GENERACIÓN Z Y EL CAMBIO CLIMÁTICO:
PERSPECTIVAS DESDE LA NUEVA ESCUELA

MEXICANA

GENERATION Z AND CLIMATE CHANGE: PERSPECTIVES

FROM THE NEW MEXICAN SCHOOL

Ángel Téllez Tula

Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, México

Rita Yañez Garnica

Subsecretaría de Educación Básica, Estado de México

Norma Elena Mendoza Zaragoza

Universidad de Colima, México

Benjamín Gutiérrez Gutiérrez

Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, México

Laura Herrera Corona

Universidad Cristóbal Colón, México
pág. 7336
DOI:
https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i3.24829
Generación Z y el Cambio Climático:

Perspectivas desde la Nueva Escuela Mexicana

Ángel Téllez Tula
1
angel12.tellez@gmail.com

https://orcid.org/0000-0002-7925-9271

Benemérita Universidad Autónoma de Puebla

México

Rita Yañez Garnica

https://orcid.org/0000-0001-9052-1536

Subsecretaría de Educación Básica, Estado de
México

Norma Elena Mendoza Zaragoza

https://orcid.org/0009-0009-9214-5082

Universidad de Colima

México

Benjamín Gutiérrez Gutiérrez

https://orcid.org/0000-0003-2716-9108

Benemérita Universidad Autónoma de Puebla

México

Laura Herrera Corona

https://orcid.org/0009-0002-8572-0383

Universidad Anáhuac, Campus Querétaro

Universidad Cristóbal Colón

México

RESUMEN

La vida cotidiana de los estudiantes en las aulas representa experiencias y conocimientos relevantes en
los diferentes campos formativos. La Nueva Escuela Mexicana (NEM), destaca aportes importantes
para la educación, el aprendizaje, y la interpretación de saberes a través de la comunidad. Por ello,
resulta importante reconocer las diversidades en la población estudiantil, sus intereses, prioridades y
aspiraciones. La presente investigación de carácter exploratorio, con un enfoque cualitativo (Hernández,
2014) fue llevada a cabo con 263 estudiantes de educación secundaria pública, tanto del Estado de
Puebla como del Estado de México, pertenecientes a la llamada Generación Z. El estudio permite
reconocer que las nuevas generaciones que cuentan con acceso y exceso a la tecnología, experimentan
una vida incesante de información y también se asumen como responsables sociales ante los embates
del cambio climático que se refleja en forma de sequías, olas de calor, lluvias torrenciales, inundaciones
y eventos extremos de la naturaleza que impactan de manera desfavorable en las comunidades, incluso
repercutiendo en la afectación de Generación Z y el cambio climático: Perspectivas desde la Nueva
Escuela Mexicana espacios educativos y deterioro de condiciones ambientales que impiden el desarrollo
laboral normal de los habitantes de determinado lugar. Resulta importante reconocer que la realidad
local y el conocimiento global se concentran en una relación que podríamos denominar glocal, en la
que los adolescentes también asumen responsabilidades a través de proyectos educativos propuestos
desde la NEM, en los que la detección de problemáticas comunitarias permite la indagación,
investigación, aportación e intervención temprana con el fin de evitar desastres posteriores. Resulta
esencial reflexionar sobre el hecho de que los jóvenes también piensan en mejorar su mundo, todo se
encuentra en la manera de guiarlos e inducirlos a resolver problemáticas de su entorno desde sus propias
reflexiones y propuestas creativas.

Palabras clave
: cambio climático; generación z; nueva escuela mexicana; glocalidad
1
Autor principal
Correspondencia:
angel12.tellez@gmail.com
pág. 7337
Generation Z and Climate Change: Perspectives from the

New Mexican School

ABSTRACT

The daily lives of students in the classroom represent relevant experiences and knowledge across

various educational fields. The New Mexican School (NEM) highlights important contributions to

education, learning, and the interpretation of knowledge through
community engagement. Therefore, it
is important to recognize the diversity within the student population, including their interests, priorities,

and aspirations. This exploratory research, with a qualitative approach (Hernández, 2014), was

conducted with
263 public secondary school students from both the State of Puebla and the State of
Mexico, belonging to Generation Z. The study reveals that these new generations, who have access to

an excessive use of technology, experience a constant barrage of inform
ation and also assume a sense
of social responsibility when facing the impacts of climate change, which manifest as droughts, heat

waves, torrential rains, floods, and other extreme natural events that adversely affect communities, even

impacting education
al spaces and deteriorating environmental conditions, hindering the normal work
development of the inhabitants of a given area. It is important to recognize that local realities and global

knowledge converge in a relationship we could call glocal, in which
adolescents also assume
responsibilities through educational projects proposed by the New Mexican Education Model (NEM).

