RIESGO CARDIOMETABÓLICO Y ESTILO
DE VIDA EN ADOLESCENTES DE UNA
ZONA RURAL
CARDIOMETABOLIC RISK AND LIFESTYLE IN
ADOLESCENTS FROM A RURAL AREA
Viridiana Vanessa Conzuelo González
Universidad Mexiquense del Bicentenario, México
María de Lourdes Rico González
Universidad Autónoma del Estado de México
Patricia Cruz Bello
Universidad Autónoma del Estado de México
Olga Osorio Murillo
Universidad Javeriana, Colombia
María de Lourdes García Hernández
Universidad Autónoma del Estado de México

pág. 7382
DOI: https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i3.24831
Riesgo Cardiometabólico y Estilo de Vida en Adolescentes de una
Zona Rural
Viridiana Vanessa Conzuelo González1
viridiana.conzuelo@umb.mx
https://orcid.org/0009-0008-5030-6485
Universidad Mexiquense del Bicentenario
México
María de Lourdes Rico González
mlrico@uaemex.mx
https://orcid.org/0000-0002-6410-3362
Universidad Autónoma del Estado de México
México
Patricia Cruz Bello
pcruzb@uaemex.mx
https://orcid.org/0000-0002-1531-0373
Universidad Autónoma del Estado de México
México
Olga Osorio Murillo
olga.osorio@javerianacali.edi.co
https://orcid.org/0000-0001-5961-0880
Universidad Javeriana
Colombia
María de Lourdes García Hernández
mlgarciah@uaemex.mx
https://orcid.org/0000-0001-8422-0665
Universidad Autónoma del Estado de México
México
RESUMEN
Introducción: El riesgo cardiometabólico en la adolescencia aumenta la probabilidad de experimentar
eventos vasculares o desarrollar diabetes en la etapa adulta. Objetivo: Determinar el riesgo
cardiometabólico.y estilo de vida en adolescentes de una zona rural. Metodología: El enfoque del
estudio fue cuantitativo con diseño transversal. Participaron 202 adolescentes de 11 a 15 años. Se midió
el peso, estatura y circunferencia de cintura, a partir de estas mediciones, se calculó el índice cintura
estatura y se aplicó el cuestionario de perfil de estilo de vida promotor de salud. Para el análisis se
utilizó la prueba x. resultados: El 18.32% de adolescentes se identificaron con riesgo cardiometabólico,
con un porcentaje mayor en hombres respecto de las mujeres. El nivel educativo (x = 5.784;p=0.055),
la ocupación de la madre (x =4.117; p=0.047) tuvieron una asociación significativa con el riesgo
cardiometabólico. Discusión: La identificación del riesgo cardiometabólico en la adolescencia junto
con la determinación del perfil de estilo de vida evidencia la importancia de realizar intervenciones de
promoción de salud a temprana edad. Conclusiones: El riesgo cardiometabólico está presente desde la
condición de sobrepeso en los adolescentes, siendo los hombres quienes presentan mayor prevalencia.
El índice cintura estatura es una alternativa no invasiva y de fácil uso que permite idnetificar los cambios
de la adiposidad corporal visceral durante el crecimiento físico en los adolescentes además de su
asociación con el desarrollo de riesgo cardiometabólico.
Palabras clave: riesgo cardiometabólico, adolescencia, estilo de vida, obesidad.
1 Autor principal.
Correspondencia: mlrico@uaemex.mx

pág. 7383
Cardiometabolic Risk and Lifestyle in Adolescents from a Rural Area
ABSTRACT
Introduction: Cardiometabolic risk during adolescence increases the probability of experiencing
vascular events or developing diabetes in adulthood. Objective: To determine the cardiometabolic risk
and lifestyle in adolescents from a rural area. Methodology: The study used a quiantitative approach
with a cross-sectional design. Participants included 202 adolescents aged 11 to 15 years. Weight, height
and waist circumference were measured; based on these measurements, the waist-to-height ratio was
calculated and the Health-Promoting Lifestyle Profile questionnaire was applied. The x2 test was used
for analysis. Results: Out of the total participants, 18.32% of adolescents were identified as having
cardiometabolic risk, with a higher percentahe in males compared to females. Educational level
(x2=5.784; p = 0.055) and maternal occupation (x2= 4.117; p= 0.047) showed a significant association
with cardiometabolic risk. Discuission: The identification of cardiometabolic risk in adolescence, along
with the determination of the lifestyle orifile, highlights the improtance of impementing health
promotion interventions at an early age. Conslusions: cardiometabolic risk is present starting from the
overweight condition in adolescents, with males showing a higher prevalence, the waist-to-height ratio
is a non-invasive, easy-to use alternative that allows the identification of changes in visceral body
adiposity during physical growth in adolescents, as wel as its association with the development of
metabolis risk.
Keywords: cardiometabolic risk, adolescence, lifestyle, obesity
Artículo recibido 20 mayo 2026
Aceptado para publicación: 20 junio 2026

