MENINGIOMA ESFENOORBITARIO
INFILTRATIVO GRADO 3 DE LA OMS:
REVISIÓN DE LA LITERATURA, HALLAZGOS
IMAGENOLÓGICOS Y REPORTE DE CASO
WHO GRADE 3 INFILTRATIVE SPHENO-ORBITAL
MENINGIOMA: LITERATURE REVIEW, IMAGING FINDINGS,
AND CASE REPORT
María Belén Medina Rodríguez
Universidad San Francisco de Quito, Ecuador
Clara Hilda Guerrero Analuisa
JB Laboratorios de diagnóstico clínico, Ecuador
Gabriel Alexander Aguilar Vallejo
Investigador independiente, Ecuador
Gabriela Elizabeth Saitama Calle
Hospital de Especialidades de las Fuerzas Armadas N°1, Ecuador
Daniela Karina Guerrón Revelo
Universidad San Francisco de Quito, Ecuador

pág. 6215
DOI: https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i4.25575
Meningioma Esfenoorbitario Infiltrativo Grado 3 de la OMS:
Revisión de la Literatura, Hallazgos Imagenológicos y Reporte de Caso
María Belén Medina Rodríguez1
mabelenmr@gmail.com
https://orcid.org/0000-0003-1085-3317
Universidad San Francisco de Quito
Ecuador
Clara Hilda Guerrero Analuisa
dra.chguerrero@gmail.com
https://orcid.org/0009-0002-3368-8529
JB Laboratorios de diagnóstico clínico
Ecuador
Gabriel Alexander Aguilar Vallejo
gabox0710@gmail.com
https://orcid.org/0009-0009-6412-7856
Investigador independiente
Ecuador
Gabriela Elizabeth Saritama Calle
fridahcam283@yahoo.com
https://orcid.org/0009-0005-9595-6623
Hospital de Especialidades de las
Fuerzas Armadas N°1
Ecuador
Daniela Karina Guerrón Revelo
https://orcid.org/0009-0009-2793-6320
Universidad San Francisco de Quito
Ecuador
RESUMEN
Los meningiomas esfeno orbitarios constituyen una variante poco frecuente de los meningiomas de la
base del cráneo, caracterizados por la infiltración del ala mayor del esfenoides, compromiso orbitario e
hiperostosis progresiva. Aunque la mayoría corresponden a tumores grado 1 de la Organización
Mundial de la Salud (OMS), las variantes de alto grado representan un hallazgo excepcional y se asocian
con comportamiento biológico agresivo, mayor recurrencia y peor pronóstico. Se presenta el caso de
una mujer de 45 años con cefalea progresiva de siete años de evolución y proptosis ocular derecha de
aparición insidiosa. La tomografía computarizada evidenció una lesión ósea expansiva con hiperostosis
del ala mayor del esfenoides y hueso temporal derechos, condicionando reducción del volumen orbitario
y desplazamiento del contenido intraorbitario. La resonancia magnética demostró importante
engrosamiento óseo con intenso realce dural y edema vasogénico frontotemporal adyacente,
planteándose como principales diagnósticos diferenciales un meningioma esfenoorbitario de alto grado
y un osteosarcoma. La paciente fue sometida a resección quirúrgica mediante abordaje órbito-
cigomático con descompresión orbitaria y apertura del canal óptico. El estudio histopatológico confirmó
un meningioma transicional infiltrativo grado 3 de la OMS con compromiso de los márgenes
quirúrgicos, indicándose radioterapia adyuvante. Este caso resalta el papel fundamental de la tomografía
computarizada y de la resonancia magnética para caracterizar el compromiso óseo, la extensión
intraorbitaria y la infiltración dural, elementos indispensables para el diagnóstico diferencial, la
planificación quirúrgica y el manejo multidisciplinario de esta infrecuente entidad.
Palabras clave: meningioma esfenoorbitario; hiperostosis; base del cráneo; resonancia magnética;
tomografía computarizada; proptosis; organización mundial de la salud.
