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PLASTICIDAD CEREBRAL Y SU
INFLUENCIA EN EL APRENDIZAJE DE LA
LECTOESCRITURA EN ESTUDIANTES DE
EDUCACIÓN BÁSICA
BRAIN PLASTICITY AND ITS INFLUENCE ON
LITERACY LEARNING IN ELEMENTARY SCHOOL
STUDENTS
Jonathan Patricio Fajardo Fajardo
Universidad Nacional de Loja
Richard Eduardo Ruiz Ordóñez
Universidad Nacional de Loja
Stefani Juliana Bravo Valdivieso
Universidad Nacional de Loja
Catalina Angela Huarz Ramos
Ministerio de Educación
Nalda Jackeline Carrion Ochoa
Ministerio de Educación

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DOI: https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i2.22901
Plasticidad cerebral y su influencia en el aprendizaje de la lectoescritura en
estudiantes de educación básica
Jonathan Patricio Fajardo Fajardo1
Jonathan.fajardo@unl.edu.ec
https://orcid.org/0000-0003-2683-2158
Universidad Nacional de Loja
Loja – Ecuador
Richard Eduardo Ruiz Ordóñez
richard.ruiz@unl.edu.ec
https://orcid.org/0000-0003-3807-9028
Universidad Nacional de Loja
Loja – Ecuador
Stefani Juliana Bravo Valdivieso
stefani.bravo.v@gmail.com
https://orcid.org/0000-0001-7298-6313
Universidad Nacional de Loja
Loja – Ecuador
Catalina Angela Huarz Ramos
catalina.huarz@docentes.educacion.edu.ec
https://orcid.org/0009-0007-3738-3729
Ministerio de Educación
Loja – Ecuador
Nalda Jackeline Carrion Ochoa
jaque_carrion@gmail.com
https://orcid.org/0009-0004-8942-2484
Ministerio de Educación
Loja – Ecuador
RESUMEN
La presente investigación analiza la influencia de la plasticidad cerebral en el aprendizaje de la
lectoescritura en estudiantes de cuarto año de Educación General Básica. Bajo un enfoque cuantitativo
descriptivo, se aplicó una ficha de observación estructurada a 31 estudiantes, evaluando dimensiones
clave como atención, comprensión, fluidez, escritura, memoria de trabajo, participación y motivación.
Los resultados evidenciaron que, si bien la mayoría de los estudiantes muestra niveles adecuados en
fluidez lectora, comprensión y motivación, persisten dificultades significativas en la coherencia de la
escritura y la atención sostenida. Sustentada en la neuroeducación y la psicopedagogía, la investigación
destaca que la plasticidad cerebral entendida como la capacidad del cerebro para reorganizarse en
respuesta al aprendizaje permite optimizar habilidades lectoras y escriturales mediante experiencias
educativas significativas. Se resalta el rol del docente como mediador que, mediante estrategias
adaptadas a los ritmos de aprendizaje, puede estimular funciones cognitivas esenciales para el desarrollo
integral del estudiante. Se concluye que fortalecer la lectoescritura requiere integrar metodologías
neuroeducativas que promuevan la atención, la producción textual y la motivación, respetando la
naturaleza plástica del cerebro infantil.
Palabras clave: plasticidad cerebral, lectoescritura, neuroeducación, educación básica, funciones
cognitivas.
1 Autor principal
Correspondencia: Jonathan.fajardo@unl.edu.ec

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Brain plasticity and its influence on literacy learning in elementary school
students
ABSTRACT
This study examines the influence of brain plasticity on literacy learning in fourth-grade students of
Basic General Education. Using a quantitative and descriptive approach, a structured observation
checklist was applied to 31 students, evaluating key dimensions such as attention, comprehension,
fluency, writing, working memory, participation, and motivation. The findings revealed that, although
most students demonstrate adequate levels of reading fluency, comprehension, and motivation,
significant challenges persist in writing coherence and sustained attention. Grounded in neuroeducation
and psychopedagogy, the study emphasizes that brain plasticity the brain’s ability to reorganize in
response to learning—enhances literacy skills through meaningful and emotionally engaging
educational experiences. The role of the teacher as a mediator is highlighted, creating strategies adapted
to individual learning rhythms to stimulate essential cognitive functions for comprehensive
development. It is concluded that strengthening literacy requires the integration of neuroeducational
methodologies that promote attention, writing production, and motivation, respecting the plastic nature
of the developing brain.
Keywords: brain plasticity, literacy, neuroeducation, elementary education, cognitive functions
Artículo recibido 02 febrero 2026
Aceptado para publicación: 27 febrero 2026

