INVERSIÓN EN INVESTIGACIÓN Y
DESARROLLO EN MÉXICO:
DISCREPANCIAS ENTRE ESFUERZO
FINANCIERO Y RESULTADOS
EN INNOVACIÓN
INVESTMENT IN RESEARCH AND DEVELOPMENT IN
MEXICO: DISCREPANCIES BETWEEN FINANCIAL
EFFORT AND INNOVATION RESULTS
Fernando Zapot Hazas
Universidad del Papaloapan, México
Cirilo Nolasco Hipolito
Universidad del Papaloapan, México
pág. 13680
DOI: https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i1.23226
Inversión en Investigación y Desarrollo en México: Discrepancias entre
Esfuerzo Financiero y Resultados en Innovación
Fernando Zapot Hazas1
fzapot@hotmail.com
https://orcid.org/0009-0009-7150-1199
Universidad del Papaloapan
México
Cirilo Nolasco Hipolito
cnolasco@unpa.edu.mx
https://orcid.org/0000-0002-3376-1047
Universidad del Papaloapan
México
RESUMEN
La investigación científica y el desarrollo tecnológico (I+D) son elementos clave para el crecimiento
económico y la competitividad. En México, la inversión en I+D ha sido considerada limitada en relación
con el Producto Interno Bruto (PIB), lo que ha generado cuestionamientos sobre su impacto en la
innovación y el valor agregado. El objetivo de este estudio fue analizar la inversión en I+D en México
y compararla con economías seleccionadas de la OCDE, utilizando indicadores de insumo y resultado
del sistema de innovación. Se realizó un estudio descriptivo y retrospectivo con datos secundarios de la
OCDE sobre gasto interno bruto en I+D, investigadores, patentes triádicas y PIB. El análisis empleó
estadística descriptiva y visualizaciones en Excel 2024 para identificar tendencias temporales y
diferencias internacionales. Los resultados indican que México destina alrededor del 0.32% del PIB a
I+D, cifra inferior al promedio de la OCDE (1.94%), con alta dependencia del financiamiento público
(78.13%). Además, el desempeño innovador es limitado, con 2.3 patentes por cada 1,000
investigadores. Se concluye que existe una débil correspondencia entre la inversión en I+D y los
resultados tecnológicos, revelando la necesidad de fortalecer la participación del sector privado y
mejorar la articulación del sistema nacional de innovación.
Palabras clave: investigación científica y desarrollo tecnológico, política científica y tecnológica, gasto
interno bruto en I+D, Inversión pública en ciencia, innovación tecnológica
1
Autor principal
Correspondencia: fzapot@hotmail.com
pág. 13681
Investment in Research and Development in Mexico: Discrepancies
Between Financial Effort and Innovation Results
ABSTRACT
Scientific research and technological development (R&D) are key elements for economic growth and
competitiveness. In Mexico, R&D investment has been considered limited relative to Gross Domestic
Product (GDP), leading to questions about its impact on innovation and added value. The objective of
this study was to analyze R&D investment in Mexico and compare it with selected OECD economies,
using input and output indicators of the innovation system. A descriptive and retrospective study was
conducted using secondary OECD data on gross domestic R&D expenditure, researchers, triadic
patents, and GDP. The analysis employed descriptive statistics and visualizations in Excel 2024 to
identify temporal trends and international differences. The results indicate that Mexico allocates
approximately 0.32% of its GDP to R&D, a figure lower than the OECD average (1.94%), with a high
dependence on public funding (78.13%). Furthermore, innovative performance is limited, with only 2.3
patents per 1,000 researchers. The study concludes that there is a weak correlation between R&D
investment and technological outcomes, revealing a need to strengthen private sector participation and
improve the coordination of the national innovation system.
Keywords: scientific investigation and technological development, scientific and technological policy,
gross domestic expenditure on R&D, public inversion into science, technological innovation
Artículo recibido 20 enero 2026
Aceptado para publicación: 24 febrero 2026
pág. 13682
INTRODUCCIÓN
Entender como contribuye la investigación y desarrollo I+D en el avance de la sociedad es una tarea
fundamental; la investigación científica y el desarrollo tecnológico (I+D) constituyen motores
fundamentales del progreso económico y social. Se reconoce que la I+D impulsa el crecimiento del
Producto Interno Bruto (PIB) mediante la generación de empleo, la creación de nuevos productos y
procesos, y la formación de capital humano altamente especializado (Izunwanne, 2009). En este
contexto, los sistemas nacionales de innovación juegan un papel clave al articular políticas de desarrollo
científico y tecnológico orientadas a mejorar la competitividad de los países, ya que constituyen un
conjunto de instituciones y mecanismos que facilitan las actividades de innovación y fortalecen la
posición competitiva de las economías contemporáneas (Vysotskyi et al., 2025) En México, la creación
del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) en 2002 actualmente Consejo Nacional
de Humanidades, Ciencias y Tecnologías (CONAHCYT) establec un marco institucional para
fortalecer los centros públicos de investigación. Entre sus atribuciones se encuentra apoyar la
investigación básica y aplicada, así como fomentar la formación de grupos de investigación en todas
las áreas del conocimiento (Fabila Castillo, 2014). No obstante, persisten desafíos importantes
relacionados con la disponibilidad presupuestal, la continuidad de políticas públicas, la participación
del sector privado y la eficiencia en la generación de resultados científicos y tecnológicos.
