INMUNIDAD COLECTIVA CONDUCTUAL
EN SARAMPIÓN: DEL UMBRAL BIOLÓGICO
A LA ACCIÓN COLECTIVA DESDE EL
MODELO COGNITIVO-CONDUCTUAL Y
LA PSICOLOGÍA POSITIVA
BEHAVIORAL HERD IMMUNITY IN MEASLES:
FROM THE BIOLOGICAL THRESHOLD TO COLLECTIVE
ACTION THROUGH THE COGNITIVE-BEHAVIORAL
MODEL AND POSITIVE PSYCHOLOGY
Mauricio Fidel Mendoza González
Universidad Veracruzana, México
Carolina Delgado Domínguez
Universidad Veracruzana, México
Manuel Salvador Luzanía Valerio
Universidad Veracruzana, México

pág. 3087
DOI: https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i2.23350
Inmunidad Colectiva Conductual en Sarampión: del Umbral Biológico
a la Acción Colectiva desde el Modelo Cognitivo-Conductual y la
Psicología Positiva
Mauricio Fidel Mendoza González1
mmendoza@uv.mx
https://orcid.org/0000-0003-1935-5744
Instituto de Salud Pública
Universidad Veracruzana
México
Carolina Delgado Domínguez
cadelgado@uv.mx
https://orcid.org/0000-0002-0949-4516
Instituto de Investigaciones psicológicas
Universidad Veracruzana
México
Manuel Salvador Luzanía Valerio
mluzania@uv.mx
https://orcid.org/0000-0002-9377-6291
Instituto de Salud Pública
Universidad Veracruzana
México
RESUMEN
Introducción: El sarampión, por su extrema transmisibilidad, funciona como evento centinela que revela
fallas acopladas de cobertura efectiva, equidad subnacional y velocidad de respuesta. Proponemos un
giro epistémico: la inmunidad colectiva conductual (ICC) como propiedad emergente de los sistemas
sociosanitarios y comunitarios, determinada por la adopción, repetición y coordinación de conductas
protectoras que permiten que la inmunidad biológica se traduzca en protección poblacional y respuesta
oportuna (48–72 h), desde el Modelo Cognitivo-Conductual (MCC) y la Psicología Positiva(PP).
Objetivo: Formular un marco comprensivo y replicable para México y América Latina que
operacionalice la ICC y traduzca determinantes conductuales en acciones verificables, integrando MCC
y la PP como fundamento de acción colectiva medible. Métodos: Revisión narrativa trazable orientada
a implementación (2018–2026), integrando evidencia epidemiológica e institucional con marcos de
ciencias del comportamiento (BeSD/5C), especificación de estrategias (ERIC) y evaluación mínima de
implementación e impacto poblacional (Proctor y RE-AIM). Resultados: Se identifican perfiles de
fricción cognitivos, normativos y prácticos que explican bolsas subvacunadas y respuestas tardías. Se
propone un paquete mínimo replicable por escenarios (rezagos, brote focal y transmisión
multiterritorial) y un tablero trazador mínimo que vincula diagnóstico conductual, intervención y
verificación mediante adopción, fidelidad, penetración y sostenibilidad. Conclusiones: La ICC permite
pasar del umbral biológico a la acción colectiva medible. Aunque el sarampión es un caso
paradigmático, el marco es transferible a otras infecciones de alta expresión poblacional donde la
cooperación sostenida y la gobernanza conductual determinan el control.
Palabras clave: (MeSH/DeCS): sarampión; comportamiento de salud; vacunación; ciencia de la
implementación; modelo cognitivo conductual; psicología positiva; cooperación social
1 Autor principal.
Correspondencia: mluzania@uv.mx

pág. 3088
Behavioral Herd Immunity in Measles: From the Biological Threshold to
Collective Action through the Cognitive-Behavioral Model and Positive
Psychology
ABSTRACT
Introduction: Owing to its extreme transmissibility, measles functions as a sentinel event that exposes
coupled failures in effective coverage, subnational equity, and response timeliness. We propose an
epistemic shift: behavioral collective immunity (BCI) as an emergent property of sociosanitary and
community systems, determined by the adoption, repetition, and coordination of protective behaviors
that enable biological immunity to translate into population-level protection and timely response (48–
72 h), grounded in the Cognitive-Behavioral Model (CBM) and Positive Psychology (PP). Objective:
To formulate a comprehensive and replicable framework for Mexico and Latin America that
operationalizes BCI and translates behavioral determinants into verifiable action, integrating the CBM
and PP as foundations for measurable collective action. Methods: A traceable narrative review oriented
to implementation (2018–2026), integrating epidemiological and institutional evidence with behavioral
science frameworks (BeSD/5C), implementation strategy specification (ERIC), and minimal evaluation
of implementation and population impact (Proctor and RE-AIM). Results: Cognitive, normative, and
practical friction profiles were identified that explain sub-vaccinated pockets and delayed responses. A
minimum replicable package by scenario (chronic gaps, focal outbreak, and multi-territorial
transmission) and a minimum tracer dashboard are proposed, linking behavioral diagnosis, intervention,
and verification through adoption, fidelity, penetration, and sustainability. Conclusions: BCI enables a
shift from biological thresholds to measurable collective action. While measles represents a
paradigmatic case, the framework is transferable to other high-burden infectious diseases in which
sustained cooperation and behavioral governance determine control.
Keywords (MeSH): measles; health behavior; vaccination; implementation science; cognitive
behavioral model; positive psychology; social cooperation
Artículo recibido 28 febrero 2026
Aceptado para publicación: 28 marzo 2026

pág. 3089
INTRODUCCIÓN
El sarampión es una infección viral respiratoria de transmisión aérea con una eficiencia de contagio
excepcional; por ello, las brechas focales en la inmunidad poblacional pueden traducirse en brotes
explosivos. Su impacto rebasa el exantema como marcador clínico: además de complicaciones agudas
(p. ej., neumonía, encefalitis), la evidencia contemporánea documenta alteraciones inmunológicas
relevantes, incluyendo inmunosupresión transitoria y el fenómeno de “amnesia inmunológica”, que
incrementa el costo sanitario más allá del episodio agudo (Do, 2025; Mina, 2019)
A escala global, la reemergencia reciente confirma la fragilidad de los logros posvacunales ante
descensos de cobertura y heterogeneidad subnacional. Para 2024, la Organización Mundial de la Salud
(OMS) estimó 11 millones de infecciones y 95,000 defunciones, con coberturas globales insuficientes
para interrumpir la transmisión (84% primera dosis; 76% segunda), reiterando que el control sostenido
requiere ≥95% con dos dosis (WHO, 2025a). En la Región de las Américas, tras la eliminación, persiste
vulnerabilidad frente a importaciones y “bolsas” de población subvacunadas; en 2025, la OPS
documentó 7,132 casos confirmados y 13 defunciones (Semana Epidemiológica 1–24), reforzando la
necesidad de coberturas homogéneas y capacidades aceleradas de vigilancia y respuesta (PAHO,
2025a). México ejemplifica esta tensión mediante vigilancia especial de Enfermedad Febril
Exantemática (EFE) y reportes seriados que permiten describir magnitud, expansión territorial y carga
operativa casi en tiempo real, con utilidad directa para decisiones (búsqueda activa, bloqueo,
recuperación de esquemas) (SS, 2025a).
Sin embargo, el patrón recurrente sugiere que el problema no se reduce a biológicos o logística: la
transmisión reaparece donde coexisten cobertura efectiva incompleta, heterogeneidad territorial y
respuesta tardía, aun si los promedios agregados parecen aceptables (WHO, 2025a; PAHO, 2025a; SS,
2025a). Esta configuración obliga a incorporar, como dimensión causal explícita, la acción colectiva
sostenida: demanda, confianza, experiencia de acceso y coordinación comunitaria, todas dimensiones
medibles y modificables desde las ciencias del comportamiento.
En este marco se propone un giro epistémico: conceptualizar la inmunidad colectiva conductual (ICC)
como variable emergente del sistema sociosanitario y comunitario. La ICC resulta de la adopción,
repetición y coordinación de conductas protectoras que determinan si la inmunidad biológica se traduce

