COMPETENCIAS AMBIENTALES: UNA
REFLEXIÓN SOBRE LA FORMACIÓN DE UNA
CIUDADANÍA AMBIENTAL SOSTENIBLE

ENVIRONMENTAL COMPETENCIES: A REFLECTION ON

THE FORMATION OF A SUSTAINABLE ENVIRONMENTAL

CITIZENSHIP

Cristina Alba García

Universidad Popular del Cesar

Paula Calderón Salazar

Universidad Popular del Cesar

Luis García-Noguera

Universidad Popular del Cesar
pág. 4620
DOI:
https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i2.23499
Competencias Ambientales: una reflexión sobre la formación de una
ciudadanía ambiental sostenible

Cristina Alba García
1
cristialga@hotmail.com

https://orcid.org/0009-0001-8625-3476

Universidad Popular del Cesar

Colombia

Paula Calderón Salazar

paula.calderon1923@gmail.com

https://orcid.org/0000-0001-5537-3582

Universidad Popular del Cesar

Colombia

Luis García
-Noguera
luisjuancarlos@gmail.com

https://orcid.org/0000-0002-8004-0293

Universidad Popular del Cesar

Colombia

RESUMEN

Se aborda la importancia del desarrollo de las competencias ambientales y su vínculo con la
implementación de prácticas ciudadanas sostenibles en el sistema educativo colombiano. En el marco
de la necesidad de formar ciudadanos críticos, responsables y comprometidos con el cuidado del
entorno, sin limitar las competencias ambientales a la adquisición de conocimientos, sino que integran
habilidades, valores y actitudes. En el marco normativo, se resalta la inclusión de la educación ambiental
en la Ley General de Educación, la institucionalización de los Proyectos Ambientales Escolares y los
lineamientos del Plan Decenal de Educación. Por ello, se hace énfasis en la importancia de
transversalizar la educación ambiental en áreas como las Ciencias Naturales, con el fin de que se
convierta en un componente articulador en el proceso educativo. También, se presentan algunas
experiencias como el compostaje y las granjas escolares como ejemplos de prácticas ciudadanas
sostenibles. Se concluye que, entre los retos más importantes en Colombia para la implementación de
la educación ambiental en los colegios, está la necesidad de fortalecer la formación docente en educación
ambiental, asegurar recursos económicos y logísticos adecuados, y fomentar la articulación
interinstitucional entre el Estado, sector privado, universidades y sociedad civil.

Palabras clave: educación ambiental; ciudadanía; proyectos ambientales educativos; competencias
ambientales; sostenibilidad.

1
Autor principal
Correspondencia:
cristialga@hotmail.com
pág. 4621
Environmental competencies: a reflection on the formation of a sustainable
environmental citizenship

ABSTRACT

This paper addresses the importance of developing environmental competencies and their link to
implementing sustainable civic practices within the Colombian education system. It focuses on the need
to cultivate critical, responsible citizens committed to environmental stewardship, emphasizing that
environmental competencies should not be limited to knowledge acquisition but should integrate skills,
values, and attitudes.
Within the regulatory framework, the paper highlights the inclusion of
environmental education in the General Education Law, the institutionalization of School

Environmental Projects, and the guidelines of the Ten
-Year Education Plan. Therefore, emphasis is
placed on the importance of mainstreaming environmental education across subjects such as Natural

Sciences, so that it becomes a unifying component in the educational process.
Experiences such as
composting and school farms are also presented as examples of sustainable civic practices.
It is
concluded that among the most important challenges in Colombia for the implementation of

environmental education in schools are the need to strengthen teacher training in environmental

education, ensure adequate economic and logistical resources, and
foster inter-institutional collaboration
among the government, the private sector, universities, and civil society.

Keywords:
environmental education; citizenship; educational environmental projects; environmental
skills; sustainability.

Artículo recibido 28 febrero 2026

Aceptado para publicación: 28 marzo 2026
pág. 4622
INTRODUCCIÓN

El término “competencia” se refiere a la capacidad y habilidad que tiene una persona para plantear la
mejor solución en el menor tiempo a una problemática específica (Mora-Penagos y Guerrero-Guevara,
2022). En ese sentido, las competencias ambientales según Quispe (2025), se refieren a los
conocimientos empleados al buscar desarrollar retos ambientales. Por su parte el término Desarrollo
Sostenible mencionado en el Informe de Brundtland (ONU, 1987), es definido como “un modelo de
desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer las necesidades de las futuras
generaciones” (p. 59). Bajo esa consideración, según Arango (2021), más ampliamente se puede definir
a la Educación para el Desarrollo Sostenible (EDS), como una “visión educativa que busca formar
ciudadanos con los conocimientos, habilidades, valores y actitudes que los empoderen para promover
sociedades justas, sostenibles y resilientes” (p. 196 ).

