PREECLAMPSIA COMO MARCADOR TEMPRANO
DE RIESGO CARDIOVASCULAR: IMPLICACIONES
PARA EL SEGUIMIENTO POSPARTO Y LA
PREVENCIÓN A LARGO PLAZO
PREECLAMPSIA AS AN EARLY MARKER OF
CARDIOVASCULAR RISK: IMPLICATIONS FOR
POSTPARTUM FOLLOW-UP AND LONG-TERM PREVENTION
Stephany Balboa Solis
Instituto Mexicano del Seguro social, Hospital General Regional No. 36
Fernando López Díaz
Instituto Mexicano del Seguro social, Hospital General Regional No. 36
Amy Jocelyn Mengual Ku
Universidad de las Américas Puebla

pág. 2846
DOI: https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i4.25313
Preeclampsia como marcador temprano de riesgo cardiovascular:
implicaciones para el seguimiento posparto y la prevención a largo plazo
Stephany Balboa Solis1
balboa.75@hotmail.com
https://orcid.org/0009-0009-1944-1758
Instituto Mexicano del Seguro social, Hospital
General Regional No. 36
México
Fernando López Díaz
ferlopez10@yahoo.com.mx
https://orcid.org/0009-0006-3490-1271
Instituto Mexicano del Seguro social, Hospital
General Regional No. 36
México
Amy Jocelyn Mengual Ku
dra.amymengualku@gmail.com
https://orcid.org/0009-0004-1058-9434
Universidad de las Américas Puebla
México
RESUMEN
La preeclampsia es un síndrome hipertensivo multisistémico del embarazo asociado con disfunción
endotelial, alteración angiogénica, inflamación sistémica y daño microvascular. Aunque
tradicionalmente se ha considerado una complicación obstétrica limitada al embarazo y al puerperio, la
evidencia actual la reconoce como un marcador temprano de riesgo cardiovascular materno. Las mujeres
con antecedente de preeclampsia presentan mayor probabilidad de desarrollar hipertensión arterial
crónica, cardiopatía isquémica, evento vascular cerebral, insuficiencia cardiaca, enfermedad renal
crónica y mortalidad cardiovascular en etapas posteriores de la vida. Este riesgo es más evidente cuando
la preeclampsia fue de inicio temprano, recurrente, con datos de severidad, asociada a parto pretérmino
o acompañada de restricción del crecimiento fetal. Desde una perspectiva fisiopatológica, el embarazo
puede interpretarse como una prueba de estrés cardiovascular capaz de desenmascarar susceptibilidad
vascular y metabólica en mujeres jóvenes aparentemente sanas. Por ello, el antecedente de preeclampsia
debe documentarse como un factor relevante dentro de la historia clínica cardiovascular femenina. El
periodo posparto representa una ventana crítica para la vigilancia tensional, la evaluación renal y
metabólica, la reclasificación del riesgo cardiovascular y el inicio de intervenciones preventivas. Las
guías actuales recomiendan una transición estructurada desde la atención obstétrica hacia el seguimiento
en primer nivel, medicina interna, cardiología preventiva o nefrología, según el perfil de riesgo. Integrar
la historia obstétrica al abordaje cardiovascular permite transformar un evento adverso del embarazo en
una oportunidad de prevención primaria a largo plazo.
Palabras clave: preeclampsia; riesgo cardiovascular; puerperio; hipertensión posparto; prevención
primaria; enfermedad cardiovascular femenina.
1 Autor principal
Correspondencia: balboa.75@hotmail.com

pág. 2847
Preeclampsia as an Early Marker of Cardiovascular Risk: Implications for
Postpartum Follow-up and Long-Term Prevention
ABSTRACT
Preeclampsia is a multisystem hypertensive disorder of pregnancy associated with endothelial
dysfunction, angiogenic imbalance, systemic inflammation, and microvascular injury. Although it has
traditionally been regarded as an obstetric complication limited to pregnancy and the puerperium,
current evidence recognizes preeclampsia as an early marker of maternal cardiovascular risk. Women
with a history of preeclampsia have an increased risk of developing chronic hypertension, ischemic heart
disease, stroke, heart failure, chronic kidney disease, and cardiovascular mortality later in life. This risk
is particularly higher in cases of early-onset, recurrent, or severe preeclampsia, as well as when
associated with preterm birth or fetal growth restriction. From a pathophysiological perspective,
pregnancy may be interpreted as a cardiovascular stress test that reveals underlying vascular and
metabolic susceptibility in apparently healthy young women. Therefore, a history of preeclampsia
should be systematically documented as a relevant component of the female cardiovascular history. The
postpartum period represents a critical window for blood pressure monitoring, renal and metabolic
assessment, cardiovascular risk reclassification, and implementation of preventive interventions.
Current guidelines emphasize the need for a structured transition from obstetric care to primary care,
internal medicine, preventive cardiology, or nephrology, depending on the patient’s risk profile.
Incorporating obstetric history into cardiovascular prevention strategies may transform an adverse
pregnancy outcome into an opportunity for long-term primary prevention.
Keywords: preeclampsia; cardiovascular risk; postpartum period; postpartum hypertension; primary
prevention; women’s cardiovascular health.
Artículo recibido 13 mayo 2026
Aceptado para publicación: 20 junio 2026

