LÍDER CERCANO: TENDENCIAS ACTUALES
PARA LOGRAR RESULTADOS A TRAVÉS DE
LA CERCANÍA, EMPATÍA Y CONFIANZA

CONCEPTUALIZING GENTRIFICATION: THEORETICAL,
SOCIAL AND LEGAL DIMENSIONS IN THE
CONTEMPORARY URBAN CONTEXT

Alan Josué Ponce Olvera

Centro Universitario Continental, Mexico
pág. 5025
DOI:
https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i3.24564
Conceptualización de la Gentrificación: Dimensiones Teóricas, Sociales y
Jurídicas en el Contexto Urbano Contemporáneo

Alan Josué Ponce Olvera
1
poolaj21d15@redcuc.edu.mx

https://orcid.org/0009-0004-3912-4497

Centro Universitario Continental

Mexico

RESUMEN

La gentrificación se ha consolidado como una de las categorías analíticas más relevantes y
controvertidas en los estudios urbanos contemporáneos. El presente artículo de revisión tiene como
objetivo sistematizar las dimensiones teóricas, sociales y jurídicas del concepto, articulando su
genealogía clásica con las particularidades que adquiere en el contexto latinoamericano y mexicano. Se
adoptó un diseño de revisión documental sistematizada de literatura científica indexada en Scielo,
Redalyc, Dialnet y repositorios académicos especializados, complementada con las obras seminales del
campo, aplicando criterios de pertinencia temática, verificabilidad y prioridad a fuentes publicadas en
los últimos cinco años. Los resultados organizan el conocimiento existente en cinco ejes: la genealogía
y delimitación del concepto desde Ruth Glass; los marcos explicativos críticos de Harvey, Lefebvre y
Smith; los mecanismos operativos del fenómeno y sus modalidades de desplazamiento; la expresión
regional latinoamericana asociada a la turistificación y a las plataformas de hospedaje temporal; y la
dimensión jurídica del conflicto. La discusión evidencia que la gentrificación latinoamericana opera
sobre estructuras previas de desigualdad y debilidad institucional, lo que demanda un abordaje jurídico
fundado en el derecho a la vivienda y en la función social de la propiedad. Se concluye que el fenómeno
excede la planificación urbanística y constituye un conflicto distributivo que exige respuestas
normativas robustas.

Palabras clave: gentrificación; derecho a la vivienda; desplazamiento urbano; función social de la
propiedad; turistificación.

1
Autor principal
Correspondencia:
poolaj21d15@redcuc.edu.mx
pág. 5026
Conceptualizing Gentrification: Theoretical, Social and Legal Dimensions
in the Contemporary Urban Context

ABSTRACT

Gentrification has become one of the most relevant and contested analytical categories in contemporary
urban studies.
This review article aims to systematize the theoretical, social and legal dimensions of the
concept, linking its classical genealogy with the specific features it acquires in the Latin American and

Mexican context. A systematized documentary review design
was adopted, drawing on indexed
scientific literature from Scielo, Redalyc, Dialnet and specialized academic repositories, complemented

by the seminal works of the field, applying criteria of thematic relevance, verifiability and priority to

sources publis
hed within the last five years. The results organize existing knowledge into five axes: the
genealogy and definition of the concept from Ruth Glass; the critical explanatory frameworks of

Harvey, Lefebvre and Smith; the operative mechanisms of the phenomen
on and its modalities of
displacement; its Latin American regional expression linked to touristification and short
-term rental
platforms; and the legal dimension of the conflict. The discussion shows that Latin American

gentrification operates upon pre
-existing structures of inequality and institutional weakness, which
demands a legal approach grounded in the right to housing and the social function of property. It is

concluded that the phenomenon exceeds urban planning and constitutes a distributive confli
ct that
requires robust regulatory responses.

Keywords
: gentrification; right to housing; urban displacement; social function of property;
touristification.

Artículo recibido 25 abril 2026

Aceptado para publicación: 25 mayo 2026
pág. 5027
INTRODUCCIÓN

El estudio de las transformaciones urbanas contemporáneas exige el análisis de los fenómenos que
alteran simultáneamente la morfología espacial y la composición social de las ciudades. Entre estos
procesos, la gentrificación se ha consolidado como una de las categorías de análisis más discutidas,
complejas y polifacéticas dentro de las ciencias sociales, la economía urbana y el derecho habitacional.
La mutación de los entornos urbanos no responde a evoluciones meramente demográficas o estéticas;
por el contrario, refleja las tensiones estructurales entre el capital financiero, las políticas de
ordenamiento territorial y el derecho fundamental de las comunidades a permanecer en su propio
hábitat. Comprender este fenómeno con rigor conceptual constituye, por tanto, una tarea de primer
orden tanto para la investigación académica como para el diseño de políticas públicas orientadas a la
justicia espacial.

La pertinencia del tema se ha incrementado en las últimas décadas debido a la aceleración de los
procesos de financierización del suelo urbano. En un escenario en el que la vivienda ha dejado
progresivamente de concebirse como un bien de uso para entenderse como un activo de inversión, los
conflictos en torno a la permanencia territorial se han multiplicado en ciudades de muy diversa escala
y latitud. La gentrificación, lejos de ser un fenómeno marginal o anecdótico, se ha convertido en un
indicador privilegiado de las contradicciones del modelo de desarrollo urbano dominante, en el que la
valorización del espacio se sobrepone a las necesidades de habitabilidad de amplios sectores de la
población.

