pág. 1803
RELACIÓN PREDICTIVA ENTRE LA ACTIVIDAD
FÍSICA HABITUAL (PAQ-C) Y EL ÍNDICE DE MASA
CORPORAL EN FUTBOLISTAS INFANTILES:
ANÁLISIS MULTIVARIADO AJUSTADO POR EDAD
Y CARGA DE ENTRENAMIENTO
PREDICTIVE RELATIONSHIP BETWEEN HABITUAL
PHYSICAL ACTIVITY (PAQ-C) AND BODY MASS INDEX IN
CHILD SOCCER PLAYERS: MULTIVARIATE ANALYSIS
ADJUSTED FOR AGE AND TRAINING LOAD
Kevin Guillermo Rodríguez Guerra
Universidad Católica de Cuenca, Ecuador
Edgar David Sánchez Encalada
Universidad Católica de Cuenca, Ecuador
pág. 1804
DOI: https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i2.23222
Relación Predictiva entre la Actividad Física Habitual (PAQ-C) y el Índice
de Masa Corporal en Futbolistas Infantiles: Análisis Multivariado ajustado
por Edad y Carga de Entrenamiento
Kevin Guillermo Rodríguez Guerra 1
kevin.rodriguez.50@est.ucacue.edu.ec
https://orcid.org/0009-0004-0035-0382
Universidad Católica de Cuenca
Cuenca Ecuador
Edgar David Sánchez Encalada
edgar.sanchez@ucacue.edu.ec
http://orcid.org/0000-0002-6624-5663
Universidad Católica de Cuenca
Cuenca Ecuador
RESUMEN
La actividad física habitual y el estado nutricional son variables fundamentales para la salud y el
desarrollo deportivo en futbolistas en formación. El objetivo de este estudio fue determinar la relación
entre el puntaje del Physical Activity Questionnaire for Older Children (PAQ-C) y el índice de masa
corporal para la edad (IMC/edad), clasificado según la Organización Mundial de la Salud, en futbolistas
de 8 a 13 años de la escuela de fútbol Galácticos, de la ciudad de Guaranda, provincia de Bolívar. Se
desarrolló una investigación con enfoque cuantitativo, diseño no experimental, corte transversal y
alcance descriptivo-correlacional. La muestra estuvo conformada por 60 participantes. Se aplicó la
versión en español del PAQ-C, se recogió información sociodemográfica y deportiva, y se realizaron
mediciones de peso y talla para calcular el IMC y el Z-IMC/edad. Los resultados mostraron un puntaje
promedio de actividad física habitual de 3,21 ± 0,58, con predominio del nivel moderado (65,0 %). En
relación con el estado nutricional, el 61,7 % presentó valores normales, mientras que el 23,3 % regist
sobrepeso y el 10,0 % obesidad, lo que representa un 33,3 % con exceso de peso. Además, se observó
una correlación negativa y significativa entre el PAQ-C y el IMC (ρ = -0,28; p = ,029), y una asociación
inversa más consistente con el IMC para la edad = -0,35; p = ,007). También se identificó una
correlación positiva entre el PAQ-C y los días de entrenamiento por semana (ρ = 0,32; p = ,014). Se
concluye que mayores niveles de actividad física habitual se asocian con un perfil antropométrico más
favorable.
Palabras clave: actividad física habitual, PAQ-C, IMC para la edad, fútbol infantil, estado nutricional
1
Autor principal
Correspondencia: kevin.rodriguez.50@est.ucacue.edu.ec
pág. 1805
Predictive Relationship between Habitual Physical Activity (PAQ-C) and
Body Mass Index in Child Soccer Players: Multivariate Analysis adjusted
for Age and Training Load
ABSTRACT
Habitual physical activity and nutritional status are fundamental variables for health and sports
development in youth soccer players. The aim of this study was to determine the relationship between
the Physical Activity Questionnaire for Older Children (PAQ-C) score and body mass index for age
(BMI-for-age), classified according to the World Health Organization, in soccer players aged 8 to 13
years from the Galácticos soccer school in the city of Guaranda, Bolívar Province. This research was
conducted using a quantitative approach, a non-experimental design, a cross-sectional framework, and
a descriptive-correlational scope. The sample consisted of 60 participants. The Spanish version of the
PAQ-C was applied, sociodemographic and sports-related information was collected, and weight and
height were measured to calculate BMI and BMI-for-age Z-scores. The results showed a mean habitual
physical activity score of 3.21 ± 0.58, with a predominance of the moderate level (65.0%). Regarding
nutritional status, 61.7% presented normal values, while 23.3% were overweight and 10.0% were obese,
representing 33.3% with excess weight. In addition, a negative and significant correlation was observed
between PAQ-C and BMI = -0.28; p = .029), and a more consistent inverse association with BMI-
for-age = -0.35; p = .007). A positive correlation was also identified between PAQ-C and training
days per week = 0.32; p = .014). It is concluded that higher levels of habitual physical activity are
associated with a more favorable anthropometric profile.