pág. 3090
en protección poblacional con equidad y en respuesta dentro de una ventana crítica (48–72 h). En el
sarampión, la ICC se expresa en la capacidad de: (1) completar esquemas (dos dosis), (2) aceptar y
ejecutar vacunación de contención y de contactos, (3) sostener confianza frente a la incertidumbre y la
desinformación, y (4) reducir fricciones que impiden convertir la intención en acción. Así, el sarampión
puede leerse como un evento centinela de ICC: una “prueba de estrés” que revela fallas de acción
colectiva y de gobernanza conductual.
Para operacionalizar este componente conductual se requiere traducir determinantes a variables
accionables. La OMS propone el marco Behavioral and Social Drivers (BeSD) (factores conductuales
y sociales), el cuál organiza determinantes de la vacunación en cuatro dominios medibles
(pensar/sentir/actuar, influencias sociales, motivación/intención y cuestiones prácticas), con
herramientas para diseñar, monitorear y ajustar intervenciones en condiciones reales (WHO, 2022a;
WHO, 2022b). El modelo 5C (confianza, complacencia, restricciones, cálculo y responsabilidad
colectiva) complementa esta lógica al perfilar antecedentes psicológicos con capacidad comparativa
entre territorios y periodos (Betsch, 2018). En conjunto, BeSD/5C permite pasar de rótulos genéricos
(“hesitación”, “desinformación”) a perfiles de fricción que orientan selección de mecanismos y
componentes de intervención.
Desde las ciencias del comportamiento, y específicamente desde el modelo cognitivo-conductual
(MCC) y la Psicología Positiva (PP) aplicada a los procesos colectivos, pueden identificarse dos
familias complementarias de mecanismos clave para sostener la ICC.
Primero, el modelo cognitivo-conductual aporta un marco explicativo y de operación para comprender
cómo las cogniciones (percepción de riesgo/beneficio, creencias, sesgos de cálculo), las emociones y
las contingencias contextuales interactúan en la adopción o postergación de conductas protectoras,
resolver barreras prácticas y estructurar planes concretos (“si ocurre X, haré Y”); en vacunación, esta
lógica se expresa en estrategias conversacionales como la entrevista motivacional, compatible con
campo y orientada a reducir ambivalencia (Gagneur, 2020). Además, la síntesis de ciencia psicológica
aplicada muestra cómo traducir evidencia conductual en intervenciones concretas que incrementan
captación y adherencia (Brewer, 2017). Segundo, la psicología positiva y la prosocialidad aportan
mecanismos para cooperación sostenida: responsabilidad colectiva, normas sociales y eficacia colectiva

pág. 3091
estabilizan conductas protectoras cuando la percepción individual de riesgo es baja o fluctuante
(Fredrickson, 2001), y la disposición a vacunarse aumenta cuando el acto se enmarca como protección
explícita de terceros vulnerables (Böhm, 2019). Por lo tanto, desde esta perspectiva, la ICC no depende
únicamente de la corrección cognitiva individual, sino de la activación de motivaciones prosociales que
amplifican la acción colectiva medible.
Adicionalmente, intervenciones derivadas del MCC y de la PP (p. ej., recordatorios y mecanismos de
reserva/agenda) pueden mejorar la adherencia a políticas de vacunación (Patel, 2022). En paralelo, la
resistencia a la desinformación puede fortalecerse mediante inoculación cognitiva (prebunking),
especialmente pertinente cuando los brotes amplifican incertidumbre y cálculo distorsionado en
entornos digitales (Van der Linden, 2024); esta necesidad se alinea con la agenda de la OMS para
gestionar infodemias mediante medición, evaluación e implementación adaptativa (WHO, 2021;
Calleja, 2021). Finalmente, la agenda global subraya que promedios nacionales pueden ocultar
microterritorios de alto riesgo; la equidad subnacional es una condición estructural para la acción
colectiva efectiva, y IA2030 (Agenda de Inmunización para 2030) incorpora indicadores explícitos para
visibilizar brechas en el 20% de distritos/ municipios con menor desempeño (WHO, 2020; WHO,
2025b).
Con base en lo anterior, el objetivo de este artículo es proponer para México y América Latina un marco
comprensivo y replicable que reinterprete el sarampión como evento centinela de la ICC y traduzca
determinantes conductuales (BeSD/5C) en un paquete mínimo de estrategias colectivas (cognitivo-
conductuales y prosociales, incluyendo reducción de fricción e intervención frente a infodemia)
integrable a vacunación rutinaria, recuperación de rezagos y respuesta a brotes, con indicadores
trazadores para implementación y evaluación (Betsch, 2018; Calleja, 2021; Patel, 2022; WHO, 2020;
WHO, 2021; WHO, 2022a; WHO, 2022b; WHO, 2025b) .
MATERIAL Y MÉTODOS
Se realizó una revisión narrativa trazable orientada a la implementación, con el objetivo de integrar
evidencia epidemiológica e institucional sobre sarampión (como evento centinela) con marcos de
ciencias del comportamiento y de ciencia de la implementación, para formular un marco operacional
de inmunidad colectiva conductual (ICC), un paquete mínimo replicable por escenarios y un tablero

