ASOCIACIÓN ENTRE EL CARÁCTER DE LA
CIRUGÍA (ELECTIVA VS. DE URGENCIA) Y LAS
COMPLICACIONES EN COLECISTECTOMÍA
LAPAROSCÓPICA VS ABIERTA

ASSOCIATION BETWEEN THE TYPE OF SURGERY
(ELECTIVE VERSUS URGENT) AND COMPLICATIONS IN
LAPAROSCOPIC VERSUS OPEN CHOLECYSTECTOMY

Angel Eduardo Salud Calderón

Instituto Mexicano Seguro Social, México

Dr Jorge Ayón Aguilar

Instituto Mexicano Seguro Social, México

Josué Carrillo Espidio

Instituto Mexicano Seguro Social, México

Itzel Rosas Andrade

Instituto Mexicano Seguro Social, México
pág. 9462
DOI:
https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i2.23951
Asociación entre el Carácter de la Cirugía (Electiva vs. de Urgencia) y las
Complicaciones en Colecistectomía Laparoscópica vs Abierta

Angel Eduardo Salud Calderón
1
legnasalud@gmail.com

https://orcid.org/0009-0000-5302-4493

Instituto Mexicano Seguro Social

México

Dr Jorge Ayón Aguilar

jorge.ayona@imss.gob.mx

https://orcid.org/0000-0001-9704-8032

Instituto Mexicano Del Seguro Social

Mexico

Josué Carrillo Espidio

josue.carrilloe@gmail.com

https://orcid.org/0009-0008-5891-8291

Instituto Mexicano Seguro Social

México

Itzel Rosas Andrade

itzel.rosas.andrade@gmail.com

https://orcid.org/0009-0008-0141-3831

Instituto Mexicano Seguro Social

México

RESUMEN

Antecedentes: La colecistitis aguda constituye una de las principales causas de hospitalización por dolor
abdominal. Desde el punto de vista clínico, se manifiesta con dolor en hipocondrio derecho, fiebre,
náuseas, vómitos y alteraciones bioquímicas, siendo estos elementos de los Criterios de Tokio 2018
para su diagnóstico. El tratamiento de elección es la colecistectomía laparoscópica, una de las
intervenciones quirúrgicas más comunes a nivel mundial y en México. La cirugía temprana se asocia
con una reducción en la estancia hospitalaria, aunque puede implicar un mayor riesgo de complicaciones
intraoperatorias, mientras que la cirugía diferida se relaciona con más reingresos y eventos biliares
adversos; no obstante, la evidencia sobre los resultados a mediano plazo aún es limitada. Métodos: Se
realizó un estudio en 220 pacientes con colecistitis aguda, quienes ameritaron procedimiento de forma
programada o de urgencia en el Hospital General de Zona No. 20 IMSS-Puebla, evaluando variables
clínicas y quirúrgicas, mediante la prueba de Chi cuadrada (p<0.05). Resultados: 72.7% de los pacientes
fueron operados de urgencia y el 27.3% de forma programada. En cuanto a complicaciones, la cirugía
laparoscópica tuvo más transquirúrgicas (1.8%) y posquirúrgicas (4.9%); al relacionarla con el tipo de
cirugía no se observó asociación, careciendo de diferencias estadísticamente significativas entre la
cirugía programada y la de urgencia (p= 0.218). Conclusiones: La realización de cirugías de urgencia
no reflejó un aumento de incidencia de complicaciones transquirúrgicas ni posquirúrgicas en
comparación con la cirugía programada a mediano plazo (6 meses).

Palabras clave: colecistectomía laparoscópica; complicaciones postoperatorias; colelitiasis; colecistitis
aguda

1 Autor principal

Correspondencia:
legnasalud@gmail.com
pág. 9463
Association Between the Type of Surgery (Elective Versus Urgent) and
Complications in Laparoscopic Versus Open Cholecystectomy

