PREVALENCIA Y FACTORES ASOCIADOS A
LA DESNUTRICIÓN CRÓNICA INFANTIL EN
NIÑOS MENORES DE 2 AÑOS EN UN CENTRO
DE SALUD TIPO A DEL CANTÓN MACHALA
PREVALENCE AND ASSOCIATED FACTORS OF CHRONIC
CHILDHOOD MALNUTRITION IN CHILDREN UNDER
TWO YEARS OF AGE AT A TYPE A HEALTH CENTER IN
THE CANTON OF MACHALA
Bessie Gyslaine Medina Cabrera
Universidad Técnica de Machala , Ecuador
Ana Paula Lituma Maldonado
Universidad Técnica de Machala , Ecuador
Gladis del Rocio Mora Veintimilla
Universidad Técnica de Machala, Ecuador
Sara Vera Quiñonez
Universidad Técnica de Machala, Ecuador

pág. 555
DOI: https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i1.0.22931
Prevalencia y Factores Asociados a la Desnutrición Crónica Infantil en
Niños Menores de 2 Años en un Centro de Salud Tipo A del Cantón
Machala
Bessie Gyslaine Medina Cabrera 1
bmedina2@utmachala.edu.ec
https://orcid.org/0009-0000-5680-1403
Universidad Técnica de Machala
Machala – Ecuador
Ana Paula Lituma Maldonado
alituma4@utmachala.edu.ec
https://orcid.org/0000-0002-3847-0554
Universidad Técnica de Machala
Machala – Ecuador
Gladis del Rocio Mora Veintimilla
gmora@utmachala.edu.ec
https://orcid.org/0000-0002-0616-1425
Universidad Técnica de Machala
Machala – Ecuador
Sara Vera Quiñonez
svera@utmachala.edu.ec
https://orcid.org/0000-0003-3633-9236
Universidad Técnica de Machala
Machala – Ecuador
RESUMEN
Introducción: La desnutrición crónica infantil continúa siendo un problema prioritario de salud pública,
especialmente en los primeros dos años de vida, etapa crítica para el crecimiento y desarrollo. Esta
condición responde a la interacción de factores biológicos, socioeconómicos, ambientales y
alimentarios, y genera consecuencias irreversibles en el desarrollo físico y cognitivo del niño. Objetivo:
Determinar la prevalencia y los factores asociados a la desnutrición crónica infantil en niños menores
de dos años atendidos en un centro de salud tipo A del cantón Machala durante el periodo agosto–
septiembre de 2025. Metodología: Se realizó un estudio cuantitativo, observacional, descriptivo y
analítico de corte transversal. La población estuvo conformada por 200 madres o cuidadores de niños
de 6 a 24 meses pertenecientes al Proyecto Libre de Desnutrición Infantil (PELDI). Se utilizó un
muestreo no probabilístico por conveniencia. La recolección de datos se efectuó mediante un
cuestionario estructurado validado por juicio de expertos y con confiabilidad aceptable (α=0,725). El
análisis estadístico se desarrolló con IBM SPSS Statistics® v27, empleando estadística descriptiva.
Resultados: Se identificó una proporción relevante de niños en riesgo nutricional y con desnutrición
crónica severa. Los factores asociados incluyeron bajo nivel educativo materno, maternidad
adolescente, hacinamiento, infecciones respiratorias recurrentes y patrones alimentarios caracterizados
por baja diversidad dietética, alto consumo de bebidas azucaradas y alimentos ultraprocesados, y
limitada ingesta de micronutrientes esenciales. Conclusión: La desnutrición crónica infantil en el
contexto estudiado presenta un origen multifactorial que requiere intervenciones integrales desde la
Atención Primaria de la Salud. El fortalecimiento del rol de enfermería en la educación nutricional, el
seguimiento del crecimiento y la promoción de prácticas alimentarias saludables resulta fundamental
para reducir el riesgo y la severidad de esta condición.
1 Autor principal
Correspondencia: bmedina2@utmachala.edu.ec
pág. 556
Palabras clave: desnutrición, trastornos de la nutrición del niño, prevalencia

