pág. 3123
EL FARMACÉUTICO EN EL PRIMER NIVEL ANTE

LAS REFORMAS SANITARIAS EN MÉXICO

THE PHARMACIST IN PRIMARY CARE AMID HEALTH

REFORMS IN MEXICO

Doraline Juárez Domínguez

Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo

Urias Bautista Sánchez

Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo

Elena Guadalupe Olvera Hernandez

Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo

Erick Salomón Bautista Sánchez

Escuela de Medicina Intermedica

Alejandro Chehue Romero

Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo
pág. 3124
DOI:
https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i4.25331
El farmacéutico en el primer nivel ante las reformas sanitarias en México

Doraline Juárez Domínguez
1
dom0301jua@gmail.com

https://orcid.org/0009-0007-8394-3627

Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo

Mexico

Urias Bautista Sánchez

urias_bautista@uaeh.edu.mx

https://orcid.org/0000-0002-1182-2179

Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo

Elena Guadalupe Olvera Hernandez

olverae@uaeh.edu.mx

https://orcid.org/0000-0002-9704-4872

Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo

País Mexico

Erick Salomón Bautista Sánchez

erickbausanz
@gmail.com
https://orcid.org/0009-0000-2691-3973

Escuela de Medicina Intermedica

Mexico

Alejandro Chehue Romero

chehuea@uaeh.edu.mx

https://orcid.org/0000-0003-3054-7544

Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo

País Mexico

RESUMEN

El fortalecimiento del primer nivel de atención en México exige que el acceso a los medicamentos se
acompañe de acciones que garanticen su uso seguro, efectivo y racional. El objetivo de este artículo fue
analizar la pertinencia de integrar al profesional farmacéutico en los equipos de atención primaria a
partir del marco jurídico, las políticas sanitarias mexicanas vigentes y la evidencia reciente sobre
seguridad de la medicación, adherencia terapéutica y servicios farmacéuticos. Se realizó una revisión
documental narrativa de disposiciones oficiales, documentos de organismos internacionales y revisiones
sistemáticas publicadas principalmente entre 2020 y 2026. El análisis identificó cinco ejes:
reconocimiento normativo de la farmacia como profesión sanitaria; alineación con los objetivos del
Programa Sectorial de Salud 2025-2030; prevención de errores y problemas relacionados con
medicamentos; apoyo a pacientes con enfermedades crónicas; y gestión técnica de medicamentos e
insumos. Se encontró que el artículo 79 de la Ley General de Salud reconoce el ejercicio profesional de
la farmacia, aunque no ordena por sí mismo la presencia obligatoria del farmacéutico en todas las
unidades. Se concluye que su integración requiere definición de funciones, indicadores, coordinación
interprofesional y evaluación de resultados, pero constituye una estrategia coherente con la seguridad
del paciente y la capacidad resolutiva del primer nivel.

Palabras clave: servicios farmacéuticos; seguridad del paciente; atención primaria de salud; uso
racional de medicamentos; política sanitaria.

1
Autor principal.
Correspondencia:
dom0301jua@gmail.com
pág. 3125
The Pharmacist in Primary Care Amid Health Reforms in Mexico

ABSTRACT

Strengthening primary care in Mexico requires access to medicines to be accompanied by actions that

ensure their safe, effective, and rational use. This article aimed to analyze the relevance of integrating

pharmacists into primary care teams based on the
current Mexican legal framework, health policies, and
recent evidence on medication safety, therapeutic adherence, and pharmaceutical services. A narrative

documentary review was conducted using official regulations, documents from international

organizati
ons, and systematic reviews published mainly between 2020 and 2026. Five analytical areas
were identified: legal recognition of pharmacy as a health profession; alignment with the objectives of

the 2025
–2030 Health Sector Program; prevention of medication errors and drug-related problems;
support for patients with chronic diseases; and technical management of medicines and health supplies.

Article 79 of the General Health Law recognizes the professional practice of pharmacy, although it does

not by itself m
andate the presence of pharmacists in every primary care facility. It is concluded that
pharmacist integration requires clearly defined functions, indicators, interprofessional coordination, and

outcome evaluation; nevertheless, it represents a strategy co
nsistent with patient safety and with
strengthening the problem
-solving capacity of primary care.
Keywords:
pharmaceutical services; patient safety; primary health care; rational use of medicines; health
policy.
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1. INTRODUCCIÓN

El primer nivel de atención constituye la puerta de entrada al sistema sanitario y el espacio donde se
concentran la promoción de la salud, la prevención de enfermedades, el diagnóstico inicial, el
tratamiento de padecimientos frecuentes y el seguimiento de las enfermedades crónicas. Su capacidad
resolutiva depende de la disponibilidad de personal, infraestructura, información clínica, tecnologías
sanitarias y medicamentos, pero también de la calidad con la que estos recursos son utilizados. Una
consulta oportuna puede perder efectividad cuando la prescripción no se comprende, el medicamento
no está disponible, existen duplicidades o interacciones, el paciente abandona el tratamiento o no se
detectan oportunamente reacciones adversas.