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1. INTRODUCCIÓN
1.1. Contexto de la investigación
En el actual escenario educativo, marcado por los desafíos de la transformación digital, la diversidad de
estilos de aprendizaje y la necesidad de propuestas inclusivas, el estudio del funcionamiento cerebral y
su relación con el aprendizaje cobra una importancia creciente. Dentro de este marco, la neuroeducación
se posiciona como un campo interdisciplinario que vincula los avances de la neurociencia, la psicología
y la pedagogía para comprender cómo se producen los procesos de aprendizaje. En consonancia con
esta perspectiva, la presente investigación se desarrolla en el contexto de la Educación General Básica
en Ecuador, específicamente en el cuarto año de escolaridad, etapa crítica para el desarrollo de
habilidades de lectura y escritura.
La institución educativa en la que se llevó a cabo el estudio representa un entorno de enseñanza formal
donde convergen estudiantes con diferentes ritmos y estilos de aprendizaje. En este espacio, la
comprensión de los fundamentos neurobiológicos del aprendizaje permite reconfigurar las prácticas
pedagógicas, orientándolas hacia estrategias más efectivas, personalizadas y emocionalmente
significativas. Esta investigación se sitúa en la intersección entre la práctica docente cotidiana y los
aportes teóricos de la neurociencia cognitiva, proponiendo un análisis de la plasticidad cerebral como
factor clave en el aprendizaje de la lectoescritura.
1.2. Relevancia
La importancia de abordar la relación entre la plasticidad cerebral y la lectoescritura radica en el hecho
de que aprender a leer y escribir no es un proceso natural, sino una reorganización profunda de funciones
cerebrales que requiere condiciones pedagógicas específicas. Numerosos estudios señalan que los
primeros años de escolaridad representan un periodo crítico para el desarrollo de estas habilidades,
siendo la plasticidad cerebral el mecanismo que permite al niño adaptar su estructura cognitiva en
función de los estímulos del entorno educativo.
En un mundo cada vez más interconectado, donde la alfabetización ya no se limita a la decodificación
de símbolos, sino que exige comprensión crítica, producción textual y gestión de múltiples fuentes de
información, resulta fundamental potenciar las capacidades cognitivas desde edades tempranas. En este
sentido, esta investigación aporta evidencia sobre la necesidad de integrar los hallazgos de la

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neurociencia al diseño curricular, promoviendo metodologías activas, inclusivas y afectivas que
respondan a las particularidades neurobiológicas de los estudiantes.
1.3. Objetivos de la investigación
Analizar cómo la plasticidad cerebral influye en el aprendizaje de la lectoescritura en estudiantes de
cuarto año de Educación General Básica.
Describir los niveles de desempeño en atención, comprensión lectora, fluidez, escritura, memoria de
trabajo, participación activa y motivación.
Identificar los factores pedagógicos que favorecen o limitan la estimulación de funciones cognitivas
asociadas al lenguaje escrito.
Proponer estrategias educativas fundamentadas en la neuroeducación para fortalecer la lectoescritura en
la educación básica.
2. Marco teórico
La presente investigación se sustenta en los avances teóricos de la neurociencia cognitiva y la
psicopedagogía, considerando la plasticidad cerebral como un eje central en la comprensión del
aprendizaje de la lectoescritura en estudiantes de educación básica. Desde esta perspectiva, se analiza
cómo los procesos cerebrales del niño en edad escolar influyen directamente en su capacidad para
adquirir, procesar y consolidar habilidades lectoras y escriturales, en contextos formales de enseñanza.
1. Plasticidad cerebral
La plasticidad cerebral es la capacidad del sistema nervioso para cambiar su estructura y funcionamiento
a lo largo de la vida en respuesta a la experiencia, el aprendizaje o el daño. Según Dehaene (2020), esta
característica permite al cerebro desarrollar nuevas conexiones sinápticas que optimizan el rendimiento
cognitivo, especialmente en las primeras etapas del desarrollo infantil, donde la adaptabilidad cerebral
es más notoria.
Por su parte, Doidge (2021) afirma que el cerebro humano no es un órgano estático, sino maleable y
moldeable por el entorno, lo que tiene profundas implicaciones para la educación, especialmente en los
primeros años escolares. En esta etapa, las experiencias educativas ricas y significativas pueden generar
cambios estructurales duraderos en la arquitectura cerebral, fortaleciendo habilidades cognitivas
relacionadas con la lectura, la escritura, la memoria y la atención.