Esta relevancia adquiere un cariz particular en el momento actual, marcado por la digitalización de los
mercados de hospedaje y por la movilidad internacional de poblaciones de altos ingresos. El
surgimiento de las plataformas de alquiler de corto plazo y la consolidación del fenómeno de los
nómadas digitales han añadido nuevas capas de complejidad a un proceso que ya era multidimensional,
acelerando la contracción de la oferta de vivienda de largo plazo en barrios específicos y tensionando
aún más la relación entre el derecho de los residentes a permanecer y los intereses de valorización
turística e inmobiliaria. Comprender estas transformaciones recientes exige actualizar los marcos
teóricos clásicos a la luz de la evidencia empírica más reciente, tarea a la que el presente trabajo busca
contribuir.
pág. 5028
El término gentrificación posee un arraigo histórico firmemente localizado. Fue empleado por primera
vez en 1964 por la socióloga británica Ruth Glass para describir las profundas mutaciones
socioespaciales que comenzaban a registrarse en barrios populares y de clase obrera del Londres de
posguerra, como Islington y Notting Hill (Glass, 1964). Glass identificó un patrón conductual y
económico específico: la progresiva llegada de sectores sociales con mayor capacidad económica a
quienes asoció satíricamente con la gentry o baja nobleza tradicional hacia zonas históricamente
habitadas por las clases trabajadoras. Este desembarco de nuevos residentes no constituyó un fenómeno
neutro: desencadenó una rápida transformación del régimen de tenencia, transitando de un esquema de
alquileres populares hacia la adquisición y privatización de fincas, con la consecuente escalada del valor
de las propiedades y el desplazamiento progresivo, silencioso pero sistemático, de la población original
que ya no podía absorber los nuevos costos de permanencia.

A partir de estas observaciones primigenias, el concepto experimentó una notable evolución
epistemológica. Dejó de ser considerado una anomalía local de las capitales del norte global para
reconceptualizarse como una problemática estructural de carácter global (Janoschka, Sequera &
Salinas, 2014). Esta metamorfosis conceptual responde a los procesos de urbanización contemporánea,
a la densificación del capitalismo inmobiliario transnacional y a la reconfiguración de las urbes, las
cuales han dejado de ser meros centros de producción e interacción social para transformarse en
espacios de consumo, activos financieros y nodos de alta rentabilidad económica. En términos generales
y adaptados a la dinámica del siglo XXI, la gentrificación debe entenderse como un proceso
multidimensional de revalorización urbana en el que sectores con ingresos y capital social
significativamente mayores ocupan, de forma física, residencial y comercial, espacios geográficos
históricamente habitados por poblaciones de menores recursos.

El fenómeno no se limita a una simple sustitución demográfica de una clase por otra; constituye un
complejo de presión inmobiliaria que opera mediante la renovación física del entorno construido, la
inversión concentrada de capitales públicos o privados, el encarecimiento del valor del suelo, el
incremento de las rentas y, finalmente, el desplazamiento material y simbólico de los habitantes
históricos. Actualmente se manifiesta de forma heterogénea en múltiples latitudes, con especial
intensidad en zonas urbanas que poseen alto atractivo cultural, potencial turístico, centralidad comercial
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o una ubicación estratégica codiciada por los fondos de inversión privada. Por consiguiente, ya no puede
analizarse únicamente como un cambio estético de fachadas o una mejora técnica de infraestructura:
representa un conflicto profundo de derechos distributivos en el que la vivienda digna entra en colisión
directa con la especulación inmobiliaria (Janoschka, 2016).

En América Latina, esta tensión adquiere matices propios. La región presenta niveles estructurales de
desigualdad, dinámicas de informalidad urbana arraigada y una histórica debilidad institucional en
materia de política de vivienda social y regulación de alquileres, factores que diferencian su
gentrificación de la observada en el norte global (Janoschka, Sequera & Salinas, 2014; Contreras Juárez,
Villar Calvo & Cruz García, 2023). El proceso latinoamericano no se despliega sobre un tejido urbano
homogéneo, sino sobre ciudades profundamente segmentadas, en las que la informalidad en la tenencia,
la fragilidad de los marcos de protección al inquilinato y la concentración histórica de la inversión
pública en ciertas zonas configuran un terreno especialmente propicio para el despojo (Delgadillo, 2016;
Olivera & Delgadillo, 2014).

En el caso mexicano, el fenómeno ha ganado centralidad en la agenda pública y académica reciente,
impulsado por la turistificación, la expansión de plataformas digitales de hospedaje temporal y la
llegada de población extranjera con capacidad de pago en monedas fuertes, incluidos los denominados
nómadas digitales (Liévanos-Díaz, 2024; Navarrete Escobedo, 2024). Las transformaciones se
concentran tanto en colonias centrales de la Ciudad de México como en capitales culturales y
patrimoniales del interior del país, lo que ha suscitado intensos debates sobre la vulneración del derecho
humano a la vivienda y la responsabilidad del Estado frente a las dinámicas de exclusión urbana
(Martínez Chapa & Santiago Sánchez, 2024).

Pese a la creciente producción académica sobre casos concretos, persiste la necesidad de trabajos que
integren de manera ordenada las dimensiones conceptual, sociológica y jurídica del fenómeno en una
sola lectura coherente. La literatura especializada tiende a fragmentarse entre estudios de caso
empíricos, desarrollos teóricos de alto nivel de abstracción y análisis jurídicos sectoriales, sin que
abunden las síntesis que articulen estos planos. En atención a este vacío, el presente artículo de revisión
tiene como objetivo sistematizar las dimensiones teóricas, sociales y jurídicas de la gentrificación,
articulando su genealogía clásica con las particularidades que adquiere en el contexto latinoamericano
pág. 5030
y mexicano, con el fin de ofrecer un marco interpretativo que conjugue la realidad sociológica del
fenómeno con la urgencia de una respuesta jurídica y normativa orientada a la protección del derecho a
la ciudad.

Para alcanzar este objetivo, el artículo se organiza de la siguiente manera. Tras la presente introducción,
la sección de metodología detalla el diseño de revisión sistematizada, las bases consultadas y los
criterios de selección de las fuentes. La sección de resultados presenta los hallazgos organizados en
torno a la génesis conceptual del término, los marcos teóricos explicativos, la financierización de la
vivienda, los mecanismos y modalidades de desplazamiento, la expresión regional latinoamericana y
mexicana, las resistencias sociales y la dimensión jurídica del conflicto. La sección de discusión
interpreta estos hallazgos, los pone en diálogo con la literatura y deriva sus implicaciones para la política
pública. Finalmente, las conclusiones responden al objetivo planteado y delinean una agenda de
investigación futura.

