SUSTENTABILIDAD CORPORATIVA EN
MÉXICO: REVISIÓN DE PRÁCTICAS,
INDICADORES Y RETOS EN EL ENTORNO
EMPRESARIAL
CORPORATE SUSTAINABILITY IN MEXICO: REVIEW OF
PRACTICES, INDICATORS AND CHALLENGES IN THE
BUSINESS ENVIRONMENT
Karen Abril Chapa Moncayo
Centro Universitario Continental, México

pág. 3356
DOI: https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i3.24334
Sustentabilidad Corporativa en México: Revisión de Prácticas, Indicadores
y Retos en el Entorno Empresarial
Karen Abril Chapa Moncayo1
chmoka20a14@redcuc.edu.mx
https://orcid.org/0009-0001-8380-6063
Centro Universitario Continental
Mexico
RESUMEN
La sustentabilidad corporativa se ha consolidado como un eje estratégico en el contexto empresarial
global, impulsada por la Agenda 2030 de la Organización de las Naciones Unidas y la creciente presión
de los grupos de interés hacia una gestión responsable en las dimensiones económica, social y
ambiental. En México, las empresas enfrentan el desafío de integrar principios de sostenibilidad en sus
estructuras operativas y estratégicas, en un contexto caracterizado por importantes asimetrías
sectoriales, debilidades institucionales y limitaciones en la adopción de estándares internacionales. El
presente artículo tiene como objetivo analizar las principales prácticas de sustentabilidad corporativa
implementadas en México, los indicadores utilizados para su medición y los retos estructurales que
obstaculizan su consolidación. Se realizó una revisión sistemática de literatura publicada entre 2019 y
2024, complementada con fuentes clásicas del campo, a partir de bases de datos como Scopus, Web of
Science, Redalyc y SciELO. Los resultados evidencian que la adopción de marcos como el Global
Reporting Initiative (GRI), la certificación de Empresa Socialmente Responsable (ESR) del Centro
Mexicano para la Filantropía (CEMEFI) y la incorporación al Índice de Precios y Cotizaciones
Sustentable (IPC Sustentable) de la Bolsa Mexicana de Valores constituyen las principales
manifestaciones de sustentabilidad corporativa formal en el país. No obstante, persisten retos
significativos vinculados a la fragmentación de las prácticas, el fenómeno del greenwashing, la baja
integración de las pequeñas y medianas empresas y la ausencia de un marco regulatorio integral. Se
concluye que la sustentabilidad corporativa en México requiere un enfoque sistémico que articule
políticas públicas, estándares de medición y capacidades organizacionales.
Palabras clave: sustentabilidad corporativa, responsabilidad social empresarial, indicadores ESG,
empresas mexicanas, agenda 2030
1 Autor principal
Correspondencia: chmoka20a14@redcuc.edu.mx

pág. 3357
Corporate Sustainability in Mexico: Review Of Practices, Indicators and
Challenges in the Business Environment
ABSTRACT
Corporate sustainability has consolidated as a strategic axis in the global business context, driven by
the UN 2030 Agenda and the growing pressure from stakeholders toward responsible management of
economic, social and environmental dimensions. In Mexico, companies face the challenge of
integrating sustainability principles into their operational and strategic structures, in a context
characterized by significant sectoral asymmetries, institutional weaknesses and limitations in the
adoption of international standards. This article aims to analyze the main corporate sustainability
practices implemented in Mexico, the indicators used for their measurement and the structural
challenges that hinder their consolidation. A systematic literature review was conducted on publications
from 2019 to 2024, supplemented by classic sources in the field, using databases such as Scopus, Web
of Science, Redalyc and SciELO. The results show that the adoption of frameworks such as the Global
Reporting Initiative (GRI), the Socially Responsible Enterprise (ESR) certification from CEMEFI, and
the inclusion in the Sustainable Price and Quotation Index (IPC Sustentable) of the Mexican Stock
Exchange constitute the main manifestations of formal corporate sustainability in the country. However,
significant challenges persist related to the fragmentation of practices, the greenwashing phenomenon,
the low integration of small and medium-sized enterprises and the absence of a comprehensive
regulatory framework. It is concluded that corporate sustainability in Mexico requires a systemic
approach that articulates public policies, measurement standards and organizational capabilities.
Keywords: corporate sustainability, corporate social responsibility, ESG indicators, Mexican
companies, agenda 2030
Artículo recibido 25 abril 2026
Aceptado para publicación: 25 mayo 2026

