HERRAMIENTAS DIAGNÓSTICAS PARA EL
DIAGNÓSTICO DE ISQUEMIA CORONARIA

EN PACIENTES CON DOLOR TORÁCICO QUE
CONSULTAN AL SERVICIO DE URGENCIAS:
REVISIÓN DE LA LITERATURA

DIAGNOSTIC TOOLS FOR THE DIAGNOSIS OF CORONARY
ISCHEMIA IN PATIENTS WITH CHEST PAIN WHO CONSULT

THE EMERGENCY DEPARTMENT: A LITERATURE REVIEW

Camilo Andrés Rivera Rincón

Fundación Universitaria Navarra, Colombia

Yessica Alejandra Rivera Vargas

Fundación Universitaria Navarra, Colombia

Laura Daniela Gutiérrez Valderrama

Fundación Universitaria Navarra, Colombia

Anny Geraldine Cardozo Perdomo

Fundación Universitaria Navarra, Colombia

Ricardo Novoa Alvarez

Fundación Universitaria Navarra, Colombia
pág. 961
DOI:
https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i3.24067
Herramientas Diagnósticas para el Diagnóstico de Isquemia Coronaria en
Pacientes con Dolor Torácico que Consultan al Servicio de Urgencias:
Revisión de la Literatura

Camilo Andrés Rivera Rincón
1
Camilo.rivera@uninavarra.edu.co

https://orcid.org/0009-0005-0079-5549

Fundación Universitaria Navarra Uninavarra

Colombia

Yessica Alejandra Rivera Vargas

yessica.rivera@uninavarra.edu.co

https://orcid.org/0009-0003-1720-5221

Fundación Universitaria Navarra Uninavarra

Colombia

Laura Daniela Gutiérrez Valderrama

Laura.gutierrez@uninavarra.edu.co

https://orcid.org/0009-0002-1761-9777

Fundación Universitaria Navarra Uninavarra

Colombia

Anny Geraldine Cardozo Perdomo

anny.cardozo@uninavarra.edu.co

https://orcid.org/0009-0002-6409-4344

Fundación Universitaria Navarra Uninavarra

Colombia

Ricardo Novoa Alvarez

ra.novoa@uninavarra.edu.co

https://orcid.org/0000-0001-9892-3468

Magister en ciencias y tecnologías del deporte y
la actividad física

Fundación Universitaria Navarra Uninavarra

Colombia

RESUMEN

Introducción: El dolor torácico en urgencias requiere una estratificación rápida para identificar la
isquemia coronaria y reducir eventos adversos. Persisten variaciones en la precisión diagnóstica de las
herramientas disponibles, lo que evidencia la necesidad de sintetizar la evidencia reciente. Objetivo:
Sintetizar la evidencia sobre la precisión diagnóstica de biomarcadores, escalas de riesgo y técnicas de
imagen en pacientes con dolor torácico en urgencias. Métodos: Revisión sistemática de literatura (2015
2025) en PubMed, Scopus y Web of Science, siguiendo PRISMA y criterios PICOT, se encontraron 48
artículos cumplieron criterios de inclusión. La calidad metodológica se evaluó mediante listas CASPe
y STROBE. Resultados: Los algoritmos con troponinas ultrasensibles en esquemas de 0/1h y 0/2h
mostraron sensibilidades entre 98% y 100% y especificidades entre 80% y 92% para el descarte de
infarto. La escala HEART presentó valores predictivos negativos entre 95% y 99% en pacientes de bajo
riesgo. La copeptina, combinada con troponina, alcanzó sensibilidades cercanas al 96% en
presentaciones <3 horas. Conclusiones: La integración de troponinas ultrasensibles, escalas de riesgo y
CCTA permite un abordaje diagnóstico más preciso y seguro en urgencias. Su implementación debe
adaptarse a la disponibilidad de recursos y validarse en cada contexto clínico.

Palabras claves: dolor torácico, síndrome coronario agudo, diagnóstico, urgencias, morbimortalidad

1
Autor principal
Correspondencia:
Camilo.rivera@uninavarra.edu.co
pág. 962
Diagnostic
Tools for the Diagnosis of Coronary Ischemia in Patients with
Chest Pain Who Consult
the Emergency Department: A Literature Review
ABSTRACT

Introduction:
Chest pain in the emergency department requires rapid risk stratification to identify
coronary ischemia and reduce adverse events. Variations persist in the diagnostic accuracy of available

tools, highlighting the need to synthesize recent evidence.
Objective: To synthesize the evidence on the
diagnostic accuracy of biomarkers, risk scores, and imaging techniques in patients with chest pain in

the emergency department.
Methods: A systematic literature review (20152025) was conducted in
PubMed, Scopus, and Web of Science, following PRISMA and PICOT criteria. Forty
-eight articles met
the inclusion criteria. Methodological quality was assessed using CASPe and STROBE checklists.

Results:
Algorithms using high-sensitivity troponins in 0/1h and 0/2h regimens showed sensitivities
between 98% and 100% and specificities between 80% and 92% for ruling out myocardial infarction.