La evidencia reciente indica que los efectos de la inversión en investigación y desarrollo sobre el
crecimiento económico no son inmediatos ni proporcionales, ya que presentan rezagos temporales y
dependen de las condiciones institucionales y productivas de cada país. En este sentido, la interacción
de la I+D con otros flujos de capital puede potenciar sus efectos en el mediano plazo, mientras que en
el corto plazo los resultados pueden ser limitados debido al riesgo inherente a la innovación (Isaza De
Larrañaga, 2020). Desde una perspectiva conceptual, la literatura reconoce que la investigación y el
desarrollo constituyen una forma de inversión en capital intangible, cuyos efectos sobre el crecimiento
y la productividad no siempre son plenamente captados por las métricas tradicionales. Además de los
marcos teóricos clásicos, evidencia reciente señala que las inversiones en capital intangible incluida
la I+D tienen efectos significativos sobre el crecimiento económico y el bienestar, lo que refuerza la
necesidad de incorporarlas en las mediciones de capital para captar adecuadamente tanto el esfuerzo de
pág. 13683
inversión como sus efectos sobre la productividad y el desempeño económico (Rao, 2026). En
consecuencia, el análisis empírico de la I+D requiere enfoques metodológicos que permitan capturar
tanto el esfuerzo económico destinado a la generación de conocimiento como sus resultados observables
en términos de capacidades científicas y tecnológicas.
El presente trabajo analiza el comportamiento de la inversión en I+D en México a través de métricas de
entrada (gasto y financiamiento) y salida (investigadores y patentes), con el objetivo de evaluar su
posición relativa frente a otras economías. Se plantea como hipótesis que, aunque México muestra una
baja intensidad de inversión en I+D al expresarse como proporción del PIB, el volumen absoluto de
recursos destinados a estas actividades es relevante en términos económicos; no obstante, este esfuerzo
no se refleja proporcionalmente en los resultados de innovación tecnológica observados.
Marco teórico
Concepto de Investigación y Desarrollo (I+D)
De acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE, 2015), el
Manual de Frascati define, la investigación y desarrollo experimental (I+D) como el trabajo creativo y
sistemático orientado a ampliar el acervo de conocimientos incluidos los relacionados con la sociedad
y la cultura y a generar nuevas aplicaciones derivadas del conocimiento existente. La I+D comprende
tres categorías:
Investigación básica, entendida como los trabajos experimentales o teóricos orientados a generar
nuevo conocimiento sobre los fundamentos de fenómenos observables, sin una aplicación
inmediata prevista.
Investigación aplicada, que consiste en trabajos originales destinados a adquirir conocimiento
nuevo, pero dirigidos específicamente hacia un objetivo práctico.
Desarrollo experimental, definido como la aplicación sistemática de conocimientos existentes
obtenidos mediante investigación previa o experiencia práctica para producir nuevos productos o
procesos, o bien para mejorar los ya existentes.
pág. 13684
Medición de la Investigación y Desarrollo (I+D)
El Manual de Frascati destaca que la I+D se caracteriza por la generación de conocimiento nuevo; sin
embargo, medir sus resultados es complejo debido a la distribución desigual del conocimiento, los
tiempos prolongados necesarios para observar impactos y la participación de múltiples actores en un
mismo proyecto. Para su análisis, se distinguen dos tipos de indicadores:
Indicadores de entrada, asociados a los recursos invertidos en I+D, principalmente el gasto y las
fuentes de financiamiento.
Indicadores de salida, que se refieren a los resultados de las actividades de I+D, tales como número
de investigadores, producción científica y patentes. Estos indicadores permiten aproximarse al
desempeño del sistema científico, aunque su cuantificación es parcial debido a la complejidad del
proceso innovador.
En este sentido, Izunwanne (2009) señala que el crecimiento económico está estrechamente vinculado
con la generación de nuevos productos y procesos, así como con la acumulación de capital humano,
elementos asociados a los indicadores de salida. Esta relación puede representarse mediante esquemas
conceptuales que vinculan insumos, capacidades y resultados, como se ilustra en la Figura 1. Pirámide
de generación de valor e innovación humana.
Figura 1. Pirámide de Generación de valor e Innovación Humana. GERD.
Gasto Interno Bruto en I+D (GERD).
El Gasto Interno Bruto en Investigación y Desarrollo (GERD, por sus siglas en inglés) representa el
total de recursos financieros destinados a actividades de I+D ejecutadas dentro de un país durante un
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periodo determinado. Este indicador constituye la métrica central para dimensionar el esfuerzo nacional
en investigación y desarrollo, aunque no es el único disponible en los sistemas estadísticos
internacionales (OCDE, 2015).
El GERD incluye todos los gastos realizados en territorio nacional, sin importar si el financiamiento
proviene de fuentes públicas, privadas, instituciones sin fines de lucro o fondos externos, siempre que
la ejecución ocurra dentro del país evaluado. Una forma común de analizarlo es mediante su proporción
respecto al Producto Interno Bruto (% GERD/PIB), indicador que permite comparar el esfuerzo relativo
entre economías de distinto tamaño y que se ha consolidado como referencia internacional para evaluar
el compromiso científico-tecnológico.