METODOLOGÍA

El presente trabajo se inscribe en el tipo de investigación documental, con un alcance descriptivo-
analítico y un enfoque cualitativo. Se adoptó el diseño de una revisión sistematizada de la literatura,
modalidad que aplica criterios explícitos y reproducibles de búsqueda, selección y análisis de las fuentes
sin alcanzar la exhaustividad estadística propia de una revisión sistemática con metaanálisis, dado el
carácter teórico-conceptual del objeto estudiado. Esta opción metodológica resulta adecuada para un
objeto de naturaleza eminentemente conceptual y multidisciplinar, en el que el propósito no es agregar
resultados cuantitativos comparables, sino integrar y organizar marcos interpretativos provenientes de
la sociología urbana, la geografía crítica y el derecho.

La búsqueda de información se efectuó en bases de datos y repositorios académicos de reconocida
indexación en el ámbito iberoamericano: Scielo, Redalyc, Dialnet y Google Scholar, complementadas
con repositorios institucionales y revistas especializadas en estudios urbanos. Los descriptores
utilizados, en español e inglés, fueron: gentrificación, desplazamiento urbano, derecho a la vivienda,
función social de la propiedad, turistificación, brecha de renta y derecho a la ciudad, combinados
mediante los operadores booleanos AND y OR a fin de ampliar o acotar la recuperación de documentos
según la pertinencia de los resultados.
pág. 5031
Se establecieron como criterios de inclusión: (a) artículos científicos, capítulos de libro y obras
académicas con autoría y filiación identificables; (b) pertinencia temática directa con las dimensiones
teórica, social o jurídica de la gentrificación; (c) verificabilidad de la fuente mediante identificador
persistente, DOI o localización en repositorio académico; y (d) prioridad a publicaciones de los últimos
cinco años, salvo las obras seminales y clásicas indispensables para la genealogía conceptual del
fenómeno, cuya inclusión se justifica por su valor fundacional. Como criterios de exclusión se
aplicaron: la ausencia de respaldo académico verificable, el carácter meramente opinativo o periodístico
sin sustento analítico, y la duplicación de contenidos entre versiones de un mismo trabajo.

El procedimiento se desarrolló en cuatro fases. En la primera, de identificación, se recuperaron las
fuentes a partir de la combinación de descriptores en las bases seleccionadas. En la segunda, de cribado,
se revisaron títulos y resúmenes para descartar los documentos que no cumplían los criterios de
pertinencia. En la tercera, de elegibilidad, se efectuó la lectura a texto completo de los documentos
preseleccionados, verificando la disponibilidad de identificadores persistentes y la solvencia de las
fuentes. En la cuarta, de análisis, se realizó la extracción y categorización de la información mediante
la técnica de análisis de contenido temático.

A partir de este procedimiento, los hallazgos se organizaron en cinco categorías conceptuales que
estructuran la sección de resultados: génesis y delimitación conceptual; marcos teóricos explicativos;
mecanismos y manifestaciones del fenómeno; expresión regional latinoamericana y mexicana; y
dimensión jurídica del conflicto. Dado que se trata de una revisión de fuentes documentales de acceso
público, el estudio no involucró sujetos humanos ni requirió aprobación de un comité de ética; no
obstante, se observaron los principios de honestidad en la atribución de las ideas, integridad en la
citación y respeto a la propiedad intelectual de los autores referidos.

El análisis de contenido temático se desarrolló mediante la codificación de los documentos en función
de las categorías señaladas, lo que permitió identificar convergencias, tensiones y vacíos en la literatura.
Este procedimiento posibilitó no solo describir el estado del conocimiento, sino también establecer
relaciones entre los distintos planos del fenómeno el conceptual, el empírico y el normativo que
con frecuencia se abordan de manera aislada. La triangulación entre fuentes de distinta procedencia
disciplinar (sociología urbana, geografía crítica y derecho) constituyó un criterio orientador del análisis,
pág. 5032
en coherencia con el carácter multidisciplinar del objeto de estudio. Se reconoce que toda revisión
conlleva un componente interpretativo en la selección y organización del material; para mitigar posibles
sesgos, se privilegiaron fuentes con respaldo institucional y se contrastaron sistemáticamente las
afirmaciones provenientes de distintos autores.

RESULTADOS

Génesis histórica y delimitación conceptual del término

La revisión confirma que la literatura sitúa de manera unánime el origen del término en la introducción
de Glass (1964) a la obra colectiva London: Aspects of Change, publicada por el Centre for Urban
Studies del University College London. El concepto surgió como una descripción de la sustitución de
las clases trabajadoras por sectores de mayor poder adquisitivo en barrios centrales de Londres. Lo que
en su origen fue una observación casi coloquial, formulada para caracterizar uno de los aspectos del
cambio londinense, se transformó posteriormente en una categoría analítica de alcance global, aplicada
a contextos tan diversos como Norteamérica, Europa, Asia y América Latina (Janoschka et al., 2014;
Lees, Slater & Wyly, 2008; García Rodríguez, 2022).

En el debate actual, las fuentes coinciden en definir la gentrificación como un proceso multidimensional
que combina la revalorización del suelo, la inversión concentrada de capital, el encarecimiento de las
rentas y el desplazamiento de los residentes originales. La revisión evidencia un desplazamiento del
énfasis explicativo: de las primeras lecturas centradas en las preferencias culturales y de consumo de
los nuevos residentes, hacia explicaciones estructurales centradas en los movimientos del capital sobre
el territorio. Esta tensión entre explicaciones culturales y explicaciones económico-estructurales
constituye uno de los ejes vertebradores del campo, y su resolución no es meramente académica, pues
de ella dependen las estrategias de intervención que se consideran pertinentes.