En ese sentido, los términos “competencia ambiental y sostenibilidad” definidos anteriormente son de
gran importancia en la labor educativa que realizan los maestros Colombia, teniendo un impacto
significativo en las escuelas y los territorios. Bajo esa premisa, este articulo de reflexión ha sido diseñado
tomando como base fundamental la revisión de antecedentes y teórica realizada en el estudio “Del
Compost al Aula: Integrando Prácticas Sostenibles de La Granja Escolar Al Desarrollo de Competencias
en las ciencias Naturales y la Educación Ambiental en el Colegio Pestalozziano en Sucre Colombia”,
proyecto de investigación, realizado para optar el título de Magister en Pedagogía Ambiental para el
Desarrollo Sostenible en la Universidad Popular del Cesar (Colombia). Por ello, se presentan soportadas
y argumentadas con criterios científicos, las reflexiones con respecto a las competencias ambientales
que se deben desarrollar en los estudiantes de la educación básica en Colombia para promover una
ciudadanía sostenible, enmarcando la reflexión en la macro pregunta, ¿cuáles son las competencias que
se desarrollan mediante la educación ambiental para promover una ciudadanía sostenible y cómo estas
pueden fomentar el cuidado y preservación del entorno?, tomando como base esta macro pregunta, se
propone responder a lo largo del articulo a las siguientes micro preguntas que permiten ampliar un poco
más la visión sobre el abordaje de las competencias ambientales: ¿cuáles son las políticas públicas que
en Colombia apoyan el desarrollo de competencias ambientales en estudiantes de educación básica y
media?, ¿cómo se observa la inclusión de las competencias ambientales en la catedra de las Ciencias
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Naturales en Colombia?, y ¿cuál es la importancia de los proyectos ambientales escolares (PRAE), para
el desarrollo de competencias ambientales en los estudiantes?

METODOLOGÍA

La revisión documental propuesta en este artículo, se desarrolló a través del paradigma interpretativo,
temiendo en cuenta en el enfoque cualitativo, lo que permite valorar el objeto de estudio desde las
situaciones que subyacen y orientan sus actuaciones (Hernández et al., 2016). En coherencia, este
estudio tiene un alcance descriptivo y diseño bibliográfico, que le permite dar cuenta de las fuentes
secundarias en las que se soporta la revisión sistemática de la literatura adelantada dentro de la
investigación.

Bajo esa consideración, es conveniente señalar que los criterios de inclusión considerados en la revisión
documental fueron: artículos científicos publicados de 2016 a 2025, artículos publicados en revistas
indexadas en Scopus, Redalyc o Scielo y publicaciones cuyo objeto de estudio fueron la huerta escolar,
la formación de competencias ciudadanas ambientales o la educación ambiental.

Para el desarrollo de la revisión documental, se diseñó como instrumento una ficha de resumen analítico
especializado, la cual fue sistematizada en una matriz de revisión documental. Siendo esta última objeto
de revisión a través del análisis de contenido (Tamayo, 2018). De igual forma, es conveniente señalar
que, durante la revisión documental, se emplearon los operadores booleanos AND (competencias
ambientales AND ciudadanía ambiental sostenible AND educación ambiental), OR (competencias
ambientales OR conducta ambiental, ciudadanía ambiental sostenible OR gestión ambiental), NOT
(competencias ambientales AND ciudadanía ambiental sostenible NOT política ambiental).

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

Competencias que se desarrollan mediante la educación ambiental en Colombia y como estas
aportan a la generación de prácticas ciudadanas sostenibles.

