MÁS ALLÁ DE LA CALIFICACIÓN:
LA RETROALIMENTACIÓN PEDAGÓGICA
COMO PRÁCTICA HUMANIZADORA DE LA
EVALUACIÓN ESCOLAR

BEYOND GRADING: PEDAGOGICAL FEEDBACK AS A

HUMANIZING PRACTICE IN SCHOOL ASSESSMENT

Alix Yaneth Montaño Oñate

Universidad Pedagógica Experimental Libertador, Venezuela
pág. 6087
DOI
: https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10 i4.25568
Más Allá de la Calificación: La Retroalimentación Pedagógica como
Práctica Humanizadora de la Evaluación Escolar

Alix Yaneth Montaño Oñate
1
carolmorelamirandaatencio@gmail.com

https://orcid.org/0009-0004-7071-2844

Universidad Pedagógica Experimental Libertador UPEL

Venezuela

RESUMEN

La evaluación escolar ha estado tradicionalmente asociada a procesos de medición y calificación que
privilegian la certificación de resultados sobre la comprensión de los aprendizajes. Esta realidad ha
generado la necesidad de repensar las prácticas evaluativas desde enfoques que favorezcan el desarrollo
integral de los estudiantes y fortalezcan el sentido pedagógico de la evaluación. El presente artículo
tiene como propósito analizar la retroalimentación pedagógica como una práctica humanizadora de la
evaluación escolar, a partir de una reflexión teórica sustentada en los aportes de la evaluación formativa,
la pedagogía humanista y los estudios sobre calidad educativa. Metodológicamente, se enmarca en un
enfoque cualitativo de carácter teórico-reflexivo, apoyado en la revisión documental y el análisis crítico
de literatura especializada. Los resultados evidencian que la cultura de la calificación continúa
condicionando numerosas prácticas escolares, limitando las posibilidades formativas de la evaluación.
Asimismo, se reconoce que la retroalimentación constituye el núcleo de la evaluación formativa al
favorecer procesos de autorregulación, reflexión y mejora continua. Se concluye que la
retroalimentación pedagógica trasciende la simple comunicación de resultados para convertirse en una
mediación ética y pedagógica que fortalece los vínculos educativos, promueve la participación activa
de los estudiantes y contribuye a la construcción de una educación más humana, inclusiva y orientada
al aprendizaje significativo.

Palabras clave: calidad educativa; evaluación formativa; pedagogía humanista; retroalimentación
pedagógica; transformación educativa

1 Autor principal

Correspondencia:
carolmorelamirandaatencio@gmail.com
pág. 6088
Beyond Grading: Pedagogical Feedback as a Humanizing Practice in

School Assessment

ABSTRACT

School assessment has traditionally been associated with measurement and grading processes that

prioritize the certification of outcomes over the
understanding of learning processes. This reality has
generated the need to rethink assessment practices through approaches that promote students’ holistic

development and strengthen the pedagogical meaning of assessment. The purpose of this article is to

analyze pedagogical feedback as a humanizing practice of school assessment through a theoretical

reflection grounded in formative assessment, humanistic pedagogy, and educational quality studies.

Methodologically, the study adopts a qualitative theoretical
-reflective approach supported by
documentary review and critical analysis of specialized literature. The findings reveal that grading

culture continues to shape many school practices, limiting the formative potential of assessment.

Likewise, pedagogical f
eedback is identified as the core element of formative assessment because it
fosters self
-regulation, reflection, and continuous improvement processes. It is concluded that
pedagogical feedback goes beyond merely communicating results and becomes an ethica
l and
pedagogical mediation that strengthens educational relationships, encourages students’ active

participation, and contributes to the construction of a more human, inclusive, and meaningful learning
-
oriented education.

Keywords: educational quality; educational transformation; formative assessment; humanistic
pedagogy; pedagogical feedback.

