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EXPRESIONES DE LA HOMOFOBIA: LA
EXPERIENCIA DE ACTIVISTAS DE LA
DIVERSIDAD SEXUAL EN CULIACÁN,
SINALOA
EXPRESSIONS OF HOMOPHOBIA: THE EXPERIENCE OF
SEXUAL DIVERSITY ACTIVISTS IN CULIACÁN, SINALOA.
Luis Guadalupe Guerrero Vega
Universidad Autónoma de Sinaloa
Karla Jazmín Galindo Vázquez
Universidad Autónoma de Sinaloa
Miguel Ángel Montes Cuevas
Universidad Autónoma de Sinaloa

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DOI: https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i4.25296
Expresiones de la homofobia: la experiencia de activistas de la diversidad
sexual en Culiacán, Sinaloa.
Luis Guadalupe Guerrero Vega1
Luis.guerrerovega@uas.edu.mx
https://orcid.org/0000-0002-6868-1960
Universidad Autónoma de Sinaloa
México
Karla Jazmín Galindo Vázquez
galindokarlajazmin@gmail.com
https://orcid.org/0009-0003-1924-6094
Universidad Autónoma de Sinaloa
México
Miguel Ángel Montes Cuevas
montsmiangel@gmail.com
https://orcid.org/0009-0006-0293-5645
Universidad Autónoma de Sinaloa
México
RESUMEN
Este estudio tiene como objetivo identificar las expresiones de la homofobia a partir de la experiencia
de activistas LGBT+ en la ciudad de Culiacán, Sinaloa. La estrategia metodológica se basó en un
enfoque cualitativo de tipo interpretativo, orientado a comprender el fenómeno desde la subjetividad de
los participantes. La muestra fue intencional y estuvo conformada por cinco integrantes del Comité de
la Diversidad Sexual (tres hombres gays y dos mujeres lesbianas). Como técnica de recolección se utilizó
la entrevista en profundidad con un guion semiestructurado y el uso de un cuaderno de notas para
registrar la comunicación no verbal. El procesamiento de datos incluyó la transcripción, codificación
temática y el análisis crítico del discurso. Los principales hallazgos indican que la homofobia es un
fenómeno estructural y multidimensional que se manifiesta en la familia mediante la heteronormatividad
obligatoria; en la religión, a través de estigmas morales; y en la escuela, por medio del acoso y la
invisibilización. Se detectó una violencia lingüística normalizada con términos peyorativos, afectando
especialmente a la población trans. En conclusión, el activismo funciona como una herramienta de
resistencia que transforma la experiencia personal de discriminación en agencia política, impulsando la
visibilidad y la defensa de los derechos humanos en un contexto regional conservador.
Palabras clave: Homofobia; Activismo LGBT+; Derechos Humanos; Sinaloa.
1 Autor Principal
Correspondencia: Luis.guerrerovega@uas.edu.mx

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Expressions of homophobia: the experience of sexual diversity activists in
Culiacán, Sinaloa.
ABSTRACT
This study aims to identify the expressions of homophobia based on the experiences of LGBT+ activists
in the city of Culiacán, Sinaloa. The methodological strategy relied on a qualitative, interpretive
approach, aimed at understanding the phenomenon from the participants' subjectivity. The purposive
sample consisted of five members of the Sexual Diversity Committee (three gay men and two lesbian
women). Data collection was conducted through in-depth, semi-structured interviews, along with a
notebook to record non-verbal communication. Data processing included transcription, thematic coding,
and critical discourse analysis. The main findings indicate that homophobia is a structural and
multidimensional phenomenon manifested in the family through compulsory heteronormativity; in
religion, through moral stigmas; and in school, through bullying and invisibilization. Normalized
linguistic violence was detected through pejorative terms, particularly affecting the trans population. In
conclusion, activism functions as a tool of resistance that transforms the personal experience of
discrimination into political agency, driving visibility and the defense of human rights in a conservative
regional context.
Keywords: Homophobia; LGBT+ Activism; Human Rights; Sinaloa.
Artículo recibido 20 mayo 2026
Aceptado para publicación: 20 junio 2026

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INTRODUCCIÓN
La homofobia, entendida como un conjunto de prejuicios, estigmas y prácticas de exclusión dirigida
hacia las personas LGBT+ (lesbianas, gays, bisexuales, transexuales), continúa configurando dinámicas
de poder en múltiples esferas sociales. Este fenómeno no se reduce a manifestaciones de odio aislados,
sino que se manifiesta en estructuras institucionales, normas culturales y rutinas cotidianas que
normalizan la subordinación y la discriminación. En este sentido, estudiar las expresiones de la
homofobia implica un análisis que conecte lo individual con lo estructural, lo discursivo con lo material
y lo local con lo global (Lozano, 2025).
Las personas activistas LGBT+ emergen como agentes centrales en la respuesta a la homofobia. Sus
prácticas de denuncia, defensa de derechos y construcción de espacios seguros articular resistencia frente
a la exclusión y a la violencia, al tiempo que promueve procesos de visibilización y reconocimiento
(DePalma y Cebreiro, 2018). El activismo, entendido de manera amplia abarca estrategias como la
incidencia política, el litigio estratégico, la educación cívica, la organización comunitaria y la
articulación de redes de apoyo.
A lo largo de la historia reciente, el activismo LGBT+ emerge como una corriente sociopolítica que
busca transformas estructuras de poder, reconocimiento institucional y prácticas culturales que
históricamente han marginado a las identidades sexoafectivas no normativas. Este movimiento se
articula a partir de diversas experiencias, de múltiples identidades y de estrategias combinadas que, en
conjunto, han permitido avanzar en derechos, visibilidad y seguridad para las personas lesbianas, gays,
bisexuales, trans y otras identidades no normativas (Delfino y Forastelli, 2012). En este sentido, el
activismo no se reduce a la protesta, es un proceso de organización, defensa de los derechos y
construcción de sujetos sociales que reivindican una ciudadanía plena.
La definición operativa de activismo puede entenderse como acción consciente orientada a lograr
cambios prácticos y normativos en contextos de relaciones de poder desiguales. En el marco LGBT+,
el activismo se caracteriza por su multimodalidad: movilización social, incidencia política, litigio
estratégico, trabajo comunitario e investigación colaborativa (Kasnik, 2023). Estas dimensiones
permiten comprender el activismo como un conjunto de prácticas que buscan transformar leyes,
estructuras institucionales y percepciones culturales.