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2. Lectoescritura en la educación básica
La lectoescritura es un proceso complejo que implica la codificación y decodificación de símbolos, así
como la comprensión y producción de significados. Desde una perspectiva psicopedagógica, aprender
a leer y escribir en los primeros años de la educación básica representa una etapa crucial para el
desarrollo académico posterior del niño.
Willis (2022) explica que aprender a leer no es una función natural del cerebro, sino una reorganización
profunda de áreas visuales y del lenguaje, lo cual implica un ejercicio intensivo de plasticidad cerebral.
En este sentido, los avances en neuroeducación han permitido comprender que el aprendizaje de la
lectura y la escritura está directamente relacionado con la activación de redes cerebrales específicas que
deben ser estimuladas adecuadamente desde la escuela.
3. Neuroeducación y aprendizaje significativo
La neuroeducación, como campo interdisciplinario, articula la neurociencia, la psicología y la pedagogía
con el fin de mejorar los procesos de enseñanza y aprendizaje. Mora (2019) destaca que comprender
cómo funciona el cerebro al aprender permite diseñar prácticas educativas más efectivas y adaptadas al
desarrollo cerebral de los estudiantes. Solo se puede aprender aquello que se ama, y esa premisa es
fundamental para crear entornos que estimulen positivamente las funciones cerebrales superiores.
En este sentido, Tokuhama-Espinosa (2020) señala que la aplicación de los conocimientos
neurocientíficos en el ámbito educativo permite potenciar la creatividad, el pensamiento crítico y la
comprensión lectora mediante estrategias didácticas que respetan los ritmos y estilos de aprendizaje
individuales.

pág. 6
4. Relación entre plasticidad cerebral y lectoescritura
La relación entre plasticidad cerebral y lectoescritura se manifiesta en la forma en que el cerebro se
adapta a las exigencias cognitivas del aprendizaje. Estudios recientes han demostrado que la
estimulación temprana del lenguaje, la exposición a textos y la práctica sistemática de la lectura y la
escritura fortalecen las conexiones neuronales involucradas en la comprensión lectora y la producción
escrita (Willis, 2022).
En este contexto, el aula se convierte en un espacio privilegiado para potenciar la plasticidad cerebral a
través de actividades que promuevan la atención, la memoria, la organización espacial, la discriminación
fonológica y la expresión escrita. El rol del docente, por tanto, no solo es el de transmisor de contenidos,
sino también el de mediador entre el cerebro del niño y el conocimiento, a través de estrategias que
estimulen zonas cerebrales relacionadas con el lenguaje.
3. METODOLOGÍA
La investigación adoptó un enfoque metodológico cuantitativo con carácter descriptivo. Este enfoque
permitió analizar cómo ciertos indicadores vinculados a la plasticidad cerebral incidieron en el
aprendizaje de la lectoescritura en estudiantes de cuarto año de Educación General Básica. Se utilizaron
instrumentos estructurados que facilitaron la recolección de datos observables y sistematizables, lo que
posibilitó un análisis riguroso y objetivo.
El diseño de la investigación fue no experimental, de tipo transversal descriptivo. Los datos se
recolectaron en un único momento temporal sin manipulación de variables, permitiendo observar
directamente las habilidades cognitivas relacionadas con los procesos de lectura y escritura. Este diseño
fue pertinente para identificar relaciones descriptivas entre los fundamentos de la plasticidad cerebral y
el rendimiento escolar en el área de lectoescritura.
La población estuvo conformada por 31 estudiantes de cuarto año de Educación General Básica. Se
trabajó con la totalidad del paralelo, considerando que este nivel etario corresponde a una etapa
significativa para el desarrollo de habilidades neurocognitivas. La diversidad de ritmos y estilos de
aprendizaje entre los estudiantes proporcionó un contexto enriquecedor para la observación.
La técnica utilizada para la recolección de datos fue la observación estructurada, mediante una ficha
diseñada específicamente para esta investigación. Dicha herramienta contempló dimensiones como