Artículo recibido 20 junio 2026

Aceptado para publicación: 20 julio 2026
pág. 6089
INTRODUCCIÓN

La evaluación escolar constituye una de las prácticas pedagógicas con mayor incidencia en los procesos
de enseñanza y aprendizaje. A través de ella se valoran avances, se identifican dificultades y se toman
decisiones orientadas a favorecer el desarrollo de los estudiantes. Sin embargo, más allá de su función
técnica, la evaluación refleja concepciones sobre el conocimiento, el aprendizaje y el papel que
desempeñan docentes y estudiantes dentro de la experiencia educativa. Por esta razón, las
transformaciones que experimenta la educación contemporánea han impulsado una revisión crítica de
los modelos evaluativos tradicionales y de su capacidad para responder a las necesidades formativas de
los sujetos en contextos cada vez más complejos y diversos.

A pesar de los avances alcanzados en materia pedagógica durante las últimas décadas, en numerosos
escenarios educativos persisten prácticas evaluativas centradas en la medición de resultados, la
asignación de calificaciones y la certificación del rendimiento académico. Esta lógica, heredada de
modelos educativos de carácter transmisivo, ha contribuido a consolidar una cultura de la calificación
donde el valor del aprendizaje suele asociarse a una cifra o valoración numérica, dejando en un segundo
plano la comprensión de los procesos que viven los estudiantes durante su formación. Como
consecuencia, la evaluación corre el riesgo de convertirse en un mecanismo de control más que en una
oportunidad para aprender.

La preocupación por esta situación ha sido ampliamente abordada por la literatura especializada. Black
y Wiliam (1998) demostraron que las prácticas de evaluación formativa tienen efectos positivos en el
aprendizaje cuando la información obtenida se utiliza para retroalimentar los procesos de enseñanza y
favorecer la mejora continua. De manera similar, Hattie y Timperley (2007) identificaron la
retroalimentación como uno de los factores con mayor impacto en el rendimiento académico, al permitir
que los estudiantes comprendan dónde se encuentran, hacia dónde deben avanzar y cuáles acciones
pueden realizar para alcanzar sus metas de aprendizaje. Estos planteamientos han contribuido a
desplazar progresivamente la atención desde la evaluación entendida como medición hacia la
evaluación concebida como acompañamiento pedagógico.
pág. 6090
En América Latina, la discusión sobre la evaluación ha cobrado especial relevancia en el marco de las
políticas orientadas al fortalecimiento de la calidad educativa. Organismos internacionales como la
UNESCO (2021) han insistido en la necesidad de promover sistemas educativos inclusivos, equitativos
y centrados en el aprendizaje, donde la evaluación favorezca el desarrollo integral de los estudiantes y
contribuya a reducir brechas de desigualdad. No obstante, diversas investigaciones continúan
evidenciando tensiones entre los discursos institucionales y las prácticas que se desarrollan en las aulas,
particularmente en lo relacionado con la implementación de procesos de retroalimentación formativa y
la participación activa de los estudiantes en la evaluación de sus propios aprendizajes.

En este escenario, la retroalimentación pedagógica emerge como un componente esencial para
resignificar la evaluación escolar. Más que comunicar aciertos o errores, la retroalimentación constituye
una mediación que favorece la reflexión, fortalece la autonomía y orienta la construcción de
aprendizajes significativos. Desde esta perspectiva, evaluar implica dialogar, comprender procesos,
reconocer potencialidades y acompañar trayectorias de aprendizaje diversas. Se trata de una visión que
desplaza el énfasis desde la calificación hacia el crecimiento personal y académico de los estudiantes.

Esta comprensión encuentra respaldo en los aportes de la pedagogía humanista, la cual reconoce a la
persona como centro del proceso educativo. Autores como Rogers (1983), Freire (1997) y Maslow
(1991) coinciden en señalar que la educación debe favorecer el desarrollo integral del ser humano,
promoviendo la autonomía, la participación, el pensamiento crítico y la construcción de sentido. Desde
esta mirada, la evaluación adquiere una dimensión ética que trasciende la simple valoración de
resultados para convertirse en una práctica orientada al reconocimiento de las capacidades, experiencias
y posibilidades de cada estudiante.

