INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y RECURSOS
DIGITALES PARA FORTALECER EL
APRENDIZAJE DEL INGLÉS BÁSICO
ARTIFICIAL INTELLIGENCE AND DIGITAL RESOURCES TO
STRENGTHEN BASIC ENGLISH LEARNING
Celia del Carmen Gómez Alvarado
Universidad Veracruzana
Stefany Pamela Villegas Zenil
Universidad Veracruzana
Marissa del Carmen Vázquez Patiño
Universidad Veracruzana
Rosalinda García Guzmán
Universidad Veracruzana
Carmen Reyes Márquez
Universidad Veracruzana

pág. 2800
DOI: https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i3.24265
Inteligencia artificial y recursos digitales para fortalecer el aprendizaje del
inglés básico
Celia del Carmen Gómez Alvarado1
celigomez@uv.mx
https://orcid.org/0009-0005-9905-132X
Universidad Veracruzana
México
Stefany Pamela Villegas Zenil
stvillegas@uv.mx
https://orcid.org/0009-0009-5719-2393
Universidad Veracruzana
México
Marissa del Carmen Vázquez Patiño
marvazquez@uv.mx
https://orcid.org/0009-0003-8457-6671
Universidad Veracruzana
México
Rosalinda García Guzmán
rosaligarcia@uv.mx
https://orcid.org/0009-0001-8410-6827
Universidad Veracruzana
México
Carmen Reyes Márquez
carmereyes@uv.mx
https://orcid.org/0009-0001-0191-6753
Universidad Veracruzana
México
RESUMEN
El presente artículo analiza la integración de la inteligencia artificial y los recursos digitales como
estrategia didáctica para fortalecer el aprendizaje del inglés básico en estudiantes de educación superior,
ante la necesidad de responder a escenarios formativos mediados por tecnologías emergentes y nuevas
formas de interacción académica. El estudio parte de la premisa de que el aprendizaje de una lengua
extranjera no puede limitarse a la memorización de estructuras gramaticales, sino que requiere
experiencias didácticas dinámicas, situadas y orientadas al desarrollo progresivo de competencias
comunicativas. Metodológicamente, se plantea una estrategia de intervención pedagógica sustentada en
el uso de herramientas de inteligencia artificial, plataformas digitales, recursos audiovisuales,
aplicaciones interactivas y actividades guiadas para favorecer la adquisición de vocabulario, la
comprensión lectora, la producción escrita, la pronunciación y la comunicación básica en inglés. El
análisis permite reconocer que la incorporación planificada de estas herramientas puede favorecer la
motivación, la autonomía, la retroalimentación inmediata y la personalización del aprendizaje, así como
promover una participación más activa del estudiante. Se concluye que la inteligencia artificial y los
recursos digitales, cuando son mediados críticamente por el docente, no constituyen un sustituto de la
enseñanza, sino un recurso pedagógico estratégico para transformar las prácticas didácticas tradicionales
y fortalecer el aprendizaje lingüístico en contextos universitarios.
Palabras clave: inteligencia artificial; recursos digitales; estrategia didáctica; aprendizaje del inglés;
educación superior.
1 Autor principal
Correspondencia: celigomez@uv.mx

pág. 2801
Artificial Intelligence and Digital Resources to Strengthen Basic English
Learning
ABSTRACT
This article analyzes the integration of artificial intelligence and digital resources as a didactic strategy
to strengthen basic English learning among higher education students, in response to the need to address
educational settings mediated by emerging technologies and new forms of academic interaction. The
study is based on the premise that learning a foreign language cannot be limited to the memorization of
grammatical structures, but rather requires dynamic, situated didactic experiences aimed at the
progressive development of communicative competencies. Methodologically, a pedagogical
intervention strategy is proposed, supported by the use of artificial intelligence tools, digital platforms,
audiovisual resources, interactive applications, and guided activities to promote vocabulary acquisition,
reading comprehension, written production, pronunciation, and basic communication in English. The
analysis suggests that the planned incorporation of these tools may enhance motivation, autonomy,
immediate feedback, and personalized learning, while also encouraging more active student
participation. It is concluded that artificial intelligence and digital resources, when critically mediated
by the teacher, do not constitute a substitute for teaching, but rather a strategic pedagogical resource for
transforming traditional didactic practices and strengthening language learning in university contexts.
Keywords: artificial intelligence; digital resources; didactic strategy; English language learning; higher
education.
Artículo recibido 25 abril 2026
Aceptado para publicación: 25 mayo 2026