These projects, which involve identifying community problems, allow for inquiry, research,

contribution, and early intervention to pre
vent future disasters. It is essential to reflect on the fact that
young people also think about improving their world; the key lies in how we guide and encourage them

to solve problems in their environment through their own reflections and creative propos
als.
Keywords: climate change; z generation; new mexican education model; nueva escuela mexicana
(NEM); glocal

Artículo recibido 20 mayo 2026

Aceptado para publicación: 20 junio 2026
pág. 7338
INTRODUCCIÓN

La generación Z es comúnmente identificada como aquella integrada por personas nacidas entre finales
de la década de 1990 y los primeros años de la década de 2010. Se caracteriza por haber crecido en un
entorno altamente digitalizado, con acceso constante a internet, dispositivos móviles y redes sociales,
elementos que han influido significativamente en sus formas de comunicación, aprendizaje y
participación social (Enciclopedia Británica, 2026). Asimismo, se trata de una generación que ha
desarrollado gran parte de su vida en un contexto marcado por la conectividad permanente y la
circulación inmediata de información (Simental Chávez & Ríos de Cubilla, 2023).

Además de su estrecha relación con la tecnología, la generación Z ha crecido en un escenario
caracterizado por desafíos sociales, económicos y ambientales de alcance global. Entre ellos, el cambio
climático se ha consolidado como una de las principales preocupaciones contemporáneas debido a la
intensificación de fenómenos como las olas de calor, las sequías prolongadas, los incendios forestales,
las inundaciones y otros eventos meteorológicos extremos que afectan a distintas regiones del planeta
(Ripple et al., 2024).

En este contexto, los jóvenes han estado expuestos de manera constante a información relacionada con
la crisis ambiental, situación que ha favorecido una mayor sensibilidad hacia los problemas ecológicos
y sus posibles consecuencias. Diversos estudios han documentado que los integrantes de esta generación
manifiestan elevados niveles de preocupación por el deterioro ambiental, así como una disposición
favorable hacia la adopción de acciones orientadas a disminuir sus efectos (Tsevreni et al., 2023). De
igual manera, investigaciones recientes señalan que la sostenibilidad y la protección del medio ambiente
forman parte de los temas que generan mayor interés entre las nuevas generaciones, particularmente
debido a la percepción de que enfrentarán las consecuencias más severas de los cambios ambientales
actuales (Rosenberg et al., 2025).

Derivado de lo anterior, el presente estudio tiene como propósito conocer la percepción que tienen
estudiantes de educación secundaria respecto al cambio climático, sus efectos y las acciones que
consideran relevantes para contribuir al cuidado del medio ambiente. Asimismo, se analiza el sentido
de responsabilidad ambiental que reconocen en sí mismos y la manera en que perciben el papel de la
escuela en la promoción de prácticas sostenibles desde el marco de la Nueva Escuela Mexicana.
pág. 7339
REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA

La generación Z y el cambio climático

La generación Z se caracteriza por ser un grupo de nativos digitales cuyos valores, comportamientos y

formas de interacción se encuentran profundamente influidos por el uso cotidiano de tecnologías y
medios digitales (Tirocchi, 2024). Esta condición les permite acceder con facilidad a información
relacionada con acontecimientos globales, incluidos aquellos vinculados con el deterioro ambiental y
el cambio climático.

A diferencia de generaciones anteriores, los integrantes de la generación Z han crecido observando el

incremento de fenómenos asociados con las alteraciones climáticas. Las transformaciones registradas
en las últimas décadas han sido rápidas, generalizadas y cada vez más intensas, afectando ecosistemas,
actividades económicas y condiciones de vida en distintas regiones del mundo (Naciones Unidas, 2021).

En México, estos efectos se manifiestan mediante sequías más prolongadas, olas de calor más

frecuentes, lluvias torrenciales, inundaciones y otros eventos extremos que impactan directamente a las
comunidades. Estas condiciones también repercuten en los espacios educativos, donde estudiantes y
docentes enfrentan escenarios cada vez más complejos derivados de las condiciones ambientales de su
entorno. Lo anterior evidencia que el cambio climático no constituye únicamente una problemática
ambiental global, sino una realidad que influye directamente en la vida cotidiana de las nuevas
generaciones y en los contextos donde se desarrollan sus procesos educativos.

