre productos financieros pueden
llevar a malas decisiones; y el educar a los estudiantes en este aspecto contrarresta esos riesgos e influye
para fomentar una cultura de consumo responsable.

Hipótesis

La falta de educación financiera en los estudiantes de la Universidad Autónoma de Chihuahua está
correlacionada con un nivel bajo en la contratación de crédito formal e informal y esta carencia guarda
una relación significativa con la edad y el nivel de formación.
pág. 8049
Objetivo

Analizar la relación entre la educación financiera y el uso de crédito (formal e informal) en estudiantes
universitarios, identificando las diferencias significativas según variables sociodemográficas y de perfil
de ingresos.

METODOLOGÍA

La investigación se realizó en la Universidad Autónoma de Chihuahua, en la ciudad de Chihuahua,
México; con una muestra representativa de 931 estudiantes conformada de las diferentes unidades
académicas. El marco muestral se elaboró tomando en cuenta la base de datos de la estadística en la 911
de la Universidad Autónoma de Chihuahua (2022); donde se reporta una matrícula total de 27, 499
estudiantes.

El diseño de la investigación fue aplicada, no experimental, transversal, descriptiva y correlacional.
Aplicada, ya que, aporta soluciones prácticas a problemas específicos; no experimental, porque se
realizó sin manipular deliberadamente variables; transversal, porque se recopilaron los datos en un solo
momento; descriptiva, porque se indago el conocimiento de la educación financiera de la muestra;
correlacional, porque se buscó establecer relaciones entre el crédito y las variables (Hernández y
Mendoza, 2018).

Para el levantamiento de los datos, se aplicó la Encuesta Educación Financiera (EEF) de Aceves
(2025), la cual, está constituida por 56 preguntas distribuidas en 9 secciones, con un Alfa de Cronbach
de .754, dicho valor se encuentra en el rango de aceptable 0.7 y 0.9 según con Roco-Videla et al. (2024).
Para este estudio solo se analizó la sección 5 correspondiente a las 12 preguntas o ítems sobre Crédito
formal e informal.

Para la aplicación de la encuesta se obtuvo la autorización de las autoridades y de los propios
participantes con carta de consentimiento y asentimiento informado de manera virtual dentro de la
encuesta del Formulario de Google. La encuesta fue compartida por medio del correo masivo de la
UACH a toda la comunidad universitaria. Con los datos obtenidos, se realizó un análisis descriptivo,
análisis de varianza con el propósito de encontrar diferencias significativas entre sexo, edad, nivel de
estudios, estado civil, periodicidad y tipo del ingreso en la educación financiera de los estudiantes.
pág. 8050
Por último, se llevó a cabo un análisis de correlación y regresión lineal. Lo anterior se procesó a través
del Paquete estadístico para Ciencias Sociales (SPSS) versión 25.

RESULTADOS

Los resultados obtenidos del análisis descriptivo arrojaron una participaron en su mayoría estudiantes
menores de 25 años 82%, solteros 89%, estudiantes de licenciatura 61%; distribuidos por sexo: 52% de
mujeres y el 48% hombres. El 62% señala que la periodicidad con que recibe sus ingresos es semanal,
el 22% quincenal y solo el 16% mensualmente; de ellos 58% con ingreso variable y el 42% con ingreso
fijo. Sobre el crédito formal e informal los resultados muestran que el 84% de los estudiantes no tienen
tarjeta de crédito departamental, un 57% no cuenta con tarjeta de crédito bancaria, 83% no tiene crédito
de nómina, el 96% no presenta crédito automotriz y un 94% no cuenta con crédito de vivienda (tabla 1)

Tabla 1. Distribución del porcentaje entre los tipos de tarjeta de crédito formal

Ítems
Opción Frecuencia Porcentaje
Tarjeta crédito departamental
No 781 84%
150 16%
Tarjeta crédito bancaria
No 534 57%
397 43%
Crédito de nómina
No 770 83%
161 17%
Crédito automotriz
No 897 96%
34 4%
Crédito de vivienda
No 837 90%
94 10%
Nota: N = 931. Elaboración propia.