The HEART score showed negative predictive values
between 95% and 99% in low-risk patients.
Copeptin, combined with troponin, achieved sensitivi
ties close to 96% in presentations <3 hours prior.
Conclusions:
The integration of high-sensitivity troponins, risk scores, and CCTA allows for a more
precise and safer diagnostic approach in the emergency department. Its implementation should be

adapted t
o the availability of resources and validated in each clinical context.
Keywords:
chest pain, acute coronary syndrome, diagnosis, emergency care, morbidity and mortality
Artículo recibido 25 marzo 2026

Aceptado para publicación: 25 abril 2026
pág. 963
INTRODUCCIÓN

El dolor torácico agudo constituye uno de los motivos de consulta más frecuentes en los servicios de
urgencias a nivel mundial y representa un desafío clínico significativo para los profesionales de la salud.
En países desarrollados como Estados Unidos, se posiciona como una de las principales causas de
atención en los servicios de emergencia, con más de seis millones de hospitalizaciones anuales y un
impacto económico que supera los ocho mil millones de dólares (Bañol B et al., 2017). No obstante,
únicamente cerca del 20% de los casos atendidos por dolor torácico presentan una causa cardíaca
confirmada, lo que evidencia la complejidad diagnóstica asociada a este síntoma y la necesidad de
contar con herramientas eficaces para su abordaje(Díaz et al., 2016). Esta discrepancia entre la
frecuencia del síntoma y la proporción de casos con etiología grave resalta la importancia de fortalecer
la capacidad de discriminación clínica, con el fin de evitar hospitalizaciones innecesarias, optimizar
recursos y reducir costos en los sistemas de salud. Desde una perspectiva epidemiológica, el dolor
torácico presenta una elevada prevalencia a nivel global, con características clínicas que varían según
la edad, el sexo y los factores de riesgo individuales(Eslick et al., 2003). Diversos estudios realizados
en Europa, Oceanía y América del Norte han demostrado que este síntoma puede tener múltiples
orígenes, entre ellos causas musculoesqueléticas, gastrointestinales, psiquiátricas, pulmonares e
inespecíficas(Kaplan et al., 2015). En este sentido, se ha evidenciado que solo una minoría de los casos
corresponde a etiología cardíaca, mientras que un porcentaje significativo se asocia con causas no
cardiovasculares, lo que incrementa la complejidad del abordaje. Esta diversidad etiológica, junto con
la superposición de manifestaciones clínicas entre entidades benignas y potencialmente letales, exige
un proceso diagnóstico riguroso, sustentado en el juicio clínico y el apoyo de herramientas tecnológicas.
En este contexto, la identificación temprana del síndrome coronario agudo (SCA) resulta fundamental
debido a su asociación con alta morbimortalidad y la necesidad de intervención inmediata(Lagos et al.,
2011). A pesar de los avances en biomarcadores, técnicas de imagen y escalas de estratificación del
riesgo, persisten limitaciones en la precisión diagnóstica que afectan la toma de decisiones
clínicas(Abarca-Gómez et al., 2017). Se ha reportado que entre el 2% y el 3% de los pacientes con
infarto agudo de miocardio o angina inestable son dados de alta sin un diagnóstico adecuado, lo que
incrementa el riesgo de eventos adversos y refleja fallas en la atención en urgencias(Mendivil et al.,
pág. 964
2004). Esta situación pone de manifiesto la necesidad de actualizar y fortalecer los protocolos de
evaluación del dolor torácico, especialmente en contextos con limitaciones de recursos(Mora et al.,
2005).

En Colombia, esta problemática se acentúa debido a la limitada disponibilidad de estudios
epidemiológicos que permitan comprender de manera integral la distribución, causas y desenlaces del
dolor torácico en los servicios de urgencias(Ricardo et al., 2014). Aunque la enfermedad coronaria
continúa siendo una de las principales causas de morbimortalidad en el país, muchas instituciones de
salud carecen de información sistematizada y actualizada sobre las características clínicas de estos
pacientes y las herramientas diagnósticas empleadas(Ruigómez et al., 2006). Esta brecha de
conocimiento dificulta la implementación de estrategias basadas en evidencia y limita la estandarización
de la atención clínica en distintos niveles del sistema de salud(Soeiro et al., 2015). En esta medida, se
hace necesario fortalecer la investigación en este campo para mejorar la calidad de la atención y la toma
de decisiones médicas. Particularmente, la región del Huila presenta un vacío importante en cuanto a
investigación relacionada con el manejo del dolor torácico en el ámbito hospitalario(SCCC, 2008).

La ausencia de estudios recientes que analicen aspectos como los tiempos de atención, la precisión
diagnóstica y el uso de recursos limita la adaptación de protocolos internacionales al contexto local Esta
situación repercute directamente en la calidad de la atención y en la eficiencia de los servicios de
urgencias, generando posibles retrasos en el diagnóstico y tratamiento oportuno(Suasnabar et al., 2008).
En este sentido, resulta fundamental generar evidencia contextualizada que permita orientar la práctica
clínica en entornos específicos. Esta revisión busca aportar evidencia útil para la práctica clínica,
favorecer la toma de decisiones fundamentadas y contribuir a la optimización de recursos en salud
(Undheim et al., 2015). Asimismo, pretende consolidar información actualizada que permita mejorar
los procesos de atención y reducir la variabilidad en la práctica clínica. Adicionalmente, la importancia
de esta revisión radica en su potencial para consolidar un marco de referencia que fortalezca la atención
en los servicios de urgencias y contribuya al diseño de estrategias clínicas basadas en evidencia. La
integración de hallazgos recientes permitirá orientar la práctica médica hacia un abordaje más preciso,
oportuno y seguro del dolor torácico. Es así como, este estudio pretende incidir positivamente en los
desenlaces clínicos y en la organización de los servicios de salud.
pág. 965
METODOLOGÍA