Además del monto total del gasto, es fundamental considerar la distribución del financiamiento entre
los distintos sectores que realizan actividades de I+D. De acuerdo con el Manual de Frascati, estos
sectores son:
Empresarial,
Administración pública,
Enseñanza superior, y
Instituciones privadas sin fines de lucro.
Analizar la participación relativa de cada sector en el GERD permite comprender la estructura y
orientación del sistema nacional de ciencia, tecnología e innovación. Un mismo valor agregado por
ejemplo, 2.3% del PIB destinado a I+D puede tener implicaciones muy distintas dependiendo del
origen del financiamiento. No es equivalente un sistema donde el impulso proviene principalmente del
sector empresarial a otro donde la mayor parte es aportada por el gobierno, las universidades o fuentes
externas. La composición sectorial, por tanto, revela no solo el nivel de inversión, sino también el tipo
de capacidades científicas y tecnológicas que un país puede desarrollar.
Producto Interno Bruto (PIB) a precios de mercado
El Producto Interno Bruto (PIB) es la medida estándar del valor agregado generado por la producción
de bienes y servicios finales dentro de una economía en un periodo dado (Callen, 2018; OCDE, 2021).
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El término bruto indica que no se descuenta la depreciación del capital, mientras que producto alude al
valor total de bienes y servicios finales producidos por unidades residentes.
El PIB puede expresarse en términos corrientes o ajustado por Paridad del Poder Adquisitivo (PPA).
Este último corrige las diferencias de precios entre países, permitiendo comparaciones más precisas
entre economías con estructuras y costos distintos. Por ello, el PIB en PPA es clave para evaluar la
capacidad económica real más allá de variaciones cambiarias.
En este estudio, el PIB se emplea como variable de referencia para contextualizar el esfuerzo en
investigación y desarrollo (I+D), tanto en valores absolutos como relativos. En particular, se utiliza para
calcular el indicador porcentual del gasto en I+D respecto al PIB, lo que facilita la comparación del
esfuerzo nacional entre países con tamaños económicos diferentes.
Investigadores
De acuerdo con la OCDE (s.f.), los investigadores son profesionales cuya función principal es generar
nuevo conocimiento y desarrollar productos, procesos, métodos o sistemas innovadores. También se
incluyen quienes realizan actividades de gestión y dirección técnica en proyectos de I+D, siempre que
aporten al avance científico o tecnológico dentro de sus instituciones. El número de investigadores suele
expresarse como total nacional o como investigadores por cada 1 000 personas empleadas, lo cual
permite comparar países con estructuras laborales distintas. Este indicador constituye una medida
esencial de la capacidad científica y tecnológica de una nación, ya que refleja el capital humano
disponible para impulsar actividades de investigación y desarrollo.
Investigadores gubernamentales
La OCDE (s.f.) define a los investigadores gubernamentales como profesionales que realizan
actividades de I+D en instituciones del sector público, como dependencias gubernamentales,
laboratorios nacionales u organismos de investigación. Sus funciones incluyen la generación de
conocimiento y la gestión, coordinación y supervisión técnica de proyectos científicos alineados con
prioridades nacionales. Al igual que el indicador general de investigadores, su cuantificación se expresa
en valores absolutos y por cada 1 000 personas empleadas, lo que permite evaluar el peso del sector
público en la capacidad científica del país. Este indicador resulta especialmente relevante cuando el
gobierno es uno de los principales financiadores y ejecutores de I+D.
pág. 13687
Familias de patentes triádicas.
Según la OCDE (s.f.), una familia de patentes triádicas corresponde a un conjunto de solicitudes que
protegen la misma invención y que se registran simultáneamente en tres oficinas clave: la europea
(EPO), la de Japón (JPO) y la de Estados Unidos (USPTO). El término “tríadico” refleja la importancia
histórica de estas jurisdicciones en la protección y desarrollo de innovación tecnológica.
Los recuentos de patentes triádicas se asignan según el país de residencia del inventor y se basan en la
primera solicitud. Este indicador, expresado en valores absolutos, mide la capacidad innovadora de un
país y es considerado robusto debido a los altos costos y exigencias técnicas de registrar una invención
en las tres oficinas, lo que implica potencial de impacto global.
Antecedentes
La asignación del presupuesto público en México ha estado históricamente influenciada por factores
demográficos, económicos y fiscales, como el tamaño de la población, la contribución al Producto
Interno Bruto (PIB) y el ingreso corriente promedio (ICP). La distribución de estos recursos responde
tanto a las necesidades operativas del Estado como a las prioridades políticas y sociales definidas por
cada administración. En el periodo denominado Cuarta Transformación (4T), la discusión sobre el
destino del gasto público cobró mayor relevancia debido a los ajustes y reasignaciones presupuestales
implementados durante ese gobierno (Tavera-Cortés, Torres-Sandoval & Sandoval-Gómez, 2024).
En este contexto, las políticas de Ciencia, Innovación y Tecnología (CIT) en México se han visto
afectadas por un entorno institucional y geopolítico complejo, marcado por recortes presupuestales y
medidas de austeridad que han limitado la capacidad operativa de los organismos encargados de
promover la investigación científica (Merino & Rodríguez, 2021). Esta situación ha generado
preocupación en la comunidad académica y científica, ya que la inversión pública en el sector constituye
un elemento fundamental para mantener ecosistemas de innovación sólidos y sostenibles.