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atención, fluidez lectora, comprensión, coherencia en la escritura, memoria de trabajo, motivación y
participación. Cada indicador contó con una escala valorativa cualitativa-cuantitativa, que permitió
sistematizar la información obtenida de forma clara y precisa.
La aplicación de la ficha se llevó a cabo en varias sesiones de clase, en situaciones cotidianas de
aprendizaje, con el fin de no alterar el ambiente natural del aula. Esta estrategia garantizó la autenticidad
de los datos recolectados. Además, se incorporaron observaciones cualitativas complementarias
registradas por el docente observador para profundizar el análisis.
En cuanto a las consideraciones éticas, se respetó la confidencialidad de la información recolectada. Los
datos fueron anonimizados y utilizados únicamente con fines académicos y pedagógicos. Se solicitó
previamente el consentimiento informado de los representantes legales de los estudiantes, así como la
autorización institucional para el desarrollo de la investigación.
4. RESULTADOS Y DISCUSIÓN
Los resultados muestran que, de los 31 estudiantes observados, solo 7 (22,58%) mantuvieron una
atención constante durante las actividades de lectoescritura, mientras que 18 (58,06%) lograron
sostenerla de forma intermitente y 6 (19,35%) presentaron atención deficiente. Esta situación refleja que
más de la mitad del grupo enfrenta dificultades para sostener la concentración en tareas escolares
fundamentales, posiblemente asociadas a factores ambientales, emocionales o madurativos.
La atención sostenida constituye una función ejecutiva esencial para la adquisición de habilidades
lectoras y escritoras. Tokuhama-Espinosa (2020) señala que el cerebro infantil requiere estímulos
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2
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Siempre A veces Nunca
Número de estudiantes
Nivel de atención
Gráfico 1. Niveles de atención y concentración
durante actividades de lectoescritura

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organizados y emocionalmente significativos para mantener la concentración, especialmente en
actividades simbólicas como la lectura y la escritura. De manera complementaria, Doidge (2021) destaca
que la plasticidad cerebral permite fortalecer la atención mediante experiencias educativas estructuradas,
siempre que exista un involucramiento emocional genuino, como lo sostiene Mora (2019).
En conclusión, se identifica una oportunidad para mejorar las prácticas pedagógicas, recomendándose
el uso de actividades multisensoriales, dinámicas grupales y proyectos que conecten con los intereses
del estudiante, fortaleciendo tanto la atención como la plasticidad cerebral que sustenta el aprendizaje
lector y escritor.
En la dimensión de comprensión lectora, los resultados evidencian que 20 estudiantes (64,51%)
alcanzaron un nivel alto de desempeño, 5 (16,13%) un nivel medio y 6 (19,35%) un nivel bajo. Aunque
la mayoría comprende adecuadamente los textos, persiste un grupo que presenta dificultades, lo que
podría afectar su rendimiento académico en general.
La comprensión lectora, como señala Willis (2022), implica una reorganización profunda de áreas
visuales, fonológicas y del lenguaje, proceso que exige la activación intensiva de la plasticidad cerebral.
Esta competencia va más allá de la decodificación de palabras, ya que involucra atribuir significados,
establecer inferencias y vincular experiencias previas.
Las dificultades observadas podrían derivarse de una escasa estimulación temprana, un vocabulario
limitado o prácticas pedagógicas centradas en la mecánica lectora. Desde la neuroeducación, se
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5 6
0
5
10
15
20
25
Alta Media Baja
Número de estudiantes
Nivel de comprension lectora
Gráfico 2. Niveles de comprensión lectora en
actividades de lectoescritura