pág. 3092
trazador mínimo. Dada la naturaleza integrativa y aplicada del manuscrito, la trazabilidad del reporte
se alineó con PRISMA 2020 (Page, 2021) y la descripción técnica de la estrategia de búsqueda siguió
PRISMA-S (Rethlefsen, 2021).
Se consideraron tres tipos de fuentes: (1) documentos institucionales (OMS/OPS y normatividad/guías
técnicas nacionales) para la caracterización epidemiológica, vigilancia – laboratorio – respuesta y
lineamientos operativos; (2) literatura revisada por pares sobre determinantes conductuales de
vacunación, intervenciones conductuales escalables (p. ej., adherencia, arquitectura de decisión, manejo
de infodemia) y mecanismos cognitivo-conductuales/prosociales; y (3) literatura de implementación
para especificación de estrategias y evaluación de resultados de implementación y alcance poblacional.
La búsqueda se ejecutó en PubMed/MEDLINE y Scopus, complementada con búsqueda en cadena
(rastreo de referencias clave) y búsqueda dirigida en repositorios institucionales. El periodo de inclusión
fue enero de 2018 a enero de 2026, con la incorporación selectiva de fuentes originales cuando eran
necesarias para definir marcos de implementación o evaluación. Se utilizaron combinaciones de
términos para tres ejes: (a) sarampión y eliminación/brotes; (b) vacunación y determinantes
conductuales (confianza, hesitación, normas, fricción de acceso); y (c) desinformación/infodemia e
inoculación cognitiva. La estrategia completa (bases, términos, límites, fechas, de duplicación y flujo
de selección) se reportó conforme a PRISMA-S (Rethlefsen, 2021).
Se incluyeron documentos con aplicabilidad directa para al menos uno de los siguientes componentes:
desempeño del programa de inmunización y respuesta (coberturas, equidad subnacional, vigilancia,
laboratorio, contención), determinantes cognitivo-conductuales de vacunación y estrategia o
intervenciones cognitivo-conductuales y salutogénicos, o ciencia de la implementación para la
especificación y la evaluación. Se excluyeron duplicados, documentos sin trazabilidad suficiente (p. ej.,
sin respaldo institucional cuando correspondía, o sin revisión por pares cuando el argumento dependía
de evidencia empírica), y publicaciones que no permitieran traducción razonable a acciones o
indicadores trazadores.
La selección se realizó en dos etapas: un cribado por título/resumen y evaluación a texto completo. Para
cada fuente incluida se extrajeron: tipo de documento, ámbito (global/regional/nacional/local),
población o unidad operativa (municipio/distrito cuando era posible), determinantes cognitivo-

pág. 3093
conductuales implicados, estrategias o recomendaciones accionables, y variables medibles asociadas
(indicadores de desempeño, implementación o impacto). La síntesis se organizó para responder tres
preguntas operativas: (1) ¿cómo se expresa el sarampión como evento centinela de la ICC?; (2) ¿cómo
se traduce la fricción conductual en mecanismos y componentes replicables (BeSD/5C - mecanismos
Cognitivo Conductuales/ prosocialidad/ acceso/ infodemia) ?; y (3) ¿cómo se especifican y verifican
acciones y resultados mínimos por escenario y en un tablero trazador?
Para fortalecer la calidad metodológica de la narrativa (justificación, objetivo, estructura, adecuación
de búsqueda y uso de evidencia), se aplicó SANRA (Escala para la evaluación de artículos de revisión
narrativa) como guía de verificación de coherencia y soporte bibliográfico del manuscrito (Baethge,
2021). Esta evaluación se utilizó como control de calidad editorial y no como un instrumento de
ponderación cuantitativa.
La especificación de componentes y acciones se realizó con el compendio ERIC (Recomendaciones de
expertos para implementar el cambio), con el fin de estandarizar la descripción de estrategias de
implementación y facilitar comparabilidad entre territorios (Powell, 2015). Para la evaluación, se
distinguieron: (a) resultados de implementación (aceptabilidad, adopción, adecuación, factibilidad,
fidelidad, penetración y sostenibilidad) según Proctor (2011); (b) factores contextuales para
interpretación de barreras y facilitadores mediante CFIR (Damschroder, 2009); y (c) dimensiones de
impacto poblacional y escalabilidad mediante RE-AIM (alcance, efectividad, adopción,
implementación y mantenimiento) (Glasgow, 1999). Estos marcos se utilizaron como convenciones
mínimas de especificación y medición para sostener reproducibilidad, evitando que la metodología se
convierta en un fin descriptivo en sí mismo.
Se emplearon exclusivamente fuentes públicas (documentos institucionales y literatura publicada). No
se incluyeron datos personales identificables ni se realizaron intervenciones en sujetos humanos.
RESULTADOS
Sarampión como evidencia empírica del fenómeno de inmunidad colectiva conductual (ICC)
En 2024–2026, el sarampión reaparece como un indicador altamente sensible de fragilidad sistémica:
dada su transmisibilidad, pequeñas brechas focales se traducen en transmisión rápida cuando la
cobertura efectiva con dos dosis no se sostiene con homogeneidad territorial. La OMS estimó para 2024

pág. 3094
11 millones de infecciones y 95,000 defunciones, con coberturas globales por debajo del umbral
operativo para interrumpir la transmisión, reiterando la necesidad de un valor ≥95% con dos dosis como
condición de control sostenido (WHO, 2025b). Este patrón sugiere que la protección poblacional no
depende solo de disponibilidad de biológicos, sino de la capacidad sostenida de completar esquemas y
sostener confianza y acceso en microterritorios.
Un análisis global 2000–2023 documentó estancamiento de coberturas, interrupciones asociadas a la
pandemia y recuperación incompleta, con aumento de brotes en múltiples países por acumulación de
susceptibles (Minta, 2024). La lectura para la ICC es directa: cuando el sistema no logra sostener
conductas repetidas (p. ej., segunda dosis) y coordinación operativa (captación, vigilancia, contención),
el umbral biológico deja de traducirse en inmunidad efectiva.
Tras la declaración de eliminación en 2016, la Región de las Américas mantiene vulnerabilidad frente
a importaciones y la heterogeneidad territorial (PAHO, 2016). En 2025, la OPS documentó 7,132 casos
confirmados y 13 defunciones (SE 1–24), con una dispersión regional suficiente para sostener presión
epidémica y reforzar la urgencia de coberturas homogéneas y capacidades aceleradas de vigilancia y
respuesta (PAHO, 2025a; PAHO, 2025b). En términos de ICC, el riesgo se concentra donde existen
“bolsas” de personas subvacunadas sostenidas por fricciones conductuales (confianza, normas, cálculo,
restricciones) y donde la respuesta pierde velocidad.
En México, la vigilancia especial de EFE y los reportes seriados del brote permiten describir magnitud,
expansión territorial y carga operativa con cortes sucesivos, útiles para orientar búsqueda activa,
bloqueo y recuperación de esquemas (SS, 2025b). Esta serie hace visible un componente clave del
fenómeno: el sarampión no solo evidencia cuántas personas carecen de dos dosis, sino también qué tan
rápido el circuito vigilancia–laboratorio–respuesta se activa y se sostiene, particularmente en
microterritorios.
En conjunto, la evidencia global–regional–nacional muestra que el sarampión actúa como evento
centinela porque expone tres fallas conectadas: (1) cobertura efectiva incompleta y heterogénea, (2)
pérdida de velocidad y coordinación en el circuito de detección y contención, y (3) fricciones
conductuales persistentes que impiden convertir intención en acción colectiva sostenida.