La Política Nacional de Educación Ambiental en Colombia (PNEA), tiene como objetivo fundamental
desarrollar competencias ambientales en los ciudadanos con el fin de lograr una transformación social,
así como la construcción de comportamientos ciudadanos ambientales sostenibles (Chaverra Gómez,
2023). En ese sentido, las competencias que se fortalecen a través de la Educación Ambiental (EA),
incluyen la conciencia y sensibilidad sobre los desafíos ambientales, el conocimiento y entendimiento
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del ambiente, y las habilidades para identificar y contribuir a resolver problemas ambientales presentes
en su entorno (Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, 2025). Por ello, los colegios públicos y
privados del país, así como algunas universidades, han venido trabajando en el mejoramiento de sus
planes de estudio y fortaleciendo los currículos, con la intención de promover el desarrollo de estas
competencias de manera que a lo largo del tiempo se construya una sociedad autosostenible donde se
logre la identificación de situaciones problema que afectan el medio ambiente y la búsqueda y puesta
en práctica de soluciones adecuadas que permitan darles fin.

Bajo mesa apuesta, estas acciones curriculares que se vienen implementando hace varios años, han dado
frutos significativos, incluyendo la promoción de la educación ambiental como un recurso para la
formación de una ciudadanía ambiental responsable y sostenible (Niño Gutiérrez et al, 2025), y de forma
interdisciplinar proyectos como el Proyecto Ambiental Escolar (PRAE), que apoya el desarrollo de estas
competencias en lo declarativo, procedimental y actitudinal, tanto en estudiantes como en docentes de
todas las instituciones educativas de Colombia (Arias Navarro et al., 2024).

Sin embargo, también es importante mencionar otras competencias significativas como es el
pensamiento sistémico, el cual permite en los estudiantes la posibilidad de analizar las interacciones
entre diversos componentes de los ecosistemas y así reconocer que las acciones humanas pueden tener
acciones positivas y negativas en los ecosistemas a corto, mediano y largo plazo (Gutiérrez Cadena y
Frausto Rojas, 2022).

También, la competencia de anticipación, la cual permite proyectar una visión del futuro comprendiendo
que implicaciones pueden tener las acciones y decisiones de la actualidad en la sostenibilidad ambiental
(Karelovic y Kong, 2022). De la misma manera, a través de la EA se promueve el desarrollo de la
competencia normativa, la cual implica reconocer que existen principios éticos y morales en las
acciones, lo cual debería conllevar a actuar con mayor responsabilidad y tomar decisiones mas
responsables en el cuidado y preservación del medio ambiente (Mora et al., 2021).

En ese sentido, la habilidad de la competencia normativa, en la cual el individuo es capaz de reconocer
un problema, también se puede identificar como una competencia estratégica, que esta se orienta al
diseño e implementación de acciones concretas que permitan la transformación de realidades
socioambientales (Mora et al., 2021).
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Bajo esa misma consideración, los objetivos enmarcados en el PNEA en cuanto al desarrollo de
competencias ambientales, dan cuenta de lo que se espera lograr a lo largo del tiempo, para emprender
acciones concretas que permitan su gestión y materialización. En este sentido, de acuerdo con Karelovic
y Kong (2022), se deben tener en cuenta varios aspectos claves, entre los que se encuentran: formar
ciudadanos críticos y reflexivos, fomentar la participación ciudadana, generar conocimiento y reconocer
saberes, promover el desarrollo de habilidades para la acción y fortalecer la conciencia y la
sostenibilidad.

En esa lógica, la educación ambiental en Colombia contribuye ampliamente a la formación de
ciudadanos sostenibles, críticos, activos y amigos del medio ambiente, capaces de comprender y actuar
frente a los desafíos que muestra la actualidad. De esta manera no solo se contribuye al cuidado y
preservación del medio ambiente, a través de acciones concretas, sino que se favorece al alcance de un
pensamiento autosostenible indispensable en la actualidad (García-Noguera et al., 2024).

¿Pero qué son las practicas ciudadanas sostenibles y como aportan las competencias ambientales en su
aplicación?, las practicas ciudadanas sostenibles, concepto que se ha venido mencionando y que vale la
pena aclarar se define como un conjunto de acciones que permiten satisfacer las necesidades actuales de
la sociedad sin poner en riesgo los recursos naturales ni las condiciones de vida de generaciones futuras,
con un claro compromiso ciudadano con la búsqueda política del bien común (García-Noguera et al.,
2024; Organización de las Naciones Unidas, 2015). Estas prácticas, promueven la conservación del
medio ambiente generando a su vez cambios culturales y sociales que pueden afectar positivamente no
solo en el cuidado de la naturaleza y el aprovechamiento de los recursos, sino también en la economía
y producción de alimentos sanos. Por ello, el desarrollo de competencias ambientales en los colegios
permite la ampliación de prácticas ciudadanas sostenibles, para satisfacer las necesidades actuales de la
sociedad sin poner en riesgo los recursos naturales ni las condiciones de vida de generaciones futuras
(Organización de las Naciones Unidas, 2015). Estas prácticas promueven la conservación del medio
ambiente generando a su vez cambios culturales y sociales que pueden afectar positivamente al planeta
y al ser humano, no solo en el cuidado de la naturaleza y el aprovechamiento de los recursos, sino
también en la economía y producción de alimentos sanos.

