pág. 1645
INTERIORIZACIÓN DE LOS ESTEREOTIPOS
DE GÉNERO EN ESTUDIANTES DE UNA
INSTITUCIÓN DE EDUCACIÓN SUPERIOR

INTERNALIZATION OF GENDER STEREOTYPES AMONG

STUDENTS AT A HIGHER EDUCATION INSTITUTION

Milena del Carmen Pavón Remes

Universidad Veracruzana

Abisaí Hernández Santos

Universidad Veracruzana
pág. 1646
DOI:
https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i4.25190
Interiorización de los estereotipos de género en estudiantes de una
Institución de Educación Superior

Milena del Carmen Pavón Remes
1
mipavon@uv.mx

https://orcid.org/
0000-0001-8360-6160
Universidad Veracruzana

México

Abisaí Hernández Santos

abihernandez@uv.mx

https://orcid.org/
0009-0003-6977-2674
Universidad Veracruzana

México

RESUMEN

En el ámbito universitario, los estereotipos de género constituyen representaciones sociales que
condicionan las percepciones sobre las capacidades, comportamientos y roles atribuidos a hombres y
mujeres. El presente estudio tuvo como objetivo identificar el nivel de interiorización de estereotipos de
género en estudiantes de una Institución de Educación Superior, durante el periodo febrero-julio 2026.
Se empleó un enfoque cuantitativo de alcance descriptivo mediante la aplicación de un instrumento
estructurado con 22 ítems de respuesta dicotómica (Sí/No), organizado en seis dimensiones: cuerpo,
comportamiento social, competencias y capacidades, emociones, expresión afectiva y responsabilidad
social. La muestra estuvo conformada por 82 participantes. Los resultados evidencian que, si bien existe
una tendencia general hacia el rechazo de los estereotipos de género, persisten concepciones
estereotipadas en dimensiones específicas, con diferencias observables según el sexo de los
participantes. Estos hallazgos resultan relevantes para el diseño de estrategias institucionales orientadas
a la prevención de la violencia de género y la promoción de una cultura de igualdad al interior de la
institución.

Palabras clave: estereotipos de género, igualdad, percepción, violencia de género, estudiantes,
universidad.

1
Autor principal
Correspondencia:
abihernandez@uv.mx
pág. 1647
Internalization of Gender Stereotypes
Among Students at a Higher
Education Institution

ABSTRACT

In the university setting, gender stereotypes constitute social representations that condition perceptions

of the abilities, behaviors, and roles attributed to men and women. This study aimed to identify the level

of internalization of gender stereotypes a
mong students at a Higher Education Institution during the
period of February
–July 2026. A quantitative, descriptive approach was used, employing a structured
instrument with 22 dichotomous (Yes/No) response items, organized into six dimensions: body, social
behavior, skills and abilities, emotions, affective expression, and social responsibility.
The sample
consisted of 82 participants. The results show that, while there is a general trend toward rejecting gender

stereotypes, stereotypical conceptions persist in specific dimensions, with observable differences

according to the participants' sex. Th
ese findings are relevant for the design of institutional strategies
aimed at preventing gender
-based violence and promoting a culture of equality within the institution.
Keywords:
gender stereotypes, equality, perception, gender violence, students, university.
Artículo recibido 20 mayo 2026

Aceptado para publicación: 20 junio 2026
pág. 1648
INTRODUCCIÓN

Los estereotipos de género son construcciones sociales y culturales que asignan atributos, roles y
expectativas diferenciadas a hombres y mujeres en función de su sexo biológico. Estas representaciones,
profundamente arraigadas en los sistemas de valores de las sociedades, no solo condicionan las
interacciones cotidianas, sino que también estructuran las oportunidades educativas, laborales y sociales
de las personas desde edades tempranas (Ferragut et al., 2021). En el contexto universitario, su presencia
resulta particularmente relevante, dado que la educación superior constituye un espacio de formación
de identidades profesionales y ciudadanas donde dichos estereotipos pueden reproducirse o, por el
contrario, cuestionarse y transformarse.

La investigación sobre estereotipos de género en entornos educativos ha documentado de
manera consistente que las creencias estereotipadas influyen en la elección de carreras, el rendimiento
académico percibido y las expectativas que tanto docentes como estudiantes proyectan sobre sí mismos
y sobre los demás (Sáinz et al., 2022). En particular, los estereotipos asociados a las competencias
cognitivas y técnicas han mostrado tener un efecto significativo en la autoeficacia de las mujeres en
áreas científicas y tecnológicas, lo que contribuye a perpetuar la subrepresentación femenina en
disciplinas como las ingenierías, las ciencias exactas y las matemáticas (González-Pérez et al., 2020).
Esta realidad adquiere especial relevancia en facultades de perfil científico-técnico, donde la
distribución por género entre el estudiantado refleja con frecuencia patrones históricos de segregación
educativa.