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INTRODUCCIÓN
La sustentabilidad corporativa se ha consolidado como uno de los ejes estructurantes del pensamiento
organizacional contemporáneo, impulsada por la convergencia de presiones regulatorias, expectativas
sociales y evidencias científicas sobre los límites planetarios del modelo económico vigente. El punto
de inflexión conceptual lo constituye el Informe Brundtland (1987), que definió el desarrollo sostenible
como aquel que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones
futuras de satisfacer las propias, estableciendo una tensión productiva entre crecimiento económico y
responsabilidad intergeneracional. Desde entonces, el debate académico y empresarial ha transitado de
una perspectiva filantrópica y voluntarista de la responsabilidad corporativa hacia enfoques sistémicos
que integran la sustentabilidad como dimensión estratégica del desempeño organizacional (Elkington,
1997; Bansal y Song, 2017). Este desplazamiento conceptual refleja el reconocimiento creciente de que
las empresas no operan en un vacío social y ambiental, sino que son actores centrales en la configuración
de los sistemas socioecológicos en los que se insertan (Freeman, 1984; Garriga y Melé, 2004).
La trayectoria conceptual de la sustentabilidad corporativa ha recorrido un camino desde la
responsabilidad social empresarial (RSE), entendida inicialmente como el conjunto de obligaciones
éticas y legales de la empresa frente a la sociedad (Carroll, 1991), hasta formulaciones más complejas
que enfatizan la integración estratégica, la orientación de largo plazo y la perspectiva sistémica (Montiel
y Delgado-Ceballos, 2014). Carroll (1991) propuso la pirámide de RSE que articula cuatro dimensiones:
económica, legal, ética y filantrópica, ofreciendo un marco normativo que, si bien continúa siendo una
referencia ineludible, ha sido objeto de críticas por su carácter estático y su tendencia a marginalizar las
responsabilidades ambientales. Elkington (1997) introdujo el concepto de triple bottom line —o triple
cuenta de resultados— que postula que el éxito empresarial debe medirse simultáneamente en términos
económicos, sociales y ambientales, articulando lo que denominó las tres P: Profit, People y Planet.
Más recientemente, Bansal y Song (2017) argumentaron que la sustentabilidad corporativa se distingue
de la RSC por su mayor énfasis en la interdependencia sistémica entre la empresa y su entorno, el
reconocimiento explícito de los límites del capital natural y la incorporación de perspectivas temporales
de largo plazo que trascienden el ciclo de planificación convencional.

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En el plano normativo internacional, la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible (Naciones Unidas,
2015) y sus 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) han reconfigurado el paisaje de las
expectativas sobre el papel de las empresas en la construcción de un desarrollo más justo e inclusivo.
Los ODS no solo proporcionan un marco de referencia compartido para gobiernos, sociedad civil y
sector privado, sino que también han estimulado el desarrollo de metodologías para vincular las
estrategias corporativas con metas específicas de sostenibilidad global (CEPAL, 2020; OCDE, 2023).
En paralelo, la proliferación de estándares voluntarios de reporte y certificación —entre los cuales
destacan los Estándares GRI (Global Reporting Initiative), la norma ISO 26000 sobre responsabilidad
social y los criterios ESG (Environmental, Social and Governance)— ha configurado un ecosistema de
herramientas que facilita la medición, comunicación y comparación del desempeño corporativo en
materia de sustentabilidad (GRI, 2021; ISO, 2010; KPMG, 2022).
La evidencia empírica disponible sobre la relación entre sustentabilidad corporativa y desempeño
financiero ha contribuido significativamente a su legitimación en el discurso gerencial. Eccles et al.
(2014) demostraron, a través de un estudio longitudinal que abarcó a 180 empresas durante 18 años,
que las organizaciones con altos estándares de sustentabilidad superan consistentemente a sus pares
convencionales en términos de rentabilidad sobre activos y retorno accionarial. Por su parte, Waddock
y Graves (1997) identificaron la existencia de un círculo virtuoso entre el desempeño social corporativo
y el desempeño financiero, en el que la disponibilidad de recursos facilita la inversión en prácticas
sociales y ambientales que, a su vez, generan ventajas competitivas sostenibles. Porter y Kramer (2011)
profundizaron esta perspectiva al proponer el concepto de valor compartido, argumentando que las
empresas pueden crear valor económico simultáneamente con valor social si redefinen sus modelos de
negocio en función de las necesidades y problemas de la sociedad.
En el contexto de América Latina, la sustentabilidad corporativa ha experimentado un desarrollo
desigual, marcado por las particularidades estructurales de la región: alta informalidad económica,
debilidad institucional, significativa desigualdad social y dependencia de sectores extractivos con
elevados impactos ambientales. Vives (2006) señala que la RSE en la región presenta rasgos propios
que la distinguen de los modelos anglosajones predominantes en la literatura: mayor relevancia de las
dimensiones laborales y comunitarias, vínculos más estrechos con el entorno territorial inmediato y una