Conviene precisar, además, que la literatura distingue la gentrificación de procesos contiguos pero
diferentes, como la simple renovación urbana, la rehabilitación patrimonial o el crecimiento
demográfico. El rasgo definitorio que la distingue es la conjunción de revalorización y desplazamiento:
no toda mejora del entorno construido constituye gentrificación, sino solo aquella que se traduce en la
expulsión, directa o indirecta, de los habitantes preexistentes. Esta precisión conceptual resulta crucial
para evitar la dilución del término y para sostener un análisis riguroso de los casos concretos (Lees et
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al., 2008). En esta línea, la literatura crítica anglosajona ha caracterizado además la dimensión política
del fenómeno mediante la noción de ciudad revanchista, que describe la recuperación agresiva de los
espacios centrales por parte de las clases acomodadas con respaldo estatal (Smith, 1996).

Marcos teóricos explicativos: Harvey, Lefebvre y Smith

Un segundo eje de hallazgos corresponde a los marcos teóricos críticos que sostienen el análisis del
fenómeno. La obra de Harvey (2013) aporta el concepto de acumulación por desposesión, según el cual
el capital financiero encuentra en el entorno construido de las ciudades una vía idónea para absorber
sus excedentes; mediante la especulación inmobiliaria se privatizan rentas urbanas que originalmente
pertenecían al dominio público o a economías populares, desposeyendo a las clases trabajadoras de su
hábitat a través de la presión del mercado formal. Para Harvey, la ciudad no es un escenario neutral,
sino un producto social atravesado por relaciones de poder, en el que la búsqueda perpetua de plusvalor
reconfigura permanentemente el espacio.

Desde una perspectiva filosófico-política, la noción de derecho a la ciudad, formulada originalmente
por Lefebvre (1968/2017), plantea la necesidad de proteger a los habitantes frente a la apropiación
desigual del espacio urbano por las fuerzas de mercado. Este derecho no se reduce al acceso individual
a los recursos urbanos existentes ni a una mera prerrogativa de libre tránsito; se configura como una
demanda colectiva de participación en la producción, planeación y significación del espacio,
subordinando la rentabilidad financiera a las necesidades humanas de arraigo, identidad y vida
comunitaria (Molano Camargo, 2016). La recepción latinoamericana de esta noción ha sido
especialmente fecunda, al punto de incorporarse a marcos normativos y a cartas de derechos urbanos
en distintos países de la región.

Para comprender el mecanismo económico que activa el proceso, la revisión destaca la teoría de la
brecha de renta (rent gap) de Smith (1979), que ofrece una explicación basada en los movimientos del
capital antes que en las preferencias culturales de los nuevos residentes. Smith sostiene que la
gentrificación requiere una fase previa de desinversión y depreciación de los inmuebles de un área
central o estratégica. El mecanismo opera sobre la relación entre dos variables: la renta capitalizada del
suelo (RCS), que es la renta efectivamente percibida dado el uso presente y el estado de deterioro del
inmueble, y la renta potencial del suelo (RPS), que es la renta que podría extraerse del mismo suelo
pág. 5034
bajo su uso más alto y mejor, es decir, mediante un proyecto de renovación dirigido a clases de altos
ingresos o a giros comerciales de alta plusvalía. La brecha de renta se define como la diferencia entre
ambos indicadores:

Brecha de Renta = Renta Potencial del Suelo (RPS) − Renta Capitalizada del Suelo (RCS)

Cuando esta brecha se vuelve suficientemente amplia, el territorio se transforma en un espacio codiciado
por desarrolladores, fondos de inversión y empresas constructoras: la compra de terrenos depreciados,
combinada con la inyección de capital en edificación de alto valor, garantiza retornos lucrativos. De
este modo, la teoría demuestra que la gentrificación no es un suceso fortuito, sino la consecuencia lógica
de un mercado del suelo desregulado que prioriza la captura de plusvalías por encima del derecho a la
permanencia territorial. La literatura latinoamericana ha matizado esta formulación al señalar la
existencia de brechas de renta simbólicas, en las que la valorización no depende únicamente del
deterioro físico, sino de la producción cultural y mediática de ciertos barrios como espacios deseables
(Olivera & Salinas, 2018). Asimismo, desarrollos recientes han propuesto extender la teoría a una escala
planetaria, mostrando su capacidad explicativa más allá de los contextos en que fue formulada
originalmente (Slater, 2017).

La revisión muestra que estos tres marcos no son excluyentes, sino complementarios: Harvey aporta la
economía política de la urbanización, Lefebvre el horizonte normativo del derecho a la ciudad, y Smith
el mecanismo microeconómico que conecta la lógica del capital con la dinámica concreta del mercado
del suelo. Su articulación permite una comprensión integral del fenómeno, que evita tanto el
economicismo reduccionista como el culturalismo que ignora las determinaciones estructurales.

La financierización de la vivienda como marco contemporáneo

A los marcos clásicos, la literatura reciente añade la clave de la financierización de la vivienda,
entendida como el proceso por el cual el inmueble residencial se convierte progresivamente en un activo
financiero, sujeto a las lógicas de rentabilidad de los mercados globales de capital. Bajo esta perspectiva,
la vivienda deja de evaluarse primordialmente por su valor de uso su capacidad de albergar la vida
cotidiana para subordinarse a su valor de cambio y a su potencial especulativo. Este giro resulta
decisivo para comprender la gentrificación contemporánea, pues conecta los procesos locales de
revalorización barrial con dinámicas macroeconómicas de alcance transnacional, como la circulación
pág. 5035
de fondos de inversión, la titulización de carteras inmobiliarias y la entrada de capital extranjero a los
mercados urbanos de la región (Olivera & Salinas, 2018).

La financierización ayuda a explicar por qué la presión inmobiliaria se intensifica incluso en ausencia
de un crecimiento demográfico proporcional: la demanda que empuja los precios al alza no proviene
únicamente de quienes buscan habitar, sino de quienes buscan invertir. En el contexto latinoamericano,
este fenómeno se entrelaza con la debilidad de los marcos regulatorios del inquilinato y con la
informalidad, generando un escenario en el que los hogares de menores ingresos quedan
estructuralmente expuestos a la volatilidad del mercado. La vivienda, en este marco, se convierte en un
campo de disputa entre la lógica del habitar y la lógica de la acumulación, disputa que constituye el
sustrato profundo del conflicto gentrificador (Janoschka, 2016; Delgadillo, 2016).