pág. 557
Prevalence and Associated Factors of Chronic Childhood Malnutrition in
Children Under Two Years of Age at a Type A Health Center in the
Canton of Machala
ABSTRACT
Introduction: Chronic child malnutrition remains a priority public health problem, particularly during
the first two years of life, a critical period for growth and development. This condition results from the
interaction of biological, socioeconomic, environmental, and dietary factors and leads to irreversible
consequences on children’s physical and cognitive development. Objective: To determine the
prevalence and associated factors of chronic child malnutrition in children under two years of age
attending a Type A health center in the canton of Machala during the period August–September 2025.
Methodology: A quantitative, observational, descriptive, and analytical cross-sectional study was
conducted. The population consisted of 200 mothers or caregivers of children aged 6 to 24 months
enrolled in the Child Malnutrition-Free Project (PELDI). A non-probabilistic convenience sampling
method was used. Data were collected using a structured questionnaire validated by expert judgment
and showing acceptable internal consistency (Cronbach’s alpha = 0.725). Statistical analysis was
performed using IBM SPSS Statistics® version 27, applying descriptive statistics. Results: A relevant
proportion of children at nutritional risk and with severe chronic malnutrition was identified. Associated
factors included low maternal educational level, adolescent motherhood, household overcrowding,
recurrent acute respiratory infections, and dietary patterns characterized by low dietary diversity, high
consumption of sugar-sweetened beverages and ultra-processed foods, and limited intake of essential
micronutrients. Conclusion: Chronic child malnutrition in the studied context has a multifactorial origin
that requires comprehensive interventions from Primary Health Care. Strengthening the role of nursing
in nutritional education, growth monitoring, and the promotion of healthy feeding practices is essential
to reduce the risk and severity of this condition.
Keywords: malnutrition, child nutrition disorders,
Artículo recibido 15 enero 2026
Aceptado para publicación: 15 febrero 2026

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INTRODUCCIÓN
La desnutrición crónica infantil sigue siendo uno de los principales problemas de salud públicas en
países de desarrollo (UNICEF, 2023). Esta condición se origina por una ingesta inadecuada y sostenida
de nutrientes esenciales durante los primeros años de vida, y se manifiesta principalmente como un
retraso en el crecimiento lineal. Su aparición responde a la interacción de múltiples factores biológicos,
socioeconómicos, culturales y ambientales que influyen de manera directa en el desarrollo integral del
niño (UNICEF, 2022).
A nivel mundial, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia estima que 148 millones de niños
menores de cinco años presentan retraso en el crecimiento, mientras que 45 millones padecen
desnutrición aguda y alrededor de 340 millones tienen deficiencias de micronutrientes esenciales. Estas
cifras evidencian que la malnutrición infantil continúa siendo un desafío considerable para la salud
pública global (UNICEF, 2022).
En América Latina y el Caribe en el año 2022, más de 152.000 niños perdieron la vida debido a
condiciones asociadas a la malnutrición, y alarmantemente, más de la mitad de estas muertes ocurrieron
durante los primeros 28 días de vida (OEI, 2022). Sin embargo, Guatemala continúa siendo el país con
la mayor prevalencia en la región, con más del 46,5 % de niños afectados, lo que equivale a
aproximadamente 900.000 menores. A pesar de los esfuerzos, la desnutrición infantil sigue siendo un
reto prioritario en la agenda de salud pública regional (CEPAL, 2020).
En Ecuador, la desnutrición crónica infantil afecta al 20,1 % de los niños menores de dos años, según
datos de la Encuesta Nacional sobre Desnutrición Infantil de 2023, con una mayor prevalencia en
comunidades indígenas, donde alcanza el 39 % (UNICEF, 2023). Esta realidad ha posicionado a
Ecuador como el segundo país con los niveles más altos de desnutrición crónica infantil en América
Latina y el Caribe, superado solo por Guatemala (Mejía & Gallarraga, 2023).
A nivel regional y provincial, la desnutrición crónica infantil presenta marcadas diferencias territoriales,
siendo la región Sierra rural la más afectada, con una prevalencia del 27,7 %, lo que refleja una fuerte
desigualdad geográfica en el acceso a servicios de salud, agua segura y alimentación adecuada. Las
provincias con los índices más elevados son Chimborazo con 35,1 %, seguida por Bolívar con 30,3 %