La reflexión que se presenta en este artículo surge en el contexto de una investigación doctoral en
desarrollo sobre evaluación formativa y calidad educativa en educación básica primaria, cuyo interés
se orienta hacia la comprensión de las prácticas evaluativas contemporáneas y sus posibilidades de
transformación. En este marco, la retroalimentación pedagógica se reconoce como una categoría de
especial relevancia debido a su potencial para fortalecer el aprendizaje, humanizar las relaciones
pedagógicas y promover culturas evaluativas más participativas y reflexivas.
pág. 6091
En consecuencia, el propósito de este artículo es analizar la retroalimentación pedagógica como práctica
humanizadora de la evaluación escolar, a partir de una reflexión teórica sustentada en aportes
provenientes de la evaluación formativa, la pedagogía humanista y los estudios contemporáneos sobre
calidad educativa. Se busca contribuir a la comprensión de la retroalimentación como una mediación
pedagógica capaz de transformar las prácticas evaluativas tradicionales y favorecer procesos educativos
más inclusivos, reflexivos y centrados en el desarrollo integral de los estudiantes.

METODOLOGÍA

El presente artículo se desarrolla desde un enfoque cualitativo, sustentado en la reflexión teórica y el
análisis documental como estrategias para la construcción de conocimiento educativo. Este tipo de
aproximación permite interpretar críticamente conceptos, categorías y planteamientos provenientes de
diversas corrientes pedagógicas, con el propósito de generar comprensiones que contribuyan a la
transformación de las prácticas evaluativas contemporáneas.

La reflexión surge en el marco de una investigación doctoral en desarrollo orientada al estudio de la
evaluación formativa y su relación con la calidad educativa en educación básica primaria. No obstante,
el presente trabajo no expone resultados empíricos de dicha investigación, sino que deriva de ella una
discusión conceptual centrada en la retroalimentación pedagógica como práctica humanizadora de la
evaluación escolar. En consecuencia, el artículo se configura como un estudio de naturaleza teórico-
reflexiva, cuyo interés se orienta hacia el análisis crítico de una categoría específica vinculada al campo
de la evaluación educativa.

El proceso metodológico se apoyó en la revisión, selección y análisis de literatura científica relacionada
con la evaluación formativa, la retroalimentación pedagógica, la pedagogía humanista y la calidad
educativa. Para ello se consultaron libros, artículos científicos, tesis doctorales, documentos de
organismos internacionales y fuentes académicas especializadas que abordan las transformaciones
contemporáneas de la evaluación y sus implicaciones para la formación integral de los estudiantes.

La información recopilada fue sometida a un proceso de lectura analítica e interpretación crítica,
orientado a identificar convergencias, tensiones y aportes conceptuales entre los diferentes autores
consultados. Este ejercicio permitió organizar la discusión en torno a cuatro ejes temáticos: la cultura
de la calificación en la escuela contemporánea, la retroalimentación como núcleo de la evaluación
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formativa, los aportes de la pedagogía humanista a la evaluación y la retroalimentación pedagógica
como mediación para la transformación educativa.

Desde el punto de vista epistemológico, el artículo se inscribe en una perspectiva interpretativa, la cual
reconoce que los fenómenos educativos adquieren significado a partir de las experiencias, interacciones
y construcciones sociales de los sujetos. En este sentido, la reflexión desarrollada busca aportar
elementos de comprensión que favorezcan la revisión crítica de las prácticas evaluativas y contribuyan
al fortalecimiento de procesos educativos más inclusivos, participativos y centrados en el desarrollo
humano.

Finalmente, el rigor académico del trabajo se sustenta en la utilización de fuentes científicas
reconocidas, la coherencia entre los planteamientos teóricos analizados y la argumentación desarrollada
a lo largo de la discusión, procurando ofrecer una interpretación fundamentada y pertinente para el
campo de la educación y la evaluación escolar.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

La cultura de la calificación en la escuela contemporánea

La evaluación escolar ha estado históricamente vinculada a procesos de medición, clasificación y
certificación de los aprendizajes. Durante décadas, las instituciones educativas consolidaron sistemas
centrados en la obtención de calificaciones como principal evidencia del desempeño estudiantil,
otorgando a la nota un lugar predominante dentro de la experiencia escolar. Como consecuencia, la
evaluación terminó asociándose con mecanismos de control académico que, en muchos casos, redujeron
la complejidad del aprendizaje humano a expresiones numéricas o valorativas.

