SALUD MENTAL Y BRECHA DIGITAL EN
DOCENTES UNIVERSITARIOS: UN ESTUDIO
CORRELACIONAL POSPANDEMIA

MENTAL HEALTH AND THE DIGITAL DIVIDE IN

UNIVERSITY FACULTY: A POST
-PANDEMIC
CORRELATIONAL STUDY

Martha Berenice Meza Dávalos

Universidad Autónoma de Nayarit, México

Elvia Lizette Parra Jiménez

Universidad Autónoma de Nayarit, México

Diana Patricia Aguirre Ojeda

Universidad Autónoma de Nayarit, México

Aimeé Argüero Fonseca

Universidad Autónoma de Nayarit, México

Esteban Quezada González

Universidad Autónoma de Nayarit, México
pág. 8507
DOI:
https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i2.23831
Salud Mental y Brecha Digital en Docentes Universitarios:

Un Estudio Correlacional Pospandemia

Martha Berenice Meza Dávalos
1
bere.meza@uan.edu.mx

https://orcid.org/0000-0003-2181-9368

Universidad Autónoma de Nayarit

México

Elvia Lizette Parra Jiménez

elvia.parra@uan.edu.mx

https://orcid.org/0000-0002-7842-4327

Universidad Autónoma de Nayarit

México

Diana Patricia Aguirre Ojeda

diana.aguirre@uan.edu.mx

https://orcid.org/0000-0003-1814-5534

Universidad Autónoma de Nayarit

México

Aimeé Argüero Fonseca

aimee.arguero@uan.edu.mx

https://orcid.org/0000-0002-3864-5299

Universidad Autónoma de Nayarit

México

Esteban Quezada González

esteban.quezada@uan.edu.mx

https://orcid.org/0009-0009-4514-9099

Universidad Autónoma de Nayarit

México

RESUMEN

El presente estudio analiza el nivel de salud mental del personal académico de educación superior de la
Universidad Autónoma de Nayarit en el contexto pospandémico, explorando su relación con el malestar
socioemocional, la brecha digital y la desigualdad de género. Se adoptó un diseño metodológico mixto:
fase cuantitativa con estadística descriptiva y correlacional sobre el Cuestionario SF-36, y fase
cualitativa mediante categorización temática de respuestas abiertas. La muestra no probabilística en
bola de nieve estuvo integrada por 45 docentes (62.2% mujeres) de cinco municipios nayaritas. El
68.9% presentó un índice de salud mental inferior al 80% óptimo (M = 70.5%, DS = 15.7%). El malestar
socioemocional fue el principal predictor del deterioro: quienes lo reportaron obtuvieron una media de
47.9%, frente al 74.0% del resto (t = 4.56, p < 0.001). La salud general percibida correlacionó
significativamente con el índice de salud mental (r = 0.678, p < 0.001). Las docentes mujeres
presentaron menor bienestar que sus pares hombres (67.3% vs. 75.7%), diferencia atribuible a la
acumulación de cargas laborales, domésticas y de cuidado. Se concluye que la brecha digital opera
como amplificador estructural del malestar, no como causa directa.

Palabras clave:
salud mental docente, malestar socioemocional, brecha digital, perspectiva de género,
pospandemia

1
Autor principal
Correspondencia:
bere.meza@uan.edu.mx
pág. 8508
Mental Health and the Digital Divide in University Faculty:

A Post
-Pandemic Correlational Study
ABSTRACT

This study analyzes the mental health levels of higher education faculty at the Universidad Autónoma

de Nayarit in the post
-pandemic context, exploring the relationship between mental well-being,
socioemotional distress, the digital divide, and gender ineq
uality. A mixed-methods design was
adopted: a quantitative phase using descriptive and correlational statistics on the SF
-36 Health Survey,
and a qualitative phase through thematic categorization of open
-ended responses. The non-probabilistic
snowball samp
le comprised 45 faculty members (62.2% women) from five municipalities in Nayarit,
Mexico. Results showed that 68.9% scored below the 80% optimal threshold (M = 70.5%, SD = 15.7%).

Socioemotional distress was the strongest predictor of deterioration: those
reporting it scored a mean of
47.9%, compared to 74.0% for the rest (t =
4.56, p < 0.001). Perceived general health correlated
significantly with the mental health index (r = 0.678, p < 0.001). Women faculty showed lower well
-
being than male counterparts
(67.3% vs. 75.7%), attributable to the accumulation of work, domestic,
and caregiving burdens. The study concludes that the digital divide acts as a structural amplifier of

distress rather than a direct cause.