pág. 3095
La Tabla 1 sintetiza esta lectura del sarampión como centinela de ICC y su traducción inmediata a
decisiones replicables a nivel municipal/distrital (Tabla 1).
Tabla 1. Sarampión como evento centinela de la inmunidad colectiva conductual (ICC): evidencia,
señal operativa, determinantes y acción replicable.
Nivel / fuente Hito o
evidencia
clave
Señal
epidemiológica /
operativa
Determinantes
recurrentes
(lectura ICC)
Implicación inmediata
para implementación
(acciones)
Global (OMS) Resurgimiento
pese a
reducción
histórica
2024: 11 M
infecciones y 95 mil
muertes; coberturas
por debajo del
umbral de
interrupción; meta
operativa ≥95% con
2 dosis
Déficit de ICC por
fallas en repetición
(2 dosis),
coordinación
(captación/búsqued
a) y fricción
persistente
(acceso/confianza)
Recuperación focal de
MCV2 + microterritorios;
vigilancia sensible y
respuesta acelerada con
metas tiempo-críticas
Global
(CDC/MMWR)
Estancamiento
de eliminación
y recuperación
incompleta
pospandemia
2000–2023: caída y
recuperación
incompleta de
coberturas;
acumulación de
susceptibles; brotes
en múltiples países
Pérdida de
mantenimiento
conductual
(segunda dosis) y
heterogeneidad del
desempeño
programático/territo
rial
Metas trazadoras por
territorio; refuerzo de
investigación y
laboratorio oportuno;
focalización de rezagos
Américas (OPS) Eliminación
regional
(2016)
Eliminación
declarada tras
esfuerzos
sostenidos;
vulnerabilidad a
importaciones si
hay “bolsas”
subvacunadas
ICC como
condición de
sostenimiento:
cooperación
repetida +
contención rápida
de importaciones
Mantener capacidades
poseliminación: detectar,
investigar y contener con
estándares de oportunidad
y cobertura de contactos
Américas (OPS) Incremento
regional 2025
SE 1–24 (2025):
7,132 casos y 13
defunciones;
dispersión regional;
presión para
respuesta rápida
Importaciones +
bolsas de personas
subvacunadas =
sostenidos por
fricción
(restricciones,
desconfianza,
cálculo/infodemia,
normas débiles)
Microfocalización;
bloqueo y contactos;
intervención conductual
dirigida por perfil; gestión
de rumor cuando aplique
México
(SSA/DGE)
Vigilancia
especial EFE y
reportes
seriados
Informes oficiales
con expansión
territorial y carga
operativa en
“tiempo casi real”
ICC depende de
“tiempo-crítico”: si
el circuito
vigilancia–
laboratorio–
respuesta se retrasa,
la acción colectiva
pierde eficacia
Convertir vigilancia en
circuito: notificación-
muestra-dictamen-
investigación-bloqueo;
tablero de
oportunidad/completitud
Marco
conductual
(OMS)
BeSD:
medición y
acción sobre
determinantes
Dominios
accionables:
pensar/sentir, social,
motivación,
práctico;
herramientas para
diseño y monitoreo
(32,33)
ICC como patrón de
fricción modificable
(no “etiquetas”):
permite segmentar y
seleccionar
mecanismos
Integrar BeSD al terreno:
medir razones de no
vacunación; segmentar;
monitorear cambio;
ajustar intervención

pág. 3096
Marco
psicométrico
(5C)
Antecedentes
psicológicos
de vacunación
Confianza,
complacencia,
restricciones,
cálculo,
responsabilidad
colectiva;
comparabilidad
territorial (34)
Permite perfilar
fricción dominante
y orientar
mecanismo
(CC/MI,
prosocialidad,
acceso, inoculación)
Usar 5C/BeSD como
triage conductual para
asignación de
componentes del paquete
por microterritorio
Síntesis ICC
(este artículo)
Sarampión
como
centinela
biológico–
conductual–
operativo
Alta
transmisibilidad
hace visibles fallas
de homogeneidad y
de respuesta
ICC = fricción
(cognitiva/normativ
a/práctica) +
capacidad de
implementación
verificable
Enfoque integrado:
paquete por escenarios +
tablero trazador mínimo
para decisiones 48–72 h
Nota: propiedad emergente del sistema sociosanitario y comunitario resultante de adopción, repetición y coordinación de
conductas protectoras; determina si la inmunidad biológica se traduce en cobertura efectiva con equidad y respuesta en
ventanas críticas (48–72 h).
Abreviaturas y Térmicos: ICC: Inmunidad colectiva conductual; OMS: Organización Mundial de la
Salud; OPS: Organización Panamericana de la Salud; CDC: Centers for Disease Control and Prevention
(Estados Unidos); MMWR: Morbidity and Mortality Weekly Report; SSA: Secretaría de Salud
(México); DGE: Dirección General de Epidemiología (México); EFE: Enfermedad Febril
Exantemática; MCV2: Segunda dosis de vacuna contra sarampión (Measles-Containing Vaccine,
second dose); SRP2: Segunda dosis de vacuna contra sarampión–rubéola–parotiditis; SE: Semana
epidemiológica; BeSD: Behavioral and Social Drivers of Vaccination; marco de la OMS para medir y
actuar sobre determinantes conductuales de la vacunación; 5C: Modelo psicométrico de antecedentes
psicológicos de la vacunación: confianza (confidence), complacencia (complacency), restricciones
(constraints), cálculo (calculation) y responsabilidad colectiva (collective responsibility); CC/MI:
Enfoque cognitivo-conductual, incluida la entrevista motivacional (Motivational Interviewing),
aplicado a la toma de decisiones y a la reducción de fricción conductual; Ventana tiempo-crítica (48–
72 h): Periodo operativo en el que la detección, confirmación y respuesta (bloqueo y contactos)
determinan la contención o expansión de la transmisión.
Núcleo conductual: perfiles de fricción (BeSD/5C) y motor mínimo de ICC
Los hallazgos epidemiológicos previos permiten una inferencia operacional: cuando el sarampión
reaparece, no solo indica acumulación de susceptibles, sino pérdida de capacidad del sistema para
sostener conductas colectivas repetidas y coordinadas (completar esquemas, responder en tiempo-
crítico, aceptar bloqueo y vacunación de contactos, y sostener confianza). En esta lectura, el virus actúa

pág. 3097
como sensor de dos fallas simultáneas: (1) cobertura efectiva inequitativa y (2) fricción cognitivo-
conductual no resuelta, ambas con expresión territorial (microterritorios) y temporal (ventana 48–72 h).
Para traducir “hesitación” o “barreras” en decisiones de campo se requiere un diagnóstico conductual
accionable. El marco BeSD organiza determinantes de vacunación en dominios medibles
(pensar/sentir/actuar, influencias sociales, motivación/intención y cuestiones prácticas), con
instrumentos para monitorear y ajustar intervención en condiciones reales (WHO, 2022a; WHO,
2022b). El modelo 5C perfila antecedentes psicológicos con capacidad comparativa (confianza,
complacencia, restricciones, cálculo y responsabilidad colectiva), permitiendo segmentar territorios y
poblaciones según fricción dominante (Betsch, 2018). Integrados como un módulo único, BeSD/5C
permite reemplazar etiquetas genéricas por perfiles operativos que orientan selección de mecanismos y
componentes.
En términos prácticos, estos perfiles suelen organizarse alrededor de fricción por restricciones (acceso),
desconfianza, cálculo distorsionado (frecuentemente amplificado por entornos digitales),
complacencia/postergación, o baja responsabilidad colectiva. La relevancia de esta segmentación es
operativa: cambia el tipo de mecanismo que debe activarse (rediseño de acceso, intervención
conversacional breve, inoculación cognitiva o intervención prosocial basada en normas). La Tabla 2
sintetiza esta traducción (perfil - mecanismo - componente replicable - indicadores trazadores mínimos)
para uso municipal/distrital (Tabla 2).
El motor conductual propuesto se sostiene en dos familias de mecanismos, complementarias y
necesarias para estabilizar ICC:
1) Mecanismos cognitivo-conductuales (acción bajo fricción). El Modelo Cognitivo-Conductual aporta
herramientas para convertir intención en acción: ajustar sesgos de riesgo/beneficio, reducir
evitación/postergación, resolver barreras prácticas y estructurar planes concretos (“si ocurre X, haré
Y”). En vacunación, una modalidad breve compatible con trabajo comunitario y clínico es la entrevista
motivacional, que reduce ambivalencia y facilita decisiones informadas sin confrontación (Gagneur,
2020). Además, síntesis de ciencia psicológica aplicada muestran que intervenir sobre cogniciones,
decisiones y contextos incrementa la captación y la adherencia (Brewer, 2017).