Mecanismos, manifestaciones y modalidades de desplazamiento

La revisión permite identificar características operativas que distinguen la gentrificación de otros
procesos de transformación urbana. El primer síntoma documentado es el incremento acelerado y
desregulado del valor inmobiliario en zonas de interés estratégico: conforme aumenta la especulación
de los agentes financieros, los precios de venta y arrendamiento, los servicios y las rentas se elevan de
manera que dificulta la permanencia de la población original y favorece el ingreso de sectores con
mayor poder adquisitivo (Campos & Treviño, 2021). Este encarecimiento no se distribuye de manera
homogénea, sino que se concentra en las áreas con mayor potencial de valorización, generando islas de
exclusividad que contrastan abruptamente con su entorno inmediato y profundizan la fragmentación
socioespacial de la ciudad.

Un segundo elemento es la sustitución social, cultural y comercial de las comunidades receptoras. La
llegada de nuevos habitantes con perfiles de ingresos elevados, acompañada de nuevos negocios y
modelos de consumo, modifica la identidad y el tejido del espacio urbano. Este desplazamiento
simbólico se materializa en la estructura comercial: los pequeños comercios tradicionales y los
mercados populares que funcionaban como sustento económico y espacio de socialización vecinal
son progresivamente asfixiados por el aumento de los costos de arrendamiento y reemplazados por
franquicias o establecimientos orientados al turismo y al consumo de las nuevas clases (Contreras Juárez
et al., 2023).
pág. 5036
Un tercer hallazgo relevante es el papel del Estado. La literatura coincide en que la gentrificación
raramente ocurre bajo la espontaneidad absoluta del mercado; suele estar vinculada con proyectos de
renovación urbana impulsados por alianzas público-privadas, en las que el Estado actúa como
facilitador normativo e institucional mediante políticas de rezonificación, obra pública estratégica o
exenciones fiscales para desarrolladores (Janoschka, 2016; Olivera & Delgadillo, 2014). Aunque estas
intervenciones se justifican bajo discursos de modernización o recuperación de espacios públicos, su
análisis crítico revela que frecuentemente profundizan las desigualdades preexistentes, poniendo la
inversión pública al servicio de la plusvalía privada. En esta dirección, la literatura ha analizado los
dispositivos de gentrificación desplegados por el Estado en los centros históricos, que combinan
instrumentos normativos, simbólicos y de gobernanza para reconfigurar el espacio urbano (Sequera &
Janoschka, 2015).

Finalmente, la literatura distingue de manera sistemática entre dos modalidades de desplazamiento
poblacional, que constituyen el aspecto más conflictivo del fenómeno. La siguiente tabla sintetiza esta
tipología a partir de la revisión efectuada:

Tabla 1 Modalidades del desplazamiento poblacional en los procesos de gentrificación

Categoría
Mecanismo operativo y económico Impacto socioespacial
principal

Desplazamiento directo
Las familias son obligadas a abandonar sus
viviendas por el aumento prohibitivo de las
rentas, la no renovación de contratos de
arrendamiento, presiones diversas o procesos
legales de desalojo impulsados por agentes
inmobiliarios.

Ruptura inmediata del vínculo
residencial, desprotección
habitacional y reubicación
precarizada de las familias
afectadas.

Desplazamiento indirecto
o por exclusión

Las condiciones económicas, comerciales y
sociales del entorno se vuelven insostenibles
para los habitantes originales; el
encarecimiento de la canasta básica local, el
transporte y la pérdida de redes de apoyo
vecinal vuelven inviable la permanencia.

Pérdida paulatina del arraigo
territorial, gentrificación
comercial del entorno y
fragmentación de comunidades
históricas.

Nota. Elaboración propia a partir de Janoschka (2016) y Janoschka, Sequera y Salinas (2014).

En ambas modalidades, la consecuencia principal es la vulneración del derecho a la permanencia, la
pérdida del arraigo territorial, la dispersión de las familias hacia periferias desprovistas de servicios y
pág. 5037
la fragmentación de comunidades que daban soporte, memoria e identidad a la ciudad. La distinción
entre desplazamiento directo e indirecto resulta analíticamente fértil, pues permite advertir que la
ausencia de desalojos visibles no implica la ausencia de desplazamiento: buena parte de la expulsión
opera de forma silenciosa, a través de la elevación sostenida del costo de vida local.

Expresión regional: América Latina, México y la turistificación

La revisión muestra que la gentrificación ha trascendido los estudios de caso aislados para consolidarse
como consecuencia de la globalización económica, el turismo masivo, la hipermovilidad de capitales y
la expansión de plataformas digitales de hospedaje temporal. Ciudades como Nueva York, Barcelona,
París, Lisboa y Berlín funcionaron como primeros laboratorios de esta metamorfosis. Al trasladarse el
análisis a América Latina, el fenómeno adquiere matices particulares: se inscribe en contextos marcados
por la desigualdad estructural, la informalidad urbana y la debilidad institucional en política de vivienda
(Janoschka et al., 2014). Ciudades de Colombia, Brasil, Argentina, Chile, Costa Rica y México registran
procesos acelerados de revalorización en centros históricos, zonas costeras y distritos turísticos,
frecuentemente bajo la insuficiencia de mecanismos de protección de los habitantes originales (García
Rodríguez, 2022; Hidalgo & Janoschka, 2014). Algunos autores han propuesto la noción de
gentrificación latina (latino gentrification) para captar las particularidades físicas y socioeconómicas
que el proceso adquiere en las ciudades de la región (Inzulza-Contardo, 2012), mientras que otros han
señalado que, a diferencia del caso anglosajón, en América Latina la gentrificación puede operar sin
expulsión abierta y, en cambio, mediante una transformación gradual de los entornos (Sabatini, Sarella
Robles & Vásquez, 2009).

