CUIDADO DE ENFERMERÍA EN NIÑOS CON
QUEMADURAS: INTERVENCIONES CLÍNICAS Y
SU IMPACTO EN LA RECUPERACIÓN Y CALIDAD
DE VIDA PEDIÁTRICA

NURSING CARE IN CHILDREN WITH BURNS: CLINICAL

INTERVENTIONS AND THEIR IMPACT ON PEDIATRIC

RECOVERY AND QUALITY OF LIFE

Diana Salinas Anaya

Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, México

José Arias Rico

Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, México

Janeth Monserrat Mendoza García

Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, México

Juana Maygualidia Aguilar Gutiérrez

Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, México
pág. 330
DOI:
https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i4.24993
Cuidado de Enfermería en Niños con Quemaduras: Intervenciones Clínicas
y su Impacto en la Recuperación y Calidad de Vida Pediátrica

Diana Salinas Anaya
1
salinasanayadiana@gmail.com

https://orcid.org/0009-0004-1551-9443

Instituto de Ciencias de la Salud

Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo

México

José Arias Rico

josearias.rico@hotmail.com

https://orcid.org/0000-0003-0219-0410

Instituto de Ciencias de la Salud,

Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo

México

Janeth Monserrat Mendoza
García
monsejaneth02@gmail.com

https://orcid.org/0009-0008-5164-8989

Instituto de Ciencias de la Salud

Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo

México

Juana Maygualidia Aguilar Gutiérrez

juana_aguilar@uaeh.edu.mx

https://orcid.org/0009-0009-9560-159X

Instituto de Ciencias de la Salud,

Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo

México

RESUMEN

Las quemaduras en la población pediátrica constituyen un problema relevante de salud pública debido
a su frecuencia, el riesgo de complicaciones y las secuelas funcionales, estéticas y emocionales que
pueden afectar el desarrollo y calidad de vida infantil. En la práctica clínica, estas lesiones demandan
una atención continua, organizada y sensible a las necesidades del niño y su familia, por lo que el
cuidado de enfermería adquiere un papel central dentro del abordaje interdisciplinario. El objetivo de
este artículo fue analizar, mediante una revisión narrativa de la literatura, las principales intervenciones
de enfermería en el cuidado de niños con quemaduras y su impacto en la recuperación clínica y en la
calidad de vida pediátrica. Para ello, se realizó una búsqueda en bases de datos científicas como PubMed,
Scopus, SciELO y Dialnet, considerando publicaciones recientes relacionadas con el manejo de
quemaduras en población infantil, el acompañamiento familiar y las prácticas de cuidado basadas en
evidencia. Los hallazgos muestran que el personal de enfermería participa de manera decisiva en la
valoración inicial, manejo del dolor, curación de heridas, prevención de infecciones, monitoreo
hemodinámico y nutricional, así como en la educación a cuidadores y el acompañamiento emocional
durante la hospitalización y la rehabilitación. La literatura revisada coincide en que estas intervenciones
favorecen la detección oportuna de complicaciones, mejoran la adherencia al tratamiento y contribuyen
al bienestar físico y psicosocial del paciente pediátrico.

Palabras clave: quemaduras, enfermería pediátrica, atención a quemaduras, manejo del dolor, calidad
de vida

1
Autor principal
Correspondencia:
monsejaneth02@gmail.com
pág. 331
Nursing
Care in Children with Burns: Clinical Interventions and their
Impact
on Pediatric Recovery and Quality of Life
ABSTRACT

Burn injuries in the pediatric population represent a significant public health concern due to their high

incidence, risk of complications, and the functional, aesthetic, and psychological sequelae that may

affect children's development and quality of life
. In clinical practice, these injuries require continuous,
well
-coordinated, and child- and family-centered care, making nursing a key component of the
interdisciplinary management of pediatric burn patients.
The aim of this article was to analyze, through
a narrative literature review, the main nursing interventions in the care of children with burn injuries

and their impact on clinical recovery and pediatric quality of life. A literature search was conducted in

scientific databases, including PubMed, Scop
us, SciELO, and Dialnet, considering recent publications
related to the management of pediatric burns, family support, and evidence
-based nursing care practices.
The findings indicate that nurses play a decisive role in the initial assessment, pain managem
ent, wound
care, infection prevention, hemodynamic and nutritional monitoring, caregiver education, and emotional

support throughout hospitalization and rehabilitation. The reviewed literature consistently demonstrates

that these nursing interventions faci
litate the early detection of complications, improve treatment
adherence, and contribute to the physical and psychosocial well
-being of pediatric patients.
Keywords
: burns, pediatric nursing, burn care, pain management, quality of life
Artículo recibido 13 mayo 2026