Keywords: habitual physical activity, PAQ-C, BMI-for-age, child soccer, nutritional status
Artículo recibido 15 enero 2026
Aceptado para publicación: 21 febrero 2026
pág. 1806
INTRODUCCN
La actividad física en la niñez es un componente clave del crecimiento saludable, del desarrollo motor
y de la prevención de enfermedades crónicas. La evidencia muestra que mayores niveles de movimiento
y mejor aptitud física se asocian con mejor salud cardiometabólica, menor adiposidad y beneficios
psicosociales en escolares y adolescentes (Janssen & LeBlanc, 2010; Ortega et al., 2008; Strong et al.,
2005). En consonancia con ello, la Organización Mundial de la Salud recomienda que los niños y
adolescentes de 5 a 17 años acumulen al menos 60 minutos diarios de actividad física moderada a
vigorosa, incluyendo actividades vigorosas y de fortalecimiento muscular y óseo al menos tres veces
por semana (Chaput et al., 2020; World Health Organization, n.d.-b).
Dentro de las estrategias para favorecer estilos de vida activos, el deporte organizado ocupa un lugar
central, y el fútbol destaca por su amplia participación en edades escolares. El fútbol infantil combina
carreras intermitentes, cambios de dirección, saltos, acciones técnico-tácticas y juego cooperativo, por
lo que puede contribuir al desarrollo de la condición física y a la regulación del peso corporal. Una
revisión sistemática con metaanálisis informó que la práctica de fútbol en niños se asocia con reducción
de masa grasa, aumento de masa libre de grasa y mejora de otros componentes de la composición
corporal (Hernández-Martín et al., 2021). De forma complementaria, una revisión sobre programas de
fútbol recreativo en población pediátrica señaló beneficios consistentes en aptitud física y marcadores
de salud cardiovascular, aunque con efectos menos claros sobre composición corporal (Clemente et al.,
2022). Asimismo, en futbolistas jóvenes se ha documentado una relación entre composición corporal y
rendimiento físico, lo que refuerza la relevancia de monitorear ambas dimensiones en el deporte
formativo (Leão et al., 2022).
No obstante, pertenecer a una escuela de fútbol no garantiza por mismo niveles suficientes de
actividad física habitual ni un estado nutricional adecuado. El entrenamiento estructurado representa
solo una parte del movimiento semanal; fuera del club intervienen el tiempo sedentario, la organización
familiar, el desplazamiento activo, el juego libre, la alimentación y el apoyo parental. En consecuencia,
es posible encontrar niños deportistas con exceso de peso o con patrones de actividad física insuficientes.
De hecho, investigaciones recientes muestran que la participación continuada en deporte organizado
suele asociarse con mejores niveles de condición física y perfiles más favorables de salud, pero no
pág. 1807
elimina completamente la presencia de sobrepeso u obesidad en poblaciones jóvenes (Bjornara et al.,
2021; Kolunsarka et al., 2024). Además, en adolescentes se ha observado que la participación deportiva
puede coexistir con conductas alimentarias mejorables y que la relación entre deporte organizado y
adiposidad no siempre es directa (Fernández-Álvarez et al., 2021; Vella et al., 2013).
En población pediátrica, el estado nutricional debe interpretarse según edad y sexo. Por ello, el IMC
aislado resulta insuficiente y se recomienda utilizar referencias de crecimiento como la de la
Organización Mundial de la Salud para 5 a 19 años. Esta referencia permite clasificar el IMC para la
edad mediante puntajes Z en categorías de delgadez severa, delgadez, normalidad, sobrepeso y obesidad
(de Onis et al., 2007; World Health Organization, n.d.-a). El uso del Z-OMS ofrece una ventaja
importante en estudios con niños deportistas, porque ajusta la interpretación al proceso de crecimiento.
Aun así, el IMC/edad sigue siendo un indicador indirecto y no una medida específica de adiposidad, por
lo que sus resultados deben leerse con prudencia en contextos deportivos.