En México, el Programa Sectorial de Salud 2025-2030 estableció entre sus objetivos garantizar el acceso
universal a los servicios, incrementar la capacidad resolutiva y la calidad de la atención, asegurar la
entrega oportuna de medicamentos e insumos, fortalecer la promoción y prevención, modernizar el
Sistema Nacional de Salud y disminuir brechas de atención. Estos objetivos muestran que la política
sanitaria no puede reducirse a ampliar la cobertura de consultas: también debe asegurar que los
tratamientos farmacológicos produzcan beneficios clínicos y no generen daños evitables.

El medicamento es una de las tecnologías sanitarias más utilizadas en atención primaria. Su empleo
atraviesa distintas etapas: selección, adquisición, almacenamiento, prescripción, dispensación,
administración, seguimiento y farmacovigilancia. Las fallas pueden presentarse en cualquiera de ellas.
La evidencia disponible ha documentado una amplia variabilidad en la frecuencia de prescripciones
potencialmente inapropiadas, eventos adversos, omisiones terapéuticas y errores en contextos
ambulatorios, especialmente entre personas mayores, pacientes con polifarmacia y usuarios con
enfermedades crónicas (Young et al., 2022; Naseralallah et al., 2023).

El farmacéutico posee competencias específicas para evaluar la farmacoterapia, identificar problemas
relacionados con medicamentos, orientar al paciente, apoyar la adherencia, participar en
farmacovigilancia y colaborar en la gestión técnica de los insumos. No obstante, en numerosos
establecimientos del primer nivel su función continúa asociándose principalmente con actividades
logísticas o administrativas. Esta visión limitada desaprovecha su formación clínica y dificulta la
consolidación de servicios farmacéuticos centrados en las personas.
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El reconocimiento jurídico de la farmacia como profesión sanitaria ofrece una base para ampliar su
participación. Sin embargo, es necesario evitar interpretaciones excesivas del marco legal. El artículo
79 de la Ley General de Salud exige títulos o certificados legalmente expedidos y registrados para ejercer
actividades profesionales en farmacia y otras ramas de la salud; esta disposición legitima el ejercicio
profesional, pero no establece por sí sola la obligación de incorporar farmacéuticos en todas las unidades
de atención primaria. La integración efectiva depende de políticas institucionales, perfiles de puesto,
modelos de atención, financiamiento, regulación secundaria y mecanismos de evaluación.

Por lo anterior, el objetivo de este artículo fue analizar la importancia y viabilidad de integrar al
farmacéutico en el primer nivel de atención en México, considerando el marco jurídico vigente, las
prioridades de la política sanitaria 2025-2030 y la evidencia reciente sobre seguridad de la medicación,
adherencia terapéutica, colaboración interprofesional y calidad de los servicios farmacéuticos.

2. METODOLOGÍA

Se realizó una revisión documental narrativa con enfoque analítico. Este diseño se eligió porque el
propósito no fue estimar un efecto único mediante metaanálisis, sino integrar fuentes jurídicas,
documentos de política pública, lineamientos internacionales y evidencia secundaria sobre
intervenciones farmacéuticas aplicables al primer nivel de atención.

La búsqueda se efectuó entre junio y julio de 2026. Se consultaron sitios oficiales de la Cámara de
Diputados, Diario Oficial de la Federación, Secretaría de Salud, Consejo de Salubridad General, IMSS-
BIENESTAR, Organización Mundial de la Salud y Organización Panamericana de la Salud. Para la
literatura científica se revisó PubMed, utilizando combinaciones en español e inglés de los términos:
pharmacist, primary health care, primary care, pharmaceutical services, medication safety, medication
errors, medication adherence, chronic disease, community pharmacy e interprofessional collaboration.

Se priorizaron documentos publicados entre 2020 y 2026, revisiones sistemáticas, metaanálisis,
documentos normativos vigentes y publicaciones institucionales directamente relacionadas con la
atención primaria y los medicamentos. Se conservaron algunas fuentes anteriores cuando representaban
antecedentes conceptuales relevantes para los servicios farmacéuticos basados en atención primaria. Se
excluyeron publicaciones sin relación directa con las funciones del farmacéutico, notas de opinión sin
respaldo documental y estudios centrados exclusivamente en atención hospitalaria especializada.
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La información se organizó mediante análisis temático en cinco categorías: a) marco jurídico y
reconocimiento profesional; b) alineación con las políticas sanitarias mexicanas; c) seguridad de la
medicación y uso racional; d) adherencia y enfermedades crónicas; y e) gestión de medicamentos,
colaboración interprofesional e implementación. Debido a la heterogeneidad de las fuentes y a la
naturaleza narrativa de la revisión, no se realizó evaluación cuantitativa combinada de resultados.