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Una dimensión central de activismo LGBT+ en su carácter insterseccional. Las experiencias activistas
no son homogéneas, se entrelazan con factores como género, clase, origen étnico, discapacidad y
orientación sexual (Guerrero y Rodríguez, 2026). Este enfoque permite analizar cómo distintas
identidades y condiciones estructurales candidación tácticas, riegos y objetivos, así como las alianzas
con otros movimientos sociales y actores institucionales.
Por otro lado, el activismo LGBT+ y la lucha contra la homofobia se entrelazan como dos caras de un
mismo proceso social, la búsqueda de reconocimiento, seguridad y derechos para las identidades no
normativas (Delfino y Forastelli, 2012). Asimismo, el activismo LGBT+ ha oscilado entre periodos de
visibilidad creciente y episodios de represión o invisibilización. En diversos contextos, las estrategias
han respondido a marcos legales variables, cambios en la opinión pública y escenarios de seguridad y
violencia.
Este dinamismo histórico ofrece claves para entender las condiciones de posibilidad de la defensa de los
derechos humanos y la protección de las personas LGBT+ ante múltiples formas de discriminación. En
este sentido, el activismo LGBT+ se manifiesta en la expansión de garantías fundamentales, como la
igualdad ante la ley, el reconocimiento social, la protección frente a la discriminación y el acceso a
servicios educativos y de salud sensibles a las necesidades de la población LGBT+.
La investigación sobre homofobia y activismo LGBT+ ha mostrado que las expresiones de hostilidad,
exclusión y negación de derechos hacía personas LGBT+ emergen en múltiples planos: individual,
institucional, mediático y cultural. A nivel internacional, los estudios sobre la homofobia y activismo
LGBT+ ha enfatizado la coexistencia de avances legales y persistentes resistencias culturales. Los
estudios destacan cambios en legislaciones antidiscriminatorias, derechos reproductivos,
reconocimiento de la identidad de género y derecho a la adopción al tiempo que señalan continuas
brechas de implementación y protección. En este plano, el activismo LGBT+ se describe como un
movimiento social robusto que utiliza estrategias de incidencia y visibilidad públicas para desafiar
estructuras normativas y transformas prácticas institucionales y culturales (Guerrero y Rodríguez, 2022).
A nivel nacional, la agenda de derechos LGBT+ ha vivido cambios significativos y desafíos persistentes.
Las investigaciones señalan avances como la legalización del matrimonio igualitario, en varias
entidades, el reconocimiento de la identidad de género en procesos administrativos y judiciales y la

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creación de mecanismo de reparación y protección para personas trans. Sin embargo, persisten
obstáculos en la aplicación de políticas públicas, en la accesibilidad a servicios de salud sensibles a la
diversidad sexual y en la eliminación de estigmas en ámbitos laborales y educativos. El activismo ha
intensificado su labor en la defensa de derechos civiles, la vigilancia de violaciones, y la generación de
espacios de formación para profesionales, así como en la construcción de redes de apoyo que articulan
actores sociales, académicos y comunitarios para exigir una implementación real de los marcos
normativos.
En el contexto local de Sinaloa, los estudios muestran una pluralidad de experiencias que reflejan
tensiones entre conservadurismo regional e identidad cultural tradicional. Las investigaciones señalan
expresiones discriminatorias en instituciones y servicios, así como esfuerzos de visibilización y
organización colectiva que buscan contrarrestar la invisibilidad (Guerrero, 2025). El activismo local se
ha orientado a promover espacios seguros, facilitar asesoría legal y generar alianzas con instituciones
para el fortalecimiento de redes.
En este sentido, el marco teórico referencial para este análisis se sustenta enfoques teóricos que permiten
comprender las expresiones de la homofobia y el activismo LGBT+ desde dimensiones estructurales,
culturales y políticas. En primer lugar, los derechos humanos, que proporciona un marco normativo para
evaluar la garantía de derechos, la no discriminación y la protección ante las violencias, situando las
prácticas de exclusión dentro de una obligación internacional y nacional de respeto a la dignidad
humana. En segundo lugar, la interseccionalidad, como marco analítico, facilita entender cómo la
orientación sexual y la identidad de género interactúan con variables como clase, etnia, migración,
produciendo trayectorias desiguales de visibilidad y accesos a servicios (Núñez, 2015: Hooks, 2014)
Por último, la teoría queer y la performatividad de género permiten cuestionar las categorías fijas de lo
normal y examinar cómo las prácticas discursivas y simbólicas desafían las normas heteronormativas
(Butler, 2007). Por lo tanto, este marco integra conceptos claves para entender las dinámicas de poder,
la construcción de identidades no heteronormativas y los mecanismos de resistencia. Las expresiones
de la homofobia no se reducen a actos aislados, se manifiestan en a través de un habitus homófobo y de
estructuras institucionales de dominio, lo que permite comprender como normas de heterosexualidad
hegemónica obligatoria, religiosidad, estructuras de poder y dinámicas de género operan en distintos