Desde una perspectiva teórica, el estudio de los estereotipos de género se ha sustentado en
diversas corrientes del pensamiento social y psicológico. La teoría del rol social plantea que las
diferencias observadas en el comportamiento de hombres y mujeres no responden a características
innatas, sino a las expectativas normativas que la sociedad impone en función del género (Eagly y Wood,
2022). Complementariamente, investigaciones recientes han profundizado en la manera en que los
individuos internalizan categorías cognitivas asociadas a lo masculino y lo femenino, utilizándolas como
filtros para interpretar la realidad social y orientar sus propias conductas y decisiones (Starr, 2021).
Ambas perspectivas coinciden en señalar que los estereotipos de género no son percepciones neutrales,
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sino dispositivos ideológicos con efectos concretos sobre la conducta, las aspiraciones y las relaciones
interpersonales.

En el ámbito latinoamericano y mexicano, diversas investigaciones han evidenciado la
persistencia de estereotipos de género en la población universitaria. La construcción cultural del género
en México ha estado históricamente atravesada por un sistema de valores que asigna a las mujeres roles
vinculados al cuidado, la afectividad y el espacio doméstico, mientras reserva para los hombres los
atributos asociados a la racionalidad, la fuerza y el liderazgo (Bustos-Romero & Blázquez-Graf, 2020).
Esta distribución simbólica de roles no solo opera en el imaginario colectivo de la sociedad en general,
sino que se reproduce activamente en los espacios educativos, incluso entre jóvenes con acceso a
formación superior. Estudios realizados en universidades públicas mexicanas han encontrado que, a
pesar de los avances en materia de políticas de igualdad, los estereotipos relacionados con las
competencias, las emociones y la responsabilidad social siguen presentes de forma significativa en el
estudiantado (Flores-Hernández et al., 2021).

A nivel internacional, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y
la Cultura ha señalado que los estereotipos de género en la educación representan uno de los principales
obstáculos para alcanzar la igualdad entre hombres y mujeres, toda vez que condicionan las trayectorias
formativas y profesionales desde etapas tempranas del desarrollo (UNESCO, 2020). Por su parte,
investigaciones con población universitaria han encontrado que los hombres tienden a mostrar mayor
adhesión a estereotipos tradicionales de género que las mujeres, particularmente en las dimensiones
relacionadas con la expresión emocional, la competitividad y los roles de cuidado, hallazgo que ha sido
replicado en distintos contextos culturales con resultados consistentes (Plopa et al., 2020).

Las consecuencias de la interiorización de estereotipos de género en el ámbito universitario
trascienden el plano individual. A nivel institucional, su reproducción sostenida puede derivar en
ambientes que favorecen la discriminación, el acoso y diversas formas de violencia de género,
fenómenos que han sido documentados con creciente preocupación en las universidades mexicanas
(Valls et al., 2021; Murillo & Román, 2020). En este sentido, identificar el grado en que los estereotipos
de género se encuentran interiorizados en la comunidad estudiantil resulta un paso metodológico
indispensable para el diseño de estrategias de prevención e intervención institucional eficaces.
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Frente a este panorama, el presente estudio se propone identificar la caracterización de los
estereotipos de género interiorizados por estudiantes de una Institución de Educación Superior durante
el periodo febrero-julio 2026, con el fin de aportar información empírica que contribuya al desarrollo
de acciones institucionales orientadas a la detección, prevención y atención de manifestaciones de
violencia de género al interior de la institución (Rocha-Sánchez & Ramírez-Rodríguez, 2023).

METODOLOGÍA

Planteamiento del problema

Los estereotipos de género representan un conjunto de creencias, expectativas y percepciones
socialmente construidas acerca de las características, capacidades y comportamientos que
tradicionalmente se consideran propios de hombres y mujeres. Estas ideas se transmiten de generación
en generación mediante la familia, la escuela, los medios de comunicación y otros espacios de
socialización, llegando a influir de manera significativa en la forma en que las personas se relacionan,
toman decisiones y valoran las capacidades de los demás. Aunque en las últimas décadas se han logrado
avances importantes en materia de igualdad de género, diversos estudios muestran que estos estereotipos
continúan presentes en distintos ámbitos de la sociedad, incluyendo las instituciones de educación
superior (Sáinz et al., 2022).