Diversos autores han documentado que, a partir de 2019, el presupuesto federal destinado a ciencia,
tecnología e innovación registró una disminución significativa cercana al 8% (Contreras-Bustamante,
2019). En consecuencia, el gasto interno en I+D en México se ha mantenido por debajo del 0.5% del
PIB, muy lejos del promedio de los países de la OCDE (2.4%) y de economías altamente innovadoras
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como Israel, donde la inversión supera el 4% del PIB. Estas cifras ponen de manifiesto brechas
estructurales en la capacidad del país para sostener actividades científicas de alto impacto
En este sentido, Solleiro-Rebolledo, Castañón-Ibarra y Martínez- Salvador (2019) advierten que la
orientación actual de la política científica en xico es motivo de preocupación, dado que los
tomadores de decisiones no han reconocido plenamente el papel estratégico del desarrollo científico y
tecnológico para impulsar el bienestar económico y social.
A partir de este panorama, el presente estudio tiene como objetivo evaluar el gasto interno en
investigación y desarrollo (I+D) en xico, compararlo con economías seleccionadas de la OCDE y
analizar indicadores clave tanto de entrada (financiamiento, recursos humanos) como de salida
(producción de conocimiento, patentes). Asimismo, se examina en qué medida el nivel de inversión
pública y privada se corresponde con los resultados observados y con las recomendaciones
internacionales sobre financiamiento sostenible para la ciencia.
METODOLOGÍA
El componente transversal se empleó para comparar países en años en los que existía información
completa y homogénea, garantizando la consistencia entre unidades de análisis.
El estudio se desarrolló mediante un enfoque cuantitativo, observacional y comparativo, utilizando un
diseño mixto con componentes longitudinales y transversales. El análisis longitudinal permitió
examinar la evolución del gasto interno en investigación y desarrollo (GERD) como proporción del
Producto Interno Bruto (PIB) durante el periodo 20082022, seleccionado por ser el intervalo con series
continuas y comparables para todos los países analizados. El componente transversal se aplicó para
comparar países exclusivamente en los años con datos homogéneos 2010, 2015 y 2020 lo que
garantizó consistencia entre unidades de análisis. Se emplearon técnicas descriptivas debido a que el
objetivo del estudio es caracterizar patrones y contrastes sin estimar relaciones causales, por lo que no
se requería modelación inferencial.
Las bases de datos empleadas provinieron de fuentes oficiales de la Organización para la Cooperación
y el Desarrollo Económicos (OCDE), específicamente del repositorio Science, Technology and
Innovation Statistics y del conjunto de datos del PIB nominal. La selección de países se realizó con base
en tres criterios: (i) disponibilidad continua de información para el periodo 20082022, (ii) pertenencia
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a la OCDE o condición de economías relevantes para la comparación regional de México, y (iii)
heterogeneidad en niveles de desarrollo económico y desempeño en I+D. México se utilizó como país
de referencia. Bajo estos criterios se incluyeron economías con alto desempeño innovador (Alemania,
Japón, Estados Unidos, Israel y Corea), así como países con estructuras económicas comparables o
trayectorias similares en ciencia y tecnología (Argentina, Chile y Polonia). Los países con series
incompletas o discontinuas fueron excluidos del análisis para asegurar consistencia temporal y
comparabilidad entre unidades de análisis.
Las variables analizadas fueron: (a) el gasto interno en investigación y desarrollo (GERD) como
porcentaje del PIB, (b) el monto de inversión en I+D expresado en millones de dólares ajustados por
Paridad del Poder Adquisitivo (PPA), (c) la estructura de financiamiento de la I+D participación
gubernamental, industrial, otras fuentes y financiamiento extranjero, (d) el número de investigadores
gubernamentales y (e) las familias de patentes triádicas. Las variables (a), (b), (c) y (d) se consideraron
indicadores de esfuerzo o insumo, mientras que las patentes triádicas se emplearon como indicador de
resultado en innovación tecnológica. La estandarización se realizó mediante el uso de proporciones,
tasas relativas y conversiones monetarias a dólares constantes con ajuste por PPA, con el fin de asegurar
la comparabilidad internacional entre países con distintos tamaños económicos y estructuras
productivas.
El procesamiento estadístico se basó en técnicas descriptivas, dado el carácter exploratorio y
comparativo del estudio, cuyo objetivo principal fue identificar patrones, tendencias y contrastes entre
indicadores de esfuerzo y resultados en I+D, más que establecer relaciones causales. Para el análisis
temporal se emplearon gráficas de líneas con el fin de examinar la evolución del GERD como
proporción del PIB a lo largo del periodo 20082022. En el análisis comparativo entre países se
utilizaron histogramas y gráficos de barras para caracterizar la distribución y variabilidad de la inversión
en I+D, la estructura de financiamiento y el número de investigadores gubernamentales. Asimismo, se
elaboraron gráficos combinados (barras y líneas) para contrastar simultáneamente indicadores relativos
(GERD/PIB) e indicadores absolutos (inversión en millones de dólares), con el propósito de identificar
divergencias entre nivel de inversión y magnitud económica. En casos específicos, países con valores
atípicos significativamente superiores al resto de la muestra (como Estados Unidos, China, Corea, Japón
pág. 13690
y Alemania) fueron excluidos únicamente de determinadas visualizaciones gráficas para evitar
distorsiones en la escala, sin ser eliminados del análisis descriptivo general, garantizando así la
transparencia y reproducibilidad del procedimiento.