Cambio climático: impactos globales y manifestaciones locales

El cambio climático se refiere a las variaciones a largo plazo en las temperaturas y los patrones

climáticos del planeta, provocadas principalmente por actividades humanas relacionadas con la emisión
de gases de efecto invernadero, la quema de combustibles fósiles y la transformación de los ecosistemas
naturales (IPCC, 2022; Naciones Unidas, 2026). Actualmente, este fenómeno representa uno de los
principales desafíos para la humanidad debido a sus implicaciones ambientales, económicas y sociales.

Entre sus principales manifestaciones se encuentran el incremento de las temperaturas globales, la

modificación de los patrones de precipitación, el aumento en la frecuencia e intensidad de fenómenos
meteorológicos extremos y el deterioro de diversos ecosistemas.
pág. 7340
Estas transformaciones afectan de manera directa la disponibilidad de recursos naturales, la salud

pública, la producción de alimentos y la calidad de vida de millones de personas alrededor del mundo
(Ripple et al., 2024).

En este contexto cobra relevancia el concepto de glocalidad, entendido como la interacción permanente

entre procesos globales y realidades locales. Desde esta perspectiva, los fenómenos ambientales que
ocurren a escala mundial se manifiestan de formas particulares en cada comunidad, al mismo tiempo
que las acciones desarrolladas a nivel local pueden contribuir a enfrentar problemáticas de alcance
global (Roudometof, 2016; Yup, 2024).

La relación entre cambio climático y glocalidad resulta especialmente relevante para comprender la

importancia de la participación ciudadana en la protección ambiental. Las acciones individuales y
colectivas desarrolladas en las comunidades, las escuelas y los hogares forman parte de procesos más
amplios orientados a la construcción de modelos de desarrollo más sostenibles. En este sentido, la
educación ambiental adquiere un papel estratégico para promover conductas responsables y fortalecer
la participación de las nuevas generaciones en la búsqueda de soluciones frente a los desafíos ecológicos
contemporáneos.

La Nueva Escuela Mexicana y la educación ambiental

La Nueva Escuela Mexicana constituye el modelo educativo vigente en México y plantea una

transformación de las prácticas pedagógicas tradicionales mediante una educación más inclusiva, crítica
y contextualizada (NEM, 2026). Entre sus principios se encuentran la centralidad del estudiante en el
proceso educativo, la autonomía profesional docente, la vinculación de los contenidos con la realidad
social y la formación de ciudadanos comprometidos con su entorno.

Uno de los componentes relevantes de este enfoque es la incorporación de proyectos comunitarios y

estrategias orientadas al desarrollo de una conciencia ambiental que permita comprender la relación
entre los fenómenos globales y sus repercusiones en contextos locales. Desde esta perspectiva, la
educación ambiental deja de entenderse como un tema aislado para convertirse en un eje transversal
que atraviesa distintos campos formativos y experiencias de aprendizaje.
pág. 7341
Diversas investigaciones han señalado que los enfoques educativos centrados en el estudiante,

vinculados con problemas reales y sustentados en metodologías activas, favorecen el desarrollo del
pensamiento crítico, la participación social y la implicación de los jóvenes en la búsqueda de soluciones
para problemáticas contemporáneas, entre ellas las relacionadas con el medio ambiente (Tirocchi, 2024;
Yılmaz et al., 2024; Rosenberg et al., 2025).

No obstante, la formación de una cultura ambiental no depende exclusivamente de la existencia de

modelos educativos o propuestas curriculares. Su consolidación requiere la participación coordinada de
estudiantes, docentes, familias, instituciones educativas y organismos públicos capaces de promover
acciones permanentes de sensibilización, participación y aprendizaje. En consecuencia, la educación
ambiental constituye una responsabilidad compartida que demanda esfuerzos continuos para fortalecer
prácticas sostenibles dentro y fuera del ámbito escolar.

METODOLOGÍA

La presente investigación se realizó con un enfoque cualitativo (Hernández, 2014) de corte exploratorio

a razón de construir esquemas que posibiliten explicaciones en torno al tema objeto de estudio, donde

se requiere comprender las acciones, intervencione
s y decisiones que tienen los sujetos sociales en torno
al cambio climático en una generación identificada como Z, siendo estas un vínculo tecnológico con la

modernidad social y una perspectiva educativa desde la Nueva Escuela Mexicana (2026).