Esta tradición evaluativa ha contribuido a la construcción de una cultura de la calificación que continúa
presente en numerosos contextos educativos. En ella, el interés principal suele concentrarse en
determinar cuánto sabe un estudiante al finalizar un proceso de enseñanza, relegando a un segundo
plano la comprensión de cómo aprende, cuáles dificultades enfrenta y qué acciones podrían favorecer
su progreso. Desde esta lógica, la evaluación se convierte en un evento aislado que verifica resultados,
más que en un proceso permanente de acompañamiento pedagógico.

Diversos autores han cuestionado esta visión reduccionista de la evaluación. Perrenoud (2008) advierte
que los sistemas educativos han privilegiado históricamente funciones selectivas y certificadoras,
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generando prácticas que clasifican a los estudiantes según sus desempeños sin ofrecer necesariamente
oportunidades para la mejora. De manera similar, Santos Guerra (2017) plantea que la obsesión por
medir puede desvirtuar el sentido pedagógico de la evaluación, especialmente cuando las decisiones
educativas se sustentan exclusivamente en indicadores cuantitativos.

Estas reflexiones adquieren especial relevancia en un contexto donde las demandas sociales hacia la
educación son cada vez más complejas. Las escuelas contemporáneas no solamente están llamadas a
transmitir conocimientos disciplinares; también deben contribuir al desarrollo del pensamiento crítico,
la formación ética, la convivencia democrática, la resolución de problemas y la construcción de
proyectos de vida. Evaluar estos procesos exige enfoques que trasciendan la simple comprobación de
contenidos y permitan comprender dimensiones más amplias del desarrollo humano.

La permanencia de culturas evaluativas centradas en la calificación produce efectos significativos en la
experiencia de estudiantes y docentes. En los estudiantes puede generar ansiedad, temor al error,
dependencia de la aprobación externa y una concepción instrumental del aprendizaje, donde el objetivo
principal consiste en obtener una nota favorable. En los docentes, por su parte, suele reforzar dinámicas
administrativas orientadas al registro y reporte de resultados, limitando las posibilidades de utilizar la
evaluación como herramienta para comprender y acompañar los procesos de aprendizaje.

Esta situación resulta particularmente contradictoria si se considera que la evaluación constituye uno
de los instrumentos pedagógicos con mayor potencial transformador dentro de la escuela. Cuando se
utiliza exclusivamente para emitir juicios o asignar calificaciones, pierde gran parte de su capacidad
para orientar decisiones, favorecer la reflexión y promover mejoras en los procesos educativos. Por el
contrario, cuando se concibe como una fuente permanente de información sobre el aprendizaje, se
convierte en un recurso fundamental para fortalecer la enseñanza y atender las necesidades reales de los
estudiantes.

La discusión contemporánea sobre evaluación educativa ha comenzado precisamente a cuestionar el
predominio de esta cultura de la calificación. Cada vez más investigaciones coinciden en señalar que la
calidad de los aprendizajes no depende únicamente de los resultados obtenidos, sino también de las
oportunidades que tienen los estudiantes para comprender sus avances, reconocer sus dificultades y
participar activamente en la construcción de nuevos conocimientos.
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Desde esta perspectiva, el desafío no consiste en eliminar la valoración del desempeño académico, sino
en resignificarla dentro de procesos más amplios de acompañamiento y formación.

En consecuencia, la transformación de la evaluación escolar requiere desplazar progresivamente el
énfasis desde la lógica de la calificación hacia una lógica centrada en el aprendizaje. Este tránsito supone
reconocer que las notas representan apenas una parte de la información disponible sobre el desarrollo
de los estudiantes y que la función más valiosa de la evaluación radica en su capacidad para orientar el
crecimiento académico, personal y social de quienes participan en el proceso educativo. Es
precisamente en este punto donde la retroalimentación pedagógica adquiere un papel central, al
constituirse en el mecanismo que permite convertir la información evaluativa en oportunidades
concretas para aprender y mejorar.