Para estimar la actividad física habitual en niños, uno de los instrumentos más utilizados es el Physical
Activity Questionnaire for Older Children (PAQ-C). Se trata de un cuestionario de recuerdo de siete
días que proporciona un puntaje global de actividad física habitual durante el año escolar (Kowalski et
al., 2004; Moore et al., 2007; Voss et al., 2013). La versión en español ha mostrado adecuada fiabilidad,
lo que respalda su uso en población infantil hispanohablante (Manchola-González et al., 2017). Sin
embargo, también se ha señalado que el instrumento debe considerarse una medida global y no un
sustituto de métodos objetivos, ya que su validez frente a acelerometría es más modesta (Benítez-Porres
et al., 2016). Pese a ello, su bajo costo y su viabilidad lo convierten en una opción pertinente para
estudios de campo en escuelas y clubes.
En el ámbito latinoamericano y, particularmente, en contextos formativos de fútbol infantil, sigue siendo
limitada la evidencia que vincula la actividad física habitual con el IMC para la edad en niños de 8 a 13
años. La mayoría de los estudios se ha centrado en adolescentes, rendimiento físico o intervenciones.
Esta brecha es relevante porque las escuelas de fútbol no solo son espacios de iniciación deportiva, sino
también escenarios de promoción de salud. Conocer si los niños más activos presentan un perfil
antropométrico más favorable puede orientar decisiones de entrenamiento, seguimiento y educación
familiar.
pág. 1808
Por ello, el objetivo del presente estudio fue determinar la relación entre el puntaje del PAQ-C y el IMC
para la edad, clasificado con referencia OMS, en futbolistas de 8 a 13 años de una escuela de fútbol. De
manera específica, se planteó aplicar el PAQ-C y obtener el puntaje total por participante, medir peso y
talla para calcular el IMC y clasificar el IMC para la edad con la referencia de la OMS, y correlacionar
el puntaje total del PAQ-C con el IMC para la edad. Como expectativa analítica, se planteó que mayores
niveles de actividad física habitual se asociarían con valores más bajos de IMC y Z-IMC/edad.
METODOLOGÍA
Diseño
Se realizó una investigación con enfoque cuantitativo, diseño no experimental, corte transversal y
alcance descriptivo-correlacional (Hernández-Sampieri & Mendoza, 2018). El diseño fue no
experimental porque las variables se observaron sin manipulación; transversal porque la medición se
efectuó en un único momento; y descriptivo-correlacional porque, además de caracterizar la muestra, se
examinó la relación entre la actividad física habitual y el estado nutricional.
Población y muestra
La población estuvo conformada por 160 futbolistas varones de 8 a 13 años inscritos en la escuela de
fútbol Galácticos de la ciudad de Guaranda, provincia de Bolívar. La muestra final incluyó a 60
participantes seleccionados mediante muestreo no probabilístico por conveniencia, en función de la
accesibilidad y de la disponibilidad para completar las mediciones. Se incluyeron participantes de sexo
masculino dentro del rango etario establecido, con asistencia regular a la escuela y autorización firmada
por sus representantes legales. Se excluyeron los casos con información incompleta o con condiciones
agudas que impidieran la valoración antropométrica.
Instrumentos
Para caracterizar la muestra se aplicó una ficha sociodemográfica y deportiva elaborada para el estudio,
que recogió edad, sexo, años de entrenamiento, días de entrenamiento por semana y minutos por sesión.
Estas variables permitieron describir el contexto de práctica y valorar su relación con el nivel de
actividad física habitual.
La actividad física habitual se evaluó con la versión en español del Physical Activity Questionnaire for
Older Children (PAQ-C), un cuestionario autoadministrado de recuerdo de siete días diseñado para
pág. 1809
escolares de aproximadamente 8 a 14 años. El instrumento proporciona un puntaje global entre 1 y 5,
donde valores más altos indican mayor actividad física habitual (Kowalski et al., 2004). Su elección
respondió a su pertinencia para el rango etario estudiado y a la disponibilidad de evidencia psicométrica
en español. La versión española ha mostrado adecuada fiabilidad (Manchola-González et al., 2017),
mientras que estudios de validación en niños españoles han reportado alta estabilidad test-retest y una
validez más limitada frente a acelerometría, por lo que se recomienda interpretarlo como una medida
global del patrón de actividad (Benítez-Porres et al., 2016). En este estudio se empleó el puntaje total
como variable continua principal y, adicionalmente, se agruparon los resultados en niveles bajo,
moderado y alto con fines exclusivamente descriptivos.