Keywords:
faculty mental health; socioemotional distress; digital divide; gender perspective; post-
pandemic.

Artículo recibido 02 abril 2026

Aceptado para publicación: 30 abril 2026
pág. 8509
INTRODUCCIÓN

La pandemia por COVID-19 transformó de manera radical los sistemas educativos a nivel mundial. En
el caso de la educación superior, la transición abrupta hacia la enseñanza en línea expuso profundas
brechas estructurales en el acceso a la tecnología, así como vulnerabilidades en el bienestar psicológico
del profesorado. La salud mental de la comunidad educativa ha adquirido especial relevancia en el
contexto pospandémico, pues las secuelas emocionales persisten y afectan en distintos niveles la calidad
de vida y el desempeño profesional de los docentes universitarios.

A partir del cierre masivo de instituciones educativas, la enseñanza presencial quedó desplazada por
modalidades emergentes de educación virtual que, hasta entonces, eran poco utilizadas en muchos
contextos latinoamericanos. Esta transición repentina impactó el proceso de enseñanza-aprendizaje
desde distintas perspectivas, afectando no solo a los estudiantes, sino también al personal académico,
que no contaban con formación suficiente para la docencia en línea y debieron adaptarse en condiciones
de incertidumbre y sobrecarga laboral.

La intersección entre la brecha digital y la salud mental docente constituye un ámbito crítico que
demanda atención urgente en el contexto pospandémico. Como argumentan Williamson et al. (2023),
la inequidad en el acceso y manejo de recursos tecnológicos no solo afectó la calidad educativa, sino
que se convirtió en un determinante del bienestar psicológico del profesorado, estableciendo una
relación donde las limitaciones tecnológicas amplificaron las experiencias de estrés y frustración
profesional, especialmente entre quienes provenían de contextos con menor infraestructura digital o
menor alfabetización tecnológica previa.

La crisis sanitaria generada por la COVID-19 produjo transformaciones en la vida cotidiana a escala
planetaria. El cierre de escuelas y universidades afectó a aproximadamente 1,500 millones de
estudiantes en el mundo, con impactos diferenciados en los entornos más vulnerables (UNESCO, 2023).
En México, los datos del INEGI (2022) muestran que el acceso a internet en zonas urbanas alcanzó el
78.6% de la población en 2022, mientras que el uso de computadora descendió del 51.2% en 2015 al
37.0% en ese mismo año, evidenciando una paradoja tecnológica relevante para comprender las
condiciones bajo las cuales se ejerció la docencia virtual.
pág. 8510
En el estado de Nayarit, donde se realizó la presente investigación, el 79.8% de la población tiene acceso
a internet, aunque con marcadas diferencias entre zonas urbanas (86.4%) y rurales (63.2%), y solo el
35.2% cuenta con computadora en el hogar (INEGI, 2022). Este contexto define las condiciones
materiales en que el personal académico de la UAN ejerció su labor durante y después de la pandemia.

En materia de salud mental, la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2022) reconoce que el periodo
pospandémico continuó generando afectaciones en los planos emocional y social. En México, la tasa
de suicidios fue de 6.2 por cada 100,000 habitantes en 2021, con mayor concentración en el grupo de
18 a 29 años (Valdez et al., 2023), y el Instituto Nacional de Salud Pública reportó prevalencias
significativas de ansiedad y depresión en adultos durante el periodo pandémico y pospandémico (INSP,
2022).

Las consecuencias de esta transición abrupta en la salud mental de los docentes universitarios han sido
ampliamente documentadas. MacIntyre et al. (2020) revelaron que aproximadamente el 67% de los
profesores universitarios experimentó síntomas de agotamiento profesional durante la pandemia,
asociados directamente con las exigencias de la educación virtual y la difuminación de las fronteras
entre vida personal y profesional. Besser et al. (2022) identificaron el fenómeno del tecnoestrés como
predictor significativo de malestar emocional en el profesorado, mientras que Mishra et al. (2020)
documentaron que la sobrecarga tecnológica amplificó los niveles de estrés laboral en ausencia de
formación y apoyo institucional adecuados.