pág. 3098
2) Mecanismos prosociales de psicología positiva (acción colectiva sostenible). Cuando la percepción
individual de riesgo es baja o fluctuante, sostener coberturas depende de cooperación y normas. La
prosocialidad y la psicología positiva contribuyen al activar responsabilidad colectiva, identidad cívica
y normas sociales que estabilizan conducta protectora. En vacunación, la disposición aumenta cuando
el acto se enmarca como protección explícita de terceros vulnerables, reforzando motivaciones
prosociales particularmente relevantes para sostener ICC (Böhm, 2019).
Cuando el reto dominante es la repetición (p. ej., completar segunda dosis), intervenciones escalables
reducen fricción y mejoran adherencia. Ensayos en sistemas de salud han mostrado que algunos
recordatorios por mensajería y mecanismos de reserva/agenda incrementan cumplimiento de políticas
de vacunación (Patel, 2022). En términos de ICC, estas estrategias reducen la “carga ejecutiva”
(organización, memoria, costo de decisión), facilitando que la conducta se repita de forma consistente.
En escenarios contemporáneos, la fricción puede amplificarse por infodemia: narrativas virales
incrementan la incertidumbre, cálculo distorsionado y desconfianza. La inoculación cognitiva
(prebunking) se plantea como mecanismo preventivo para fortalecer resistencia a desinformación antes
de la exposición (Van der Linden, 2024). A nivel de sistema, la OMS ha propuesto una agenda para
operacionalizar la gestión de infodemias mediante medición, evaluación e implementación adaptativa,
respaldando para integrar escucha social, biblioteca de respuestas rápidas y monitoreo mínimo como
componentes estructurales del paquete (WHO, 2021).
El hallazgo central es que ICC puede operacionalizarse mediante un encadenamiento mínimo y
verificable: perfil de fricción (BeSD/5C) - mecanismo (CC/MI –Modelo CC/entrevista motivacional,
prosocialidad, reducción de fricción, inoculación) - componente replicable con trazadores de
implementación. Este encadenamiento evita dos errores frecuentes: reducir toda baja cobertura a
“logística” o tratar lo conductual como “comunicación genérica”. En su lugar, la ICC se define como
capacidad de diseñar y sostener acción colectiva, y su medición se vuelve posible al vincular perfiles
conductuales con componentes implementables y con indicadores de adopción, fidelidad, penetración
y sostenibilidad, desarrollados en el paquete por escenarios y el tablero trazador mínimo. (Tabla 2)

pág. 3099
Tabla 2. Módulo integrado BeSD/5C para ICC: perfil de fricción, mecanismo (CC/ prosocialidad/
acceso/ infodemia), componente replicable y trazadores mínimos
Perfil de
fricción
predominante
(BeSD/5C)
Señal operativa
(campo)
Mecanismo ICC
prioritario
Componente
replicable
(mínimo)
Trazadores mínimos
(implementación +
resultado proximal)
Restricciones /
acceso
(Práctico;
constraints)
No asistencia pese a
intención;
horarios/distancia/costos;
oferta irregular
Reducción de
fricción (diseño del
entorno)
Horarios
extendidos;
puntos móviles;
simplificación;
agenda/reserva
Adopción del
rediseño; Penetración
en microterritorios; Δ
MCV2/SRP2 local /
cumplimiento de citas
Desconfianza
(Pensar/sentir +
social;
confidence)
Rechazo explícito;
experiencias adversas;
baja credibilidad
institucional
CC/MI (decisión sin
confrontación)
Entrevista
motivacional
breve; guion de
validación +
riesgo calibrado;
vocería clínica
confiable
Fidelidad a protocolo
MI; Conversión
indecisión-
vacunación;
Aceptabilidad
(satisfacción/quejas)
Cálculo
distorsionado
(Pensar/sentir;
calculation)
“Sobre análisis”;
consumo digital alto;
búsqueda constante de
confirmación
Inoculación cognitiva
(prebunking)
Prebunking por
microterritorio;
biblioteca de
respuestas;
monitoreo de
narrativas
Tiempo de respuesta a
rumor; Cambio en
razones de indecisión;
Penetración de
prebunking (alcance
local)
Complacencia /
postergación
(Motivación
baja;
complacency)
“Ya no existe”; retraso
sistemático 2ª dosis;
prioridades competitivas
Planificación
conductual (CC:
intención→acción)
Planes “si–
entonces”;
recordatorios con
compromiso;
metas por
escuela/hogar
Cumplimiento de
citas; Δ MCV2/SRP2
(2ª dosis);
Mantenimiento a 4–
12 semanas
Baja
responsabilidad
colectiva
(Social;
collective
responsibility)
“No es mi problema”;
normas débiles; baja
cooperación en contactos
Prosocialidad/normas
(psicología positiva
aplicada)
Mensajes
protección de
terceros;
compromisos
comunitarios;
líderes locales;
normas
descriptivas
Cambio intención
prosocial;
Participación en
contactos/bloqueo;
Adopción por líderes
Fricción mixta
(común en
brote)
Coexisten restricciones +
rumor + desconfianza;
caída de oportunidad
Paquete combinado
(núcleo fijo)
Acceso + MI +
prebunking
(núcleo) +
adaptación
periférica
Fidelidad del núcleo;
Penetración en focos;
Sostenibilidad 2–4
semanas
Nota al pie (opcional, compacta): “Trazadores mínimos” integran un resultado proximal (p. ej., cumplimiento/razones de
indecisión) y un resultado de implementación (Proctor: adopción, fidelidad, penetración, aceptabilidad, sostenibilidad) para
sostener ICC como variable medible.
Abreviaturas y términos: BeSD: Behavioral and Social Drivers of Vaccination; marco de la OMS que
organiza los determinantes conductuales de la vacunación en dominios accionables (pensar/sentir,
influencias sociales, motivación/intención y cuestiones prácticas); 5C: Modelo psicométrico de
antecedentes psicológicos de la vacunación: confianza (confidence), complacencia (complacency),
restricciones (constraints), cálculo (calculation) y responsabilidad colectiva (collective responsibility);
ICC: Inmunidad colectiva conductual; propiedad emergente del sistema sociosanitario y comunitario