La valoración antropométrica incluyó peso y talla. Con esos datos se calculó el índice de masa corporal
mediante la fórmula peso/talla² (kg/m²). Posteriormente, el IMC se transformó a puntaje Z de IMC para
la edad conforme a la referencia OMS para población de 5 a 19 años (de Onis et al., 2007; World Health
Organization, n.d.-a). La clasificación del estado nutricional siguió los puntos de corte de la OMS:
delgadez severa (< -3 DE), delgadez (< -2 DE), normalidad (≥ -2 DE y +1 DE), sobrepeso (> +1 DE)
y obesidad (> +2 DE). Como apoyo para la interpretación gráfica y clínica se consideraron también las
curvas en español de uso pediátrico publicadas por la Asociación Española de Pediatría de Atención
Primaria (2009).
Procedimiento
La recolección de datos se efectuó en las instalaciones de la escuela de fútbol, en horarios coordinados
con la dirección y el cuerpo técnico. En una primera fase se explicó a familias y participantes el propósito
de la investigación, el carácter voluntario de la participación y las garantías de confidencialidad. Se
contó con autorización institucional de la escuela, consentimiento informado de los representantes
legales y asentimiento de los menores.
En una segunda fase se aplicó la ficha sociodemográfica y deportiva y se administró el PAQ-C en
formato grupal, con acompañamiento del equipo investigador para aclarar dudas. Se procuró que la
semana recordada por los participantes fuera representativa de la rutina escolar y deportiva, evitando
periodos extraordinarios de interrupción.
pág. 1810
En una tercera fase se realizaron las mediciones antropométricas mediante un protocolo estandarizado.
El peso se registró con ropa ligera y la talla en posición erguida, con la cabeza en plano de Frankfurt.
Una vez obtenidos los datos, se calculó el IMC y se clasificó el IMC para la edad según Z-OMS.
Análisis de datos
El procesamiento y análisis de los datos se realizó mediante el programa IBM SPSS Statistics, versión
25 (IBM Corp., 2017). El análisis estadístico incluyó una fase descriptiva y una fase correlacional. Para
las variables cuantitativas se calcularon media, desviación estándar, mediana, rango intercuartílico y
valores mínimo y máximo. Para las variables categóricas se obtuvieron frecuencias absolutas y
porcentajes. Después, se examinó la relación entre el puntaje total del PAQ-C y las variables
antropométricas y deportivas. Conforme a la distribución observada y al carácter monótono de las
asociaciones, se utilizó el coeficiente rho de Spearman con intervalos de confianza del 95 % y un nivel
de significación de p < ,05.
Dado el carácter transversal del diseño, los resultados se interpretaron en términos de asociación y no
de causalidad. Además, se reconoció desde el inicio que tanto el PAQ-C como el IMC/edad son
indicadores prácticos pero indirectos: el primero depende del autorreporte del niño y el segundo no
distingue entre masa grasa y masa libre de grasa. A pesar de ello, ambos instrumentos ofrecen una
aproximación viable y útil para el monitoreo de salud en contextos deportivos infantiles.
Tabla 1 Características sociodemográficas, antropométricas y deportivas de los futbolistas de 8 a 13
años (n = 60)
Variable
M ± DE
Mediana (RIC)
Edad (años)
10,6 ± 1,7
10,5 (9,0-12,0)
Años entrenando
3,1 ± 1,4
3,0 (2,0-4,0)
Días de entrenamiento/semana
3,8 ± 0,8
4,0 (3,0-4,0)
Minutos por sesión
88,5 ± 16,4
90,0 (75,0-100,0)
Peso (kg)
40,8 ± 9,3
39,7 (33,0-47,0)
Talla (m)
1,44 ± 0,11
1,43 (1,36-1,52)
IMC (kg/m²)
19,5 ± 2,9
19,0 (17,4-21,0)
IMC para la edad (Z-OMS)
0,72 ± 1,03
0,68 (0,02-1,36)
Puntaje total PAQ-C
3,21 ± 0,58
3,20 (2,80-3,60)
Nota. M = media; DE = desviación estándar; RIC = rango intercuartílico; IMC = índice de masa corporal; OMS = Organización
Mundial de la Salud.
En la tabla 1 se observa que la muestra estuvo integrada por 60 futbolistas de 8 a 13 años. La edad media
fue de 10,6 ± 1,7 años, con una mediana de 10,5 y un rango entre 8,0 y 13,0 años. En cuanto a la
pág. 1811
trayectoria deportiva, los participantes acumulaban en promedio 3,1 ± 1,4 años de entrenamiento, con
una frecuencia media de 3,8 ± 0,8 días por semana y sesiones de 88,5 ± 16,4 minutos. Estos datos
muestran una práctica relativamente regular, aunque con variabilidad moderada entre participantes.