Además, el 44% de los estudiantes si han solicitado prestado, el 84% no se informa del CAT antes de
solicitar una tarjeta de crédito; el 58% no utiliza tarjetas de crédito al mes, y las razones con porque no
las utilizan es que el 32% no les gusta endeudarse, al 27% solo las usa para emergencias, un 23%
prefieren pagar en efectivo, el 12% no se las aceptan en el establecimiento y el 6% por los interese o
comisiones altas; al 27% le han rechazado la solicitud de crédito, y el 40% señalan que las razones por
las que les negaron el crédito fueron por no tener un historial crediticio (21%), por no poder comprobar
ingresos o eran insuficientes (13%) y un 6% por problemas con el buró de crédito (tabla 2).
pág. 8051
Tabla 2. Distribución del porcentaje entre los ítems del crédito formal e informal

Ítems
Opción Frecuencia Porcentaje
Solicitó prestado
No 519 56%
Familiares y amigos
342 36%
Caja de ahorro o casa de empeño
70 8%
Utiliza información del
CAT para el crédito

No
786 84%
145 16%
Utiliza su tarjeta de crédito
No la utiliza 543 58%
1-5 veces al mes
248 27%
Más de 5 veces al mes
140 15%
Razón por que no utiliza
tarjeta de crédito

Solo la usa para emergencias
250 27%
Intereses o comisiones altas
60 6%
Prefiere pagar de contado
215 23%
No la aceptan en el establecimiento
110 12%
No le gusta endeudarse
296 32%
Con tus deudas, consideras
puede pagarlas en el plazo requerido 403 43%
No puede pagarlas en el plazo requerido
219 24%
No tiene deudas
309 33%
Solicitud de crédito
rechazada

No
677 73%
254 27%
Razones por negarle el
crédito

Nunca me han rechazado una solicitud
566 60%
No tiene historial crediticio
195 21%
No pudo comprobar ingresos o eran
insuficientes

117
13%
Problemas con el buró de crédito
53 6%
Nota: N = 931. Elaboración propia.

Los resultados obtenidos del primer análisis simple de varianza (ANOVA por sus sigloides en inglés,
ANalysis Of Variance), mostraron diferencias significativas en el crédito formal e informal entre el
sexo; donde los estudiantes masculinos mayormente no tienen tarjeta de crédito bancaria [F(1,929)=
6.069 p<.014]; no han utilizado información del CAT para tomar decisiones [F(1,929)= 19.307,
p<.000]; y no les han rechazado una solicitud de crédito [F(1,929)= 6.675, p<.010]; más que las
mujeres; por el contrario a las mujeres mayormente les han rechazado un crédito por no tener historial
crediticio [F(1,929)= 3.845, p<.050]; que a los hombres (tabla 3 y figura 1).
pág. 8052
Tabla 3. ANOVA simple en crédito formal e informal entre el sexo

Ítems
Comparación Suma de
cuadrados

gl
Media
cuadrática

F
Sig.
Tarjeta crédito bancaria
Entre grupos 5.912 1 5.912 6.069 0.014*
Dentro de grupos
904.928 929 0.974
Utilizan información del
CAT para el crédito

Entre grupos
9.969 1 9.969 19.307 0.000***
Dentro de grupos
479.698 929 0.516
Solicitud de crédito
rechazada

Entre grupos
5.271 1 5.271 6.675 0.01**
Dentro de grupos
733.539 929 0.79
Le rechazaron el crédito,
por No tener historial
crediticio

Entre grupos
9.838 1 9.838 3.845 0.05*
Dentro de grupos
2376.729 929 2.558
Nota: *= p < 0.050 ** = p < 0.010 *** = p < 0.001. Elaboración propia.

Figura 1. Distribución de medias entre el sexo en un ANOVA simple del crédito formal e informal

Nota: Elaboración propia.

Para el segundo ANOVA simple se arrojaron diferencias significativas entre el rango de edad; donde
los estudiantes con más de 25 años mayormente tienen tarjeta de crédito bancaria [F(1,929)= 35.253
p<.000]; no tienen tarjeta de crédito departamental [F(1,929)= 43.073 p<.000]; no tienen crédito de
nómina [F(1,929)= 16.213 p<.000]; no les han rechazado una solicitud de crédito [F(1,929)= 14.615
p<.000]; ni tienen crédito de vivienda [F(1,929)= 15.697, p<.000]; no utilizan información del CAT
para tomar decisiones crediticias [F(1,929)= 31.815, p<.000]; y que utilizan la tarjeta de crédito bancaria
o departamental de 1 a 5 veces al mes [F(1,929)= 34.815, p<.000]; que los estudiantes de menos de 25
años (tabla 4 y figura 2).