pág. 3100
determinada por la adopción, repetición y coordinación de conductas protectoras, y por su capacidad de
implementación verificable a nivel territorial; CC/MI: Enfoques cognitivo-conductuales, incluida la
entrevista motivacional (Motivational Interviewing), orientados a reducir ambivalencia y convertir
intención en acción sin confrontación; Prebunking (inoculación cognitiva): Estrategia preventiva que
fortalece la resistencia a la desinformación antes de la exposición, mediante advertencias y refutaciones
breves basadas en patrones narrativos comunes; MCV2: Segunda dosis de vacuna que contiene
sarampión (Measles-Containing Vaccine, second dose); SRP2: Segunda dosis de vacuna contra
sarampión-rubéola-parotiditis; Δ (delta): Cambio observado antes-después de la intervención.
Paquete mínimo replicable por escenarios: de la fricción conductual a la acción y a la medición
El desempeño frente al sarampión depende de estabilizar la ICC bajo condiciones variables: rezagos
crónicos, brote focal y transmisión multiterritorial. Por ello, se propone un paquete mínimo replicable
como el conjunto indispensable de componentes que reduce fricción conductual predominante
(BeSD/5C), acelera las decisiones dentro de la ventana crítica (48–72 h) y mantiene trazabilidad de
implementación e impacto. Para asegurar reproducibilidad entre municipios/distritos y permitir
adaptación sin pérdida de integridad, los componentes se especifican con un vocabulario estandarizado
de estrategias de implementación (Powell, 2015). La Tabla 3 resume el paquete mínimo por escenarios
y su medición mínima para su uso operativo a nivel municipal/distrital (Tabla 3).
Tabla 3. Paquete mínimo replicable por escenarios (ICC): núcleo de acción y medición mínima
Escenario Disparador ICC (qué lo
activa)
Núcleo mínimo (qué
hacer)
Medición mínima (cómo
verificar)
A. Rezagos /
bolsas
subvacunadas
Cobertura 2 dosis heterogénea y
persistente; fricción dominante
por restricciones, complacencia
o normas débiles
Microfocalización;
reducción de fricción de
acceso; adherencia
(recordatorio + agenda);
prosocialidad/normas
Proctor: adopción,
fidelidad, penetración,
sostenibilidad. RE-AIM:
alcance y mantenimiento
(cobertura efectiva 2 dosis
en microterritorios)
B. Brote focal Caso confirmado + necesidad de
respuesta ≤48–72 h; fricción por
desconfianza/cálculo/rumor en
foco
Circuito tiempo-crítico
(vigilancia-lab-respuesta);
bloqueo + contactos; CC/MI
breve; prebunking si rumor
Proctor: factibilidad,
adecuación, fidelidad.
RE-AIM: alcance efectivo
del bloqueo +
mantenimiento del control
C. Transmisión
multiterritorial
≥2 focos activos +
movilidad/infodemia + caída de
oportunidad; fricción mixta
Coordinación
intermunicipal; núcleo fijo
+ adaptación periférica;
gestión estructural de
infodemia; sostén prosocial
(fatiga/cooperación)
Proctor: penetración,
aceptabilidad,
sostenibilidad (fidelidad
del núcleo). RE-AIM:
alcance y mantenimiento
bajo presión
Nota al pie (1 línea, opcional): El paquete se especifica con estrategias ERIC para asegurar reproducibilidad y adaptación sin
pérdida de integridad; CFIR se utiliza para interpretar barreras/facilitadores contextuales.

pág. 3101
Abreviaturas y términos: ICC: Inmunidad colectiva conductual; propiedad emergente del sistema
sociosanitario y comunitario que refleja la capacidad de sostener conductas protectoras coordinadas y
repetidas, así como de responder oportunamente a eventos de alta transmisibilidad; Cobertura 2 dosis:
Proporción de la población objetivo que ha completado el esquema de dos dosis de vacuna contra
sarampión (u otra vacuna equivalente según contexto); Microterritorios: Unidades subnacionales
operativas (p. ej., colonias, localidades, distritos) donde se concentran brechas de cobertura o
transmisión y donde se implementan acciones focalizadas; Ventana tiempo-crítica (≤48–72 h): Periodo
operativo en el que la detección, confirmación y respuesta (bloqueo y vacunación de contactos)
determinan la contención o expansión de la transmisión; CC/MI: Enfoques cognitivo-conductuales,
incluida la entrevista motivacional (Motivational Interviewing), orientados a reducir ambivalencia y
facilitar decisiones inmediatas sin confrontación; Prebunking (inoculación cognitiva): Estrategia
preventiva dirigida a aumentar la resistencia a la desinformación antes de la exposición, mediante
advertencias y refutaciones breves basadas en patrones narrativos comunes; Infodemia:
Sobreabundancia de información —incluida información falsa o engañosa— que amplifica fricción
cognitiva, desconfianza y polarización normativa durante eventos sanitarios.
Escenario A: rezagos y bolsas de personas subvacunadas (riesgo latente)
En contextos donde los promedios agregados parecen aceptables, pero persiste heterogeneidad
subnacional, el riesgo se concentra en microterritorios con fricción por restricciones,
complacencia/postergación o baja responsabilidad colectiva. El paquete mínimo se orienta a recuperar
cobertura efectiva de dos dosis y a reducir inequidad subnacional mediante microfocalización de riesgo,
reducción de restricciones prácticas (acceso), estrategias de adherencia (recordatorios y agenda), y
activación prosocial para sostener cooperación cuando el riesgo percibido es bajo. La verificación
mínima debe distinguir si el paquete se adopta, se ejecuta con fidelidad, alcanza el territorio objetivo
(penetración) y se sostiene (Proctor, 2011), además de documentar alcance y mantenimiento poblacional
(RE-AIM), impacto poblacional real y potencial de escalamiento (Glasgow, 1999).
Escenario B: brote focal (transmisión localizada)
Cuando existe confirmación y transmisión limitada geográficamente, la prioridad es cortar transmisión
mediante respuesta tiempo-crítica (≤48–72 h) y bloqueo efectivo. El núcleo del paquete incluye

pág. 3102
activación del circuito vigilancia–laboratorio–respuesta, vacunación de contención y de contactos,
intervención conversacional breve (CC/MI) para indecisos y contactos orientada a decisión inmediata,
e intervención preventiva frente al rumor (prebunking) si emergen señales de infodemia. La medición
mínima prioriza factibilidad, adecuación y fidelidad (Proctor, 2011), junto con alcance efectivo de
bloqueo y mantenimiento del control (Glasgow, 1999).
Escenario C: transmisión multiterritorial (expansión y presión operativa)
Ante múltiples focos y movilidad, el reto es sostener la respuesta bajo presión y evitar saturación
operativa, con la coexistencia de fricciones conductuales e infodemia. El paquete mínimo requiere
coordinación intermunicipal/interdistrital, estandarización adaptativa (núcleo fijo con periferia
adaptable), gestión estructural de infodemia (escucha social y acciones anticipatorias), y sostén
prosocial para prevenir fatiga y preservar cooperación. La verificación mínima enfatiza penetración
territorial, aceptabilidad y sostenibilidad (Proctor, 2011), además de alcance y mantenimiento (Glasgow,
1999).
Especificación y comparabilidad: por qué ERIC + Proctor + RE-AIM, con apoyo contextual
ERIC aporta un lenguaje reproducible para describir “qué se hace” (Powell, 2015), Proctor permite
verificar si la implementación ocurre con calidad (Proctor, 2011), y RE-AIM organiza el impacto
poblacional y la escalabilidad (Glasgow, 1999). Como apoyo para interpretar variación entre territorios
y adaptar sin perder integridad, CFIR se utiliza para clasificar barreras y facilitadores sin atribuir
diferencias únicamente a “resistencia” o “comunicación” (Damschroder, 2009).
Tablero trazador mínimo de ICC
El tablero trazador mínimo es el componente de gobernanza que convierte la ICC en un ciclo de decisión
ejecutable: detecta fricción y fallas operativas tempranas, activa acción en ventana crítica (48–72 h) y
verifica si el paquete mínimo se implementa con calidad en microterritorios. Su función no es describir
el brote, sino anticipar pérdida de acción colectiva (cobertura efectiva inequitativa, retrasos en circuito
y fricción conductual persistente) y gatillar respuestas proporcionales por escenario. La Figura 1
sintetiza la estructura del tablero y su conexión con la activación del paquete por escenarios (Figura 1).