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recomienda aplicar estrategias como la lectura dialogada, la formulación de preguntas inferenciales y el
uso de textos multimodales para estimular procesos de comprensión.
Se concluye que fortalecer esta competencia requiere propuestas didácticas adaptadas a los distintos
ritmos de aprendizaje, brindando especial atención a quienes presentan rezagos, con el fin de consolidar
la comprensión lectora como pilar fundamental del desarrollo académico y de la plasticidad cerebral.
En la dimensión de fluidez lectora, se observó que 21 estudiantes (67,74%) leen de forma fluida,
mientras que 10 (32,26%) presentan niveles intermedios o bajos. Si bien la mayoría ha alcanzado un
dominio adecuado, persiste un grupo que requiere atención para evitar afectaciones en la comprensión
lectora y el rendimiento escolar.
La fluidez implica precisión, ritmo y entonación en la lectura, integrando procesos fonológicos,
semánticos y sintácticos. Como señala Willis (2022), esta habilidad manifiesta la plasticidad cerebral en
acción, liberando recursos cognitivos que favorecen la comprensión.
Desde la neuroeducación, Tokuhama-Espinosa (2020) destaca que la fluidez debe estimularse mediante
prácticas sistemáticas como la lectura en voz alta, la dramatización o la lectura coral, fortaleciendo la
automatización lectora de manera lúdica y significativa.
Se recomienda que los docentes implementen actividades orales diversas y espacios de lectura
colaborativa, donde los estudiantes más avanzados sirvan de modelo, contribuyendo así a mejorar la
fluidez y a consolidar el desarrollo neurocognitivo necesario para el éxito académico.
21
5 5
0
5
10
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Fluido Intermedio Bajo
Número de estudiantes
Nivel de fluidez
Gráfico 3. Niveles de fluidez lectora en
actividades de lectoescritura

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Respecto a la escritura coherente, los resultados muestran que solo 4 estudiantes (12,90%) presentan
producciones adecuadas, mientras que la mayoría, 25 (80,65%), evidencia un nivel parcial, y 2 (6,45%)
presentan desempeño inadecuado. Estos datos reflejan una dificultad generalizada en la construcción
organizada y ortográficamente correcta de textos.
La escritura es una competencia compleja que integra procesos de planificación, codificación gráfica,
sintaxis y revisión. Según Dehaene (2020), escribir exige la activación coordinada de diversas áreas
cerebrales, lo que convierte la escritura coherente en un indicador claro del desarrollo neurocognitivo.
El predominio de niveles parciales sugiere que muchos estudiantes carecen de prácticas de escritura
significativa o retroalimentación adecuada. Desde la perspectiva de Mora (2019), para que los niños
mejoren su escritura, deben vincular el acto de escribir con sus emociones, vivencias y creatividad.
Se recomienda que el docente promueva la escritura contextualizada, el uso de organizadores gráficos,
y la revisión colaborativa de textos, fortaleciendo no solo la coherencia escrita, sino también estimulando
la plasticidad cerebral necesaria para el desarrollo integral del lenguaje.
4
25
2
0
5
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15
20
25
30
Adecuado Parcial Inadecuado
Número de estudiantes
Nivel de escritura
Gráfico 4. Niveles de coherencia en la
escritura de los estudiantes

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En la dimensión de memoria de trabajo, se observó que 27 estudiantes (87,10%) retienen y ejecutan
instrucciones de manera constante, mientras que 4 (12,90%) lo hacen de forma intermitente, sin
registrarse casos de desempeño nulo. Estos resultados evidencian una sólida base para la ejecución de
tareas escolares que demandan atención sostenida y planificación.
La memoria de trabajo, como destaca Dehaene (2020), es un pilar del aprendizaje, permitiendo mantener
y manipular información mientras se resuelven problemas o se comprende un texto. Desde la
neuroeducación, Tokuhama-Espinosa (2020) resalta que esta función puede fortalecerse mediante
apoyos visuales, segmentación de tareas y práctica metacognitiva.
Se recomienda que el docente continúe reforzando esta capacidad a través de rutinas claras, juegos de
atención y actividades que estimulen la organización de ideas, potenciando así la plasticidad cerebral y
favoreciendo un aprendizaje lector y escritor más eficiente.
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5
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Siempre A veces Nunca
Número de estudiantes
Participación activa
Gráfico 5. Niveles de desempeño en memoria
de trabajo en actividades de lectoescritura

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En cuanto a la participación activa, los resultados evidencian que 23 estudiantes (74,19%) intervienen
activamente en clase, 6 (19,35%) muestran participación moderada y 2 (6,45%) presentan un nivel
pasivo. Este panorama refleja un grupo mayoritariamente comprometido con las actividades de
lectoescritura.
La participación activa, como señala Tokuhama-Espinosa (2020), es esencial para el aprendizaje
significativo, ya que involucra emocionalmente al estudiante y estimula áreas cognitivas fundamentales
como el lenguaje, la memoria y el pensamiento crítico. No obstante, los casos de participación limitada
podrían estar asociados a factores emocionales o metodológicos, tal como advierte Mora (2019).
Se recomienda que el docente siga promoviendo un ambiente de aula participativo, incorporando
metodologías activas como el trabajo cooperativo, la dramatización y la formulación de preguntas
abiertas, fortaleciendo así tanto el aprendizaje lector y escritor como el desarrollo integral de los
estudiantes.
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Activo Moderado Pasivo
Número de estudiantes
Nivel de participación
Gráfico 6.Niveles de participación activa en
actividades de lectoescritura