pág. 7384
INTRODUCCIÓN
A nivel mundial se estima que hay 1,300 millones de adoelscentes que representan el 16% de la
población mundial; (UNICEF, 2025) la adolescencia es el periodo de la vida de la niñes a la edad adulta
entre los 10 y 19 años, es una etapa de cambios en el desarrollo físico, emocional e intelectual; también
se busca la autonomía en la elección de la alimentación, actividad física y otros hábitos que determinan
el estado de salud en esta etapa y la vida adulta (Catalá-Diaz et al, 2023; Campos-Valenzuela et al,
2023; Alcazar-Martínez & Velázquez-Comelli. 2021; Lara-Espinosa & Rojas, 2022).
Los hábitos alimentarios en la adolescencia, se determinan por el entorno obesogénico que favorese el
consumo excesivo de alimentos procesados (Lara-Espinosa & Rojas, 2022). Investigaciones afirman
que una dieta con elevado consumo de azúcares simples y bajo consumo de frutas, verduras y
leguminosas, favorese la prevalencia de sobrepeso u obesidad en los niños y adolescentes (Valenzuela-
Bravo et al, 2023; Shaman-Levy et al 2023) condiciones que impactan en el desarrollo físico y
emocional, generando depresión, ansiedad, estrés y baja autoestima (Shaman-Levy et al, 2023), que se
asocian al desarrollo de enfermedades crónicas en la juventud y adultez (Collado-Soler et al, 2023).
La obesidad como el inicio de la enfermedad crónica tiene un impacto en la salud de quien la padece
(Kerr et al, 2025) en la adolescencia se han identificado trastornos por exceso de peso, como: hígado
graso, ovario poliquístico, ortopédicos, dislipidemias, resitencia a la insulina, apnea del sueño y
problemas psicosociales (Shaman-Levy et al, 2023; Collado-Soler et al, 2023). Según datos de los
Anuarios de Morbilidad en México (2024) la incidencia de obesidad diagnosticada entre los años 2020
y 2024 en este grupo poblacional, paso de 118 casos nuevos a 251 en adolescentes de 10 a 14 años y de
155 a 268 casos nuevos entre los 15 y 19 años.
Así mismo, en la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición Continua 2020-2022 (ENSANUT) se reportó
que el 41% de los adolescentes viven con sobrepeso u obesidad, siendo más alta en población urbana
24.4% en comparación con la rural 18%; no obstante, los problemas de salud se han incrementado en
las zonas rurales en los últimos 40 años, donde la pandemia de la obesidad y por consecuencia las
enfermedades relacionadas a ella, como la hipertensión arterial, diabetes mellitus y el riesgo
cardiometabólico, son cada vez más prevalentes(Shaman-Levy et al, 2023) y se pronostica que a nivel
mundial para el año 2030, la población entre 5 y 14 años de edad 9.1% tendrá obesidad, mientras que

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para el año 2050 este porcentaje aumentará a 15.6% (Kerr et al, 2025).
Diversos factores influyen en el desarrollo del sobrepeso u obesidad, uno de los más importantes es el
estilo de vida; es decir, la forma en que las personas viven, desarrollan conductas, patrones individuales
de comportamiento relacionados con la salud y el bienestar, que están estrechamente vinculados con el
riesgo de desarrollar enfermedades cardiometabólicas, como: diabetes mellitus e hipertensión arterial
(Campos-Valenzuela et al, 2023; Carranza et al, 2019). La Organización Mundial de la Salud (OMS)
desde el año 2022 refiere en su informe Salud Mundial sobre cuatro factores de riesgo de
comportamiento que son conductuales y modificables relacionados con el estilo de vida para presentar
sobrepeso, obesidad y otras enfermedades crónicas no transmisibles: el consumo de tabaco, alcohol,
inactividad física y el régimen alimentario (OMS, 2002).
Recientemente se ha presentado especial interés en el estudio de los estilos de vida en la población
adolescente, no solo poruqe influyen en su salud actual, sino porque, se asocian directamente en el
desarrollo de enfermedades en la etapa adulta. Teorías psicológicas y sociológicas explican la adopción
de conductas de riesgo en adolescentes, como son: la teoría de la conducta planificada, el modelo
bioecológico o teoría de autocontrol (Baquerizo, 2025). Por otra parte, el Modelo de Promoción de la
Salud de Nola Pender con la clasificación de los Perfiles de Estilo de Vida Promotores de Salud, permite
identificar la percepción de control de la salud, tanto en población adulta, como joven, mediante
dimensiones: responsabilidad en salud, actividad física, nutrición crecimiento espiritual, relaciones
interpersonales y el estrés (García-García et al, 2022). Su aplicación ha permitido la explicación del
control de riesgo de obesidad en adolescentes, contribuyendo positivamente en la modificación de
estilos de vida no saludables, relacionado con el desarrollo de riesgo cardiometabólico que aumenta, la
probabilidad de experimentar eventos vasculares o desarrollar diabetes (Magdariaga et al, 2023) y que
se analiza a través de variables, como: la circunferencia de cintura, tabaquismo, etnia, antecedentes
heredofamiliares y género. Para medir el impacto del sobrepeso u obesidad sobre los factores de riesgo
cardiovascular y metabólicos en niños y adultos, el método de diagnóstico más empleado es el Índice
de Masa Corporal (IMC) (Padrón-Martínez et al, 2016); sin embargo, en niños y adolescentes este
índice no hace diferencia entre masa muscular y exceso de grasa corporal, porque no se relaciona con
la obesidad central, aunque, sí se observa una fuerte relación con el crecimiento y la maduración en la