pág. 3103
Figura 1. Tablero trazador mínimo de inmunidad colectiva conductual (ICC) para sarampión a nivel
municipal/distrital.
ICC: propiedad emergente resultante de la adopción, repetición y coordinación de conductas protectoras; se expresa como
perfiles de fricción (cognitivos, normativos y prácticos) y como capacidad de implementación verificable en microterritorios.
Nota: El tablero integra cinco dominios trazadores: inmunidad efectiva y equidad subnacional; detección y notificación;
desempeño de laboratorio; respuesta y contención; y fricción conductual e implementación. Cada dominio se monitoriza con
indicadores mínimos para activar decisiones dentro de una ventana crítica de 48–72 horas. La salida del tablero conecta con
un paquete mínimo replicable por escenarios (rezagos, brote focal y transmisión multiterritorial) y con verificación mínima
mediante resultados de implementación (adopción, fidelidad, penetración y sostenibilidad) e impacto poblacional (RE-AIM).
La figura operacionaliza el giro epistémico de la inmunidad colectiva conductual: del umbral biológico a la acción colectiva
medible.
El tablero se organiza en cinco dominios con ritmos de lectura diferenciados
(diario/semanal/quincenal/mensual) y con reglas de escalamiento municipal/distrital. Cada dominio
incorpora pocos indicadores (“trazadores”) con umbrales explícitos, de modo que el tablero “mande”
decisiones sin saturar al equipo.
A) Inmunidad efectiva y equidad subnacional (mensual/quincenal). Este dominio identifica
microterritorios de riesgo antes de que se expresen como transmisión. El trazador principal es la
cobertura efectiva con dos dosis (MCV2/SRP2) por municipio/distrito y su distribución (brechas alto–
bajo, proporción de microterritorios bajo umbrales). La lectura operativa es inequívoca: si existen
“bolsas” subvacunadas persistentes, el sistema no está sosteniendo repetición y coordinación conductual
(ICC) aunque el promedio nacional sea aceptable; por tanto, se prioriza recuperación focal y reducción
de fricción.

pág. 3104
B) Detección y notificación (diario/semanal). Este dominio preserva sensibilidad y velocidad. Incluye
oportunidad de notificación e inicio de investigación y, cuando aplica, el grado de cobertura de
identificación y acción sobre contactos. En sarampión, el valor del tablero depende de que el circuito
vigilancia–investigación se active sin retrasos; si se degrada este dominio, la contención ocurre tarde,
aun con disponibilidad de biológicos.
C) Laboratorio y calidad de muestra (semanal). Este dominio sostiene la validez de
confirmación/descartes y evita falsas certezas por retrasos o muestras inadecuadas. Sus trazadores
mínimos se orientan a: adecuación de muestra, tiempos de traslado/procesamiento y consistencia entre
clínica-epidemiología-laboratorio. Cuando estos indicadores se deterioran, el sistema pierde precisión
para focalizar bloqueo y puede desperdiciar capacidad operativa.
D) Respuesta y contención (diario/semanal). Este dominio verifica ejecución real del paquete: tiempo
a activación de bloqueo, intensidad (dosis aplicadas por foco con denominador local) y recuperación de
rezagos en el área de influencia. La lógica es priorizar métricas que reflejen acción colectiva (aceptación
de contactos, cooperación comunitaria, capacidad de brigadas) más que solo productividad agregada.
E) Fricción conductual e implementación (semanal/quincenal). Este dominio operacionaliza ICC como
variable emergente medible. Integra: (1) un diagnóstico mínimo de fricción (perfil BeSD/5C
predominante: restricciones, desconfianza, cálculo/infodemia, complacencia o baja responsabilidad
colectiva) y (2) un set mínimo de resultados de implementación (adopción, fidelidad, penetración y
sostenibilidad). Esta combinación evita que la “brecha conductual” se traduzca en explicaciones
genéricas y permite ajustar mecanismos (CC/MI, prosocialidad, reducción de fricción, prebunking)
según el perfil dominante.
El tablero activa el paquete por escenarios mediante reglas simples basadas en umbrales y tendencia:
(1) señales persistentes de inequidad/cobertura efectiva insuficiente activan el paquete de rezagos; (2)
sospechoso/confirmado y deterioro de tiempo-crítico activan el paquete de brote focal; (3) múltiples
focos, movilidad y señales de infodemia, junto con caída de oportunidad, activan el paquete
multiterritorial. La implementación se considera adecuada solo si el núcleo se adopta, se ejecuta con
fidelidad, alcanza los microterritorios prioritarios y se sostiene el tiempo suficiente para impactar
cobertura efectiva y contención.

pág. 3105
DISCUSIÓN
El aporte central de este trabajo es proponer y operacionalizar un giro epistémico: interpretar la
reemergencia del sarampión como un evento centinela de una propiedad emergente del sistema
sociosanitario y comunitario, la inmunidad colectiva conductual (ICC). En sarampión, el umbral
biológico de control (dos dosis con alta cobertura) es condición necesaria, pero no suficiente: la
protección poblacional depende de que comunidades y sistemas sostengan conductas repetidas y
coordinadas (completar esquemas, aceptar vacunación de contactos y bloqueo, reducir fricción de
acceso y responder en ventana 48–72 h) y de que estas conductas sean gobernables y verificables en
microterritorios. Esta lectura es consistente con la naturaleza de la vacunación como dilema de acción
colectiva, donde incentivos individuales, normas sociales y confianza influyen en cooperación y “free-
riding” (aprovechamiento del oportunista), afectando la estabilidad del comportamiento protector (Su,
2023).
El valor de la ICC no es retórico: su ventaja es convertir una explicación difusa (“baja cobertura”,
“hesitación”) en una variable operativa, expresada como patrón medible de perfiles de fricción
(cognitivos, normativos y prácticos) y de capacidad de implementación (adopción, fidelidad,
penetración y sostenibilidad) en microterritorios. Integrar BeSD/5C permite segmentar fricciones
dominantes y seleccionar mecanismos adecuados; ERIC permite especificar el “qué se hace” sin
ambigüedad; Proctor y RE-AIM permiten verificar si la intervención se implementa con calidad y si
alcanza y se sostiene con impacto poblacional (Betsch, 2018; Glasgow, 1999; Powell, 2015; Proctor,
2011; WHO, 2022a; WHO, 2022b). En conjunto, este encadenamiento desplaza el foco desde
promedios agregados hacia la gobernanza de micro decisiones repetidas, que es donde se define la
protección real.
Una contribución diferencial es situar a las ciencias del comportamiento —y en particular al Modelo
Cognitivo-Conductual y a la psicología positiva/prosocialidad— como mecanismos estructurales de
ICC, no como apéndices comunicacionales.
Primero, el Modelo Cognitivo-Conductual aporta herramientas para cerrar la brecha intención-acción
bajo fricción: manejo de sesgos de riesgo/beneficio, reducción de evitación y postergación, resolución
de barreras prácticas y planificación conductual.