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INTRODUCCIÓN
La transformación digital de la educación superior ha intensificado la necesidad de repensar las
estrategias didácticas mediante las cuales se enseña y aprende una lengua extranjera. En particular, el
aprendizaje del inglés básico adquiere una relevancia estratégica en la formación universitaria, no solo
por su valor instrumental para acceder a información académica, científica y profesional, sino también
por su papel en el desarrollo de competencias comunicativas, digitales e interculturales. En este
escenario, la inteligencia artificial y los recursos digitales han dejado de ocupar un lugar periférico en
los procesos educativos para convertirse en mediadores potenciales de nuevas formas de interacción,
retroalimentación, práctica lingüística y construcción autónoma del aprendizaje. No obstante, su
incorporación al aula exige superar una visión meramente instrumental de la tecnología y asumirla desde
una perspectiva pedagógica, crítica y situada.
El presente artículo aborda la integración de la inteligencia artificial y los recursos digitales como
estrategia didáctica para fortalecer el aprendizaje del inglés básico en estudiantes de educación superior.
Esta temática se inscribe en un campo de creciente interés académico, marcado por la expansión de
herramientas digitales, asistentes conversacionales, plataformas adaptativas, aplicaciones móviles,
recursos audiovisuales, traductores inteligentes y sistemas de retroalimentación automatizada. La
literatura reciente evidencia que la inteligencia artificial se ha incorporado progresivamente en la
enseñanza del inglés para apoyar el desarrollo de habilidades lingüísticas, la personalización del
aprendizaje, la práctica comunicativa y la retroalimentación automatizada; sin embargo, también
advierte que sus beneficios dependen de una mediación pedagógica clara y de criterios éticos de
implementación (Crompton et al., 2024; Edmett et al., 2024).
El problema de investigación se ubica en la persistente distancia entre las demandas formativas de los
estudiantes universitarios y las prácticas tradicionales que aún predominan en la enseñanza del inglés
básico. Aunque los entornos académicos actuales requieren que los estudiantes interactúen con
información en inglés, consulten materiales digitales, utilicen plataformas educativas y desarrollen
habilidades comunicativas mínimas para su trayectoria profesional, la enseñanza del idioma continúa,
en muchos casos, centrada en la transmisión de contenidos gramaticales, la memorización de
vocabulario y la realización de ejercicios descontextualizados. Esta situación limita el desarrollo de

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aprendizajes significativos, reduce las oportunidades de práctica auténtica y dificulta que el estudiante
perciba el inglés como una herramienta de comunicación útil para su vida académica y profesional.
A esta problemática se suma un vacío relevante: la disponibilidad de tecnologías digitales no garantiza,
por sí misma, una mejora en el aprendizaje lingüístico. La incorporación de inteligencia artificial al aula
puede reproducir prácticas superficiales si se utiliza únicamente como traductor, generador de respuestas
o mecanismo de sustitución del esfuerzo cognitivo del estudiante. Por ello, el desafío no consiste
únicamente en introducir herramientas tecnológicas, sino en diseñar estrategias didácticas que orienten
su uso hacia el desarrollo de habilidades lingüísticas, la autonomía, la autorregulación, la comprensión
crítica y la participación activa. En este sentido, las revisiones recientes sobre inteligencia artificial en
la enseñanza del inglés destacan beneficios asociados con la escritura, la pronunciación, la práctica oral,
la comprensión auditiva y el aprendizaje personalizado, pero también señalan riesgos vinculados con la
dependencia tecnológica, la deshonestidad académica, la brecha digital y la necesidad de formación
docente (Daud et al., 2025; Sharadgah & Sa’di, 2022).
La relevancia de este estudio radica en que el inglés básico constituye una etapa formativa decisiva para
estudiantes que, en muchos casos, llegan a la educación superior con trayectorias lingüísticas
heterogéneas, experiencias previas desiguales y distintos niveles de confianza frente al idioma. En este
sentido, la inteligencia artificial y los recursos digitales pueden ofrecer condiciones didácticas favorables
para diversificar la enseñanza, ampliar los espacios de práctica, generar retroalimentación inmediata y
atender ritmos diferenciados de aprendizaje. No obstante, su potencial educativo solo se concreta cuando
el docente los integra de manera intencionada, ética y coherente con objetivos formativos claros. Desde
esta perspectiva, la tecnología no sustituye la mediación docente; por el contrario, exige una intervención
pedagógica más rigurosa, capaz de seleccionar, orientar, contextualizar y evaluar críticamente los
recursos utilizados.
Desde el punto de vista teórico, este trabajo se fundamenta en una concepción socioconstructivista del
aprendizaje, en la cual el conocimiento se construye a través de la interacción, la mediación, la
participación activa y la relación significativa con el contexto. Bajo esta perspectiva, aprender inglés
implica mucho más que dominar reglas gramaticales; supone participar en prácticas comunicativas que
permitan comprender, producir e interpretar mensajes en situaciones concretas. Asimismo, el estudio se