ABSTRACT

Background: Acute cholecystitis represents one of the main causes of hospitalization due to abdominal
pain. Clinically, it manifests with right upper quadrant pain, fever, nausea, vomiting, and biochemical
abnormalities, which are components of the 2018 Tokyo Guidelines for its diagnosis. The treatment of
choice is laparoscopic cholecystectomy, one of the most common surgical procedures worldwide and
in Mexico. Early surgery is associated with a reduction in hospital stay, although it may involve a higher
risk of intraoperative complications, whereas delayed surgery is related to increased readmissions and
adverse biliary events; even so, evidence with respect to medium-term outcomes remains limited.
Methods: A study was conducted on 220 patients with acute cholecystitis who required either scheduled
or emergency procedures at Hospital General de Zona No. 20 IMSSPuebla. Clinical and surgical
variables were evaluated using the Chi-square test (p < 0.05). Results: A total of 72.7% of the patients
underwent emergency surgery, while 27.3% underwent scheduled surgery. Regarding complications,
laparoscopic surgery showed more intraoperative (1.8%) and postoperative (4.9%) events; when
analyzed in relation to the type of surgery, no association was observed, with no statistically significant
differences between scheduled and emergency surgery (p = 0.218). Conclusions: Performing
emergency surgeries did not show an increased incidence of intraoperative or postoperative
complications compared with scheduled surgery at medium-term follow-up (6 months).

Keywords:
laparoscopic cholecystectomy, postoperative complications, acute cholecystitis,
cholelithiasis

Artículo recibido 02 abril 2026

Aceptado para publicación: 30 abril 2026
pág. 9464
INTRODUCCIÓN

La enfermedad de cálculos biliares es uno de los trastornos digestivos más frecuentes y representa la
principal causa de colecistitis aguda y cólico biliar; en menor medida, puede presentarse en ausencia de
cálculos, siendo causada por infecciones oportunistas, vasculitis o ciertos medicamentos1,2. Esta
condición constituye un problema médico relevante por su alta prevalencia y el riesgo de
complicaciones graves, como empiema, perforación de la vesícula biliar o desarrollo de coleperitoneo.

En nuestra población, la colecistitis aguda suele ir acompañada de otras patologías biliares que
conllevan mayor complejidad diagnóstica y terapéutica, entre las que se incluyen pólipos vesiculares,
fístulas colecistoentéricas, síndrome de Mirizzi, vesícula de porcelana y neoplasias de vesícula biliar.
Aunque estas entidades son menos comunes, deben ser consideradas durante la evaluación
preoperatoria porque pueden modificar el abordaje quirúrgico e incluso aumentar el riesgo de
complicaciones intra y postoperatorias.

Actualmente, el diagnóstico y la estratificación de la gravedad se guían por las Directrices de Tokio de
2018, que incorporan criterios clínicos, de laboratorio y de imagen. El tratamiento estándar es la
colecistectomía laparoscópica, considerada una de las cirugías más frecuentes tanto a nivel mundial
como en México1, con una incidencia de lesión de la vía biliar de 0.2-0.4%.3

Vale la pena señalar que persiste la controversia sobre el momento ideal de la intervención quirúrgica.
La colecistectomía precoz (≤72 horas desde el diagnóstico) se ha asociado con estancias hospitalarias
más cortas y la eliminación del riesgo de recurrencia, aunque algunos estudios la han relacionado con
una mayor morbilidad intraoperatoria. Por el contrario, posponer la cirugía aumenta el riesgo de
reingresos y complicaciones biliares. Datos recientes indican que la colecistectomía temprana produce
mejores resultados, con una menor tasa de complicaciones (11,8% en comparación con la cirugía
tardía).4

Esta afección requiere un tratamiento eficaz durante la fase aguda; sin embargo, un tratamiento
inadecuado puede provocar numerosas complicaciones con un importante impacto negativo en la salud.
Esto subraya la importancia de determinar si existe una asociación entre el tipo de cirugía (programada
versus de emergencia) y las complicaciones a mediano plazo.
pág. 9465
El presente estudio tiene como objetivo evaluar la relación entre el momento quirúrgico y la aparición
de complicaciones posoperatorias en pacientes con colecistitis aguda.

MÉTODOS

Se realizó un estudio observacional, descriptivo, retrospectivo y transversal en el Hospital General N.20
del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Puebla, durante el periodo comprendido entre febrero,
marzo y abril de 2024. La población de estudio estuvo conformada por beneficiarios adultos (mayores
de 18 años) con diagnóstico clínico e imagenológico de colecistitis a quienes se les realizó
colecistectomía, ya sea electiva o de emergencia, mediante técnicas quirúrgicas abiertas, laparoscópicas
o convertidas.