pág. 3106
La entrevista motivacional, como modalidad breve compatible con campo, opera directamente sobre
ambivalencia y decisión inmediata, crucial en bloqueo y vacunación de contactos (Gagneur, 2020).
Además, la evidencia psicológica aplicada respalda que intervenciones basadas en ciencia del
comportamiento pueden incrementar captación y adherencia, particularmente cuando se diseñan para
contextos reales y se acoplan a flujos de servicio (Brewer, 2017).
Segundo, la psicología positiva y la prosocialidad sostienen cooperación cuando la percepción
individual de riesgo cae (escenario típico en poseliminación). La responsabilidad colectiva, normas
sociales y marcos de protección de terceros estabilizan la conducta protectora y reducen la volatilidad
motivacional; en vacunación se ha observado mayor disposición cuando se enfatiza explícitamente la
protección de personas vulnerables, lo que convierte el acto en una conducta prosocial con valor
normativo (Böhm, 2019). En términos de ICC, estos mecanismos son esenciales para mantener
coberturas efectivas sin depender exclusivamente del miedo o de la urgencia del brote.
En la dinámica contemporánea, la infodemia actúa como amplificador de fricción cognitiva (cálculo
distorsionado), de desconfianza y de polarización normativa. Por ello, el componente digital no debe
limitarse a “desmentidos” reactivos: la inoculación cognitiva (prebunking) ofrece un enfoque
preventivo para fortalecer resistencia a desinformación antes de la exposición, relevante cuando los
brotes incrementan circulación de rumores (Van der Linden, 2024). La agenda de la OMS respalda
integrar monitoreo mínimo, respuesta rápida y evaluación adaptativa como parte del paquete, no como
actividad periférica (WHO, 2021).
El tablero trazador mínimo (Figura 1) es el punto donde la ICC se transforma en gobernanza y rendición
de cuentas. Al integrar inmunidad efectiva y equidad subnacional con oportunidad (detección–
laboratorio–respuesta) y con fricción conductual/implementación, el sistema puede aprender
semanalmente y ajustar mecanismos antes de que se exprese transmisión extensa. En términos prácticos,
el tablero evita dos errores frecuentes: intensificar operaciones sin diagnóstico conductual, o saturar
comunicación sin corregir fricción de acceso, decisión y cooperación. Esta convergencia es
especialmente pertinente para municipios/distritos, donde se materializan bolsillos subvacunados y se
ganan o pierden las ventanas de 48–72 h.

pág. 3107
Aunque este trabajo utiliza el sarampión como caso paradigmático —por su extrema transmisibilidad y
su alta sensibilidad a brechas conductuales—, el giro epistémico propuesto es conceptualmente
extensible a otras enfermedades infectocontagiosas de alta expresión epidemiológica poblacional,
donde la inmunidad biológica o la protección individual dependen críticamente de la cooperación
sostenida y de la respuesta oportuna del sistema.
Ejemplos relevantes incluyen la influenza estacional y pandémica (adherencia a esquemas, refuerzos y
medidas no farmacológicas), la COVID-19 en fases posagudas (fatiga conductual, free-riding y erosión
de normas), la tos ferina (completitud de esquemas en adolescentes y adultos), la poliomielitis en
contextos de reemergencia, y enfermedades transmitidas por vectores como dengue, donde la protección
colectiva depende de conductas repetidas, coordinadas y territorializadas (eliminación de criaderos,
aceptación de intervenciones comunitarias).
En estos escenarios, la falla no se explica únicamente por déficits tecnológicos o logísticos, sino por la
incapacidad de sostener conductas protectoras bajo baja percepción de riesgo, desinformación o fricción
práctica. La ICC ofrece un lenguaje común para diagnosticar estas fallas, intervenirlas con mecanismos
conductuales específicos y verificar su desempeño mediante indicadores mínimos de implementación
y alcance.
Este manuscrito es una revisión narrativa trazable orientada a implementación; su propósito no es
estimar efectos causales propios, sino ofrecer un marco replicable y verificable. Dos líneas de
investigación-implementación son prioritarias: (1) validar qué trazadores de fricción (BeSD/5C
mínimo) predicen mejor las fallas de respuesta y acumulación de susceptibles a nivel subnacional, y (2)
evaluar combinaciones del paquete por escenario respecto a penetración, fidelidad y sostenibilidad bajo
presión operativa. En paralelo, se requiere evaluar estrategias de normas sociales y prebunking en
contextos con alta exposición digital, para identificar componentes con mayor retorno conductual.
En síntesis, ICC permite pasar del umbral biológico al desempeño real del sistema: la inmunidad
colectiva se construye cuando se logra sostener cooperación, reducir fricción y ejecutar respuestas
rápidas con medición mínima. Leer al sarampión como centinela de ICC ofrece una vía científica y
práctica para fortalecer control y equidad subnacional en México y América Latina.

pág. 3108
CONCLUSIONES
El sarampión, por su alta transmisibilidad, opera como evento centinela que hace visibles fallas
acopladas de cobertura efectiva, equidad subnacional y velocidad de respuesta; estas fallas se explican
mejor si se incorpora una dimensión causal conductual y de gobernanza.
Proponemos un giro epistémico: la inmunidad colectiva conductual (ICC) como variable emergente del
sistema sociosanitario y comunitario, determinada por la adopción, repetición y coordinación de
conductas protectoras (esquema completo, aceptación de contactos/bloqueo, reducción de fricción y
resistencia a desinformación) y por la capacidad de operar en ventanas críticas (48–72 h).
La ICC es operacionalizable y medible: puede diagnosticarse mediante perfiles de fricción (BeSD/5C),
intervenirse con un motor conductual centrado en mecanismos cognitivo-conductuales (incluida
entrevista motivacional) y de psicología positiva/prosocialidad (normas y responsabilidad colectiva), y
verificarse con indicadores mínimos de implementación y alcance.
La arquitectura propuesta (paquete mínimo por escenarios + tablero trazador mínimo) permite pasar de
la planificación genérica a acción colectiva verificable en municipios/distritos, donde se materializan
bolsillos subvacunados y se ganan o pierden las ventanas tiempo-críticas.
Aunque el sarampión constituye un caso centinela de máxima sensibilidad, el marco de inmunidad
colectiva conductual es potencialmente transferible a otras enfermedades infecciosas donde la
protección poblacional depende de cooperación sostenida, reducción de fricción y gobernanza
conductual territorializada, lo que abre una agenda de aplicación y evaluación comparativa en salud
pública.
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