También, otras apuestas que definen las prácticas ambientales para promover una ciudadanía sostenible,
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en el marco de la formación de las competencias ambientales, es verlas como un conjunto de acciones
planificadas, que garantizan en gran medida el equilibrio entre el ser humano, la preservación de los
ecosistemas y el uso responsable de los recursos naturales (Karelovic y Kong (2022). En ese sentido, de
acuerdo con Sachs (2015), la sostenibilidad implica la armonización de aspectos sociales, económicos
y ambientales que aseguran la calidad de vida tanto del presente como del futuro. Por ello, Escobar
(2019), sostiene que las practicas sostenibles no solo implican el cuidado del medio ambiente, sino que
también se incluyen procesos de formación académica y de cambio de pensamiento en una cultura. En
tales consideraciones, la intención de una práctica ciudadana sostenible, es mejorar la relación entre las
comunidades y el medio ambiente. Por ello, Martínez-Alier (2020), sostiene que, prácticas ambientales
como estas, son fundamentales para lograr la transición hacia unas sociedades mas justas ya que
permiten un cambio en los patrones de producción y de consumo. De esta forma las practicas ciudadanas
sostenibles se convierten en una herramienta que integra la conciencia en el cuidado del medio con
acciones concretas en espacios como las escuelas, las familias y las comunidades.

En ese sentido, hablando de acciones claras en cuanto a prácticas ciudadanas sostenibles y que se logran
gracias al desarrollo de competencias ambientales, se puede mencionar la gestión de residuos orgánicos
mediante el compostaje. Esta acción concreta, permite transformar desechos, como restos de alimentos
o residuos de una granja, en abono orgánico natural (Valencia y García, 2024). Bajo esa consideración,
gracias a esta práctica se disminuye notablemente la cantidad de basura que se envía a los vertederos
fortaleciendo al mismo tiempo la fertilidad del suelo para mejorar los procesos de cultivo (PNUMA,
2021).

Por ello, en el caso particular del proyecto mencionado al inicio de este artículo, se realizó la practica
del compostaje en una granja escolar. Un proceso que se convirtió en una oportunidad pedagógica para
realizar una práctica sostenible y generar nuevos conocimientos logrando que los estudiantes
comprendan el ciclo natural de la materia, así como la importancia en el aprovechamiento de recursos
naturales.

Bajo esa consideración, otra forma de integrar las competencias ambientales en la practica real de la
sostenibilidad, es la implementación de granjas escolares porque permite integrar el cuidado de los
animales, el cultivo de alimentos y la producción de abonos orgánicos en un establecimiento educativo
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(López y García, 2024). Este proceso, también se llevó a cabo durante el desarrollo del proyecto de
investigación “Del Compost al Aula: Integrando Prácticas Sostenibles de La Granja Escolar Al
Desarrollo de Competencias en las ciencias Naturales y la Educación Ambiental en el Colegio
Pestalozziano en Sucre Colombia”. Gracias a esta práctica sostenible, se logró fortalecer la conexión de
los estudiantes con su medio ambiente y generar una conciencia crítica acerca de la importancia de
mantener relaciones de equilibrio con su medio más próximo, a la vez que fortalece el trabajo en equipo
y el reconocimiento y valoración de los recursos.