En el caso mexicano, la literatura reciente documenta una combinación de factores interconectados que
han reconfigurado el mercado del suelo. En primer lugar, el crecimiento del turismo internacional que
busca experiencias de autenticidad local en barrios tradicionales, alterando las dinámicas comerciales
del entorno. En segundo lugar, la expansión desregulada de plataformas de hospedaje temporal, que
incentivan a los propietarios a retirar sus inmuebles del mercado de arrendamiento de largo plazo para
volcarlos al hospedaje de corto plazo, contrayendo la oferta residencial y disparando los precios locales.
En tercer lugar, el aumento de la inversión extranjera en el sector inmobiliario. Y en cuarto lugar, la
llegada de población extranjera con mayor capacidad adquisitiva, incluidos los nómadas digitales, cuya
pág. 5038
capacidad de pago en monedas fuertes presiona al alza los costos de vida (Liévanos-Díaz, 2024;
Navarrete Escobedo, 2024).

Este entramado ha generado transformaciones en ciudades turísticas y en colonias centrales de la Ciudad
de México como Roma, Condesa, Juárez y San Rafael, así como en capitales culturales y
patrimoniales como Oaxaca, Guadalajara, San Miguel de Allende, Mérida, Guanajuato y el centro
metropolitano de Monterrey (Liévanos-Díaz, 2024; Navarrete Escobedo, 2024; Campos & Treviño,
2021). La investigación sobre la Ciudad de México ha sido particularmente intensa, documentando
quince años de desarrollo urbano intensivo y de políticas empresarialistas que han favorecido la
revalorización de las áreas centrales (Delgadillo, 2016; Olivera & Delgadillo, 2014). De hecho, uno de
los primeros estudios empíricos que afirmaron la existencia de gentrificación en México analizó la
reconquista del centro histórico de Puebla (Jones & Varley, 1999), y la consolidación posterior del
campo ha llevado a algunos autores a proponer la propia adjetivización del concepto para dar cuenta de
sus múltiples variantes regionales (Ramírez, 2017).

Un rasgo distintivo del caso latinoamericano y mexicano es la centralidad del componente patrimonial
y turístico. En ciudades históricas, la valorización del patrimonio arquitectónico opera como un
mecanismo de gentrificación simbólica, en el que la tematización turística del centro histórico erosiona
el derecho de las clases populares a habitarlo cotidianamente (Navarrete Escobedo, 2024). De este
modo, la protección del patrimonio, cuando se desvincula de la protección de sus habitantes, puede
convertirse paradójicamente en un vector de exclusión. La declaratoria de zonas patrimoniales, la
peatonalización de calles, la rehabilitación de fachadas y la promoción turística operan entonces como
factores que elevan el atractivo y el valor del suelo, atrayendo inversión y visitantes a la vez que
encarecen la vida cotidiana de los residentes históricos. La literatura sobre ciudades patrimoniales
mexicanas ilustra cómo este círculo puede culminar en la sustitución del uso habitacional por el uso
turístico-comercial, vaciando los centros históricos de su población originaria (Liévanos-Díaz, 2024;
Navarrete Escobedo, 2024).

Con el fin de sintetizar las diferencias entre el modelo de gentrificación clásico y su expresión
latinoamericana, la siguiente tabla contrasta sus principales rasgos a partir de la literatura revisada:
pág. 5039
Tabla 2 Contraste entre la gentrificación clásica y la gentrificación latinoamericana

Dimensión
Gentrificación clásica
(norte global)

Gentrificación latinoamericana

Tejido urbano de partida
Mercados formales relativamente
consolidados.

Estructuras previas de desigualdad e
informalidad en la tenencia.

Rol del Estado
Facilitador mediante incentivos y
rezonificación.

Facilitador y, en ocasiones,
catalizador activo del proceso.

Detonante principal
Brecha de renta por deterioro físico
del inmueble.

Brecha de renta combinada con
valorización simbólica, patrimonial
y turística.

Forma del desplazamiento
Predominio del desplazamiento
directo.

Coexistencia de desplazamiento
directo, indirecto y, a veces, sin
expulsión abierta.

Marco de protección
Marcos regulatorios del inquilinato
más desarrollados.

Debilidad institucional y fragilidad
de la protección al inquilinato.

Nota. Elaboración propia a partir de Janoschka, Sequera y Salinas (2014), Inzulza-Contardo (2012) y Sabatini, Sarella Robles
y Vásquez (2009).

Resistencias sociales y respuestas comunitarias

La revisión evidencia que la gentrificación no constituye un proceso unidireccional ni exento de
contestación. Frente al avance de las dinámicas de revalorización y desplazamiento, la literatura
documenta la emergencia de resistencias vecinales, movimientos por el derecho a la vivienda y
experiencias de organización comunitaria que disputan la apropiación mercantil del espacio urbano.
Estas resistencias adquieren formas diversas: desde la movilización contra los desalojos y la
reivindicación de marcos de protección al inquilinato, hasta la defensa del comercio tradicional y de las
prácticas culturales propias del barrio (Olivera & Salinas, 2018).

En el plano conceptual, estas experiencias remiten directamente a la noción lefebvriana del derecho a
la ciudad, reapropiada por los movimientos sociales como una bandera de lucha por la permanencia y
la participación en la producción del espacio (Molano Camargo, 2016; Lefebvre, 2017). La literatura
latinoamericana subraya que, a diferencia de una lectura que reduciría a los habitantes a víctimas pasivas
del capital, los sectores populares despliegan capacidades de agencia y organización que pueden incidir
en el ritmo y la forma de los procesos gentrificadores. Reconocer esta dimensión resulta indispensable
para un análisis equilibrado, que no solo describa los mecanismos de exclusión, sino también las
potencialidades de transformación social que emergen desde el propio territorio.
pág. 5040
La dimensión jurídica: derecho a la vivienda y función social de la propiedad

Un quinto eje de hallazgos sitúa la gentrificación en el plano jurídico. La literatura coincide en que el
fenómeno, en su núcleo más profundo, constituye un conflicto en el que colisionan dos concepciones
del espacio habitacional: por un lado, la del suelo y la vivienda como mercancías de libre especulación
y activos financieros; por el otro, la consagración constitucional e internacional de la vivienda como un
derecho humano fundamental, indisociable de la dignidad, la identidad y la permanencia territorial
(Martínez Chapa & Santiago Sánchez, 2024).