En el contexto universitario, los estereotipos de género no solo condicionan las expectativas
sobre el desempeño académico de mujeres y hombres, sino que también influyen en la elección de
carreras, en las oportunidades de participación, en el acceso a espacios de liderazgo y en las relaciones
interpersonales que se establecen dentro de la comunidad estudiantil. De manera particular, las carreras
pertenecientes a las áreas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM) continúan
enfrentando desafíos relacionados con la persistencia de ideas tradicionales sobre los roles de género,
las cuales pueden limitar el desarrollo pleno de las y los estudiantes y favorecer ambientes de
desigualdad (UNESCO, 2024).

La permanencia de estos estereotipos también contribuye a la reproducción de prácticas
discriminatorias y de diversas manifestaciones de violencia de género. En muchas ocasiones, estas
conductas se presentan de forma sutil mediante comentarios, bromas, prejuicios o actitudes que parecen
normalizadas dentro de la convivencia cotidiana, pero que afectan el sentido de pertenencia, la
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autoestima y las oportunidades de desarrollo académico de quienes las experimentan. Incluso en
instituciones que cuentan con políticas de igualdad, protocolos de atención y programas de
sensibilización, diversos estudios evidencian que una parte importante del estudiantado continúa
reproduciendo creencias estereotipadas sobre las capacidades y funciones sociales de mujeres y hombres
(Flores-Hernández et al., 2021; Sáinz et al., 2022).

Asimismo, investigaciones recientes señalan que la sola implementación de políticas
institucionales no garantiza la transformación de las percepciones y actitudes de la comunidad
universitaria. Para diseñar estrategias preventivas verdaderamente eficaces resulta indispensable
conocer cómo perciben los propios estudiantes las relaciones de género y qué tan arraigados permanecen
los estereotipos en su vida cotidiana. Este tipo de información permite identificar áreas de oportunidad
para fortalecer la formación en igualdad, promover relaciones respetuosas y contribuir a la construcción
de espacios educativos más inclusivos y libres de discriminación (UNESCO, 2024).

En este contexto, la institución de educación superior donde se desarrolló la presente
investigación no cuenta con evidencia empírica reciente que permita conocer el nivel de interiorización
de los estereotipos de género entre su población estudiantil. Esta ausencia de información limita la
posibilidad de fundamentar, con base en datos, el diseño de programas de sensibilización, prevención y
atención dirigidos a las necesidades específicas de este grupo, así como la evaluación de las acciones
institucionales encaminadas a fortalecer la igualdad y la cultura de respeto dentro del entorno
universitario.

Derivado de lo anterior, surge la necesidad de analizar las percepciones y creencias que
mantienen los estudiantes respecto a los roles tradicionales de género y determinar en qué medida estos
estereotipos continúan presentes en su contexto académico. El conocimiento generado permitirá aportar
evidencia útil para el diseño de estrategias institucionales orientadas a promover relaciones igualitarias,
prevenir conductas discriminatorias y fortalecer una cultura universitaria basada en el respeto, la equidad
y la inclusión.

Con base en este planteamiento, la presente investigación formula la siguiente pregunta de
investigación:
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¿Cómo se caracterizan los estereotipos de género entre los estudiantes de una Institución de Educación
Superior?

Objetivo general

Describir la caracterización de los estereotipos de género en los estudiantes de una Institución de
Educación Superior.

Objetivos específicos

•
Describir las percepciones de los estudiantes sobre el cuerpo.
•
Describir los comportamientos sociales presentes entre los estudiantes de una Institución de
Educación Superior

•
Describir las competencias y capacidades que se diferencian entre los estudiantes.
•
Describir las diversas relaciones emocionales que se generan entre los estudiantes.
•
Describir las expresiones afectivas que se manifiestan entre los estudiantes.Describir el
comportamiento por parte de los estudiantes en cuanto a la responsabilidad social.

Hipótesis

No existe diferencia en la caracterización de los estereotipos de género entre los estudiantes de una
Institución de Educación Superior del periodo febrero-julio 2026.

Población y muestra

La población de referencia estuvo conformada por estudiantes activos de la Institución de Educación
Superior, durante el periodo febrero-julio 2026.