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apoya en un enfoque tecnopedagógico, desde el cual los recursos digitales y la inteligencia artificial se
comprenden como mediadores del aprendizaje y no como fines en sí mismos. Esta postura permite
distinguir entre el uso accesorio de la tecnología y su integración didáctica planificada, orientada al
desarrollo de competencias comunicativas, cognitivas y digitales.
En este marco, la inteligencia artificial puede entenderse como un recurso de apoyo para personalizar
actividades, generar oportunidades de práctica, ofrecer retroalimentación inmediata, simular
interacciones comunicativas y acompañar procesos de escritura, lectura, escucha y pronunciación. Sin
embargo, su empleo en educación debe considerar principios de equidad, inclusión, protección de datos,
transparencia, agencia humana y responsabilidad pedagógica. Miao y Holmes (2023) advierten que las
herramientas de inteligencia artificial generativa avanzan con mayor rapidez que los marcos regulatorios
y que, por ello, las instituciones educativas requieren criterios claros para validar su pertinencia ética y
pedagógica. De igual manera, Miao et al. (2021) señalan que las políticas educativas sobre inteligencia
artificial deben orientarse a maximizar sus beneficios, mitigar sus riesgos y garantizar condiciones de
inclusión y equidad.
Los estudios previos permiten reconocer que la inteligencia artificial aplicada a la educación no debe
analizarse únicamente desde su eficiencia técnica, sino desde sus efectos pedagógicos, éticos y
formativos. En el campo de la enseñanza del inglés, Edmett et al. (2024) identifican un crecimiento
acelerado de investigaciones sobre inteligencia artificial y enseñanza del inglés, especialmente a partir
del desarrollo de tecnologías conversacionales y generativas. Asimismo, Crompton et al. (2024)
destacan que estas herramientas ofrecen posibilidades para el aprendizaje lingüístico, pero también
plantean desafíos relacionados con la integridad académica, la autonomía del estudiante, la preparación
docente y la calidad de la retroalimentación. En consecuencia, este artículo se alinea con una
comprensión de la tecnología educativa que no celebra acríticamente la innovación, sino que examina
sus condiciones de posibilidad, sus límites y sus aportes reales al aprendizaje del inglés básico.
En el contexto de la educación superior, el fortalecimiento del inglés básico representa un reto
pedagógico de alto impacto, especialmente para estudiantes que requieren desarrollar competencias
iniciales para continuar su formación académica, acceder a fuentes especializadas, participar en entornos
digitales y ampliar sus posibilidades de movilidad académica o profesional. La enseñanza del inglés en

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este nivel demanda estrategias que promuevan motivación, confianza, práctica constante y vinculación
con situaciones reales de uso. En este sentido, los recursos digitales y la inteligencia artificial pueden
contribuir a construir entornos de aprendizaje más flexibles, interactivos y personalizados, siempre que
se articulen con actividades guiadas, criterios de evaluación pertinentes y una mediación docente
orientada al desarrollo progresivo de competencias comunicativas.
Por tanto, el objetivo de este artículo es analizar la integración de la inteligencia artificial y los recursos
digitales como estrategia didáctica para fortalecer el aprendizaje del inglés básico en estudiantes de
educación superior. De manera específica, se busca reflexionar sobre las posibilidades pedagógicas de
estas herramientas para favorecer la adquisición de vocabulario, la comprensión lectora, la producción
escrita, la pronunciación, la comunicación básica, la autonomía y la motivación del estudiante.
Asimismo, se pretende destacar la importancia de la mediación docente como condición indispensable
para que la tecnología no derive en dependencia, superficialidad o uso acrítico, sino en una oportunidad
formativa para enriquecer las prácticas didácticas tradicionales y responder a las exigencias de una
educación superior cada vez más digital, dinámica e interconectada.
METODOLOGÍA
El presente estudio se desarrolló desde un enfoque cualitativo, de carácter documental, descriptivo y
propositivo, orientado a analizar la integración de la inteligencia artificial y los recursos digitales como
estrategia didáctica para fortalecer el aprendizaje del inglés básico en educación superior. La elección
de este enfoque responde a la necesidad de examinar el fenómeno desde una perspectiva pedagógica,
ética y tecnodidáctica, considerando los aportes de la literatura especializada y la construcción de una
propuesta didáctica fundamentada.
El tipo de investigación fue descriptivo, porque permitió caracterizar las posibilidades didácticas de la
inteligencia artificial y de los recursos digitales en el aprendizaje del inglés básico, así como identificar
sus aportes, alcances y retos dentro del proceso de enseñanza-aprendizaje. Asimismo, tuvo un carácter
aplicativo, debido a que no se limitó a una revisión conceptual del fenómeno, sino que se orientó al
análisis de una estrategia didáctica concreta, susceptible de ser implementada en contextos
universitarios. En este sentido, la investigación aplicada busca generar conocimiento útil para intervenir,
mejorar o transformar una realidad educativa determinada, articulando la reflexión teórica con