El estudio se enmarcó en las directrices metodológicas de la declaración PRISMA(Page et al., 2021).
El proceso metodológico se desarrolló en cinco fases secuenciales a lo largo de seis meses, lo que
permitió una planificación estructurada y un seguimiento continuo de cada etapa. La primera fase
correspondió a la formulación de la pregunta de investigación mediante la estrategia PICOT, la cual
facilitó la delimitación precisa del problema y orientó de manera directa la construcción de las
estrategias de búsqueda. En la segunda fase se llevó a cabo la construcción de las ecuaciones de
búsqueda, mediante el uso de operadores booleanos y la combinación de términos controlados (MeSH)
y no controlados, con el propósito de maximizar tanto la sensibilidad como la especificidad de la
estrategia. En la tercera fase se aplicaron los criterios de inclusión y exclusión de manera rigurosa, con
el objetivo de garantizar la selección de estudios pertinentes, actuales y metodológicamente sólidos.
Este proceso permitió depurar la información obtenida en la fase de búsqueda, asegurando que los
artículos seleccionados respondieran de manera directa a la pregunta de investigación. La definición de
estos criterios se realizó considerando tanto la calidad de la evidencia como su relevancia clínica, lo
que contribuyó a fortalecer la consistencia del análisis posterior. La selección de los artículos se realizó
en dos etapas complementarias, iniciando con la revisión de títulos y resúmenes, seguida de la lectura
completa de los textos potencialmente elegibles. Este procedimiento permitió filtrar de manera
progresiva los estudios, garantizando la inclusión de aquellos que cumplían con los criterios
establecidos. Dos investigadores realizaron la evaluación de forma independiente, lo que redujo el
riesgo de sesgos en la selección, y las discrepancias fueron resueltas mediante consenso. Durante la
cuarta fase, se llevó a cabo la extracción de datos mediante una matriz sistematizada en Microsoft Excel,
diseñada específicamente para esta revisión con el fin de garantizar la organización y homogeneidad de
la información recopilada. La estructuración de estos datos permitió una lectura comparativa y facilitó
la posterior síntesis de la evidencia, contribuyendo a una interpretación más precisa de los hallazgos;
asimismo, este proceso permitió consolidar la información de manera uniforme, favoreciendo su
análisis sistemático.

La evaluación de la calidad metodológica de los estudios seleccionados se realizó en la quinta fase
mediante el uso de herramientas validadas y ampliamente reconocidas en la investigación biomédica.
pág. 966
Para los estudios observacionales se emplearon las listas de verificación STROBE. Asimismo, para los
estudios diagnósticos se utilizaron las guías CASPe, orientadas a valorar la validez interna, la precisión
de los resultados y su aplicabilidad clínica. En este contexto, aquellos estudios que presentaron menor
riesgo de sesgo y mayor solidez en sus resultados fueron priorizados para el análisis y la síntesis, lo que
contribuye a fortalecer la confiabilidad de los hallazgos. El análisis de los datos se desarrolló mediante
la integración de estrategias cualitativas y cuantitativas, lo que permitió una comprensión más amplia
de la evidencia recopilada. En primer lugar, se realizó una síntesis narrativa orientada a identificar
patrones recurrentes, similitudes, diferencias, fortalezas y limitaciones en el uso de las herramientas
diagnósticas evaluadas en los distintos estudios.

De manera complementaria, se elaboraron tablas comparativas que permitieron visualizar el desempeño
diagnóstico de las herramientas analizadas, especialmente en términos de sensibilidad, especificidad y
valores predictivos. Con el fin de minimizar posibles sesgos de publicación, se incluyó la búsqueda en
múltiples bases de datos, la revisión de referencias cruzadas y la incorporación de estudios de acceso
abierto y restringido. Asimismo, se implementaron procedimientos de doble evaluación independiente
en las fases de selección y análisis, lo que contribuyó a fortalecer la objetividad del proceso. Además,
todo el procedimiento fue documentado de manera detallada, garantizando la trazabilidad y
replicabilidad de la revisión.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

La estrategia de búsqueda bibliográfica permitió identificar un total de 656 registros provenientes de
diferentes bases de datos, incluyendo PubMed, SciELO, Google Scholar y Scopus. Posteriormente, se
procedió a la depuración de los resultados mediante la eliminación de registros duplicados,
obteniéndose un total de 343 estudios únicos para la fase de cribado.

En la etapa de selección, se excluyeron 295 estudios por no cumplir con los criterios de inclusión.
Adicionalmente, tras la evaluación de elegibilidad mediante lectura a texto completo, se incluyeron 48
artículos en el análisis definitivo de la revisión, consolidando así el cuerpo de evidencia analizado (ver
Figura 1).
pág. 967
Figura 1. PRISMA

Fuente: Elaboración propia.

Herramientas diagnósticas

Biomarcadores emergentes

Los biomarcadores emergentes, particularmente la copeptina, han sido objeto de creciente interés en el
contexto del diagnóstico temprano del infarto agudo de miocardio, especialmente cuando se utilizan en
combinación con la troponina (tabla 1). Diversos estudios han evidenciado que, en pacientes que
consultan durante las primeras horas tras el inicio del dolor torácico, los niveles de troponina, incluso
en su versión ultrasensible, pueden no haber alcanzado concentraciones detectables, lo que limita su
utilidad diagnóstica en fases iniciales(S. Elseidy, 2022). En este escenario, la copeptina, como marcador
de estrés endógeno, permite complementar la evaluación bioquímica, mejorando la capacidad de
detección temprana de eventos isquémicos y reduciendo la incertidumbre diagnóstica en los servicios
de urgencias. En términos de rendimiento diagnóstico, la combinación de copeptina y troponina ha
demostrado una mejora significativa en la sensibilidad global y en el valor predictivo negativo,
alcanzando áreas bajo la curva (AUC) cercanas a 0.98 en algunos estudios(Mu et al., 2022). Este
comportamiento sugiere una alta capacidad para descartar de manera segura el infarto en etapas muy
pág. 968
tempranas, lo que resulta particularmente útil en escenarios clínicos donde el tiempo es un factor crítico.
No obstante, se ha observado que la especificidad de esta combinación tiende a ser inferior en
comparación con el uso exclusivo de troponina, lo que podría generar un mayor número de falsos
positivos y, en esta medida, la necesidad de pruebas complementarias.

Protocolos acelerados con hs-cTn.