,78 ,94
,21 ,42 ,47 ,62
4,96 4,75
Femenino Masculino Femenino Masculino Femenino Masculino Femenino Masculino
Tarjeta crédito bancaria Utilizan información del
CAT para el crédito
Solicitud de crédito
rechazada
Le rechazaron el crédito, por
No tener historial crediticio
pág. 8053
Tabla 4. ANOVA simple en crédito formal e informal entre el rango de edad

Ítems
Comparación Suma de
cuadrados

gl
Media
cuadrática

F
Sig.
Tarjeta crédito bancaria
Entre grupos 33.3 1 33.3 35.253 0.000***
Dentro de grupos
877.539 929 0.945
Tarjeta crédito departamental
Entre grupos 22.303 1 22.303 43.073 0.000***
Dentro de grupos
481.027 929 0.518
Crédito de nómina
Entre grupos 9.136 1 9.136 16.213 0.000***
Dentro de grupos
523.496 929 0.564
Solicitud de crédito
rechazada

Entre grupos
11.443 1 11.443 14.615 0.000***
Dentro de grupos
727.367 929 0.783
Crédito de vivienda
Entre grupos 1.404 1 1.404 15.697 0.000***
Dentro de grupos
83.105 929 0.089
Utilizan información del
CAT para el crédito

Entre grupos
16.214 1 16.214 31.815 0.000***
Dentro de grupos
473.453 929 0.51
Utilizan su tarjeta de crédito
1-5 veces al mes

Entre grupos
100.517 1 100.517 34.815 0.000***
Dentro de grupos
2682.173 929 2.887
Solicitó prestado
Entre grupos 5.067 1 5.067 4.528 0.034*
Dentro de grupos
1039.459 929 1.119
Las deudas, sí, puede
pagarlas en el plazo requerido

Entre grupos
20.144 1 20.144 9.093 0.003**
Dentro de grupos
2058.094 929 2.215
Le rechazaron el crédito, por
No tener historial crediticio

Entre grupos
69.744 1 69.744 27.966 0.000***
Dentro de grupos
2316.823 929 2.494
Nota: *= p < 0.050 ** = p < 0.010 *** = p < 0.001. Elaboración propia.

Por el contrario los estudiantes con menos de 25 años muestran mayormente que han pedido prestado
[F(1,929)= 4.528, p<.034]; que tomando en cuenta todas las deudas que tienen, sí pueden pagarlas en
el plazo requerido [F(1,929)= 9.093, p<.003]; y que les han rechazado un crédito por no tener historial
crediticio [F(1,929)= 27.966, p<.000], que los estudiantes con más de 25 años (tabla 4 y figura 2).

Figura 2. Distribución de medias entre el edad en un ANOVA simple del crédito formal e informal

Nota: <25 = menos de 25 años, >25 = más de 25 años, P2= Tarjeta crédito departamental, P3= Tarjeta crédito bancaria, P4=
Crédito de nómina, P11= Solicitud de crédito rechazada, P6= Crédito de vivienda, P7= Utilizan información del CAT para el
crédito, P9= Utilizan su tarjeta de crédito 1-5 veces al mes, P1= Solicitó prestado, P8 = Las deudas, sí, puede pagarlas en el
plazo requerido, P12= Le rechazaron el crédito, por No tener historial crediticio. Elaboración propia.

,25 ,65 ,76
1,25
,30 ,56 ,49 ,78
,08 ,18 ,25 ,59 ,86
1,72
4,30 4,11
2,19 1,80
4,99
4,28
< 25 >25 < 25 >25 < 25 >25 < 25 >25 < 25 >25 < 25 >25 < 25 >25 < 25 >25 < 25 >25 < 25 >25
P2 P3 P4 P11 P6 P7 P9 P1 P8 P12
pág. 8054
En el tercer ANOVA simple que se realizó con el propósito de establecer diferencias significativas entre
el nivel de formación, donde se encontró que los estudiantes de doctorado mayormente no tienen tarjeta
de crédito departamental [F(2,928)= 13.659, p<.000]; si tienen tarjeta de crédito bancaria [F(2,928)=
17.655, p<.000]; no utilizan información del CAT para tomar su decisiones crediticias [F(2,928)= 5.297,
p<.005]; y generalmente de 1 a 5 veces al mes utilizan la tarjeta de crédito bancaria o departamental
[F(2,928)= 17.545, p<.000]; que los estudiantes de licenciatura y maestría; mientras que los estuiantes
de licenciatura señalan que tomando en cuenta todas las deudas que tienen, sí pueden pagarlas en el
plazo requerido [F(2,928)= 4.906, p<.008] a diferencia de los estudiantes de maestría y doctorado (tabla
5 y figura 3).