ILUSTRACIONES, TABLAS Y FIGURAS

Tabla 1 De la cultura de la calificación a la retroalimentación pedagógica como práctica humanizadora

Aspecto
Cultura de la calificación Evaluación formativa con
retroalimentación humanizadora

Finalidad principal
Medir y certificar resultados Comprender y mejorar los procesos de
aprendizaje

Papel del estudiante
Receptor pasivo de juicios
evaluativos

Participante activo de su proceso de
aprendizaje

Concepción del error
Evidencia de fracaso o
insuficiencia

Oportunidad para aprender y progresar

Función del docente
Calificador y verificador de
desempeños

Mediador, orientador y acompañante
pedagógico

Tipo de información
generada

Puntajes, notas o niveles de
desempeño

Información descriptiva para la mejora
continua

Relación pedagógica
Vertical y centrada en el control Dialógica, participativa y reflexiva
Impacto en el
aprendizaje

Orientado al rendimiento
académico

Orientado al desarrollo integral del
estudiante

Visión de calidad
educativa

Asociada principalmente a
resultados cuantificables

Asociada al crecimiento humano y al
aprendizaje significativo

Fuente: Elaboración propia a partir de Perrenoud (2008), Black y Wiliam (1998), Hattie y Timperley (2007), Santos Guerra
(2017) y Freire (2005).
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CONCLUSIONES

La reflexión desarrollada permite reconocer que la evaluación escolar continúa enfrentando importantes
desafíos derivados de la persistencia de prácticas centradas en la calificación y la medición de
resultados. Aunque estas funciones forman parte de los sistemas educativos, su predominio ha
contribuido a limitar las posibilidades pedagógicas de la evaluación, reduciendo con frecuencia la
complejidad de los procesos de aprendizaje a expresiones numéricas que ofrecen una comprensión
parcial del desarrollo de los estudiantes.

El análisis de la literatura especializada evidencia que la evaluación formativa representa una alternativa
pertinente para resignificar el sentido de la evaluación en los contextos escolares contemporáneos.
Desde esta perspectiva, la evaluación deja de concebirse como un mecanismo de control para
convertirse en un proceso permanente de acompañamiento que proporciona información valiosa para
orientar la enseñanza y favorecer la mejora continua de los aprendizajes.

Asimismo, se concluye que la retroalimentación constituye el núcleo dinamizador de la evaluación
formativa. Su valor pedagógico no radica únicamente en comunicar resultados, sino en ofrecer
orientaciones significativas que permitan a los estudiantes comprender sus avances, identificar
oportunidades de mejora y asumir un papel activo en la construcción de sus aprendizajes. Cuando la
retroalimentación es oportuna, pertinente y contextualizada, favorece procesos de autorregulación,
fortalece la motivación y promueve experiencias educativas más conscientes y reflexivas.

Desde la perspectiva humanista, la evaluación adquiere una dimensión ética que trasciende los
procedimientos técnicos e instrumentales. Evaluar implica reconocer al estudiante como sujeto de
dignidad, capacidades y potencialidades, lo que exige prácticas pedagógicas fundamentadas en el
respeto, el diálogo y la comprensión de las particularidades humanas. En este sentido, la
retroalimentación pedagógica emerge como una práctica humanizadora capaz de fortalecer los vínculos
educativos y contribuir a la formación integral de las personas.

Finalmente, se plantea que avanzar hacia una educación de mayor calidad requiere transformar las
culturas evaluativas presentes en las instituciones escolares. Más allá de la asignación de calificaciones,
la evaluación debe constituirse en una experiencia formativa que acompañe el crecimiento académico,
personal y social de los estudiantes.
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En consecuencia, la retroalimentación pedagógica se configura como una mediación fundamental para
promover procesos educativos más inclusivos, participativos y coherentes con los principios de una
educación centrada en el ser humano.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

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Black, P., & Wiliam, D. (1998).
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Perrenoud, P. (2008). La evaluación de los alumnos: De la producción de la excelencia a la regulación
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Santos Guerra, M. A. (2017). La gallina no es un águila defectuosa: Organización, liderazgo y
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UNESCO.

Wiliam, D. (2011). Embedded formative assessment. Solution Tree Press.