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pubertad (Padrón-Martínez et al, 2016; Aristizabal, 2023). Por lo tanto, se ha propuesto el uso del Índice
Cintura/Estatura (ICE), para realizar diagnóstico tempranp de obesidad en adolescentes porque es útil
como predictor de distribución de grasa abdominal o visceral, y está relacionado con una rápida lipólisis
que provoca un incremento de la secreción de citoquinas y ácidos grasos libres, que se relacionan con
resistencia a la insulina, inflamación celular, dislipidemias y ateroesclerosis en la edad adulta (Padrón-
Martínez et al, 2016; Núñez-Rivas et al, 2022; Ortega et al, 2021). Por tanto, el ICE es un índice
relevante en adolescentes para determinar su potencial en el desarrollo de enfermedades
cardiovasculares y diabetes mellitus (Padrón-Martínez et al, 2016), fue utilizado por primera vez en el
estudio Framingham en 1948 (Zermeño-Ugalde et al, 2020). Diversos estudios describen la importancia
del uso del ICE, porque, se demostró ser un indiciador válido en la detección y pronóstico oportuno del
riesgo cardiometabólico (Magdariaga et al, 2023; Padrón-Martínez etal, 2016; Aristizabal et al, 2023;
Núñez-Rivas et al, 2022; Ortega et al, 2021; Zermeño-Ugalde et al, 2020).
Aranda (2018), en un estudio de 292 adolescentes en México identificó que tres de cada 10 adolescentes
presentaban riesgo cardiovascular de acuerdo al ICE, con mayor prevalencia en los hombbres, y
surgieron recomendaciones como mayor uso del ICE en problaciones de adolescentes para identificar
de forma oprtuna el riesgo cardiovascular. Así mismo, Zermeño-Ugalde et al. (2020), demostraron que
un valor ICE de 0.5 es una medida sensible para la detección de obesidad en este grupo de edad sin
variabilidad de género. Ferrer et al. (2024), encontraron que el riesgo de presentar alteraciones en la
tensión arterial en los adolescentes que presentaron un ICE elevada, es decir 5.59 veces mayor. De igual
forma, un estudio realizado por Núñez-Rivas et al. (2022), en 2 684 adolescentes costarricenses
observaron que un tercio de la población incluida en el estudio, presentaban riesgo cardiovascular y
metabólico, concluyendo que el ICE puede ser un procedimiento sencillo y económico, como parte del
cribado para la detección de riesgo metabólico a edades tempranas.
Todo lo anterior apoya la evidencia de que la obesidad central conlleva más riesgos para la salud en
comparación con la obesidad total, que es asignado por el IMC. Aunquue la circunferencia de cintura
como el ICE han sido utilizados para determinar obesidad central, la relación cintura/estatura es un
índice con mayor fortaleza para detectar el tejido adiposo central, ha recibido mayor atención como un
marcador de riesgo temprano para la salud y apoya el papel fisiopatológico de la distribución de grasa

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corporal intraabdominal, en la determinación de las variables de riesgo cardiometabolico. Ante esto, el
ICE se considera un indicador más sensible que el IMC como una alerta temprana de riesgos para la
salud, porque, correlaciona con un mayor riesgo de obesidad y síndrome metabólico. En estudios
longitudinales se ha utilizado para predecir morbilidad y mortalidad, también es una herramienta
sencilla y no invasiva, que puede ser utilizada como un método eficar para medir y calcular el IMC, en
la detección de factores de riesgo cardiometabólico. Es importante mencionar que el riesgo de padecer
síndromes metabólico está presente desde la condición de sobrepeso en los adolescentes, lo que indica
que no se debe esperar para cuidar mediante intervenciones educativas y promoción de la salud ante el
riesgo cardiometabólico, de ahí, que el objetivo de la investigación fue determinar el riesgo
cardiometabólico y estilo de vida en adolescentes de una zona rural.
METODOLOGÍA
El enfoque del estudio fue cuantitativo con diseño transversal, descriptivo y analítico, se realizó en
una población de 420 adolescentes mexicanos de una Escuela Secundaria del Municipio de Villa
Victoria, Estado de México, entre los meses de septiembre a noviembre de 2024. Muestreo
probabilístico simple con un nivel de confianza del 95% y con un margen de error del 5%, con 202
adolescentes (Rojas, 2013). Los criterios de inclusión fueron: carta de asentimiento y del
consentimiento informado de los padres o tutores, adolescentes de primer y segundo grado de
Secundaria, excluyendo a aquellos que presentaran limitaciones físicas que impidieran la toma de
mediciones antropométricas.
La recolección de datos se llevó a cabo en dos etapas: en la primera, el peso corporal (kg) se evaluó
usando una báscula marca TANITA modelo TBF-622 de baterías, con precisión de 20g y capacidad
de 136 kg sin zapatos ni prendas pesadas. Se pidió al adolescente estar con la vejiga vacía y por lo
menos dos horas después de consumir alimentos. Se colocó al participante en el centro de la báscula y
se mantuvo inmóvil durante la medición.
La estatura de pie se midió con un estadímetro de pared portátil con precisión de 1mm marca SECA,
se solicitó al estudiante que estuviera descalzo y colocarse de pie con los talones unidos, las piernas
rectas y los hombros relajados. Los talones, cadera, escápulas y la parte trasera de la cabeza pegados
a la superficie vertical al estadímetro. La cabeza se colocó en el plano horizontal de Frankfort. Justo