Aceptado para publicación: 20 junio 2026
pág. 332
INTRODUCCIÓN

Las quemaduras en la población pediátrica representan un importante problema de salud pública a nivel
mundial debido a su elevada incidencia, las complicaciones asociadas y las secuelas físicas, psicológicas
y sociales que pueden afectar el desarrollo infantil. Se estima que las quemaduras se encuentran entre
las lesiones no fatales más frecuentes en la infancia y constituyen una causa significativa de morbilidad
y mortalidad, especialmente en países de ingresos bajos y medianos. La Organización Mundial de la
Salud (WHO, 2023) estima que cada año ocurren aproximadamente 180,000 muertes por quemaduras a
nivel global, siendo los niños uno de los grupos más vulnerables debido a su curiosidad natural, limitada
percepción del riesgo y dependencia del entorno familiar para su cuidado (WHO, 2023; Sheridan, 2024).
Asimismo, estudios epidemiológicos indican que los niños menores de cinco años presentan mayor
riesgo de sufrir quemaduras, siendo las escaldaduras por líquidos calientes una de las causas más
comunes, generalmente ocurridas en el hogar durante actividades cotidianas (Nassar et al., 2023; Forster
& Griffin, 2024).

Las lesiones por quemaduras en la infancia no solo generan daño físico inmediato, sino que también
pueden ocasionar secuelas funcionales, estéticas y psicológicas que impactan de manera significativa en
la calidad de vida del niño y su familia. Diversos estudios han señalado que los pacientes pediátricos
con quemaduras pueden experimentar dolor prolongado, limitaciones funcionales, alteraciones
emocionales y dificultades en la integración social, particularmente cuando las lesiones son extensas o
afectan áreas visibles del cuerpo (Spronk et al., 2018; Kazis et al., 2023). En este contexto, la atención
integral y oportuna resulta fundamental para reducir complicaciones, favorecer la recuperación y
mejorar los resultados a largo plazo.

Dentro del equipo multidisciplinario de salud, el equipo de enfermería desempeña un papel esencial en
el cuidado de los niños con quemaduras. Sus intervenciones abarcan desde la valoración inicial, el
manejo del dolor, el cuidado de las heridas y la prevención de infecciones, hasta el apoyo emocional al
paciente y su familia durante el proceso de hospitalización y rehabilitación (Ali & Al-Sudani, 2012).
Además, la enfermería tiene un papel clave en la educación de los cuidadores y en la promoción de
estrategias de prevención en el hogar, contribuyendo a reducir la incidencia de estas lesiones (Forster &
Griffin, 2024).
pág. 333
En este sentido, resulta necesario analizar la evidencia científica disponible sobre las intervenciones de
enfermería en el manejo de las quemaduras pediátricas y su impacto en la recuperación clínica y la
calidad de vida de los pacientes. Por ello, el presente artículo tiene como objetivo realizar una búsqueda
narrativa de la literatura científica para identificar y analizar las principales intervenciones de enfermería
en el cuidado de niños con quemaduras, así como su contribución en el proceso de recuperación y en la
mejora del bienestar físico y psicosocial de esta población.

Las quemaduras son lesiones traumáticas complejas que generan una respuesta local y sistémica como
consecuencia de la transferencia de energía térmica, química, eléctrica o radiante hacia los tejidos. En
la población pediátrica, estas lesiones presentan características fisiopatológicas particulares debido a las
diferencias anatómicas y fisiológicas propias de la infancia, las cuales incrementan el riesgo de
complicaciones y agravan el pronóstico clínico (Jeschke et al., 2020).

