PERCEPCIÓN DEL DOLOR
POSTOPERATORIO EN PACIENTES DEL
ÁREA DE CIRUGÍA
PERCEPTION OF POSTOPERATIVE PAIN IN SURGICAL
PATIENTS
Jennifer Mayerli Valarezo Romero
Universidad Técnica de Machala – Ecuador
Lisseth Fernanda Valarezo Macas
Universidad Técnica de Machala – Ecuador
Diana Elizabeth Calderón González
Universidad Técnica de Machala - Ecuador

pág. 654
DOI: https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i1.0.23838
Percepción del dolor postoperatorio en pacientes del área de cirugía
Jennifer Mayerli Valarezo Romero1
jvalarezo14@utmachala.edu.ec
https://orcid.org/0009-0004-3263-5198
Universidad Técnica de Machala
Ecuador
Lisseth Fernanda Valarezo Macas
lvalarezo10@utmachala.edu.ec
https://orcid.org/009-0002-8669-4893
Universidad Técnica de Machala
Ecuador
Diana Elizabeth Calderón González
decalderon@utmachala.edu.ec
https://orcid.org/0009-0003-0644-8244
Universidad Técnica de Machala
Ecuador
RESUMEN
El presente estudio tiene como objetivo determinar la percepción del dolor en el posoperatorio
inmediato en pacientes del área de cirugía de un hospital de la provincia de El Oro, para lo cual se
desarrolló una investigación con enfoque cuantitativo, de tipo descriptivo, diseño observacional y corte
transversal, realizada entre noviembre y diciembre de 2025. La muestra constituida por 74 pacientes
adultos hospitalizados en el servicio de cirugía, seleccionados por medio de un muestreo no
probabilístico por conveniencia. Para la recolección de datos se utilizó el Cuestionario de Dolor McGill
y los datos fueron procesados a traves de estadística descriptiva en el programa SPSS. Los resultados
evidenciaron un predominio de dolor moderado en el posoperatorio inmediato, tanto en la escala EVA
como en la intensidad global percibida por los pacientes. También se identificó una mayor frecuencia
de descriptores sensoriales asociados al trauma quirúrgico y proceso inflamatorio, junto con
manifestaciones afectivas de malestar y temor. Se llegó a la conclusión de que el dolor posoperatorio
inmediato converge como una experiencia multidimensional que requiere valoración continua e
intervenciones individualizadas.
Palabras clave: Cirugía; dolor; enfermería; posoperatorio
1 Autor Principal
Correspondencia: jvalarezo14@utmachala.edu.ec

pág. 655
Perception of postoperative pain in surgical patients
ABSTRACT
The present study aims to determine the perception of pain in the immediate postoperative period among
surgical patients at a hospital in the province of El Oro. A quantitative, descriptive, observational, cross-
sectional study was conducted between November and December 2025. The sample consisted of 74
adult patients hospitalized in the surgical service, selected using non-probability convenience sampling.
Data was collected using the McGill Pain Questionnaire and processed using descriptive statistics with
SPSS software. The results showed a predominance of moderate pain in the immediate postoperative
period, both on the VAS scale and in the overall pain perceived by the patients. A higher frequency of
sensory descriptors associated with surgical trauma and inflammation was also identified, along with
affective manifestations of discomfort and fear. The study concluded that immediate postoperative pain
is a multidimensional experience requiring continuous assessment and individualized interventions.
Keywords: Surgery; pain; nursing; postoperative
Artículo recibido 15 enero 2026
Aceptado para publicación: 15 febrero 2026