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antes de realizar la medición, se pidió que el participante aspirara profundamente, contuviera el aire
y mantuviera una postura erecta mientras la base móvil se llevó al punto máximo de la cabeza con
la presión suficiente para comprimir el cabello y tomar la medición correspondiente. La
circunferencia de cintura (cm) se midió con una cinta de fibra de vidrio marca Lufking con una
anchura de 7mm y capacidad de 200cm y con precisión de 0,1cm; la medición se realizó en el nivel
más estrecho del abdomen, entre el borde costal inferior (décima costilla) y el borde superior de la
cresta ilíaca, perpendicular al eje largo del tronco. las medidas antropométricas se realizaron en un
espacio asignado por la institución educativa, las mediciones se llevaron a cabo con personal
previamente capacitado de acuerdo con protocolos estandarizados internacionalmente.
Posteriormente, se calculó el Índice de Masa Corporal para la edad (IMC/edad) con el uso del
Software Anthro Plus de acuerdo con el valor percentilar según los patrones de la OMS (Zermeño-
Ugalde et al, 2020), considerando sobrepeso con un percentil ≥ 85 - <95 y Obesidad ≥ 95 y para el
ICE, se utilizaron los puntos de corte: >0,50: con riesgo y <0,49: sin riesgo (Magdariaga et al, 2023).
Se aplicó un cuestionario constituido por las características sociodemográficas: edad, sexo,
ocupación de madre y/o padre, nivel educativo y medidas antropométricas (peso, estatura y
circunferencia de cintura) además del cuestionario de Perfiles de Estilo de Vida Promotoras de Salud
(HPLP-II) (Ortigoza & Canova, 2023) adaptado al español, para este estudio se calculó la fiabilidad
obteniendo un alfa de Cronbach de 0,73; el cuestionario está conformado por 52 reactivos agrupados
en 6 dimensiones: responsabilidad en salud, actividad física, nutrición, crecimiento espiritual,
relaciones interpersonales y manejo de estrés.
Para la valoración global del perfil del estilo de vida se asignaron las siguientes categorías: saludable
una puntuación de 157-208, regular de 105-156 y poco saludable de 52 a 104 puntos (Ortigoza &
Canova, 2023; Canova-Barrios et al, 2025). En el caso de las dimensiones: responsabilidad en salud,
nutrición, crecimiento espiritual, relaciones interpersonales se valoraron de manera independiente
los comportamientos como no saludable a partir de una puntuación de 9 a 22 y saludable de 23 a 36
puntos. Mientras que para las dimensiones: actividad física y manejo del estrés se consideró no
saludable una puntuación de 8 a 19 y saludable de 20 a 32 puntos (Ortigoza & Canova, 2023).

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Los datos se procesaron con el paquete estadístico Staticals Package for the Social Science (SPSS)
versión 26. El análisis fue mediante estadística descriptiva e inferencial, utilizando pruebas no
paramétricas en función de la distribución de normalidad de las variables. Se consideraron
resultados estadísticamente significativos con un valor de significancia ≤ 0,05, de acuerdo con el
intervalo de confianza utilizado.
El proyecto fue aprobado por el Comité de Ética de la Facultad de Enfermería y Obstetricia de la
UAEMéx (No. 022/2024), el cual considera los lineamientos éticos de la Declaración de Helsinki y
la Ley General de Salud en materia de Investigación en Salud de México.
RESULTADOS
Se incluyeron 202 adolescentes de 11 a 15 años, con una media de edad 12 años (DE+0.9); el
54.46% son mujeres y 45.54% hombres. El 8.41% de los adolescentes se consideran indígenas y
1.48% hablan una lengua indígena, el 79.70% viven con ambos padres y 13.86% tienen un hogar
monoparental encabezado por la madre; en cuanto al nivel educativo de la madre el 52.97%
concluyeron la educación básica, 45.05% cuentan con una carrera técnica o profesional concluida.
Además, 70.79% de las madres de los adolescentes se dedican al cuidado del hogar y 29.21%
tienen una ocupación con remuneración económica. En relación con los servicios de salud que
utilizan los adolescentes, el 57.43% asiste a consultorio de farmacia, seguido del 21.29% que
utiliza un servicio público como IMSS Bienestar, 10.89% acuden a consultorio u hospital privado
y 8.91% refieren utilizar la medicina alternativa o tradicional (ver Tabla 1).
Los indicadores antropométricos como el IMC se describen en la tabla 2 donde se aprecia que
54.95% de los adolescentes se encuentran en normopeso, 30.69% tiene sobrepeso, 9.90%
obesidad y el 4.46% presentan bajo peso. Por sexo, el 58.70% de los hombres se encuentra en
normopeso, en contraste con las mujeres con el 51.82%, en cuanto al sobrepeso, este se presenta en
ambos sexos con 30.43% en hombres y 30.91% mujeres, mientras que en obesidad existe una
diferencia porcentual de 6.21% con mayor prevalencia entre las mujeres con 12.73% respecto de
los hombres en 6.52%. En relación con el ICE 18.32% de adolescentes se identificaron con riesgo
cardiometabólico, con un porcentaje mayor en hombres respecto de las mujeres, con 21.74% y
15.45% respectivamente. (ver Tabla 2).

