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3.º de bachillerato: la diferencia entre polímeros naturales y sintéticos, los conceptos de monómero y
macromolécula, los enlaces de hidrógeno responsables de la estructura del almidón, el rol de un
plastificante, la glicerina, en la modificación de las propiedades mecánicas del material, y el concepto
de biodegradabilidad frente a los polímeros derivados del petróleo. El procedimiento típico reportado
en la literatura consiste en disolver almidón en agua, añadir un ácido diluido que favorece la hidrólisis
parcial y la gelatinización, incorporar glicerina como plastificante, calentar la mezcla entre 80 y 90
grados centígrados hasta obtener una masa homogénea, verterla sobre un molde y dejarla secar a
temperatura ambiente durante veinticuatro a setenta y dos horas (Jiménez Villalta et al., 2024).
Este procedimiento, replicable en un laboratorio escolar básico, habilita además la incorporación de
variables de indagación científica: tipo de residuo orgánico, proporción de plastificante y tiempo de
secado, y su efecto sobre la flexibilidad, la transparencia y la resistencia del bioplástico obtenido. De
esta manera, el estudiante no solo observa una reacción química, sino que diseña, mide, compara y
argumenta a partir de evidencia empírica, lo cual coincide con los hallazgos de Jegstad (2024) sobre los
beneficios de la enseñanza de la química basada en la indagación para la comprensión conceptual
profunda.
El enfoque STEM aplicado a la enseñanza de polímeros
El enfoque STEM se caracteriza por integrar, en torno a un problema auténtico, los saberes de la ciencia,
la química de los polímeros, la tecnología, el uso de balanzas, termómetros o simuladores como PhET,
la ingeniería, el diseño y la optimización de la formulación del bioplástico, y la matemática, el cálculo
de proporciones, el rendimiento del proceso y el análisis de datos de resistencia mecánica. Ananda et al.
(2023) evidenciaron que la integración del pensamiento de diseño con el aprendizaje basado en
proyectos de enfoque STEAM mejora significativamente las habilidades de pensamiento crítico en
estudiantes de química, mientras que Araújo y Morais (2024) documentaron beneficios similares en
estudiantes preuniversitarios al aplicar un enfoque STEM para investigar fenómenos químicos
cotidianos.
En el contexto ecuatoriano, esta orientación resulta coherente con el uso ya reportado de herramientas
digitales para la enseñanza de la química orgánica en 3.º de bachillerato, como el simulador PhET (Ponce
Intriago y Navarrete Pita, 2025), que puede emplearse en la fase de modelización molecular previa al