pág. 2848
INTRODUCCIÓN
La preeclampsia constituye uno de los síndromes hipertensivos más relevantes del embarazo por su
elevada carga de morbimortalidad materna y perinatal, así como por su carácter multisistémico. Se
define como la aparición de hipertensión arterial de novo después de la semana 20 de gestación,
acompañada de proteinuria o, en su ausencia, datos de disfunción orgánica materna, como
trombocitopenia, alteración hepática, insuficiencia renal, edema pulmonar, síntomas neurológicos o
compromiso uteroplacentario (American College of Obstetricians and Gynecologists [ACOG], 2020).
Aunque durante décadas fue considerada una enfermedad limitada al embarazo y al puerperio inmediato,
actualmente se reconoce como un evento centinela de salud cardiovascular femenina.
Los trastornos hipertensivos del embarazo representan una de las principales complicaciones médicas
de la gestación y se asocian con desenlaces adversos maternos, fetales y neonatales. En México, la Guía
de Práctica Clínica del Instituto Mexicano del Seguro Social señala que las enfermedades hipertensivas
del embarazo constituyen una prioridad clínica debido a su impacto en la atención obstétrica de los tres
niveles de atención, particularmente por su relación con complicaciones durante el embarazo, parto y
puerperio (Instituto Mexicano del Seguro Social [IMSS], 2017). Desde esta perspectiva, la preeclampsia
no solo debe abordarse como una urgencia obstétrica, sino también como una manifestación temprana
de disfunción vascular sistémica.
El embarazo normal implica una serie de adaptaciones cardiovasculares, hemodinámicas, renales,
metabólicas e inmunológicas destinadas a sostener la perfusión uteroplacentaria y el crecimiento fetal.
Entre estas adaptaciones se encuentran el incremento del volumen plasmático, el aumento del gasto
cardiaco, la reducción de las resistencias vasculares sistémicas y la modulación de la función endotelial.
Cuando estos mecanismos adaptativos fallan, como ocurre en la preeclampsia, se desarrolla un estado
de vasoconstricción sistémica, inflamación, estrés oxidativo, activación endotelial, alteración
angiogénica y daño microvascular. Por ello, el embarazo ha sido conceptualizado como una “prueba de
esfuerzo cardiovascular” capaz de revelar una susceptibilidad vascular o metabólica latente en mujeres
jóvenes aparentemente sanas (Garovic et al., 2022).
La relevancia de la preeclampsia trasciende el periodo gestacional porque existe evidencia consistente
de su asociación con enfermedad cardiovascular futura. Diversos estudios de cohorte, revisiones

