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“El sujeto de la experiencia no es el sujeto del saber, o el sujeto del poder, sino el sujeto de la formación
y la transformación” (Skliar & Larrosa, 2011, p. 17). A partir de allí, se observó como resultado la
facilidad que los dispositivos ofrecen en participación equitativa y expresión genuina de los estudiantes;
adicionalmente, observaron que los docentes adoptaron metodologías innovadoras, transformando sus
prácticas pedagógicas y se fortaleció el intercambio y el vínculo cultural a partir de la implementación
de video-cartas y maratones audiovisuales entre comunidades educativas de ambos países. Con ello, se
observó que los dispositivos tienen el potencial de ser herramientas efectivas para des-jerarquizar el aula
y fomentar la autonomía creativa; además, la experiencia destacó la importancia de la formación docente
en metodologías audiovisuales, por lo que la integración del cine en la educación requiere flexibilidad
institucional y reconocimiento de su valor pedagógico, ya que es necesario seguir explorando y
sistematizando estas prácticas para su implementación en diversos contextos educativos.
Con un enfoque similar al anterior, Ana Inés Heras Monner en su documento “Pensando lo audiovisual.
Método, técnica, teoría” (2009) explora el lenguaje audiovisual como herramienta metodológica, técnica
y teórica en la investigación en Ciencias Sociales y Humanidades, analizando sus potencialidades,
limitaciones y su relación con otros lenguajes; adicionalmente, analiza la tensión entre creación
(apertura) y convención (clausura) en su uso y propone estrategias para su aplicación en investigaciones
trans-disciplinares. El documento se sustenta en la teoría del lenguaje de Bajtín y Castoriadis, a partir
del planteamiento que: “Todas las áreas de la actividad humana implican el uso de lenguaje, aún cuando
la naturaleza y forma de sus usos sean tan diversas como diversas son las esferas de actividad humana”
(Bajtín, 1996), de allí se desprende la cualidad poética (creativa) del lenguaje y su dualidad como arte
(polisemia) y ciencia (precisión); adicionalmente, toma el lenguaje audiovisual como: “Un código cuyos
enunciados se producen a partir de la combinación de imagen y sonido, con una gramática específica”
(Metz, Zunzunegui, 2005) y señala su “densidad senso-perceptiva” y capacidad de sinestesia (Kuri,
2004). Por medio de un enfoque desde la reflexión teórico-práctica basada en experiencias de
investigación con audiovisual la autora observa que el lenguaje audiovisual desde su polisemia
enriquece, pero también complejiza su uso científico; así mismo, destaca la necesidad de guion técnico-
narrativo y crítica a la jerarquización de lenguajes en la academia se observa que las estadísticas o
escritos académicos también construyen retóricas, pero se cuestionan menos. De allí, concluye que el