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y Santa Elena con 29,8 %, evidenciando una concentración del problema en zonas rurales y de alta
vulnerabilidad social (INEC, 2023).
A nivel local, la provincia de El Oro presenta el menor índice de Desnutrición Crónica Infantil en
menores de dos años representando el 9.8% (Márquez C, 2023). Sin embargo, tanto la desnutrición
como el sobrepeso infantil en otros grupos etarios mantienen una prevalencia cercana al 17%. Estas
condiciones responden a determinantes sociales y personales diferentes que varían según el tiempo y el
entorno. Paladines & Chiluisa (2021) señalan que la mayor prevalencia se presenta en niños del sexo
masculino que residen en zonas urbanas.
Factores asociados a la desnutrición infantil tenemos económicos, sanitarios, culturales y sociales. Entre
los factores más influyentes se destacan la pobreza estructural, la inseguridad alimentaria en el hogar y
las deficiencias en el acceso a servicios básicos. Asimismo, el bajo nivel educativo de las madres o
cuidadores, especialmente en aspectos de salud materno infantil y prácticas de alimentación
complementaria (Chimborazo & Aguaiza, 2023). La falta de controles prenatales y postnatales, junto
con un acceso limitado a servicios de salud de calidad, agravan el riesgo de malnutrición. Además, en
comunidades rurales e indígenas, estos factores se intensifican debido a barreras geográficas,
discriminación estructural y la persistencia de prácticas culturales no siempre compatibles con una
nutrición óptima (Oblitas & Abanto, 2024).
La Atención Primaria de la Salud (APS) es un elemento clave para la prevención, detección y manejo
oportuno de la desnutrición crónica infantil, ya que representa el primer nivel donde se establece un
vínculo directo entre las familias y el personal del sistema sanitario. En este nivel se desarrollan
estrategias esenciales, tales como el control de niño sano, la promoción de la lactancia materna
exclusiva, la consejería nutricional, la suplementación con micronutrientes (como vitamina A y
chispas), y el seguimiento continuo del crecimiento y desarrollo. Todas estas acciones tienen como
finalidad identificar factores de riesgo desde etapas tempranas y actuar de manera pertinente para evitar
repercusiones irreversibles en el desarrollo infantil (Alcocer & Masaquiza, 2024; Toaquiza & Vargas,
2025).

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Por lo consiguiente, se ha planteado como objetivo general determinar la prevalencia y los factores
asociados a la desnutrición crónica en niños menores de dos años atendidos en una unidad de atención
primaria del cantón Machala durante el periodo de agosto – septiembre 2025
METODOLOGÍA
El presente estudio se desarrolló bajo un enfoque cuantitativo, con un diseño observacional, descriptivo
y analítico de corte transversal. La población de estudio estuvo constituida por madres y/o cuidadores
de niños y niñas de 6 a 24 meses de edad, pertenecientes al Proyecto Libre de Desnutrición Infantil
(PELDI), que acudieron al primer nivel de atención del centro de salud del ámbito local.
El periodo de recolección de datos se comprendió entre el 1 de mayo hasta el 30 de diciembre de 2025.
Se incluyeron en el estudio aquellas madres o cuidadores que: a) tuvieran niños dentro del rango etario
establecido (6 a 24 meses), b) asistieran a los controles del programa PELDI en la unidad de salud, y c)
aceptaran participar voluntariamente mediante la firma del consentimiento informado. Se excluyeron a
quienes rechazaron participar, no firmaron el consentimiento informado o no cumplieron con el criterio
de edad del niño. Se empleó un muestreo no probabilístico por conveniencia, seleccionándose a todos
los participantes que cumplieron los criterios de inclusión durante el periodo de estudio. La muestra
coincidió con la de totalidad de la población accesible, lo que permitió obtener información directa,
oportuna y contextualizada de la población objetivo.
La técnica utilizada fue la encuesta, aplicándose como instrumento un cuestionario estructurado de
preguntas cerradas, diseñado para identificar la prevalencia y los factores asociados a la desnutrición
crónica infantil en niños menores de 2 años. El instrumento se organizó en tres secciones principales:
▪ Sección I: Datos sociodemográficos, que incluyó información del niño (edad, sexo, orden de
nacimiento), de la madre (edad al último parto, talla, nivel de instrucción), del jefe del hogar y
características del entorno familiar y de la vivienda, como saneamiento básico, acceso a agua
potable y condiciones de hacinamiento.
▪ Sección II: Factores clínicos, que abordó antecedentes de salud recientes del niño, tales como
infecciones respiratorias agudas, enfermedades diarreicas, fiebre, diagnóstico de anemia, peso y
talla al nacer, esquema de vacunación, asistencia a controles de niño sano y suplementación con
micronutrientes.