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INTRODUCCIÓN
El dolor es uno de los fenómenos más complejos en el ámbito de la salud, debido a que es una
experiencia subjetiva influida por factores emocionales, cognitivos, sociales y culturales. La Asociación
Internacional para el Estudio del Dolor (IASP) lo define como una experiencia sensorial y emocional
desagradable asociada con un daño tisular real o potencial, o descrita en términos de dicho daño (Raja
et al., 2020). Lo que permite comprender que el dolor también debe valorarse desde la percepción
individual del paciente, aspecto fundamental para la planificación de cuidados integrales y
humanizados.
Dentro de este campo, el dolor posoperatorio representa una de las manifestaciones clínicas más
frecuentes en pacientes sometidos a procedimientos quirúrgicos, el cual se trata de una reacción habitual
posterior a la cirugía, cuya intensidad y duración dependen de diversos factores, entre ellos, el tipo de
intervención realizada, umbral de sensibilidad de cada individuo, estado emocional del paciente y
eficacia del manejo analgésico prescrito, Esteve et al. (2024). Además, puede interpretarse como un
indicador del proceso de recuperación postquirúrgica, ya que su control inadecuado puede alterar la
movilidad temprana, descanso, estabilidad hemodinámica y recuperación funcional del paciente (Pérez,
2023).
Como tal, el dolor posoperatorio puede localizarse en el sitio quirúrgico o irradiarse a otras zonas del
cuerpo, y su presencia genera repercusiones importantes en el bienestar físico y el estado emocional de
la persona hospitalizada. Ante ello, el profesional de enfermería cumple un rol fundamental en la
valoración, evaluación y manejo oportuno del dolor. La observación continua, comunicación
terapéutica, uso de escalas estandarizadas y aplicación de intervenciones farmacológicas y no
farmacológicas permiten favorecer el confort, disminuir complicaciones y mejorar la calidad de vida
durante la estancia hospitalaria (Manosalvas, 2022).
Tradicionalmente, el dolor posquirúrgico ha sido considerado como una respuesta “normal” tras la
cirugía, lo que en algunos contextos ha llevado a minimizar su importancia o intervenir de forma
limitada. Sin embargo, existe una proporción considerable de pacientes que continúa experimentando
dolor moderado o severo incluso en entornos hospitalarios donde se aplican protocolos establecidos;
por ejemplo, Córcoles reportó que el 69.9% de los pacientes quirúrgicos presentó dolor durante el

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periodo posoperatorio, con una intensidad media de 5,23 en reposo y 5,7 al movilizarse en una escala
de 0 a 10; pese a ello, más del 80% manifestó satisfacción con el manejo recibido (Córcoles et al, 2025).
Este hallazgo pone en evidencia una contradicción entre el nivel de satisfacción del paciente y
efectividad real del control analgésico, lo cual refuerza la necesidad de estudiar la intensidad y
percepcion del dolor.
Desde esta perspectiva, el problema de investigación se centra en que aún persisten limitaciones en la
valoración y manejo oportuno del dolor posoperatorio, principalmente, cuando no se incorpora la
experiencia subjetiva del paciente como eje de análisis. La American Society of Anesthesiologists
define el dolor posoperatorio como aquel que está presente en el paciente a causa del procedimiento
quirúrgico, sus complicaciones o la combinación de ambos, caracterizándose por ser agudo, limitado,
predecible y evitable (Pérez et al., 2017). Pero, en la práctica asistencial se evidencia que muchos
pacientes continúan reportando dolor moderado o severo, lo cual afecta negativamente su recuperación,
confort y satisfacción con la atención recibida. Se sugiere que el problema radica en la insuficiente
comprensión de los factores que influyen en la manera en que el paciente lo percibe y expresa.
La percepción del dolor posoperatorio está determinada por la interacción de múltiples variables, entre
ellas; las características sociodemográficas que engloban edad, sexo, nivel educativo y estado civil; los
factores psicológicos y emocionales, como lo son la ansiedad preoperatoria, expectativas frente a la
cirugía y catastrofización del dolor; y los factores clínicos y asistenciales, tales como, tipo de
procedimiento quirúrgico, técnica anestésica, estrategia analgésica utilizada y calidad de la atención
brindada por el equipo de salud, Condemaita et al (2023). En este sentido, la teoría contemporánea del
dolor reconoce su naturaleza multidimensional y sostiene que su evaluación debe incluir componentes
sensoriales, afectivos y cognitivos, dado que estos configuran la experiencia dolorosa en cada persona.
Bajo esta mirada, la escala visual análoga (EVA) y el Cuestionario de Dolor McGill resultan útiles para
explorar la intensidad y las cualidades del dolor (Manosalvas, 2022).
Bajo este panorama, en India se reportó que entre el 80 y 82% de los pacientes presentó dolor agudo
posoperatorio, con casos que superaban niveles moderados en la escala EVA; además, aunque la
satisfacción con la atención se mantuvo elevada, muchos pacientes continuaron reportando limitaciones
en sus actividades, alteraciones del sueño y afectación emocional (Venkatesan et al., 2021). De la misma