3. Resultados del análisis documental

3.1 Reconocimiento jurídico y alcance real de las reformas

La Ley General de Salud reconoce a la farmacia dentro de las ramas profesionales del campo sanitario.
El artículo 79 dispone que el ejercicio de actividades profesionales en medicina, odontología,
enfermería, química, farmacia y otras áreas requiere títulos profesionales o certificados de
especialización expedidos y registrados por las autoridades competentes. Esta formulación es relevante
porque confirma que las actividades farmacéuticas profesionales deben sustentarse en formación
académica reconocida y no pueden reducirse a una función comercial.

El alcance de esta disposición debe interpretarse con precisión. El reconocimiento legal no equivale
automáticamente a una reforma que asigne al farmacéutico un puesto clínico obligatorio en cada centro
de salud. Tampoco define con detalle sus atribuciones en conciliación, seguimiento farmacoterapéutico,
prescripción colaborativa o educación sanitaria. Por tanto, el marco jurídico ofrece legitimidad, pero la
incorporación operativa requiere normas, manuales, perfiles laborales y modelos de atención que
delimiten responsabilidades y mecanismos de coordinación.

Esta distinción es importante para evitar que el argumento del artículo dependa de una supuesta
obligación legal inexistente. La propuesta de integración se sostiene mejor al combinar tres elementos:
el reconocimiento de la farmacia como profesión sanitaria, los objetivos públicos relacionados con
medicamentos y calidad de la atención, y la evidencia de que los servicios farmacéuticos pueden
contribuir a resolver problemas concretos del primer nivel.

3.2 Correspondencia con el Programa Sectorial de Salud 2025-2030

El Programa Sectorial de Salud 2025-2030 plantea objetivos directamente vinculados con el campo
farmacéutico: garantizar la entrega oportuna de medicamentos e insumos, incrementar la capacidad
resolutiva y la calidad, mejorar la prevención y fortalecer la integración del sistema. La entrega oportuna
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es indispensable, pero no suficiente. Para lograr resultados sanitarios, el acceso debe acompañarse de
selección apropiada, conservación adecuada, dispensación informada, vigilancia de riesgos y
seguimiento del tratamiento.

Desde esta perspectiva, la participación del farmacéutico puede contribuir a que los objetivos
programáticos se traduzcan en procesos verificables. En el acceso, puede apoyar el análisis de consumos,
la rotación de existencias y la prevención de pérdidas. En la calidad, puede revisar tratamientos, detectar
riesgos y documentar intervenciones. En promoción y prevención, puede educar sobre automedicación,
antibióticos, conservación, dispositivos de administración y signos de alarma. En integración del
sistema, puede facilitar la conciliación de medicamentos entre niveles de atención.

La política pública también enfatiza la gratuidad y la atención de personas sin seguridad social. En este
grupo, la continuidad farmacoterapéutica puede verse afectada por cambios de unidad, surtimiento
incompleto, dificultades de comprensión, barreras geográficas y coexistencia de tratamientos prescritos
en distintos servicios. La gestión centrada exclusivamente en la entrega no identifica estos problemas.
Un servicio farmacéutico clínico y comunitario puede convertir el contacto con el usuario en una
oportunidad de evaluación y educación.

3.3 Seguridad de la medicación y uso racional

La seguridad de la medicación es uno de los argumentos más sólidos para integrar al farmacéutico. Los
errores ambulatorios pueden relacionarse con selección inadecuada, dosis incorrectas, duplicidades,
interacciones, contraindicaciones, omisiones, instrucciones ambiguas, problemas de administración y
falta de seguimiento. Una revisión sistemática sobre seguridad de la medicación en atención primaria
encontró gran heterogeneidad en definiciones y resultados, aunque confirmó que las poblaciones de alto
riesgo —en particular adultos mayores y personas con polifarmacia— concentran buena parte de los
problemas estudiados (Young et al., 2022).

Una revisión posterior de entornos ambulatorios identificó factores vinculados con los pacientes, los
profesionales, la comunicación, los sistemas de información y la organización del trabajo. También
señaló que las intervenciones para disminuir errores son diversas y que su evaluación requiere
indicadores más consistentes (Naseralallah et al., 2023). Estos hallazgos apoyan un enfoque sistémico:
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el error no debe atribuirse únicamente a una persona, sino analizarse dentro del circuito completo del
medicamento.