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necesidades prácticas del contexto formativo (Creswell & Creswell, 2018).
El diseño del estudio fue no experimental y transversal. Fue no experimental porque no se manipularon
deliberadamente variables ni se establecieron grupos de control, sino que se analizó el fenómeno a partir
de sus condiciones pedagógicas y contextuales. Fue transversal porque la información se organizó y
examinó en un momento específico del proceso formativo, con el propósito de comprender la pertinencia
de la estrategia didáctica propuesta para el fortalecimiento del inglés básico. Este tipo de diseño resulta
adecuado cuando se busca describir y analizar un fenómeno educativo sin intervenir de manera
experimental sobre las condiciones naturales en las que ocurre (Hernández-Sampieri & Mendoza, 2018).
Desde una perspectiva interpretativa, el estudio se sustentó en una lógica socioconstructivista y
tecnopedagógica, en tanto consideró que el aprendizaje del inglés se construye mediante la interacción,
la mediación docente, la participación activa del estudiante y el uso significativo de recursos culturales
y tecnológicos. Bajo esta mirada, la inteligencia artificial y los recursos digitales no fueron concebidos
como sustitutos de la enseñanza, sino como mediadores didácticos que amplían las posibilidades de
práctica, retroalimentación, personalización y acompañamiento del aprendizaje. Esta postura coincide
con los planteamientos de Vygotsky (1978), quien destaca el papel de la mediación en la construcción
del aprendizaje, y con los enfoques tecnopedagógicos que subrayan la necesidad de integrar la
tecnología en función de objetivos educativos claros y no como un recurso aislado o accesorio (Mishra
& Koehler, 2006).
La población de referencia considerada para la construcción de la propuesta corresponde a estudiantes
de educación superior que cursan inglés básico, particularmente aquellos que requieren fortalecer
habilidades iniciales de comprensión lectora, vocabulario, producción escrita, pronunciación y
comunicación elemental en inglés. Al tratarse de un estudio documental y propositivo, no se trabajó con
una muestra estadística, sino con una delimitación teórico-pedagógica del perfil estudiantil al que se
dirige la estrategia didáctica.
La estrategia didáctica analizada se estructuró a partir de actividades orientadas al fortalecimiento de
habilidades lingüísticas básicas mediante el uso pedagógico de inteligencia artificial y recursos digitales.
Entre los recursos considerados se incluyeron asistentes conversacionales, aplicaciones de práctica de
vocabulario, plataformas interactivas, materiales audiovisuales, diccionarios digitales, ejercicios de