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En el gráfico 1 se observa que la distribución del riesgo cardiometabólico tiene una presencia
importante de los 11 a los 13 años con 8.9% disminuyendo de manera importante a los 14 años
0.99% para el caso de los hombres. Por su parte, las mujeres a los 11 años presentan 0.49% de
riesgo cardiometabólico incrementándose entre los 12 y 13 años con 6.93%.
Para identificar la relación entre el riesgo cardiometabólico con otros factores en la Tabla 3 se observa
la dependencia entre este indicador con algunas características sociodemográficas, observándose que el
nivel educativo (x2=5.784, p=0.055) y la ocupación de la madre (x2=4.315, p=0.038) tuvo una
asociación significativa, mientras que en la variable con quien viven los adolescentes (x2=3.181,
p=0.365) y el nivel educativo del padre (x2=5.618, p=0.585) no tuvo asociación.
Tabla1. Características sociodemográficas de los adolescentes de una institución básica del municipio
de Villa Victoria.
Características sociodemográficas n %
Sexo
Hombres 110 54,46
Mujeres 92 45,54
Total 202 100,00
Edad
11 años 24 11,88
12 años 70 34,65
13 años 65 32,18
14 años 41 20,30
15 años 2 0,99
Total 202 100,00
Con quien vive
Padre 2 0,99
Madre 28 13,86
Ambos (padre y madre) 161 79,70
Otros 11 5,45
Total 202 100,00
Nivel educativo de la madre
Básico 107 52,97
Técnico o profesional 91 45,05
Ninguno 4 1,98
Total 202 100,00
Ocupación de la madre
Ama de casa 143 70,79
Otros* 59 29,21
Total 202 100,00

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Utilización de servicios de salud
ISSEMYM 16 7,92
ISSSTE 7 3,47
IMSS-BIENESTAR 20 9,90
Consultorio u hospital privado 22 10,89
Consultorio de farmacia 116 57,43
Medicina alternativa y otro** 18 8,91
Ninguno 3 1,49
Total 202 100,00
*En ocupación de la madre la categoría otros incluye comercio, actividades administrativas, empleados, etc.
**En medicina alternativa y otros incluye acupuntura, masajes, terapia física, uso de hierbas
Fuente: Cédula de datos sociodemográficos, 2024
Tabla 2. Indicadores antropométricos de los adolescentes de una institución de educación básica del
municipio de Villa Victoria
Gráfico 1. Distribución del riesgo cardiometabólico de adolescentes de una institución educativa del
municipio de Villa Victoria, por edad y sexo
Fuente: Base de datos antropométricos, 2024n % n % n %
Índice de Masa Corporal (IMC)
Bajo peso 4 4,35 5 4,55 9 4,46
Normopeso 54 58,70 57 51,82 111 54,95
Sobrepeso 28 30,43 34 30,91 62 30,69
Obesidad 6 6,52 14 12,73 20 9,90
Total 92 100,00 110 100,0 202 100,00
Índice cintura-estatura (ICE)
Sin riesgo cardiometabolico 72 78,26 93 84,55 165 81,68
Con riesgo cardiometabolico 20 21,74 17 15,45 37 18,32
Total 92 100,00 110 100,00 202 100,00
Tabla 2. Porcentaje de los adolescentes de una institución de educación básica del municipio de Villa Victoria,
según indicadores antropométricos
Total
Fuente: Base de datos antropométricos, 2024.
Indicadores Antropométricos
Sexo
Hombres Mujeres15 años
0.0
2.0
4.0
6.0
8.0
10.0
12.0
14.0
16.0
18.0
11 años 12 años 13 años 14 años 15 años
Sin riesgo Con riesgo
2,47%
3,96%
12,37%
9,90%
8,91%
0,49%
2,97% 3,46%
0,99%
Hombres0.0
2.0
4.0
6.0
8.0
10.0
12.0
14.0
16.0
18.0
11 años 12 años 13 años 14 años 15 años
Sin riesgo Con riesgo
3,96%
Mujeres
0.0
2.0
4.0
6.0
8.0
10.0
12.0
14.0
16.0
18.0
4,95%
15,34% 15,84%
9,4%
0,49% 0,49%
2,97%
0,99%