El objetivo del presente estudio es medir el nivel de salud mental del personal académico de educación
superior de la UAN en el contexto pospandémico, identificar los factores asociados a su deterioro y
explorar el papel que la brecha digital y el malestar socioemocional desempeñan en dicho deterioro. La
hipótesis de investigación establece que el malestar socioemocional constituye el principal predictor del
deterioro del índice de salud mental del personal académico universitario pospandémico, siendo la
brecha digital un factor amplificador de dicho malestar.

La brecha digital como estresor contextual en la docencia universitaria

El concepto de brecha digital hace referencia a la desigualdad en el acceso, uso y aprovechamiento de
las Tecnologías de la Información y la Comunicación entre distintos grupos sociales (OCDE, 2001). En
el contexto educativo, esta brecha tiene múltiples dimensiones: el acceso material a dispositivos y
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conectividad, el nivel de competencia digital para el uso pedagógico de las tecnologías, y la calidad de
las circunstancias en que se practica la docencia virtual (van Dijk, 2006; Rodríguez-Abitia & Bribiesca-
Correa, 2021). Durante la pandemia, estas tres dimensiones actuaron simultáneamente como fuentes de
estrés para el profesorado universitario, especialmente en contextos con infraestructura tecnológica
deficiente.

La transición emergente hacia la enseñanza remota, que Hodges et al. (2020) distinguen claramente de
la educación en línea planificada, impuso al profesorado una responsabilidad para la que no estaba
preparado, en condiciones materiales frecuentemente inadecuadas. Esta sobrecarga tecnológica, sumada
a la falta de capacitación y soporte institucional, generó un aumento significativo de los niveles de estrés
laboral entre el profesorado de educación superior (Mishra et al., 2020). Sin embargo, la evidencia
acumulada sugiere que el efecto de la brecha digital sobre el bienestar docente es predominantemente
indirecto: opera a través de la generación de tecnoestrés (Besser et al., 2022), la erosión de la
autoeficacia pedagógica y el incremento del malestar emocional asociado a la sensación de
inadecuación profesional.

Salud mental docente: marco conceptual y herramientas de medición

La Organización Mundial de la Salud define la salud mental como un estado de bienestar en el que el
individuo realiza sus capacidades, puede afrontar el estrés normal de la vida, trabaja de manera
productiva y contribuye a su comunidad (OMS, 2022). Para su medición en contextos de investigación,
el Cuestionario de Salud SF-36 es el instrumento genérico más utilizado a nivel mundial (Vilagut et al.,
2005). Evalúa ocho dimensiones: función física, rol físico, dolor corporal, salud general, vitalidad,
función social, rol emocional y salud mental, con puntuaciones que oscilan entre 0 (peor estado) y 100
(mejor estado). Puntuaciones inferiores al 80% se consideran indicativas de malestar psicológico
significativo que amerita atención (Alonso et al., 1995; Ware & Sherbourne, 1992).

Desde la perspectiva del estrés laboral docente, el modelo demandas-control-apoyo de Karasek y
Theorell (1990) resulta particularmente útil para interpretar el impacto de la transición a la virtualidad:
el incremento abrupto de demandas tecnológicas y pedagógicas, combinado con la reducción del control
profesional y el debilitamiento del apoyo institucional, configura un escenario de alto riesgo psicosocial.
pág. 8512
Tecnoestrés y bienestar docente en el contexto educativo digital

El tecnoestrés es definido como un estado psicológico negativo relacionado con el uso de las TIC,
caracterizado por sentimientos de ansiedad, agotamiento mental y actitudes negativas hacia la
tecnología (Brod, 1984; Salanova et al., 2013). En el contexto de la pandemia, este fenómeno se
intensificó debido a la imposición abrupta de tecnologías digitales para las que muchos docentes no
tenían preparación previa. Besser et al. (2022) identificaron que el tecnoestrés fue un predictor
significativo de síntomas ansiosos y depresivos en el profesorado universitario durante la transición a
la enseñanza remota, con mayor intensidad en quienes reportaron menor autoeficacia digital.

La disponibilidad y calidad de los recursos tecnológicos en el hogar se convieron en un predictor
diferencial del bienestar psicológico docente. Los profesores que contaban con mejores recursos
tecnológicos mostraron mayor autoeficacia digital y menores niveles de ansiedad tecnológica (Besser
et al., 2022), mientras que quienes tenían acceso limitado experimentaron mayores niveles de
frustración, agotamiento e inadecuación profesional. Sin embargo, la mera tenencia de equipo no
garantizó mayor bienestar, pues la sobrecarga laboral asociada a la docencia virtual afectó por igual a
quienes contaban con los recursos tecnológicos suficientes.