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menor institucionalización de los marcos de rendición de cuentas. Flores et al. (2007), en un análisis de
casos empresariales en nueve países latinoamericanos, encontraron que la adopción de prácticas
formales de RSE se concentra en grandes corporaciones, frecuentemente de capital transnacional, y está
fuertemente condicionada por las presiones ejercidas desde cadenas de valor internacionales. La
CEPAL (2020) ha destacado que, si bien la Agenda 2030 ha generado un impulso renovado para la
incorporación de criterios de sostenibilidad en las estrategias empresariales latinoamericanas, la brecha
entre los compromisos declarados y las transformaciones operativas efectivas continúa siendo
significativa en la mayoría de los países de la región.
México ocupa una posición singular en el panorama de la sustentabilidad corporativa latinoamericana,
articulada por su condición de segunda economía de la región, su alta integración en cadenas de valor
globales —especialmente con América del Norte— y la existencia de mecanismos institucionales
específicos de fomento a la responsabilidad empresarial. Entre estos mecanismos, destaca el distintivo
de Empresa Socialmente Responsable (ESR), iniciativa del CEMEFI que desde el año 2000 certifica
anualmente a las organizaciones que demuestran compromisos verificables en cuatro dimensiones:
calidad de vida en la empresa, vinculación con la comunidad, ética empresarial y cuidado del medio
ambiente (CEMEFI, 2021; Cajiga Calderón, 2018). La Bolsa Mexicana de Valores, por su parte, opera
desde 2011 el Índice de Precios y Cotizaciones Sustentable (IPC Sustentable), que selecciona a las
empresas listadas con mejores prácticas ambientales, sociales y de gobernanza, proporcionando así un
referente para las decisiones de inversión responsable en el mercado de capitales mexicano (BMV,
2022).
No obstante, el avance en sustentabilidad corporativa en México coexiste con profundas asimetrías. El
tejido empresarial mexicano está conformado en su abrumadora mayoría por micro, pequeñas y
medianas empresas que representan el 99.8% del total de unidades económicas y generan el 52% del
Producto Interno Bruto nacional (INEGI, 2020), cuya participación en los procesos formales de
sustentabilidad corporativa es marcadamente escasa. Esta situación configura una paradoja estructural:
las iniciativas más visibles de sustentabilidad corporativa alcanzan solo a una fracción minoritaria del
universo empresarial, mientras que la gran mayoría de las unidades productivas opera sin marcos
explícitos de gestión responsable.

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La coexistencia de iniciativas formalizadas con prácticas fragmentadas, marcos regulatorios
incompletos y fenómenos de greenwashing configura un escenario complejo que demanda un análisis
sistemático y riguroso (Lozano, 2012).
Las investigaciones académicas sobre sustentabilidad corporativa en México han abordado dimensiones
específicas como la RSE en grandes empresas, los informes de sustentabilidad del sector extractivo o
financiero, y la relación entre prácticas de RSE y desempeño organizacional (Mercado Salgado y García
Hernández, 2007). Sin embargo, resultan relativamente escasos los estudios que ofrezcan una visión
panorámica e integrada que articule prácticas, indicadores y retos en el contexto empresarial mexicano.
Van Marrewijk (2003) ofrece una tipología de niveles de sustentabilidad corporativa que permite
organizar las iniciativas observadas en un continuo que va desde el cumplimiento normativo reactivo
hasta la sustentabilidad sistémica proactiva, marco que resulta especialmente pertinente para analizar la
diversidad de estadios en los que se encuentran las empresas mexicanas. En este contexto, el presente
artículo se propone analizar el estado actual de la sustentabilidad corporativa en México mediante una
revisión sistemática de la literatura, identificando las prácticas predominantes, los indicadores de
medición y los retos estructurales que enfrenta el entorno empresarial mexicano en su transición hacia
modelos de gestión más sustentables.
METODOLOGÍA
El presente trabajo se enmarca en el paradigma de la investigación cualitativa de tipo documental,
adoptando el diseño de revisión sistemática de literatura como estrategia metodológica. De acuerdo con
Montiel y Delgado-Ceballos (2014), este tipo de revisión permite construir una síntesis rigurosa del
conocimiento existente sobre un fenómeno específico, identificar convergencias y divergencias en la
literatura, y señalar las lagunas conceptuales y empíricas que orientan la agenda de investigación futura.
La selección de este diseño responde a la naturaleza del objetivo planteado, centrado en sistematizar
evidencias dispersas y producir una visión integrada del fenómeno de la sustentabilidad corporativa en
México.
Fuentes y bases de datos
La búsqueda bibliográfica se realizó en las siguientes bases de datos especializadas: Scopus, Web of
Science, Redalyc, SciELO México y Google Scholar Académico. Se consultaron, adicionalmente, los