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▪ Sección III: Factores subyacentes, orientada a los patrones de alimentación, lactancia materna
exclusiva, inicio y frecuencia de la alimentación complementaria, consumo de grupos alimentarios,
ingesta de micronutrientes, así como hábitos alimentarios no saludables y consumo de alimentos
ultraprocesados.
El cuestionario fue anónimo, confidencial y de participación voluntaria, garantizando la calidad,
pertinencia y calidez en la recolección de la información
Debido a que el instrumento no había sido previamente validado en la población de estudio, se llevó a
cabo un proceso de validación por juicio de expertos, conformado por tres profesionales de la salud con
experiencia académica e investigativa, vinculados al ámbito de la nutrición materno-infantil y la
atención primaria de salud.
Los expertos evaluaron la claridad, pertinencia y coherencia de los ítems, mediante una escala tipo
Likert de cuatro categorías (1 = Muy bajo a 4 = Excelente), con la posibilidad de emitir observaciones
y sugerencias para el mejoramiento del instrumento. Los ítems que no cumplieron con los criterios
establecidos fueron sometidos a procesos de modificación o eliminación, lo que permitió obtener la
versión final del cuestionario, estructurada y adaptada al contexto de la población estudiada.
La confiabilidad interna del instrumento se determinó mediante el coeficiente alfa de Cronbach,
obteniéndose un valor de 0,725, lo que evidencia una consistencia interna aceptable para estudios de
tipo descriptivo y analítico
El estudio contó con la autorización del Director del Distrito de Salud 07D02 Machala, así como con el
consentimiento informado de las madres o cuidadores participantes. Se respetaron los principios éticos
de autonomía, confidencialidad, anonimato y voluntariedad, de acuerdo con los lineamientos de la
Declaración de Helsinki.
Los datos recolectados fueron procesados y analizados utilizando el software IBM SPSS Statistics®,
versión 27. Se realizó un análisis descriptivo, empleando medidas de tendencia central y dispersión
(media y desviación estándar) para las variables cuantitativas, y frecuencias absolutas y porcentajes
para las variables cualitativas.

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RESULTADOS Y DISCUSIÓN
Tabla 1. Datos sociodemográficos
ítems Opciones f %
Edad del niño(a) 06 a 15 meses 105 52,5
16 a 24 meses 95 47,5
Total 200 100
Sexo del niño(a) Masculino 106 53
Femenino 94 47
Total 200 100
Orden de nacimiento del niño (a) 1er hijo 43 21,5
2do hijo 84 42
3er hijo 48 24
4to hijo 25 12,5
Total 200 100
Número de hijos vivos que tiene la madre 1 hijo 37 18,5
2 hijos 76 38
3 hijos 58 29
4 hijos 29 14,5
Total 200 100
Edad de la madre al momento del último parto Menor de 18 años 56 28
Entre 18 y 35 años 108 54
Mayor de 35 años 36 18
Total 200 100
Talla materna Mayor a 145 cm 110 55
Menor a 145cm 90 45
Total 200 100
Nivel de instrucción materna Sin primaria 5 2,5
Primaria 82 41
Secundaria 101 50,5
Superior 12 6
Total 200 100
Sexo del jefe del hogar Masculino 143 71,5
Femenino 57 28,5
Total 200 100
Nivel educativo del jefe del hogar Primaria 77 38,5
Secundaria 97 48,5
Superior 26 13
Total 200 100
Material del piso de la vivienda Tierra 13 6,5
Cemento 77 38,5
Tabla 35 17,5
Madera 45 22,5
Cerámica 30 15
Total 200 100