El análisis estadístico se realizó mediante Microsoft Excel 2024, herramienta empleada para el cálculo
de estadísticos descriptivos promedios y desviaciones estándar y para la elaboración de todas las
visualizaciones presentadas en el estudio. Los procedimientos de cálculo y representación gráfica se
aplicaron de manera uniforme a todas las variables y países incluidos en el análisis. Las figuras
generadas se integraron siguiendo el orden secuencial establecido en la estructura del artículo. Las
interpretaciones se efectuaron a partir de un enfoque comparativo, considerando la relación entre los
indicadores de entrada financiamiento y recursos humanos y los indicadores de salida en
innovación tecnológica, particularmente las familias de patentes triádicas, mediante contrastes
descriptivos y visuales que permitieron evaluar la coherencia entre el nivel de inversión en I+D y los
resultados observados a nivel internacional.
RESULTADOS
El análisis de los resultados se estructura a partir de dos perspectivas complementarias. En primer lugar,
se examina la evolución del gasto interno en investigación y desarrollo (GERD) como proporción del
Producto Interno Bruto (PIB), indicador que permite comparar la intensidad relativa de la inversión
entre países con distintos tamaños económicos. En segundo lugar, se analiza el comportamiento del
gasto en términos absolutos, así como su relación con indicadores de capital humano y resultados
tecnológicos. Este indicador, que para México se ha mantenido por debajo del 0.5% del PIB en las
últimas décadas, permite comparar la intensidad de la inversión en relación con la capacidad económica
de cada país.
En la Figura 2 se presenta la evolución del GERD como porcentaje del PIB entre 2008 y 2022 para
diversos países desarrollados y en vías de desarrollo. Los datos muestran dos bloques claramente
diferenciados. Por un lado, países como Argentina, Chile y Polonia presentan inversiones en I+D de
0.53%, 0.37% y 0.96% respectivamente en 2016, valores cercanos al de México (0.38%). En el caso de
pág. 13691
Polonia destaca su crecimiento sostenido, pasando de 0.59% en 2008 a niveles superiores al 1%. Por
otro lado, cuando se compara a México con países desarrollados como Alemania (2.94%) y Japón
La tendencia histórica del informe OCDE 2022 confirma que estas diferencias se han mantenido
estables: América Latina exhibe porcentajes bajos y constantes, mientras que Alemania y Japón
conservan niveles cercanos al 3% del PIB.
Figura 2. Gasto Interno Bruto I+D como porcentaje del PIB periodo 2008 al 2022.
La Figura 3 muestra un histograma con las medias del porcentaje del PIB destinado a I+D| por cada
país entre 2008 y 2022. Se obtuvo una media general de 1.94% y una desviación estándar de 1.02, lo
cual evidencia una alta variabilidad y asimetría en el comportamiento económico global. Esta
variabilidad es tan amplia que incluso un país que destinara un porcentaje cercano a cero aún estaría
dentro del intervalo normal (2 desviaciones estándar abarcan de 0.10 a 3.98). En este contexto, México
se ubica aproximadamente a la mitad del segundo desvío estándar, dentro del rango estadístico
observado para el conjunto de países analizados, aunque en una posición rezagada respecto a las
economías con mayor intensidad en I+D.
Figura 3. Histograma de las Medias de los % del PIB en GERD 2017.
pág. 13692
La Tabla 1 complementa este análisis al presentar el monto invertido en I+D en millones de dólares
estadounidenses (PPA, precios corrientes) para 2010 y 2017. Aunque el porcentaje del PIB permite
comparar intensidad relativa, el monto en dólares revela las diferencias en capacidad económica.
Por ejemplo, en 2010 Chile destinó 0.33% del PIB (1,021 millones USD), mientras que México, con
0.47%, invirtió 8,560 millones USD, es decir, más de 12 veces la inversión de Chile, debido a su mayor
tamaño económico. Una comparación con Polonia evidencia un fenómeno interesante: Polonia presenta
un porcentaje mayor (0.73%), pero México invierte 32% más en términos absolutos.
Cuando se compara con países desarrollados, la brecha es más profunda: Alemania invierte 6 veces más
en porcentaje y 9 veces más en volumen que México. Para 2017 las tendencias se mantienen, con
excepción de Israel, que incrementó su inversión del 3.85% al 4.76% y duplicó prácticamente su monto
en dólares.
Tabla 1. Inversión I+D expresada en % PIB y volumen en millones de USD
Pais
%PIB
Millones de USD
2010
Millones de USD
2017
México
0.47%
8,560
8,079
Chile
0.33%
1,021
1,609
Polonia
0.73%
5,770
11,807
Japón
3.10%
140,512
166,622
Alemania
2.73%
86,955
133,668
Israel
3.85%
8,628
16,303
Nota: dólares estadounidenses, PPA convertido, Millones, Precios corrientes.
Elaboración propia con datos de Nominal Gross Domestic Product. OECD
La Tabla 2 muestra las fuentes de financiamiento del GERD (gobierno e industria) para 2015 y 2017.