En este mismo sentido, se puede mencionar que, algunas de esas practicas de promoción de
competencias ambientales que se consideran sostenibles y que se fomentan con la implementación de
las granjas escolares, son por ejemplo la separación de residuos, la reutilización de materiales, la
implementación de huertos, el uso adecuado del agua en los riegos y la producción del compost como
una alternativa de abono orgánico en la fertilización de los suelos (Ministerio de Ambiente y Desarrollo
Sostenible, 2019). Con estas prácticas, se logra establecer beneficios concretos que aportan los desechos,
fomentar la autosuficiencia alimentaria y evidenciar que la sostenibilidad puede aplicarse desde la
escuela, de forma práctica y segura (López y García, 2024). Igualmente es importante resaltar que las
practicas sostenibles no solo se limitan a acciones concretas de cuidado del medio ambiente, sino que
son cambios de actitud y de valores que se pueden extender hacia los hogares y comunidades, de esta
manera tanto la granja escolar como la practica del compostaje son herramientas pedagógicas que
ayudan a mejorar la calidad ambiental de la institución, preparando a los estudiantes para enfrentar retos
actuales de la crisis ambiental actual (Organización de las Naciones Unidas, 2015; Programa de las
Naciones Unidas para el Medio Ambiente, 2021).

Políticas Públicas en Colombia que apoyan el desarrollo de competencias ambientales.

En Colombia, el marco normativo y de políticas públicas, se reconoce a la educación ambiental como
un eje fundamental para la formación ciudadana y el desarrollo sostenible, debido a ello varias leyes y
programas gubernamentales, han impulsado la consolidación de competencias ambientales en los
contextos escolares. Todo ello con el fin de articular la enseñanza a la transformación de la sociedad y
a la construcción de una sociedad que actué en pro del cuidado y preservación del medio ambiente
(García-Noguera y Vásquez, 2022).
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En ese sentido, uno de los mayores logros de la EA, fue su inclusión en la Ley 115 de 1994, Ley General
de Educación. En esta ley, se mencionan los fines de la educación en forma general, señalando con
relación a EA en el Artículo 5, que esta corresponde a “la adquisición de una conciencia para la
conservación protección y mejoramiento del medio ambiente, de la calidad de vida del uso racional de
los recursos naturales, de la prevención de desastres dentro de la cultura ecológica” (Congreso de la
republica , 2025). También, en este mismo año se vinculó a través del Decreto 1860 de 1994,
reglamentario de la Ley General de Educación, el Proyecto Ambiental Escolar (PRAE), como un eje
transversal del currículo, desde donde se busca promover el desarrollo de la educación ambiental en el
escenario de la escuela y la comunidad educativa, teniendo una incidencia significativa en los procesos
ambientales desarrollados en las instituciones educativas colombianas (Barrero Navarro y Rojas
Bahamón, 2025).

De igual manera, a través del Decreto 1743 de 1994, se institucionalizó el PRAE para todos los niveles
de educación formal, fijando criterios para promover la educación ambiental no formal e informal.
Adicionalmente se estableció la coordinación entre el Ministerio de Educación Nacional y el Ministerio
de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible (Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, y
Ministerio de Educación Nacional, 2002).

Bajo esa misma consideración, igualmente se encuentra, el informe de la Misión de Ciencia, Educación
y Desarrollo de 1994 “Colombia al filo de la oportunidad” con miras al siglo XXI (Misión de Sabios,
1996), y el informe de la Misión Internacional de Sabios de 2019 (Misión de Sabios Colombia, 2019),
donde se deja ver la importancia de la formación ciudadana en el cuidado y preservación del medio
ambiente.

También, en 1996 mediante el Plan Decenal de Educación (1996-2005), se incorporó la EA como un
elemento necesario para mejorar la calidad de vida del país. Con miras a apoyar el fortalecimiento de la
institucionalización de la educación ambiental en los colegios (Diez, 1996). Para ello se inició con la
implementación del proyecto “incorporación de la dimensión ambiental en la educación básica” en áreas
rurales y urbanas pequeñas del país, brindando una oportunidad para visualizar la educación ambiental
desde las pequeñas comunidades (Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, 2025), situación que
se ha ratificado dentro de las apuestas del Ministerio de Educación Nacional (MEN) en el Plan Nacional
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Decenal de Educación 20162026. El camino hacia la calidad y la equidad, destacando la importancia
de la educación ambiental para hacer frente a la crisis climática que afecta el planeta (Ministerio de
Educación Nacional, 2016).