Desde el punto de vista antropométrico, el peso promedio fue de 40,8 ± 9,3 kg y la talla media de 1,44
± 0,11 m. El IMC alcanzó una media de 19,5 ± 2,9 kg/m², mientras que el puntaje Z de IMC para la
edad fue de 0,72 ± 1,03. En relación con la actividad física habitual, el puntaje total del PAQ-C fue de
3,21 ± 0,58, con una mediana de 3,20 y valores entre 2,00 y 4,50.
Tabla 2 Distribución del estado nutricional según IMC para la edad (OMS) y nivel de actividad física
habitual en los futbolistas evaluados (n = 60)
Variable
Categoría
n
%
PAQ-C, M ± DE
Estado nutricional
(IMC/edad OMS)
Delgadez severa
0
0,0
Delgadez
3
5,0
3,39 ± 0,41
Normal
37
61,7
3,31 ± 0,51
Sobrepeso
14
23,3
3,03 ± 0,55
Obesidad
6
10,0
2,71 ± 0,60
Nivel de actividad física
habitual*
Baja
9
15,0
Moderada
39
65,0
Alta
12
20,0
Nota. M = media; DE = desviación estándar. *La clasificación del nivel de actividad física habitual se utilisolo con fines
descriptivos.
En la tabla 2 se observa la distribución del estado nutricional donde 37 futbolistas (61,7 %) se ubicaron
en la categoría normal, 3 (5,0 %) en delgadez, 14 (23,3 %) en sobrepeso y 6 (10,0 %) en obesidad; no
se registraron casos de delgadez severa. En términos agregados, el 33,3 % de la muestra presentó exceso
de peso. En cuanto al nivel de actividad física habitual, 9 participantes (15,0 %) fueron clasificados en
nivel bajo, 39 (65,0 %) en nivel moderado y 12 (20,0 %) en nivel alto.
Al examinar descriptivamente el puntaje PAQ-C sen estado nutricional, se observó una tendencia
descendente: los niños con delgadez mostraron una media de 3,39 ± 0,41; los de estado nutricional
normal, 3,31 ± 0,51; los de sobrepeso, 3,03 ± 0,55; y los de obesidad, 2,71 ± 0,60. Aunque no se
aplicaron comparaciones inferenciales entre categorías, este patrón sugiere que el nivel de actividad
física habitual fue menor a medida que aumentó la categoría de exceso de peso.
pág. 1812
Tabla 3 Correlación entre el puntaje total del PAQ-C y variables antropométricas y deportivas en
futbolistas de 8 a 13 años (n = 60)
Variable
Ρ
IC del 95 %
p
IMC (kg/m²)
-0,28
-0,49 a -0,03
,029
IMC para la edad (Z-OMS)
-0,35
-0,55 a -0,10
,007
Edad (años)
0,09
-0,17 a 0,33
,471
Años entrenando
0,16
-0,10 a 0,39
,221
Días de entrenamiento/semana
0,32
0,07 a 0,52
,014
Minutos por sesión
0,18
-0,08 a 0,41
,174
Nota. ρ = coeficiente rho de Spearman; IC = intervalo de confianza; IMC = índice de masa corporal.
En la tabla 3 se observa una correlación negativa y estadísticamente significativa entre el PAQ-C y el
IMC en kg/m² (ρ = -0,28; IC del 95 % [-0,49, -0,03]; p = ,029). Este resultado indica que, dentro de la
muestra, mayores niveles de actividad sica habitual tendieron a asociarse con menores valores de IMC.
La asociación más consistente se observó entre el PAQ-C y el IMC para la edad expresado como Z-
OMS = -0,35; IC del 95 % [-0,55, -0,10]; p = ,007). En términos prácticos, los niños con mayor
actividad física habitual tendieron a ubicarse en posiciones más favorables dentro de la referencia
pediátrica de la OMS. Esta relación fue de mayor magnitud que la observada con el IMC crudo, lo que
refuerza la conveniencia de utilizar el Z-IMC/edad en poblaciones infantiles.
No se hallaron correlaciones significativas entre el PAQ-C y la edad cronológica = 0,09; p = ,471),
los años entrenando (ρ = 0,16; p = ,221) ni los minutos por sesión (ρ = 0,18; p = ,174). En contraste, sí
se identificó una correlación positiva y significativa entre el puntaje del PAQ-C y los días de
entrenamiento por semana (ρ = 0,32; IC del 95 % [0,07, 0,52]; p = ,014). Este hallazgo sugiere que los
participantes que entrenaban más días a la semana tendieron a reportar mayor actividad física habitual.