El patrón general en los países OCDE indica que la mayor parte del financiamiento proviene del sector
industrial (48.05% en promedio), mientras que el aporte gubernamental ronda el 33.43%. México
constituye una excepción notable, lo cual sugiere una limitada participación del sector productivo en el
financiamiento de la innovación: en 2015, el 80.49% del financiamiento provino del gobierno, cifra
comparable únicamente con Argentina (75.81%) y Rusia (70%). En contraste, países altamente
innovadores como Japón, Corea e Israel presentan aportes gubernamentales reducidos (15.43%, 23.62%
pág. 13693
y 12.53%, respectivamente), lo cual refleja un ecosistema donde la industria es el principal motor de la
innovación.
Tabla 2 Financiamiento de I+D dos diferentes fuentes % industria y % gobierno.
Pais
Gobierno 2015
Industria 2017
Gobierno 2017
Austria
32.46
54.58
27.45
Bélgica
22.63
63.30
19.85
Canadá
31.95
43.20
32.54
Chile
42.11
30.56
47.22
Colombia
32.43
38.46
38.46
Costa Rica
46.94
27.91
46.51
Chequia
32.29
39.55
34.46
Dinamarca
30.16
57.00
28.33
Estonia
46.26
43.75
39.84
Finlandia
28.92
57.88
28.94
Francia
35.43
56.36
32.27
Alemania
27.99
66.23
27.54
Grecia
52.58
45.22
37.39
Hungría
34.33
52.27
31.82
Islandia
28.90
39.42
31.73
Irlanda
26.27
51.20
24.00
Israel
12.53
35.50
10.71
Italia
38.06
54.01
32.12
Japón
15.43
78.23
14.83
Corea
23.62
76.22
21.68
Letonia
32.26
23.53
43.14
Lituania
35.58
35.56
36.67
Luxemburgo
46.40
49.19
42.74
México
80.49
18.75
78.13
Países Bajos
31.63
56.42
29.36
New Zelanda
37.40
45.93
36.30
Noruega
44.79
42.79
46.63
Polonia
42.00
52.88
38.46
Portugal
44.35
46.21
40.91
Eslovenia
20.00
54.01
22.99
España
40.98
47.93
38.84
Suiza
26.95
64.29
27.92
Turquía
35.05
43.22
33.05
USA
24.55
63.54
22.92
Argentina
75.81
17.85
69.64
Rusia
70
29.72
65.76
Nota: Elaboración propia a partir de OECD. (2022). Science, technology and innovation statistics.
pág. 13694
La Figura 4 ilustra esta diferencia: México supera más del doble la media de financiamiento
gubernamental de la OCDE, mientras países como Japón, Israel, Estados Unidos y Alemania se sitúan
por debajo de la media.
Figura 4. Grafica de barras de % porcentajes de inversión de los Gobiernos en el GERD 2017.
Comparación de los aportes financieros en dólares y su relación con el PIB.
Se evaluó la posibilidad de correlacionar el monto en dólares asignado al GERD con el porcentaje del
PIB. Sin embargo, los datos muestran que esta relación no es lineal ni directamente interpretable. La
Figura 5 evidencia que países con montos absolutos muy altos, como Estados Unidos, no
necesariamente presentan los porcentajes más elevados; mientras que países pequeños, como Israel,
presentan los porcentajes más altos (4.76%) con montos relativamente menores.
Figura 5. Grafica Combinada asignación en millones de US dólares VS % PIB en GERD
pág. 13695
Para profundizar en este comportamiento, la Figura 6 excluye a los países con mayor aporte absoluto
(Estados Unidos, China, Japón, Alemania y Corea). En esta gráfica, México aparece en una posición
intermedia en términos de volumen absoluto (barra roja), pero se encuentra entre los países con menor
porcentaje del PIB. Este cruce de posiciones evidencia una característica estructural del caso mexicano:
un esfuerzo financiero absoluto relevante que no se refleja en una alta intensidad relativa de inversión
ni en resultados tecnológicos equivalentes.
Figura 6. Grafica Combinada excluyendo USA, China, Japón, Alemania y Corea 2017.
En el caso europeo, no es adecuado utilizar el valor de referencia de 2.4% (Contreras Bustamante,
2019), pues los datos actualizados para 2017 muestran un promedio de 1.82% con una desviación
estándar de 0.85. La Figura 7 muestra esta dispersión: países como Alemania y Suecia superan el 3%,
mientras que Letonia y Lituania no alcanzan el 1%.
Figura 7. Inversión como % del PIB de países europeos en 2017
pág. 13696
En América, excluyendo a Estados Unidos y Canadá, la media del GERD es de 0.38% del PIB y
presenta una desviación estándar mucho más baja (0.11). En la Figura 8 se observa que, en porcentaje
del PIB, Argentina lidera la región, mientras que en volumen absoluto México ocupa el primer lugar.
Figura 8. Inversión como % del PIB y millones de US dólares de países americanos en 2017
Investigadores del gobierno
La Tabla 3 muestra el mero de investigadores del gobierno entre 2011 y 2017. México presenta un
comportamiento decreciente, pasando de 9,279 investigadores en 2011 a 6,662 en 2017. En contraste,
Chile triplicó su número de investigadores, y Argentina mantuvo una tendencia ascendente, alcanzando
más del doble que México, pese a tener niveles de inversión similares. Esto sugiere diferencias en la
estructura institucional, distribución del financiamiento y orientación de los sistemas nacionales de
investigación. Alemania mantiene cifras estables superiores a 60,000 investigadores, mientras Japón
conserva alrededor de 34,000.