Perspectiva de género: carga múltiple y bienestar psicológico en docentes mujeres

La pandemia no fue una experiencia homogénea para hombres y mujeres. Las docentes universitarias
enfrentaron una triple carga durante el confinamiento: la laboral, que se intensificó con la adaptación
emergente a la virtualidad; la doméstica, que se incrementó ante el cierre de servicios educativos y de
cuidado; y la emocional, derivada de sostener el bienestar afectivo del núcleo familiar en condiciones
de incertidumbre (Farré et al., 2020; Zamarro & Prados, 2021). Esta acumulación de responsabilidades
simultáneas ha sido documentada en la literatura como uno de los principales factores explicativos del
mayor deterioro del bienestar psicológico femenino durante y después de la pandemia.

Estudios realizados en contextos universitarios europeos y latinoamericanos reportan consistentemente
que las docentes mujeres presentaron mayores niveles de agotamiento emocional, ansiedad y síntomas
depresivos que sus colegas hombres durante la pandemia (Yin et al., 2021; Batista-Foguet et al., 2021).
Zamarro y Prados (2021) encontraron que las madres con hijos en edad escolar reportaron una reducción
pág. 8513
significativa en la productividad académica y niveles más elevados de estrés que los padres en situación
equivalente, debido a que la gestión del aprendizaje en casa recayó desproporcionadamente sobre ellas.

En el caso mexicano, el INEGI (2020) reportó que durante la pandemia las mujeres incrementaron en
promedio 7.7 horas semanales su dedicación al trabajo doméstico no remunerado, mientras que los
hombres lo hicieron en 3.4 horas. Esta brecha de género en la distribución del trabajo de cuidado
configura un escenario de inequidad estructural que se traduce directamente en mayor vulnerabilidad
psicológica para las docentes universitarias. Los hallazgos del presente estudio, donde las mujeres
presentaron un índice de salud mental de 67.3% frente al 75.7% de los hombres (t = 1.79, p = 0.08), son
coherentes con esta evidencia y sugieren que el género es una variable moderadora relevante en la
relación entre condiciones pospandémicas y bienestar docente.

Desde la perspectiva de la interseccionalidad (Crenshaw, 1989), las docentes que simultáneamente
enfrentaban condiciones de mayor vulnerabilidad municipios con menor conectividad, roles de
cuidado intensivo, ausencia de pareja presentaron los índices de bienestar más bajos de la muestra.
Este análisis interseccional subraya la necesidad de que las intervenciones institucionales en materia de
salud mental docente adopten un enfoque diferenciado y sensible al género, que reconozca la
heterogeneidad de las condiciones en que se ejerce la docencia universitaria.

METODOLOGÍA

Diseño metodológico

La investigación adoptó un diseño metodológico mixto con predominio cuantitativo y complemento
cualitativo integrado (Creswell & Plano Clark, 2017). La incorporación de la dimensión cualitativa
responde a la necesidad de capturar el sentido que los docentes otorgan a sus condiciones de trabajo
virtual y sus propuestas ante la docencia no presencial, aspectos que los datos cuantitativos no alcanzan
a explicar por sí solos. La integración de ambas fases siguió un modelo de triangulación convergente:
los resultados cuantitativos y cualitativos fueron analizados de manera independiente y posteriormente
comparados e integrados en la interpretación final.

La fase cuantitativa empleó un alcance descriptivo-correlacional con diseño no experimental
transversal.
pág. 8514
La fase cualitativa se basó en el análisis temático inductivo de las respuestas abiertas del instrumento
de brechas digitales (pregunta 2.11: ¿Qué propuestas concretas haría a la universidad para apoyar la
docencia no presencial en casos de contingencia?).

Población y muestra

La población de estudio estuvo conformada por el personal académico de diversas unidades académicas
de la Universidad Autónoma de Nayarit. La muestra fue de tipo no probabilístico en bola de nieve,
integrada por 45 docentes pertenecientes a cinco municipios del estado: Tepic (64.4%), Acaponeta
(15.6%), Xalisco (11.1%), Ixtlán del Río (6.7%) y Tecuala (2.2%). El 62.2% son mujeres y el 37.8%
hombres, con edades entre 30 y más de 61 años, concentradas principalmente en los rangos de 36 a 50
años (48.9%). El 82.2% tiene estatus de tiempo completo y el 71.1% imparte clases exclusivamente a
nivel de licenciatura.