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pronunciación asistida, actividades de lectura guiada y producciones escritas breves con
retroalimentación docente. La selección de estos recursos respondió a su potencial para promover
prácticas de aprendizaje más flexibles, interactivas y personalizadas. No obstante, su uso se planteó bajo
una mediación docente permanente, con el fin de evitar prácticas de dependencia tecnológica, copia
automática o sustitución del razonamiento lingüístico del estudiante.
Las técnicas de análisis incluyeron la revisión documental, el análisis teórico-pedagógico de recursos
digitales y la construcción de categorías didácticas vinculadas con el aprendizaje del inglés básico. La
revisión documental permitió examinar referentes teóricos, antecedentes investigativos y lineamientos
relacionados con inteligencia artificial, recursos digitales y enseñanza del inglés. El análisis teórico-
pedagógico permitió valorar la pertinencia de asistentes conversacionales, plataformas interactivas,
recursos audiovisuales, diccionarios digitales y aplicaciones de práctica lingüística en función de
habilidades como vocabulario, comprensión lectora, producción escrita, pronunciación y comunicación
básica.
Como materiales de apoyo para la propuesta se diseñaron una matriz de análisis documental, una guía
de observación pedagógica y una rúbrica de valoración de producciones académicas, con el propósito
de organizar los referentes teóricos, orientar la observación de prácticas didácticas y establecer criterios
para valorar el desempeño lingüístico básico.
El procedimiento metodológico se organizó en tres fases: en la primera, se delimitó el problema de
investigación y se revisó literatura especializada sobre inteligencia artificial, recursos digitales,
enseñanza del inglés y mediación docente; en la segunda, se analizaron recursos digitales y herramientas
de inteligencia artificial pertinentes para el aprendizaje del inglés básico; y en la tercera, se estructuró la
propuesta didáctica a partir de su correspondencia con habilidades lingüísticas básicas como
vocabulario, comprensión lectora, producción escrita, pronunciación y comunicación elemental.
El análisis de la información se realizó mediante un proceso de organización temática, a partir de
categorías previamente definidas con base en la literatura revisada y en los componentes pedagógicos
de la propuesta. Este procedimiento permitió estructurar la información en núcleos interpretativos
relacionados con las posibilidades pedagógicas de la inteligencia artificial, los recursos digitales y la
mediación docente en el aprendizaje del inglés básico.

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En cuanto a las consideraciones éticas, se procuró el respeto a la confidencialidad de la información, el
uso responsable de los datos académicos y la participación voluntaria de los estudiantes. Asimismo, se
consideró la importancia de orientar el uso de herramientas de inteligencia artificial desde principios de
honestidad académica, responsabilidad digital, protección de datos y reconocimiento de la autoría. Estos
aspectos resultan fundamentales, ya que el uso de inteligencia artificial en educación plantea desafíos
éticos asociados con la privacidad, la equidad, la transparencia y la dependencia tecnológica (Miao &
Holmes, 2023). Por ello, la estrategia didáctica asumió que la inteligencia artificial debe emplearse como
apoyo al aprendizaje y no como sustituto del pensamiento, la producción lingüística o la intervención
docente.
Entre las limitaciones del estudio se reconoce que el análisis se circunscribe al contexto del inglés básico
en educación superior, por lo que sus resultados no pueden generalizarse de manera absoluta a otros
niveles educativos, idiomas o contextos institucionales. Asimismo, el acceso desigual a dispositivos
tecnológicos, conectividad y competencias digitales puede incidir en la participación de los estudiantes
y en el aprovechamiento de los recursos propuestos. Sin embargo, estas limitaciones no reducen la
pertinencia del estudio, sino que permiten delimitar su alcance y señalar la necesidad de futuras
investigaciones que profundicen en la evaluación empírica de estrategias didácticas mediadas por
inteligencia artificial en distintos escenarios educativos.

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RESULTADOS Y DISCUSIÓN
El análisis teórico-pedagógico permitió identificar que la integración de la inteligencia artificial y los
recursos digitales puede favorecer el fortalecimiento del aprendizaje del inglés básico en estudiantes de
educación superior, principalmente cuando dichas herramientas se articulan con una mediación docente
intencionada, criterios pedagógicos claros y actividades orientadas al desarrollo progresivo de
competencias comunicativas.
En primer lugar, se reconoce que el uso de recursos digitales e inteligencia artificial puede contribuir a
incrementar la motivación del estudiante hacia el aprendizaje del inglés básico. Las actividades
mediadas por plataformas interactivas, asistentes conversacionales, materiales audiovisuales y
aplicaciones de práctica lingüística pueden propiciar una relación más dinámica con el idioma, al
permitir que los estudiantes interactúen con contenidos visuales, auditivos y escritos de manera más
flexible. Este planteamiento resulta relevante porque una de las principales dificultades en el aprendizaje
inicial del inglés suele estar relacionada con la inseguridad, el temor al error y la percepción del idioma
como una asignatura rígida o distante de la experiencia cotidiana del estudiante. En este sentido, la
incorporación de tecnologías digitales puede generar condiciones más cercanas a los hábitos
comunicativos actuales del alumnado, lo que puede favorecer una disposición más activa hacia la
práctica del idioma.
Este planteamiento coincide con investigaciones recientes que señalan que las herramientas de
inteligencia artificial pueden fortalecer el compromiso del estudiante cuando se integran en experiencias
de aprendizaje interactivas, personalizadas y orientadas a la participación activa (Crompton et al., 2024).
No obstante, el análisis también permite matizar que la motivación no surge automáticamente por el uso
de tecnología, sino por el diseño didáctico que acompaña su implementación. Es decir, una plataforma
digital o una herramienta de inteligencia artificial no garantiza por sí misma mayor interés por aprender
inglés; su impacto depende de que el docente organice actividades significativas, graduales y
contextualizadas. Desde esta perspectiva, el recurso tecnológico funciona como mediador, pero no como
sustituto de la intención pedagógica.
En segundo lugar, el análisis permite plantear que la estrategia puede favorecer el desarrollo de
autonomía y autorregulación en el aprendizaje del inglés básico. El acceso a herramientas digitales