En esta investigación se contó con la participación de 263 estudiantes de nivel secundaria, escuelas

públicas reconocidas por el Sistema Educativo Nacional (SEN), en las que se consideró al Estado de

Puebla y al Estado de México.
El proceso estadístico llevado a cabo, permite identificar niveles de
percepción, experiencias e intervención en torno a condiciones de interacción social y de convivencia

con la naturaleza, el acercamiento con el uso constante de la tecnología manifiesta
una mayor
exposición con d
iferentes latitudes, manifestaciones y acciones que se desarrollan por iniciativas
privadas, programas sociales, desarrollo de proyectos educativos y acercamiento a las realidades

comunitarias.

El estudio exploratorio permite considerar condiciones inductivas para rescatar información que se

integre en lo subsecuente a criterios de análisis vinculados con acciones del cambio climático para abrir

nuevas rutas de investigación.
pág. 7342
La técnica aplicada fue la encuesta mediante un formulario
google forms, con preguntas claras y
opciones de respuestas cerradas para rápida y económica captación, ordenamiento y procesamiento de

información. A continuación se recurre a la aplicación de tablas y gráficas que permitan la integración

y análisis de datos.
Es de reconocer que toda investigación tiene un sesgo con respecto a las
subjetividades, y que cada lector tendrá una perspectiva y deducción que se encuentra implicada con su

realidad context
ual.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN

A continuación, se presentan los resultados obtenidos mediante la aplicación del cuestionario a 263

estudiantes de educación secundaria. El análisis se orienta a identificar la percepción de los participantes

respecto al cambio climático, los efectos que r
econocen en su entorno y las acciones que consideran
relevantes para contribuir al cuidado del medio ambiente. Asimismo, se exploran aspectos relacionados

con la educación ambiental y el papel que puede desempeñar la escuela en la formación de hábitos

sost
enibles.
Con el propósito de contextualizar a la población participante, se presenta inicialmente la distribución

de los estudiantes de acuerdo con su edad, como se muestra en la tabla 1.

Tabla 1.
Caracterización de la población participante
Edad
Frecuencia Porcentaje
11 años
2 0.8%
12 años
16 6.1%
13 años
68 25.9%
14 años
104 39.5%
15 años o más
73 27.8%
Total
263 100%
Fuente: Elaboración propia con base en los datos obtenidos mediante la aplicación del instrumento.

La población estuvo integrada por estudiantes cuyas edades oscilaron entre los 11 y los 15 años o más.

La mayor proporción correspondió a alumnos de 14 años (39.5%), seguida por estudiantes de 15 años

o más (27.8%) y de 13 años (25.9%). Lo anterior indica
que la muestra se concentra principalmente en
adolescentes que cursan la etapa media y final de la educación secundaria, periodo en el que suelen

consolidarse valores, actitudes y comportamientos relacionados con la participación social y la

responsabilida
d ambiental.
pág. 7343
Posteriormente, se exploró la percepción que tienen los estudiantes sobre su propio compromiso con el

cuidado del medio ambiente. Para ello, se les preguntó si se consideran personas que realizan acciones

orientadas a su protección, como se muestra en la t
abla 2.
Tabla 2.
Percepción de los estudiantes sobre el cuidado del medio ambiente
Respuesta
Frecuencia Porcentaje
Siempre
201 76.4
A veces
61 23.2
Nunca
1 0.4
Total
263 100.0
Fuente: Elaboración propia con base en los datos obtenidos mediante la aplicación del instrumento.

Los resultados muestran que tres de cada cuatro estudiantes consideran que siempre realizan acciones

para cuidar el medio ambiente. En particular, el 76.4% señaló que mantiene este tipo de conductas de

manera constante, mientras que el 23.2% indicó que sol
o lo hace ocasionalmente. Únicamente un
participante manifestó que nunca realiza acciones relacionadas con el cuidado ambiental.

Estos resultados sugieren una percepción favorable respecto al compromiso ambiental de los

estudiantes. Hallazgos similares han sido reportados por Tsevreni et al. (2023), quienes identifican una

creciente sensibilidad ambiental entre los jóvenes de la gen
eración Z, asociada con una mayor
preocupación por los efectos del cambio climático. En el mismo sentido, Tirocchi (2024) señala que la

constante exposición a contenidos relacionados con problemáticas ambientales a través de medios

digitales ha contribuido
al desarrollo de una mayor conciencia ecológica entre los adolescentes.
Sin embargo, es importante considerar que esta información refleja la percepción que los propios

estudiantes tienen de sus comportamientos y no necesariamente la frecuencia real con la que participan

en actividades ambientales. Por ello, resulta pertinente
contrastar este resultado con otros hallazgos
relacionados con la participación efectiva en acciones ecológicas dentro del contexto escolar.