Desde la perspectiva del derecho internacional de los derechos humanos, el acceso a una vivienda
adecuada constituye una obligación vinculante para el Estado, derivada de instrumentos como el Pacto
Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, que mandata la protección de las
poblaciones frente a los desalojos forzados y la garantía de asequibilidad de la vivienda, concepto que
resulta sistemáticamente erosionado por la inflación inmobiliaria asociada a la gentrificación y la
turistificación. La revisión muestra que el desfase entre el reconocimiento formal del derecho y su
efectividad material constituye uno de los nudos críticos del problema en la región.

En este marco cobra relevancia el principio de la función social de la propiedad, que en el caso mexicano
se asocia al artículo 27 constitucional y que determina que el derecho de propiedad privada no es
absoluto ni puede ejercerse en detrimento del interés colectivo. Este principio, que sustentó el desarrollo
del derecho urbanístico en países como Francia, España, Brasil, Colombia y Ecuador, ofrece a la región
un repertorio comparado de utilidad: cuando la especulación inmobiliaria y el acaparamiento de
viviendas para el hospedaje temporal amenazan la permanencia de comunidades históricas, el legislador
y los tribunales se encuentran legitimados para intervenir en el mercado a fin de restablecer el equilibrio
social.

DISCUSIÓN

Los resultados de esta revisión permiten sostener que la gentrificación constituye un objeto de estudio
que desborda las fronteras de la planificación urbanística para situarse en la intersección de la sociología
urbana, la economía política y el derecho. La convergencia entre la genealogía conceptual de Glass
(1964), las explicaciones estructurales de Harvey (2013) y Smith (1979), y la evidencia empírica
latinoamericana reciente confirma que el fenómeno responde a una lógica de acumulación de capital
pág. 5041
sobre el territorio, antes que a meras preferencias residenciales de las clases medias. Esta convergencia
resulta coherente con la tesis de la brecha de renta: la depreciación previa de los inmuebles y la
expectativa de plusvalías futuras son las que activan el interés inversor, lo que explica por qué ciertas
áreas centrales se gentrifican mientras otras permanecen estables.

Ahora bien, la principal aportación de la literatura latinoamericana radica en mostrar que el modelo
clásico no es trasladable de manera mecánica. Mientras la gentrificación anglosajona se desarrolló sobre
mercados formales relativamente consolidados, la latinoamericana opera sobre una herida preexistente
de segregación socioespacial e informalidad, agudizándola (Janoschka et al., 2014; Janoschka, 2016).
Esta diferencia es sustantiva: en la región, el Estado no solo facilita el proceso mediante incentivos,
sino que en ocasiones lo cataliza a través de intervenciones de renovación que expulsan a la población
vulnerable de zonas con informalidad en la tenencia (Olivera & Delgadillo, 2014; Olivera & Salinas,
2018). La noción de gentrificación a la mexicana, presente en parte de la literatura revisada, alude
precisamente a esta especificidad regional.

El caso mexicano reciente ilustra una variante adicional, en la que la turistificación y las plataformas
de hospedaje temporal operan como aceleradores tecnológicos del fenómeno, contrayendo la oferta de
vivienda de largo plazo y presionando los precios al alza en colonias específicas (Liévanos-Díaz, 2024;
Contreras Juárez et al., 2023). El componente patrimonial añade una capa de complejidad: en ciudades
históricas, la valorización del patrimonio puede operar contra el derecho a habitarlo, lo que plantea la
necesidad de articular las políticas de conservación con las de protección habitacional (Navarrete
Escobedo, 2024). Estos hallazgos dialogan con la evidencia comparada de otros países de la región,
como Costa Rica, donde la turistificación de zonas costeras ha generado dinámicas análogas de despojo
(García Rodríguez, 2022).

Estos hallazgos tienen implicaciones jurídicas de primer orden. Si la gentrificación es producto de un
mercado del suelo desregulado, su corrección no puede confiarse exclusivamente a la autorregulación
del mercado. El reconocimiento del derecho a una vivienda adecuada como obligación estatal
vinculante, junto con la reactivación del principio de la función social de la propiedad, ofrece el
fundamento normativo para una intervención pública legítima (Martínez Chapa & Santiago Sánchez,
2024).
pág. 5042
La experiencia comparada de los países que han desarrollado un derecho urbanístico robusto sobre la
base de la función social de la propiedad sugiere que la intervención no constituye una negación del
derecho de propiedad, sino una modulación de su ejercicio en función del interés colectivo.

A partir de la literatura revisada, el derecho urbanístico contemporáneo propone diversos mecanismos
para revertir las dinámicas de exclusión. Entre ellos destacan la regulación del incremento de las rentas
en zonas declaradas bajo presión inmobiliaria; la zonificación inclusiva con cuotas obligatorias de
vivienda social en los nuevos desarrollos; los gravámenes a la vivienda ociosa mantenida con fines
especulativos; y la regulación de las plataformas de hospedaje temporal mediante licencias, topes de
noches anuales y restricciones por zona. La experiencia mexicana reciente, con reformas dirigidas a
registrar a los anfitriones y limitar la renta de corto plazo, constituye un campo emergente cuya eficacia
deberá evaluarse en futuros estudios empíricos, atendiendo a los obstáculos de implementación que ha
enfrentado.

Conviene subrayar que ninguno de estos mecanismos resulta suficiente por sí solo. La literatura sugiere
que su eficacia depende de su articulación en una política integral que combine instrumentos fiscales,
regulatorios y de producción de vivienda social, sostenida por una voluntad política capaz de resistir la
presión de los intereses inmobiliarios. La fragmentación de las intervenciones, por el contrario, tiende
a desplazar el problema de una zona a otra sin resolver su raíz estructural.