DISCUSIÓN
El presente estudio tuvo como objetivo determinar la relación entre la actividad física habitual, evaluada
mediante el PAQ-C, y el índice de masa corporal para la edad (IMC/edad) en futbolistas varones de 8 a
13 años pertenecientes a una escuela de fútbol. El hallazgo principal fue la existencia de una asociación
inversa entre el puntaje del PAQ-C y el estado nutricional, tanto al analizar el IMC en valores absolutos
como al interpretarlo mediante el puntaje Z de la Organización Mundial de la Salud (Z-OMS), siendo
esta última asociación la más consistente. En términos generales, los niños con mayores niveles de
actividad física habitual tendieron a presentar perfiles antropométricos más favorables.
pág. 1813
Este resultado coincide con la evidencia que relaciona la actividad física y la práctica deportiva con
menores niveles de adiposidad y mejores indicadores de salud en población infantil. Diversas revisiones
han señalado que mayores niveles de actividad física y aptitud física se asocian con beneficios sobre la
adiposidad, la salud cardiovascular y el bienestar general en escolares y adolescentes (Janssen &
LeBlanc, 2010; Ortega et al., 2008; Strong et al., 2005). Asimismo, estudios basados en mediciones
objetivas han mostrado que niveles más altos de actividad física habitual se vinculan con menor
adiposidad en niños y adolescentes (Jiménez-Pavón et al., 2010). En el ámbito del fútbol infantil,
Hernández-Martín et al. (2021) reportaron que la práctica sistemática se relaciona con una reducción de
la masa grasa y una mejora de la composición corporal, tendencia con la que convergen los resultados
del presente estudio.
Un aspecto metodológico relevante fue que la asociación resultó más clara con el Z-OMS de IMC/edad
que con el IMC expresado en kg/m². Esta diferencia es consistente con la necesidad de ajustar la
interpretación del IMC por edad y sexo en muestras pediátricas, particularmente en etapas de
crecimiento activo (de Onis et al., 2007; World Health Organization, n.d.-a). En un rango de edad de 8
a 13 años, el IMC crudo puede ocultar parte de la variabilidad asociada al desarrollo, por lo que el uso
de indicadores estandarizados resulta más adecuado para valorar el estado nutricional en niños
deportistas.
En cuanto a la distribución nutricional, aunque la mayoría de los futbolistas presentó valores normales
de IMC/edad, un 33,3 % mostró sobrepeso u obesidad. Este hallazgo evidencia que la participación en
una escuela de fútbol no excluye la presencia de exceso de peso. La literatura sobre deporte organizado
ha mostrado que sus efectos sobre el peso corporal pueden ser heterogéneos y depender de factores
adicionales, como la dieta, el contexto familiar y otros comportamientos cotidianos (Bjornara et al.,
2021; Vella et al., 2013). En adolescentes futbolistas también se ha descrito la coexistencia de práctica
deportiva y perfiles obesogénicos que requieren atención dietética y conductual (Fernández-Álvarez et
al., 2021).
Además, los puntajes del PAQ-C tendieron a ser más altos en niños con delgadez y normopeso que en
aquellos con sobrepeso y obesidad, reforzando la relación negativa observada. Entre las variables
deportivas analizadas, solo los días de entrenamiento por semana se asociaron significativamente con la
pág. 1814
actividad sica habitual, lo que sugiere que la regularidad del estímulo semanal podría influir más en el
patrón global de movimiento que la duración de las sesiones o los años acumulados de práctica. Por el
contrario, no se observaron asociaciones significativas con la edad, los años entrenando ni los minutos
por sesión, posiblemente debido a diferencias en crecimiento y maduración biológica propias de estas
edades (Malina et al., 2015).
Por lo tanto, los resultados indican que el estado nutricional en deportistas infantiles responde a una
lógica multifactorial, en la que también intervienen la alimentación, el sedentarismo, el entorno familiar
y la composición corporal específica (Fernández-Álvarez et al., 2021; Hernández-Martín et al., 2021;
Cliff et al., 2016).
CONCLUSIONES
En los futbolistas de 8 a 13 años evaluados en la escuela de fútbol Galácticos, el puntaje del PAQ-C
mostró una correlación inversa y estadísticamente significativa con el IMC y, de manera más
consistente, con el IMC para la edad expresado como Z-OMS. Esto indica que, dentro de la muestra
estudiada, los niños con mayores niveles de actividad sica habitual tendieron a presentar valores
antropométricos más favorables.