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puede permitir que los estudiantes practiquen vocabulario, pronunciación, comprensión lectora y
escritura breve fuera del tiempo estrictamente presencial o institucional. Esta posibilidad puede ampliar
los espacios de aprendizaje y permitir que el estudiante asuma un papel más activo en la gestión de su
propio proceso formativo. La autonomía puede manifestarse en la capacidad de repetir ejercicios,
consultar significados, comparar respuestas, escuchar pronunciaciones, corregir errores iniciales y
solicitar apoyo mediante herramientas digitales antes de presentar una producción final.
Sin embargo, la autonomía asociada al uso de estas herramientas debe comprenderse de manera crítica.
No se trata de trasladar la responsabilidad total del aprendizaje al estudiante ni de asumir que el uso de
inteligencia artificial equivale automáticamente a aprendizaje independiente. Por el contrario, la
autonomía requiere orientación, acompañamiento y criterios de uso. Esta interpretación se vincula con
los planteamientos socioconstructivistas de Vygotsky (1978), para quien la mediación resulta central en
la construcción del aprendizaje. En este caso, la inteligencia artificial y los recursos digitales operan
como apoyos dentro de una zona de desarrollo próxima, siempre que el docente oriente su uso y ayude
al estudiante a transformar la información recibida en comprensión lingüística real.
Una tercera categoría relevante es la retroalimentación inmediata. Los estudiantes pueden recibir
correcciones, sugerencias o respuestas rápidas mediante aplicaciones, asistentes conversacionales y
plataformas digitales, lo cual puede favorecer una revisión más frecuente de sus producciones. Esta
característica resulta especialmente importante en el aprendizaje del inglés básico, ya que la corrección
oportuna permite identificar errores de vocabulario, estructura, pronunciación y comprensión antes de
que se consoliden como hábitos incorrectos. La retroalimentación inmediata también puede permitir que
el estudiante perciba avances concretos en su desempeño, lo que fortalece su confianza y disposición
para continuar practicando.
No obstante, la discusión de este planteamiento exige reconocer que la retroalimentación automatizada
no siempre posee la precisión, sensibilidad pedagógica o contextualización que ofrece el docente. Las
herramientas de inteligencia artificial pueden sugerir correcciones gramaticales o reformulaciones
textuales, pero no siempre explican de manera suficiente el porqué del error ni consideran el nivel real
del estudiante. Por ello, el resultado no debe interpretarse como una sustitución de la retroalimentación
docente, sino como una ampliación de sus posibilidades. Miao y Holmes (2023) advierten que la