El muestreo empleado fue de tipo no probabilístico por conveniencia, dado que la participación
fue voluntaria y se llevó a cabo mediante la aplicación de un formulario digital disponible para los
estudiantes durante el periodo de levantamiento de datos. La muestra final, una vez aplicados los
criterios de inclusión y exclusión, quedó conformada por 82 participantes, distribuidos de la siguiente
manera:

•
Por sexo: 39 hombres (47.96) y 43 mujeres (52.4%).
•
Por semestre: segundo semestre, 9 estudiantes (11.0%); cuarto semestre, 44 estudiantes
(53.7%); quinto semestre, 1 estudiante (1.2%); sexto semestre, 14 estudiantes (17.1%); séptimo
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semestre, 2 estudiantes (2.4%); octavo semestre, 8 estudiantes (9.8%); noveno semestre, 2
estudiantes (2.4%); décimo semestre, 1 estudiante (1.2%); y 1 docente (1.2%).

•
Por edad: los participantes presentaron edades comprendidas entre 18 y 53 años, registrándose
una edad promedio de 21.13 años.

Los criterios de inclusión fueron: ser estudiante activo de la Institución de Educación Superior
durante el periodo señalado y haber respondido de manera completa el instrumento aplicado.

Instrumento

El cuestionario aplicado fue elaborado por las doctoras Pilar Colás Bravo y Patricia Villaciervos Moreno
en 1999, forma parte de la línea de investigación Género y Educación aplicado en el estudio intitulado
"La interiorización de los estereotipos de género en jóvenes y adolescentes”, Evaluación y Tecnología
Educativa de la Universidad de Sevilla. Este estuvo compuesto por dos secciones: la primera
correspondió a los datos sociodemográficos del participante (sexo, edad, programa educativo y
semestre); la segunda estuvo integrada por 22 ítems de respuesta dicotómica (Sí/No), organizados en
seis dimensiones teóricas:

•
Dimensión A. Cuerpo: evalúa creencias estereotipadas relacionadas con la apariencia física, el
cuidado del cuerpo y los estándares de belleza atribuidos a cada género (3 ítems).

•
Dimensión B. Comportamiento social: explora percepciones sobre las formas de relacionarse,
comportarse en público y actuar socialmente en función del género (2 ítems).

•
Dimensión C. Competencias y capacidades: indaga sobre creencias relativas a las habilidades
intelectuales, técnicas y profesionales diferenciadas por género (6 ítems).

•
Dimensión D. Emociones: examina estereotipos vinculados a la expresión, gestión y legitimidad de
las emociones según el género (4 ítems).

•
Dimensión E. Expresión afectiva: aborda percepciones sobre las formas de manifestar afecto, cariño
y vínculos emocionales en relación con el género (5 ítems).

•
Dimensión F. Responsabilidad social: evalúa creencias sobre los roles de cuidado, trabajo doméstico
y responsabilidad familiar atribuidos a hombres y mujeres (2 ítems).
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El instrumento fue aplicado de manera digital a través de Google Forms durante el mes de mayo
de 2026. La respuesta afirmativa (Sí) a cada ítem fue interpretada como indicador de la presencia del
estereotipo de género evaluado, mientras que la respuesta negativa (No) se consideró indicador de su
ausencia o rechazo.

Figura 1

Cuerpo

Nota. Elaboración propia (2026)

Esta Figura 1 se presenta el resultado de uno de los dominios de mayor relevancia en el estudio
de los estereotipos de género: las creencias sobre las aptitudes, habilidades y rendimiento académico
diferenciado por sexo. Se presentaron seis afirmaciones que exploran distintos ámbitos tareas técnicas
y organizativas, rendimiento en carreras universitarias y en formación profesional con el objetivo de
identificar en qué medida los participantes reproducen o rechazan sesgos cognitivos sobre las
capacidades intelectuales y laborales de hombres y mujeres.

En lo relativo a las tareas técnicas y mecánicas, el 37.8% de los participantes considera que los
hombres están más capacitados que las mujeres para desempeñarlas, frente al 62.2% que lo rechaza. En
sentido complementario, el 40.2% afirma que las mujeres están más capacitadas que los hombres para
las tareas organizativas y cooperativas, mientras que el 59.8% lo niega. Ambos porcentajes de
afirmación son considerables: en torno al 38-40% de la muestra sostiene una visión diferenciada y
jerarquizada de las competencias de hombres y mujeres según tipo de tarea, lo que sugiere la persistencia
de una división sexual cognitiva del trabajo en el imaginario colectivo.

El atractivo masculino (de los
niños y hombres) esta en un
cuerpo fuerte, robusto y
vigoroso.
El atractivo femenino está en un
cuerpo delicado frágil y ligero.
Las mujeres deben ocuparse más
que los hombres de su apariencia
y belleza.
SI 34,10% 30,50% 17,10%
NO 65,90% 69,50% 82,90%
34,10% 30,50% 17,10%
65,90% 69,50% 82,90%
CUERPO
SI NO