Se empleó un método de muestreo no probabilístico basado en casos consecutivos. La muestra final
incluyó a 220 pacientes que cumplían con los criterios de inclusión y contaban con historias clínicas
completas, además de un seguimiento documentado vía telefónica durante seis meses. Se excluyeron
pacientes menores de 18 años, con antecedentes de cirugía abdominal reciente (menos de seis meses),
manejo no quirúrgico o registros incompletos.

Las variables analizadas incluyeron edad, sexo, comorbilidades, tipo y modalidad de cirugía, turno
operatorio (mañanero, vespertino, nocturno o turno extendido) y la presencia de complicaciones
intraoperatorias y postoperatorias. Las complicaciones intraoperatorias se definieron como cualquier
evento adverso documentado en la nota operatoria, mientras que las complicaciones postoperatorias
fueron aquellas que ocurrieron durante la hospitalización o el seguimiento ambulatorio inmediato.

La recolección de datos se realizó mediante la revisión de historias clínicas físicas y electrónicas,
complementadas con un seguimiento telefónico estructurado. La información se registró en hojas de
recolección de datos y posteriormente se digitalizó en una base de datos electrónica utilizando Microsoft
Excel®. El análisis estadístico se realizó utilizando IBM SPSS® versión 25.0. Las variables
cuantitativas con distribución normal se describieron mediante medidas de tendencia central y
dispersión (media y desviación estándar). Las variables cualitativas se presentaron como frecuencias y
porcentajes. Las asociaciones entre variables categóricas se analizaron mediante la prueba de Chi-
cuadrado (χ²), y un valor de p < 0,05 se consideró estadísticamente significativo
IBM Corp., 2017
pág. 9466
.En cuanto a consideraciones éticas, este estudio fue aprobado por los Comités Locales de Ética e
Investigación en Salud (CEI y CLIS) del IMSS. Se observaron los principios de la Declaración de
Helsinki y sus modificaciones más recientes. Al tratarse de un estudio retrospectivo sin intervención
experimental directa, no se requirió consentimiento informado, de conformidad con el artículo 17 de la
Ley General de Salud en Materia de Investigación en Salud. La confidencialidad de los datos personales
y clínicos se resguardó en cumplimiento de la Ley Federal de Protección de Datos Personales en
Posesión de los Particulares. Toda la información se utilizó exclusivamente con fines de investigación
científica.

RESULTADOS

Tabla 1

Categoría
Variable
N
(Total)

% (Total
N=220)

%
(Electiva)

%
(Urgencia)

Datos generales
Total de pacientes 220 100% 27,30% 72,70%
Femenino
164 74,50% 16,80% 57,60%
Masculino
56 25,50% 10,50% 15%
Comorbilidades
Diabetes tipo 2 116 52,70% 12,70% 40%
Hipertensión
62 28,20% 8% 20%
EPOC
38 17,30% 5,50% 11,80%
Autoinmune
4 1,80% 0,90% 0,90%
Tipo de Cirugía
Urgencia 160 72,70% - -
Electiva
60 27,30% - -
Modalidad
quirúrgica

Laparoscópico
172 78,20% 12,20% 66%
Abierto
42 19,10% 12,30% 6,80%
Conversión a cirugía abierta
6 2,70% 2,70% 0%
Turno
Matutino 83 37,70% 10,40% 27,30%
Vespertino
53 24,10% 2,27% 21,81%
Nocturno
50 22,70% 9,10% 13,60%
Jornada acumulada
34 15,50% 4,60% 10,90%
Complicaciones
transoperatorias

Disrupción arteria cística
2 0,90% 0,90% 0%
Hematoma subhepático
5 2,25% 0,45% 1,80%
Laceración hepática
1 0,45% 0,45% 0%
Complicaciones
postoperatorias