La implementación de protocolos acelerados basados en troponinas ultrasensibles (hs-cTn),
particularmente aquellos estructurados en esquemas de 0/1h y 0/2h, ha transformado de manera
significativa el abordaje diagnóstico del dolor torácico en los servicios de urgencias. Diversos estudios
de implementación y revisiones sistemáticas han demostrado que estos algoritmos permiten una
reducción sustancial en los tiempos de estancia hospitalaria, así como un incremento en la proporción
de altas tempranas, sin evidenciar un aumento en la incidencia de eventos cardiovasculares adversos
mayores (MACE) durante el seguimiento a 30 días (Twerenbold et al., 2024). Este cambio representa
no solo un avance en términos clínicos, sino también una mejora en la eficiencia de los sistemas de
atención, al favorecer un manejo más dinámico y oportuno de los pacientes. En cuanto al rendimiento
diagnóstico, uno de los hallazgos más consistentes es la elevada seguridad del descarte temprano de
infarto agudo de miocardio mediante estos algoritmos. En particular, los protocolos de 0/1h han
demostrado sensibilidades y valores predictivos negativos superiores al 95% en múltiples contextos
clínicos, lo que respalda su utilidad como herramienta confiable para la toma de decisiones
rápidas(Twerenbold et al., 2018). Estos resultados refuerzan la validez de las troponinas ultrasensibles
como biomarcadores centrales en la estratificación del riesgo, permitiendo diferenciar de manera más
precisa a los pacientes que requieren manejo hospitalario de aquellos que pueden ser dados de alta de
forma segura. Adicionalmente, la adopción de estos protocolos tiene implicaciones relevantes a nivel
organizacional, ya que contribuye a optimizar el uso de recursos hospitalarios, incluyendo la
disponibilidad de camas y la carga asistencial del personal de salud. La reducción en los tiempos de
observación y la agilización del flujo de pacientes permiten mejorar la capacidad resolutiva de los
servicios de urgencias, especialmente en contextos de alta demanda.
pág. 969
Tabla 1. Herramientas diagnósticas.

Estudio
Herramienta Tipo Población Resultados
principales

Utilidad clínica

Elseidy
2022(S. A.
Elseidy et
al.,
2023).

Copeptina +

hs-cTnT/I

Biomarcador

dual

9 estudios; 13.232
pacientes con dolor
torácico

Sens 8697%.

Esp 6279%.

VPN hasta 99%

Descarte más rápido en
presentadores
tempranos.

Reichlin 2023
(Reichlin et al.,
2023).

Copeptina sola
y combinada
con TnI

Biomarcador
Cohorte en
urgencias; <3h de
inicio

AUC copeptina
sola ~0.90;
combinada

~0.98

Mejora diagnóstico
temprano cuando
troponina es negativa

Van den Berg 2019
(Van Den Berg &
Body, 2018).

HEART

score

Escala de

riesgo

Metaanálisis.

44.202 pacientes

Sens 95.9%.

Esp 44.6%

Estratificación segura
de bajo
riesgo; superior a TIMI

Mahler
2024(Mahler et al.,
2024).

hs-HEART

Pathway

Escala /

protocolo

Implementación

multicéntrica

Altas tempranas

↑16.1 puntos; sin
aumento de
MACE a 30

días

Mejora eficiencia y
seguridad en
decisiones de alta

Twerenbold
2018(Twerenbold
et al., 2018).

Algoritmo 0/1h
hs-cTnI

Protocolo
Dolor torácico con
sospecha de IAM

Incremento de
altas tempranas;
sin aumento de
MACE

Permite decisiones
más rápidas que
protocolo 0/3h

Litt 2016(Litt et al.,
2016).

CCTA
Imagen Ensayo clínico en
urgencias

Altas seguras

~50% vs 23%.

menor estancia

Alternativa eficiente
en pacientes
seleccionados

TIMI: Thrombolysis In Myocardial Infarction; hs-cTn: Troponina ultrasensible; MACE: eventos cardiovasculares adversos
mayores; VPH: Valor predictivo negativo; CCTA: angiografía coronaria por tomografía computarizada.

Escalas de riesgo modernizadas

Las escalas de riesgo modernizadas, en particular el HEART score y su adaptación HEART Pathway
integrada con hs-cTn, han adquirido un papel relevante en la estratificación del riesgo en pacientes con
dolor torácico en los servicios de urgencias. Estas herramientas permiten una valoración clínica
estructurada que combina variables como la historia clínica, el electrocardiograma, la edad, los factores
de riesgo y los niveles de troponina, facilitando la toma de decisiones en contextos de alta demanda
asistencial. En términos de desempeño diagnóstico, un metaanálisis que incluyó 44.202 pacientes
evidenció que el HEART score presenta una sensibilidad superior en comparación con la escala TIMI
para la predicción de MACE, lo que lo posiciona como una herramienta más segura para la
estratificación del riesgo en urgencias(C. Byrne et al., 2018). En la práctica clínica, un puntaje HEART
≤3, combinado con niveles negativos de troponina, se asocia con una probabilidad muy baja de eventos
a corto plazo, lo que respalda su uso para la toma de decisiones orientadas al alta temprana.
pág. 970
Este comportamiento refuerza su utilidad como instrumento confiable en la reducción de
hospitalizaciones innecesarias. Por su parte, la implementación del HEART Pathway, especialmente en
combinación con hs-cTn, ha demostrado beneficios adicionales en términos de eficiencia y seguridad
clínica. Estudios multicéntricos han reportado un incremento en las altas tempranas superior a 16 puntos
porcentuales, sin evidencia de aumento en la mortalidad ni en la incidencia de infarto agudo de
miocardio a 30 días(Campbell et al., 2024).

Técnicas de imagen avanzadas.