pág. 2849
sistemáticas y metaanálisis han demostrado que las mujeres con antecedente de preeclampsia presentan
mayor riesgo de hipertensión arterial crónica, cardiopatía isquémica, enfermedad cerebrovascular,
insuficiencia cardiaca, enfermedad renal crónica y mortalidad cardiovascular en comparación con
mujeres con embarazos normotensos (Bellamy et al., 2007; Wu et al., 2017). En el metaanálisis de Wu
et al. (2017), la preeclampsia se asoció con un incremento aproximado de cuatro veces en el riesgo
futuro de insuficiencia cardiaca y de dos veces en el riesgo de enfermedad coronaria, evento vascular
cerebral y mortalidad cardiovascular.
Este riesgo no es homogéneo en todas las pacientes. La magnitud de la asociación parece ser mayor
cuando la preeclampsia es de inicio temprano, recurrente, con datos de severidad, asociada a parto
pretérmino o acompañada de restricción del crecimiento fetal. Estas formas clínicas probablemente
reflejan una mayor carga de disfunción placentaria, daño endotelial y susceptibilidad cardiometabólica
materna. Asimismo, la coexistencia de obesidad, resistencia a la insulina, diabetes mellitus, enfermedad
renal subclínica, hipertensión crónica no diagnosticada o antecedentes familiares de enfermedad
cardiovascular puede amplificar el riesgo posterior. Por tanto, la preeclampsia puede interpretarse tanto
como un marcador de riesgo preexistente como un posible mediador de daño vascular persistente.
Desde el punto de vista fisiopatológico, la conexión entre preeclampsia y enfermedad cardiovascular
comparte mecanismos comunes. La disfunción endotelial, el desequilibrio entre factores angiogénicos
y antiangiogénicos, la activación inflamatoria, el estrés oxidativo, la rigidez arterial, la alteración del
metabolismo lipídico y la resistencia a la insulina son procesos implicados tanto en la preeclampsia
como en la aterosclerosis, la hipertensión arterial crónica y la insuficiencia cardiaca. Esta continuidad
biológica ha permitido replantear la preeclampsia como una enfermedad vascular sistémica con
expresión obstétrica inicial, más que como un fenómeno exclusivamente placentario.
En este contexto, las sociedades científicas han comenzado a incorporar los desenlaces adversos del
embarazo dentro de la evaluación del riesgo cardiovascular femenino. La American Heart Association
reconoce que condiciones como preeclampsia, hipertensión gestacional, diabetes gestacional, parto
pretérmino y restricción del crecimiento fetal se asocian con mayor riesgo cardiovascular a largo plazo,
y destaca el periodo posparto como una ventana de oportunidad para implementar intervenciones
preventivas, mejorar el control de factores de riesgo y favorecer la transición hacia modelos de atención

pág. 2850
longitudinal (Lewey et al., 2024).
El puerperio, particularmente las primeras semanas posteriores al parto, representa un periodo de
vulnerabilidad clínica. La presión arterial puede persistir elevada o incluso agravarse después de la
resolución del embarazo, y algunas complicaciones, como crisis hipertensiva, eclampsia posparto,
edema pulmonar o evento vascular cerebral, pueden presentarse después del egreso hospitalario. Por
ello, el seguimiento posparto de pacientes con preeclampsia no debe limitarse a confirmar la resolución
obstétrica, sino que debe incluir vigilancia tensional, evaluación de síntomas de alarma, revisión de
función renal, proteinuria, perfil metabólico y planeación de seguimiento a largo plazo.
La Guía de Práctica Clínica mexicana sobre enfermedades hipertensivas del embarazo enfatiza la
importancia de la detección, diagnóstico y tratamiento oportuno para limitar complicaciones durante el
embarazo, parto y puerperio (IMSS, 2017). Sin embargo, uno de los principales retos en la práctica
clínica es la falta de continuidad asistencial después del alta obstétrica. Muchas mujeres con antecedente
de preeclampsia no reciben información suficiente sobre su riesgo cardiovascular futuro ni son referidas
de manera estructurada a primer nivel, medicina interna, cardiología preventiva o nefrología, aun cuando
persisten factores de riesgo o daño orgánico residual.
Esta brecha asistencial es especialmente relevante en países con alta prevalencia de obesidad, diabetes
mellitus, hipertensión arterial y enfermedad cardiovascular, como México. En estos contextos, el
antecedente de preeclampsia puede representar una oportunidad temprana para reclasificar el riesgo de
mujeres jóvenes, iniciar cambios en el estilo de vida, promover control ponderal, evaluar presión arterial
periódicamente, detectar alteraciones metabólicas y prevenir enfermedad cardiovascular antes de que se
manifieste clínicamente. En otras palabras, el evento obstétrico adverso debe transformarse en un punto
de entrada hacia la prevención primaria cardiovascular.
La participación del gineco-obstetra es fundamental en este proceso. Dado que la atención obstétrica
suele ser el primer contacto formal de muchas mujeres jóvenes con el sistema de salud, el especialista
se encuentra en una posición estratégica para identificar riesgo, educar a la paciente, documentar el
antecedente en el expediente clínico y establecer una ruta de seguimiento posterior. La preeclampsia
debe registrarse no solo como complicación del embarazo, sino como un antecedente cardiovascular
relevante que acompañará a la paciente durante su vida reproductiva, perimenopáusica y