La piel de los niños es considerablemente más delgada que la de los adultos, especialmente durante los
primeros años de vida. Esta característica favorece que exposiciones relativamente breves a fuentes
térmicas produzcan lesiones más profundas y extensas. Además, los niños presentan una mayor relación
entre superficie corporal y peso, lo que incrementa las pérdidas de líquidos, calor y proteínas a través de
la piel lesionada (Palmieri, 2022).

Desde el punto de vista fisiopatológico, la lesión por quemadura se divide clásicamente en tres zonas
descritas por Jackson:

Zona de coagulación

Corresponde al área central de la lesión donde la exposición térmica provoca necrosis celular
irreversible. En esta región ocurre desnaturalización proteica, trombosis vascular y destrucción completa
de las estructuras cutáneas. El tejido afectado pierde su capacidad de recuperación y generalmente
requiere cicatrización secundaria o intervención quirúrgica (Greenhalgh, 2019).
pág. 334
Tabla 1 Principales alteraciones fisiopatológicas en niños con quemaduras y sus implicaciones

Fuente: Elaboración propia con base en Jeschke et al. (2020), Palmieri (2022) y Greenhalgh (2019).

Zona de estasis

Rodeando la zona de coagulación se encuentra la zona de estasis, caracterizada por disminución del
flujo sanguíneo, edema y alteración de la perfusión tisular. Aunque inicialmente el daño celular es
reversible, diversos factores como hipovolemia, infección, hipotensión o manejo inadecuado pueden
convertir esta zona en tejido necrótico. La preservación de esta área constituye uno de los principales
objetivos terapéuticos durante las primeras horas posteriores a la lesión (Jeschke et al., 2020).

Zona de hiperemia

Es la región periférica donde existe vasodilatación e incremento del flujo sanguíneo como respuesta
inflamatoria. En condiciones normales, esta zona suele recuperarse completamente en pocos días sin
dejar secuelas permanentes (Greenhalgh, 2019).

Las quemaduras pediátricas constituyen eventos potencialmente traumáticos que afectan de manera
simultánea al niño y a su entorno familiar. Aunque las repercusiones físicas suelen ser el principal foco
de atención durante la fase aguda, la evidencia científica ha demostrado que las consecuencias
psicológicas pueden persistir durante meses o incluso años después de la lesión, influyendo
significativamente en la calidad de vida y en el proceso de recuperación integral del paciente pediátrico.
pág. 335
En los niños, la experiencia de una quemadura implica enfrentarse al dolor, hospitalizaciones
prolongadas, procedimientos invasivos repetidos y, en muchos casos, cambios permanentes en la
apariencia física. Estas situaciones pueden desencadenar respuestas emocionales caracterizadas por
miedo, ansiedad, tristeza, irritabilidad y sentimientos de vulnerabilidad. Estudios recientes indican que
los niños que han sufrido quemaduras presentan un mayor riesgo de desarrollar síntomas de ansiedad,
estrés postraumático y otros trastornos psicológicos en comparación con la población pediátrica general.

Un aspecto particularmente relevante es el desarrollo de síntomas de estrés postraumático tanto en los
niños como en sus padres. Diversas investigaciones han documentado que los recuerdos recurrentes del
accidente, el temor a nuevas lesiones, las alteraciones del sueño y la hipervigilancia pueden persistir a
largo plazo. En algunos casos, estas manifestaciones afectan la dinámica familiar y dificultan la
reintegración social y escolar del paciente pediátrico.

En este contexto, el personal de enfermería desempeña un papel fundamental en la atención integral del
binomio niño-familia. Además de participar en el manejo clínico de las lesiones, la enfermería
contribuye a la detección temprana de alteraciones emocionales, proporciona apoyo psicológico,
favorece la participación de los padres en los cuidados y fortalece las estrategias de afrontamiento
familiar. La implementación de intervenciones centradas en la familia ha demostrado mejorar la
adaptación emocional, disminuir el estrés parental y favorecer una mejor calidad de vida durante el
proceso de recuperación.

En consecuencia, el abordaje de las quemaduras pediátricas debe contemplar no solo la recuperación
física del niño, sino también las necesidades psicológicas de los padres y cuidadores. La atención
integral centrada en la familia permite reducir el impacto emocional de la lesión, fortalecer los
mecanismos de resiliencia y promover una recuperación biopsicosocial más favorable a largo plazo.