1 Autor principal
Correspondencia: mabelenmr@gmail.com

pág. 6216
WHO Grade 3 Infiltrative Spheno-orbital Meningioma: Literature Review,
Imaging Findings, and Case Report
ABSTRACT
Spheno-orbital meningiomas are uncommon skull base tumors characterized by sphenoid wing
involvement, orbital extension, and progressive hyperostosis. Although most correspond to World
Health Organization (WHO) grade 1 tumors, high-grade variants are exceedingly rare and demonstrate
aggressive biological behavior, increased recurrence rates, and poorer clinical outcomes. We report the
case of a 45-year-old woman presenting with a seven-year history of progressive headache and right-
sided proptosis. Computed tomography demonstrated an expansile hyperostotic lesion involving the
greater wing of the sphenoid and the temporal bone, resulting in orbital narrowing and displacement of
the intraorbital structures. Magnetic resonance imaging revealed marked osseous thickening associated
with diffuse dural enhancement and adjacent frontotemporal vasogenic edema. The main differential
diagnoses included high-grade spheno-orbital meningioma and primary malignant bone neoplasm. The
patient underwent right orbitozygomatic craniotomy with orbital decompression, optic canal
decompression, tumor resection, duraplasty, and cranioplasty. Histopathological examination
confirmed an infiltrative transitional WHO grade 3 meningioma with positive surgical margins.
Adjuvant radiotherapy was subsequently initiated. This report highlights the complementary role of
computed tomography and magnetic resonance imaging in assessing osseous involvement, dural
extension, and orbital invasion, facilitating accurate diagnosis, surgical planning, and multidisciplinary
management of this rare and aggressive lesion.
Keywords: spheno-orbital meningioma; hyperostosis; skull base; magnetic resonance imaging;
computed tomography; proptosis; who classification.
Artículo recibido 20 junio 2026
Aceptado para publicación: 20 julio 2026

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INTRODUCCIÓN
Los meningiomas constituyen el tumor primario extraaxial más frecuente del sistema nervioso central
y representan aproximadamente el 38 % de las neoplasias intracraneales primarias en adultos. Se
originan a partir de las células meningoteliales de las granulaciones aracnoideas y, en la mayoría de los
casos, presentan un comportamiento biológico benigno, crecimiento lento y excelente pronóstico tras
el tratamiento quirúrgico (Louis et al., 2021; Goldbrunner et al., 2021). Su incidencia aumenta con la
edad, alcanzando un pico entre la quinta y séptima décadas de la vida, con una relación mujer: hombre
cercana a 2–3:1, atribuida principalmente a la influencia hormonal y a la expresión de receptores para
progesterona en una proporción importante de estos tumores (Wiemels et al., 2010; Goldbrunner et al.,
2021).
Desde el punto de vista anatómico, los meningiomas pueden desarrollarse en cualquier región donde
exista duramadre; sin embargo, la convexidad cerebral, el seno parasagital, la hoz del cerebro y la base
del cráneo representan las localizaciones más frecuentes (Osborn, 2018). Los meningiomas del ala del
esfenoides constituyen aproximadamente el 15–20 % de todos los meningiomas intracraneales y, dentro
de este grupo, los meningiomas esfenoorbitarios representan una variante poco frecuente caracterizada
por el compromiso simultáneo del ala mayor del esfenoides, la órbita y, en muchos casos, estructuras
vecinas como el canal óptico, la fisura orbitaria superior, el seno cavernoso y la fosa temporal
(Mariniello et al., 2016; Ringel et al., 2007).
Una característica distintiva de los meningiomas esfenoorbitarios es la presencia de hiperostosis del ala
esfenoidal. Durante muchos años este hallazgo fue considerado una reacción osteoblástica secundaria
a la presencia tumoral; sin embargo, múltiples estudios histopatológicos han demostrado infiltración
directa del tejido óseo por células meningoteliales en una elevada proporción de pacientes, explicando
el engrosamiento progresivo del hueso y la elevada tasa de recurrencia local cuando la resección ósea
resulta incompleta (Pieper et al., 2011; Boari et al., 2013). El crecimiento progresivo del componente
óseo condiciona disminución del volumen orbitario y compresión de las estructuras intraorbitarias,
manifestándose clínicamente mediante proptosis lentamente progresiva, neuropatía óptica compresiva,
diplopía, disminución de la agudeza visual y cefalea de larga evolución (Schick et al., 2006; Boari et
al., 2013).