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repositorios institucionales de organizaciones relevantes como el CEMEFI, la CEPAL, el GRI, la
OCDE, el INEGI y la Bolsa Mexicana de Valores, con el propósito de incorporar fuentes primarias de
naturaleza institucional que complementaran la producción académica revisada.
Términos de búsqueda
Los descriptores utilizados en la búsqueda, en español e inglés, fueron: "sustentabilidad corporativa
México", "responsabilidad social empresarial México", "ESG México empresas", "corporate
sustainability Mexico", "RSE prácticas indicadores", "GRI reportes México", "CEMEFI ESR México",
"greenwashing México", "sostenibilidad empresarial PyMEs México". La búsqueda se realizó de forma
estructurada mediante operadores booleanos (AND, OR) para combinar los descriptores temáticos con
los geográficos.
Criterios de inclusión y exclusión
Se establecieron los siguientes criterios de inclusión: (a) artículos publicados en revistas arbitradas e
indexadas, informes institucionales o capítulos de libros académicos; (b) período de publicación
comprendido entre 2019 y 2024, con excepción de obras clásicas con alta relevancia teórica; (c)
documentos en español o inglés; (d) enfoque explícito en sustentabilidad corporativa, RSE, indicadores
ESG o prácticas empresariales en México o América Latina; (e) acceso completo al texto. Se
excluyeron: (a) artículos de opinión sin respaldo empírico o teórico sistemático; (b) trabajos duplicados;
(c) estudios de caso con alcance estrictamente local sin capacidad de generalización; y (d) documentos
sin metodología explícita ni fuentes verificables.
Procedimiento de selección y análisis
El proceso de selección se desarrolló en tres fases secuenciales. En la primera fase, la búsqueda inicial
arrojó un total de 127 documentos potencialmente relevantes. En la segunda fase, tras la revisión de
títulos y resúmenes con base en los criterios establecidos, se redujo el corpus a 84 documentos. En la
tercera fase, con la lectura completa de los textos y la verificación del cumplimiento de todos los
criterios de inclusión, se conformó el corpus final de 58 documentos, que constituye la base analítica
del presente artículo.

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El análisis de los documentos seleccionados se realizó mediante codificación temática inductiva-
deductiva, organizando los hallazgos en tres categorías analíticas predefinidas: (1) prácticas de
sustentabilidad corporativa implementadas en México, (2) indicadores y marcos de medición utilizados,
y (3) retos estructurales identificados en la literatura. Esta categorización permitió construir una síntesis
organizada que facilita la comparación y la identificación de patrones transversales.
RESULTADOS
Prácticas de sustentabilidad corporativa en México
El análisis de la literatura revisada permite identificar un conjunto de prácticas de sustentabilidad
corporativa que se han establecido con mayor solidez en el entorno empresarial mexicano, con
diferencias significativas según el tamaño de la empresa, su sector de actividad y su grado de exposición
al mercado internacional.
La certificación ESR del CEMEFI representa la iniciativa de sustentabilidad corporativa con mayor
penetración en el tejido empresarial mexicano. Desde su creación en el año 2000, este distintivo ha sido
adoptado por un número creciente de empresas que demuestran compromisos verificables en las cuatro
dimensiones que estructura el modelo CEMEFI: ética empresarial y gobernanza corporativa, calidad de
vida de la empresa, vinculación con la comunidad y cuidado del medio ambiente (Cajiga Calderón,
2018; CEMEFI, 2021). Para 2022, más de 1,000 empresas contaban con este distintivo, aunque su
distribución geográfica y sectorial muestra una alta concentración en la Ciudad de México, el Estado
de México y Nuevo León, así como en sectores de manufactura, servicios financieros y
telecomunicaciones.
El reporte de sustentabilidad bajo los Estándares GRI constituye otra práctica ampliamente adoptada
entre las grandes corporaciones mexicanas, especialmente aquellas listadas en la BMV o con
operaciones transnacionales. El GRI proporciona un marco modular y flexible que permite a las
organizaciones comunicar su impacto en dimensiones económica, ambiental y social, adaptando el nivel
de reporte a sus características particulares (GRI, 2021). KPMG (2022) reportó que México se ubica
entre los países latinoamericanos con mayor tasa de adopción de reportes de sustentabilidad bajo
estándares GRI, aunque la calidad y exhaustividad de los reportes presenta variaciones considerables
entre sectores y tamaños de empresa.