Las técnicas de imagen avanzadas, en particular la CCTA, han emergido como una alternativa
diagnóstica no invasiva con alta capacidad para la evaluación de pacientes con dolor torácico en los
servicios de urgencias. Esta modalidad permite una visualización directa de las arterias coronarias,
facilitando la identificación de enfermedad aterosclerótica significativa y contribuyendo a una
estratificación más precisa del riesgo, especialmente en pacientes con probabilidad intermedia de
enfermedad coronaria. En términos de rendimiento clínico, el ensayo publicado en New England
Journal of Medicine evidenció que la CCTA permite prácticamente duplicar la proporción de altas
seguras desde urgencias, alcanzando aproximadamente un 50% en comparación con el 23% observado
en el manejo estándar, además de reducir de manera significativa la estancia hospitalaria. Asimismo,
en pacientes con resultados negativos en la CCTA, no se registraron eventos de muerte ni infarto agudo
de miocardio a 30 días, lo que respalda su seguridad como herramienta de descarte. Estos hallazgos
posicionan a la CCTA como una estrategia diagnóstica confiable y eficiente en la toma de decisiones
clínicas en el contexto de urgencias. No obstante, a pesar de sus ventajas, la implementación de esta
técnica debe considerar aspectos como la disponibilidad tecnológica, los costos asociados y la
exposición a radiación, así como el potencial incremento en la detección de hallazgos incidentales que
pueden derivar en estudios adicionales. En este contexto, su uso debe ser cuidadosamente seleccionado
e integrado dentro de protocolos clínicos que optimicen su rendimiento sin generar intervenciones
innecesarias(Maroules et al., 2023). La CCTA se consolida como una herramienta complementaria
dentro de un enfoque diagnóstico multimodal, que, Es así como con biomarcadores y escalas de riesgo,
fortalece la precisión y eficiencia del abordaje del dolor torácico.
pág. 971
Tabla 2. Estrategias y herramientas diagnósticas.

Comparación
Emergente vs
Tradicional

Resultados
Conclusión
HEART vs

TIMI(Fernando et al.,
2019)

HEART (≥4 o ≥7) vs
TIMI (≥2)

HEART ≥4: Sens 95.9%

vs TIMI ≥2: 87.8%; VPN

más alto; mejor para

descartar

HEART supera a TIMI
en identificar bajo
riesgo con seguridad

Copeptina + troponina t
troponina sola(S. A.
Elseidy et al., 2023)

Biomarcador dual

vs troponina sola

Mayor sensibilidad y
VPN en presentadores
tempranos; especificidad
algo menor

Útil para descartar
precozmente; riesgo de
más falsos positivos

Algoritmo 0/1h hs-cTnI
vs 0/3h troponina
convencional (Mahler
et al., 2024)

hs-cTn 0/1h vs

convencional 0/3h

Más altas tempranas;
estancia menor; sin
MACE a 30d

Superior en rapidez y
seguridad clínica

hs-HEART Pathway vs
práctica estándar (Body
et al., 2017)

HEART Pathway

+ hs
-cTn vs
manejo previo

+16.1% altas tempranas;
menos hospitalización;
seguridad mantenida

Optimiza eficiencia en

Urgencias.

Angio-TC vs manejo

estándar (Litt et al.,
2016)

CCTA vs ECG

seriado + troponina

Altas 49.6% vs 22.7%; ↓
estancia; sin ↑MACE a
30d

Alternativa segura en
seleccionados; requiere
recursos

TIMI: Thrombolysis In Myocardial Infarction; hs-cTn: Troponina ultrasensible; MACE: eventos cardiovasculares adversos
mayores; VPH: Valor predictivo negativo.

Comparación de la eficacia diagnóstica frente a los métodos tradicionales

HEART vs TIMI.

La comparación ha sido ampliamente abordada en la literatura, evidenciando diferencias relevantes en
su desempeño diagnóstico dentro del contexto de los servicios de urgencias. Ambas herramientas fueron
diseñadas para la estratificación del riesgo en pacientes con dolor torácico; sin embargo, su aplicabilidad
y precisión varían en función del escenario clínico y del tipo de paciente evaluado. En este sentido,
diversos estudios han señalado que el HEART score presenta una mejor adaptación al entorno de
urgencias, al integrar variables clínicas y analíticas de fácil acceso que permiten una valoración más
dinámica del riesgo (Body et al., 2017). En términos de rendimiento diagnóstico, los hallazgos
derivados de metaanálisis indican que el HEART score, utilizando un punto de corte ≥4, alcanza una
pág. 972
sensibilidad aproximada del 95.9%, en comparación con el 87.8% reportado para la escala TIMI con
un punto de corte ≥2(C. Byrne et al., 2018). Esta diferencia resulta clínicamente significativa, ya que
implica una mayor capacidad del HEART score para identificar pacientes con riesgo de infarto agudo
de miocardio o MACE. De esta manera, se reduce la probabilidad de omitir diagnósticos relevantes, lo
cual constituye un aspecto crítico en escenarios donde la seguridad del paciente es prioritaria (Sandoval
et al., 2022). Si bien la especificidad del HEART score puede ser relativamente baja cuando se utilizan
puntos de corte inferiores, esta característica no representa una limitación en el contexto del manejo
inicial en urgencias (tabla 2). Por el contrario, una mayor sensibilidad y un alto valor predictivo negativo
favorecen su uso como herramienta de descarte, permitiendo identificar con mayor seguridad a los
pacientes de bajo riesgo que pueden ser dados de alta de forma temprana(Twerenbold et al., 2018). De
modo que, este enfoque resulta especialmente útil en entornos con alta presión asistencial, donde la
optimización del flujo de pacientes es un elemento clave en la gestión clínica. En términos prácticos, la
evidencia converge en señalar que el HEART score supera a la escala TIMI como herramienta de
estratificación inicial en pacientes con dolor torácico, debido a su mayor capacidad discriminativa y a
su aplicabilidad en el entorno clínico real(R. A. Byrne et al., 2023). Su utilización contribuye a mejorar
la precisión diagnóstica y a optimizar la toma de decisiones, favoreciendo un equilibrio adecuado entre
seguridad y eficiencia en la atención.