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La evaluación por imágenes constituye un pilar fundamental en el diagnóstico y planificación
terapéutica. La tomografía computarizada (TC) constituye el método de imagen de mayor utilidad para
evaluar el compromiso óseo debido a su elevada resolución espacial, permitiendo identificar con
precisión la hiperostosis, la infiltración cortical y la extensión hacia la órbita y la base del cráneo
(Osborn, 2018). Por otra parte, la resonancia magnética (RM) proporciona una caracterización superior
del componente de tejidos blandos, la infiltración dural, la extensión intracraneal, el compromiso del
seno cavernoso, del canal óptico y la relación con estructuras neurovasculares críticas. La
administración de gadolinio demuestra habitualmente intenso realce homogéneo del tumor asociado al
denominado "signo de la cola dural", considerado altamente sugestivo de meningioma, aunque no
exclusivo de esta entidad (Osborn, 2018; Goldbrunner et al., 2021).
El diagnóstico diferencial de las lesiones con hiperostosis del ala esfenoidal incluye diversas entidades
benignas y malignas. Entre ellas destacan la displasia fibrosa craneofacial, el osteoma, el osteosarcoma,
las metástasis osteoblásticas, el linfoma óseo primario, la enfermedad de Paget y otras lesiones
fibroóseas. La correlación entre los hallazgos clínicos, tomográficos y por resonancia magnética permite
orientar el diagnóstico preoperatorio; sin embargo, la confirmación definitiva continúa dependiendo del
estudio histopatológico (Osborn, 2018; WHO Classification of Tumours Editorial Board, 2021).
La quinta edición de la Clasificación de Tumores del Sistema Nervioso Central de la Organización
Mundial de la Salud (OMS, 2021) introdujo importantes modificaciones en la clasificación de los
meningiomas al integrar criterios histológicos y moleculares. En esta clasificación desaparece la
división estricta entre subtipos histológicos y grados específicos, estableciéndose que cualquier subtipo
histológico puede clasificarse como grado 1, 2 o 3 dependiendo de su comportamiento biológico y de
la presencia de determinados biomarcadores (Louis et al., 2021). Los meningiomas grado 1
corresponden a tumores de bajo riesgo con escasa actividad proliferativa y menor probabilidad de
recurrencia.
Los grado 2 incluyen lesiones con mayor índice mitótico, invasión cerebral o variantes histológicas
asociadas a comportamiento más agresivo. Finalmente, los grado 3 representan tumores francamente
malignos, definidos por la presencia de ≥20 mitosis por 10 campos de gran aumento o por alteraciones
moleculares como la mutación del promotor de TERT o la deleción homocigota de CDKN2A/B,

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independientemente del subtipo histológico, hallazgos que confieren un riesgo significativamente
mayor de recurrencia y menor supervivencia global (Louis et al., 2021; Sahm et al., 2021).
Los meningiomas grado 3 representan menos del 2 % de todos los meningiomas intracraneales y se
caracterizan por presentar crecimiento infiltrativo, elevada actividad proliferativa, recurrencia temprana
y peor pronóstico que las variantes de bajo grado (Goldbrunner et al., 2021; Nassiri et al., 2021). Su
presentación en la región esfenoorbitaria constituye una condición excepcional, descrita únicamente en
pequeñas series y reportes aislados, lo que dificulta establecer patrones clínicos e imagenológicos
específicos (Boari et al., 2013; Mariniello et al., 2016).
El tratamiento de elección continúa siendo la resección quirúrgica máxima segura, cuyo objetivo es
lograr la descompresión orbitaria y del nervio óptico, resecar el componente intracraneal y el hueso
infiltrado, preservando al mismo tiempo las estructuras neurovasculares de la base del cráneo. No
obstante, debido a la complejidad anatómica de la región esfenoorbitaria, la resección completa no
siempre es posible, por lo que la radioterapia adyuvante constituye un componente fundamental del
tratamiento en pacientes con tumores grado 2 y, especialmente, grado 3, así como en aquellos con
resección subtotal o márgenes quirúrgicos comprometidos (Goldbrunner et al., 2021; Rogers et al.,
2015).
