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invaluable ayuda de los profesores.” (resumen).
En el sentido anterior es de observarse que en los últimos años se han generado en los espacios de
educación superior en prácticamente todo el mundo, múltiples connotaciones para hacer alusión
respecto de violaciones a Derechos Humanos, entre ellas la discriminación, con una variante que
exacerba lo más perverso del ser humano y que es el discurso de odio en el cual se encuentran
denostaciones que conllevan a la como la humillación, el aislamiento, desprecio, incitación ya sea de
forma verbal o mediante libelos etc., cuyas conductas bien por razones de género, ideología, sexo, etaria
, política y en el presente caso a estudio la profesional, que afectan notablemente la integridad de una
persona y causan menosprecio a su identidad, familia, bienes, posesiones o trabajo.
De acuerdo con McHugh. C. (2024b), Los estudiantes al ingresar a las instituciones de educación
superior conocen nuevas experiencias de convivencia y adquieren nuevas ideas que en ocasiones
tergiversan su entorno o los influyen de manera extrema manifestando diversas formas de discurso de
odio y aunque las diversas instituciones de educación superintelectual procuran la libertad de expresión
y el derecho a disentir, se violan los límites indispensables para procurar el respeto a la dignidad humana
y a los derechos fundamentales.
El primer objetivo de esta investigación sobre el discurso de odio es analizar las causas y su impacto en
las instituciones de educación que representan un desafío para la esencia humanista de quienes se forman
en las instituciones educativas superiores. El segundo es considerar soluciones viables para enfrentar
este flagelo a través del pensamiento crítico.
El discurso de odio, al igual que el resto de las modalidades de discriminación causa graves daños en
quién es la victima pues muchas veces se ven afectados en distintas esferas de su vida, en el caso de los
profesionistas específicamente en su campo laboral e incluso en los casos más extremos en su integridad
e identidad personal, el daño es tal que algunos terminan en desenlaces fatídicos.
Es común estigmatizar al interior de una institución educativa, bien por la posición económica, por la
apariencia física, el sexo o la identidad de género que posea, o bien por la ideología con la que cuenta
el estudiante el docente o el trabajador de la institución.
La suma de conductas repetidas de discriminación por parte de un profesor o la incitación del mismo a
un grupo de alumnos a que las ejecuten o viceversa, constituye el “bullying”, una situación que