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forma, en Estados Unidos se identificó que los pacientes valoran positivamente el uso de escalas de
dolor y la comunicación activa con el personal de salud, ya que esto les permite sentirse escuchados y
participar en las decisiones sobre su tratamiento analgésico (Pun et al., 2024). Tales hallazgos muestran
que el abordaje del dolor también debe enfocarse en la comprensión de la experiencia del paciente y
construcción de una relación terapéutica efectiva.
A esto se suman, Giancarlo et al. (2025), quienes encontraron que la ansiedad preoperatoria y
catastrofización del dolor se asocian con mayores niveles de dolor percibido. Asimismo, López et al.
(2019) reportaron una discrepancia entre la percepción del dolor por parte del paciente y la estimación
efectuada por el personal de enfermería, de modo que observaron una tendencia a la subestimación del
dolor desde el ámbito asistencial. Esta diferencia resulta importante porque una valoración inexacta
puede conducir a intervenciones insuficientes, retrasos en la analgesia o decisiones clínicas que no
responden a las necesidades reales del paciente.
En Ecuador, una investigación realizada en el Hospital Móvil N.° 2 de Chimborazo, en una muestra de
40 pacientes ambulatorios sometidos a procedimientos quirúrgicos, evidenció que el 80% presentó dolor
posoperatorio no controlado, lo cual afectó sus actividades diarias y recuperación (González et al.,
2017). A nivel internacional, un estudio multicéntrico en China que incluyó a 3.000 pacientes sometidos
a distintas cirugías mostró que el 48.7% presentó dolor posoperatorio moderado a severo durante las
primeras 24 horas, con impacto negativo sobre la recuperación funcional y satisfacción general (Liu et
al., 2023). De igual modo, una investigación desarrollada en Colombia con 153 pacientes reportó que
el 38.8% no tenía el dolor controlado 24 horas después de la operación, cifra que aumentaba a 49.2%
en cirugía ortopédica (Abella et al., 2021).
La relevancia de abordar este tema radica en que el dolor posoperatorio mal controlado puede ocasionar
complicaciones fisiológicas, emocionales y asistenciales. Entre sus consecuencias se describen el
retraso en la movilización, prolongación de la estancia hospitalaria, incremento del consumo de
recursos, alteraciones del sueño, mayor ansiedad, menor adherencia al tratamiento e incluso efectos
adversos relacionados con el uso inadecuado de opioides (Venkatesan et al., 2021). A ello se suma que
la falta de alivio del dolor puede debilitar la confianza del paciente en el equipo de salud y afectar la
percepción global de la atención recibida. Por lo tanto, el estudio de la percepción del dolor permite