En este contexto, se presenta el caso de un meningioma esfenoorbitario infiltrativo grado 3 de la
Organización Mundial de la Salud, confirmado mediante estudio histopatológico, con énfasis en la
correlación entre la tomografía computarizada, la resonancia magnética y los hallazgos
anatomopatológicos, así como una revisión de la literatura enfocada en las características clínicas,
imagenológicas y terapéuticas de esta infrecuente entidad.
METODOLOGÍA
La información clínica fue obtenida a partir de la revisión retrospectiva de la historia clínica electrónica,
los informes quirúrgicos, los estudios anatomopatológicos y los exámenes de imagen realizados durante
la atención hospitalaria.
Se efectuó además una revisión narrativa de la literatura mediante búsqueda sistemática en las bases de
datos PubMed, Scopus, Embase y Google Scholar, priorizando publicaciones de los últimos diez años
relacionadas con meningioma esfenoorbitario, clasificación OMS 2021, hiperostosis craneal,

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tomografía computarizada, resonancia magnética y tratamiento quirúrgico. Se incluyeron revisiones
sistemáticas, metaanálisis, series de casos y guías internacionales relevantes, con énfasis en la
correlación clínico-radiológica e histopatológica.
Presentación del Caso
Paciente femenina de 45 años, ecuatoriana, residente en Quito, dedicada a quehaceres domésticos, sin
antecedentes patológicos personales ni familiares de relevancia.
Acudió a valoración por Neurología debido a un cuadro clínico de aproximadamente siete años de
evolución caracterizado por cefalea holocraneana de tipo opresivo, inicialmente esporádica, sin náuseas,
vómito u otros síntomas neurológicos asociados. Durante los dos años previos a la consulta, la cefalea
presentó incremento progresivo en su frecuencia e intensidad. Adicionalmente, la paciente refirió
aparición insidiosa de proptosis del ojo derecho aproximadamente un año antes de su evaluación
especializada, sin diplopía, disminución de la agudeza visual ni limitación de la motilidad ocular.
Como parte del estudio diagnóstico se realizó tomografía computarizada (TC) de cráneo, la cual
evidenció una lesión expansiva de predominio óseo que comprometía el ala mayor del esfenoides y la
región temporal derecha, condicionando disminución del volumen de la cavidad orbitaria con
desplazamiento anterior del globo ocular y de las estructuras intraorbitarias, produciendo proptosis
ipsilateral. Se observó además edema vasogénico adyacente en el lóbulo frontotemporal derecho, sin
evidencia de hemorragia ni hidrocefalia. Debido a las características de la lesión se recomendó su mejor
caracterización mediante resonancia magnética (RM) cerebral con administración de medio de
contraste.
Las reconstrucciones tridimensionales de la TC demostraron un marcado engrosamiento e irregularidad
del ala mayor del esfenoides, del borde orbitario lateral y del hueso temporal derechos, con prominencia
del componente óseo hacia la cavidad orbitaria, responsable de la disminución del espacio intraorbitario
y del desplazamiento del contenido orbitario. No se identificaron alteraciones del arco cigomático, del
resto del reborde orbitario ni de la articulación temporomandibular (Figura 1).
La resonancia magnética cerebral simple y contrastada confirmó un importante engrosamiento del ala
mayor y menor del esfenoides derecho, asociado a una lesión expansiva de origen óseo con extensión
hacia la región temporal, que condicionaba desplazamiento de las estructuras intraconales y del globo

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ocular derecho. Tras la administración de gadolinio se evidenció intenso realce de la duramadre
adyacente en la región temporal y del ala esfenoidal, con extensión hacia la convexidad frontal
ipsilateral, compatible con infiltración dural. Adicionalmente, se observó una extensa área hiperintensa
en secuencias T2 y FLAIR localizada en el lóbulo temporal derecho, con extensión hacia el hipocampo
y la región frontobasal bilateral, correspondiente a edema vasogénico asociado (Figura 2).