Instrumentos de recolección de datos

Se utilizaron dos instrumentos complementarios administrados mediante un formulario de Google:

1.
Cuestionario de Salud SF-36 (Short Form Health Survey-36): instrumento validado
internacionalmente con 36 ítems en escala Likert. Las respuestas se transforman en un índice
ponderado de 0 a 100 para cada dimensión. El índice de salud mental, dimensión central de este
estudio, sintetiza el bienestar emocional, la presencia de síntomas de ansiedad, depresión y el
control conductual (Ware & Sherbourne, 1992).

2.
Encuesta de brechas digitales docentes: instrumento diseñado ex profeso con secciones
cuantitativas sobre disponibilidad tecnológica, problemáticas enfrentadas y apoyo institucional
percibido, así como preguntas abiertas sobre propuestas y necesidades percibidas. Esta combinación
de secciones justifica el diseño metodológico mixto adoptado.

Procedimiento y análisis estadístico

Los datos fueron recolectados durante el periodo pospandémico mediante el formulario distribuido a
través de redes de contacto académico.

El procesamiento cuantitativo se realizó con el software SPSS mediante la siguiente secuencia
metodológica: se transformó de las respuestas del SF-36 al índice de salud mental ponderado; se llevó
a cabo el análisis de estadística descriptiva para todas las variables (frecuencias, porcentajes, medias y
pág. 8515
desviaciones estándar y las correlaciones bivariadas de Pearson entre el índice de salud mental y las
variables independientes; finalmente se realizaron pruebas t de Student para comparaciones entre
grupos. Se estableció un nivel de significancia de α = 0.05.

El análisis cualitativo consistió en una categorización temática inductiva de las respuestas abiertas,
identificando núcleos temáticos recurrentes y su relación con los hallazgos cuantitativos.

Consideraciones éticas y limitaciones

La participación fue voluntaria y anónima. Todos los participantes otorgaron su consentimiento
informado al completar el formulario digital. Como limitaciones se reconocen el tamaño reducido de la
muestra (n = 45) y su carácter no probabilístico, lo que restringe la generalización de los hallazgos al
conjunto del profesorado universitario nayarita. La naturaleza transversal del diseño impide establecer
relaciones causales entre las variables. La potencia estadística para detectar efectos de tamaño pequeño
es limitada, por lo que algunas tendencias observadas podrían alcanzar significancia en muestras más
amplias.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

Características sociodemográficas de la muestra

La Tabla 1 presenta la distribución sociodemográfica de los participantes y los promedios del índice de
salud mental por subgrupo.

La muestra estuvo conformada por 45 docentes con predominio de mujeres (62.2%), mayoritariamente
casados (53.3%), con edades concentradas entre los 36 y 50 años (48.9%) y con estatus de tiempo
completo (82.2%).

La mayor parte (64.4%) pertenece al municipio de Tepic, sede del campus central de la UAN. Las
docentes divorciadas mostraron los índices más bajos de bienestar (58.2%), lo que sugiere que la red de
apoyo social personal constituye un factor modulador relevante.
pág. 8516
Tabla 1 Distribución sociodemográfica de la muestra e índice de salud mental por subgrupo (n = 45)

Variable
Categoría n % SM Media (%)
Sexo
Mujer 28 62.2 67.3
Hombre
17 37.8 75.7
Edad
3040 años 15 33.3 71.4
4150 años
19 42.2 70.5
5161+ años
11 24.4 69.7
Municipio
Tepic 29 64.4 69.4
Acaponeta
7 15.6 73.2
Ixtlán del Río
3 6.7 68.5
Xalisco
5 11.1 72.1
Tecuala
1 2.2 56.5
Estatus laboral
Tiempo
completo

37
82.2 70.1
Tiempo parcial
8 17.8 73.2
Estado civil
Soltero/a 10 22.2 72.0
Casado/a
24 53.3 70.4
Unión libre
4 8.9 65.7
Divorciado/a
7 15.6 58.2
Nivel que imparte
Licenciatura 32 71.1 71.3
Posgrado
5 11.1 68.4
Ambos
8 17.8 70.5
Fuente: Autoría propia en base a los resultados de la encuesta.