Tabla 5. ANOVA simple en crédito formal e informal entre el nivel de formación

Ítems
Comparación Suma de
cuadrados

gl
Media
cuadrática

F
Sig.
Tarjeta crédito departamental
Entre grupos 14.393 2 7.196 13.659 0.000***
Dentro de grupos
488.937 928 0.527
Tarjeta crédito bancaria
Entre grupos 33.387 2 16.694 17.655 0.000***
Dentro de grupos
877.453 928 0.946
Utilizan información del CAT
para el crédito

Entre grupos
5.527 2 2.764 5.297 0.005**
Dentro de grupos
484.14 928 0.522
Las deudas, sí, puede pagarlas en
el plazo requerido

Entre grupos
21.743 2 10.872 4.906 0.008**
Dentro de grupos
2056.495 928 2.216
Utilizan su tarjeta de crédito 1-5
veces al mes

Entre grupos
101.389 2 50.695 17.545 0.000***
Dentro de grupos
2681.3 928 2.889
Nota: *= p < 0.050 ** = p < 0.010 *** = p < 0.001. Elaboración propia.

Figura 3.

Distribución de medias entre el nivel de formación en un ANOVA simple del crédito formal e informal

Nota: Elaboración propia.

,25 ,41
,92 ,75
,96
1,83
,28 ,34
,75
2,24
1,95
1,71
,79
1,31
2,38
Licenciatura
Maestría
Doctorado
Licenciatura
Maestría
Doctorado
Licenciatura
Maestría
Doctorado
Licenciatura
Maestría
Doctorado
Licenciatura
Maestría
Doctorado
Tarjeta crédito
departamental
Tarjeta crédito bancaria Utilizan información del
CAT para el crédito
Las deudas, sí, puede
pagarlas en el plazo
requerido
Utilizan su tarjeta de crédito
1-5 veces al mes
pág. 8055
En el cuarto se calculó un ANOVA simple con la tarea de encontrar diferencias significativas entre el
estado civil; donde los estudiantes casados mayormente no tienen tarjeta de crédito departamental
[F(2,928)= 4.214, p<.015], y ni cuentan con crédito de nomina [F(2,928)= 4.081, p<.017], que los
estudiantes solteros y en unión libre; estos últimos mayormente no tienen tarjeta de crédito bancaria
[F(2,928)= 3.553, p<.029], y ni la utilizan mensualmente las tarjetas de crédito bancaria o departamental
[F(2,928)= 3.360, p<.035], que los casados y solteros (tabla 6 y figura 4).

Tabla 6. ANOVA simple en crédito formal e informal entre el estado civil

Ítems
Comparación Suma de
cuadrados

gl
Media
cuadrática

F
Sig.
Tarjeta crédito
departamental

Entre grupos
4.53 2 2.265 4.214 0.015*
Dentro de grupos
498.8 928 0.537
Tarjeta crédito bancaria
Entre grupos 6.922 2 3.461 3.553 0.029*
Dentro de grupos
903.917 928 0.974
Crédito de nómina
Entre grupos 4.644 2 2.322 4.081 0.017*
Dentro de grupos
527.988 928 0.569
Utiliza su tarjeta de crédito
Entre grupos 20.003 2 10.001 3.36 0.035*
Dentro de grupos
2762.687 928 2.977
Nota: *= p < 0.050 ** = p < 0.010 *** = p < 0.001. Elaboración propia.

Figura 4. Distribución de medias entre el estado civil en un ANOVA simple del crédito formal e
informal

Nota: Elaboración propia.