En ese orden de ideas, La incorporación de la educación ambiental se vincula al currículo a través de un
proceso secuencial y permanente, y no a través de acciones aisladas (Meza Salcedo et al., 2023). La
intención es que contribuya a la formación de estudiantes dinamizadores del ambiente. Para ello se ha
propuesto que la educación ambiental se trabaje desde los siguientes tópicos: trabajos por problemática
ambiental a través de proyectos escolares (PRAE), construcción de escuela abierta con proyección
comunitaria, formación permanente de maestros y dinamizadores ambientales a través de la
investigación, construcción de currículos flexibles, formación para el trabajo intersectorial, y formación
para el reconocimiento de género.

Teniendo en cuenta estas políticas educativas, se observa un avance importante para las instituciones
educativas de Colombia, ya que a través de ellas se reconoce la importancia de la formación de jóvenes
con conciencia ambiental (Angulo Mantilla et al., 2025), y también brindan un marco normativo que
apoya la integración de la EA a los currículos escolares. Sin embargo, aunque se considera importante
la normatividad existente, se evidencia que la implementación enfrenta algunas limitaciones como la
falta de formación docente especializada, la poca asignación de recursos y la constante tendencia a
considerar los proyectos PRAE, como actividades aisladas y no como un eje transversal del currículo.
Estas inconsistencias permiten evidenciar que, aunque existe un marco normativo claro, falta mayor
seguimiento y acompañamiento del compromiso en las instituciones y la voluntad de los gobiernos
locales, regionales y nacionales apoyando la implementación de la política ambiental (Ojeda-González
y Castro-Moreno, 2023).

En ese mismo sentido, otros aspectos que afectan el cumplimiento de la incorporación de la educación
ambiental en Colombia, especialmente en contextos rurales y comunidades pequeñas, son la falta de
recursos, la desigualdad educativa entre regiones, así como la evidente falta de capacitación de docentes
de estas regiones (Gutiérrez Aguilar et al., 2023). Esto evidencia la urgencia de pasar de la normatividad
a procesos administrativos que permitan el optimo financiamiento de la política de educación ambiental
en el país.
pág. 4630
Inclusión de la EA en la catedra de las Ciencias Naturales en Colombia.

Un aspecto muy importante a considerar en los colegios, es la inclusión de las competencias ambientales
en el área de ciencias naturales, en primera medida porque es un área desde la que se pueden
transversalizar los saberes ambientales y en segunda porque se podría considerar que los docentes de
áreas como esta, tienen mayor formación en competencias ambientales y se podrían lograr resultados
más completos (Núñez Tobar et al., 2023). En ese sentido, esta transversalización permite que los
estudiantes comprendan aspectos importantes como la relación especifica entre los saberes científicos y
los problemas ambientales presentes en su entorno. Y de forma más puntual, no se trata de que los
estudiantes, solo memoricen conceptos como los ecosistemas o los recursos naturales, sino que trabajen
desde las competencias de las ciencias naturales en el desarrollo de una conciencia ambiental y en
valores como la responsabilidad y la ética social (Angulo Castro et al., 2025).

En ese orden de ideas, Sauvé (2004), explica que “la educación ambiental no debe ser un tema aislado,
sino un eje transversal que transforme la relación de los estudiantes con su entorno, integrando
contenidos, valores y actitudes en todas las áreas del conocimiento” (p. 10). Lo que lleva a considerar
la importancia de problematizar el abordaje de las competencias ambientales dentro del área de ciencias
naturales, empleando recursos creativos e interdisciplinares que la vinculen con otras áreas del
conocimiento.