Considerando los hallazgos clínicos e imagenológicos, se planteó como principal posibilidad
diagnóstica un meningioma esfenoorbitario, aunque debido al marcado compromiso óseo y al
comportamiento infiltrativo de la lesión también se consideraron como diagnósticos diferenciales un
osteosarcoma y otras neoplasias primarias de la base del cráneo.
La paciente fue sometida a tratamiento quirúrgico mediante abordaje órbito-cigomático derecho,
realizándose disección interfascial, descompresión de la órbita, apertura del canal óptico derecho,
resección del componente tumoral temporal, duroplastia y craneoplastia. El procedimiento permitió una
adecuada descompresión de las estructuras orbitarias y la resección macroscópica de la lesión accesible,
sin complicaciones intraoperatorias.
Durante el período postoperatorio permaneció bajo vigilancia en la Unidad de Cuidados Intensivos,
donde presentó evolución clínica favorable, sin déficit neurológico nuevo ni complicaciones inmediatas
relacionadas con el procedimiento quirúrgico.
El estudio anatomopatológico de la pieza quirúrgica, procesada mediante tinción de hematoxilina-
eosina, demostró infiltración del hueso temporal por una neoplasia meningotelial con patrón
transicional y características histológicas de alto grado, estableciéndose el diagnóstico definitivo de
meningioma transicional infiltrativo grado 3 de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Asimismo,
se informó compromiso de los márgenes quirúrgicos por infiltración tumoral.
Con base en los hallazgos histopatológicos y el elevado riesgo de recurrencia asociado a este tipo de
lesiones, la paciente fue valorada por el servicio de Oncología Radioterápica, indicándose tratamiento
adyuvante con radioterapia y seguimiento clínico e imagenológico periódico.

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DISCUSIÓN
Los meningiomas esfenoorbitarios constituyen una variante poco frecuente de los meningiomas de la
base del cráneo y representan una pequeña proporción de los tumores que comprometen el ala del
esfenoides. Su crecimiento suele ser lento y la mayoría corresponden a lesiones grado 1 de la
Organización Mundial de la Salud (OMS). En contraste, las variantes de alto grado son
excepcionalmente raras y presentan un comportamiento biológico considerablemente más agresivo,
caracterizado por infiltración ósea extensa, mayor índice proliferativo, recurrencia temprana y menor
supervivencia libre de enfermedad (Louis et al., 2021; Goldbrunner et al., 2021). El caso presentado
resulta de particular interés debido a la confirmación histopatológica de un meningioma transicional
infiltrativo grado 3, una entidad escasamente documentada en la literatura.
La manifestación clínica predominante de los meningiomas esfenoorbitarios deriva del compromiso
progresivo de la órbita y de las estructuras neurovasculares adyacentes. La proptosis constituye el signo
más frecuente y puede presentarse hasta en el 90 % de los pacientes, seguida de cefalea, alteraciones
visuales, diplopía y limitación de los movimientos oculares. La evolución habitualmente insidiosa
favorece un retraso diagnóstico de varios años, como ocurrió en la paciente presentada, cuyo cuadro
inició con cefalea progresiva antes del desarrollo de la proptosis. Esta evolución clínica refleja el
crecimiento lento característico de estos tumores, incluso cuando corresponden a variantes histológicas
de mayor agresividad (Mariniello et al., 2016; Schick et al., 2006).
Desde el punto de vista radiológico, la tomografía computarizada constituye el método de elección para
valorar el compromiso óseo. La hiperostosis del ala del esfenoides representa uno de los hallazgos más
característicos y actualmente se considera consecuencia de infiltración tumoral directa del hueso más
que una reacción osteoblástica secundaria. Las reconstrucciones tridimensionales permiten definir con
precisión la extensión del compromiso óseo y su relación con la cavidad orbitaria, información
indispensable para la planificación quirúrgica. En el presente caso, la TC evidenció un marcado
engrosamiento del ala esfenoidal y del hueso temporal con reducción del volumen orbitario y
desplazamiento del contenido intraorbitario, hallazgos típicos de esta entidad (Pieper et al., 2011; Boari
et al., 2013).