El quinto ANOVA simple se realizó con la intención de determinar diferencias significativas entre la
periodicidad del ingreso; donde se encontró que los estudiantes con ingresos quincenales mayormente

,56
,30
,48
1,07
,82
1,13
,63
,33 ,30
1,17
,97
1,63
Casado Soltero Unión
libre
Casado Soltero Unión
libre
Casado Soltero Unión
libre
Casado Soltero Unión
libre
Tarjeta crédito departamental Tarjeta crédito bancaria Crédito de nomina No utilizan mensualmente su
tarjeta de crédito
pág. 8056
no tienen tarjeta de crédito bancaria [F(2,928)= 6.919, p<.001]; no tienen crédito de nómina [F(2,928)=
5.753, p<.003]; no tienen crédito de vivienda [F(2,928)= 3.440, p<.032]; no utilizan información del
CAT para tomar su decisiones crediticias [F(2,928)= 3.702, p<.025]; y nunca les han rechazado una
solicitud de crédito [F(2,928)= 3.954, p<.019]; que los estudiantes con ingresos quincenales y
mensuales; por el contrario los estudiantes con ingresos mensuales muestran mayormente no tener
deudas [F(2,928)= 5.989, p<.003]; que los estudiantes con otra periodicidad del ingreso (tabla 7 y figura
5).

Tabla 7. ANOVA simple en crédito formal e informal entre la periodicidad del ingreso

Ítems
Comparación Suma de
cuadrados

gl
Media
cuadrática

F
Sig.
Tarjeta crédito bancaria
Entre grupos 13.383 2 6.692 6.919 0.001***
Dentro de grupos
897.456 928 0.967
Crédito de nómina
Entre grupos 6.523 2 3.262 5.753 0.003**
Dentro de grupos
526.108 928 0.567
Crédito de vivienda
Entre grupos 0.622 2 0.311 3.44 0.032*
Dentro de grupos
83.887 928 0.09
Utiliza información del CAT
para el crédito

Entre grupos
3.876 2 1.938 3.702 0.025*
Dentro de grupos
485.791 928 0.523
Las deudas, sí, puede pagarlas
en el plazo requerido

Entre grupos
26.482 2 13.241 5.989 0.003**
Dentro de grupos
2051.756 928 2.211
Solicitud de crédito rechazada
Entre grupos 6.243 2 3.121 3.954 0.019*
Dentro de grupos
732.567 928 0.789
Nota: *= p < 0.050 ** = p < 0.010 *** = p < 0.001. Elaboración propia.

Figura 5. Distribución de medias entre la periodicidad del ingreso en un ANOVA simple del crédito
formal e informal

Nota: Elaboración propia.

,76
1,03 ,96
,31 ,50
,26 ,11 ,11 ,04
,28 ,43 ,26
2,14
1,86
2,41
,48 ,67 ,62
A la semana
A la quincena
Al mes
A la semana
A la quincena
Al mes
A la semana
A la quincena
Al mes
A la semana
A la quincena
Al mes
A la semana
A la quincena
Al mes
A la semana
A la quincena
Al mes
Tarjeta crédito bancaria Crédito de nómina Crédito de vivienda Utiliza información del
CAT para el crédito
Las deudas, sí, puede
pagarlas en el plazo
requerido
Solicitud de crédito
rechazada
pág. 8057
En el sexto ANOVA simple que se efectuó con el objetivo de identificar diferencias significativas entre
el tipo de ingreso; los resultados muestran que los estudiantes con ingresos fijos mayormente no tienen
tarjeta de crédito departamental [F(1,929)= 6.121, p<.014]; no tienen tarjeta de crédito bancaria
[F(1,929)= 10.487, p<.001]; no tienen crédito de nómina [F(1,929)= 23.181, p<.000]; no tienen crédito
automotriz [F(1,929)= 4.337, p<.038]; no tienen crédito de vivienda [F(1,929)= 19.711, p<.000]; no
utilizan información del CAT [F(1,929)= 14.643, p<.000]; y ni la utilizan mensualmente las tarjetas de
crédito [F(1,929)= 14.379, p<.000], que los estudiantes con ingresos variables; por el contrario los
estudiantes con ingresos variables señalan que tomando en cuenta todas las deudas que tienen, sí pueden
pagarlas en el plazo requerido [F(1,929)= 4.446, p<.035]; a diferencia de los estudiantes con un ingreso
fijo (tabla 8 y figura 6).