La muestra se caracterizó por un predominio de actividad física habitual moderada y estado nutricional
normal; sin embargo, aproximadamente un tercio de los participantes presentó sobrepeso u obesidad.
Este hallazgo sugiere que la participación en tbol formativo no excluye la presencia de exceso de peso,
por lo que resulta pertinente mantener el seguimiento del estado nutricional en este tipo de contextos.
Entre las variables deportivas analizadas, únicamente los días de entrenamiento por semana se asociaron
significativamente con el nivel de actividad física habitual. No se observaron asociaciones significativas
con la edad, los años de entrenamiento ni los minutos por sesión.
Dado el diseño transversal y correlacional del estudio, los hallazgos deben interpretarse en términos de
asociación y no de causalidad. Asimismo, la magnitud de la correlación encontrada fue baja a moderada,
por lo que se recomienda cautela en su interpretación. Futuras investigaciones deberían considerar
muestras más amplias, diseños longitudinales y medidas objetivas de actividad física, además de
variables complementarias como alimentación, sedentarismo y composición corporal.
pág. 1815
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria. (2009). Curvas OMS.
https://www.aepap.org/sites/default/files/curvas_oms.pdf
Benítez-Porres, J., López-Fernández, I., Raya, J. F., Álvarez Carnero, S., Alvero-Cruz, J. R., & Álvarez
Carnero, E. (2016). Reliability and validity of the PAQ-C questionnaire to assess physical
activity in children. Journal of School Health, 86(9), 677-685.
https://doi.org/10.1111/josh.12418
Bjornara, H. B., Westergren, T., Sejersted, E., Klungland Torstveit, M., Hansen, B. H., Berntsen, S., &
Bere, E. (2021). Does organized sports participation in childhood and adolescence positively
influence health? A review of reviews. Preventive Medicine Reports, 23, 101425.
https://doi.org/10.1016/j.pmedr.2021.101425
Chaput, J.-P., Willumsen, J., Bull, F., Chou, R., Ekelund, U., Firth, J., Jago, R., Ortega, F. B., &
Katzmarzyk, P. T. (2020). 2020 WHO guidelines on physical activity and sedentary behaviour
for children and adolescents aged 5-17 years: Summary of the evidence. International Journal
of Behavioral Nutrition and Physical Activity, 17(1), 141. https://doi.org/10.1186/s12966-020-
01037-z
Clemente, F. M., Moran, J., Ramírez-Campillo, R., Oliveira, R., Brito, J., Silva, A. F., Badicu, G., Praça,
G., & Sarmento, H. (2022). Recreational soccer training effects on pediatric populations
physical fitness and health: A systematic review. Children, 9(11), 1776.
https://doi.org/10.3390/children9111776
Cliff, D. P., Hesketh, K. D., Vella, S. A., Hinkley, T., Tsiros, M. D., Ridgers, N. D., Carver, A., Veitch,
J., Parrish, A.-M., Hardy, L. L., Plotnikoff, R. C., Okely, A. D., Salmon, J., & Lubans, D. R.
(2016). Objectively measured sedentary behaviour and health and development in children and
adolescents: Systematic review and meta-analysis. Obesity Reviews, 17(4), 330-344.
https://doi.org/10.1111/obr.12371
de Onis, M., Onyango, A. W., Borghi, E., Siyam, A., Nishida, C., & Siekmann, J. (2007). Development
of a WHO growth reference for school-aged children and adolescents. Bulletin of the World
Health Organization, 85(9), 660-667. https://doi.org/10.2471/BLT.07.043497
pág. 1816
Fernández-Álvarez, M. M., Martín-Payo, R., Zabaleta-del-Olmo, E., García-García, R., Cuesta, M., &
Gonzalez-Méndez, X. (2021). Assessment of diet quality and physical activity of soccer players
aged 13 to 16, from the Principality of Asturias, Spain. Anales de Pediatría, 95(1), 33-39.
https://doi.org/10.1016/j.anpede.2020.05.015
Hernández-Martín, A., nchez-Sánchez, J., Felipe, J. L., Manzano-Carrasco, S., Gallardo, L., &
García-Unanue, J. (2021). The effects of football practice on nutritional status and body
composition in children: A systematic review and meta-analysis. Nutrients, 13(8), 2562.