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En la dimensión de motivación e interés, 26 estudiantes (83,87%) demostraron alta disposición hacia
las actividades de lectoescritura, mientras que 2 (6,45%) mostraron motivación media y 3 (9,68%) baja.
Este resultado evidencia un contexto propicio para el fortalecimiento de habilidades cognitivas
complejas, aunque se requiere atención diferenciada para quienes presentan menor motivación.
La motivación escolar, como destaca Mora (2019), incide directamente en la atención, la memoria y el
rendimiento académico, siendo el vínculo emocional con los contenidos un factor esencial para el
aprendizaje significativo. Desde la neuroeducación, Tokuhama-Espinosa (2020) señala que la
motivación activa circuitos neurológicos que refuerzan la consolidación del aprendizaje.
Se recomienda implementar metodologías que favorezcan la implicación emocional, como la lectura de
cuentos, la creación de historias propias, el uso de juegos lingüísticos y la conexión con experiencias
personales, promoviendo así un entorno donde la lectoescritura se perciba como un medio de expresión
y transformación personal.
5. Conclusiones
La presente investigación evidenció que la plasticidad cerebral desempeña un papel fundamental en el
desarrollo de las habilidades de lectura y escritura en estudiantes de cuarto año de Educación General
Básica. A partir del análisis de las siete dimensiones observadas, se constató que los procesos cognitivos
involucrados en la lectoescritura como la atención, la memoria, la fluidez, la comprensión y la
producción escrita se encuentran en distintos niveles de consolidación, lo que refleja tanto la diversidad
del desarrollo neurocognitivo infantil como la influencia del contexto pedagógico.
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0
5
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25
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Alta Media Baja
Número de estudiantes
Nivel de motivación e interes
Gráfico 7. Niveles de motivación e interés en
actividades de lectoescritura

pág. 14
Uno de los hallazgos más relevantes fue que una parte considerable del grupo mantiene la atención de
manera intermitente, lo que limita la eficacia de las actividades lectoras y escriturales. Este aspecto pone
en evidencia la necesidad de diversificar las estrategias didácticas y de diseñar entornos que promuevan
una mayor implicación emocional y cognitiva. En cuanto a la comprensión lectora y la fluidez, los
resultados muestran niveles aceptables en la mayoría de los estudiantes, aunque se identificaron casos
que requieren refuerzos específicos para optimizar la decodificación y el análisis textual.
En contraste, la dimensión de escritura coherente reveló una dificultad común: la mayoría de los
estudiantes redacta con un nivel parcial, evidenciando limitaciones en la estructuración de ideas, la
sintaxis y la ortografía. Esta situación demanda un acompañamiento docente más sistemático, que
priorice la producción escrita significativa, contextualizada y progresiva. Por otro lado, las dimensiones
relacionadas con la memoria de trabajo, la participación activa y la motivación e interés mostraron
resultados muy positivos, evidenciando un entorno escolar que, en general, favorece el compromiso del
estudiante con el proceso de aprendizaje.
Desde un enfoque neuroeducativo, se concluye que la estimulación adecuada de las funciones cerebrales
mediante actividades emocionalmente significativas, estructuradas y adaptadas a los diversos ritmos de
aprendizaje favorece la activación de las redes neuronales implicadas en la lectoescritura. En este
contexto, la plasticidad cerebral representa una oportunidad invaluable para potenciar el desarrollo
integral del estudiante a través de experiencias que articulen lo cognitivo con lo afectivo y lo cultural.
Finalmente, se reafirma la importancia de que el docente asuma un rol activo como mediador entre el
cerebro y el conocimiento, generando experiencias pedagógicas que integren los aportes de la
neurociencia con una práctica educativa crítica, inclusiva y transformadora. Solo a través de esta
articulación será posible fortalecer el aprendizaje de la lectoescritura y contribuir a una educación
verdaderamente centrada en el desarrollo humano.
6. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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