Tabla 8. ANOVA simple en crédito formal e informal entre el tipo de ingreso

Ítems
Comparación Suma de
cuadrados

gl
Media
cuadrática

F
Sig.
Tarjeta crédito departamental
Entre grupos 3.295 1 3.295 6.121 0.014*
Dentro de grupos
500.035 929 0.538
Tarjeta crédito bancaria
Entre grupos 10.167 1 10.167 10.487 0.001**
Dentro de grupos
900.673 929 0.97
Crédito de nómina
Entre grupos 12.967 1 12.967 23.181 0.000***
Dentro de grupos
519.664 929 0.559
Crédito automotriz
Entre grupos 0.609 1 0.609 4.337 0.038*
Dentro de grupos
130.424 929 0.14
Crédito de vivienda
Entre grupos 1.756 1 1.756 19.711 0.000***
Dentro de grupos
82.753 929 0.089
Utiliza información del CAT
para el crédito

Entre grupos
7.599 1 7.599 14.643 0.000***
Dentro de grupos
482.068 929 0.519
Las deudas, sí, puede pagarlas en
el plazo requerido

Entre grupos
9.898 1 9.898 4.446 0.035*
Dentro de grupos
2068.341 929 2.226
Utiliza su tarjeta de crédito
Entre grupos 42.413 1 42.413 14.379 0.000***
Dentro de grupos
2740.276 929 2.95
Nota: *= p < 0.050 ** = p < 0.010 *** = p < 0.001. Elaboración propia.
pág. 8058
Figura 6. Distribución de medias entre el tipo de ingreso en un ANOVA simple del crédito formal e
informal

Nota: P2= Tarjeta crédito departamental, P3= Tarjeta crédito bancaria, P4= Crédito de nómina, P5= Crédito automotriz, P6=
Crédito de vivienda, P7= Utilizan información del CAT para el crédito, P8 = Las deudas, sí, puede pagarlas en el plazo
requerido, P9= Utiliza su tarjeta de crédito. Elaboración propia.

Los resultados del análisis de regresión líneal probó un modelo donde se arrojó que la edad influye
significativamente como predictor para la presencia del crédito formal y informal r(1,929)= 11.710,
P<.001 (figura 7); lo cual, comprueba, en parte, la hipótesis de la investigación, que señala que a falta
de educación financiera en los estudiantes está correlacionada con un nivel bajo en la contratación de
crédito formal e informal y esta carencia guarda una relación significativa con la edad y el nivel de
formación.

Figura 7. Regresión lineal simple del modelo en educación financiera

Nota: Elaboración propia.

,39 ,27
,98
,76
,49
,25 ,10 ,05 ,15 ,06
,42
,24
1,99
2,20
1,27
,84
Fijo
Variable
Fijo
Variable
Fijo
Variable
Fijo
Variable
Fijo
Variable
Fijo
Variable
Fijo
Variable
Fijo
Variable
P2 P3 P4 P5 P6 P7 P8 P9
pág. 8059
DISCUSIONES

Los resultados revelan diferencias estadísticas significativas por género: los hombres presentan una
menor posesión de tarjetas de crédito bancarias, una nula consulta de información sobre el CAT y una
menor incidencia de rechazo en solicitudes crediticias. En contraste, a las mujeres se les ha denegado
financiamiento con mayor frecuencia debido a la falta de historial crediticio. Estos hallazgos son
congruentes con el contexto nacional, donde solo el 32.7% de la población entre 18 y 70 años cuenta
con un solo tipo de crédito (INEGI, 2021).

En cuanto a la edad, se observó que los estudiantes mayores de 25 años poseen tarjetas de crédito
bancarias, pero carecen de créditos departamentales, de nómina o de vivienda. Además, presentan una
baja tasa de rechazo crediticio y omiten el uso del CAT en su toma de decisiones, utilizando sus plásticos
de una a cinco veces mensualmente, lo cual es significativamente superior a lo reportado por el grupo
menor de 25 años. Por su parte, los estudiantes más jóvenes indican haber solicitado préstamos con
mayor frecuencia y manifiestan una mayor capacidad percibida para cubrir sus deudas en el plazo
requerido; no obstante, enfrentan mayores rechazos por falta de antecedentes crediticios. Estos datos se
alinean con la ENSAFI 2023, donde el grupo menor a 29 años reportó el mayor porcentaje de atraso en
pagos, a diferencia de los mayores de 29 años, quienes mostraron mayor cumplimiento (INEGI, 2024).