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Tabla 3
En relación con el perfil de estilo de vida entre los adolescentes, el 68.32% presentan un estilo de vida
regular, seguido del 15.35% clasificado como poco saludable y el 16.34% es saludable. Al analizar esta
información por sexo, se pudo observar que las mujeres presentan un perfil de estilo de vida poco
saludable en mayor porcentaje en comparación con los hombres siendo de un 8.91% y 6.44%
respectivamente se calculó la dependencia entre el perfil de estilo de vida y sexo sin obtener asociación
entre las variables (x2=0.201, p=0.904) (ver Gráfico 2). Al analizar las dimensiones del perfil de estilo
de vida, se consideraron dos categorías únicamente saludable y no saludable se identificó que la
nutrición con 55.4%, relaciones interpersonales en 52.5% y responsabilidad en salud 72.8% fueron las
áreas catalogadas como no saludables entre los adolescentes, mientras que las dimensiones actividad
física 55.0%, crecimiento espiritual 69.3% y estrés 6.4% se clasificaron como saludables (ver Tabla 4).
Del total de hombres se observó que las dimensiones no saludables fueron responsabilidad en salud
64.13%, relaciones interpersonales 56,52% y nutrición 55,43%. Para el total de mujeres las dimensiones
no saludable en primer lugar se obtuvo la responsabilidad en salud 95.655 seguida de actividad física
60.87% y nutrición 66.30%. Así mismo; se calculó la dependencia de cada una de las dimensiones del
perfil de estilo de vida promotor de salud con sexo obteniendo una asociación significativa con la
dimensión responsabilidad en salud (x2= 6.36, p=0.017).Datos Sociodemográficos Sin riesgo Con riesgo Valor Sig
Con quien vive
Padre 1,21 (2)
Madre 13,94 (23) 13,51 (5)
Ambos 78,18 (129) 86,49 (32)
Otros 0,00 (11)
Nivel educativo de madre
Ninguna 1,82 (3) 2,70 (1)
Básica 56,97 (94) 35,14 (13)
Profesional o técnico 41,21 (68) 62,16 (23)
Nivel educativo de padre
Ninguna 4,24 (7) 2,70 (1)
Básica 79,39 (131) 67,57 (25)
Profesional o técnica 16,36 (27) 29,73 (11)
Ocupación de la madre
Ama de casa 73,94 (122) 56,76 (21)
Trabaja fuera de casa 26,06 (43) 16,22 (6)
Fuente: Cédula de datos sociodemográficos, 2024.
5,618 0,585
4,315 0,038*
* Prueba de dependencia x2 con significancia < 0.05
Tabla 3. Datos sociodemográficos de acuerdo al riesgo cardiometabólico
Riesgo Cardiometabólicos
3,181 0,365
5,784 0,055*

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Gráfico 2. Perfil de estilo de vida promotores de salud de los adolescentes de una institución educativa
del municipio de Villa Victoria, por sexo
En la tabla 5 se analizó la dependencia entre el riesgo cardiometabólico con las dimensiones del perfil
de estilo de vida encontrando que la dimensión relaciones interpersonales, tuvo una asociación
estadísticamente significativa (x2= 4.117; p=0.047) con el riesgo cardiometabólico. Para actividad física
(x2= 1.476; p=0.273), responsabilidad en salud (x2= 0.192; p=0.838), crecimiento espiritual (x2= 1.082;
p=0.327), nutrición (x2=2.681; p=0.143) y estrés (x2= 3.935; p=0.062), no hubo una asociación
significativa
Tabla 4. Dimensiones de perfil de estilo de vida promotor de salud de los adolescentes de una
institución de educación básica del municipio de Villa Victoria, por sexoPerfil de Estilo de vida promotor de salud
n % n %
Nutrición 112 55,45 90 44,55
Actividad física 91 45,05 111 54,95
Crecimiento espiritual 62 30,69 140 69,31
Relaciones interpersonales 106 52,48 96 47,52
Estréss 80 39,60 122 60,40
Responsabilidad en salud 147 72,77 55 27,23
Hombres
Nutrición 51 55,43 41 44,57
Actividad física 35 38,04 57 61,96
Crecimiento espiritual 28 30,43 64 69,57
Relaciones interpersonales 52 56,52 40 43,48
Estréss 36 39,13 56 60,87
Responsabilidad en salud 59 64,13 33 35,87
Mujeres
Nutrición 61 66,30 49 53,26
Actividad física 56 60,87 54 58,70
Crecimiento espiritual 34 36,96 76 82,61
Relaciones interpersonales 54 58,70 56 60,87
Estréss 44 47,83 66 71,74
Responsabilidad en salud 88 95,65 22 23,91
Fuente: Cédula de datos sociodemográficos, 2024.
Dimensión de Perfil de
Estilo de Vida promotor de
salud No saludable Saludable
Tabla 4. Porcentaje de los adolescentes de una institución de educación
básica del municipio de Villa Victoria, según dimensiones de perfiles de
estilo de vida promotor de salud, según sexoF uente: Cuestionario de perfil de estilos de vida promotores de salud.
G ráfico 2. Distribución porcentual de los adolescentes de una institución educativ a
del municipio de Villa Victoria, por perfil de estilos de v ida promotores de salud
seg ún sexo
6,44%
31,68%
7,43%
8,91%
36,63%
8,91%
0.00
5.00
10.00
15.00
20.00
25.00
30.00
35.00
40.00
Poco saludable Regular Saludable
Hombres Mujeres