Una tensión específica que la revisión permite destacar es la que existe entre las políticas de
conservación patrimonial y el derecho a habitar. En las ciudades históricas latinoamericanas, la
valorización del patrimonio arquitectónico ha sido con frecuencia un motor de turistificación y, por esa
vía, de gentrificación simbólica (Navarrete Escobedo, 2024). Esto plantea un dilema de política pública
no trivial: la protección del patrimonio edificado, legítima en sí misma, puede traducirse en la expulsión
de las comunidades que dan sentido y vida a ese patrimonio, vaciándolo de su contenido social. La
superación de este dilema exige concebir el patrimonio no solo como un conjunto de bienes materiales,
sino como un entramado vivo de prácticas y habitantes, lo que obliga a articular la conservación con la
garantía del derecho a permanecer.

Finalmente, la incorporación de la dimensión de las resistencias sociales matiza una posible lectura
determinista del fenómeno. Si bien las fuerzas estructurales del capital ejercen una presión considerable,
pág. 5043
la evidencia regional muestra que el desenlace de los procesos gentrificadores no está predeterminado,
sino que depende también de la capacidad de organización comunitaria y de la respuesta institucional.
Esta constatación abre un espacio de esperanza fundada: las políticas públicas, cuando se articulan con
la agencia de los habitantes, pueden modular e incluso revertir las dinámicas de exclusión, reafirmando
el carácter de la ciudad como obra colectiva antes que como mercancía.

Entre las limitaciones de este trabajo debe señalarse su naturaleza documental: al tratarse de una
revisión, no genera evidencia empírica primaria sobre casos concretos, sino que sistematiza el
conocimiento disponible. Asimismo, el predominio de literatura sobre la Ciudad de México puede
subrepresentar dinámicas de otras ciudades latinoamericanas, así como las de ciudades intermedias y
pequeñas, sobre las que la investigación es aún incipiente. Estas limitaciones, lejos de invalidar los
hallazgos, delinean una agenda de investigación futura orientada a estudios comparados, al análisis de
ciudades intermedias y a la medición del impacto real de las políticas regulatorias en curso.

CONCLUSIONES

La revisión efectuada permite concluir que la gentrificación constituye una de las expresiones más
complejas de las desigualdades estructurales contemporáneas, en la que la ciudad se fragmenta en
beneficio del capital privado. Lejos de reflejar una modernización virtuosa de los centros urbanos, el
proceso perpetúa ciclos de desposesión y exclusión que vulneran el derecho a la vivienda y erosionan
los lazos identitarios y el arraigo comunitario.

En respuesta al objetivo planteado, el trabajo logró sistematizar las dimensiones teórica, social y jurídica
del fenómeno. En el plano teórico, se confirma la primacía de las explicaciones estructurales centradas
en el capital, articuladas en torno a la genealogía de Glass, la acumulación por desposesión de Harvey,
el derecho a la ciudad de raíz lefebvriana y la brecha de renta de Smith, marcos que se revelan
complementarios antes que excluyentes. En el plano social, se identificaron los mecanismos de
revalorización, sustitución comercial y desplazamiento directo e indirecto, así como el papel facilitador
y, en ocasiones, catalizador del Estado. En el plano jurídico, se evidenció que el fenómeno constituye
un conflicto distributivo que exige fundar la respuesta normativa en el derecho a la vivienda y en la
función social de la propiedad.
pág. 5044
La particularidad latinoamericana y mexicana resulta el aporte más significativo de la síntesis: la
gentrificación regional opera sobre estructuras previas de desigualdad e informalidad, intensificadas
por la turistificación, el componente patrimonial y las plataformas digitales de hospedaje. Esta
especificidad obliga a rearticular críticamente el concepto anglosajón a la luz de las realidades urbanas
de la región, evitando su traslado mecánico.

Por todo lo anterior, abordar el fenómeno desde una perspectiva jurídica y social rigurosa no es una
tarea meramente académica, sino un imperativo democrático. Se recomienda avanzar hacia marcos
regulatorios robustos y articulados que subordinen la acumulación de plusvalías al bienestar social,
combinando instrumentos fiscales, regulatorios y de producción de vivienda social. Asimismo, se
recomienda desarrollar investigaciones empíricas comparadas que evalúen la eficacia de las políticas
de control de rentas, zonificación inclusiva y regulación del hospedaje temporal, con especial atención
a las ciudades intermedias y a los obstáculos de implementación, a fin de garantizar de manera efectiva
el derecho a la ciudad de los habitantes originales.

Como agenda de investigación futura, la revisión sugiere al menos cuatro líneas prioritarias. La primera
consiste en el estudio sistemático de las ciudades intermedias y pequeñas, sobre las que la literatura es
aún incipiente y que podrían presentar dinámicas distintas a las de las grandes metrópolis. La segunda
apunta a la evaluación rigurosa del impacto de las regulaciones recientes sobre el hospedaje temporal,
una vez que transcurra el tiempo suficiente para observar sus efectos. La tercera invita a profundizar en
la dimensión jurídica comparada, analizando cómo distintos ordenamientos de la región han
incorporado el principio de la función social de la propiedad y con qué resultados. La cuarta, finalmente,
propone documentar y sistematizar las experiencias de resistencia comunitaria y de producción social
del hábitat, a fin de identificar prácticas que puedan informar el diseño de políticas más justas. El
desarrollo de estas líneas contribuiría a consolidar un campo de estudio que, por su relevancia social y
su urgencia política, demanda una atención académica sostenida y metodológicamente sólida.

Declaraciones

Conflicto de intereses. El autor declara no tener conflicto de intereses en relación con la presente
publicación.

Financiamiento. La presente investigación no recibió financiamiento externo.
pág. 5045
Contribución de autoría. El autor participó en la totalidad de las fases de conceptualización, búsqueda
documental, análisis, redacción y revisión del manuscrito.

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