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contextos de manera desfavorables para grupos como la población LGBT+. Por lo que el objetivo del
siguiente documento es identificar las expresiones de homofobia desde la experiencia de activistas
LGBT+ en Culiacán, Sinaloa.
METODOLOGIA
La investigación se fundamenta en un enfoque cualitativo de corte interpretativo, cuyo propósito es
comprender el fenómeno de la homofobia desde la subjetividad y las narrativas de los actores
involucrados. La estrategia metodológica se centró en explorar temas complejos a través de las
experiencias directas de los participantes en sus diversos contextos sociales (Hernández et al., 2014).
La población de estudio estuvo constituida por cinco integrantes del Comité de la Diversidad Sexual en
Culiacán (tres hombres gays y dos mujeres lesbianas). Se empleó un muestreo intencional (Otzen y
Manterola, 2017), seleccionando casos característicos bajo criterios de inclusión específicos: ser
miembro activo del comité, participar en procesos de toma de decisiones y aceptar voluntariamente el
estudio bajo los principios de consentimiento informado y confidencialidad de acuerdo con los
principios éticos que marcan las investigaciones sociales desde Palacios et al., (2013).
Para la obtención de información, se utilizó la técnica de entrevista en profundidad con un guion
semiestructurado, permitiendo encuentros cara a cara para detallar las vivencias y miedos de los
informantes (Robles, 2011). Este proceso fue complementado con un cuaderno de notas para el registro
metódico de la comunicación no verbal y el contexto situacional. Las entrevistas fueron audio-grabadas
en lugares de preferencia de los participantes y posteriormente transcritas para su tratamiento.
Finalmente, el análisis de la información se realizó mediante una codificación temática derivada de las
categorías de análisis y las preguntas de investigación. El procesamiento de los datos se llevó a cabo
bajo la perspectiva del Análisis Crítico del Discurso, lo que permitió interpretar las estructuras de poder
y los mecanismos de resistencia presentes en los relatos (Van-Dijk, 2016).
ANÁLISIS Y DISCUSIÓN.
Los contextos de socialización y la homofobia
El fenómeno de la homofobia no puede entenderse de forma aislada del entramado social en el que se
desarrolla. La familia, la religión y la escuela, constituyen los principales contextos de socialización
primaria y secundaria, y en ellos se producen mecanismo de transmisión, reproducción y, en algunos

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casos, transformación de actitudes discriminatorias hacia las personas con orientaciones sexuales e
identidades de género no normativas (Bourdieu, 1990; Berger y Luckmann, 1968).
En el contexto familiar, la homofobia suele manifestarse a través de la imposición de la
heteronormatividad como modelo exclusivo y deseable de comportamiento (Cornejo, 2012). Desde
temprana edad, las y los niños aprenden lo que se espera de ellos en función de su género y orientación
sexual, y cualquier desviación de ese patrón es sancionado, ya sea mediante el silencio, la burla, la
negación o incluso la violencia física y psicológica.
Lo que la familia espera en cuanto al comportamiento de una persona que se define como homosexual
es que actúe conforme a las normas tradicionales asociadas a su género de nacimiento. Esta expectativa
se basa en una regulación implícita del género, según la cual, incluso al asumir una orientación
homosexual, la persona debe mantener las conductas establecidas por una sociedad patriarcal, y quienes
no entran en lo establecido sufren violencias aun en los entornos familiares:
“mi hermano, si digamos que él si era mi hostigador principal con la homosexualidad, (le decía) pues
que era muy amanerado, que era muy maricon y cosas así…pero si él desde chiquito ahora que lo
recuerdo pues si era el primero que me señalaba…hay tías que sí sé que como que no les parece la idea…
(decían) pues como que era maricon y que estaba viendo una vida muy loca. (Santiago).
Estudios muestran que jóvenes LGBT+ que experimentan rechazo familiar presentan mayores niveles
de ansiedad, depresión e incluso intentos de suicidios (Silva, 2018). Este entorno puede convertirse en
un espacio de violencia simbólica y estructural que refuerza la exclusión, no obstante, investigaciones
recientes indican que la aceptación familiar tiene un impacto positivo significativo en la salud mental y
el bienestar de las personas LGBT+ (Snapp et al., 2015).
En cuanto a la religión, su papel en la construcción de discursos homofóbicos ha sido ampliamente
documentado. En diversas doctrinas religiosas tradicionales, la homosexualidad es catalogada como
pecaminosa o antinatural, legitimando discursos de odio y prácticas discriminatorias en nombre de la
moral (Herek, 2004). La religión ha sido una institución que, a lo largo del tiempo, ha regulado el
comportamiento de los seres humanos y ha moldeado la forma en que los individuos actúan dentro de
la sociedad. En particular, las personas entrevistadas mencionan que han adoptado la religión católica,
ya que desde la infancia fueron inducidas a practicarla.