Coledocolitiasis residual
7 3,15% 1,80% 1,35%
Fuga biliar
3 1,35% 0,45% 0,90%
Hematoma subhepático
6 2,70% 0,45% 2,25%
Laceración hepática
1 0,45% 0,45% 0,00%
Tromboembolia pulmonar
1 0,45% 0% 0,45%
Biliperitoneo
2 0,90% 0,45% 0,45%
pág. 9467
La edad media al momento de la presentación fue de 50,8 años (DE ±16,9), y el 74,5% de la población
era femenina. Del total de pacientes, el 72,7% se sometió a cirugía de urgencia, mientras que el 27,3%
se sometió a procedimientos programados. Figura 1

Figura 1

En cuanto a la modalidad quirúrgica, el 78,2% de los casos se realizaron por vía laparoscópica, el 19,1%
por laparotomía y las conversiones de procedimientos laparoscópicos a abiertos representaron solo el
2,7%. Tabla 2

Tabla 2

Modalidad quirúrgica

Cirugía laparoscópica
78,20%
Cirugía abierta
19,10%
Conversión a cirugía abierta
2,70%
En cuanto a la distribución de los procedimientos según el turno de trabajo, en orden cronológico, se
realizaron durante la mañana (37,7%), la tarde (24,1%), la noche (22,7%) y los turnos extendidos
(15,5%).

Figura 2
pág. 9468
Al comparar las complicaciones, tanto intraoperatorias como postoperatorias, la cirugía laparoscópica
presentó una mayor proporción de eventos intraoperatorios (1,8 %) y postoperatorios (4,9 %). Sin
embargo, al asociar las complicaciones intraoperatorias con el tipo de cirugía, no se observó una
asociación significativa, sin diferencias estadísticamente significativas entre la cirugía programada y la
de urgencia (p = 0,218). De igual manera, las complicaciones postoperatorias no mostraron diferencias
estadísticamente significativas (p = 0,193).

En el análisis de la modalidad quirúrgica, el turno y el tipo de cirugía, se encontró que la colecistectomía
abierta asociada a la cirugía programada realizada durante el turno extendido presentó el mayor número
de complicaciones intraoperatorias, aunque sin significación estadística (p = 0,467). Esta asociación, al
considerar la cirugía laparoscópica, reveló un mayor número de complicaciones intraoperatorias durante
los procedimientos de urgencia, si bien la distribución fue similar tanto en los turnos de tarde (p = 1000)
como en los de noche (p = 1000), sin que ninguno de los cuales alcanzara significación estadística. En
cuanto a las complicaciones postoperatorias, la cirugía abierta se asoció con un mayor número de
eventos durante los procedimientos programados, tanto en el turno de noche (p = 1,000) como en el
turno extendido (p = 0,467), sin que ninguna de estas diferencias fuera estadísticamente significativa.
En la cirugía laparoscópica, las complicaciones postoperatorias fueron más frecuentes durante los
procedimientos de urgencia, sin que ninguna mostrara significación estadística.

Respecto a los tipos de complicaciones intraoperatorias observadas en la cirugía programada, estas
incluyeron lesión de la arteria cística (0,9 %), hematoma subhepático (0,45 %) y laceración hepática
(0,45 %), mientras que en la cirugía de urgencia solo se informó de hematoma subhepático (1,8 %).

Figura 3
pág. 9469
Las complicaciones postoperatorias identificadas en la cirugía programada fueron coledocolitiasis
residual (1,8%), fuga biliar tipo B de Ámsterdam (0,45%), biliperitoneo (0,45%), hematoma
subhepático (0,45%) y laceración hepática (0,45%). Por otro lado, las complicaciones postoperatorias
durante la cirugía de urgencia incluyeron coledocolitiasis residual (1,35%), tromboembolismo
pulmonar (0,45%), fuga biliar tipo B de Ámsterdam (0,9%), biliperitoneo (0,45%) y hematoma
subhepático (2,25%).

Figura 4

Todos los pacientes que participaron en el estudio experimentaron una recuperación clínica adecuada
durante un período de seguimiento de seis meses, sin que se registraran complicaciones adicionales
durante la vigilancia postoperatoria.