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¿Existe hacinamiento en el hogar? Si 75 37,5
No 125 62,5
Total 200 100
¿Su hijo(a) ha presentado infección respiratoria aguda
(IRA) en las últimas dos semanas?
Si 119 59,5
No 81 40,5
Total 200 100
¿Su hijo(a) ha presentado enfermedad diarreica aguda
(EDA) en las últimas dos semanas?
Si 70 35,0
No 130 65,0
Total 200 100
Fuente: Elaboración propia
En la Tabla 1 se observa que la infección respiratoria aguda (IRA) presentó una mayor incidencia en
los niños de 16 a 24 meses, con un 35,5%, en comparación con aquellos de 6 a 15 meses, que alcanzaron
un 24%. Estos hallazgos son congruentes con lo descrito por Napan Villalobos et al. (2024), quienes
reportaron que los niños entre 1 y menos de 3 años presentan una mayor prevalencia de IRA respecto a
otros grupos etarios.
Respecto al diagnóstico de anemia según el sexo de los niños, se observa que el sexo masculino presenta
una prevalencia del 29,5%, mientras que el sexo femenino alcanza el 26,5%, evidenciando proporciones
similares. Sin embargo, Li et al. (2025) identificaron que el sexo masculino representa un factor de
riesgo importante en el desarrollo de anemia en menores de seis años.
Se evidencia que el nivel de instrucción materna impacta de manera significativa en el cumplimiento
del esquema de vacunación completo según la edad. Se observa que las madres con educación
secundaria presentan el mayor porcentaje de niños con esquema completo 41,5%, seguidas por aquellas
con primaria 27,5%, mientras que las madres sin primaria completa muestran el porcentaje más bajo
0,5%.
Estos hallazgos concuerdan con lo descrito por Melgarejo y Arévalo (2022) quienes señalan que el nivel
educativo materno constituye un factor determinante en la vacunación infantil, dado que las madres con
mayor nivel de instrucción poseen mejores conocimientos sobre la importancia y los beneficios de las
vacunas.
En la presencia de hacinamiento en el hogar se asocia con una mayor incidencia de los casos de
infección respiratoria aguda (IRA), ya que el 33% de los niños que viven en condiciones de
hacinamiento presentaron IRA, frente al 26,5% de aquellos que no viven en hacinamiento, pero sí la
presentaron.

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Estos resultados coinciden con lo reportado por Alvarado et al. (2021) quienes encontraron que el 81,8%
de los niños que vivían en hacinamiento presentaban IRA, identificando este factor social como uno de
los principales determinantes de la aparición de infecciones respiratorias.
Por otro lado, las madres menores de 18 años presentan la mayor proporción de niños con peso menor
de 3500 g, con el 42%, lo que evidencia una tendencia marcada hacia pesos más bajos al nacer. En
contraste, las madres entre 18 y 35 años registran 22% de niños en ese rango de peso, y las mayores de
35 años apenas 8%, mostrando un riesgo considerablemente menor. Este patrón coincide con lo descrito
por Freire et al. (2020) quienes señalan que la adolescencia materna es un factor asociado a mayor
probabilidad de bajo peso neonatal.
Tabla 2. Prevalencia de la desnutrición crónica infantil
Estado Nutricional Casos totales Porcentaje total
Con desnutrición crónica infantil (DCI) 16 12,4%
Sin desnutrición crónica infantil (DCI) 184 87,6%
Fuente: Elaboración propia
La prevalencia de desnutrición crónica infantil (DCI) encontrada en la población estudiada fue del
12,4%, evidenciando que aproximadamente uno de cada diez niños menores de dos años presenta
retraso en el crecimiento lineal para su edad. Aunque la mayoría de los niños (87,6%) mostró parámetros
antropométricos dentro de rangos normales, este porcentaje refleja la persistencia de un grupo
vulnerable que requiere seguimiento nutricional continuo e intervenciones oportunas desde la atención
primaria de salud. Al comparar estos resultados con lo reportado por Cueva Moncayo et al. (2021),
quienes describen una prevalencia nacional cercana al 20,1% en Ecuador, la cifra observada en el
presente estudio resulta inferior, lo que podría relacionarse con las características urbanas de la
población y el acceso a servicios de salud. Asimismo, los hallazgos guardan concordancia con lo
señalado por Feijóo G. el at. (2023), quienes reportaron alrededor del 12% de riesgo de desnutrición
crónica en población infantil, sugiriendo que, pese a una prevalencia local relativamente menor, la DCI
continúa representando un desafío relevante en salud pública.