Una vez identificada la percepción que tienen los estudiantes sobre su compromiso ambiental, se analizó

si consideran que los efectos del cambio climático son perceptibles en la comunidad donde viven (Véase

figura 1).
pág. 7344
Figura 1

Los resultados evidencian que el 87.5% de los participantes reconoce la presencia de efectos asociados

al cambio climático en su entorno inmediato, mientras que únicamente el 12.5% considera que dichos

efectos no son perceptibles en la localidad.

Este hallazgo resulta relevante porque muestra que el cambio climático no es percibido por los

estudiantes como una problemática distante o exclusivamente global, sino como un fenómeno que

afecta directamente a las comunidades donde viven. Lo anterior coin
cide con los planteamientos de
Naciones Unidas (2021), que advierten que los efectos del cambio climático son cada vez más visibles

a través del incremento de temperaturas, alteraciones en los patrones climáticos y fenómenos

ambientales extremos.

Estos resultados son consistentes con lo reportado por Ripple et al. (2024), quienes advierten que los

efectos del cambio climático son cada vez más visibles en distintas regiones del mundo.
Con el
propósito de profundizar en esta percepción, se solicitó a los participantes describir mediante tres

palabras los principales efectos del cambio climático que identifican en su comunidad. Los resultados

obtenidos se muestran en la figura 2.
pág. 7345
Figura 2

El análisis de las respuestas permitió identificar que los efectos más frecuentemente asociados con el

cambio climático fueron el incremento de la temperatura, la contaminación ambiental y la sequía. El

calor fue la categoría con mayor número de menciones
(68%), seguida de la contaminación (55%) y la
sequía (47%).

Los resultados muestran que los estudiantes relacionan el cambio climático con fenómenos concretos

que forman parte de su experiencia cotidiana. La elevada frecuencia de referencias al calor coincide con

lo señalado por Naciones Unidas (2021) y Ripple et a
l. (2024), quienes identifican el incremento de la
temperatura global como una de las manifestaciones más evidentes del cambio climático.

Por otra parte, la presencia de categorías como contaminación y sequía sugiere que los participantes son

capaces de vincular problemas observados en su entorno con procesos ambientales de mayor escala.

Esta capacidad de relacionar fenómenos globales con ex
periencias locales resulta consistente con el
enfoque de la
glocalidad planteado por Roudometof (2016), al mostrar cómo los estudiantes interpretan
una problemática mundial a partir de situaciones que afectan directamente a sus comunidades.

Además de explorar la percepción de los estudiantes sobre el cambio climático, se analizó su

participación en actividades ecológicas desarrolladas dentro del entorno escolar. Véase figura 3.
Los
resultados muestran que la mayoría de los estudiantes participa en este tipo de actividades únicamente

de manera ocasional. El 74.9% señaló que participa algunas veces, mientras que el 15.2% indicó que

nunca lo hace y solamente el 9.9% manifestó partic
ipar con frecuencia.
pág. 7346
Figura 3

Este resultado introduce un contraste importante respecto a los hallazgos anteriores. Aunque la mayoría

de los participantes afirma cuidar el medio ambiente y reconoce los efectos del cambio climático en su

comunidad, la participación constante en activida
des ecológicas escolares resulta considerablemente
menor.

Hallazgos similares han sido reportados por Tsevreni et al. (2023), quienes señalan que la preocupación

ambiental entre los jóvenes no siempre se traduce en acciones concretas de participación. De manera

semejante, Rosenberg et al. (2025) indican que las n
uevas generaciones suelen manifestar elevados
niveles de conciencia sobre los problemas ambientales, aunque diversos factores limitan su

involucramiento sostenido en iniciativas ecológicas.

Lo anterior sugiere la necesidad de fortalecer estrategias educativas que favorezcan una participación

más activa de los estudiantes en proyectos ambientales vinculados con problemáticas reales de su

entorno, reduciendo la distancia existente entre la conc
iencia ambiental y la acción.
Con el propósito de identificar propuestas orientadas a la mitigación del cambio climático desde el

ámbito escolar, se solicitó a los estudiantes señalar las acciones que consideran más importantes para

contribuir al cuidado del medio ambiente. Véase figur
a 4.
Los resultados muestran que la reforestación fue la acción más mencionada por los participantes (75%),

seguida del reciclaje (70%), el cuidado del agua (60%), la reducción de basura (55%) y la educación

ambiental (50%).
pág. 7347
Estos hallazgos sugieren que los estudiantes asocian la atención de los problemas ambientales con

acciones concretas y visibles que pueden implementarse tanto en la escuela como en la comunidad. La

importancia atribuida a la reforestación coincide con dive
rsos estudios que destacan el papel de la
vegetación en la captura de carbono, la regulación de la temperatura y la conservación de los

ecosistemas locales (Naciones Unidas, 2021).