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identificar necesidades no cubiertas, fortalecer la comunicación terapéutica y orientar decisiones
clínicas más oportunas y personalizadas.
Como tal, en los Hospitales de la provincia del Oro no dispone de información específica sobre la
percepción del dolor durante el periodo posoperatorio inmediato, lo cual limita la posibilidad de
comprender cómo viven los pacientes esta experiencia en un contexto real de atención hospitalaria de
la provincia de El Oro, y reconocer los factores asociados que podrían influir en una mayor o menor
intensidad del dolor percibido. Siendo así, este estudio adquiere pertinencia científica y práctica, pues,
busca generar conocimiento contextualizado que contribuya al fortalecimiento de las prácticas de
valoración y manejo del dolor.
Con base en lo expuesto, este estudio se propone como objetivo general determinar la percepción del
dolor en el posoperatorio inmediato en pacientes del área de cirugía de un hospital de la provincia de
El Oro. A su vez, como objetivos específicos, se busca describir las características del posoperatorio
inmediato en los pacientes mediante la aplicación del Cuestionario de Dolor McGill e identificar los
factores asociados a la percepción del dolor durante el periodo posoperatorio inmediato. A partir de
estos propósitos, esta investigación pretende aportar evidencia local útil para mejorar la calidad del
cuidado posquirúrgico, reforzar el rol del personal de enfermería en la valoración del dolor y favorecer
intervenciones más efectivas y centradas en la experiencia real del paciente.
METODOLOGÍA
Este estudio se realizó durante el período de noviembre a diciembre de 2025 en en un Hospital de la
provincia del Oro. Se desarrolló con un enfoque cuantitativo, de tipo descriptivo y diseño observacional,
transversal, a fin de describir la percepción del dolor en pacientes durante el posoperatorio inmediato,
sin manipulación de variables y en un momento específico de observación. La población estuvo
conformada por pacientes adultos hospitalizados en el servicio de cirugía del hospital y la muestra
estuvo integrada por 74 participantes, seleccionados de acuerdo con criterios de inclusión y exclusión
establecidos para el estudio.
Dicho esto, se incluyeron pacientes mayores de 18 años, hospitalizados en el servicio de cirugía, que se
encontraban en el período posoperatorio inmediato, conscientes, orientados, en condiciones de

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comunicarse verbalmente y que aceptaron participar voluntariamente mediante la firma del
consentimiento informado. Por otro lado, se excluyeron pacientes en estado crítico, con alteración del
nivel de conciencia, personas privadas de la libertad y quienes no desearon participar. Además, dadas
las características del estudio y accesibilidad de los participantes, se trabajó con un muestreo no
probabilístico por conveniencia.
Para la recolección de datos se utilizó la técnica de encuesta y como instrumento el McGill Pain
Questionnaire (MPQ), el cual permitió valorar componentes sensoriales, afectivos y evaluativos de la
experiencia dolorosa, facilitando así, una comprensión más integral de la percepción del dolor
posoperatorio. A su vez, este instrumento presenta adecuados niveles de confiabilidad, con un
coeficiente alfa de Cronbach superior a 0,87, lo que evidencia alta consistencia interna en la medición
del dolor en pacientes clínicos.
El procedimiento consistió en aplicar el instrumento a los pacientes que cumplían con los criterios de
selección, previa explicación de los objetivos del estudio y obtención del consentimiento informado.
Los datos recolectados fueron organizados y procesados en el programa estadístico SPSS, por medio de
estadística descriptiva para el análisis de frecuencias, porcentajes y tabulación de los descriptores
sensoriales, afectivos y evaluativos del MPQ. Los resultados se presentaron en tablas y recursos gráficos
para facilitar su interpretación.
En cuanto a las consideraciones éticas, esta investigación se sustentó en los principios de autonomía,
beneficencia, no maleficencia y justicia; y, se garantizó la participación voluntaria, confidencialidad de
la información y respeto a la dignidad de los participantes. Como limitación, el carácter transversal del
estudio permitió describir la percepción del dolor en un momento determinado, sin establecer relaciones
causales entre las variables analizadas.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
Una vez aplicado el instrumento de recolección de información, se procedió con el análisis de la base
numérica obtenida, la misma que se muestra en esta sección distribuida en diversas tablas, cada una
correspondiente a su categoría.