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Tabla 3. Grupo alimentario
Grupo alimentario Alimento más
consumido (%)
Segundo alimento
(%)
Menor consumo
(%)
Cereales y tubérculos Papa (77,0%) Arroz (52,0%) Maíz (17,0%)
Leguminosas y semillas Lenteja (77,5%) Frejol (67,0%) Maní (1,5%)
Lácteos Yogurt (71,5%) Leche (51,0%) Queso (44,0%)
Proteínas animales Pollo (89,0%) Pescado (32,0%) Hígado (7,0%)
Frutas y verduras Vit. A Zanahoria (76,0%) Zapallo (68,0%) Hígado (7,0%)
Frutas y verduras en general Manzana (76,0%) Banano (71,0%) Pepino (8,5%)
Alimentos ricos en hierro y
zinc
Huevo (27,0%) Frejol/Lenteja
(27,0%)
Maní/Semillas (0,5%)
Fuente: Elaboración propia
El patrón de consumo alimentario en niños menores de dos años evidencia una dieta predominantemente
basada en alimentos energéticos de bajo costo, con limitada diversidad nutricional, lo cual constituye
un factor relevante asociado a la desnutrición crónica infantil. En el grupo de cereales y tubérculos, la
papa (77,0%) y el arroz (52,0%) fueron los alimentos más consumidos, resultados similares a los
descritos por Asebe et al. (2025) y Surmita et al. (2025), quienes reportan que estos alimentos
conforman la base de la alimentación complementaria en contextos socioeconómicos vulnerables,
aportando energía, pero escasos micronutrientes esenciales.
El alto consumo de leguminosas como lenteja (77,5%) y frejol (67,0%) representa un aspecto favorable
por su aporte proteico; sin embargo, el consumo mínimo de maní y semillas (1,5%) limita la ingesta de
grasas saludables y zinc, micronutriente clave para el crecimiento lineal. Nuryani et al. (2025) señalan
que la baja diversidad dietética, especialmente en fuentes de zinc y hierro, se asocia significativamente
con mayor prevalencia de retraso en talla.
En cuanto a los lácteos, el predominio del yogurt (71,5%) y la leche (51,0%) es consistente con lo
reportado por Antezack et al. (2021); no obstante, la ingesta moderada de queso podría restringir el
aporte de calcio y proteínas de alto valor biológico necesarios para el desarrollo óseo. Respecto a las
proteínas animales, el pollo (89,0%) fue ampliamente consumido, mientras que el pescado (32,0%) y
el hígado (7,0%) mostraron baja inclusión, patrón coincidente con Getenet et al. (2025), quienes
destacan que la escasa ingesta de vísceras y pescado limita el aporte de hierro, zinc y vitamina A.