Figura 4

Asimismo, la relevancia otorgada al reciclaje y al cuidado del agua refleja una comprensión básica de

prácticas sostenibles comúnmente promovidas en programas de educación ambiental. En conjunto, los

resultados muestran que los estudiantes no solo identifi
can los efectos del cambio climático, sino que
también reconocen alternativas que consideran viables para contribuir a su mitigación desde el contexto

local.
Posteriormente, se exploró la percepción de los participantes sobre el comportamiento futuro de
la
temperatura global. Véase figura 5. Los resultados evidencian que el 83.7% de los estudiantes
considera que la temperatura global continuará aumentando en los próximos años. En contraste, el 9.9%

estima que se mantendrá estable y únicamente el 6.5% considera que podría disminuir.

La elevada proporción de respuestas que anticipan un incremento de la temperatura sugiere que los

estudiantes reconocen la tendencia de calentamiento global reportada por la comunidad científica

internacional. Este hallazgo resulta consistente con los info
rmes recientes que identifican el aumento
de la temperatura como una de las principales manifestaciones del cambio climático y uno de los

mayores desafíos ambientales para las próximas décadas (Ripple et al., 2024).
pág. 7348
Además, estos resultados guardan relación con los hallazgos presentados previamente, ya que los

estudiantes identificaron el calor como uno de los principales efectos del cambio climático en su

comunidad. En consecuencia, puede afirmarse que los participan
tes no solo reconocen las
manifestaciones actuales del fenómeno, sino que también anticipan su posible agravamiento en el

futuro.

Figura 5

Por otra parte, a fin de conocer la percepción de los estudiantes sobre la responsabilidad de promover

la educación ambiental, se les preguntó qué actores consideran que tienen un papel más importante

dentro de este proceso como puede apreciarse en la figu
ra 6.
Figura 6
pág. 7349
Los resultados muestran que el 76.4% de los participantes considera que la educación ambiental es una

responsabilidad compartida entre docentes, estudiantes, directivos y autoridades educativas. Por su

parte, el 10.6% atribuye una mayor responsabilidad a l
as autoridades educativas, mientras que las demás
categorías obtuvieron porcentajes considerablemente menores.

Este resultado evidencia que los estudiantes reconocen la necesidad de una participación conjunta para

atender los desafíos ambientales contemporáneos. Lejos de atribuir la responsabilidad a un único actor,

los participantes identifican la educación ambien
tal como una tarea colectiva que requiere la
colaboración de toda la comunidad educativa.

La percepción de corresponsabilidad observada resulta congruente con los principios de sostenibilidad

promovidos en diversos marcos educativos internacionales, los cuales enfatizan la importancia de la

participación coordinada de distintos sectores para en
frentar problemáticas ambientales complejas.
Una vez identificados los actores que los estudiantes consideran responsables de la educación

ambiental, se exploró su percepción sobre el papel que desempeña la Nueva Escuela Mexicana en la

promoción del cuidado del medio ambiente. Véase figura 7.

Figura 7

Los resultados muestran que casi la mitad de los estudiantes (49.4%) considera que la Nueva Escuela

Mexicana fomenta poco el cuidado del medio ambiente. Asimismo, el 23.6% opina que sí lo promueve

ampliamente, el 19.4% manifestó no tener una opinión defini
da y el 7.6% señaló que no existe ningún
fomento en esta materia.
pág. 7350
Este hallazgo resulta particularmente relevante porque contrasta con los resultados obtenidos en

preguntas anteriores. Aunque los estudiantes muestran una elevada conciencia ambiental, reconocen los

efectos del cambio climático y proponen diversas acciones
para enfrentarlo, una proporción importante
considera que los esfuerzos institucionales en materia de educación ambiental son insuficientes.

Este resultado adquiere especial relevancia debido a que la Nueva Escuela Mexicana incorpora la

sostenibilidad y el cuidado del entorno como parte de sus principios formativos. Sin embargo, la

percepción de los estudiantes sugiere que dichas orientaciones
no siempre logran traducirse en
experiencias educativas claramente identificables dentro de la vida escolar cotidiana.