DISCUSIÓN

La colecistitis aguda se define como la inflamación aguda de la vesícula biliar, causada principalmente
por cálculos biliares (90-95%) y, en algunos casos, asociada a enfermedades críticas graves sin
presencia de cálculos, en cuyo caso se denomina alitiásica (5-10%).⁴

El riesgo de colecistitis aguda aumenta en mujeres (proporción 8:1), lo que probablemente se relaciona
con el aumento de las hormonas sexuales femeninas esta afección también se observa en personas con
obesidad, mujeres embarazadas y mayores de 40 años. Otros factores que pueden ejercer un efecto
similar incluyen una pérdida de peso significativa en un corto período de tiempo, enfermedades agudas
y predisposición genética.⁵

La colecistitis aguda es una complicación frecuente de la colelitiasis, que se presenta con mayor
frecuencia en casos que muestran episodios de dolor crónico secundario a la litiasis. Según estudios
realizados en nuestro país, se presenta en hasta el 6-11% de los pacientes.⁶
pág. 9470
Se caracteriza por dolor abdominal cólico constante, localizado en el epigastrio o el hipocondrio
derecho, que suele irradiarse a la espalda o al espacio interescapular derecho y que puede remitir
gradualmente en 12 a 18 horas. Se acompaña de fiebre, ictericia (25%), náuseas y vómitos (75%),
pudiendo estar asociado o no a la ingesta de alimentos ricos en agentes colecistocinéticos. Un signo
característico es la inhibición de la inspiración debida al dolor a la palpación profunda del cuadrante
superior derecho, fenómeno conocido como signo de Murphy.¹,⁷ Las Guías de Tokio se redactaron en
2007, con revisiones en 2013 y 2018, demostrando una alta sensibilidad y especificidad para la
colecistitis aguda. Estas guías describen los criterios diagnósticos para la colecistitis aguda⁸ y su
clasificación según la gravedad: el grado I o leve indica únicamente colecistitis aguda, mientras que el
grado II o moderado presenta hallazgos radiológicos de inflamación, leucocitosis >18 000/mm³ y/o
síntomas >72 horas asociados a disfunción orgánica cardiovascular, respiratoria, renal, hepática o
hematológica.⁶ El uso de escalas como el Índice de Comorbilidad de Charlson o el Sistema de
Clasificación del Estado Físico de la Sociedad Americana de Anestesiólogos mejora la impresión
diagnóstica para la toma de decisiones terapéuticas. Los estudios de imagen son fundamentales en el
diagnóstico de la colecistitis aguda: la colangiografía transhepática percutánea se emplea
principalmente en casos de obstrucción, estenosis o lesión de las vías biliares, si bien la
colangiopancreatografía retrógrada endoscópica permite evaluar el conducto biliar común. Además, la
tomografía computarizada se utiliza para identificar complicaciones relacionadas con cálculos biliares,
y la resonancia magnética se emplea para la detección de cálculos, estenosis y tumores. Por otro lado,
la ecografía se considera el estudio inicial de elección, con una sensibilidad del 81 % y una especificidad
del 83 % para el diagnóstico. En situaciones donde persisten las dudas con los resultados de la ecografía,
la gammagrafía hepatobiliar se considera la prueba de referencia, con una sensibilidad del 96 % y una
especificidad del 90 %. 4,10. Según los grados de gravedad, el estado general del paciente y las
comorbilidades, se debe elegir una vía terapéutica: En los casos de Grado I, se sugiere la colecistectomía
laparoscópica temprana siempre que las escalas CCI y ASA-PS indiquen viabilidad quirúrgica; de lo
contrario, se decide el tratamiento conservador y la cirugía diferida. Para los casos de Grado II, también
se recomienda la laparoscopia temprana, considerando posibles complicaciones y evaluando la
conversión a cirugía abierta o subtotal según los hallazgos intraoperatorios; si los pacientes no son
pág. 9471
candidatos, se realiza un tratamiento conservador con drenaje biliar de forma análoga. Finalmente, en
los casos de Grado III, se debe dar prioridad a corregir cualquier disfunción orgánica, el uso de
antimicrobianos y la observación de la evolución del estado del paciente; si se mantiene una
recuperación rápida y se proporciona una evaluación de riesgo adecuada, se puede realizar una
colecistectomía temprana en un entorno que permita el manejo de cuidados intensivos, en contraste con
los pacientes no aptos, se recomienda un enfoque conservador integral y drenaje temprano si la
inflamación no remite (PTGBD) es el método estándar, siendo menos invasivo y con menor riesgo que
la colecistectomía; Complementariamente, se pueden considerar técnicas endoscópicas como el drenaje
transpapilar o el drenaje guiado por ecografía, que ofrecen drenaje interno con menos dolor, aunque
requieren gran experiencia.11