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“ahora que ando metido con lo del comité me he dado cuenta, por ejemplo, cuando se presentó la
iniciativa del matrimonio igualitario estaba creo que un obispo, obispo no sé qué, no recuerdo si era
obispo o padre, que nos señaló, nos dijo que éramos una aberración de la sociedad entonces, yo siempre
he dicho que ellos pregonan a su conveniencia en nombre de dios, o sea hay muchas, muchas cosas que
ellos juzgan en nombre de dios cuando dios no juzga a nadie” (Omar).
En este sentido, la iglesia maneja un discurso ofensivo para las personas homosexuales en cuanto a sus
derechos. Estos discursos negativos acerca de los y las homosexuales que han manejado durante décadas
siguen vigente en la actualidad. En este sentido, la religión no debe ser concebida como inherente
homofóbica, sino como un campo de disputa simbólica donde coexisten discursos tanto excluyentes
como inclusivos (Wilcox, 2016).
Por último, en la escuela, el tema de la homosexualidad era un tabú. Según relatan las personas
entrevistadas, durante su etapa educativa se brindó muy poca información relacionada con la sexualidad
y específicamente nula con referente a la homosexualidad. Por lo tanto, califican como homofóbico el
entorno escolar en el que crecieron, al no haber espacios seguros ni formación adecuada sobre la
diversidad sexual.
A partir de los relatos de las personas entrevistadas, se evidencia que la homofobia dentro del contexto
escolar se manifiesta principalmente a través de burlas, señalamientos y expresiones discriminatorias.
Se mencionan, además, diversas expresiones ofensivas utilizadas en el ámbito escolar, como maricon o
joto para referirse al hombre gay, y lencha o machorra para mencionar a la mujer lesbiana. Estos
términos no solo son peyorativos, sino que forman parte de un lenguaje social que busca denigrar y
excluir a las personas homosexuales, reproduciendo estereotipos y fomentando la discriminación desde
edades tempranas.
“Ha no pestes me decía (un compañero), joto y hay la niña…yo lo dejaba, no le hacía caso… este un día
me agarro en mis 5 minutos, en mis cinco minutos dentro de la clase de moral, porque nos daban clase
de moral y me empezó a aventar un papel y yo abrí el papel y en el papel decía joto y en el segundo
papel decía maricon y en el tercer papel me pego no aguante y me levante y le metí una madriza buena”
(Omar).

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En este sentido, la escuela como institución socializadora en la etapa de formación secundaria, ha sido
históricamente un entorno donde se reproduce la discriminación a través de los currículos
heteronormativos, la invisibilización de las identidades LGBT+ y la falta de preparación docente para
abordar estos temas. Además, el bullyng homofóbico sigue siendo un problema grave que afecta el
rendimiento académico y la salud mental del estudiantado LGBT+ (UNESCO, 2015).
La escuela, como espacio de socialización secundaria, tiene un papel decisivo en la formación de
actitudes hacia la diversidad sexual. Diversos estudios documentan cómo la institución escolar, al omitir
o censurar temas relaciones con la diversidad sexual, refuerzan la invisibilización de las identidades
LGBT+. Torrejón y Mera (2021) analiza cómo en las escuelas mexicanas persiste una
heteronormatividad estructural que sanciona la homosexualidad, mediante los discursos homofóbicos o
mediante el acoso escolar.
Por lo tanto, la homofobia no es un fenómeno aislado ni espontáneo, sino una construcción social que
se reproduce a través de múltiples contextos de socialización. Desde la infancia, las personas interiorizan
normas y valor que definen lo que es normal, aceptable o desviado, en términos de identidad sexual y
expresión de género. Estos aprendizajes provienen de diversos agentes: la familia, la escuela, la religión
entre otros. Como afirman Lozano-Verduzco et al., (2017), la violencia homofóbica y la discriminación
no solo derivan de acciones individuales, sino de estructuras culturales que refuerzan la
heteronormatividad como régimen dominante. La socialización, por tanto, actúa como un vehículo que
normaliza la homofobia, dificultando el desarrollo pleno de las personas LGBT+.
Toma de conciencia para las personas activistas LGBT+ sinaloense.
La construcción de un habitus de disidencia y la articulación de un discurso político o de rebeldía como
proto discurso político con respecto a la homofobia, representa una de las vías mediando las cuales las
y los entrevistados se integraron en el activismo. En el proceso de construcción como agentes sociales
y políticos, emergen discursos que fortalecen su lucha por los derechos humanos de las personas
homosexuales. Entre ellos, destaca el discurso político del rechazo a la homofobia, el cual se convierte
en una herramienta central en su posicionamiento como sujetas y sujetos activos frente a la
discriminación.
Desde esta perspectiva, las y los entrevistados definen la homofobia de la siguiente manera:

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“es el temor que siente una persona hacia lo diferente porque en sí misma se refleja diferente porque no
lo acepta, entonces la homofobia es no aceptar a la persona que es diferente porque tú quieres ser como
es la mayoría de las personas entonces ves mal al gay” (Cesar)
“Es un odio tonto es como odiar a alguien por ser zurdo es un odio que no está justificado porque a las
personas no tiene por qué importarles lo que a ti te gusta si no lo que tú eres.” (Almendra)
“la homofobia híjole es una de las formas que alimenta para mí el heterosexismo es una forma de
opresión de las más grandes y de los daños más grandes que hay que vive la humanidad…la homofobia
para mí la homofobia es la enfermedad del odio hacia la diferencia sexual hacia la diferencia de las
preferencias sexuales para mi es una enfermedad alimentada por el desconocimiento por la mala
educación y por este por un sistema que no quiero dejar sus privilegios de desigualdad” (Claudia)
Las y los entrevistados coinciden en que la homofobia es un problema social que afecta a las personas
debido a su orientación sexual diferente a la heterosexual. La definen como una forma de rechazo, odio
injustificado y opresión, que impacta negativamente tanto en el plano individual como colectivo.
También, señalan que, si bien la homofobia sigue presente, han percibido ciertos avances en
comparación con lo que se vivía hace una década.
Destacan que la homofobia en Sinaloa no es homogénea, sino que se manifiesta diferenciada según el
entorno social, cultural o geográfico. Asimismo, perciben que en el contexto sinaloense la homofobia
se manifiesta de forma particularmente marcada y negativa. Al respecto señalan lo siguiente:
“la homofobia en Culiacán sigue existiendo por fortuna cada día es menos violenta hacia las personas
que nos comportamos no como el estereotipo del hombre del macho pero que sí vivimos en su modelo
general” (Cesar)
“En Sinaloa (la homofobia) es diferenciada, de si eres rico, pero eres gay, de si eres guapo, pero eres
gay, de si eres pobre, pero eres gay, de si eres viejo, pero eres gay, entonces la homofobia en Sinaloa es
diferenciada.” (Almendra)
Estas diversas formas de experimentar y entender tanto el contexto sinaloense como las expresiones de
homofobia han motivado a las y los entrevistados a involucrarse activamente en acciones a favor de la
comunidad LGBT+, promoviendo actividades que contribuyan a su visibilización, protección y
derechos. Algunas de las y los entrevistados relatan que, en sus inicios, su activismo tenía un enfoque

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más social, centrado en brindar apoyo general a la comunidad, como ayuda solidaria o participación en
causas colectivas.
Sin embargo, con el paso del tiempo, comenzaron a identificar que, dentro de sus propios círculos,
amigos, conocidos y familiares, existían personas que enfrentaban problemáticas específicas
relacionadas con la discriminación o la exclusión. Esta toma de conciencia los llevo a reorientar su
participación hacia un activismo centrado en los derechos humanos, especialmente en defensa de las
personas LGBT+. Sobre esta transformación en su manera de hacer activismo, así lo expresan:
“Yo creo que inicie en el activismo cuando Sandra Lara nos invitó al congreso del estado y nos dijo el
matrimonio igualitario y no sé qué, yo inicie el activismo cuando yo levante la mano ese día y quiero
hablar y yo les dije porque nos tenemos que pelearnos con la iglesia si el término matrimonio es de la
iglesia porque no le ponemos otro nombre y ellos me dijeron no, tiene que ser matrimonio yo creo que
en ese momento fue este que inicie en el activismo porque ya empecé a participar ya empecé a decirle a
una diputada local oye porque tiene que ser así porque no podemos hacerlo de eso y ya a partir de ese
momento ya empezamos a trabajar ya empezamos con la marcha de la diversidad” (Santiago).
“Toda la vida, toda la vida he organizado que la kermes, que la reunión, promoción y defensa de los
derechos humanos, somos sectores diversos yo hago la parte jurídica esencialmente no me gusta mucho
hablar en medios a veces me toca, pero no me gusta, yo generalmente le digo Tiago las entrevistas
mándamelas escritas como que soy más abogada que activista entonces toda el área jurídica yo la
hago…en el comité todo lo jurídico las iniciativas de ley, las estrategias de política pública, mis
compañeros (del comité) se han hecho cargo de lo demás y no sé, siempre ni siquiera lo pensé ya estaba
ahí (dentro del comité)” (Almendra).
“Tenía 30, bueno, involucrarme en las marchas desde el 2003, cuando era un carro éramos como unos
6 y caminando con temor por la Obregón cuando era doble sentido concluíamos en catedral en el quiosco
este, de ahí se calmó todo con el profe Cesar ya como se apagó eso ya no se siguió y empecé otra vez
ya de lleno ya involucrado en el (activismo) hace 5 años, de lleno ya” (Omar).
“yo tengo 15 años en el activismo y he participado en el activismo internacional no nada más en el
activismo en culichi este y me ha tocado ver todo este crecimiento incluso personajes como Tiago, como

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Omar, como Almendra, me ha tocado verlos crecer me ha tocado ver cambiar sus discursos, me ha
tocado ver incluso los mío” (Claudia).
La percepción de las y los entrevistados respecto a su participación en el activismo está ligada
principalmente a la lucha contra la discriminación y a la necesidad de visibilizar a la población LGBT+
en el estado de Sinaloa. Algunos relataron que su acercamiento al activismo se dio por invitación de
ciertas autoridades o actores clave, mientras que otros se involucraron de manera espontánea, motivada
por sus experiencias personales o por el contexto social que los rodea. En todos los casos, existe una
conciencia clara sobre la persistencia de la homofobia en el estado, lo cual los llevó a asumir una postura
actividad frente a esta problemática.
Esta preocupación por el contexto social y la discriminación sistemática impulso a las y los activistas a
organizarse en grupos de apoyo dirigidos especialmente a personas homosexuales. Además, su interés
se fue ampliando hacia la búsqueda de estrategias colectivas para incidir en la creación de políticas
públicas que contribuyan a disminuir la homofobia y fomentar una cultura de respeto a la diversidad
sexual. Sus acciones están orientadas tanto al acompañamiento como a la transformación estructural de
las condiciones que general exclusión.
Para las personas activistas LGBT+ en Sinaloa, la homofobia se enciende de modo más amplio que
simplemente como rechazo explícito de la orientación sexual; es vista como una experiencia cotidiana
que abarca discriminación, violencia, omisión institucional y discursos estigmatizantes. En las prácticas
discursivas de activistas destacan varios elementos en su definición: la violencia estructural, la omisión,
la discriminación en múltiples ámbitos y los estigmas religiosos y valores tradicionales (Delfino y
Forastelli, 2012).
Una parte importante de cómo las personas activistas definen la homofobia se relaciona con lo
simbólico; discursos que invalida, minimizan o invisibilizan a personas LGBT+. En este sentido, el
lenguaje importa: los insultos, los chistes, la burla, la ridiculización o incluso el silencio que niega la
identidad de género de una persona, son considerados formas válidas de homofobia.
Desde las voces activistas la homofobia se define no solo como un acto de violencia o prejuicio
individual, sino como un fenómeno multidimensional: estructural, simbólico, legal, institucional y