Nivel de salud mental del personal académico

El análisis descriptivo del índice de salud mental obtenido a partir del SF-36 reveló una situación
preocupante para el colectivo docente estudiado. La Tabla 2 presenta la distribución de frecuencias por
rangos de puntuación.
pág. 8517
Tabla 2 Distribución del índice de salud mental SF-36 en docentes universitarios pospandémicos (n = 45)

Rango de salud mental
n Porcentaje Interpretación
Menor a 40%
2 4.4% Deterioro severo
40% 49%
5 11.1% Deterioro marcado
50% 59%
3 6.7% Deterioro moderado
60% 69%
9 20.0% Malestar leve-moderado
70% 79%
12 26.7% Por debajo del óptimo
80% 89%
12 26.7% Bienestar aceptable
90% 100%
2 4.4% Bienestar óptimo
Media ± DS
70.5 ± 15.7%
Mediana
76.1%
Bajo umbral 80%
31 68.9% Atención prioritaria
Fuente: Autoría propia en base a los resultados de la encuesta.

Los resultados indican que el 68.9% de los docentes presentó un índice de salud mental inferior al 80%
del bienestar óptimo, con una media global de 70.5% (DS = 15.7%) y una mediana de 76.1%. El rango
de puntuaciones osciló entre 28.8% y 92.8%, lo que evidencia una alta variabilidad en el estado de salud
mental de la muestra. El 4.4% presentó puntuaciones inferiores al 40%, indicativas de un deterioro
severo del bienestar psicológico. Estos hallazgos son consistentes con los reportados por MacIntyre et
al. (2020), quienes documentaron que el 67% de los docentes universitarios experimentó síntomas de
agotamiento durante la pandemia, y con las cifras nacionales del INSP (2022) sobre prevalencia de
sintomatología depresiva y ansiosa.

Salud mental según sexo: la carga diferenciada de las docentes mujeres

Un hallazgo de especial relevancia, con implicaciones para las políticas institucionales, es la diferencia
en el índice de salud mental según sexo: las docentes mujeres presentaron una media de 67.3%, frente
al 75.7% de sus colegas hombres (t = 1.79, p = 0.08). Aunque esta diferencia no alcanzó el umbral
convencional de significancia estadística, posiblemente debido al tamaño reducido de la muestra, su
magnitud (8.4 puntos porcentuales) es clínicamente relevante y coincide de manera consistente con la
evidencia internacional sobre el impacto diferenciado de la pandemia en el bienestar psicológico de las
mujeres.
pág. 8518
Esta brecha de género en el bienestar docente tiene una explicación estructural documentada en la
literatura. Durante el confinamiento, las mujeres asumieron de manera desproporcionada la gestión del
hogar, el cuidado de hijos menores y de adultos mayores dependientes, al tiempo que mantenían sus
responsabilidades laborales docentes, frecuentemente desde el mismo espacio físico doméstico (Farré
et al., 2020; Zamarro & Prados, 2021). En México, el INEGI (2020) reportó que las mujeres
incrementaron en promedio 7.7 horas semanales su dedicación al trabajo doméstico no remunerado
durante la pandemia, frente a 3.4 horas en el caso de los hombres. Esta doble o triple jornada, laboral,
doméstica y emocional, generó niveles de sobrecarga sostenida que se traducen directamente en mayor
deterioro del bienestar psicológico.

Yin et al. (2021) documentaron que las docentes con hijos menores en casa presentaron los peores
indicadores de bienestar emocional durante la pandemia, dado que la gestión del aprendizaje escolar
desde el hogar se convirtió en una responsabilidad adicional que mayoritariamente asumieron las
madres. Batista-Foguet et al. (2021) corroboraron estos hallazgos en el contexto latinoamericano,
señalando que la pandemia profundizó las desigualdades de género preexistentes en la distribución del
trabajo reproductivo y de cuidado, con consecuencias directas sobre la salud mental femenina.

Desde una perspectiva interseccional (Crenshaw, 1989), las docentes que combinaban el rol de
cuidadoras principales con condiciones de mayor vulnerabilidad municipios con menor conectividad,
estado civil en transición, ausencia de redes de apoyo presentaron los índices de bienestar más bajos
de la muestra. Este análisis subraya la necesidad de que las políticas institucionales de atención a la
salud mental docente adopten un enfoque diferenciado y sensible al género, reconociendo que las
condiciones pospandémicas no afectan de la misma manera a todo el profesorado.