Copeptina + troponina t troponina sola

La comparación entre estos dos biomarcadores ha sido ampliamente explorada en la literatura como
una estrategia para mejorar el diagnóstico temprano del infarto agudo de miocardio, particularmente en
pacientes que consultan en las primeras horas tras el inicio de los síntomas. En este contexto, se ha
evidenciado que la troponina, incluso en su versión ultrasensible, puede presentar limitaciones
diagnósticas durante las primeras 2 a 3 horas, debido a que sus niveles aún no alcanzan concentraciones
detectables(Sandoval et al., 2022). Esta situación genera un margen de incertidumbre clínica que puede
retrasar la toma de decisiones en los servicios de urgencias. Frente a esta limitación, la incorporación
de la copeptina como biomarcador complementario ha demostrado mejorar de manera significativa la
sensibilidad diagnóstica y el valor predictivo negativo, especialmente en los denominados
“presentadores tempranos”.
pág. 973
Estudios han reportado que la combinación copeptina + troponina permite alcanzar sensibilidades
superiores al 95% y valores predictivos negativos cercanos al 99%, lo que favorece el descarte seguro
del infarto en etapas iniciales(Mu et al., 2022). Este comportamiento se explica por el rápido aumento
de la copeptina tras el evento isquémico, en contraste con la cinética más tardía de la troponina, lo que
genera un efecto complementario entre ambos biomarcadores. No obstante, esta mejora en la capacidad
de detección temprana se acompaña de una disminución en la especificidad, lo que puede traducirse en
un mayor número de resultados falsos positivos y, En esta medida, en un incremento de ingresos
hospitalarios innecesarios o en la realización de pruebas adicionales. Este aspecto constituye una
limitación relevante que debe ser considerada en la interpretación clínica de los resultados,
especialmente en contextos donde los recursos son limitados(Dahal et al., 2022). Por tanto, la utilidad
de esta estrategia debe evaluarse en función del equilibrio entre sensibilidad y especificidad. A pesar de
ello, en escenarios de alta demanda asistencial y necesidad de toma de decisiones rápidas, la evidencia
sugiere que la combinación de copeptina y troponina ofrece una ventaja clínica significativa al permitir
un descarte más precoz y seguro del infarto agudo de miocardio. En este sentido, su implementación
puede contribuir a optimizar el flujo de pacientes en los servicios de urgencias, reduciendo los tiempos
de observación y favoreciendo una atención más eficiente(S. A. Elseidy et al., 2023).

Algoritmos 0/1h vs 0/3h

La comparación entre los algoritmos diagnósticos de 0/1h y 0/3h basados en troponinas ha evidenciado
un cambio sustancial en el abordaje del paciente con dolor torácico en los servicios de urgencias. El
desarrollo de las hs-cTn ha permitido reducir de manera significativa los tiempos requeridos para la
toma de decisiones clínicas, favoreciendo una evaluación más dinámica y ajustada a las necesidades del
entorno asistencial. En este contexto, el protocolo de 0/1h se ha consolidado como una estrategia
innovadora que optimiza la estratificación temprana del riesgo, mejorando la eficiencia en el manejo
inicial del paciente(Sandoval et al., 2022).

En términos de rendimiento clínico, diversos estudios han demostrado que el algoritmo de 0/1h permite
incrementar de forma significativa la proporción de altas precoces, sin comprometer la seguridad de los
pacientes en el seguimiento a 30 días. Esta característica resulta especialmente relevante en escenarios
de alta demanda, donde la reducción de los tiempos de estancia impacta directamente en la
pág. 974
disponibilidad de recursos y en la calidad de la atención. A diferencia del enfoque tradicional de 0/3h
con troponina convencional, el nuevo modelo permite una toma de decisiones más rápida, manteniendo
niveles comparables de seguridad clínica(Twerenbold et al., 2018).

Por su parte, el protocolo tradicional de 0/3h, aunque ampliamente utilizado durante años, presenta
limitaciones asociadas a mayores tiempos de espera y a una menor capacidad de respuesta en fases
tempranas del proceso diagnóstico. La necesidad de realizar mediciones seriadas en intervalos más
prolongados puede retrasar la confirmación o el descarte del infarto, lo que incide en la prolongación
de la estancia hospitalaria y en la congestión de los servicios de urgencias. En este sentido, la evidencia
reciente ha señalado que los algoritmos acelerados no solo igualan, sino que en muchos casos superan
el desempeño del enfoque convencional(Miller et al., 2024). En esta medida, los hallazgos disponibles
respaldan la superioridad práctica del algoritmo de 0/1h frente al esquema tradicional de 0/3h,
especialmente en términos de rapidez y eficiencia, sin sacrificar la seguridad del paciente.

HEART Pathway con hs-cTn vs manejo estándar.

La comparación entre la implementación del HEART Pathway integrado con hs-cTn y el manejo
estándar ha evidenciado avances significativos en la optimización del abordaje diagnóstico del dolor
torácico en los servicios de urgencias. Este enfoque combina la estratificación clínica estructurada con
la alta sensibilidad de los biomarcadores modernos, permitiendo una evaluación más precisa y temprana
del riesgo cardiovascular. En este sentido, su aplicación ha demostrado una mayor capacidad para
identificar de forma confiable a los pacientes de bajo riesgo, facilitando decisiones clínicas más seguras
y oportunas en comparación con los modelos tradicionales(Mahler et al., 2024). En términos de impacto
clínico y organizacional, estudios de implementación multicéntrica han mostrado que el uso del HEART
Pathway con hs-cTn se asocia con una reducción significativa en las hospitalizaciones innecesarias y
una mayor liberación de camas en los servicios de urgencias.