Tabla 3. Investigadores del Gobierno periodo 2011-2013 y 2017
Investigadores del Gobierno periodo 2011-2013 y 2071
País.
2011
2012
2013
2017
México
9,279
9,219
8,582
6,662
Argentina
23,444
24,177
24,369
27,946
Alemania
64,279
65,538
66,264
63,862
Polonia
16,098
15,628
15,633
5,782
Japón
35,234
34,829
34,287
34,598
Chile
443
535
1,038
1,600
Nota: Elaboración propia a partir de OECD (2022), Disseminate Archive Data.
pág. 13697
Familia de patentes triádicas
Las patentes se utilizan como medida de productividad tecnológica, aunque diversos autores advierten
sobre la necesidad de interpretarlas con cautela. García (2017) señala que las patentes como indicador
tecnológico han sido sobrevaloradas, y Calderón (2014) señala que su impacto depende de su
transferencia y explotación industrial, lo cual sigue siendo limitado en muchos países.
La Figura 9 muestra el número promedio de patentes triádicas entre 2011 y 2015. Japón presenta un
promedio de 18,145 patentes, Alemania 4,749, mientras que México muestra un promedio de apenas
22, resaltando la enorme brecha en resultados de I+D. El contraste es igualmente pronunciado al
comparar México con países emergentes como Polonia o Corea.
Figura 9. Gráfica del número de patentes triádicas.
Nota: Elaboración propia a partir de OECD (2021). Disseminate Archive Data. Datos sobre ciencia, tecnología e innovación
utilizados en investigación.
Se realiza a continuación una relación entre el número de investigadores y las patentes tríadicas para
los años 2011 al 2013, 2017 y 2020. Para el caso de México quedan de la siguiente manera en la Tabla
4 podremos observar el promedio es de 0.0023, es una relación de 23 patentes por cada 1000
investigadores, para ilustrar esta relación, si nos comparamos con Alemania, pero aplicando la misma
tasa de patentes de México, para el año 2011 con 64,279 investigadores la producción de patentes
tríadicas seria de aproximadamente de 115 patentes en comparación con la que en realidad tiene para
ese año de 4,825 patentes, lo que refleja una productividad tecnológica significativamente superior. A
continuación, analizamos la tabla para Japón y Alemania respectivamente; en el caso de Alemania las
patentes tríadicas tienen en promedio 7.1 por cada 100 investigadores y en Japón prácticamente una
patente cada 2 investigadores o visto de otra manera cada investigador en promedio tiene media patente,
en el caso de Chile no se anexa la tabla, pero en promedio tienen 2.2 patentes por cada 100
pág. 13698
Investigadores y como ya mencionamos las inversiones del GERD son menores que las de México. Esta
tendencia no parece mejorar para el 2020 no ha actualizado el número de investigadores, pero si el de
las patentes y ese año fueron de 17.6
Tabla 4 Relación patentes vs Investigadores. Periodo 2011-2020.
México
Año
2011
2012
2013
2017
2020
Núm. de Investigadores
9,279
9,219
8,582
6,662
Patentes
17.7
15.7
19.5
21.3
17.6
Relación Patentes /Investigadores
0.0019
0.0017
0.0023
0.0032
Japón
Núm. de Investigadores
35,234
34,829
34,287
34,598
34,449
Patentes
19,006
18,652
17,654
18,317
17,468
Relación Patentes /Investigadores
0.54
0.54
0.51
0.53
0.51
Alemania
Núm. de Investigadores
64,279
65,538
66,264
62,862
71,733
Patentes
4,825
4,595
4,908
4,699
4,380
Relación Patentes /Investigadores
0.075
0.070
0.074
0.075
0.061
Nota: Elaboración propia a partir de OECD (2021).
En conjunto, los resultados evidencian una brecha persistente entre el esfuerzo financiero realizado por
México y los resultados obtenidos en términos de innovación tecnológica. Si bien el monto absoluto
invertido en I+D no es el más bajo de la región y supera al de varias economías latinoamericanas, la
baja proporción del PIB destinada a estas actividades, la alta dependencia del financiamiento público,
la reducción del número de investigadores gubernamentales y la limitada generación de patentes
triádicas refleja un sistema científico-tecnológico con dificultades para transformar los insumos
disponibles en resultados de alto impacto. Estos hallazgos confirman la existencia de discrepancias
estructurales entre inversión, capacidades y resultados, que condicionan el posicionamiento de México
en el contexto internacional de innovación.
DISCUSIÓN
Los resultados obtenidos muestran que el desempeño de México en materia de inversión en
investigación y desarrollo (I+D) presenta rezagos estructurales que se mantienen a lo largo del periodo
analizado. Si bien el gasto absoluto en I+D aumenta de manera gradual conforme crece la economía,
este incremento no se traduce en una mayor intensidad relativa cuando se expresa como proporción del
Producto Interno Bruto (PIB). En consecuencia, México se mantiene de forma persistente por debajo
pág. 13699
del promedio de la OCDE y distante de economías con estrategias intensivas en conocimiento. Estos
hallazgos sugieren que las limitaciones observadas no se explican exclusivamente por el volumen de
recursos asignados, sino por la forma en que la inversión en I+D se integra dentro del modelo nacional
de desarrollo científico y tecnológico.