Tipo de problemática y salud mental: el hallazgo central

El análisis correlacional bivariado evidenció los factores más directamente asociados al índice de salud
mental del profesorado. La Tabla 3 sintetiza los resultados.
pág. 8519
Tabla 3 Correlaciones de Pearson entre variables independientes e índice de salud mental SF-36 (n = 45)

Variable
r de
Pearson

p-valor
Dirección e interpretación Sig.
Salud general percibida
(SF-36)

0.678
< 0.001 Positiva fuerte: mayor
percepción de salud, mayor
bienestar

***

Problemas
socioemocionales (grupo
vs. resto)

0.456*
< 0.001 Negativa fuerte: malestar
emocional predice deterioro
severo

***

Problemas pedagógicos
(grupo vs. resto)

0.312*
0.004 Positiva: reflexión
pedagógica asociada a mayor
bienestar

**

Apoyo institucional
percibido (ítem 2.5)

0.112
0.463 Sin significancia estadística ns
Acceso a computadora en
casa

0.233
0.123 Tendencia negativa, no
significativa

ns

Sexo (hombre = 1)
0.263 0.081 Tendencia: hombres reportan
mayor bienestar

ns

Grupo de edad
0.140 0.360 Sin significancia estadística ns
Estatus: tiempo completo
0.194 0.203 Sin significancia estadística ns
Promedio de estudiantes
atendidos

0.105
0.493 Sin significancia estadística ns
Fuente: Autoría propia en base a los resultados de la encuesta.

Nota. *** p < 0.001; ** p < 0.01; ns = no significativo. *Para variables

dicotómicas (problemática socioemocional, problemática pedagógica) el valor corresponde a la correlación punto-biserial
derivada de la prueba t.

El hallazgo más relevante es la fuerte correlación positiva entre la salud general percibida y el índice
de salud mental (r = 0.678, p < 0.001), coherente con la arquitectura conceptual del SF-36 y con el
modelo biopsicosocial de la salud. Los docentes que reportaron problemáticas de carácter
socioemocional presentaron el índice de salud mental más bajo de la muestra (M = 47.9%, DS = 21.4%),
con una diferencia de 26.1 puntos porcentuales respecto al resto (M = 74.0%; t = 4.56, p < 0.001). Este
resultado reorienta la interpretación del fenómeno: no es la carencia tecnológica per se lo que predice
el deterioro del bienestar psicológico, sino la acumulación de malestar afectivo que dicha carencia, junto
con otras presiones, contribuye a generar.
pág. 8520
Paradójicamente, los docentes que reportaron problemáticas de tipo pedagógico presentaron el índice
de salud mental más alto del estudio (M = 79.3%), significativamente superior al resto (t = 3.07, p =
0.004). Una posible interpretación es que la identificación de dificultades pedagógicas refleja una
actitud reflexiva y de agencia profesional activa: estos docentes nombran el problema desde su rol de
educadores, lo que implica una posición de mayor control percibido sobre la situación. Quienes, en
cambio, experimentaron el impacto a nivel emocional sin poder mediarlo cognitivamente a través del
rol profesional, mostraron mayor vulnerabilidad psicológica. Este hallazgo es consistente con el modelo
demandas-control de Karasek y Theorell (1990): la percepción de control sobre las demandas laborales
es un factor protector del bienestar.

El acceso a computadora en el hogar mostró una correlación negativa con el índice de salud mental (r
= 0.233, p = 0.123) que, aunque no alcanzó significancia estadística, sugiere una tendencia
contraintuitiva: la sola disponibilidad del equipo no garantiza mayor bienestar, posiblemente porque no
elimina la sobrecarga laboral ni el malestar emocional asociado a la docencia virtual. El apoyo
institucional percibido tampoco correlacionó significativamente (r = 0.112, p = 0.463), aunque el
análisis cualitativo matiza esta lectura.