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La resonancia magnética complementa la evaluación tomográfica al ofrecer una mejor caracterización
del componente de tejidos blandos y de la extensión intracraneal. El intenso realce tras la administración
de gadolinio y la presencia del denominado "signo de la cola dural" constituyen hallazgos altamente
sugestivos de meningioma, aunque no exclusivos. Asimismo, la RM permite valorar el compromiso del
seno cavernoso, el canal óptico y el edema vasogénico del parénquima cerebral, aspectos que
condicionan tanto el pronóstico como la estrategia quirúrgica. En nuestra paciente, el extenso realce
dural asociado al edema frontotemporal evidenció un comportamiento infiltrativo poco habitual,
compatible con una lesión de alto grado, posteriormente corroborada mediante anatomía patológica
(Osborn, 2018; Goldbrunner et al., 2021).
El principal reto diagnóstico en este caso fue el marcado compromiso óseo, que obligó a considerar
otras neoplasias de la base del cráneo. Entre los principales diagnósticos diferenciales se incluyen la
displasia fibrosa craneofacial, el osteoma, el osteosarcoma, las metástasis osteoblásticas y el linfoma
óseo primario (Tabla 1). La displasia fibrosa suele presentarse en pacientes más jóvenes y muestra el
clásico patrón de "vidrio esmerilado" en la tomografía computarizada, mientras que el osteosarcoma
generalmente produce destrucción cortical agresiva y una reacción perióstica evidente. En contraste, la
combinación de hiperostosis, intenso realce dural y compromiso orbitario progresivo orienta con mayor
probabilidad hacia un meningioma esfenoorbitario, aunque la confirmación diagnóstica continúa
dependiendo del estudio histopatológico (Osborn, 2018; WHO Classification of Tumours Editorial
Board, 2021).
El tratamiento de elección continúa siendo la resección quirúrgica máxima segura, cuyo objetivo
principal es la descompresión orbitaria y del nervio óptico, así como la resección del componente
intracraneal y del hueso infiltrado. Sin embargo, la compleja anatomía de la región esfenoorbitaria
dificulta con frecuencia la exéresis completa, especialmente cuando existe compromiso del canal óptico,
la fisura orbitaria superior o el seno cavernoso. En consecuencia, la resección subtotal es relativamente
frecuente y constituye uno de los principales factores asociados a recurrencia local (Boari et al., 2013;
Mariniello et al., 2016).
En los meningiomas grado 3, el tratamiento multimodal representa el estándar terapéutico actual. Las
guías de la European Association of Neuro-Oncology (EANO) recomiendan radioterapia adyuvante

pág. 6224
después de la resección quirúrgica, incluso en pacientes con resección macroscópicamente completa,
debido a la elevada tasa de recurrencia y al comportamiento infiltrativo de estas lesiones. En el presente
caso, el compromiso de los márgenes quirúrgicos reforzó la indicación de radioterapia complementaria
con el objetivo de mejorar el control local de la enfermedad (Goldbrunner et al., 2021; Rogers et al.,
2015).
Finalmente, este caso pone de manifiesto la importancia de la correlación entre la tomografía
computarizada, la resonancia magnética y el estudio histopatológico en la evaluación de lesiones óseas
de la base del cráneo. La identificación de hiperostosis extensa asociada a realce dural y compromiso
orbitario debe hacer considerar el diagnóstico de meningioma esfenoorbitario, incluso cuando la
apariencia radiológica sugiera inicialmente una neoplasia ósea primaria. La integración de los hallazgos
clínicos, imagenológicos y anatomopatológicos permite establecer un diagnóstico oportuno, optimizar
la planificación quirúrgica y orientar el tratamiento adyuvante, particularmente en las variantes de alto
grado, cuya presentación continúa siendo excepcional en la literatura (Louis et al., 2021; Goldbrunner
et al., 2021).