En relación con la distribución del financiamiento, los resultados indican que el sector público continúa
siendo el principal responsable del gasto en I+D, mientras que la participación del sector privado
permanece limitada. Esta estructura contrasta con la observada en la mayoría de los países de la OCDE,
donde la empresa desempeña un papel predominante en la financiación de la innovación. En el caso
mexicano, la reducida inversión privada pone de manifiesto debilidades en los mecanismos de
articulación entre universidades, centros de investigación y el sector productivo, así como barreras
institucionales que restringen la transferencia de conocimiento y el desarrollo tecnológico con
orientación al mercado.
El análisis de los indicadores de capital humano revela un bajo número de investigadores por cada mil
personas empleadas, tanto en términos totales como en el ámbito gubernamental. Esta situación
coincide temporalmente con procesos de ajuste presupuestal e institucional ocurridos durante la última
década, los cuales han incidido en la formación, contratación y consolidación de personal científico. La
reducción relativa de investigadores en el sector público sugiere un debilitamiento en la capacidad del
Estado para sostener y coordinar proyectos estratégicos de investigación e innovación de largo plazo.
En relación con los indicadores de salida, la generación de patentes triádicas constituye uno de los
aspectos más críticos del desempeño nacional. Este resultado no puede atribuirse únicamente a un nivel
reducido de inversión, ya que México destina montos relevantes de recursos en términos absolutos,
incluso superiores a los de otras economías latinoamericanas. Sin embargo, dichos recursos no se
traducen proporcionalmente en productos tecnológicos de alto impacto internacional. Esto sugiere que
las limitaciones se encuentran también en la orientación de las actividades de investigación, las cuales
permanecen mayoritariamente centradas en la producción académica y en proyectos con escasa
vinculación tecnológica. La desconexión entre recursos, capacidades y resultados refleja restricciones
en los incentivos institucionales, en la vinculación universidadempresa y en los mecanismos de
transferencia tecnológica.
pág. 13700
En este sentido, los hallazgos indican que la baja productividad en innovación de xico no es
consecuencia exclusiva de la disponibilidad de recursos financieros, sino de un modelo de investigación
predominantemente académico, con limitada articulación con el sector productivo y con incentivos
insuficientes para la generación de propiedad intelectual. Este patrón, identificado de manera
consistente en el periodo analizado, tiende a acentuarse en contextos de restricción presupuestal y
reorganización institucional, donde los recursos destinados a ciencia y tecnología compiten con otras
prioridades del gasto público.
Finalmente, la comparación con los países de la OCDE permite situar el caso mexicano en un contexto
internacional. Mientras que las economías con mayor desempeño innovador presentan una combinación
equilibrada entre inversión, capital humano especializado y generación de tecnología, México exhibe
un desarrollo asimétrico en el que las entradas gasto, instituciones y personal científico no se
traducen de manera equivalente en salidas patentes, innovaciones y transferencia tecnológica.
Estos resultados ponen de relieve la necesidad de reorientar la política científica hacia un enfoque
integral que fortalezca la infraestructura de investigación, incentive la colaboración público-privada y
promueva una mayor alineación entre los objetivos académicos y la innovación tecnológica.
CONCLUSIONES
La inversión en investigación y desarrollo (I+D) de México, equivalente al 0.32% del Producto Interno
Bruto (PIB), se ubica por debajo del promedio de la OCDE (1.94%) cuando se analiza en términos
relativos. No obstante, esta comparación debe interpretarse considerando las diferencias estructurales
entre economías, así como el tamaño absoluto de los recursos destinados a I+D. En este contexto,
México presenta una estructura de financiamiento altamente concentrada en el sector público, el cual
aporta el 78.13% del gasto total en I+D, muy por encima del promedio de la OCDE (32.35%), lo que
pone de manifiesto la limitada participación del sector privado en el sistema nacional de innovación.
Los resultados indican que no existe un nivel “óptimo” universal de inversión en I+D aplicable a todos
los países, ya que este depende de las capacidades económicas, institucionales y productivas de cada
economía. En el caso de México, si bien el volumen absoluto de recursos destinados a I+D es relevante,
el desempeño en indicadores de innovación como la generación de patentes triádicas permanece
limitado, con apenas 2.3 patentes por cada 1,000 investigadores. Esta discrepancia sugiere que la
pág. 13701
inversión realizada no se traduce de manera proporcional en resultados tecnológicos, lo que apunta a
problemas de eficiencia, orientación y articulación del sistema de investigación.
En conjunto, los hallazgos del estudio muestran que la inversión en I+D en México, aunque baja cuando
se expresa como proporción del PIB, es considerable en términos absolutos. Sin embargo, la limitada
correspondencia entre los recursos invertidos y los resultados en innovación evidencia la necesidad de
fortalecer la vinculación entre los sectores público y privado, mejorar la infraestructura científica y
tecnológica, y orientar los incentivos institucionales hacia la generación de conocimiento con mayor
potencial de aplicación y transferencia. Avanzar en estos aspectos resulta clave para que la inversión en
I+D contribuya de manera más efectiva al desarrollo económico y social del país.
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