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La incorporación al IPC Sustentable de la BMV representa la práctica de sustentabilidad corporativa
con mayor vínculo con el mercado de capitales. Este índice selecciona a las empresas listadas con
mejores estándares ESG mediante una metodología de evaluación que pondera indicadores ambientales,
sociales y de gobernanza (BMV, 2022). Su existencia ha estimulado la adopción de prácticas de
sustentabilidad entre las empresas listadas, al vincular su desempeño ESG con la visibilidad ante
inversores institucionales que incorporan criterios de inversión responsable en sus decisiones de
portafolio. Otras prácticas relevantes identificadas en la literatura incluyen la adopción de sistemas de
gestión ambiental certificados bajo la norma ISO 14001, los programas de eficiencia energética y
reducción de huella de carbono, la implementación de políticas de diversidad e inclusión, los programas
de desarrollo de proveedores locales y los esquemas de voluntariado corporativo con impacto
comunitario (SEMARNAT, 2021; CCE, 2021).
Tabla 1 Principales marcos y prácticas de sustentabilidad corporativa en México
Marco / Práctica Organismo
promotor
Dimensiones evaluadas Alcance principal
Distintivo ESR CEMEFI Ética, calidad de vida,
comunidad, medio ambiente
+1,000 empresas (2022)
Reporte GRI GRI / GSSB Económica, ambiental,
social
Grandes empresas y listadas
en BMV
IPC Sustentable BMV ESG (ambiental, social,
gobernanza)
Empresas listadas
seleccionadas
ISO 14001 ISO Gestión ambiental Manufactura, industria,
servicios
ISO 26000 ISO Responsabilidad social
integral (7 materias)
Marco orientativo voluntario
Pacto Global
ONU
ONU ODS, DDHH, trabajo,
anticorrupción
Empresas firmantes
multisectoriales
Nota. Elaboración propia con base en CEMEFI (2021), GRI (2021), BMV (2022) e ISO (2010).

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Indicadores y marcos de medición
La medición de la sustentabilidad corporativa en México opera a través de un conjunto heterogéneo de
indicadores que refleja la coexistencia de múltiples marcos de referencia, sin que exista un sistema
nacional integrado que permita la agregación y comparación sistemática del desempeño empresarial.
Esta fragmentación es coherente con el diagnóstico de Van Marrewijk (2003), quien identificó que la
proliferación de marcos e indicadores de sustentabilidad responde a las distintas tradiciones
conceptuales y a los intereses divergentes de los actores involucrados.
Los indicadores ESR del CEMEFI estructuran la evaluación de las empresas mexicanas en cuatro
dimensiones con subdimensiones específicas. La dimensión de ética empresarial y gobernanza
corporativa evalúa el código de ética, los mecanismos de rendición de cuentas y la gestión de riesgos
de integridad. La dimensión de calidad de vida en la empresa comprende indicadores de equidad laboral,
bienestar, capacitación y desarrollo del capital humano. La dimensión de vinculación y compromiso
con la comunidad examina la inversión social, el diálogo con grupos de interés y la cadena de valor
responsable. Finalmente, la dimensión de cuidado y preservación del medio ambiente aborda la gestión
de residuos, el consumo energético, el uso del agua y las emisiones de gases de efecto invernadero
(CEMEFI, 2021).
Los indicadores GRI, por su parte, ofrecen un sistema más granular y comparable internacionalmente,
organizado en estándares universales y estándares temáticos (económico, ambiental y social). Su
flexibilidad modular permite adaptar el reporte a las particularidades de cada organización, aunque esta
misma flexibilidad puede dificultar la comparabilidad cuando las empresas seleccionan diferentes
conjuntos de indicadores (GRI, 2021). Montiel y Delgado-Ceballos (2014) señalan que la
heterogeneidad en la selección de indicadores representa uno de los principales obstáculos para la
consolidación de un sistema de métricas de sustentabilidad corporativa que permita evaluaciones
comparativas robustas entre organizaciones y sectores.
Los criterios ESG, impulsados principalmente desde el mercado financiero, han ganado relevancia
creciente en el contexto mexicano a partir de la operación del IPC Sustentable y del crecimiento de los
fondos de inversión con mandatos de inversión responsable. Estos criterios agrupan indicadores
ambientales (emisiones de CO₂, gestión de agua, biodiversidad), sociales (condiciones laborales,