CONCLUSIÓN
El meningioma esfenoorbitario grado 3 constituye una entidad excepcional dentro del espectro de los
meningiomas de la base del cráneo. La tomografía computarizada y la resonancia magnética
desempeñan un papel complementario en la caracterización del compromiso óseo, la extensión
intraorbitaria y la infiltración dural, proporcionando información esencial para el diagnóstico diferencial
y la planificación quirúrgica. La confirmación histopatológica continúa siendo indispensable para
establecer el grado tumoral y definir el manejo terapéutico.
El presente caso resalta la importancia de considerar el meningioma esfenoorbitario dentro del
diagnóstico diferencial de las lesiones hiperostóticas del ala del esfenoides asociadas a proptosis
progresiva, así como la necesidad de un abordaje multidisciplinario que integre neurorradiología,
neurocirugía, anatomía patológica y oncología radioterápica para optimizar el pronóstico de estos
pacientes.
pág. 6225
ILUSTRACIONES
Figura 1
Obtenido de: los autores
Descripción
Tomografía simple de cráneo + 3D. Se observa lesión expansiva de predominio óseo que compromete
el ala mayor del esfenoides y nótese el desplazamiento del contenido orbitario.
A: Corte axial.
B: Corte coronal.
C: Corte sagital.
D: corte axial ventana ósea.
E: Reconstrucción 3D.
pág. 6226
Figura 2
Obtenido de: los autores
Descripción
Resonancia Magnética corte axial donde se observa el engrosamiento hiperostótico infiltrativo del ala
mayor del esfenoides con compromiso hacia la región temporal, y desplazamiento de las estructuras
intraconales y del globo ocular derecho.
A: ponderación T1.
B: ponderación T1+Contraste, nótese el intenso realce de la duramadre adyacente.
C: ponderación T2.
D: ponderación FLAIR.

pág. 6227
Tabla 1 Diagnóstico diferencial de las principales lesiones hiperostóticas de la región esfenoorbitaria
Característica Meningioma
esfenoorbitario
Displasia
fibrosa
Osteoma Osteosarcoma Metástasis
osteoblásticas
Edad habitual 40–70 años <30 años Adultos
jóvenes
20–50 años >50 años
Sexo
predominante
Mujeres Sin predominio Sin predominio Leve
masculino
Depende del
tumor primario
Localización Ala mayor del
esfenoides, órbita,
base del cráneo
Esfenoides,
frontal, maxilar
Senos
paranasales,
frontal
Cualquier
hueso
craneofacial
Variable
Crecimiento Lento Muy lento Muy lento Rápido Variable
Hallazgo óseo
predominante
Hiperostosis e
infiltración ósea
Expansión ósea
con patrón en
vidrio
esmerilado
Lesión
hiperdensa
bien delimitada
Destrucción
cortical y
formación ósea
agresiva
Esclerosis focal
o difusa
TC Hiperostosis,
engrosamiento
cortical,
estrechamiento
orbitario
"Ground-glass",
expansión
homogénea
Lesión densa
homogénea
Masa ósea
destructiva con
calcificaciones
Lesiones
escleróticas
múltiples
RM Realce intenso
homogéneo, cola
dural,
compromiso dural
Señal variable,
escaso realce
Baja señal en
todas las
secuencias
Heterogéneo,
necrosis
frecuente
Variable según
tumor primario
Proptosis Muy frecuente Frecuente Poco frecuente Puede
presentarse
Ocasional
Edema cerebral Puede existir Ausente Ausente Frecuente Variable
Infiltración
dural
Característica No No Infrecuente Poco frecuente
Diagnóstico
definitivo
Histopatología Imagen +
biopsia
ocasional
Histopatología Histopatología Histopatología
Tratamiento Cirugía ±
radioterapia
Observación o
cirugía
Cirugía Cirugía +
quimioterapia
Según tumor
primario
Abreviaturas: TC: tomografía computarizada; RM: resonancia magnética.
Fuente bibliográfica: Elaboración propia con base en Osborn (2018), WHO Classification of Tumours Editorial Board (2021),
Goldbrunner et al. (2021), Lee et al. (2022), Kransdorf et al. (2018).
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