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cultural (Núñez, 2015). Implica tanto lo explicito (agresiones, discursos) como lo implícito (omisiones,
silencios), tanto lo visible (leyes, normativas) como lo subjetivo (sentimientos, riegos personales).
Las expresiones de la homofobia en Sinaloa
En los discursos públicos en México, han avanzado en torno al reconocimiento de los derechos de las
personas LGBT+, sin embargo, en muchas regiones persisten formas profundas de rechazo, violencia y
exclusión. En este contexto, el estado de Sinaloa representa un caso relevante para el análisis, debido a
que combina avances legislativos con resistencias culturales arraigadas, que dificultan la plena inclusión
de la diversidad sexual.
En Sinaloa, las expresiones de homofobia se manifiestan de forma explícita a través de agresiones
físicas, crímenes de odio y discursos estigmatizantes, como de manera, mediante prácticas
institucionales de exclusión, silenciamiento en espacios educativos, en espacios laborales o indiferencias
por parte de las autoridades ante denuncias de violencia. Las expresiones de homofobia en Sinaloa son
de diferentes maneras, argumentan las y los entrevistados, que son presentadas en diversos contextos,
así lo relatan:
“básicamente jotos, puñal, joto, marica, lesbiana, machorra, tortilla, hace poquito me toco una en mi
centro de trabajo … salimos en las noticias Tiago y yo, estábamos dando una entrevista creo que fue
para la revista Espejo no recuerdo estábamos dando una entrevista y el director de la secundaria nos vio,
entonces cuando yo llego me dice, hey maestra que el matrimonio igualitario ya se va a lograr, ustedes
hacen eso, entonces estaban varios maestros hombres y se empiezan a burlar y le dice uno al otro, hey
wey ya se van a poder casar ustedes con sus parejas, se empiezan a burlar y me vieron la cara y con todo
respeto maestra, con todo respeto agarramos cura con respeto y yo que pedo” (Almendra).
“Negando oportunidades laborales iguales a quien se ve un poco masculinizada, es más fácil que
contraten a alguien que se ve más delgado, por ejemplo yo, a mí no me hubieran dado el puesto ni de
jefa de departamento en el Ismujeres en machorra así en machorra… hace poquito que tuvimos un
problema familiar fuerte, entonces dijeron es que si en algún momento le quitaran la hija a tu hija te
cuidado porque tú sabes porque a ti no te la darían, entonces yo dije hay ha de ser porque ahorita estoy
desempleada (ríe) porque te iban a tratar de no dártela por eso y de repente dije wao mismo discurso de
hace 20 años que me decían te van a quitar a tu hija por ser lesbiana entonces fue muy cabrón porque la

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persona que me lo dijo es una abogada que tiene conocimiento del tema, especialista en el tema y todo
me dijo aguas porque no es que piense eso, pero el juez si, en el fondo dices no te hagas pendeja en el
fondo si piensas eso” (Claudia).
“fíjate que siento que ahora en la actualidad el daño que más hay es para las trans porque me ha tocado
escuchar, hey ya viste a ese es bato, por no dirigirse a mira ella es una mujer trans, o nosotros mismos
como comunidad los aplicamos de que hay mira la vestida por no decir el travesti o hay la jota se cree
mujer porque está en transición hasta nosotros mismo somos crueles en ese aspecto, utilizamos palabras
hirientes para nuestra misma comunidad … en general si nos estamos dirigiendo a una trans lo hemos
dicho, lo hemos expresado hay mira el hombre con chichis…las expresiones de homofobia es más
fuerte…no me gusta que a las lesbianas les digan machorras…no me gusta que ese tipo de expresiones
porque si me encienden” (Omar).
“Dicen jotos que más, la lencha, la vestida, en las redes hay mucha inconscientemente a lo mejor todos
la hacemos nos burlamos de las travestis de las vestidas de las transexuales últimamente más con esto
de la Miss España pero imagínate como estarán abajo en el sur pero digamos que el tema de las
transexuales ahora ha reforzado mucho más la homofobia no solo la transfobia sino la homofobia y la
verdad si debe ser muy preocupante … siempre nos llaman me despidieron porque descubrieron que mi
seguro social la que tengo al lado asegurada conmigo es mi novia, mi esposa a bueno pues o este el juez
no me quiere dar la patria potestad de mi hija porque yo me separe de mi esposo y vivo con una mujer
o este una trans hay no me quisieron dar condones porque este dicen que soy transgénero, soy puta y
cosas ese tipo de cosas” (Santiago).
Se puede apreciar por parte de los relatos de los y las entrevistadas que las expresiones de homofobia
son cotidianamente evidente tanto en contextos laborales como en la negación de sus derechos humanos,
entre las expresiones más notorias por parte de los y las entrevistadas es la de joto, lencha, vestida
refiriéndose a las personas travestis, o el hombre con chichis al referirse a las transexuales, y que lo
realizan de una manera despectiva, porque si comentan que utilizan los términos como joto o lencha
pero entre sus personas allegadas pero no para referirse a los y las demás homosexuales, a su vez son
consciente que si llegaron a utilizar los términos en masculino con una mujer transexual, pero reconocen
que el ser activista también les ha llegado a cambiar la forma de expresarse.