Las funciones farmacéuticas pertinentes incluyen validación técnica de la prescripción, revisión de
alergias e interacciones, identificación de duplicidades, ajuste y comunicación de discrepancias,
educación sobre dosis y duración, evaluación del uso de dispositivos, detección de reacciones adversas
y derivación al médico cuando exista riesgo. El farmacéutico no sustituye el diagnóstico ni la
prescripción médica; agrega una barrera de seguridad especializada en farmacoterapia.

La OPS publicó en 2024 una herramienta para evaluar la calidad de los servicios farmacéuticos basados
en atención primaria. Sus áreas incluyen atención farmacéutica, aseguramiento de la calidad, gestión,
recursos humanos e investigación. La existencia de indicadores específicos confirma que los servicios
farmacéuticos deben considerarse parte integral del sistema y no un componente accesorio. En México,
estos indicadores podrían adaptarse para medir intervenciones, problemas detectados, aceptaciones por
el equipo, adherencia, eventos adversos, satisfacción y continuidad terapéutica.

El uso racional también implica seleccionar medicamentos conforme a evidencia, necesidades
prioritarias y disponibilidad institucional. El Compendio Nacional de Insumos para la Salud orienta la
selección en las instituciones públicas. No obstante, la aplicación cotidiana requiere profesionales
capaces de interpretar indicaciones, restricciones, presentaciones, condiciones de almacenamiento y
alternativas terapéuticas. La participación farmacéutica puede articular la política de selección con la
práctica clínica y la gestión local.

3.4 Enfermedades crónicas, polifarmacia y adherencia

Las enfermedades crónicas generan una demanda sostenida en el primer nivel. Diabetes, hipertensión,
dislipidemia, asma, enfermedad pulmonar obstructiva crónica y padecimientos cardiovasculares suelen
requerir tratamientos prolongados, múltiples medicamentos y ajustes periódicos. La adherencia no
depende solamente de la voluntad: intervienen la comprensión, los efectos adversos, la complejidad de
la pauta, el costo indirecto, el acceso, las creencias, el apoyo familiar y la relación con los servicios.

Las intervenciones lideradas por farmacéuticos suelen incluir educación individual, revisión de
medicamentos, recordatorios, seguimiento presencial o remoto y coordinación con el prescriptor. Una
revisión sistemática de ensayos controlados publicada en 2025 encontró que 18 de 26 estudios reportaron
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una asociación significativa entre intervenciones farmacéuticas y mayor adherencia en enfermedades
crónicas, aunque la heterogeneidad y el riesgo de sesgo obligan a interpretar los resultados con cautela
(Farhana et al., 2025).

También existe evidencia de beneficio en condiciones específicas. En tratamientos hipolipemiantes, un
metaanálisis observó mejor adherencia en los grupos con intervención farmacéutica, aunque el efecto
sobre desenlaces clínicos permaneció menos claro (Oñatibia-Astibia et al., 2021). Esta diferencia entre
mejorar conductas de uso y demostrar resultados clínicos duros es relevante: los programas mexicanos
deberán evaluar no solo actividades realizadas, sino control clínico, hospitalizaciones, eventos adversos
y calidad de vida.

El farmacéutico puede identificar barreras mediante entrevistas breves, simplificar la información,
elaborar esquemas horarios, revisar técnicas de inhalación o aplicación, detectar medicamentos que el
paciente dejó de tomar y comunicar discrepancias al equipo. En personas con polifarmacia, la revisión
periódica es útil para reconocer tratamientos sin indicación vigente, duplicidades y riesgos
acumulativos. Estas acciones son particularmente valiosas durante transiciones entre hospital, consulta
de especialidad y centro de salud.

3.5 Gestión técnica, acceso y continuidad

El desabasto y la entrega incompleta afectan la continuidad terapéutica, pero también existen pérdidas
por caducidad, almacenamiento inadecuado, errores de inventario y patrones de consumo no analizados.
La formación farmacéutica permite integrar información clínica y logística para estimar necesidades,
priorizar medicamentos esenciales, vigilar condiciones de conservación y proponer medidas ante
variaciones de demanda.

La función logística no debe oponerse a la clínica. Ambas son complementarias. Una gestión eficiente
garantiza disponibilidad; la atención farmacéutica procura que el producto disponible sea apropiado y
se utilice correctamente. Separar por completo estos componentes puede producir dos extremos:
almacenes organizados sin seguimiento del paciente, o intervenciones clínicas sin medicamentos
suficientes. El modelo de primer nivel necesita una visión integrada.

El farmacéutico también puede contribuir a la farmacovigilancia y tecnovigilancia, al reporte de
sospechas de reacciones adversas, errores de medicación, falta de efectividad y problemas de calidad.