Asimismo, el porcentaje de participantes que respondió “No lo sé” indica que una parte de los

estudiantes no identifica con claridad las estrategias ambientales impulsadas desde la escuela. Lo

anterior podría estar relacionado con una limitada visibilidad
de las acciones realizadas o con la
necesidad de fortalecer mecanismos de participación que permitan una mayor apropiación de estas

iniciativas por parte del alumnado.

Posteriormente, se presentó a los estudiantes una propuesta específica orientada a la mitigación del

cambio climático, consistente en plantar y cuidar un árbol por estudiante cada año. Véase figura 8.

Figura 8

Los resultados muestran una valoración ampliamente favorable de esta estrategia. El 80.2% de los

participantes consideró que sería una medida muy efectiva para contribuir a la mitigación del cambio
pág. 7351
climático, mientras que el 19.0% la calificó como poco efectiva y únicamente el 0.8% señaló que no

tendría efectividad alguna.

La elevada aceptación de esta propuesta coincide con los resultados obtenidos anteriormente, donde la

reforestación fue identificada como una de las principales acciones que las escuelas deberían impulsar

para contribuir al cuidado del medio ambiente. Esto
sugiere que los estudiantes reconocen el potencial
de las soluciones basadas en la naturaleza como mecanismos para enfrentar problemáticas ambientales

contemporáneas.

Diversos organismos internacionales han destacado la importancia de la restauración y conservación de

áreas verdes debido a sus beneficios para la captura de carbono, la regulación térmica y la mejora de

las condiciones ambientales locales (Naciones Unidas
, 2021). En este sentido, los resultados reflejan
una valoración positiva hacia estrategias ambientales concretas y de aplicación práctica.

Finalmente, se exploró la disposición de los estudiantes para incorporar hábitos más sostenibles en su

vida cotidiana. Véase tabla 3.

Tabla 3.
Disposición de los estudiantes para adoptar hábitos más ecológicos en su vida diaria
Respuesta
Frecuencia Porcentaje
258 98.1
No
5 1.9
Total
263 100.0
Fuente: Elaboración propia con base en los datos obtenidos mediante la aplicación del instrumento.

Los resultados evidencian una disposición ampliamente favorable hacia la adopción de prácticas

orientadas al cuidado del medio ambiente. En particular, el 98.1% de los estudiantes manifestó estar

dispuesto a incorporar hábitos más ecológicos en su vida dia
ria, mientras que únicamente el 1.9% indicó
no estar dispuesto a hacerlo.

Este hallazgo representa uno de los resultados más relevantes del estudio, ya que muestra que la gran

mayoría de los participantes no solo reconoce la existencia del cambio climático y sus efectos, sino que

también expresa una actitud favorable hacia la ad
opción de comportamientos sostenibles. Lo anterior
coincide con investigaciones recientes que identifican una creciente preocupación ambiental entre las

nuevas generaciones y una mayor disposición para involucrarse en acciones relacionadas con la

sostenibi
lidad (UNESCO, 2024).
pág. 7352
En conjunto, los resultados obtenidos muestran que los estudiantes poseen una elevada conciencia sobre

el cambio climático, reconocen sus efectos en el entorno local, identifican acciones para su mitigación

y manifiestan disposición para adoptar prácticas
más sostenibles. No obstante, también evidencian áreas
de oportunidad relacionadas con la participación ambiental dentro de la escuela y con la percepción del

papel que desempeñan las instituciones educativas en la promoción de estas temáticas.

Estos hallazgos sugieren la necesidad de fortalecer estrategias educativas que permitan transformar la

conciencia ambiental existente en una participación más activa y sostenida dentro del contexto escolar.

CONCLUSIONES

Los resultados obtenidos permiten concluir que los estudiantes de educación secundaria participantes

en el estudio poseen una elevada conciencia respecto al cambio climático y sus efectos. La mayoría

reconoce la presencia de esta problemática en su comunid
ad, identifica manifestaciones concretas como
el aumento de la temperatura, la contaminación y la sequía, y considera que estos fenómenos

continuarán intensificándose en los próximos años.

Asimismo, los participantes mostraron una actitud favorable hacia la adopción de prácticas orientadas

al cuidado del medio ambiente. La reforestación, el reciclaje y el cuidado del agua fueron identificados

como acciones prioritarias para contribuir a la m
itigación del cambio climático. De igual manera, una
amplia mayoría manifestó estar dispuesta a incorporar hábitos más ecológicos en su vida cotidiana y

consideró que la estrategia de plantar y cuidar un árbol por estudiante representa una medida efectiva

para enfrentar esta problemática (UNESCO, 2024).