Análisis cualitativo complementario: la brecha digital como estresor contextual

El análisis temático de las respuestas abiertas a la pregunta 2.11 permitió identificar tres núcleos
temáticos que complementan los hallazgos cuantitativos y confirman que la brecha digital fue vivida
como un estresor contextual significativo, aunque su impacto en la salud mental estuvo mediado por
otros factores:

a) Demandas de infraestructura tecnológica: «Dotar de equipos de cómputo y mejorar la conectividad
en la institución», «Apoyo monetario para mejorar la calidad del internet desde el hogar». Esta fue la
demanda más frecuente (40% de respuestas), lo que confirma la percepción de la brecha digital como
condición estructural adversa.

b) Necesidades de formación didáctico-digital contextualizada: «Formación en educación a distancia
que no sea solo técnica, sino también pedagógica», «Formación en la elaboración de materiales
didácticos digitales». Este núcleo temático (31.1%) evidencia que la brecha no se percibía únicamente
como falta de equipos, sino como carencia de competencias para integrar pedagógicamente las
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tecnologías, dimensión que se articula más directamente con el malestar emocional al generar una
sensación de inadecuación profesional.

c) Apoyos económicos para la conectividad personal: «Subsidio para mejorar el internet desde el
hogar», «Apoyo para gastos de luz e internet». Este tercer núcleo (15.6%) refleja las condiciones
materiales de desigualdad en que muchos docentes ejercieron la virtualidad.

La integración de los hallazgos cuantitativos y cualitativos permite construir un modelo interpretativo
coherente: la transición abrupta a la virtualidad generó un escenario de demandas múltiples
tecnológicas, pedagógicas, logísticas y emocionales que el profesorado debió asumir con recursos
insuficientes. Para los docentes con menor capacidad de regulación emocional, mayor carga de cuidado
o menor red de apoyo especialmente las mujeres la acumulación de estas demandas derivó en
malestar socioemocional severo, reflejado en índices de salud mental significativamente deteriorados.
La brecha digital fue el escenario estructural en que este proceso ocurrió, pero el agente explicativo
central fue el malestar emocional acumulado.

CONCLUSIONES

El estudio confirma que el personal académico universitario de Nayarit presentó niveles preocupantes
de deterioro en su bienestar psicológico en el periodo pospandémico: el 68.9% se ubicó por debajo del
umbral del 80% de bienestar óptimo, con una media de 70.5% y casos que alcanzan niveles de deterioro
severo. Estos hallazgos son congruentes con la evidencia internacional y nacional, y subrayan la
urgencia de una respuesta institucional sistemática.

El hallazgo central del estudio reformula la hipótesis inicial: no es la brecha digital per se, sino el
malestar socioemocional acumulado, el principal predictor del deterioro del índice de salud mental. Los
docentes con problemáticas socioemocionales presentaron una diferencia de 26 puntos porcentuales por
debajo del resto (47.9% vs. 74.0%; p < 0.001), lo que significa que las intervenciones institucionales
focalizadas exclusivamente en la provisión de equipos y conectividad resultan insuficientes si no van
acompañadas de programas de apoyo emocional y acompañamiento psicosocial.

La perspectiva de género emerge como una dimensión explicativa ineludible: las docentes mujeres
presentaron índices de bienestar inferiores a los de sus colegas hombres, diferencia atribuible a la
acumulación de cargas laborales, domésticas, de crianza y de cuidado que recayeron
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desproporcionadamente sobre ellas durante y después de la pandemia. Las instituciones de educación
superior deben diseñar estrategias diferenciadas que reconozcan esta inequidad estructural e incorporen
medidas concretas de apoyo a las docentes con mayor carga de cuidado.

Se proponen tres líneas de acción institucional prioritarias:

Implementar programas integrales de atención a la salud mental docente con enfoque preventivo y
perspectiva de género, que incluyan espacios de escucha, regulación emocional, manejo del estrés y
apoyo diferenciado para quienes combinan docencia con roles intensivos de cuidado.

Fortalecer la infraestructura tecnológica y ofrecer formación didáctico-digital contextualizada no
meramente técnica que contribuya a reducir la sensación de inadecuación profesional y el tecnoestrés
como fuentes de malestar emocional.

Crear mecanismos institucionales de escucha y reconocimiento que visibilicen las condiciones
diferenciadas en que se ejerce la docencia universitaria, con especial atención a las docentes mujeres,
al personal de municipios con menor conectividad y a quienes presentan situaciones de mayor
vulnerabilidad psicosocial.

Quedan abiertas líneas de investigación relevantes: el papel mediador de la autoeficacia digital y la
regulación emocional en la relación brecha digital-malestar socioemocional-salud mental; el análisis
longitudinal de la recuperación del bienestar docente en el periodo pospandémico; el impacto
diferenciado según disciplina académica y nivel de estudios impartido; y la eficacia comparada de
distintas modalidades de intervención institucional sobre los índices de bienestar del profesorado
universitario con perspectiva de género.

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