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inteligencia artificial generativa requiere supervisión humana, criterios éticos y validación educativa
para evitar usos acríticos. En correspondencia con ello, este análisis permite reconocer que la
retroalimentación automatizada adquiere valor formativo cuando el docente la revisa, contextualiza y
convierte en oportunidad de aprendizaje.
En cuarto lugar, se plantea que la estrategia puede contribuir a la personalización del aprendizaje, al
permitir que los estudiantes interactúen con recursos adecuados a sus ritmos, necesidades y dificultades
particulares. En el aprendizaje del inglés básico, no todos los estudiantes presentan las mismas fortalezas
ni las mismas áreas de oportunidad: algunos requieren mayor apoyo en vocabulario, otros en
pronunciación, comprensión lectora, escritura o construcción de frases simples. La inteligencia artificial
y los recursos digitales permiten diversificar actividades, ajustar niveles de dificultad, ofrecer ejemplos
adicionales y generar ejercicios diferenciados. Este planteamiento resulta especialmente pertinente en
educación superior, donde las trayectorias previas de aprendizaje del inglés suelen ser heterogéneas.
La personalización, sin embargo, plantea una tensión importante. Por un lado, permite atender
diferencias individuales; por otro, puede generar dependencia si el estudiante utiliza la herramienta
únicamente para obtener respuestas sin comprender el proceso lingüístico implicado. Esta tensión
coincide con los señalamientos de Sharadgah y Sa’di (2022), quienes identifican que la inteligencia
artificial en la enseñanza del inglés ofrece posibilidades significativas para apoyar el aprendizaje, pero
también demanda atención a sus efectos en la autonomía, la ética y la calidad de la interacción educativa.
En este sentido, el aporte de la presente investigación consiste en destacar que la personalización debe
orientarse hacia la comprensión, no hacia la simplificación excesiva del esfuerzo cognitivo.
Respecto al fortalecimiento de habilidades lingüísticas básicas, el análisis permite reconocer
posibilidades de fortalecimiento en cinco dimensiones: adquisición de vocabulario, comprensión
lectora, producción escrita, pronunciación y comunicación elemental. En vocabulario, los recursos
digitales pueden favorecer la exposición repetida a palabras y expresiones básicas mediante ejercicios
interactivos, imágenes, audios y ejemplos contextualizados. En comprensión lectora, el uso de textos
breves acompañados de apoyos digitales puede permitir que los estudiantes identifiquen ideas
principales, vocabulario clave e instrucciones simples. En producción escrita, las herramientas de
inteligencia artificial pueden facilitar la revisión de frases, la construcción de oraciones básicas y la

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identificación de errores frecuentes. En pronunciación, los recursos audiovisuales y aplicaciones de
reconocimiento de voz pueden ofrecer oportunidades adicionales de escucha y repetición. Finalmente,
en comunicación básica, los asistentes conversacionales pueden permitir la simulación de intercambios
simples, tales como presentaciones personales, preguntas cotidianas, descripciones breves y respuestas
funcionales.
Estos planteamientos se relacionan con investigaciones que han identificado aplicaciones de la
inteligencia artificial en el desarrollo de habilidades de escritura, pronunciación, interacción oral,
comprensión auditiva y aprendizaje personalizado del inglés (Daud et al., 2025; Edmett et al., 2024).
Sin embargo, el presente estudio enfatiza que el fortalecimiento de dichas habilidades no debe medirse
únicamente por la cantidad de herramientas utilizadas, sino por la coherencia entre actividad, objetivo
didáctico, acompañamiento docente y evidencia de aprendizaje. En otras palabras, la innovación no se
encuentra en usar inteligencia artificial, sino en integrarla pedagógicamente para resolver una necesidad
formativa concreta.
Una sexta categoría, transversal a todas las anteriores, fue la mediación docente crítica. El análisis
permite sostener que el docente continúa desempeñando un papel central en la selección de recursos, la
formulación de instrucciones, la contextualización de actividades, la validación de respuestas, la
retroalimentación académica y la orientación ética del uso tecnológico. Esta dimensión resulta
fundamental porque evita caer en una visión tecnocéntrica de la innovación educativa. La inteligencia
artificial puede ampliar las oportunidades de aprendizaje, pero no reemplaza la sensibilidad pedagógica,
la lectura del contexto, la identificación de dificultades particulares ni la toma de decisiones didácticas
que realiza el docente.
Desde el marco tecnopedagógico, este planteamiento coincide con Mishra y Koehler (2006), quienes
sostienen que la integración de tecnología en la enseñanza requiere articular conocimiento disciplinar,
pedagógico y tecnológico. En el caso del inglés básico, esto significa que el docente no solo debe
conocer herramientas digitales, sino comprender cómo estas pueden contribuir al aprendizaje
lingüístico, qué riesgos implican, cómo deben evaluarse y qué tipo de acompañamiento requiere el
estudiante. Por tanto, la mediación docente crítica constituye una condición indispensable para que la
inteligencia artificial y los recursos digitales no se conviertan en mecanismos de dependencia,