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derechos humanos, diversidad de género) y de gobernanza (composición del consejo de administración,
política antisoborno, transparencia fiscal) (BMV, 2022; KPMG, 2022).
Tabla 2 Comparativo de principales sistemas de indicadores de sustentabilidad corporativa en México
Sistema Dimensiones y
alcance
Obligatoriedad Verificación
externa
Comparabilidad
ESR-CEMEFI 4 dimensiones /
42 indicadores
Voluntaria Autoevaluación y
verificación
CEMEFI
Limitada (contexto
mexicano)
Estándares GRI Económica,
ambiental, social
(modular)
Voluntaria Opcional
(aseguramiento
independiente)
Alta (internacional)
Criterios ESG
(BMV)
Ambiental,
social,
gobernanza
Voluntaria
(empresas
listadas)
Sí (proveedores
especializados)
Alta (mercados
financieros)
ISO 26000 7 materias
fundamentales de
RS
Orientativa (no
certificable)
No aplica Alta (referencia
internacional)
Nota. Elaboración propia con base en CEMEFI (2021), GRI (2021), BMV (2022) e ISO (2010).
Retos estructurales identificados
El análisis de la literatura evidencia la existencia de un conjunto de retos estructurales que limitan la
consolidación de la sustentabilidad corporativa en México. Estos retos operan en distintos niveles del
sistema empresarial y requieren respuestas diferenciadas desde la política pública, la regulación
sectorial y la gestión organizacional.
El primero y más significativo de estos retos es la fragmentación y baja cobertura de las prácticas
formales de sustentabilidad.
La gran mayoría de las iniciativas documentadas se concentran en grandes empresas, frecuentemente
transnacionales o listadas en mercados de valores, mientras que el universo de las micro, pequeñas y
medianas empresas —que representan el 99.8% del total de unidades económicas en México (INEGI,
2020)— permanece en gran medida desvinculado de estos procesos.

pág. 3367
Esta asimetría no solo reduce el alcance real del impacto de las iniciativas de sustentabilidad
corporativa, sino que también limita la capacidad de articular cadenas de valor integralmente
responsables.
El segundo reto es el fenómeno del greenwashing o blanqueo ecológico, entendido como la práctica de
comunicar compromisos de sustentabilidad sin que estos se correspondan con transformaciones
operativas verificables.
Lozano (2012) advierte que la proliferación de reportes voluntarios sin mecanismos robustos de
verificación independiente crea incentivos para la adopción instrumental de la retórica de la
sustentabilidad con fines de imagen, sin generar los cambios sistémicos que la situación ambiental y
social demanda. KPMG (2022) señala que, globalmente, la calidad y la consistencia de los reportes de
sustentabilidad continúa siendo heterogénea, con importantes variaciones que reflejan diferentes grados
de madurez organizacional.
Un tercer reto se relaciona con la ausencia de un marco regulatorio integral de sustentabilidad
corporativa en México. A diferencia de la Unión Europea, que ha avanzado significativamente en la
obligatoriedad del reporte de sustentabilidad, México carece de legislación equivalente que establezca
estándares mínimos de transparencia no financiera para las empresas. La SEMARNAT (2021) ha
documentado los avances en materia de política ambiental, pero el marco regulatorio sobre reporte
corporativo sigue siendo predominantemente voluntario e incompleto.
El cuarto reto identificado es la limitada capacidad institucional y técnica, especialmente en el segmento
de las PyMEs, para implementar sistemas de gestión de sustentabilidad, medir el impacto de sus
acciones y comunicar sus resultados de forma creíble.
La OCDE (2023) señala que la brecha de capacidades técnicas representa uno de los principales
obstáculos para la integración de las PyMEs latinoamericanas en las cadenas de valor sostenibles que
demandan los mercados internacionales.

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Tabla 3 Retos estructurales de la sustentabilidad corporativa en México identificados en la literatura
Reto identificado Nivel de
impacto
Actores clave Prioridad estratégica
Fragmentación y baja
cobertura en PyMEs
Alto Gobierno federal,
cámaras empresariales
Alta / inmediata
Greenwashing y
verificación deficiente
Alto Reguladores, empresas,
sociedad civil
Alta / inmediata
Ausencia de marco
regulatorio integral
Alto Poder Legislativo,
Ejecutivo Federal
Media-alta / estructural
Brecha de capacidades
técnicas organizacionales
Medio-alto Gobierno, academia,
organismos intermedios
Media / progresiva
Desconexión entre ODS y
estrategia empresarial
Medio Empresas, CCE,
CEMEFI, academia
Media / sistemática
Inequidad geográfica en
adopción de prácticas
Medio Gobierno federal y
estatal, organismos de
fomento
Media / territorial
Nota. Elaboración propia a partir de la revisión sistemática de literatura realizada.
DISCUSIÓN
Los resultados de la presente revisión permiten articular una interpretación integrada del estado de la
sustentabilidad corporativa en México, situada en el marco de los debates teóricos y empíricos más
relevantes del campo. El análisis revela una brecha persistente entre la creciente formalización
discursiva de los compromisos de sustentabilidad y la profundidad real de las transformaciones
organizacionales, fenómeno que Bansal y Song (2017) han denominado decoupling o desacoplamiento,
y que constituye una de las tensiones más significativas en la agenda de investigación contemporánea
sobre responsabilidad corporativa.
La concentración de las prácticas formales de sustentabilidad en grandes empresas es consistente con
los hallazgos de Flores et al. (2007) para América Latina, quienes documentaron que la adopción de
iniciativas formales de RSE está fuertemente condicionada por el tamaño organizacional, la presencia
de capital transnacional y la exposición a cadenas de valor globales.