METODOLOGÍA

Se realizó una investigación de corte cualitativo que corresponde a una revisión narrativa de la literatura
científica orientada a analizar las intervenciones de enfermería en el cuidado de pacientes pediátricos
con quemaduras, así como el impacto de su recuperación clínica y su calidad de vida.

Este tipo de revisión permite integrar y sintetizar evidencia científica actual relacionada con el fenómeno
de estudio desde una perspectiva descriptiva y crítica.
pág. 336
La búsqueda de información se realizó entre enero y marzo de 2025 en las bases de datos PubMed,
Scopus, SciELO, Web of Science y Dialnet, por ser fuentes reconocidas de literatura biomédica y de
enfermería. Se utilizaron descriptores controlados MeSH y DeCS combinados mediante operadores
booleanos (AND y OR).

Los criterios de inclusión fueron: artículos publicados entre 2019 y 2025, estudios en población
pediátrica (0 a 18 años), investigaciones originales, revisiones sistemáticas, guías de práctica clínica,
estudios relacionados con cuidados de enfermería y quemaduras, todo esto con el objetivo de tener un
marco analítico donde se pueda observar las principales intervenciones de enfermería en el cuidado de
niños con quemaduras e interpretar las experiencias y su impacto en la recuperación clínica y en la
calidad de vida pediátrica y con ello fortalecer la discusión teórica del manuscrito.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

Los hallazgos de la presente revisión evidencian que el cuidado de enfermería constituye un componente
esencial en la atención integral del paciente pediátrico con quemaduras, debido a su participación en la
valoración clínica, el manejo del dolor, la prevención de infecciones, el soporte nutricional y el
acompañamiento emocional del niño y su familia. La evidencia analizada muestra una importante
concordancia entre los diferentes autores respecto a la necesidad de implementar intervenciones basadas
en evidencia para mejorar los resultados clínicos y la calidad de vida.

En relación con la fisiopatología de las quemaduras pediátricas, Jeschke et al. (2020) sostienen que la
respuesta inflamatoria sistémica desencadenada por las quemaduras extensas constituye uno de los
principales factores responsables del desarrollo de complicaciones graves, como el choque
hipovolémico, el estado hipermetabólico y la inmunosupresión. Estos autores destacan que el
conocimiento de estos mecanismos permite al profesional de enfermería anticipar complicaciones y
orientar estrategias de monitorización y tratamiento oportuno. Los resultados del presente trabajo
coinciden con esta postura, ya que la valoración continua del estado hemodinámico y metabólico
representa una intervención prioritaria durante las primeras horas posteriores a la lesión.

Por su parte, Palmieri (2022) enfatiza que las características anatómicas y fisiológicas propias de la
población pediátrica hacen que los niños presenten una mayor susceptibilidad a la pérdida de líquidos,
alteraciones metabólicas y progresión rápida del daño tisular. Desde esta perspectiva, la enfermería
pág. 337
desempeña un papel determinante en la vigilancia clínica permanente, el control del balance hídrico y
la identificación precoz de signos de deterioro, aspectos que también fueron identificados como
prioritarios en esta revisión.

Respecto al manejo clínico de las quemaduras, Greenhalgh (2019) describe que la evolución de la lesión
depende de la preservación de la zona de estasis y de la instauración temprana de medidas terapéuticas
dirigidas a limitar la progresión del daño tisular. Esta visión coincide con los hallazgos del presente
estudio, donde se reconoce que la valoración sistemática y las intervenciones oportunas del personal de
enfermería contribuyen significativamente a disminuir la extensión secundaria de la lesión y mejorar el
proceso de cicatrización.

En cuanto al manejo del dolor, Romanowski y Palmieri (2021) consideran que el dolor en los niños
quemados constituye una experiencia multidimensional que trasciende el daño físico y afecta el
bienestar psicológico y social. Los autores recomiendan un abordaje multimodal que combine
tratamiento farmacológico con estrategias no farmacológicas adaptadas a la edad del paciente. Estos
planteamientos son consistentes con los resultados de la presente revisión, donde se identificó que
técnicas como la terapia de juego, la musicoterapia, la realidad virtual y el acompañamiento familiar
complementan el tratamiento analgésico y favorecen una mejor adaptación del niño durante los
procedimientos invasivos.