Este efecto se traduce en una optimización del flujo de pacientes y en un uso más eficiente de los
recursos disponibles, sin evidenciar un incremento en eventos adversos a corto plazo. De esta manera,
se logra mantener la seguridad diagnóstica mientras se mejora la eficiencia del sistema de
atención(Fernando et al., 2019). A diferencia del manejo estándar, que suele basarse en la observación
prolongada y en la realización de pruebas seriadas en intervalos más extensos, la integración del
pág. 975
HEART Pathway permite una discriminación más precisa entre pacientes de bajo y alto riesgo desde
etapas tempranas del proceso diagnóstico. Esta capacidad de estratificación temprana contribuye a
reducir la incertidumbre clínica y evita intervenciones innecesarias, lo que resulta particularmente
relevante en contextos de alta demanda asistencial.

Adicionalmente, favorece una toma de decisiones más ágil, alineada con las necesidades operativas de
los servicios de urgencias.

Angio-TC coronaria y manejo estándar

La comparación entre la CCTA y el manejo estándar evidencia diferencias importantes en la eficiencia
y en la forma de abordar el diagnóstico del dolor torácico en urgencias. Mientras el enfoque
convencional se basa en electrocardiogramas seriados, biomarcadores y pruebas funcionales, la CCTA
permite una evaluación anatómica directa y rápida de las arterias coronarias, lo que facilita una toma
de decisiones más ágil. En este sentido, se ha demostrado que su implementación incrementa
significativamente las altas seguras y reduce los tiempos de estancia hospitalaria, optimizando el flujo
de pacientes y el uso de recursos disponibles(Mendoza-Beltrán, 2024).

No obstante, aunque la CCTA ofrece ventajas claras en términos de rapidez y precisión diagnóstica, su
uso debe ser cuidadosamente valorado debido a limitaciones como la disponibilidad tecnológica, la
exposición a radiación y el uso de medios de contraste. Además, requiere una adecuada selección de
pacientes para maximizar su utilidad clínica y evitar intervenciones innecesarias. Por ello, su
integración en el abordaje del dolor torácico debe realizarse dentro de protocolos estructurados que
permitan equilibrar sus beneficios con los posibles riesgos, consolidándose como una alternativa
eficiente frente al manejo estándar en contextos específicos.

DISCUSIÓN

El diagnóstico oportuno y preciso de la isquemia coronaria en los servicios de urgencias ha
experimentado una transformación significativa en la última década, impulsada principalmente por la
incorporación de algoritmos basados en hs-cTn. Los hallazgos de la presente revisión confirman que
los protocolos acelerados de 0/1 h y 0/2 h se posicionan como estrategias de elección frente al modelo
tradicional de 0/3 h, al evidenciar una mayor eficiencia en la reducción de la estancia hospitalaria y un
incremento en las altas tempranas, sin comprometer la seguridad clínica a 30 días (Chapman et al.,
pág. 976
2017). Estos resultados son consistentes con estudios multicéntricos internacionales, en los que se
reportan sensibilidades superiores al 99 % para el descarte de infarto agudo de miocardio, sin
incremento en eventos cardiovasculares adversos mayores en el seguimiento temprano. Asimismo, la
aplicación de la regla de “muestra única” en contextos validados ha demostrado ser una alternativa
costo-efectiva en pacientes de bajo riesgo con electrocardiograma normal y valores iniciales bajos de
hs-cTn, aunque su implementación depende de validaciones institucionales específicas(Wu &
Christenson, 2019).

La interpretación dinámica de la troponina constituye otro elemento clave en la optimización del
diagnóstico. En este sentido, la evidencia analizada respalda el uso de cambios absolutos (Δ en ng/L)
por encima de variaciones relativas, dado que esta aproximación mejora la diferenciación entre lesión
miocárdica aguda y elevaciones crónicas de troponina. Este enfoque ha sido promovido por organismos
como el American College of Cardiology (ACC) y respaldado por estudios en cohortes contemporáneas,
en los cuales el uso del delta absoluto se asocia con mayor precisión diagnóstica y menor probabilidad
de error clínico(Poon & Cortés, 2016).

En relación con los biomarcadores emergentes, la copeptina ha demostrado un papel complementario
en el diagnóstico temprano del infarto, especialmente en pacientes que consultan dentro de las primeras
tres horas desde el inicio de los síntomas. La combinación de copeptina con hs-cTn incrementa la
sensibilidad diagnóstica y el valor predictivo negativo, lo que favorece un descarte más rápido y seguro
del evento isquémico. Sin embargo, esta estrategia se asocia con una disminución de la especificidad y
un posible aumento de falsos positivos, lo que puede derivar en hospitalizaciones innecesarias(Chew
et al., 2019). Por ello, su uso debe considerarse de manera selectiva, limitado a instituciones con
disponibilidad tecnológica y protocolos estandarizados, y siempre como complemento de la troponina
ultrasensible, no como sustituto(Maroules et al., 2023).

En cuanto a la estratificación clínica, los resultados refuerzan el papel del HEART score como
herramienta primaria en la evaluación inicial del paciente con dolor torácico en urgencias. La evidencia
disponible, incluyendo metaanálisis con amplias muestras poblacionales, reporta sensibilidades
cercanas al 96 % para la predicción de eventos cardiovasculares adversos mayores a 30 días, superando
consistentemente a la escala TIMI en términos de precisión diagnóstica (Dawson et al., 2022).
pág. 977
Adicionalmente, la implementación del HEART Pathway combinado con hs-cTn ha demostrado
incrementar las altas tempranas y reducir hospitalizaciones innecesarias sin aumentar la incidencia de
eventos adversos, lo que respalda su utilidad como estrategia integrada de alta eficiencia(Keller et al.,
2010). Estos hallazgos consolidan la relevancia de combinar herramientas clínicas y biomarcadores
para optimizar la toma de decisiones en urgencias(Dahal et al., 2022).