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Tabla 1. Datos sociodemográficos
Variable Categoría n %
Sexo Hombres 35 47,3%
Mujeres 39 52,7%
74 100%
Edad 25-30 años 28 37,8%
31-40 años 32 43,2%
Mayor a 40 años 14 18,9%
74 100%
Estado
civil
Casados 36 48,6%
Solteros 28 37,8%
Divorciados 8 10,8%
Viudo 2 2,7%
74 100%
Nota. Datos del Cuestionario McGill aplicado en un Hospital de la provincia del Oro, 2025
De acuerdo a los resultados de los datos sociodemográfica se evidencio que, en relación con el sexo de
los participantes, el sexo femenino muestra una discreta predominancia con un 52,7% a diferencia con
el sexo masculino que representa el 47,3%, lo cual indica una distribución equilibrada entre ambos
grupos. En cuanto a la edad, la mayor proporción de participantes se encuentra en la categoría de 31 a
40 años con 43,2% seguido del grupo de 25 a 30 años con 37,8%. Por otro lado, el grupo de mayores
de 40 años constituye un menor porcentaje con 18,9%. Con respecto al estado civil, la mayoría de los
participantes son casados con 48,6%, seguido por los solteros con 37,8%. En menor porcentaje se
encuentran los divorciados con el 10,8%, y finalmente los viudos 2,7%. En resumen, la población
evaluada muestra una distribución equitativa entre hombres y mujeres, destacándose un incremento de
adultos de 31 a 40 años y una cantidad significativa de personas casadas, lo que proporciona un contexto
importante para entender los hallazgos de la investigación.
Tabla 2. Sexo y dimensión evaluativa
Sexo Débil Soportable Intenso Total
Femenino 46,2% 38,5% 15,3% 100%
Masculino 45,7% 40,0% 14,3% 100%
Nota. Datos del Cuestionario McGill aplicado en un Hospital de la provincia del Oro, 2025

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La dimensión evaluativa del dolor según el sexo se evidencia un predominio de las categorías de menor
intensidad en ambos grupos. En el sexo femenino se concentra con mayor frecuencia en el dolor débil
con el 46,2%, seguido del 38,5% con dolor soportable y dolor interno con el 15,3%. De manera
comparable, el sexo masculino con el 45,7% presento dolor débil, el 40,0% dolor soportable y el 14,3%
dolor intenso. Cabe señalar que ningún participante seleccionó la categoría “terriblemente molesto”, lo
que indica que el manejo analgésico instaurado en el servicio de cirugía estaría logrando evitar niveles
extremos de malestar en el periodo postoperatorio inmediato. Se puede apreciar que la percepción global
del dolor se sitúa mayoritariamente en un rango leve a soportable, aunque existe un subgrupo con dolor
intenso que requiere atención, lo cual refuerza la importancia de la valoración individualizada y
continua por parte del personal de enfermería a fin de garantizar un manejo oportuno y eficaz.
Tabla 3. Dimensiones del dolor postoperatorio inmediato
Dimensión Media DE Mínimo Máximo
Número de palabras
elegidas (NWC)
16,47 3,34 0 18
PRI sensorial 48,39 15,44 0 120
PRI afectivo 3,62 1,48 2 8
PRI evaluativo 1,66 0,73 1 3
PRI total 53,47 16,56 0 120
Nota. Datos del Cuestionario McGill aplicado en un Hospital de la provincia del Oro, 2025
De acuerdo con la Tabla 3, los resultados del Cuestionario de Dolor McGill evidencian que la
experiencia dolorosa en el posoperatorio inmediato se manifestó como un fenómeno multidimensional,
en el que convergen componentes sensoriales, afectivos y evaluativos. En primer lugar, el número de
palabras elegidas (NWC) alcanzó una media de 16,47 con una desviación estándar de 3,34, lo que indica
que los pacientes utilizaron una cantidad relativamente amplia de descriptores para expresar su dolor.
Como tal, este hallazgo sugiere que el dolor posoperatorio inmediato fue percibido como una
experiencia compleja que los pacientes intentaron describir desde diversas cualidades. En términos
clínicos, ello confirma la utilidad del Cuestionario de McGill como instrumento capaz de captar la
riqueza semántica y subjetiva del dolor, más allá de una medición unidimensional de intensidad.