En relación con la prevención de infecciones, Brusselaers et al. (2020) describen que la pérdida de la
integridad cutánea incrementa considerablemente el riesgo de colonización bacteriana y sepsis, principal
causa de morbimortalidad en pacientes con quemaduras extensas. Los autores resaltan la importancia
de la vigilancia clínica, la aplicación rigurosa de medidas de asepsia y el monitoreo continuo de signos
infecciosos. Esta evidencia coincide plenamente con los hallazgos de este estudio, en el que dichas
intervenciones representan funciones esenciales del profesional de enfermería.

Desde una perspectiva psicosocial, Kazis et al. (2023) destacan que las quemaduras pediátricas generan
repercusiones emocionales persistentes tanto en los niños como en sus familias, manifestándose
mediante ansiedad, alteraciones de la imagen corporal y síntomas de estrés postraumático. De manera
similar, Woolard et al. (2021) concluyen que el impacto psicológico puede mantenerse incluso después
de la recuperación física, lo que hace indispensable incorporar apoyo emocional y seguimiento
pág. 338
psicológico como parte del tratamiento integral. Ambas posturas respaldan los resultados de la presente
revisión, que identifican al acompañamiento emocional y la participación familiar como elementos
indispensables para mejorar la calidad de vida del paciente pediátrico.

Por otra parte, Forster y Griffin (2024) resaltan que la educación dirigida a los cuidadores fortalece la
adherencia terapéutica, favorece la continuidad de los cuidados domiciliarios y disminuye la ansiedad
de los padres. Esta perspectiva coincide con los hallazgos obtenidos en esta revisión, donde se reconoce
que la educación en salud constituye una intervención propia de enfermería con impacto directo sobre
la recuperación clínica y la prevención de complicaciones.

Finalmente, los lineamientos de la American Burn Association (2023) establecen que la atención del
niño quemado debe desarrollarse mediante protocolos estandarizados que incluyan valoración integral,
reanimación hídrica, control del dolor, prevención de infecciones, soporte nutricional y rehabilitación
temprana. La evidencia analizada en el presente trabajo respalda dichas recomendaciones y confirma
que la implementación de cuidados de enfermería basados en evidencia favorece mejores resultados
clínicos, reduce la incidencia de complicaciones y mejora la recuperación funcional y psicosocial del
paciente pediátrico.

En conjunto, la literatura revisada muestra un amplio consenso respecto a que el cuidado de enfermería
no debe limitarse al tratamiento de la lesión cutánea, sino que debe contemplar un abordaje integral
centrado en el niño y su familia. La integración de intervenciones clínicas, psicológicas, educativas y de
rehabilitación permite optimizar la recuperación y mejorar la calidad de vida a corto y largo plazo,
consolidando a la enfermería como un eje fundamental dentro del equipo multidisciplinario encargado
de la atención de pacientes pediátricos con quemaduras.

CONCLUSIONES

Tras el análisis realizado, se demuestra la importancia del personal de enfermería en la recuperación de
los pacientes quemados primordialmente en la población pediátrica, esto debido a que en varios estudios
analizados nos evidencian que el rol de enfermería desempeña un papel fundamental en la atención
integral del binomio niño-familia, además de participar en el manejo clínico de las lesiones, la
enfermería contribuye a la detección temprana de alteraciones emocionales, proporciona apoyo
psicológico, favorece la participación de los padres en los cuidados y fortalece las estrategias de
pág. 339
afrontamiento familiar. La implementación de intervenciones centradas en la familia ha demostrado
mejorar la adaptación emocional, disminuir el estrés parental y favorecer una mejor calidad de vida
durante el proceso de recuperación.

Finalmente, podemos decir que el rol de enfermería es indispensable en la recuperación del paciente
gran quemado, ya que no solo es brindar cuidados clínicos, sino acompañar desde el inicio hasta el final
durante una etapa vulnerable y más en pacientes pediátricos que demuestran temor e inseguridad.

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