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Las y los entrevistados se dan cuenta de la homofobia que existe en los diversos contextos y lo
importante que es erradicarla, quizás la toma de conciencia en lo que es la homofobia no se da en el
momento en el que la padecen, sino que es un proceso de deconstrucción y de entender la realidad que
viven las personas homosexuales, es por ellos que comentan que se puede erradicar a partir de diversas
acciones, una de ellas es la educación sexual, es por eso que ellos y ellas deciden participar en la lucha
por la inclusión y la igualdad de las y los homosexuales así lo narran:
“sobre lo de la homofobia…es importante que la gente eh se eduque en el tema porque yo también la
homofobia la asocio con la ignorancia, para mí una gente homofóbica es una gente ignorante… no solo
las marchas son importantes, que en las escuelas el tema se toque, que los niños las nuevas generaciones
crezcan sabiendo respetar a los demás, sabiendo que es algo que no les perjudica si su compañerito su
compañera es gay o lesbiana” (Omar).
“Mira con Nora me da mucho coraje, porque Nora es una persona que se parece mucho a mí en
capacidades este y ella si sufrió mucho bullying…no te digo que hasta la maestra, porque se le nota un
poco más lo gay por así decirlo, físicamente se le nota más y sufrió muchísimo, pero yo la veo como
una igual a mi entonces me da mucho coraje ¿Por qué unos si y otros no?, o sea hasta dónde llega el
socialmente aceptado para que te ataquen y para que no te ataquen entonces con es por eso que yo lucho
mucho por la inclusión y la igualdad porque no me gusta…o sea porque le hacen esto a esta persona,
porque le quieren dar electroshock, porque no le dan trabajo, porque lo corren, o sea pero no me parece
justo que algunas las llevemos muy bien muy a gusto muy feliz…pero al mismo tiempo te das cuenta
que no está bien que sea una diferenciación” (Almendra).
“cuando yo fui la primera vez a escuchar la plática que había para socializar la iniciativa matrimonio
igualitario que llevo el Profe Cesar fue con un señor…que dijo yo vengo aquí porque tengo con mi
pareja más de 30 años, mi pareja tiene diabetes y le tuvieron que amputar una pierna porque yo no puedo
darle el medicamento que necesita para sanar su pierna, entonces se la tuvieron que amputar, entonces
la otra pierna vuelve a tener el mismo problema entonces si el seguro social no me cubre esa medicina
mi pareja va a perder la otra pierna, este es el caso que dije tenemos que hacer algo porque el señor
explico que ni siquiera lo podía visitar en su hospital porque no era pariente directo…yo creo que por
ese caso y por esas cosas que escuche ese día dije, necesitamos hacer algo necesitamos hacer un cambio

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o ponernos a trabajar o mínimo, a ver qué pasa, a ver la ley ¿qué es la ley? ¿Qué es el código civil?
¿Qué es código tal? ¿Qué es iniciativa? A ver ¿Cómo esta esto?, entender que está pasando y pues ayudar
a que pase no para no escuchar ese tipo de cosas” (Santiago).
“Cuando se declaraba en torno a un tema en torno al VIH sida en torno a los derechos humanos algo
que no era lo que el gobierno decía, mucho menos lo que la iglesia dice o lo que el gobierno dice entonces
los periodistas dentro de los cuales también hay muchas lesbianas y hay muchos gays empezaron hacer
receptivos y abiertos sin embargo siempre la gente dice es que ha de ser gay por eso los está apoyando,
es que ha de ser lesbiana por eso los apoya o dicen es que fulano está luchando contra el sida porque lo
trae y quiere curarse o es que él quiere casarse por eso apoya al matrimonio igualitario pero no cuando
una persona es activista no piensa en sí mismo, sino que piensa uno en que la sociedad necesita
soluciones a esa discriminación que se está dando, quizás el momento más definitivo fue cuando me
cayó el veinte de que aparecen las primeras muertes de sida en estados unidos y en otras partes y también
aquí en México, y entonces dije yo porque nos culpan, yo soy gay, yo soy homosexual, yo no traigo eso,
y ante todo eso y ante los embates de majadería de adjetivaciones que tenía la sociedad en general hacia
todos nosotros los que éramos muy obvios, entonces en ese momento fue cuando dije yo, yo voy hacer
algo, yo no me voy a comer todo eso” (Cesar).
“empiezo a meterme a darme cuenta que las lesbianas de Culiacán eran muy diferentes a las lesbianas
de México y en el momento que empiezo a ver documentales, a ver diferentes tipos de películas y digo
hay wey algo tengo que hacer porque aquí vivo y quiero tener la mismas libertades que allá y este y
quiero tener una buena vida y quiero tener las mismas oportunidades laborales y quiero salir
adelante…yo no quiero ser excluida de mi familia yo no quiero, cuando llego aquí a Culiacán y me
relaciono con esta persona le digo tenemos que hacer algo y fue que creamos el primer grupo de
diversidad sexual fue en el 2003 … fue a través de los estudios del género y del feminismo que yo me
doy cuenta que hay otros estudios que tienen que ver con lo de LGBT y que son superimportantes”
(Claudia).
Por lo tanto, las expresiones de la homofobia en el contexto sinaloense se presentan de manera
multifacética, desde actos de violencia directa hasta formas simbólicas, discursivas y estructurales de
exclusión. Tales actos refuerzan una normatividad heterosexista que castiga a las personas que se salen