La colecistectomía laparoscópica realizada dentro de los 3 días posteriores al diagnóstico es el
tratamiento de primera línea para la colecistitis aguda.4

La superposición del tratamiento temprano (realizado entre 1 y 3 días) con el tratamiento tardío (después
de 3 días) se ha asociado con mejores resultados para el paciente, incluyendo menores tasas de
complicaciones postoperatorias (11,8 % frente a 34,4 %) y una estancia hospitalaria más corta (5,4 días
frente a 10 días).4

Los pacientes que reciben tratamiento tardío pueden presentar un nuevo episodio de colecistitis aguda
antes de la cirugía diferida. La recurrencia de estos reingresos conlleva un aumento de las
complicaciones y la morbilidad¹⁰, por lo que se ha recomendado realizar la intervención durante la
primera semana tras la aparición de los síntomas.⁷,¹³ Las principales ventajas de la cirugía mínimamente
invasiva son una menor respuesta metabólica al trauma, una estancia hospitalaria más corta, menos
dolor postoperatorio, una reincorporación más rápida a la vida laboral, un mejor resultado estético y un
menor riesgo de hernia incisional. Dado que el 20,8 % de la mortalidad se asocia a lesiones de las vías
biliares a largo plazo¹⁴, es necesario recordar los puntos de referencia para realizar una colecistectomía:
disección precisa del triángulo hepatocístico, delimitado por el borde inferior del hígado superiormente,
lo que implica la identificación de dos, y solo dos, estructuras conectadas a la vesícula biliar,
correspondientes al conducto cístico y la arteria cística¹⁵,¹⁶.
pág. 9472
Según el trabajo de Cremer (2022), se ha demostrado que en pacientes sometidos a colecistectomía
laparoscópica por enfermedad biliar complicada, la tasa de complicaciones aumenta hasta un 30 %¹⁷.

Como describe Gallaher (2022), la colecistectomía laparoscópica presenta menos complicaciones (12
%) en comparación con la colecistectomía percutánea (65 %).⁴ Sin embargo, en relación con la rotura
de las vías biliares, esta sigue siendo mayor en los procedimientos mínimamente invasivos. Los autores
mencionan una reducción en el riesgo de disrupción de las vías biliares del 1,7 % al 0,7 % tras la
realización del decimoquinto procedimiento. Por lo tanto, existen varios factores intraoperatorios
asociados a la disrupción de las vías biliares, como la presencia de colecistitis aguda, episodios crónicos,
hemorragia intraoperatoria y variantes anatómicas. La evidencia empírica muestra que la frecuencia de
rotura de las vías biliares tiende a ser mayor durante las colecistectomías laparoscópicas por colecistitis
aguda (0,5 %) en comparación con las colecistectomías electivas (0,21 %).¹Según los grados de
gravedad, el estado general del paciente y las comorbilidades, se debe elegir una vía terapéutica: En los
casos de Grado I, se sugiere la colecistectomía laparoscópica temprana siempre que las escalas CCI y
ASA-PS indiquen viabilidad quirúrgica; de lo contrario, se decide el tratamiento conservador y la
cirugía diferida. Para los casos de Grado II, también se recomienda la laparoscopia temprana,
considerando posibles complicaciones y evaluando la conversión a cirugía abierta o subtotal según los
hallazgos intraoperatorios; si los pacientes no son candidatos, se realiza un tratamiento conservador con
drenaje biliar de forma análoga. Finalmente, en los casos de Grado III, se debe dar prioridad a corregir
cualquier disfunción orgánica, el uso de antimicrobianos y la observación de la evolución del estado
del paciente; si se mantiene una recuperación rápida y se proporciona una evaluación de riesgo
adecuada, se puede realizar una colecistectomía temprana en un entorno que permita el manejo de
cuidados intensivos, en contraste con los pacientes no aptos, se recomienda un enfoque conservador
integral y drenaje temprano si la inflamación no remite es el método estándar, siendo menos invasivo
y con menor riesgo que la colecistectomía; Complementariamente, se pueden considerar técnicas
endoscópicas como el drenaje transpapilar o el drenaje guiado por ecografía, que ofrecen drenaje interno
con menos dolor, aunque requieren gran experiencia.11