Sin embargo, los resultados también evidencian una diferencia entre la conciencia ambiental declarada

por los estudiantes y su nivel de participación efectiva en actividades ecológicas dentro de la escuela.

Aunque la mayoría afirma preocuparse por el medio
ambiente, la participación frecuente en acciones
ambientales escolares es considerablemente menor. Este hallazgo sugiere la necesidad de fortalecer

estrategias educativas que permitan transformar la conciencia ambiental existente en una participación

más
activa y sostenida (Naciones Unidas, 2021).
Otro resultado relevante fue la percepción de que la Nueva Escuela Mexicana (2026) fomenta poco el

cuidado del medio ambiente.
pág. 7353
A pesar de que los estudiantes reconocen la importancia de la educación ambiental y atribuyen esta

responsabilidad a todos los actores de la comunidad educativa, una proporción importante considera

que los esfuerzos institucionales aún son insuficientes o
poco visibles. Lo anterior representa un área
de oportunidad para fortalecer la implementación de acciones ambientales significativas dentro del

contexto escolar y para incrementar la participación de los estudiantes en experiencias que les permitan

vincul
ar el aprendizaje con la acción.
Finalmente, es importante señalar que el presente estudio se centró en las percepciones y experiencias

de estudiantes de educación secundaria. Debido a la edad de los participantes, no se incorporaron

preguntas relacionadas con el papel de los gobiernos y
las políticas públicas en la construcción de una
cultura ambiental. No obstante, los resultados permiten reflexionar sobre la responsabilidad compartida

que existe entre estudiantes, familias, docentes, instituciones educativas, sociedad e instancias

guber
namentales en la promoción de prácticas sostenibles.
Los hallazgos obtenidos muestran que los estudiantes poseen conocimientos básicos sobre el cambio

climático, reconocen sus efectos y manifiestan disposición para actuar; sin embargo, también

evidencian que la conciencia ambiental por sí sola no garantiza c
ambios de comportamiento sostenidos.
La construcción de una cultura ambiental requiere procesos permanentes de formación, sensibilización

y participación que trascienden el ámbito escolar.

En este sentido, la educación ambiental debe entenderse como un sistema de corresponsabilidad en el

que intervienen múltiples actores (Rosenberg et al, 2025). Cuando alguno de ellos falla, los esfuerzos

realizados por los demás tienden a perder alcance e i
mpacto. La escuela puede formar, las familias
pueden reforzar hábitos y los estudiantes pueden participar activamente; sin embargo, la consolidación

de una cultura ambiental requiere también acciones coordinadas a nivel social e institucional.

La experiencia internacional demuestra que las transformaciones culturales profundas no ocurren de

manera espontánea, sino que son el resultado de esfuerzos sostenidos durante largos periodos (IPCC,

2022). Las sociedades que han logrado incorporar práctica
s ambientales de manera generalizada lo han
hecho mediante la combinación de educación, comunicación pública, regulación, incentivos y políticas

permanentes orientadas a modificar hábitos colectivos.
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Por ello, aunque la educación ambiental constituye una responsabilidad compartida, las instituciones

públicas desempeñan un papel estratégico debido a su capacidad para diseñar políticas, promover

campañas de sensibilización, generar programas educativos d
e alcance masivo y mantener acciones
sostenidas en el tiempo. La construcción de una ciudadanía ambientalmente responsable requiere la

participación de todos los sectores, pero también demanda liderazgo institucional capaz de articular

esfuerzos y converti
r la conciencia ambiental en una cultura social permanente.
AGRADECIMIENTOS

En primer lugar, expreso mi gratitud a Dios Todopoderoso por la inteligencia prestada. Extiendo mi

sincero agradecimiento a mi director de tesis, el Dr. Benjamín Gutiérrez, por su apoyo incondicional a

lo largo de mi trayectoria. También expreso mi aprecio
a la Dra. Laura Herrera Corona por su
inteligencia, compromiso y amor por la excelencia académica. Extiendo mi gratitud a la Dra. Norma

Elena Mendoza Zaragoza por su apoyo, habilidad, inteligencia, entusiasmo y pasión. Adicionalmente,

extiendo mi gratitud
a mi estimada amiga por su inteligencia e incondicional apoyo, la Dra. Rita Yáñez
Garnica
. Mi sincero agradecimiento a mi amada institución, la Benemérita Universidad Autónoma de
Puebla. Finalmente, agradezco a cada uno de los participantes y a mi apreciado Director, el Maestro

Jorge Arturo Muñoz de la Rosa, por su a menudo apoyo a mi crecimiento
como académico.
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