Bajo esa consideración. la transversalización de la EA en áreas como las ciencias naturales garantiza
que el desarrollo de las competencias ambientales no se limite únicamente a un proyecto como el PRAE,
ya que en la mayoría de las ocasiones se convierte en la realización de algunas actividades esporádicas
y totalmente aisladas de los currículos (Arias Navarro et al., 2024), sino que este sea un eje articulador
a partir del cual se puedan generar conocimientos desde la química, la biología, la física y la ecología,
y adicional a ello se generen practicas sostenibles y concretas como por ejemplo el compostaje, el
cuidado de la biodiversidad y el uso racional de recursos como el agua (Angulo Castro et al., 2025). Por
ello desde el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia (2019), se resalta la
importancia de que la EA sea incorporada como eje transversal en áreas como Ciencias Naturales, con
el fin de consolidar competencias ambientales y promover prácticas ciudadanas sostenibles desde la
escuela.
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En ese sentido, conociendo como se debe dar la inclusión de la educación ambientales en el currículo
formal de las instituciones educativas, es conveniente reflexionar sobre la forma como se está
desarrollando este proceso. En lo que respecta a la inclusión de la EA en el área de ciencias naturales o
en otras áreas del currículo, es un camino lleno de desafíos educativos, pedagógicos y curriculares, ya
que en la actualidad en el contexto colombiano se relega la EA a espacios aislados y no se trabaja como
un eje transversal (Núñez Tobar et al., 2023). Bajo esa dinámica, la integración de las competencias
ambientales en el currículo, genera una amplia brecha entre las normas y la realidad. Porque los
estudiantes pueden recibir conceptos e ideas claras sobre el cuidado ambiental, pero pocas oportunidades
para ponerlos en práctica o articularlas con otros saberes de otras áreas del conocimiento (Valencia y
García, 2024). Por ello, con el fin de cerrar esta brecha, se considera importante la implementación de
proyectos donde se priorice la ejecución de prácticas ciudadanas sostenibles como la generación del
compost desde una granja escolar, que no solo integre las ciencias naturales a la EA, sino que se brinde
una oportunidad real de interdisciplinariedad, y de participación activa de los estudiantes y la comunidad
educativa, para pasar del discurso ecológico a acciones reales y concretas que redunden en la
transformación ambiental de la escuela y el territorio (Cortés Cadena y Sarmiento Beltrán, 2022).

Al respecto, algunos autores como Cortes Cadena y Sarmiento Beltrán (2022), sostienen que la EA se
debe concebir no como un componente aislado, sino como un proceso transversal que permita el
desarrollo de algunos valores y principios éticos, así como un pensamiento crítico y un compromiso
ciudadano con el equilibrio entre el uso responsable de los recursos naturales y el bienestar humano. Sin
embargo, también Cortes Cadena y Sarmiento Beltrán (2022), manifiestan que la educación ambiental
en Colombia ha tenido diferentes avances y experiencias, pero aún enfrenta limitaciones importantes,
especialmente en lo relacionado con la sistematización y producción académica de dichas prácticas. Esto
refleja la necesidad de fortalecer la formación docente, así como lograr una mayor articulación de la
educación ambiental con el currículo escolar, de manera que trascienda de iniciativas aisladas hacia un
enfoque más estructurado y sostenible (Rodríguez et al., 2022).

La funcionalidad de los proyectos PRAE para el desarrollo de competencias ambientales en los
estudiantes

Los PRAE, son la estrategia del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible en un trabajo conjunto
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con el Ministerio de Educación Nacional para mitigar las situaciones de afectación del medio ambiente
en el cual están inmersas las instituciones educativas, promoviendo actividades de aprendizaje que
potencien el desarrollo de la ciudadanía ambiental sostenible (Núñez Tobar et al., 2023). En ese sentido,
los PRAE en las instituciones educativas, según la Organización de las Naciones Unidas para la
Educación (UNESCO), son una manera de incluir la educación ambiental como asignatura adjetivada,
pero adicional a ello son una estrategia para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), de
forma distinta, generando una transformación social que posibilite el alcance de la sostenibilidad de las
comunidades a nivel local, regional y nacional (UNESCO, 2024). En esa lógica, el planteamiento de los
ODS, muestra el interés por formar individuos con la capacidad para el aprender a saber, el aprender a
hacer, el aprender a vivir juntos, el aprender a ser y el aprender a transformarse y a transformar la
sociedad (Gómez, 2018). Por ello, los PRAE, se concibieron como un instrumento que permitiera la
inclusión de la dimensión ambiental en los Proyectos Educativos Institucionales (PEI), de forma que
lograra impactar positivamente a los estudiantes con un aprendizaje significativo, y contribuyera al
desarrollo de competencias ciudadanas y el reforzamiento del pensamiento crítico (Angulo Mantilla et
al., 2025).

Sin embargo, han surgido durante su implementación diversas situaciones que hasta la actualidad no
han permitido lograr una aplicación eficiente ni la obtención de resultados óptimos (Rodríguez et al.,
2022). Entre estos conflictos se puede mencionar que, a pesar de que las acciones realizadas dentro de
los PRAE deben impactar las comunidades estudiantiles, también debe reconocer el contexto ambiental
local como un escenario importante (Núñez Tobar et al., 2023). Sin embargo, en el área de las ciencias
naturales, no se tiene claro cual es el impacto de los PRAE en el contexto donde están las IE. Por ello,
según lo menciona Mora-Ortiz (2015), existen algunas limitaciones para utilizar los PRAE como apoyo
a los procesos de gestión ambiental local y son mínimas las contribuciones de estos en el contexto
territorial (Mora-Ortiz, 2015).