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Tabla 4. Consumo de bebidas azucaradas
Hábito de Consumo de
Bebidas Azucaradas
Riesgo /
Seguimiento
Desnutrición
Crónica Severa Normal Total
Si Consumen 67 (42,4%) 26 (16,5%) 65 (41,1%) 158
No Consumen 12 (28,6%) 0 (0,0%) 30 (71,4%) 42
Total 79 (39,5%) 26 (13,0%) 95 (47,5%) 200
Fuente: Elaboración propia
La tabla 4 muestra que, el 79% de los niños consumen regularmente bebidas azucaradas; dentro de este
grupo, un 42,4% se encuentra en situación de riesgo o requiere seguimiento nutricional, mientras que
un 16,5% presenta desnutrición crónica severa. En el grupo que no consume estas bebidas, no se
registraron casos de desnutrición severa y solo el 28,6% se encuentra en riesgo, siendo la mayoría
(71,4%) niños con estado nutricional normal. Estos datos sugieren que el consumo habitual de bebidas
azucaradas podría estar relacionado con un mayor riesgo de desnutrición, posiblemente debido a la
sustitución de alimentos más nutritivos por estas bebidas con alto contenido calórico, pero bajo valor
nutricional. Estos resultados coinciden con estudios previos que han señalado que el consumo frecuente
de bebidas azucaradas puede contribuir a la malnutrición infantil, no solo por el aporte calórico vacío
que desplaza alimentos con mayor valor nutricional, sino también por su impacto negativo en la
absorción de micronutrientes esenciales según el estudio de Popkin y Wen (2021) Por lo tanto, la
promoción de prácticas alimentarias saludables que limiten la ingesta de bebidas azucaradas podría ser
un factor clave en la prevención y control de la desnutrición crónica en esta población vulnerable.
Tabla 4. Consumo de ultraprocesados
Hábito de Consumo de
Ultraprocesados
Riesgo /
Seguimiento
Desnutrición
Crónica Severa Normal Total
No Consumen 13 (27,7%) 1 (2,1%) 33 (70,2%) 47
Si Consumen 66 (43,1%) 25 (16,3%) 62 (40,5%) 153
Total 79 (39,5%) 26 (13,0%) 95 (47,5%) 200
Fuente: Elaboración propia
En los niños que no consumen alimentos ultraprocesados, el 70,2% presenta un estado nutricional
normal y solo el 2,1% tiene desnutrición crónica severa. Por otro lado, solo el 40,5% de los niños que
consumen estos alimentos mantienen un estado nutricional normal y el 16,3% presenta desnutrición
severa. Además, el porcentaje de niños en riesgo o seguimiento nutricional es mayor en el grupo
consumidor (43,1%) que en el que no consume ultraprocesados (27,7%).

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Estos resultados indican que el consumo frecuente de ultraprocesados podría contribuir a un mayor
riesgo de desnutrición crónica al desplazar alimentos más nutritivos.
Lo que concuerda con el estudio de García-Blanco et al. (2023) los cuales mostraron que un alto
consumo de alimentos ultraprocesados se asoció con mayor probabilidad de ingesta inadecuada de
micronutrientes, los niños con mayor consumo de estos alimentos tuvieron 2,57 veces más
probabilidades de no cubrir los requerimientos de al menos tres micronutrientes.
Asimismo, Neri et al. (2022) demostraron que el consumo frecuente de ultraprocesados en niños
pequeños se relaciona con una menor ingesta de hierro, zinc y vitamina A, nutrientes críticos para la
prevención de la desnutrición crónica.
CONCLUSIONES
Los resultados del presente estudio evidencian que la desnutrición crónica infantil en niños menores de
dos años atendidos en un centro de salud tipo A del cantón Machala constituye un problema persistente
y multifactorial, estrechamente relacionado con determinantes sociales, maternos, ambientales y
alimentarios. Se identificó una prevalencia relevante de niños en riesgo nutricional y con desnutrición
crónica severa, lo que confirma que, aun en territorios con menor prevalencia provincial, subsisten
brechas significativas en las condiciones de vida y en las prácticas de cuidado infantil.
El análisis de los factores asociados mostró que el bajo nivel educativo materno, la edad temprana de
la madre al momento del parto, el hacinamiento domiciliario y la presencia recurrente de infecciones
respiratorias agudas se vinculan de manera consistente con resultados nutricionales desfavorables.
Asimismo, los patrones alimentarios caracterizados por una baja diversidad dietética, el consumo
frecuente de bebidas azucaradas y alimentos ultraprocesados, y la limitada ingesta de alimentos ricos
en hierro, zinc y vitamina A, emergen como determinantes críticos del retraso en el crecimiento lineal.
Estos hallazgos refuerzan el rol estratégico de la Atención Primaria de la Salud y del personal de
enfermería en la detección temprana, el seguimiento nutricional y la implementación de intervenciones
educativas dirigidas a madres y cuidadores, orientadas a fortalecer prácticas adecuadas de lactancia,
alimentación complementaria y estilos de vida saludables.

pág. 568
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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