pág. 1796
realizado por Smarter Balanced Assessment Consortium (2015)como se cita en (Teresa, 2017), quienes
indican que la evaluación formativa posee cuatro atributos: 1) aclarar el aprendizaje que se quiere lograr,
lo que implica establecer metas de aprendizaje y criterios de éxito; 2) obtener evidencia de diversas
fuentes en función de las metas y criterios previos; 3) interpretar la evidencia, es decir, dilucidar junto
con los estudiantes el significado de la información recabada para determinar dónde ubican su
aprendizaje con respecto a las metas y criterios previstos; y por último, 4) actuar sobre la base de la
evidencia, o sea, realimentar el proceso y decidir los pasos siguientes con el fin de avanzar en el
aprendizaje, tomando en cuenta dificultades, intereses y preferencias de cada estudiante. Desde nuestra
perspectiva, ambos procesos son bastante generales, no involucran un monitoreo constante por lo que
no ofrecen una realimentación inmediata, indispensable para alcanzar los aprendizajes previstos en cada
jornada de trabajo en el aula de clases. Estos autores destacan que la retroalimentación efectiva, la
participación activa de estudiante en la evaluación y la adaptación de las estrategias de enseñanza
constituyen elementos clave para potenciar el aprendizaje.
Además, La Agencia de la Calidad de la Educación (2017) como se señala en (José, La evaluación
formativa en la educación, 2022), propone el ciclo de la evaluación formativa que debe llevarse a cabo
en las aulas de clase, para ello plantea preguntas clave: ¿a dónde vamos? ¿dónde estamos? y ¿cómo
seguimos progresando? Es relevante tener claro que la evaluación formativa es un proceso sistemático
que se lleva a cabo durante el proceso de enseñanza y aprendizaje, es decir se sostiene en un ciclo
permanente, teniendo como base las interacciones entre el profesor y los estudiantes, y entre los mismos
alumnos, lo cual permite obtener evidencia de los logros de aprendizaje, así como tomar decisiones
pertinentes y oportunas.
El ciclo de la evaluación formativa, desde la perspectiva cualitativa, puede entenderse como un proceso
compuesto por etapas interdependientes, donde cada fase retroalimenta la siguiente, garantizando que
la enseñanza se adapte de manera flexible a las necesidades de los estudiantes Según López (2010) como
se señala en (José, La evaluación formativa en la educación, 2022) manifiesta que en el proceso
evaluativo se pasa por diferentes etapas. Se inicia presentando a los estudiantes lo que se conoce como
una matriz de calificación el cual permite al profesional en la educación poder informar a los directivos,
padres de familia e incluso a los mismos estudiantes los logros que se obtienen en el proceso de