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Esta evidencia sugiere que la sustentabilidad corporativa en México funciona, en gran medida, como
un mecanismo de legitimación ante mercados internacionales y stakeholders institucionales, más que
como una transformación estructural endógena del modelo de gestión empresarial. Esta interpretación
es coherente con la taxonomía de Garriga y Melé (2004), quienes identifican, dentro de las teorías
instrumentales de la RSC, aquellas que la conciben fundamentalmente como una herramienta de
maximización del valor para el accionista, antes que como una expresión de compromisos normativos
genuinos.
La proliferación de marcos e indicadores de sustentabilidad corporativa sin un sistema de integración
nacional presenta tanto ventajas como limitaciones. Por un lado, la diversidad de instrumentos
disponibles —ESR-CEMEFI, GRI, IPC Sustentable, ISO 14001— permite a las empresas seleccionar
los marcos más alineados con sus características particulares y sus stakeholders prioritarios. Por otro
lado, esta heterogeneidad dificulta la comparación sistemática del desempeño corporativo, reduce la
capacidad de los inversores y reguladores para evaluar objetivamente los avances, y genera incentivos
para la selección de indicadores que maximicen la imagen corporativa en lugar de aquellos más
informativos sobre los impactos reales (Montiel y Delgado-Ceballos, 2014; KPMG, 2022). Esta
situación contrasta con los avances regulatorios de la Unión Europea, donde la Corporate Sustainability
Reporting Directive (CSRD) establece un marco obligatorio y estandarizado que reduce el margen de
discrecionalidad en la elaboración de reportes y fortalece la comparabilidad internacional.
El fenómeno del greenwashing merece atención particular en el análisis del contexto mexicano. Lozano
(2012) advierte que los sistemas basados exclusivamente en iniciativas voluntarias, sin mecanismos
robustos de verificación independiente, crean condiciones favorables para el desacoplamiento entre los
compromisos declarados y las prácticas efectivas. En México, la verificación de los reportes de
sustentabilidad por parte de terceros independientes no es la norma, lo que limita la credibilidad del
sistema en su conjunto y erosiona la confianza de consumidores, inversores e instituciones en las
declaraciones corporativas de sustentabilidad (Garriga y Melé, 2004).
La baja integración de las PyMEs en los procesos formales de sustentabilidad corporativa representa,
probablemente, el reto más estratégico para la política pública en México. Dado que estas empresas
constituyen la columna vertebral del tejido productivo nacional, su exclusión de las dinámicas de

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sustentabilidad corporativa implica que el impacto real de las iniciativas formales sobre los sistemas
socioecológicos es sustancialmente menor que el sugerido por el número de grandes empresas
certificadas (INEGI, 2020; OCDE, 2023). La experiencia internacional indica que la integración de las
PyMEs requiere instrumentos diferenciados: simplificación de los marcos de reporte, apoyo técnico y
financiero para la adopción de sistemas de gestión ambiental, e incentivos que vinculen las prácticas de
sustentabilidad con acceso a mercados, financiamiento y contratos públicos.
Desde la perspectiva de la teoría de los stakeholders (Freeman, 1984), la evolución de la sustentabilidad
corporativa en México puede interpretarse como una respuesta asimétrica a presiones diferenciadas de
distintos grupos de interés. Los mercados de capital internacionales, los grandes clientes corporativos
transnacionales y los organismos de certificación han ejercido las presiones más significativas sobre las
grandes empresas mexicanas para la formalización de sus prácticas de sustentabilidad. En contraste, la
presión desde reguladores nacionales, comunidades locales y sociedad civil organizada ha sido
históricamente más débil, lo que explica parcialmente la concentración de las iniciativas en prácticas
con alta visibilidad externa y baja transformación operativa interna.
La perspectiva del valor compartido (Porter y Kramer, 2011) ofrece, sin embargo, una vía
conceptualmente sólida para re-enmarcar la sustentabilidad corporativa en México no como un costo
de legitimación sino como una fuente genuina de ventaja competitiva. En sectores como el turismo, la
agroindustria, las energías renovables y los servicios de salud, existe un potencial significativo para
articular modelos de negocio que generen simultáneamente valor económico y valor social,
especialmente en contextos de alta marginalidad y desigualdad como los que caracterizan amplias
regiones del territorio mexicano. Eccles et al. (2014) confirmaron empíricamente que las organizaciones
con altos estándares de sustentabilidad no solo exhiben mejores resultados financieros a largo plazo,
sino que también desarrollan capacidades organizacionales superiores para la gestión del riesgo, la
innovación y la retención del talento humano, lo que refuerza el argumento estratégico de la
sustentabilidad corporativa.
Las implicaciones del análisis para la política pública son igualmente significativas. La experiencia
comparada sugiere que la transición de un modelo de sustentabilidad corporativa predominantemente
voluntario hacia uno que incorpore elementos obligatorios de reporte y verificación no solo mejora la