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En relación con las dimensiones del índice de calificación del dolor, el Índice de Valoración del Dolor
(PRI) sensorial presentó la media más elevada (48,39; DE = 15,44), lo cual demuestra que el
componente sensorial fue el predominante en la percepción dolorosa de los pacientes estudiados.
Aquello resulta esperable en el contexto del posoperatorio inmediato, dado que el dolor posterior a una
cirugía suele relacionarse con lesión tisular, inflamación local, manipulación de estructuras anatómicas
y activación de mecanismos nociceptivos.
Desde esta perspectiva, los hallazgos respaldan lo señalado por Pérez (2023), quien expone que el dolor
postoperatorio es una respuesta fisiológica habitual al trauma quirúrgico y su intensidad depende, entre
otros factores, del tipo de intervención, extensión del daño tisular y eficacia del manejo analgésico. De
igual manera, Raja et al. (2020) sostienen que el dolor debe comprenderse como una experiencia
sensorial y emocional desagradable asociada a daño real o potencial, por lo que el predominio del
componente sensorial observado en este estudio se ajusta a la definición contemporánea del fenómeno
doloroso.
Así también, la amplitud de la dispersión observada en el Índice de Valoración del Dolor (PRI) sensorial
denota que, aunque hubo una tendencia general al predominio de esta dimensión, la forma en que cada
paciente percibió el dolor fue heterogénea, lo cual puede estar influido por el tipo de cirugía, umbral
individual del dolor, edad, estado emocional y analgesia administrada. En este sentido, Giancarlo et al.
(2025) encontraron que la ansiedad preoperatoria se asocia con una mayor percepción del dolor
postoperatorio, lo que permite inferir que las diferencias individuales observadas en los puntajes
sensoriales podrían estar moduladas también por factores emocionales y cognitivos previos a la cirugía.
Por otro lado, el Índice de Valoración del Dolor (PRI) afectivo registró una media de 3,62 con una
desviación estándar de 1,48, valor menor al de la dimensión sensorial, pero representativo para
evidenciar la presencia de una carga emocional vinculada a la experiencia dolorosa. Siendo así, dicho
resultado indica que los pacientes también experimentaron malestar emocional, incomodidad,
preocupación o tensión asociada al proceso posquirúrgico. Entonces, cabe aclarar que, aunque este
componente no fue predominante, su presencia refuerza la idea de que el dolor no puede ser interpretado
exclusivamente desde una perspectiva biológica.

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Al respecto, Manosalvas (2022) destaca que la valoración del dolor debe considerar dimensiones
sensoriales, afectivas y cognitivas, ya que todas intervienen en la experiencia subjetiva del paciente.
Del mismo modo, Pun et al. (2024) evidenciaron que los pacientes otorgan gran importancia a la
comunicación sobre su dolor y sentirse escuchados por el personal de salud, lo que sugiere que el
componente afectivo puede verse atenuado o intensificado según la calidad de la relación terapéutica y
el acompañamiento brindado por enfermería.
En cuanto al Índice de Valoración del Dolor (PRI) evaluativo, se obtuvo una media de 1,66 y una
desviación estándar de 0,73, lo cual permite interpretar que la valoración global del dolor se situó
mayormente en un rango de intensidad baja a moderada. Este hallazgo es coherente con los resultados
de las demás tablas del estudio, en las que predominó el dolor moderado. Desde una perspectiva
asistencial, ello podría interpretarse como un indicio de que el manejo analgésico aplicado en el servicio
de cirugía logró contener, en buena parte, la intensidad global del dolor, aunque sin eliminarlo por
completo.
Estos resultados muestran determinada concordancia con el estudio de Córcoles et al. (2025), donde se
identificó una alta frecuencia de dolor postoperatorio, aun cuando los pacientes reportaban satisfacción
con la atención recibida. La percepción del dolor puede mantenerse en niveles clínicamente relevantes,
incluso cuando el paciente valora positivamente el cuidado recibido.
Finalmente, el Índice de Valoración del Dolor (PRI) total presentó una media de 53,47 con una
desviación estándar de 16,56, lo que confirma que el dolor posoperatorio inmediato fue una experiencia
relevante para la mayoría de los participantes. La integración de las distintas dimensiones en este índice
global demuestra que el dolor percibido en el contexto quirúrgico local comparte características
reportadas en la literatura internacional.
Por ejemplo, Venkatesan et al. (2021) reportaron que entre el 80% y 82% de los pacientes presentó dolor
agudo posoperatorio, con repercusiones en el descanso, las actividades y el bienestar emocional, al igual
que Liu et al. (2023), quienes señalaron que una proporción importante de pacientes experimentó dolor
moderado a severo durante las primeras 24 horas posteriores a la cirugía, afectando negativamente su
recuperación funcional. Por tanto, los hallazgos del presente estudio confirman que el dolor
posoperatorio inmediato debe ser valorado de forma continua y multidimensional, debido a que su