También, en algunas instancias como los Comité Municipales de Educación Ambiental, y los Comité
Interinstitucionales de Educación Ambiental, se ha venido manifestando la actual falta de articulación
de los diferentes actores de la comunidad educativa (estudiantes, docentes, padres de familia, directivos
y egresados), con la educación ambiental transversal, para la formación de individuos integrales con
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miras a la formación integral desde la visión de un desarrollo sostenible y sus dimensiones ambiental,
social, económico y cultural (Gómez, 2018). Esta situación, ha generado que la normatividad mencione
unas acciones mientras que las IE centran sus PRAE, en campañas de aseo, siembra de árboles, acciones
de sensibilización, quedándose cortos en el desarrollo de competencias ambientales que enfoquen al
estudiante para identificar situaciones de riesgo y realizar acciones de resolución de estas problemáticas
(Meléndez Madroñero et al., 2022). Dicho lo anterior, se puede entonces afirmar que lo que busca la
EDS a través de los PRAE, no se trata solo de explicar las problemáticas ambientales más urgentes o de
realizar algunas acciones por separado dentro de un proyecto ambiental (Murga-Menoyo, 2015) o quizá
de incluir contenidos de sostenibilidad en las asignaturas (Aramburuzabala et al., 2015), sino que
pretende ser un conjunto de acciones que lleven al fomento de comportamientos decididos a convertir
los estudiantes en ciudadanos sostenibles (Rodríguez et al., 2022). pero, aunque las metas son claras,
faltan acuerdos entre los diferentes entes y un mayor compromiso de todas las partes involucradas.

CONCLUSIONES

En conclusión, se puede afirmar que en la actualidad la formación de las competencias ambientales a
partir de la implementación de la EA, es un reto que requiere acciones efectivas de todos los entes
involucrados. Como aspecto positivo se resalta que Colombia cuenta con un marco normativo robusto
y bien fundamentado que respalda la inclusión de la dimensión ambiental en el sistema educativo. Sin
embargo, existe una amplia brecha entre la norma y la práctica de una ciudadanía sostenible, dando
origen a diferentes retos y desafíos, uno de ellos consiste en que la EA deje de ser vista como un eje
aislado y se logre su transversalidad en todos los niveles educativos. Esta inclusión radica no solo en su
incorporación al currículo sino en una transformación de las prácticas y metodologías que conlleven a
que el estudiante sea un actor frente a la sostenibilidad. Otro reto importante para lograr promover una
ciudadanía sostenible en los establecimientos educativos, consiste en la formación docente, esto con el
fin de lograr realizar una exitosa transversalidad en las diversas áreas. En ese sentido, los docentes en
su mayoría carecen de formación en EA actualizada. También, es importante que los docentes
fortalezcan sus competencias ambientales para que se conviertan en dinamizadores del cambio en sus
estudiantes y comunidad educativa.

De igual forma, es importante analizar también que esta falta de formación docente es una consecuencia
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de la escasa inversión destinada por parte de los entes gubernamentales. En este sentido, muchas
escuelas, sobre todo las ubicadas en zonas rurales, no cuentan con materiales adecuados, ni con
acompañamiento o apoyo técnico para desarrollar proyectos sostenibles. Esta limitación no solo frena
la continuidad de los programas, sino que también reduce el impacto de la EA en la formación de
competencias ambientales.

Bajo esa consideración, se resalta la necesidad de establecer una articulación interinstitucional que
involucre al Estado, la empresa privada, las universidades y la sociedad civil, en la ñpromoción de las
competencias ambientales dentro del escenario educativo, con intención de garantizar los recursos y el
seguimiento para lograr la efectividad de los proyectos. Una verdadera cultura ambiental requiere de
voluntad en los docentes y también de compromiso colectivo y sostenible a lo largo del tiempo.
Finalmente, un desafío crucial es avanzar para que la educación ambiental responda a las realidades
locales y a la mega diversidad del país en cuanto a las problemáticas ambientales que enfrenta, se
requiere por tanto un enfoque que reconozca la diversidad cultural y ambiental del país con el fin de que
cada IE pueda proponer soluciones contextualizadas.

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