La colecistectomía laparoscópica realizada dentro de los 3 días posteriores al diagnóstico es el
tratamiento de primera línea para la colecistitis aguda.4
pág. 9473
La superposición del tratamiento temprano (realizado entre 1 y 3 días) con el tratamiento tardío (después
de 3 días) se ha asociado con mejores resultados para el paciente, incluyendo menores tasas de
complicaciones postoperatorias (11,8 % frente a 34,4 %) y una estancia hospitalaria más corta (5,4 días
frente a 10 días).4

Los pacientes que reciben tratamiento tardío pueden presentar un nuevo episodio de colecistitis aguda
antes de la cirugía diferida. La recurrencia de estos reingresos conlleva un aumento de las
complicaciones y la morbilidad¹⁰, por lo que se ha recomendado realizar la intervención durante la
primera semana tras la aparición de los síntomas.⁷,¹³ Las principales ventajas de la cirugía mínimamente
invasiva son una menor respuesta metabólica al trauma, una estancia hospitalaria más corta, menos
dolor postoperatorio, una reincorporación más rápida a la vida laboral, un mejor resultado estético y un
menor riesgo de hernia incisional. Dado que el 20,8 % de la mortalidad se asocia a lesiones prolongadas
de las vías biliares¹⁴, es necesario recordar los puntos de referencia para realizar una colecistectomía:
disección precisa del triángulo hepatocístico, delimitado por el borde inferior del hígado superiormente,
lo que implica la identificación de dos, y solo dos, estructuras conectadas a la vesícula biliar,
correspondientes al conducto cístico y la arteria cística¹⁵,¹⁶.

Según el trabajo de Cremer (2022), se ha demostrado que en aquellos sometidos a colecistectomía
laparoscópica por enfermedad biliar complicada, la tasa de complicaciones aumenta hasta el 30 %¹⁷.

Existen diversas complicaciones asociadas a la colecistitis aguda, como el síndrome de Mirizzi, que se
debe a la compresión extrínseca del conducto biliar principal por inflamación o por un cálculo
impactado en el infundíbulo. Se trata de afecciones agudas que requieren tratamiento quirúrgico
mediante colecistectomía por laparotomía con colangiografía preoperatoria para confirmar la integridad
de las vías biliares.18 Es importante considerar la incidencia de hernia incisional en cirugía laparoscópica
(0,2 %), colecistectomía abierta (1,5 %) y cirugía laparoscópica de puerto único (4,5 %). Por otro lado,
existen complicaciones biliares como fuga biliar, lesión del conducto biliar común20, fístula biliar,
cálculos biliares retenidos ictericia, colangitis y sepsis21; las complicaciones no biliares incluyen
complicaciones hemorrágicas (sangrado del lecho hepático y lesión de la rama suprahepática), daño a
estructuras adyacentes, perforaciones viscerales (duodeno y colon)22,23 y migración de clips.24 Las
complicaciones en pacientes colecistectomizados son frecuentes, lo que resulta en un aumento de la
pág. 9474
morbilidad y los costos hospitalarios. En este estudio, la principal complicación reportada durante el
evento quirúrgico fue la hemorragia intraoperatoria, causada por la ruptura de la arteria cística y/o a
nivel de la placa cística. Por otro lado, las complicaciones postoperatorias incluyeron litiasis residual y
fuga biliar. Estos resultados fueron muy similares a los reportados por varios autores, como D.S. Ahmad
et al., 202025, quienes sostienen que las principales complicaciones de la colecistectomía son la
disrupción del conducto biliar (0,08%0,5%), la fuga biliar (0,42%1,1%), la coledocolitiasis residual
(0,8%5,7%) y el síndrome postcolecistectomía (10%15%).Asimismo, L. Barbier et al., Francia,
202226, afirman que la inflamación en la colecistitis puede dificultar el procedimiento quirúrgico y
favorecer la aparición de lesiones vasculobiliares. Además, estos mismos autores sugieren considerar
la posibilidad de variaciones anatómicas como factor de riesgo. Según Abdulzahra Hussain, Reino
Unido, 201127, algunos factores, como las variaciones anatómicas, influyen en la presencia de
complicaciones.