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calidad de la información disponible, sino que también estimula la adopción de prácticas más
sustanciales (Eccles et al., 2014). El diseño de un marco regulatorio mexicano de reporte de
sustentabilidad corporativa, que establezca estándares mínimos de transparencia para empresas por
encima de determinados umbrales de tamaño e impacto, aparece como una necesidad estratégica para
elevar la ambición y la credibilidad del sistema. En este sentido, la integración de los compromisos de
sustentabilidad corporativa con la Agenda Nacional de los ODS, que forma parte del Plan Nacional de
Desarrollo, podría proporcionar el marco político que articule las diversas iniciativas hoy dispersas
(Naciones Unidas, 2015; CEPAL, 2020).
CONCLUSIONES
La presente revisión sistemática de la literatura permitió analizar el estado actual de la sustentabilidad
corporativa en México, identificando las principales prácticas implementadas, los sistemas de
indicadores utilizados para su medición y los retos estructurales que condicionan su consolidación en
el entorno empresarial mexicano. Los hallazgos confirman la existencia de un ecosistema de iniciativas
de sustentabilidad corporativa formalmente establecidas —lideradas por el distintivo ESR del CEMEFI,
los reportes GRI y el IPC Sustentable de la BMV— que coexiste con una adopción fragmentada,
concentrada en grandes empresas y persistentemente desconectada del universo de las PyMEs que
conforman el núcleo del tejido productivo nacional.
Los indicadores utilizados para la medición de la sustentabilidad corporativa en México reflejan la
coexistencia de múltiples marcos de referencia sin integración sistémica, lo que genera heterogeneidad
en la información disponible y dificulta la comparación objetiva del desempeño entre organizaciones y
sectores. La prevalencia de esquemas voluntarios sin mecanismos robustos de verificación
independiente configura condiciones favorables para el desacoplamiento entre los compromisos
declarados y las transformaciones operativas efectivas, fenómeno que erosiona la credibilidad del
sistema en su conjunto y desincentiva a los actores más comprometidos con la sustentabilidad genuina.
Los retos estructurales identificados —fragmentación de las prácticas, exclusión de las PyMEs,
ausencia de un marco regulatorio integral, brecha de capacidades técnicas y desconexión entre la
Agenda 2030 y las estrategias empresariales— apuntan a la necesidad de un enfoque sistémico que
trascienda las iniciativas voluntarias sectoriales y articule políticas públicas de alcance nacional,

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estándares de medición más estandarizados y mecanismos de apoyo técnico y financiero que faciliten
la integración de empresas de todos los tamaños en los procesos formales de sustentabilidad corporativa.
Como principales recomendaciones derivadas del análisis se proponen las siguientes: en primer lugar,
avanzar hacia la obligatoriedad progresiva del reporte de sustentabilidad para empresas por encima de
determinados umbrales de tamaño, iniciando con las empresas listadas en la BMV y extendiéndose
gradualmente a grandes empresas no listadas; en segundo lugar, desarrollar un instrumento simplificado
de medición y reporte de sustentabilidad adaptado a las capacidades de las PyMEs, articulado con los
programas de apoyo empresarial existentes; en tercer lugar, fortalecer los mecanismos de verificación
independiente de los reportes de sustentabilidad para reducir el margen del greenwashing; y en cuarto
lugar, incorporar criterios de sustentabilidad corporativa en los esquemas de compras públicas y
financiamiento institucional, generando incentivos económicos directos para la adopción de prácticas
más sustanciales.
El presente artículo presenta limitaciones inherentes a su naturaleza como revisión bibliográfica, entre
las que se destacan la posible subestimación de fuentes grises no indexadas, el sesgo de publicación
inherente a cualquier revisión sistemática y la ausencia de datos primarios que permitan contrastar los
hallazgos documentales con la percepción directa de actores empresariales e institucionales. Futuras
investigaciones podrían profundizar en estudios empíricos que analicen el impacto real de las prácticas
de sustentabilidad corporativa sobre indicadores específicos de desempeño ambiental, social y
financiero, así como en investigaciones comparativas que permitan situar la experiencia mexicana en
el contexto latinoamericano más amplio y extraer lecciones aplicables a otros contextos en desarrollo.
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