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adecuada identificación permite orientar intervenciones más oportunas, humanizadas e individualizadas
desde el cuidado de enfermería, Periañez et al (2025).
Tabla 4. Intensidad global del dolor postoperatorio inmediato según expresión verbal del paciente
Expresión de intensidad N %
Leve, débil, ligero 19 25,7%
Moderado, molesto, incómodo 45 60,8%
Fuerte 10 13,5%
Total 74 100%
Nota. Datos del Cuestionario McGill aplicado en un Hospital de la provincia del Oro, 2025
La valoración de la intensidad global del dolor expuesta en la Tabla 4 evidencia que el 60,8% de los
pacientes describió su dolor como moderado, molesto o incómodo, por lo que se tornó en la categoría
predominante. Por su parte, un 25,7% de los pacientes lo calificó como leve, lo que sugiere que
aproximadamente una cuarta parte de la muestra experimenta un adecuado control analgésico en las
primeras horas posteriores a la cirugía.
Aquello guarda similitud con el estudio de Córcoles et al. (2025), donde aproximadamente el 70% de
los pacientes experimentó dolor postoperatorio durante las primeras 24 horas, con una media de 5,23/10
en reposo y 5,70/10 en movimiento. Esta concordancia evidencia que el dolor moderado es la categoría
predominante a nivel internacional, lo cual confirma que una proporción significativa de pacientes
continúa experimentando dolor clínicamente relevante en las primeras horas posteriores a la cirugía,
pese a los protocolos analgésicos establecidos.
Sin embargo, un 13,5% lo percibió como fuerte, lo que indica que este grupo podría estar en riesgo de
complicaciones asociadas con dolor no controlado, como retraso en la movilización temprana,
alteraciones del sueño o incremento de la respuesta fisiológica al estrés. Estos hallazgos son inferiores
a los reportados en el Hospital móvil N°2 de Chimborazo, donde el 80% de los pacientes presentó dolor
no controlado (González et al., 2017). En este sentido, la diferencia porcentual podría atribuirse a
variaciones en los protocolos de analgesia, tipo de cirugías realizadas y características poblacionales.
Pese a ello, es importante tomar en consideración que ningún paciente reportó dolor excruciante o
insoportable, lo que podría interpretarse como un indicador positivo del manejo analgésico
implementado en el servicio de cirugía.