https://doi.org/10.3390/nu13082562
Hernández-Sampieri, R., & Mendoza, C. P. (2018). Metodología de la investigación: Las rutas
cuantitativa, cualitativa y mixta. McGraw-Hill. https://bellasartes.upn.edu.co/wp-
content/uploads/2024/11/METODOLOGIA-DE-LA-INVESTIGACION-Sampieri-Mendoza-
2018.pdf
IBM Corp. (2017). IBM SPSS Statistics for Windows (Version 25.0) [software de computadora].
https://www.ibm.com/support/pages/ibm-spss-statistics-25-documentation
Janssen, I., & LeBlanc, A. G. (2010). Systematic review of the health benefits of physical activity and
fitness in school-aged children and youth. International Journal of Behavioral Nutrition and
Physical Activity, 7, 40. https://doi.org/10.1186/1479-5868-7-40
Jiménez-Pavón, D., Kelly, J., & Reilly, J. J. (2010). Associations between objectively measured habitual
physical activity and adiposity in children and adolescents: Systematic review. International
Journal of Pediatric Obesity, 5(1), 3-18. https://doi.org/10.3109/17477160903067601
Kolunsarka, I., Stodden, D., Gråstèn, A., Huhtiniemi, M., & Jaakkola, T. (2024). The associations
between organized sport participation and physical fitness and weight status development during
adolescence. Journal of Science and Medicine in Sport, 27(12), 863-868.
https://doi.org/10.1016/j.jsams.2024.07.013
Kowalski, K. C., Crocker, P. R. E., & Donen, R. M. (2004). The physical activity questionnaire for older
children (PAQ-C) and adolescents (PAQ-A) manual. College of Kinesiology, University of
Saskatchewan.
pág. 1817
Leão, C., Silva, A. F., Badicu, G., Clemente, F. M., Carvutto, R., Greco, G., Cataldi, S., & Fischetti, F.
(2022). Body composition interactions with physical fitness: A cross-sectional study in youth
soccer players. International Journal of Environmental Research and Public Health, 19(6),
3598. https://doi.org/10.3390/ijerph19063598
Malina, R. M., Rogol, A. D., Cumming, S. P., Coelho e Silva, M. J., & Figueiredo, A. J. (2015).
Biological maturation of youth athletes: Assessment and implications. British Journal of Sports
Medicine, 49(13), 852-859. https://doi.org/10.1136/bjsports-2015-094623
Manchola-González, J., Bagur-Calafat, C., & Girabent-Farrés, M. (2017). Fiabilidad de la versión
española del cuestionario de actividad física PAQ-C. Revista Internacional de Medicina y
Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, 17(65), 139-152.
https://doi.org/10.15366/rimcafd2017.65.010
Moore, J. B., Hanes, J. C., Jr., Barbeau, P., Gutin, B., Treviño, R. P., & Yin, Z. (2007). Validation of the
Physical Activity Questionnaire for Older Children in children of different races. Pediatric
Exercise Science, 19(1), 6-19. https://doi.org/10.1123/pes.19.1.6
Ortega, F. B., Ruiz, J. R., Castillo, M. J., & Sjöström, M. (2008). Physical fitness in childhood and
adolescence: A powerful marker of health. International Journal of Obesity, 32(1), 1-11.
https://doi.org/10.1038/sj.ijo.0803774
Strong, W. B., Malina, R. M., Blimkie, C. J. R., Daniels, S. R., Dishman, R. K., Gutin, B., Hergenroeder,
A. C., Must, A., Nixon, P. A., Pivarnik, J. M., Rowland, T., Trost, S., & Trudeau, F. (2005).
Evidence based physical activity for school-age youth. Journal of Pediatrics, 146(6), 732-737.
https://doi.org/10.1016/j.jpeds.2005.01.055
Vella, S. A., Cliff, D. P., Okely, A. D., Scully, M. L., & Morley, B. C. (2013). Associations between
sports participation, adiposity and obesity-related health behaviors in Australian adolescents.
International Journal of Behavioral Nutrition and Physical Activity, 10, 113.
https://doi.org/10.1186/1479-5868-10-113
Voss, C., Ogunleye, A. A., & Sandercock, G. R. H. (2013). Physical activity questionnaire for children
and adolescents: English norms and cut-off points. Pediatrics International, 55(4), 498-507.
https://doi.org/10.1111/ped.12092
pág. 1818
World Health Organization. (n.d.-a). BMI-for-age (5-19 years). Retrieved March 14, 2026, from
https://www.who.int/tools/growth-reference-data-for-5to19-years/indicators/bmi-for-age
World Health Organization. (n.d.-b). Physical activity. Retrieved March 14, 2026, from
https://www.who.int/initiatives/behealthy/physical-activity