pág. 7394
Tabla 5
DISCUSIÓN
El ICE es una herramienta no invasiva, útil para idnetificar sobrepeso u obesidad y riesgo
cardiometabólico en adolescentes (Núñez-Rivas et al, 2022; Zermeño-Ugalde et al, 2020; Matos, 202),
entre los factores de riesgo para desarrollar uno de estos padecimientos están la adopción de un estilo
de vida no saludable como el sedentarismo, tiempo prolongado frente a la pantalla, exceso en el
consumo de alimentos ultraprocesados y bebidas azicaradas incluyendo disminución de actividad física
(Shaman-Levy et al, 202; Magdariaga et al, 2023).
En este estudio se analizó la dpendencia de las variables sociodemográficas con el riesgo
cardiometabólico en los adolescentes obteniendo una asociación significativa entre ocupacion y nivel
educativo de la madre. En relación con la ocupación de la madre se ha documentado que los niños de
hogares con madres que tienen un empleo tienen un peso significativamente mayor que los hogares
donde las madres no trabajan (Fertig et al, 2022), Kachi et al. (2021), identificaron que el horario laboral
de la madre se asocia con la obesidad de sus hijos, lo cual se puede atribuir a que el tiempo que los
niños dedican a ver televisión aumenta con el horario laboral de la madre; así como, la frecuencia yActividad física
Saludable 46,5 (94) 8,4 (17)
No saludable 36,6 (71) 9,9 (20)
Nutrición
Saludable 38,6 (78) 5,9 (12)
No saludable 43,06 (87) 12,3 (25)
Responsabilidad en salud
Saludable 22,7 (46) 4,4 (9)
No saludable 58,9 (119) 13,8 (28)
Relaciones interpersonales
Saludable 41,5 (84) 5,9 (12)
No saludable 40,09 (81) 12,3 (25)
Estrés
Saludable 51,9 (105) 8,4 (17)
No saludable 29,7 (60) 9,9 (20)
Crecimiento espiritual
Saludable 57,9 (117) 11,3 (23)
No saludable 23,7 (48) 6,9 (14)
Fuente: Cédula de datos sociodemográficos, 2024.
Riesgo Cardiometabólico
Dimensiones de Perfil de Estilo de
Vida promotores de salud
Tabla 5. Perfil de estilo de vida promotor de salud de acuerdo con el riesgo cardiometabólico
0,838
0,047*
1,476
2,681
0,192
4,117
Sin riesgo Con riesgo Valor *Sig
0,273
0,143
* Prueba de dependencia x2 con significancia < 0.05
0,062
0,327
3,935
1,082

pág. 7395
libertad del consumo de alimentos ultraprocesados y por otro lado las madres que trabajan por lo general
no tienen tiempo de preparar comidas saludables, la responsabilidad de promover estilos de vida y
hábitos más saludables en el hogar, recae en la mujer (Rahmani et al, 2023), por que, ella es la encargada
de administar, seleccionar, preparar y distribuir los alimentos entre los miembros de su familia.
En lo que respecta al nivel educativo Obando-Calderón et al. (2024) sugieren que un nivel de instrucción
mayor a 12 años en las madres, promueve un mejor estado nutricional en sus hijos asociado con el
porcentaje de masa grasa de los hijos, distinto a lo observado por Torres et al, (2022) en Argentina
donde no encontraron una relación entre la educación de la madre y el exceso de peso de sus hijos, la
madres específicamente ejerce una influencia en los patrones dietéticos de sus hijos así como en su
adiposidad, el conocimiento que tenga sobre alimentación saludables es lo que determina su salud o
enfermedad (Obando-Calderon et al, 2024).
El sobrepeso u obesidad en los adolescentes es considerado un problema de salud pública en México,
que aumenta cada año, el 41% de los adolescentes padecen sobrepeso u obesidad (Shaman-Levy et al,
2023), similar a lo encontrado en la población de estudio donde las adolescentes presentaron mayor
prevalencia en comparación con los hombres, estos resultados son similares a lo reportado en la
invetsigación de Magdariaga et al. (2023), en una muestra de 73 adolescentes cubanos entre 15 y 18
años de edad, en donde las mujeres presentaron mayor prevalencia de obesidad en comparación con los
hombres. Por otra parte, Catalá-Diaz et al. (2023), en un grupo de 73 adolescentes con edad de 13 años
presentaron sobrepeso u obesidad, sin deferencias entre sexos, esta tendencia fue similar a este trabajo
de investigación.
Al determinar el riesgo cardiometabólico por sexo con el ICE, este se presentó en mayor porcentaje en
hombres en comparación con las mujeres, datos similares a lo reportado por Zermeño-Ugalde et al.
(2020), donde se inlcuyó una muestra de 371 estudiantes de 11 y 17 años de edad, donde la mitad de
los hombres presentaron mayor porcentaje de riesgo metabólico y Matos-Ibert et al. (2021), también
reportó un ICE elevado en hombres, en comparación con las mujeres incluidas en su muestra, así mismo,
Medina-Morales et al. (2022), en una regresión segmentada identificó que la tendencia de aumento de
ICE se presenta en niñas de 9 a 13 años y en niños entre los 8 y 12 años, edades asociadas al inicio de
la pubertad.