pág. 2851
posmenopáusica.
Por lo anterior, resulta necesario replantear el abordaje de la preeclampsia desde una perspectiva
longitudinal. La atención no debe concluir con el nacimiento ni con la normalización inicial de la presión
arterial; por el contrario, debe extenderse hacia la vigilancia posparto, la prevención de recurrencia en
embarazos futuros y la reducción del riesgo cardiovascular a largo plazo. Este artículo tiene como
propósito analizar la preeclampsia como marcador temprano de riesgo cardiovascular, describir los
mecanismos fisiopatológicos que sustentan esta asociación y discutir las implicaciones clínicas para el
seguimiento posparto y la prevención cardiovascular en mujeres con antecedente de esta enfermedad.
METODOLOGÍA
Se realizó una revisión narrativa de la literatura con enfoque clínico y fisiopatológico, orientada a
analizar la preeclampsia como marcador temprano de riesgo cardiovascular materno y sus implicaciones
para el seguimiento posparto y la prevención a largo plazo. La elección de una revisión narrativa se
justificó por la amplitud del tema, la heterogeneidad de la evidencia disponible y la necesidad de integrar
información proveniente de guías clínicas, declaraciones científicas, revisiones sistemáticas,
metaanálisis y estudios observacionales relacionados con desenlaces cardiovasculares posteriores a los
trastornos hipertensivos del embarazo.
La búsqueda bibliográfica se orientó a identificar publicaciones relevantes sobre preeclampsia,
trastornos hipertensivos del embarazo, riesgo cardiovascular futuro, enfermedad renal crónica,
hipertensión posparto, prevención primaria cardiovascular y modelos de seguimiento posterior al
embarazo. Se consideraron documentos emitidos por sociedades científicas y organismos
internacionales, incluyendo el American College of Obstetricians and Gynecologists, la American Heart
Association, la International Society for the Study of Hypertension in Pregnancy, el National Institute
for Health and Care Excellence, la European Society of Cardiology y guías mexicanas de práctica
clínica. Estas fuentes fueron seleccionadas por su relevancia en la definición, clasificación, diagnóstico,
manejo y seguimiento de la preeclampsia y los trastornos hipertensivos del embarazo. ACOG establece
lineamientos para el diagnóstico y manejo de hipertensión gestacional y preeclampsia; NICE incluye
recomendaciones para mujeres con antecedente de hipertensión durante el embarazo, y la AHA enfatiza
el periodo posparto como una ventana para reducir riesgo cardiovascular posterior a desenlaces adversos

pág. 2852
del embarazo .
La estrategia de búsqueda incluyó términos en inglés y español relacionados con el tema de estudio:
“preeclampsia”, “pre-eclampsia”, “hypertensive disorders of pregnancy”, “cardiovascular risk”,
“postpartum follow-up”, “postpartum hypertension”, “maternal cardiovascular disease”, “long-term
cardiovascular risk”, “adverse pregnancy outcomes”, “chronic hypertension”, “stroke”, “heart failure”,
“ischemic heart disease”, “chronic kidney disease”, “riesgo cardiovascular”, “seguimiento posparto” y
“enfermedades hipertensivas del embarazo”. Se priorizaron artículos publicados en revistas indexadas,
guías clínicas vigentes, declaraciones científicas y estudios con metodología robusta.
Se incluyeron documentos publicados principalmente entre 2007 y 2026, considerando que algunos
metaanálisis clásicos continúan siendo referencias fundamentales para establecer la asociación entre
preeclampsia y enfermedad cardiovascular futura. Se dio prioridad a publicaciones recientes,
especialmente aquellas posteriores a 2017, por reflejar el cambio conceptual actual que reconoce a los
desenlaces adversos del embarazo como marcadores tempranos de riesgo cardiovascular femenino.
También se incluyeron guías nacionales e internacionales vigentes o ampliamente utilizadas en la
práctica clínica obstétrica. La guía NICE NG133, por ejemplo, fue publicada en 2019 y revisada en
2023, mientras que las recomendaciones de ISSHP de 2021 continúan siendo una referencia
internacional relevante para clasificación, diagnóstico y manejo de los trastornos hipertensivos del
embarazo .
Los criterios de inclusión fueron: artículos originales, revisiones sistemáticas, metaanálisis, guías
clínicas, declaraciones científicas y consensos que abordaran la relación entre preeclampsia o trastornos
hipertensivos del embarazo y riesgo cardiovascular materno a corto, mediano o largo plazo; documentos
que describieran mecanismos fisiopatológicos compartidos entre preeclampsia y enfermedad
cardiovascular; y publicaciones que propusieran estrategias de seguimiento posparto, tamizaje
cardiovascular o prevención primaria en mujeres con antecedente de preeclampsia.
Se excluyeron artículos enfocados exclusivamente en desenlaces fetales o neonatales sin análisis
materno cardiovascular, estudios centrados únicamente en terapéutica antihipertensiva durante la
gestación sin seguimiento posparto, documentos duplicados, publicaciones sin acceso a resumen o
información metodológica mínima, artículos de opinión sin sustento bibliográfico y fuentes no