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reproducción automática o simulación del aprendizaje.
Asimismo, el análisis permite identificar una tensión central: la inteligencia artificial puede favorecer la
autonomía, pero también producir dependencia; puede ampliar la retroalimentación, pero también
generar respuestas superficiales; puede personalizar el aprendizaje, pero también profundizar brechas si
no existen condiciones de acceso tecnológico; puede motivar al estudiante, pero también desplazar el
esfuerzo reflexivo si se utiliza sin orientación. Esta tensión constituye uno de los aspectos más relevantes
del estudio, ya que impide asumir una postura ingenuamente celebratoria de la tecnología. La aportación
del trabajo radica en plantear la integración de la inteligencia artificial y los recursos digitales desde una
perspectiva crítica, situada y didácticamente fundamentada.
CONCLUSIONES
La integración de la inteligencia artificial y los recursos digitales en el aprendizaje del inglés básico se
perfila como una estrategia didáctica pertinente para la educación superior, siempre que su
implementación responda a una intencionalidad pedagógica clara y no a una incorporación meramente
instrumental de la tecnología. A partir del análisis realizado, se sostiene que el valor formativo de estas
herramientas no radica en su novedad técnica, sino en su capacidad para ampliar las condiciones de
práctica lingüística, favorecer la retroalimentación oportuna, diversificar las experiencias de aprendizaje
y fortalecer la participación activa del estudiante. En este sentido, la inteligencia artificial y los recursos
digitales no deben comprenderse como sustitutos de la enseñanza, sino como mediadores que pueden
enriquecer el proceso educativo cuando son orientados críticamente por el docente.
El análisis desarrollado permite sostener que el uso planificado de estas herramientas puede favorecer
dimensiones relevantes del aprendizaje del inglés básico, siempre que exista una mediación docente
orientada a transformar el uso tecnológico en experiencias didácticas significativas.
Desde esta perspectiva, una de las principales conclusiones del análisis es que la inteligencia artificial
puede contribuir al fortalecimiento del aprendizaje del inglés básico si se utiliza como apoyo para pensar,
practicar, contrastar, corregir y mejorar, pero no cuando se emplea para sustituir el esfuerzo cognitivo
del estudiante. Esta distinción resulta fundamental, ya que el uso acrítico de herramientas digitales puede
derivar en dependencia tecnológica, superficialidad en la producción lingüística, debilitamiento de la
autoría académica y reducción de la reflexión sobre el propio aprendizaje. Por ello, la incorporación de

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inteligencia artificial en la enseñanza del inglés exige criterios éticos, acompañamiento docente,
alfabetización digital y una evaluación formativa que permita verificar no solo el producto final, sino
también el proceso mediante el cual el estudiante construye sus respuestas.
Asimismo, se concluye que el docente mantiene un papel central e irremplazable en los entornos
educativos mediados por inteligencia artificial. Lejos de disminuir su función, estas tecnologías
demandan una intervención pedagógica más rigurosa, orientada a seleccionar recursos pertinentes,
diseñar actividades contextualizadas, formular instrucciones claras, validar información, retroalimentar
procesos y promover el uso responsable de las herramientas digitales. En correspondencia con Miao y
Holmes (2023), la inteligencia artificial generativa requiere supervisión humana, criterios institucionales
y finalidades educativas explícitas, especialmente cuando se incorpora en procesos de enseñanza,
aprendizaje y evaluación. Por tanto, el reto no consiste únicamente en capacitar al estudiante para usar
tecnología, sino en formar criterios para utilizarla con responsabilidad, pertinencia y sentido académico.
En el plano práctico, se propone fortalecer la formación docente en competencias tecnopedagógicas,
criterios éticos y estrategias de evaluación formativa, de manera que el uso de inteligencia artificial y
recursos digitales en la enseñanza del inglés responda a propósitos pedagógicos claros y no a una
incorporación tecnológica superficial.
Finalmente, se reconoce que el presente estudio deja abiertas líneas de investigación que pueden
desarrollarse en trabajos posteriores. Resulta necesario profundizar en estudios empíricos con muestras
más amplias, diseños longitudinales o enfoques mixtos que permitan valorar con mayor precisión el
impacto de la inteligencia artificial en el desempeño lingüístico de los estudiantes. Asimismo, sería
pertinente analizar diferencias según nivel de dominio del inglés, carrera profesional, acceso
tecnológico, competencias digitales previas y tipo de herramienta utilizada. También se abre la
posibilidad de investigar cómo la inteligencia artificial incide en la evaluación del aprendizaje, la autoría
académica, la ansiedad lingüística, la motivación sostenida y la formación docente. Estas interrogantes
constituyen una tarea pendiente para futuras investigaciones y confirman la necesidad de seguir
construyendo conocimiento riguroso sobre el papel de las tecnologías emergentes en la enseñanza del
inglés en educación superior.

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