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Gráfico 1. Intensidad del dolor postoperatorio inmediato según Escala Visual Análoga (EVA)
Nota. Datos del Cuestionario McGill aplicado en un Hospital de la provincia del Oro, 2025
Los resultados expuestos en el gráfico evidencian que el 67,6% de pacientes presentó dolor moderado,
por lo que fue la categoría predominante. Sumado a esto, un 24,3% reportó dolor leve, lo que indica
que aproximadamente una cuarta parte de los pacientes experimenta un adecuado control analgésico en
el postoperatorio inmediato. Estos hallazgos reafirman la utilidad de las escalas de valoración del dolor
en el contexto posquirúrgico, dado que permiten identificar con mayor precisión la intensidad percibida
por el paciente y orientar intervenciones oportunas (Lee et al., 2021). Se relaciona con el estudio de
Córcoles et al. (2025), donde más del 80% de los pacientes expresó satisfacción con el manejo del dolor,
pese a que la prevalencia del dolor posoperatorio fue de 69,9% que experimentó dolor. Donde se sugiere
que la percepción de control y acompañamiento profesional puede influir en la valoración subjetiva del
dolor, aun cuando este no desaparezca por completo.
Además, ningún paciente reportó ausencia total de dolor, lo cual confirma que el dolor postoperatorio
inmediato es una experiencia casi universal tras la cirugía; no obstante, la baja proporción de dolor
intenso sugiere que el manejo analgésico instaurado en el servicio de cirugía logra prevenir niveles
severos en la mayoría de los casos. Considerando aquello, puede relacionarse con el estudio de Calderón
et al (2022) donde se evidencio la necesidad de fortalecer estrategias de analgesia multimodal y
valoración continua para optimizar el confort del paciente y favorecer una recuperación temprana.
Dicho esto, la principal novedad científica de este estudio fue caracterizar la percepción del dolor
posoperatorio inmediato desde una perspectiva multidimensional en un contexto hospitalario local. El
24,3%
67,6%
8,1%
Clasificación EVA
Dolor leve
Dolor moderado
Dolor intenso

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aspecto controversial radica en que, pese al predominio de dolor moderado, no se evidenciaron niveles
extremos, lo que denota avances en el manejo analgésico, Piedra et al. (2026). Desde el punto de vista
teórico, los hallazgos confirman que el dolor debe interpretarse como una experiencia compleja
atravesada por dimensiones sensoriales, afectivas y evaluativas.
En términos prospectivos, se requieren estudios que incorporen variables clínicas y emocionales para
ampliar la comprensión del fenómeno. A su vez, en el plano aplicado, los resultados respaldan la
necesidad de fortalecer la valoración continua, comunicación terapéutica y cuidado individualizado de
enfermería. Por lo tanto, esta investigación se vincula de manera pertinente con la línea de investigación
sobre calidad del cuidado, humanización y atención centrada en el paciente, Walton et al. (2023)
CONCLUSIONES
El dolor inmediato de los pacientes permitió determinar que el dolor postoperatorio se presentó
predominante a un nivel moderado del dolor, el cual se evidencio tanto en la escala analógica EVA
como en la expresión verbal de los pacientes. La valoración multidimensional permitió mediante la
aplicación del Cuestionario de Dolor de Mc Gill en el cual se describe las características del dolor, con
predominio en la dimisión sensorial, acompañado de manifestaciones afectivas como malestar, Chávez
et al, (2022). Así mismo, la dimensión evaluativa en la cual se evidencio que la mayoría de pacientes
perciben el dolor postoperatorio de manera débil o soportable lo cual sugiere que existe un manejo
analgésico parcialmente efectivo, sin embargo, no completamente resolutivo. En este marco, los
resultados sustentan la necesidad de fortalecer la evaluación sistemática del dolor y consolidar
intervenciones de enfermería más individualizadas y centradas en la experiencia del paciente, Centeno
et al, (2025). Al analizar los factores asociados a la percepción del dolor en las variables
sociodemográfica, se identificó que en el sexo que no hay diferencia significativa en la intensidad del
dolor. Sin embargo, la literatura y los resultados nos indica que los factores externos, incluyendo
aspectos emocionales, características individuales y procedimiento quirúrgico si infieren en la
experiencia dolorosa. En este marco, los resultados sustentan la necesidad de fortalecer la evaluación
sistemática del dolor y consolidar intervenciones de enfermería más individualizadas, reforzando el rol
del personal de enfermería en la valoración, comunicación terapéutica e implementación de estrategias

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de manejo del dolor, permitiendo no solo mejorar el confort del paciente, sino también favorecer una
recuperación más rápida y segura, Moncayo et al, (2024)
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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