pág. 7396
En contraste, el trabajo de Montoya & Robles (2023) donde se incluyeron 281 adolescentes de 14 a 18
años, se evaluó el IMC y el ICE como predictores de obesidad y roesgo metabólico demostrando que
el ICE fue mayor en las mujeres. Por su parte Cossio-Bolaños et al. (2021) evaluaron la adiposidad
corporal en adolescentes chilenos basado en el control del estado de madurez las mujeres mstraron un
ICE mayor que el de los hombres, además de identificar el estado de madurez para hombres a los 13
años (es su pico de velocidad de crecimiento) y para las mujeres es a los 12 años, lo que puede estar
relacionado con los resultados encontrados en este estudio en las edades mencionadas. El ICE es una
alternativa no invasica y de fácil uso que permite identificar los cambios de la adiposidad corporal
vosceral, durante el crecimiento físico en la que la mayoría de los estudios coinciden en su asociación
con el desarrollo de riesgo cardiometabólico. Si bien, el tejido adiposo es importante en la regulación
de la homeostasis energética su exceso puede ser perjudicial, específicamente en la adolescencia cuando
este tejido se acumula principalmente a nivel central (obesidad abdominal o visceral) que es un factor
de riesgo metabólico y cardiovascular en adolescentes (Magdariaga et al, 2023; Cossio et al, 2021) y se
asocia con el desarrollo de arteroesclerosis y resistencia a la insulina en la edad adulta (Núñez-Rivas et
al, 2022), por otro lado, las variaciones interindividuales durante el periodo de crecimiento y desarrollo
pueden llegar a ser confusas temporalmente, debido al tiempo de maduración entre hombres y mujeres
(Cossio et al, 2021) dando pie a un diformismo sexual. Estudios señalan que las mujeres tienden a
registrar valores más altos de acumulación de grasa corporal a diferencia de los hombres quienes
presentan más masa libre de grasa y el componente óseo.
En relación con la clasificación del perfil de estilo de vida, se identificó que los adolescentes presentan
un estilo de vida regular o moderado similar a lo referido en el estudio de Chalco & Mamani (2015),
quienes en una muestra de 176 estudiantes de secundaria identificaron un porcentaje mayor de los
adolescentes con un estilo de vida regular. Por su parte, Sosa (2020), en una muestra de 260 estudiantes
de secundaria en edades de 12 a 17 años, observó que un porcentaje mayor adopta un estilo de vida no
saludable, igual a lo reportado por Guevara-Valtier (2015) en 79 adolescentes de 17 a 19 años de edad,
predominó un mal estilo de vida no saludable, específicamente los adolescentes que presentaron
obesidad tuvieron un puntaje más elevado. Los entornos pueden dificultra el desarrollo integral de los
adolescentes (Chalco & Mamani, 2015) y junto con estilos de vida poco saludables, se asocian con el

pág. 7397
desarrollo de enfermedades crónico degenerativas, de ahí, la relevancia de que en la etapa de la
adolescencia se promocionen y adopten hábitos saludables, para prevenir enfermedades en la etapa
adulta (Otánez, 2017).
Al analizar las dimensiones de estilos de vida, clasificada como no saludable se observó que la
correspondiente a responsabilidad en salud, fue la que tuvo mayor puntuación seguida de las relaciones
interpersonales y nutrición, coincidiendo con lo reportado por Guevara-Valtier et al. (2015). La
responsabilidad en salud se enfoca en las elecciones de comportamientos individuales que se realizan
de manera consciente del propio bienestar (Otáñez et al, 2017). Tal vez sea la edad de los adolescentes
que por el momento no existe un interés en gestionar su propia salud.
Los estudios hasta el momento referidos se realizaron en zonas urbanas, la información del perfil de
estilos de vida en adolescentes de zonas rurales es escasa, la evidencia que se tiene es que los
adolescentes que viven en zonas rurales están menos expuestos al sedentarismo (Regis et al, 2016), en
este estudio se identificó que la dimensión de perfil de estilo de vida se encuentra clasificadas como
saludable para ambos sexos, aunque no se indagó sobre el tiempo de exposición al televisor o internet.
Las limitaciones del estudio es que no se incluyeron exámenes de laboratorio y tensión arterial, en
relación con esta última, existe evidencia de que al estar elevada represena un riesgo de 5.59 veces,
mayor en los adolescentes que tiene una elevación en el ICE, además, de presentar una correlación de
forma directa con el riesgo de enfermedad cardiovascular y con un perfil lipídico alterado, por la
acumulación de grasa abdominal (Ferrer et al, 2024). Así mismo, no se contemplaron caraacterísticas
antropométricas de los padres, los cuales pueden tener una asociación con el sobrepeso u obesidad en
sus hijos. Por lo que se sugiere que en otras investigaciones, se haga uso de exámenes de laboratorio,
para determinar la presencia de riesgo cardiometabólico.
CONCLUSIÓN
El ICE es un indicador útil en la detección de riesgo cardiometabólico en adolescentes, el cual se
presentó con mayor prevalencia en hombres. El perfil de estilo de vida promotor de salud de la mayoría
de los adolescentes se clasifico como regular, siendo la responsabilidad en salud la dimensión a la que
le presta menos interés observándose en este grupo, que las mujeres fueron quienes presentaron mayor
porcentaje como no saludable.

pág. 7398
En este estudio, se demuestra una asociación entre el riesgo cardimetabólico con la dimensión de estilo
de vida, clasificada como relaciones interpersonales, además, de las características sociodemográficas
de la madre como su nivel de educación y ocupación.
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