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del binarismo de género. Estas exclusiones para Lozano-Verdugo et al., (2017) no se limitan a lo
simbólico, también tiene consecuencias psicosociales, pues afectar el sentido de pertenencia y la
autoestima de quienes las sufren. Por la parte discursiva, aunque no constituyen delitos en sí, tienen un
efecto performativo que generan un clima de estigmatización, validan los discursos de odio y crean un
entorno en el que la diversidad sexual es percibida como amenaza.
Educar hacia la diversidad sexual y el respeto a todas las personas se presenta como una de las estrategias
fundamentales señaladas por las personas entrevistadas, para promover una convivencia armónica y
saludable. Esta educación implica reconocer y valorar las diferencias individuales, especialmente en lo
que respecta a la orientación sexual, y fomentar actitudes de aceptación e inclusión desde temprana
edad. Al hacerlo, se contribuye a la construcción de una sociedad más justa, donde cada individuo pueda
desarrollarse libremente sin temor a ser discriminado o excluido.
Las personas entrevistadas coinciden en que el respeto mutuo y la empatía son pilares esenciales para
erradicar prejuicios y evitar ofensas que afecten la dignidad de las personas. Educar con perspectiva en
la diversidad sexual no solo beneficia a quienes pertenecen a poblaciones históricamente marginadas,
sino que también enriquece la convivencia general, al promover valores como la tolerancia, la igualdad
y el entendimiento.
CONCLUSIONES
Las expresiones de la homofobia se manifiestan claramente en contextos como la familia, la escuela, la
religión y el entorno social. Desde temprana edad, las personas participantes experimentaron una
imposición de la heterosexualidad obligatoria, negando su identidad y relacionándola con el sexo
opuesto. En el ámbito familiar, la homofobia aparece como un rechazo directo que moldea el
comportamiento desde la infancia, obligando a ocultar o reprimir la identidad sexual. Esta dinámica
refuerza las relaciones de poder basadas en la norma heterosexual, donde lo distinto o diferente es
castigado o invisibilizado.
En el contexto religioso, especialmente dentro de la iglesia católica, la homosexualidad es considerada
un pecado. Este discurso moralizante ha sido aprendido desde la niñez y se mantiene vigente como una
forma de represión simbólica. La carga moral y el estigma dificultan el reconocimiento y la aceptación
de las identidades no heterosexuales. Así, la religión actúa como un agente regulador del

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comportamiento, limitando la libertad de expresión sexual y perpetua la exclusión mediante los
discursos homofóbicos que siguen influyendo en la vida cotidiana.
La escuela tampoco escapa de estas expresiones de homofobia. Los testimonios, relatan episodios de
burlas, discriminación verbal y en algunos casos, agresiones físicas hacia personas que no encajan en
los roles de género tradicionales. Aunque hay avances en la educación sobre diversidad sexual,
consideran que aún falta mucho por hacer. En la vida social, los insultos como joto, lencha o vestida
(para referirse a las personas trans) reflejan una violencia lingüística normalizada. Incluso algunos
activistas admiten haber usado estos términos, reconociendo luego que el activismo los ayudo a
transformar su lenguaje y su forma de ver la diversidad sexual.
Las normas sociales imponen un comportamiento específico según el género, regulando así la expresión
de la identidad. Estas reglas están tan arraigadas que muchas veces son aceptadas sin cuestionamientos.
Sin embargo, las personas integrantes del Comité de la Diversidad han adoptado una postura de
resistencia frente a estas imposiciones. Al asumir una conducta diferente a la espera por la sociedad
heteronormativa, desafían las estructuras de poder que sancionan lo diverso y contribuyen a visibilizar
nuevas formas de ser y vivir la sexualidad.
La homofobia ha sido un motor que impulso la participación política de diversos activistas. En un
principio, su activismo surgió como una reacción ante situaciones de discriminación vividas por ellas y
ellos mismos o por personas cercanas. Asimismo, coinciden en que la homofobia no solo afecta a
personas homosexuales, sino también a quienes no encajan en los estereotipos de género tradicionales.
Esta problemática genera rechazo, odio y opresión, lo que ha motivado su participación en eventos y
espacios políticos donde se abordan los derechos humanos y la diversidad sexual. En este camino, han
adquirido herramientas, conocimientos y alianzas con colectivos e instituciones que les han permitido
fortalecer su labor. Aunque reconocen avances, también señalan que falta mucho por hacer,
especialmente en contexto como Sinaloa, donde apenas se inicia un trabajo más estructurado sobre el
tema.
En conclusión, la homofobia sigue siendo un problema estructural de Sinaloa, sin embargo, el activismo
les ha brindado la posibilidad de transformar su experiencia personal en acción colectiva. El discurso
contra la homofobia, articulado desde el Comité de la Diversidad, ha permitido reconfigurar sus

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memorias, cuerpos y afectos, rompiendo con las identidades impuestas por la norma heterosexual. Han
dejado de ser víctimas para convertirse en agentes políticos visibles y activos que luchan por la igualdad.
Así, han abierto nuevos escenarios y discursos políticos que desafían la homofobia y promueven una
sociedad más justa e incluyente para todas las personas, independiente de su orientación sexual o
expresión e identidad de género.
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