Por otra parte, la imagen cardíaca no invasiva, en particular la CCTA, desempeña un papel relevante en
pacientes con riesgo bajo a intermedio y diagnóstico incierto tras la evaluación inicial. La evidencia
indica que esta técnica permite duplicar la tasa de altas seguras desde urgencias y reducir los tiempos
de estancia hospitalaria, sin incrementar la mortalidad ni la incidencia de infarto a 30 días en casos con
resultados negativos(C. Byrne et al., 2018). No obstante, su implementación está condicionada por
factores como el costo, la disponibilidad tecnológica y la exposición a radiación, lo que limita su uso
generalizado y exige una adecuada selección de pacientes(Anand et al., 2021).

La evidencia en escenarios reales demuestra que estas estrategias no solo son seguras, sino que también
mejoran la eficiencia organizacional y reducen los costos asociados a hospitalizaciones innecesarias.
Sin embargo, persisten desafíos relacionados con la heterogeneidad de la evidencia en contextos de
ingresos medios y la necesidad de validaciones locales, lo que plantea la importancia de futuras
investigaciones orientadas a adaptar estas herramientas a diferentes realidades asistenciales(Jeong et al.,
2020). Así pues, la integración de algoritmos con hs-cTn, escalas clínicas como HEART, el uso
selectivo de biomarcadores emergentes y la aplicación de técnicas de imagen en casos específicos
configuran un enfoque diagnóstico contemporáneo, eficiente y respaldado por evidencia científica
robusta(Promes et al., 2023). No obstante, su efectividad depende de la adecuada estandarización
institucional, la capacitación continua del personal de salud y la adaptación a los recursos disponibles,
con el fin de garantizar una atención segura, costo-efectiva y equitativa para los pacientes con dolor
torácico en los servicios de urgencias. En este sentido, la articulación entre protocolos clínicos y toma
de decisiones basada en evidencia permite reducir la variabilidad en la práctica médica y mejorar la
calidad de la atención.
pág. 978
CONCLUSIONES

El diagnóstico del infarto agudo de miocardio en el servicio de urgencias ha experimentado una
transformación significativa hacia estrategias más rápidas, precisas y seguras, centradas en la
integración de biomarcadores avanzados, algoritmos acelerados y herramientas de estratificación
clínica. La evidencia obtenida indica que la hs-cTn se ha consolidado como el pilar fundamental de esta
evolución, especialmente mediante la implementación de protocolos 0/1 h y 0/2 h, que superan de
manera clara al modelo tradicional 0/3 h. Este cambio no solo optimiza la estancia hospitalaria y
favorece altas tempranas, sino que también contribuye a una gestión más eficiente de los recursos del
servicio de urgencias, fortaleciendo la organización clínica sin comprometer la seguridad del paciente.

Asimismo, se observa que la interpretación de la hs-cTn basada en cambios absolutos en lugar de
relativos potencia la precisión diagnóstica, permitiendo diferenciar con mayor fiabilidad la lesión
miocárdica aguda de la crónica. Esta aproximación refuerza la toma de decisiones en escenarios de alta
presión asistencial y evidencia que la biomarcación debe entenderse como un componente integrado
dentro de algoritmos que consideren tanto la evolución temporal como el contexto clínico del paciente.
Además, este enfoque permite reducir la incertidumbre en la identificación de pacientes con riesgo
intermedio, optimizando la priorización de recursos y evitando intervenciones innecesarias. Las escalas
de riesgo modernizadas, en particular el HEART score y su adaptación HEART Pathway, se destacan
como instrumentos confiables para complementar la evaluación basada en biomarcadores. Su capacidad
para incrementar la seguridad diagnóstica y facilitar altas tempranas evidencia su rol clave en la
eficiencia del servicio, al disminuir hospitalizaciones innecesarias y promover un manejo más racional
de los recursos disponibles. En relación con los biomarcadores emergentes, como la copeptina, el
análisis evidencia su utilidad en situaciones de presentación temprana, cuando la hs-cTn aún no se ha
elevado. Sin embargo, la disminución de especificidad y el riesgo de resultados falsos positivos limitan
su aplicación generalizada, destacando la importancia de su uso complementario dentro de protocolos
bien definidos y en entornos con recursos adecuados. Su combinación con hs-cTn puede ofrecer un
valor predictivo más confiable en los primeros minutos de atención, fortaleciendo la estrategia de
“descartar rápidamente” a pacientes de bajo riesgo.
pág. 979
Además, la incorporación de biomarcadores emergentes permite ampliar la ventana diagnóstica inicial,
brindando alternativas en escenarios donde la presentación temprana dificulta la interpretación de
resultados convencionales. También, su uso requiere monitoreo constante y actualización de guías
locales, para evitar errores diagnósticos y optimizar el flujo asistencial.

Por su parte, la incorporación de técnicas de imagen no invasiva, como la CCTA, demuestra un alto
potencial para optimizar la evaluación de pacientes de riesgo bajo a intermedio. Su implementación
permite aumentar las altas seguras y reducir la estancia hospitalaria sin comprometer la seguridad a
corto plazo, aunque factores como el costo, el acceso limitado y la exposición a radiación condicionan
su uso masivo, restringiéndolo a contextos tecnológicos y clínicos específicos. Estas técnicas ofrecen
información anatómica precisa que complementa los hallazgos clínicos y de biomarcadores, facilitando
decisiones más informadas sobre hospitalización o alta. La utilización de CCTA también puede
disminuir la necesidad de pruebas invasivas iniciales, reduciendo riesgos asociados a procedimientos
como la coronariografía diagnóstica.

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