Referente al nivel en la formación de estudios, los doctorantes poseen tarjetas bancarias pero no
departamentales, prescinden del CAT y utilizan sus tarjetas con una frecuencia de una a cinco veces al
mes, superando estadísticamente a los niveles de licenciatura y maestría. Por el contrario, los estudiantes
de licenciatura afirman cumplir con sus pagos en los plazos previstos con mayor solvencia que sus pares
de posgrado. Lo anterior guarda coherencia con lo señalado por Guizar et al. (2020), quienes sostienen
que un mayor nivel educativo facilita la comunicación entre oferentes y demandantes, disminuye los
costos de transacción y favorece el acceso al crédito formal. En este sentido, la escolaridad es un factor
determinante para la alfabetización financiera nacional y regional (Antonio-Anderson et al., 2024).

En cuanto al estado civil, los estudiantes casados reportan una menor tenencia de créditos
departamentales y de nómina en comparación con solteros y personas en unión libre. Estos últimos
muestran una menor posesión y uso mensual de tarjetas bancarias. Estos resultados evidencian que el
pág. 8060
estado civil "casado" se relaciona positivamente con la contratación de crédito formal y negativamente
con el informal (Guizar et al., 2020).

Asimismo, la periodicidad del ingreso influye en el perfil financiero: los estudiantes con ingresos
quincenales carecen mayormente de créditos bancarios, de nómina o de vivienda, y no han
experimentado rechazos en solicitudes. En cambio, quienes perciben ingresos mensuales reportan una
ausencia total de deudas. Esto refleja que, en México, los individuos con acceso a crédito formal
perciben ingresos superiores a quienes recurren al sector informal (Chávez y Hernández-Rivera, 2023).

Otros hallazgos indican que los estudiantes con ingresos fijos mantienen una baja participación en el
mercado crediticio (departamental, bancario, nómina, automotriz y vivienda). Este comportamiento se
asocia con una mayor educación financiera, la cual reduce la probabilidad de realizar únicamente el
pago mínimo de las deudas, comportamiento opuesto al observado en usuarios con menor formación
financiera (Antonio-Anderson et al., 2024).

Finalmente, se determinó una correlación directa entre la edad y la utilidad crediticia formal,
consolidando a la edad como un factor determinante de la capacidad financiera. Esto es consistente con
la teoría del capital humano, donde una mayor edad se vincula con un incremento del 4.13% anual en
el ingreso, reflejando el impacto de la experiencia laboral y la madurez en la administración de recursos
(García-Suaza et al., 2009, citado en Mungaray et al., 2021).

CONCLUSIONES

Los hallazgos de esta investigación permiten concluir que el comportamiento financiero y el acceso al
crédito de los estudiantes están intrínsecamente ligados a la etapa vital del estudiante y nivel de estudios.
Se observa un perfil de usuario menor de 25 años con mayor vulnerabilidad financiera, caracterizado
por una baja alfabetización en conceptos clave como el CAT, una mayor dependencia de préstamos
informales y una alta tasa de rechazo crediticio debido a la ausencia de historial.

En contraste, la madurez, representada tanto por la edad cronológica como por el nivel de estudio, actúa
como un factor de protección y eficiencia. Los estudiantes de doctorado y aquellos con ingresos fijos
demuestran una administración del crédito más estratégica, evitando el sobreendeudamiento y el pago
de intereses mínimos. Este fenómeno valida la teoría del capital humano, sugiriendo que la experiencia
pág. 8061
acumulada y la educación superior no solo incrementan el ingreso potencial, sino que optimizan la toma
de decisiones crediticias y financieras.

Más allá del ámbito académico, estos resultados sugieren un impacto directo en el desarrollo económico
del país. La educación financiera fomenta una ciudadanía más consciente en el manejo del dinero, lo
que contribuye sustancialmente a una economía nacional más estable. Estudiantes con habilidades
financieras bien desarrolladas no solo gestionan mejor su deuda, sino que poseen una mayor
probabilidad de convertirse en emprendedores exitosos y agentes activos que impulsen el crecimiento
económico.

Por último, las brechas de género y estado civil detectadas subrayan la necesidad de políticas de
inclusión financiera con enfoque de género y programas de educación financiera temprana dentro de la
universidad. Al fortalecer el conocimiento sobre el crédito formal desde la licenciatura, se podría mitigar
el riesgo de morosidad y mejorar la salud financiera de las futuras generaciones de profesionales,
facilitando su transición hacia una vida económica más estable y equitativa.

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