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concentraron a su profesorado en CINE 6, disparidades que confirman que la brecha regional no es solo
cuantitativa, sino también de formación y de contratación.
En la docencia universitaria predominan tres figuras contractuales: tiempo completo, medio tiempo y
cátedra u honorarios, las cuales son descritas por Marín Dávila y Chaves Chamorro (2022) como
modalidades que operan bajo una lógica funcional, dejando fuera del contrato actividades indispensables
como preparación de clases, lectura, investigación, asesorías; y a su vez atribuyendo tareas
administrativas para sostener la relación laboral. Walker (2020) atribuye esta estratificación a la
masificación universitaria, acentuada por nuevas formas de contratación, evaluación de la calidad,
internacionalización, virtualización y expansión de posgrados.
Esta diversificación produce experiencias laborales opuestas, Fuentes-Flores et al. (2021) señalan que
el tiempo completo, pese a su estabilidad, conlleva sobrecarga por exigir docencia, investigación,
gestión y extensión simultáneas; en el extremo contrario, se advierte que el profesorado por horas,
mayoritario en las instituciones mexicanas, tiene ingresos y condiciones notablemente inferiores,
generando una su discontinuidad contractual que limita su capacidad de desarrollo, estabilidad y
condiciones laborales (Solares y Vera, 2023; Anaya Pedraza, 2024).
La Organización Internacional del Trabajo reafirma esta perspectiva al indicar que los trabajadores
temporales resultan "más baratos", al recibir una menor remuneración y en consecuencia un acceso
limitado a prestaciones y seguridad social; sin embargo, Rodgers y Rodgers (1989, como se citaron en
Acosta Ochoa & Buendía Espinosa, 2018) matizan que la temporalidad no equivale automáticamente a
precariedad, ya que existen empleos formales con remuneraciones igualmente bajas, y proponen cuatro
dimensiones para identificar un trabajo precario: 1) incertidumbre sobre la permanencia, 2) exposición
a prácticas laborales inaceptables, 3) protección social limitada y 4) salario bajo.
Esta configuración laboral genera descontento entre el profesorado, que, ante la insuficiencia del salario,
recurre a acumular dos o tres empleos, incluso clases en distintas instituciones, o a emprender proyectos
propios que permitan complementar su salario (Marín Dávila & Chaves Chamorro, 2022). La magnitud
del fenómeno se refleja en cifras concretas en México, la Secretaría de Educación Pública (SEP, 2026)
establece en el Programa Nacional de Educación Superior 2026–2030 que, de los 469 mil docentes de