En nuestro estudio, solo un porcentaje mínimo de colecistectomías laparoscópicas se convirtieron en
procedimientos abiertos (2,7 %), principalmente cuando se realizaron como cirugía de urgencia. La
evaluación según los criterios de Tokio demuestra que los pacientes con grados más altos tienen mayor
probabilidad de someterse a una conversión.⁸ El aumento de las complicaciones relacionadas con la
inflamación de la vesícula biliar en pacientes operados en condiciones de urgencia ha llevado a las guías
internacionales a sugerir alcanzar la visión crítica de seguridad requerida.⁸,¹⁵,¹⁶ Según Federico
Coccolini et al., Italia, 2015²⁸, se ha establecido que en la colecistitis aguda, la morbilidad, la mortalidad
y la estancia hospitalaria postoperatorias son menores cuando los pacientes se someten a un
procedimiento laparoscópico; sin embargo, las tasas de hemorragia profusa y fuga biliar no mostraron
diferencias significativas al comparar los procedimientos abiertos y laparoscópicos.

L. Michael Brunt et al.²⁹ recomiendan, para evitar lesiones en las vías biliares, el uso de imágenes
intraoperatorias de las vías biliares, especialmente cuando existe incertidumbre sobre la anatomía o
sospecha de lesión de las vías biliares. El uso de herramientas como el colorante verde de indocianina
facilita la identificación de estructuras, aumentando la seguridad del procedimiento y, en consecuencia,
reduciendo la probabilidad de lesiones.30
pág. 9475
Considerando la divergencia de resultados causada por los turnos de trabajo, esta se relaciona
principalmente con los factores de riesgo del paciente.31 Por el contrario, en un estudio retrospectivo
realizado por Martínez-Gutiérrez et al. (2023), se menciona que existen diferencias extrínsecas/externas
entre los turnos que pueden modificar el desempeño de los procedimientos, a saber: la percepción de
los familiares y del paciente al abordar la cirugía, la disponibilidad de recursos hospitalarios y la
burocracia de las compañías de seguros.32 Durante mucho tiempo, el abordaje quirúrgico abierto directo
al conducto biliar fue la única opción terapéutica. Sin embargo, con el advenimiento de técnicas
quirúrgicas endoscópicas, radiológicas y mínimamente invasivas avanzadas, las opciones terapéuticas
se han incrementado, haciendo que el manejo de esta patología sea multidisciplinario.33

En 1996, se introdujo la cirugía robótica en nuestro país con el primer intento de los Dres. José Luis
Masso realizó una colecistectomía laparoscópica en un modelo porcino.34 Con el paso de los años, el
uso de estas prácticas ha aumentado; sin embargo, solo se han reportado unos pocos casos de
colecistectomía.35,36,37

Existe controversia respecto al uso de la cirugía mínimamente invasiva (CMI) asistida por robot en la
colecistectomía. Mullens C.L. et al. mencionan que la curva de aprendizaje es más larga en comparación
con la colecistectomía laparoscópica (300 vs. 50), y añaden el factor de la negligencia de los equipos
quirúrgicos al no optar por procedimientos que ayuden a perfeccionar la técnica.38

A pesar de una mayor frecuencia numérica de eventos adversos en el grupo de urgencias, todos los
pacientes mostraron una evolución clínica favorable a los seis meses de seguimiento, sin recurrencias
ni secuelas.

CONCLUSIONES

La realización de cirugías de urgencia no refleja una mayor incidencia de complicaciones
intraoperatorias o postoperatorias en comparación con la cirugía electiva realizada a medio plazo (6
meses). Sin embargo, se observó que durante los turnos de tarde y noche se produjo un mayor número
de complicaciones intraoperatorias en comparación con el turno de mañana. Estos hallazgos sugieren
que, en instituciones con equipos quirúrgicos experimentados y protocolos de seguridad adecuados, la
colecistectomía de urgencia puede realizarse con resultados comparables a los de la cirugía electiva,
con una tendencia a que los procedimientos se lleven a cabo durante los turnos de mañana.
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